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20071228005733-oyendo-radio.jpgLa reiteración de algunos temas musicales en las emisoras cubanas aburre, a juzgar por una indagación entre compatriotas de todas las regiones del país. Las melodías que salen al aire tampoco satisfacen todas las demandas culturales, ni a todos los sectores de la población. Mientras, las listas de raiting ponen sobre el tapete mucha tela por donde cortar.

 

La sintonía va cambiando de una emisora a otra y la voz machacona de una cantante, casi siempre la misma, se queja frecuentemente de heridas que no acaban de sanar. La melodía se repite, para desesperación de la mano que mueve el dial. El dueño de la mano tiembla, convulsiona, cuando al llegar a la frecuencia de Radio Reloj, el locutor de la emisora informativa, entre tic tac y tic tac, anuncia triunfante que a petición de los oyentes dictará la letra de una canción… La misma canción.

 

Popularizado con gran éxito por el Conjunto Nacional de Espectáculos en los pasados años 80, el chiste anterior pudiera ser plato fuerte de cualquier programa humorístico de este 2007, quizás con otro tema musical y otro intérprete. A juzgar por los resultados de una encuesta periodística aplicada por BOHEMIA entre 337 compatriotas de todas las regiones del país, la reiteración y la poca variedad de la música que se pasa por la radio es el asunto que más fastidia a los oyentes cuando recorren las frecuencias radiales.

 

"A veces he escuchado la misma canción cuatro veces, en emisoras diferentes, durante la hora que me demora el viaje en botella de mi casa a la universidad", relata Yanet López, estudiante de Derecho en la capital. "Y lo peor es que casi nunca me gusta", remata.

 

Interrogados sobre si estaban satisfechos con la programación musical de la radio, muy pocos entrevistados optaron por las evaluaciones absolutas. La mayoría, el 62,2 por ciento de la muestra, se mantuvo en los términos medios y respondió: "A veces". Al precisar por qué, la primera razón, prácticamente sin espacio para la competencia, fue que "se repite mucho la misma música".

 

Este equipo lo comprobó con sus propios oídos, tras monitorear durante los meses de julio y agosto las ofertas musicales de varios programas estelares de emisoras nacionales y capitalinas (Frecuencia Total, Visión, Juventud 2000, Disco Fiesta 98 y Mezcla). Prácticamente no hubo diferencia entre las melodías más radiadas en unos y otros programas. La lista resultante coincide bastante con la de los doce intérpretes y autores más difundidos por el sistema nacional de la radio, entre enero y junio de 2007, según estadísticas del propio Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

 

Curiosamente, difiere bastante con los diez temas musicales que los encuestados de BOHEMIA quisieran escuchar cuando mueven el dial. Ojalá, de Silvio Rodríguez, capitalizó la selección de los entrevistados, seguida de Tras tus pies, del dúo Buena Fe; Yolanda, de Pablo Milanés; Lágrimas Negras, clásico del Trío Matamoros, y una más contemporánea, Y yo no sé por qué, de Pedrito Camacho y el Clan. Esta última pieza sí clasificó en todas las listas. Habría que preguntar a Pedrito si sabe por qué.

 

Clara Diego, sin embargo, tiene muy claro por qué votó con ambas manos por Lágrimas Negras: "Las personas mayores también tienen derecho a escuchar la música con más años", defiende.

 

El reclamo de esta habanera de Güines podría ser el de poco más del 17 por ciento de la población cubana, que ya pasa los 60 años. Y valdría la pena tenerlo en cuenta para el futuro, pues la velocidad con que en este país van apareciendo las canas no es solo tema del mundillo demográfico: es fácil apreciarlo en las consultas de gerontología, el envejecimiento de la fuerza laboral y, como demuestra este estudio, hasta en los sondeos de preferencias musicales.

Una anciana teje junto a la radio

 

Por si fuera poco, en este segmento de población suelen incluirse los cubanos que probablemente más radio escuchan. Al estar jubilados y pasar mucho tiempo en casa, la radio se convierte en compañía casi permanente. Entonces no es válido diseñar las ofertas musicales solo a imagen y semejanza de los más jóvenes.

 

Desde Bayamo, Yaimara Pérez Reyes, especialista principal de comunicación del Centro Provincial de la Música de Granma, está de acuerdo con tal análisis.

