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Un extraño joven aparece desnudo en medio del bosque. Parece caído del cielo. No tiene pasado, no sabe hablar, es como un libro en blanco. Mira el mundo con ojos asombrados, todo es nuevo para él. A primera vista, no se diferencia en nada de un muchacho normal, pero un examen a fondo descubre una desconcertante circunstancia: no tiene ombligo.

 

¿De dónde viene? ¿Qué hacer con él? Cuando la policía lo descubre, lo interna en un centro de menores. Allí  trabaja una psicóloga que se da cuenta de que el muchacho es especial y decide llevárselo a su casa para conocerlo mejor. En su nuevo hogar, el joven inicia un aprendizaje acelerado, afortunadamente posee singulares capacidades. Pero alguien lo sigue de cerca, lo vigila en secreto.

 

Este es el punto de partida de Kyle XY (2006), la nueva serie que trasmite Tele Rebelde en su franja juvenil de las tardes. Producida por la cadena norteamericana ABC Family, a partir de la idea de Eric Bress y J. Mackey Gruber (los directores de El efecto mariposa), la teleserie se convirtió desde sus primeros capítulos en un gran fenómeno de audiencia.

 

La premisa del argumento no es nueva. Varias obras literarias y series de ficción se han centrado en personajes salidos de la nada, sin historia aparente, que deben aprender a vivir en un mundo que les resulta nuevo en toda su dimensión.

 

Ya sea llegados del espacio o creados en modernos laboratorios, estos seres tienen en común extraordinarias capacidades físicas o mentales, que en muchos casos los convierten en auténticos superhéroes. Tienen, por supuesto, muchas dificultades para adaptarse al medio. Pero siempre son acogidos por una familia amorosa, que los adopta y los ayuda a insertarse. Y siempre, por supuesto, descubren el amor.

 

Kyle reúne todas estas características, lo novedoso estará en descubrir su origen. El atractivo estará en asistir a su deslumbramiento constante por las cosas que a nosotros nos parecen cotidianas porque siempre han estado allí.

 

En ese sentido, la serie reflexiona sobre la diferencia, sobre la pérdida de la inocencia, sobre los placeres (y los traumas) de los descubrimientos. Es, en definitiva, una exploración en el carácter del ser humano, en las singularidades de su comportamiento.

 

Pero es también un eficaz espectáculo audiovisual: la puesta en pantalla cumple con todos los requisitos para atrapar a un público joven: agilidad en la trama, brillantez en la fotografía, una banda sonora bien contextualizada, un elenco eficaz, encabezado por Matt Dallas, un joven y carismático actor de belleza poco común.

 

La cosecha de premios no se ha hecho esperar: la serie fue nominada como Mejor Drama para televisión en los Teen Choice Awards por segundo año consecutivo. La Academia de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror de Estados Unidos la ha nominado también como Mejor Serie de Televisión por Cable 2007 y a su protagonista como Mejor Actor.

 

La afición por la serie y el personaje ha trascendido la pantalla: muchos fans participan ahora en un juego de realidad alternativa, internet mediante, en el que tratan de averiguar quién es en definitiva Kyle XY. El misterio todavía no ha sido develado: Kyle XY todavía puede proporcionarle buenos dividendos a sus productores. Habrá serie para rato.

 

Fuente:  Yuris Nórido en www.cubasi.cu

 

 

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