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20070525225718-cepero-brito1.jpg Tengo el honor de conocerlo personalmente en los primeros años de la década de los 70 y a partir de ese momento, me corresponde el honor de trabajar a su lado en algunas oportunidades, entre ellas en la animación del Concurso Adolfo Guzmán de 1979. Se forja una amistad muy bonita, que incluye a su esposa María, hasta el día de su desaparición física, victima de un cáncer fatal, a principios de la década de los 90. Su nombre forma parte del patrimonio de la radio nacional, a la que llega en 1939 para engrosar las filas de los llamados anunciadores - porque se limitan a leer anuncios comerciales y presentar números musicales. Cuando en Septiembre de 1940 la profesión adquiere personalidad más definida y se establece el título oficial de locutor de radio, José Antonio Cepero Brito es el primero que accede a examinarse y al ser aprobado, se le otorga el título, no sabemos por qué, con el número cinco..  Siempre afirmaba que era el primer artista de la familia, para enseguida soltar el cascabel de esa espontánea, contagiosa y característica risa, al decir de Enrique Núñez Rodríguez, "un hombre que usaba una guayabera por dentro" . Llegar a ese oficio no fue fácil, porque aún adolescente y durante tres años es fogonero de locomotoras en el Central Washington, para más tarde desempeñarme como oficinista en el ingenio Estrella, en Camagüey, hasta que dos años después, en 1939, viene para La Habana en busca de nuevos horizontes y trabaja como técnico de placas de acumuladores, a la vez que va introduciendo en las emisoras de radio chiquitas, haciendo suplencias.  El gran momento que lo ubica definitivamente como locutor y animador llega el 19 de diciembre de 1945 cuando lo llama una de las emisoras más importantes de la época, la CMQ de Monte y Prado, que lo establece en una plaza fija como locutor exclusivo.  Cuando surge de forma experimental CMQ televisión, el 18 de diciembre de 1950, se convierte en uno de los fundadores, aunque después por algún tiempo sólo se dedica a la radio, porque los dueños del Circuito CMQ querían que hiciera ambas labores por un mismo salario. Tiempo después lo vuelven a llamar y acceden a su justa demanda. Como le dice al periodista Tony González Martin en una entrevista que publica la Revista Bohemia el 27 de mayo de 1988 "Eran tiempos en que había que imponerse a base de calidad y uno tenía que exigir muy bien sus derechos, porque además si me enfermaba o perdía condiciones, me quedaba en la calle y no tenía las garantías de las que todos gozamos hoy".  Por su validez como locutor asume con calidad depurada las distintas facetas de la profesión, lo mismo locutor comercial, que narrador de novelas, locutor de noticieros, moderador de paneles y una donde se distingue sobremanera, la de ANIMADOR. Una de sus características que recordamos es la cantidad de anécdotas que de forma jocosa siempre tiene a flor de labios. Cierta vez en que animaba un espacio pagado por una firma de café, ocurrió que a fin de año los dueños le enviaron como "regalo" dos paquetes de su producto. "Ante tamaña ridiculez, se los devolví con una nota donde les manifestaba que yo lo anunciaba, pero que no lo tomaba, pues prefería otro de superior calidad. Se insultaron y reclamaron ante la emisora. Me sacaron del programa, pero sus ventas comenzaron a decaer y pidieron que yo volviera. Les exigí el doble del salario, ni un "kilo" menos y aceptaron. Cuando regresé una compañera me preguntó por qué yo cobraba el doble que ella. Mi respuesta fue sencilla, "Tú tomaste café y yo no".  Cuando triunfa la Revolución Cubana, se alinea en su columna y se le ve vestir con sano orgullo el uniforme verde olivo de las milicias. Al producirse la intervención del consorcio CMQ, es una de las voces que se levantan en el Teatro Martí, la noche del 13 de septiembre de 1960, para denunciar los programas políticos alentados por los dueños, los hermanos Mestre, para sembrar la confusión y atacar a la Revolución.  Al señalar los momentos más importantes de su extensa carrera artística su memoria se devela para volver la mirada a los primeros años de la década de los sesenta del pasado siglo cuando su voz acompaña los actos más significativos del país o aquellos días gloriosos de abril de 1961, cuando nos informa el curso de los combates por la Patria y al final la noticia que conmovió a la nación y al mundo ¡ Ha caído Playa Girón! Esos son instantes indeleblemente grabados en la memoria de los que vivimos aquellos días, que se trasladan de una generación a otra.  Entre los programas que cuentan con su animación depurada, culta, elegante y alegre, ocupan un lugar cimero en el recuerdo del pueblo su Detrás de la fachada, al decir de Cepero Brito, su programa más popular, el que lo ubica en el corazón de la gente y el que le da la posibilidad de trabajar al lado de la excelente animadora y amiga, Consuelito Vidal. Y Escriba y lea, el más querido, del que es fundador. El que más lo obliga y enseña, y porque entre tan prestigiosos panelistas siempre se siente muy bien... Recuerdo cuando tengo el alto honor de compartir la animación de la Gala Esperando el 26 en Camagüey en 1977 haciendo pareja con él y le pregunto para despejar una duda – Es verdad que los doctores llegan a las respuestas correctas por sus conocimientos o es un montaje para que no decaiga el interés del programa? – Y Cepero me responde " en la completa seguridad que los doctores son personas muy cultas y estudiosas, pero también puedes estar segura, que el más documentado sobre los temas de cada programa soy yo" y soltó su risa.  Y seguidamente ofrece su magisterio, que lo ubica entre el selecto grupo de profesionales de la voz más importantes del país. "La locución depurada– dice Cepero – se puede lograr con buena voz, dicción y técnica, sin embargo la animación es otra cosa, hay que tener agilidad mental, no se puede descuidar el estudio sistemático, porque se requiere de una cultura amplia, buen nivel de información, ser capaz de asumir cualquier situación sin un guión y hacerlo mejor que si estuviera escrito. La animación es el escalón más alto de la locución y de la actuación ".  Al preferir y elevarse hasta ese estadio, José Antonio Cepero Brito integra la trilogía de los irrepetibles junto a Germán Pinelli – el animador cumbre – y Consuelito Vidal. Figuras que coinciden en el tiempo para juntos hacer brillar las ondas radiales y la pantalla de los televisores y perpetuarse en el corazón de su pueblo.  

  Fuente:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/jose_antonio_cepero_brito_patrimonio_de_nuestra_radio_y_television.asp

Tomado de:  En la memoria radial.  Por la Lic. Josefa Bracero Torres.  Portal de la Radio Cubana

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