 

"La población está segmentada en grupos etáreos. Pienso que las radioemisoras deben realizar estudios para conocer los verdaderos gustos y necesidades de los oyentes", sugiere. "No siempre coincide la difusión de la música con los gustos del público."

 

Su aseveración no está traída por los pelos. Una investigación sobre preferencias musicales desarrollada en ese territorio oriental, le confirmó que, por ejemplo, la música coral, la de la década prodigiosa y la trova cubana de todos los tiempos y edades se piden mucho por el público. Sin embargo no son de los más habituales en las emisoras.

 

Las muchachas de Sexto Sentido no tienen prisa. "Si tenemos que esperar otros diez años para que nos conozcan lo preferimos así. Nos da mucha alegría que la gente nos felicite en la calle por el trabajo que hacemos aunque no nos escuchen por la radio."

 

Pero, a la vez, aseguran que no es pretender mucho tratar de estar en los medios de difusión y subrayan la responsabilidad que estos tienen en la formación del gusto y los valores culturales de quienes los escuchan. "La persona está en la calle, en su trabajo o escuchando la música en su carro y es la que van a pedir luego cuando quieran divertirse."

 

En entrevista reciente a esta publicación, Robertico Carcasés, director de Interactivo, también soñaba con que muchas más personas en Cuba supieran de ese novedoso proyecto. "Sería muy importante por el respeto que siento por nuestro público, que sabe mucho de música y posee una cultura capaz de entender lo que suceda desde el punto de vista sonoro."

 

Lo que quizás no saben estos músicos es que muchos oyentes piensan como ellos. Lo confirmaron las personas que esta revista interrogó: la nueva trova y la trova tradicional, baladas, rock, jazz, y música fusión al estilo de Interactivo, en ese orden, son géneros musicales que quieren escuchar más, aparte de los diez temas de sus desvelos.

 

Aparato de radio por medio, muchos oyentes —y músicos— vuelven la vista a los directores de espacios musicales.

 

"Es como en la telenovela Oh, La Habana. Al Fipper y a otros jóvenes les gustaba el rock, pero en el programa se ponía solo la música que le gustaba a Facundo Martiatu", se queja Dairon Fleitas, un espirituano de 18 años.

 

Con él coincide Javier Rodríguez, director de la banda Extraño corazón. Es el director del programa quien decide "si te pone o no y la frecuencia con que te pone", asevera. "Si él quiere y le gusta de verdad tu música, te hace famoso en menos de quince días, porque te convierte en hit una cancioncita. Eso te da cierta presencia en el espacio y te puede catapultar a otros programas."

Interactivo, grupo musical cubano

 

Para Gersom Pineda, del Grupo Onda Libre, perteneciente a la Empresa Benny Moré, cuando los medios de difusión promueven piezas de poca calidad "moldean a la gente y después cuando se hacen trabajos musicales que valen la pena, con buenas letras y música, la gente no los entiende".

 

Robertico Carcasés, sin embargo, confía en el talento y en las raíces de buen gusto musical de los habitantes de esta Isla. "Tocamos un tipo de música difícil de entrar en los cánones del mercado, pero que no deja de ser popular. A nosotros nos siguen quienes quieren la diferencia y ese público no es pequeño. También las personas se saturan de lo mismo y aunque lo disfruten, en el subconsciente siempre desean oír melodías distintas, canciones con contenido."

 

Que me pongan salsa… y algo más

 

Los oyentes censuran la insuficiente variedad de géneros y números musicales, los artistas se quejan de que no se les promueve adecuadamente, los centros provinciales de la música lamentan no poder difundir en las emisoras nacionales el talento de sus territorios. Con tan pesado equipaje, BOHEMIA abordó a críticos musicales, directores de programas y disqueras.

 

Según el crítico Guille Vilar, director de Juventud 2000 (Radio Progreso), "no hay un balance de géneros en la radio. Existían antes programas para música cubana tradicional. Se quitaron, para ‘modernizar’ el medio y darle más espacio a la juventud. Esos géneros perdieron su espacio".

