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20070726184321-philips-25pt-7304-television-47429.jpgLa notable expansión del medio televisual en nuestro país, que privilegia la conjunción de servicio público, transmisión de conocimientos, promoción cultural y entretenimiento, no solo se expresa en la apertura de nuevos centros emisores a escala territorial, sino también, a partir de este verano, en la transmisión continua de 24 horas por Cubavisión.  Por muchas razones esta última opción era necesaria, a fin de cubrir expectativas de un segmento para nada despreciable de la audiencia y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de disfrute de un medio que en nuestro caso constituye una de las vías de mayor acceso al enriquecimiento espiritual.  Cabría, sin embargo, y a pesar de que la iniciativa apenas ha rebasado su segunda semana, echar un vistazo a la distancia que media entre los fundamentos conceptuales de la programación y sus efectos reales. En principio no es un desatino apelar a retransmisiones y reposiciones en ese horario. La experiencia de la mayoría de las televisoras públicas y privadas que ocupan 24 horas apunta a un ínfimo porcentaje de novedades o estrenos en esa faja horaria, sobre todo en el intervalo que va de las 2:00 a.m. al alba. Las dos primeras horas de la madrugada, en canales europeos de cierta solera, suelen acoger resúmenes informativos de la jornada, reportajes especiales, tertulias (talk shows) y películas. Hay otros, que en aras de cautivar de manera fácil a la audiencia y atraer anunciantes a toda costa, apuestan por una llamada "programación de adultos", que roza lo escandalosamente espectacular o soez, y a veces desciende hasta la pornografía. En nuestro caso, el arranque de la madrugada, casi siempre mucho después de la medianoche debido a las extensiones, unas veces justificadas, otras no, del horario nocturno habitual, está marcado por la dilatada telenovela argentina Alas, poder y pasión, de fuerte contenido dramático e intrigas sin cuento, con actores de primera en ropajes demasiados malvados o ingenuos, según el guión. A buena parte de los habaneros no les hace ninguna gracia, puesto que el telecentro territorial exhibió la telenovela el otro día como quien dice.  Las mayores dudas, no obstante, se generan a partir de lo que sobreviene después del culebrón argentino, entre lunes y viernes: la retransmisión casi mecánica del segmento nocturno precedente. No está mal servir a una parte de la audiencia lo que se perdió pocas horas atrás, pero sí reducir la madrugada a esa opción. Aun cuando somos conscientes de las limitaciones de recursos, pudieran contemplarse otras combinaciones, sobre la base de reponer series temáticas (de ficción o no ficción), ciclos fílmicos y espacios musicales adecuados a un horario que sugiere placidez y sosiego y no elevados decibeles ni estridencias espectaculares. Y hasta sería bueno analizar si es posible intercalar un talk show ameno e inteligente. Insisto, no es tanto un problema de recursos, sino de imaginación.  Para cumplir con un reclamo del público, la TV Cubana ha reforzado la programación fílmica. Ya des-de antes del verano, Tele Re-belde comenzó a programar, pa-ra todos los gustos, películas al filo de la medianoche. Las ma-drugadas de los fines de semana por Cubavisión contemplan repo-siciones de filmes de interés emi-tidos a lo largo de la semana, una muy buena y agradecida idea.  

El único lunar en estos loables empeños fue la proyección al comienzo de la madrugada del último domingo de Rottweiler, una película angloespañola, cruce nefasto de Cujo con Terminator, que dio cabida increíblemente en nuestra pantalla doméstica al llamado género gore, que exalta el morbo por la violencia, la sangre y la exhibición de vísceras.

 Fuente:  PEDRO DE LA HOZpedro.hg@granma.cip.cu

disponible en:  http://www.granma.co.cu/2007/07/19/cultura/artic02.html

 

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