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La actriz Marta Jiménez Oropesa, veterana creadora de nuestra radio cubana, recibió el Premio Nacional de Humorismo 2007, por sus cuatro décadas en la interpretación del personaje de Rita, del espacio humorístico de Radio Progreso “Alegrías de Sobremesa”.
El importante reconocimiento le fue otorgado a la también artista de mérito de la Radio y la Televisión durante la sesión de apertura del Décimo Tercer Festival Aquelarre 2007, organizado en Cuba por el Centro Nacional Promotor del Humor.

Marta Jiménez Oropesa es una laureada actriz de la Radio, medio en el cual ha desempeñado toda su vida creadora. Su personaje de Rita Paranganillo es el sostén de los incidentes que transcurren en un edificio multifamiliar donde transcurren las acciones humorísticas de la revista musical humorística Alegrías de Sobremesa.

El colectivo de ese programa, dirigido por Pepito Ciervides y cuyo libreto humorístico es escrito por el consagrado escritor Alberto Luberta Noy (Distinción por la Cultura Nacional), realiza en estos momentos un recorrido por todo el país, en homenaje al aniversario 85 de la Radio Cubana.

Durante varias generaciones, Alegrías de Sobremesa y su segmento humorístico popularmente conocido como “Rita y Paco”, ha marcado a los radioyentes cubanos que se han visto reflejados en disímiles ocasiones por los guiones y el calor criollo impregnado a históricos personajes.

Marta Jiménez Oropesa tiene 88 años, y más de seis décadas de vida artística. Sus comienzos se remontan a 1937 cuando incursionó en programas infantiles y en todo tipo de géneros dentro de la radio, como la radionovelas, y aventuras. Es profesora de actuación radial.

Entrevista realizada a Marta Jiménez en el Weblog: http://www.culturafrank.blogspot.com/

¡Qué Marta, caballeros pero que Rita!

Pon tus manos en mi cuerpo Que todavía no he muerto Que siento, no soy de roca Acerca a mí tu sonrisa Que es tarde, que tengo prisa.

Así va por la vida esta mujer sin saber a ciertas si es Marta Jiménez Oropesa o Rita, la esposa de Paco en el más popular de los programas humorísticos de la Radio Cubana.

Cuando voy por la calle y dicen Rita, yo miro, a veces no es conmigo. Desde hace tiempo he dejado de ser Marta. No me molesta, más bien me preocupa, porque si hago algo indebido al otro día todo el mundo se entera.

¡¿No le gusta que la reconozcan?!

Al contrario, me agrada muchísimo. Cuando sucede, me digo: “que suerte tienes Rita”. Es lindo que la gente te quiera.

¿Algún secreto especial para despertar tanto cariño?

Hacer siempre el bien, y nunca dañar a nadie. Y cuando me percato de que alguien tiene la posibilidad de hacerme un mal, me doy vuelta y tomo otro camino. ¿Por qué crees que me conservo así? Porque lo mío no es cirugía ni maquillaje, lo mío viene de bien adentro.

Entonces, desde una privilegiada esquina del Vedado, sin maquillaje mediante, y teniendo como testigos múltiples trofeos y condecoraciones, corro las cortinas, abro el micrófono, e intento llegar allí, a ese rinconcito del alma donde se acunan recuerdos y confesiones.

“Comencé en el año 1937 en Radio Lavín interpretando uno de los “siete enanitos” en los episodios que escribía la española Mercedes Pinto. Por mi edad no podían pagarme, solo me daban la comida. Después hice publicidad con varias firmas jaboneras y muchas, muchas novelas, sin olvidar a Juana, la esposa de Tarzán que lo interpretaba Enrique Santisteban.

¿Por qué en las novelas tantos papeles de mujeres malas?

Por diez pesos semanales había que aceptar lo que te ofrecían. Pero te confieso que prefería esos personajes, como en esencia soy una buena persona, para interpretarlos tenía que desdoblarme, cambiar completamente el ritmo, la voz, las intenciones, en fin, convertirme en otra mujer.