 

Su colega Lázaro Sarmiento, director de Disco Fiesta 98 (Radio Ciudad de La Habana) afirma que debiera existir mayor número de programas especializados. "Así los adultos mayores no tendrán que sufrir, junto a Una rosa de Francia, el reguetón fusionado La mujer del pelotero que tanto gusta a las nuevas generaciones. La mayoría de los programas se han diseñado para complacer tantos intereses y preferencias (casi con estructuras de discotecas variadas) que prácticamente no existe el programa personalizado para un gusto particular. Únicamente dos emisoras en Cuba tienen un perfil bien diferenciado: Radio Enciclopedia y la legendaria CMBF."

 

En igual cuerda, habría que añadir Radio Siboney, de Santiago de Cuba.

 

Para promover a los músicos, las emisoras ante todo necesitan discos profesionales, de calidad. Yaimara Pérez Reyes, especialista principal de comunicación del Centro Provincial de la Música de Granma, reconoce que dicho Centro "no cuenta con las condiciones técnicas mínimas requeridas para efectuar grabaciones. Y no podemos utilizar los sellos disqueros porque cobran mucho y siempre están copados de trabajo".

 

Los espacios radiales se sostienen fundamentalmente con los envíos de la Dirección de Música del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), discos facilitados por las disqueras y los que llevan los propios intérpretes. Estos últimos no siempre poseen la calidad imprescindible y antes de salir al aire deben ser aprobados por comisiones en cada emisora.

 

"Tenemos que pasarnos la vida buscando música —declara Ramón Espigul, director de Frecuencia Total (Radio Rebelde)— porque los envíos del ICRT son muy buenos pero no cubren las necesidades. A veces un tema de Bamboleo o de Buena Fe en dos meses se te quema."

 

Espectáculos y bailes populares suelen promover piezas musicales de poca calidad y pésimo gusto

 

Iguales congojas padece Luis Ríos Vega, director de Visión (Radio Rebelde), quien en una semana coloca de 300 a 400 números "y un envío del ICRT cuando más trae 80 números".

 

Ni la digitalización ha podido con las carencias. Desde que los estudios de Radio Progreso poseen computadoras, los realizadores de programas cuentan con más intérpretes a su disposición, pero con una cifra reducida de números musicales por cada uno, pues la memoria de las máquinas no permite más.

 

Amén de las limitaciones materiales, "no existe una política coherente de difusión musical", opina Yanetsy Terry Gutiérrez, directora del Centro Provincial de la Música de Granma.

 

Criterio coincidente sostiene Ilse Bulit, periodista especializada en la crítica radial: "Existen conceptos y regulaciones sobre la difusión de la música, los cuales quedan por escrito, se discuten en reuniones. No obstante, dada la vorágine de la radio, su cumplimiento depende de los ejecutores. Junto a quienes sí cumplen con su responsabilidad cultural, existen realizadores que patinan en la tentación de caer simpáticos y para ello complacen en todo a los radioescuchas. Algunos pueden ceder a otras tentaciones: invitaciones, regalos; y en sus programas se radiarán los discos de los artistas proveedores".

 

Si incluso entre los más honestos y capaces es inevitable, como reconocen los directores entrevistados, que incida el gusto personal a la hora de escoger los repertorios, poco puede esperarse de quienes carecen de la preparación idónea o ceden a otros anzuelos.

 

"Al escuchar ciertos programas radiales -comenta Guille Vilar- te das cuenta de que esas personas no tienen el nivel profesional adecuado. Para ser un buen director musical no basta con saber de música, tienes que vibrar con la cultura de tu país, tu historia; interesarte por la plástica, la literatura, el medioambiente; tener sensibilidad artística.

 

"Poner música no es poner cualquier cosa, hay que pensar siempre en el oyente diverso. Algunos programas basan su producción musical en lo último que está sonando; eso es un peligro, pues repiten mucho la música y llegan a un sector del público nada más. Entonces se crea el círculo vicioso de que tú me pides porque yo te doy, yo de doy porque tú me pides."

 

Lo más "pegao"

 

Supuestamente, las listas de éxitos reflejan lo que el cubano desea escuchar en la radio. Sin embargo, ¿qué oyentes, y cuántos, solicitan números musicales a las emisoras? Aunque aún faltan estudios profundos al respecto, parece ser un segmento no demasiado amplio de la población.

