Facebook Twitter Google +1     Admin
20090810230326-rudyin1.jpg

Veinticuatro horas después del comentario de Pepe Alejandro Rodríguez, en Juventud Rebelde, el conocido crítico Pedro de la Hoz, de Granma, se sumó a la polémica sobre la teleserie Diana, que trasmite Cubavisión en el horario de la telenovela cubana.  El artículo se titula:  Mensajes sobre Diana

pedro.hg@granma.cip.cu

Diana, la teleserie que se transmite actualmente en el espacio destinado por Cubavisión a la novela cubana, está en boca de muchos y no precisamente para ponderar virtudes. Cartas y mensajes llegan a nuestra redacción plagados de insatisfacciones. Las colas, las paradas de ómnibus y las barberías son testigos de tertulias encrespadas.

Por respeto profesional no soy de los que aventuran un criterio antes de ver la totalidad de una producción seriada. Se corre el riesgo, para bien o para mal, de anticipar juicios no definitivos que pudieran variar con el desenlace.

Pero en esta ocasión vale la pena, al menos, poner sobre la mesa de discusión dos aspectos recurrentes en la avalancha crítica: el reflejo de situaciones cotidianas de la contemporaneidad cubana y la estética de los realizadores.

Hay quienes se cuestionan la crudeza con que se exponen los conflictos principales en la obra. No es que nieguen su existencia real, sino sacan cuentas acerca de si es admisible que un espacio de ficción, privilegiado como opción de entretenimiento, muestre un rosario de problemas agobiantes, los mismos que padecen.

De otro lado están los que se desconciertan y marean ante el vertiginoso uso de la cámara, los planos interrumpidos por el paso de transeúntes y la edición crispada.

El primer problema nos coloca frente a uno de las más añejas disyuntivas de la creación artística y literaria: hasta qué punto la realidad tiene derecho a inmiscuirse en la ficción y en qué medida esta última refleja los contornos y las esencias de aquella.

No existe, lo sabemos, ni siquiera en documentales y testimonios, una correspondencia total. Siempre el creador elige, sesga, reacomoda datos y los reelabora a partir de sus premisas conceptuales y la pericia con que maneje sus herramientas expresivas. Diana es una apuesta realista, en tanto intenta captar y transmitir situaciones y conflictos, valga la redundancia, reales, pero al mismo tiempo, por voluntad expresa de Rudy Mora, el tratamiento de la imagen dista de responder a las convenciones televisuales. De modo tal que todo pasa por el filtro de la subjetividad del guionista y director. Una subjetividad que, a todas luces, pretende evadir el relato sociológico, la previsibilidad psicológica, la metafísica entre causas y efectos y la pedagogía sentimental. Si lo logra o no es otra cosa; habrá que ver si al final consigue que trascienda su pensamiento artístico hasta conquistar a un espectador que se siente por ahora confrontado y esquivo, o si la serie queda varada en lo que George Eliot afirmó siglo y medio atrás, "dar una fiel representación de las cosas vulgares".

Por supuesto que el lenguaje tendrá que ver con la ganancia o no de ese espectador. Mora también fue explícito en una entrevista concedida a la colega Paquita de Armas: "Mi reto ha sido tratar de aprehender diversidad de recursos expresivos, y recomponer ciertos conceptos clásicos porque creo que siguen siendo útiles. (¼ ) No comparto la diferenciación entre el llamado 'lenguaje del clip' y otros lenguajes porque, como en casi todas las artes, la fusión eliminó las líneas divisorias entre los géneros puros. Es cierto que el clip aportó formas de expresión, pero estas engrosaron definitivamente al lenguaje audiovisual y hay muestras de ello en obras maestras. Mi manera de filmar y la de otros realizadores de mi generación, tiene del clip internacional pero también, por ejemplo, del estilo fotográfico del cubano Jorge Herrera y de mucho más".

Lo preocupante no es esta profesión de arte poética sino su exacerbación. Por lo visto hasta el momento la visualidad de Diana amenaza con ser tan retórica como aquella de la cual se distancia. Y eso pudiera arruinar la serie.

Fuente:  Pedro de la Hoz, en Granma

Comentarios  Ir a formulario



gravatar.commaite

Completamente de acuerdo con que a Rudy se le fue la mano,en cuanto a la experimentacion visual. Las más de las veces uno se pierde entre la banda sonora y los saltos de la cámara. De la historia no cambiaría un tín, pero creo que también la serie ha sido colocada en un mal horario, pq definitivamente no es una telenovela.

Fecha: 13/08/2009 23:22.


Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris