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Otra vez publicamos, por coincidir con él, la crítica del colega Yuris Nórido sobre la telenovela brasileña Mujeres Apasionadas, aparecida en el Portal Cubasí.  

Mujeres apasionadas, glamorosas y aburridas

¿Puede una telenovela ganarse el favor del público solo a golpe de glamour? Parece que sí, al menos eso sucedió en Brasil con Mujeres apasionadas (Globo TV, 2003). La telenovela, escrita por el reconocido Manoel Carlos llegó incluso a romper varios records de audiencia.
 
Desde el principio los productores concibieron un producto que atrapara desde la imagen, que apabullara a fuerza de lentejuelas. No escatimaron recursos: solo hay que ver el extraordinario aparato escenográfico, la convincente ambientación, la calidad de la fotografía y la iluminación… en fin, la grandilocuencia de la puesta en pantalla. Todo sumado a un elenco donde priman los rostros bellos e interesantes; a la no poco significativa circunstancia de que casi la totalidad de las historias se desarrollen en elegantes y sofisticados ambientes de clase media, media alta o franca opulencia y el hecho de que Río de Janeiro muestre aquí su mejor cara.

La fórmula funcionó con el público brasileño, probablemente seducido por la contemporaneidad de la trama. Pero en Cuba, a unos cuantos kilómetros del gigante sudamericano, la telenovela no ha causado el furor de otras series de ese país. Porque Mujeres apasionadas, más allá del generoso aparataje que le sirve de envoltura, es una historia no muy contundente, algo sosa, lenta y demasiado abigarrada. Lo que le sobra a estas mujeres en glamour, les falta en intensidad dramática.

Mujeres apasionadas se ha hecho eco de varias de las problemáticas de la mujer contemporánea, haciendo énfasis sobre todo en su aspecto más doméstico. Una exploración en el universo femenino como la que pretende y pregona descubre aristas no siempre bien tratadas o hasta caricaturizadas por cierta tradición del folletín televisivo.

Es obvio que la mujer ama, odia, siente de manera singular, sin contar ese cúmulo de experiencias trascendentales que la distinguen de los hombres, como la maternidad. Incluso el tratamiento de asuntos comunes más o menos espinosos para la telenovela tradicional, como el alcoholismo y la homosexualidad, plantea en el caso de las mujeres más complejos retos, porque la percepción que tiene la sociedad de estos temas varía sensiblemente.

Pero el abordaje de estos temas no se caracteriza precisamente por su profundidad. Alguien podría alegar no sin cierta razón que la telenovela no tiene que alcanzar demasiadas honduras psicológicas o sociológicas. Pero lo que no puede permitirse un folletín es aburrir al televidente. Y en Mujeres apasionadas las historias que avanzan poco, señorean las cacofonías, abundan los regodeos estériles en las mismas situaciones, con parrafadas que dicen y vuelven a decir lo mismo…
 
Es una lástima, porque desde lo conceptual no nos parece mal encaminado el tratamiento del universo femenino. Algunas de las historias, incluso, pueden resultar valiosas por su componente orientativo.

Los conflictos de Mujeres apasionadas no son de baja intensidad, pero el nivel de peripecias y el ritmo de exposición están muy por debajo de lo que el tema y el género precisan. La presentación de los conflictos se extendió por más de una decena de capítulos, hasta el punto de que es ahora, transcurrida más de la mitad de la serie, que algunos comienzan a tomar fuerza.

En esto ha influido el exceso de personajes y subtramas. En ocasiones se hace evidente el esfuerzo de los escritores por dotar a algunos personajes, prolijamente caracterizados, de una historia que amerite su presencia en la serie. No ha podido evitarse la reiteración de conflictos y situaciones. ¿Cuál es la diferencia entre lo que sucede a la perturbada Eloísa y a la no menos descontrolada Marina? Si los creadores quisieron ofrecer dos variantes de los celos, solo lograron presentar a dos celosas con diferentes intensidades.

Es que hacer avanzar con suficiente agilidad y equilibrio este maremágnum de itinerarios personales exige una destreza poco común. No hay que dudar, sin embargo, de la pericia del equipo de escritores: se las arreglan para alargar, con corrección dramatúrgica, una historia que bien podría haber sido contada con muchos menos capítulos.

Más allá de los altibajos del argumento y el ritmo, es notable la calidad del diálogo, el dominio del contexto y el cuidadoso diseño de algunos personajes. La puesta en pantalla deslumbra por su suficiencia y funcionalidad. No pretende rupturas, no quiere complejizar. Es un entramado pensado hasta el detalle, ejecutado con rigor y profesionalidad.

Otro punto a favor es un elenco que, cuando el diseño de personajes y situaciones lo permite, ofrece lecciones de organicidad y dominio del medio. Está claro que aquí –como en todas las telenovelas brasileñas- hay actores de categoría y otros que son convocados sobre todo por su belleza y telegenia. Pero incluso los desempeños más mediocres no comprometen el nivel general.

Mujeres apasionadas decepciona porque no ha sabido sacarle provecho a su propio planteamiento. No hay que pedirle más que lo que una telenovela puede ofrecer ni tampoco menos: una historia de mujeres que aman y viven con pasión necesitaba mucho más corazón. 

Fuente:  Yuris Nórido en Cubasí.
Disponible en http://cultura.cubasi.cu/DesktopDefault.aspx?SPK=160&CLK=199855&LK=1&CK=102568&SPKA=36

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gravatar.comgloria ramos

soy mexicana vivo en san diego ca esta novela y muchas otras brasilenas son de lo mejorque he visto ojala la volvieras a transmitir en san diego ca gracias

Fecha: 28/02/2009 19:34.


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