 

Según Lázaro Sarmiento, "en la actualidad muy poca gente escribe a los programas de radio y no todo el mundo llama por teléfono". Ante la competencia de la televisión, las grabadoras y computadoras, los CD y DVD, las discman y los mp3, "la radio se queda atrás en cuanto a la difusión de la música. Es muy difícil que en nuestros días existan programas con una influencia como la que tuvo en su momento Nocturno de Radio Progreso".

 

Hasta en programas de alta audiencia, cuyos teléfonos "no dejan de sonar", las llamadas no siempre son de fiar. A veces los propios músicos ponen a sus parientes y amigos a solicitar números que acaban de entregar a la emisora. Como asevera el director de Juventud 2000, "las llamadas no necesariamente determinan lo que el pueblo escucha, lo que le gusta. En la música hay distintas Cuba, está la de los Orishas, la de Silvio…" y la Cuba de la música de concierto, que también tiene muchos seguidores, como Gustavo Ferrer, promotor de una Casa del Joven Creador.

 

No existe un modo único de confeccionar las listas de éxitos. Cada emisora y realizador lo hace a su manera. Unos introducen en la computadora todas las producciones musicales de cada programa y luego semanalmente le piden a la máquina los diez temas que más se repiten. Otros prefieren compartir el protagonismo con los radioescuchas y preparan el hit parade según su apreciación personal de lo que se oye en la calle y las solicitudes telefónicas.

 

A pesar de las críticas, una parte de los realizadores y también de los oyentes las defiende a capa y espada. "Quizás me pueden discutir que el uno no es el uno, que el cinco no es el cinco, pero los diez que están en la lista son los diez que están sonando en el país", afirma el director de Visión, Luis Ríos Vega. Mientras, Guille Vilar considera que tales listas son necesarias, pues "crean ilusión en el oyente, los hacen sentir parte del programa"; no obstante, reconoce: "Son inexactas, tienen un margen de error que depende del conocimiento que tenga el director, su experiencia, su olfato, su sentido de la ética".

 

Algunos especialistas en radiodifusión consideran que convergirán gustos y valores de la cultura nacional cuando se consolide la formación ética y estética de los realizadores. Otros llaman a incrementar las medidas de control por parte del ICRT y piden que las empresas discográficas influyan de alguna manera en cómo las emisoras trasmiten sus producciones.

 

A todos queda claro que la solución no está solo en simplemente indicar qué proporciones de música cubana y extranjera se trasmite. Sin dejar de proteger lo nacional, los parámetros deben ser la variedad y la calidad. Por ello aboga un documento conjunto del Ministerio de Cultura y el ICRT. Hasta ahora el beneficiario más visible de su aplicación han sido los canales televisivos.

 

En entrevista concedida a esta revista, pocos meses atrás, el viceministro de Cultura, Abel Acosta, se mostró optimista: "El panorama sonoro de los medios empieza a cambiar".

 

No solo creatividad

 

La radio cubana, subsistema del ICRT, cuenta con 91 emisoras, diseminadas por todo el territorio nacional, y trasmite unos dos millones de números musicales al año. ¿Cómo y quién decide cuál música sale al aire? Rolando Álvarez Estévez develó algunas claves.

Rolando Álvarez Estévez, director de Música de la Radio Cubana

 

 

"La política musical del ICRT está amparada por una resolución que contempla la difusión, las características de los programas, la presencia de todos los géneros. Se trata por todos los medios de equilibrar esa programación, que depende fundamentalmente del director de la emisora con su equipo de realización.

 

"Estamos trabajando muy seriamente en los perfiles de las emisoras. No tienen por qué parecerse unas a otras. Siempre hay que tomar en cuenta las preferencias de la población, pero no hacer al dedillo lo que determinados grupos o sectores quieran. Sería un error."

 

-Directores de programas y diversos especialistas creen que en la radio está ocurriendo una suerte de círculo vicioso: se da a conocer determinada música; luego, las personas llaman por teléfono pidiendo que se repita y como no se transmite otra, pues se vuelve a pedir una y otra vez.

 

-No hay motivo para que suceda. Existe música en las fonotecas para ofrecer variedad y calidad. Nosotros contamos con lo que producen las disqueras —siempre nos llega— y con lo que individualmente graban los músicos.

