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Viajar sin pasaporte al Aconcagua, la montaña de la cordillera de los Andes donde se encuentra el pico más alto de América, no es imposible para quienes disfrutan los documentales y demás productos del Canal Educativo. Escalar de manera imaginaria sus 6 962 metros y hasta clavarle en la cúspide una bandera, como un corajudo alpinista, no requiere de otra cosa que dejarse llevar por el verbo exacto y las imágenes que muestran los materiales seleccionados y producidos en sus estudios, muchos de los cuales recogen los parajes de nuestro continente.

 

Así sucede con disímiles accidentes geográficos. Es posible palparlos, oler la fragancia que desprende su flora. Acercarnos a las más temidas especies que en ellos se esconden. Todo esto, y mucho más, responde al buen diseño de la programación que, en los cinco lustros de existencia de esta emisora televisiva, ha servido como soporte para educar y deleitar al unísono.

 

PUERTAS ADENTRO

Escudriñando estudios y cubículos de edición encontré al «padre intelectual» que enseñó a varias generaciones de estudiantes la inmensidad de los ríos Nilo y Amazonas, la diferencia entre ciclones y tifones, los Grandes Lagos y el secreto que esconden las Rocallosas.

 

Hasta ese momento lo reencontraba en cada película donde aparecía cualquiera de las cosas que, hace más de 20 años, nos nombró cuando éramos sus alumnos, en la Escuela Secundaria Básica en el Campo Batalla del Jigüe, en San Antonio de los Baños.

 

Siempre que olvidaba la capital de un país aparecía como un Pepe Grillo convidándonos a derribar anaqueles donde los atlas y los libros no deben descansar.

 

El doctor en Ciencias Pedro Hernández.

Al doctor en Ciencias Pedro Hernández lo redescubrí en el Canal Educativo, entonces comprendí por qué aquel maestro había vencido el paso del tiempo y sus lecciones parecían recién impartidas. Su vocación por enseñar se desbordaba desde que era nuestro profe, y por esa razón es hoy el coordinador general del curso de Geografía de las Américas en Universidad para Todos, el programa más popular de la televisión didáctica de la Isla.

 

Su experiencia como fundador del Canal Educativo indica que el trabajo en equipo es el arma que ha podido vencer limitaciones materiales y ofrecer un producto genuinamente instructivo a las miles de personas que sentadas frente al televisor elevan su cultura.

 

«Han sido años donde hemos crecido en todos los sentidos como profesionales, porque nos hemos propuesto retos tan inmensos como despertar el interés de un universo heterogéneo de personas», manifiesta.

 

«Llevar el conocimiento y el resultado de las investigaciones realizadas por el colectivo de profesores y especialistas al lenguaje popular, sin dejar de ser científico, ha sido uno de los desafíos más grandes de este período».

 

LA GRAN AULA

Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial en el momento de grabar para el espacio Universidad para Todos.

A Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, lo encontramos en uno de los estudios mientras se dejaba conducir por Karen Renzoly, el joven director de televisión, quien le daba las orientaciones necesarias para grabar las teleclases de Universidad para Todos.

 

Faltaba poco para comenzar y dejarle todo el mando a Daisy Castro, la coordinadora que debe orientar a su vez lo ordenado por Renzoly, y que le llega a través de los audífonos.

 

Todos, incluyendo el camarógrafo Leonardo García, trabajaban en función del primer tema del curso Tendencias actuales de la economía mundial, que a partir del 22 de mayo llegará a la pantalla chica, mediante el Canal Educativo.

 

«El módulo será de 40 horas y se transmitirá dos veces por semana. Es una aproximación a lo que acontece en la economía del orbe, a partir de la explicación de fenómenos como el neoliberalismo, el libre comercio, la privatización, la globalización y sus consecuencias para las naciones en vía de desarrollo, explica Martínez en calidad de profesor.

 

«En el empeño de convertir a Cuba en una de las naciones más cultas del planeta no debe excluirse la enseñanza de la economía. Por esa razón es que un grupo de compañeros nos empeñamos en actualizar al ciudadano más humilde sobre estos temas.

 

«La economía doméstica no puede explicarse si no se tiene noción de qué ocurre en el mundo. Con el lenguaje más sencillo y la manera más nítida, trataremos de llegar a la teleaudiencia. Haremos lo posible por lograr un mensaje potable y útil».