¿Y entonces Rita?

Llegó por casualidad. La artista que lo interpretaba se fue del país al triunfo de la Revolución, Luberta-el guionista- me pidió que lo asumiera. Rita soy yo, una cubana sencilla, natural, alegre.

¿Y a qué usted atribuye el éxito mantenido del programa radial “Alegrías de Sobremesa”?

El programa es un reflejo de la realidad de nuestro pueblo, pero un reflejo no deprimente, ni burlesco. En Alegrías...se expresan las virtudes más nobles y humanas de los cubanos. Chico, un humor sano, criollo.

Y ahora que halamos de ese tema, no puedo dejar de mencionar a la Cachita Bolaños y Sarduy que interpretaba en Cascabeles Candado.

Una brisa de mediados de siglo se adueña de la sala. Marta sonríe, un brillo especial baila en sus ojos verdes. Se levanta. Contonea el cuerpo...Ya no es ella.

“Yo soy Cachita Bolaños y Sarduy, más conocida por batidora por lo que agito, pero también me dicen jarro´e leche, porque si me calientan me boto”.

¿Y por qué tan poca televisión?

No es mi medio preferido, aunque hice programas humorísticos, teatro, novelas. La televisión no te despierta la imaginación como lo hace la radio. A veces imaginas a una persona y cuando la ves te desencantas.

¿Mucho más fácil la radio?

No. En la radio se precisa darlo todo con la voz, no hay decorados, ni vestuarios, nada. Aunque lo parezca, te aseguro que no es sencillo.

¿Se ha guardado sus conocimientos y experiencias?

¿Crees que Marta haría algo así? He sido profesora de muchos de los actores y actrices que hoy están en planos estelares: Frank González, Yolandita Ruiz, Irela Bravo, Magui Castro, Julio Alberto Casanova...Enseñar es como sacar un diamante de una piedra.

Cuando escucho a los que en algún momento han sido mis alumnos, me siento feliz y realizada. Sé que con mi labor he puesto un granito de arena en la historia de la Radio Cubana, ¡ y sin cobrar nunca un centavo!

A TIRO RÁPIDO

¿Los papeles de mujer malvada la han acercado o alejado de los hombres?

¡Qué va! Si me he casado cuatro veces. Ellos sabían que esa no era yo.

¿Y ahora?

¡Soltera! Pero no lo publiques pues me van a llover los pretendientes.

¿Requisitos?

Íntegro, revolucionario, y que tenga el suficiente corazón para quererme como yo merezco que me quieran.

En sus actuaciones, ¿ a quiénes prefiere como espectadores?

A las personas que creen en lo que estoy diciendo y que sean capaces de criticar para ayudarme.

¿El secreto de un buen artista?

No creerse mejor que nadie.

¿Ha sentido celos de otra actriz?

¡Celos!

¿Nombres imprescindibles en la Radio Cubana?

Nunca he pensado en eso. En tantos años, ¡te imaginas! Actualmente le tengo mucho respeto y admiración a Julio Alberto Casanova.

¿Y de los que escriben?

Tú me las pones difíciles. No te preocupes, mi padre, Lillo Jiménez Perdomo, era periodista y hacía lo mismo.

Defina: “Alegrías de Sobremesa”.

Como todas las familias, con sus altas y sus bajas, pero en general, un buen equipo.

Su vida.

Con espinas y rosas. Pero a pesar de las cosas malas, ha valido la pena vivir. Me siento satisfecha de haber vivido en esta época en mi tierra, en mi país.

¿Su divisa?

Hacer el bien.

Una verdad.

Soy una mujer feliz porque tengo un pueblo que me quiere.

Una mentira.

A veces me conviene disimular y hacerme un poquito más vieja.

Otra.

No soy una mujer coqueta.

¿Por cuánto más tiempo Marta-Rita?

¡Figúrate!, si tengo un contrato hasta el 5000.

 

fuente:  Por Maria Salomé Campanioni, Editora Web del Portal de la Radio Cubana.
Tomado de www.radiocubana.cu
 

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