 

-Y lo aceptan...

 

-Lo aceptamos si los textos, la interpretación, y la grabación desde el punto de vista técnico, tienen calidad. Nuestros especialistas evalúan esas grabaciones.

 

-¿Conspira contra la deseada variedad un mal uso de archivos y fonotecas?

 

-No tiene por qué estar pasando. Estamos en un proceso de capacitación de las fonotecarias. Además, se les incrementó el salario y se elevaron los requisitos de superación para acceder a esas plazas. Esta dignificación salarial, social y profesional, ayuda a que esa actividad se haga mucho mejor. En la superación también incluimos a directores, asesores y otro personal de la radio.

 

-¿Entonces son los directores de los programas el eslabón donde se frena la variedad de la música que trasmite la radio cubana?

 

-Creo que sí. Y no es un problema de responsabilidad, no se trata de eso. Incide la creatividad, y el conocimiento del medio, que a veces puede fallar.

 

-¿Cómo se definen las listas de raiting?

 

-Cada día tenemos que pensar en cómo hacemos un raiting o hit parade, qué intereses, gustos y tendencias recoge; si en realidad obedece a un estudio sociocultural que genere información veraz. Un hit parade no se puede confeccionar por llamadas telefónicas.

 

-¿Es difícil para los músicos no residentes en la capital acceder a las emisoras nacionales?

 

-Tenemos otro problema grave: déficit de grabaciones. El ICRT no graba música, a excepción de programas muy puntuales. Si se grabara más, tendríamos mayor variedad a la hora de transmitir. En estos momentos, por ejemplo, a todos los directores de emisoras se les ha indicado que graben música campesina en aquellos programas donde la transmiten en vivo; porque escasos grupos musicales campesinos poseen grabaciones y, por tanto, falta variedad a la hora de difundir esa música autóctona.

 

"Hoy estamos indagando en el país cuántas emisoras tienen posibilidad real de grabar. Eso nos daría la posibilidad de hacerlo con algunos grupos, muy buenos, de los territorios. Las disqueras están haciendo un esfuerzo enorme, pero ahí también están involucrados recursos, financiamiento.

 

"Hay emisoras atípicas, con perfiles completamente diferentes al resto. Sobre todo en CMBF (música sinfónica, lírica, zarzuela) y Radio Enciclopedia, el gran problema es que la cantidad de música cubana sinfónica grabada es mínima. CMBF se encuentra en situación delicada, y eso enlaza con el asunto de la repetición, ya que tiene aproximadamente solo un diez por ciento de música cubana grabada en sus archivos. Lo interesante es que la audiencia y la demanda crecen día por día."

 

-¿Qué papel corresponde a la radio para proteger o enriquecer la cultura cubana?

 

-Cuando podamos hacer producciones de carácter más cultural, además de lo comercial, estaremos promoviendo importantes valores. Tenemos que potenciar mucho más algunos géneros que son muy nuestros y por el camino que van pudiéramos perder: la cancionística cubana, el bolero, los ritmos que nos dieron prestigio internacional, como el cha cha chá, la conga.

 

"Nosotros hemos dado un modesto salto de calidad en cuanto a la presencia de la música cubana en la programación del país. Esa cubanía se ha venido imponiendo por su calidad. Entre enero y julio de 2007, doce autores e intérpretes cubanos son los que aparecen como los más difundidos por la radio a nivel nacional. La conga de Sur Caribe triunfó, por ejemplo, porque tuvo calidad, fue creativa y logró una excelente instrumentación.

 

"Para nosotros, lo más importante son los valores que tenemos que transmitir. Y eliminar de nuestro contexto la chabacanería, el mal gusto, la banalidad, lo que deforme en vez de formar. Si la cultura es y debe ser el escudo de nuestra nación, tenemos que defender la cultura, con creatividad, superación, preparación..."

 

Fuente:   revista Bohemia.

 

Por TANIA CHAPPI y DIXIE EDITH,  con la colaboración de los estudiantes de periodismo HELEN HERNÁNDEZ, LIRIANS GORDILLO, CARLOS A. GONZÁLEZ y LÁZARO GONZÁLEZ

(cultura@bohemia.co.cu)

(14 de diciembre de 2007)

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