 

CANAL DEL MUNDO

En otro local, una mujer cuyo nombre ha recorrido el mundo, por ser la creadora del método cubano de enseñanza Yo, sí puedo, trabaja junto al editor Eduardo Luis Beltrán e Irma Lee, la directora de comunicación del Ministerio de Desarrollo Social de Panamá. Asisten al nacimiento de la criatura que sacará de la ignorancia a miles de istmeños.

 

Leonela en proceso de editar el programa Yo, sí puedo destinado a Panamá.

«Ya grabamos los 65 capítulos necesarios para enseñar a leer y escribir, según este programa», afirma Lee, quien agradece a Leonela Relys Díaz, la progenitora del método cubano reconocido por la UNESCO, el apoyo ofrecido, al igual que la paciencia y la profesionalidad de Beltrán, el hombre que retocará cualquier incoherencia antes de que el producto llegue a los más recónditos lugares de su país.

 

«Los actores que representaron a los personajes son panameños. Tengo entendido que cada país, con la excepción de Venezuela, aportó sus actores. Es una manera de manejar los códigos de modo más auténtico. Es acercarnos objetivamente a la realidad de esas personas iletradas, que en muchos casos no conocen nada más que el reducido espacio donde han crecido.

 

«Todos hemos trabajado como hermanos. Combatir juntos el flagelo de la ignorancia, perpetuado durante tanto tiempo por los capitalistas, nos unirá más allá de fronteras. El presidente Martín Torrijos Espino quiere lanzar el proyecto alfabetizador el próximo 28 de mayo, y es por eso que estamos trabajando 12 horas diarias.

 

«Ya son muchos los países que han abrazado el Yo, sí puedo, porque quieren vencer los compromisos del milenio relativos a disminuir el analfabetismo. No queremos quedar a la zaga. Hay mucha gente esperando en mi país por la llegada de su Bienvenido y su Ángela, nombre de los personajes principales de la factura audiovisual que sirve de soporte al programa de alfabetización».

 

Leonela formó parte del equipo de pedagogos que llevó la alfabetización por primera vez a Haití, a través de la radio, y recuerda que a su regreso el Comandante en Jefe les pidió que hicieran una cartilla en cuatro o cinco páginas.

 

«Inicialmente la cartilla de radio era muy extensa y reducirla era un reto tremendo. La primera idea se materializó en el 2001. Al año siguiente comenzamos a grabar el programa con un corte muy latinoamericanista. Posteriormente lo contextualizamos para la República Bolivariana de Venezuela.

 

«Gracias a este esfuerzo hoy podemos decir que Venezuela es territorio libre de analfabetismo. Poco a poco el Yo, sí puedo se ha ido adaptando a otros países y a las lenguas originarias, como el quechua, aymara y creole, que han sido las más abandonadas a la ignorancia. Estamos trabajando en estos momentos en tetum para Timor del Este. Siempre, donde quiera que me preguntan lo digo: Este método es fruto de la colectividad, por tanto este canal tiene mucho que ver con su impacto».

 

OBRA PERFECTIBLE

«Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes», afirma San Martín.

«Transmitir más de 20 000 horas durante cinco años indica la intensidad con que el Canal Educativo responde a uno de los principales retos asignados a la televisión cubana en medio de la Batalla de Ideas», significa Roberto San Martín Lemes, director del Canal Educativo.

 

«Si sumamos las que no salen al aire y se convierten en herramienta audiovisual del Programa Yo, sí puedo, que libra del analfabetismo a miles de personas en diversas partes del mundo, entonces la intensidad se convierte en gozo especial.

 

«En medio de limitaciones materiales, de las que no se salva el sector, semanalmente gratificamos a la familia cubana con más de 120 horas de transmisión, con 98 programas de corte educativo y un sinnúmero de propuestas instructivas y recreativas, entre las que destacan documentales, espacios dedicados al séptimo arte y musicales.

 

«Nada de lo anterior es motivo para la autocomplacencia. Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes.

 

«Seguir demostrando que nuestro perfil editorial, netamente educativo, puede lograr su fin sin renunciar al esparcimiento, y rehusando todo lo frívolo y banal, debe ser la línea conductora para seguir cumpliendo años al servicio de la cultura de Cuba y el mundo», concluye San Martín.

 

Fuente: Marianela Martín González

 

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

 

10 de mayo de 2007 00:01:44 GMT

 

tomado:  www.juventudrebelde.cu

  

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