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Que una emisora radial cubana se haya mantenido en el aire por espacio de ocho décadas, constituye un acontecimiento que merece el reconocimiento de todos los que amamos la radiodifusión en Cuba.  Como el propio desarrollo de Radio Progreso ha demostrado, no cabe duda que los radialistas que la vieron nacer en aquel local situado en la calle Monte 139, entre Ángeles e Indio, en La Habana, habían sembrado la semilla de lo que hoy día se reconoce como la emisora de la familia cubana.

El día 15 de diciembre de 1929 se oyeron las señales de una emisora que se llamó en sus inicios, y hasta 1931, El Progreso Cubano, en la citada dirección, para después ser ubicada a un costado del Centro Gallego, hoy Teatro Nacional, por la calle San José.

Por diferentes etapas debió pasar hasta consolidarse en el ámbito radial, en la preferencia de un público que cada vez resultaba ser más exigente. Así fue, al igual que el resto de las emisoras del país, durante las décadas en que duró en Cuba la propaganda comercial como soporte de la programación radial, de todo tipo de espacio: dramatizados, musicales, deportivos, informativos, periodísticos, campesinos, infantiles y de la más diversa variedad.

Cuando Radio Progreso pasa al edificio de Infanta 105, donde se ubica actualmente, desde 1953, transmitiendo 18 horas al día, llegaría a convertirse en una rival de consideración de la CMQ Radio, por la aceptación en la población debido a su amena y diversa programación.

Las voces de los más afamados artistas, narradores, periodistas y locutores se escucharon por su frecuencia radial. Un gran desfile de estrellas cuando toda la programación se hacía en vivo.
De la programación de aquellos tiempos se recuerdan novelas que concitaron el gusto y la preferencia de los públicos cubanos de todas las provincias al tener Radio Progreso la cantidad de repetidores que posibilitaban, con la calidad requerida, escuchar sus tiras de programación.

Era una emisora que siempre se caracterizó por contar con una buena programación y con anunciantes o firmas que patrocinaban los espacios de mayor preferencia. Fue esa maquinaria comercial la que dio a conocer a Radio Progreso como la Onda de la Alegría.

Cuántos compañeros se pudieran mencionar por haber dedicado buena parte de su vida a Radio Progreso. Cómo no recordar aquella etapa tan prodigiosa en la creatividad artística a partir de que Marcos Behmaras, gran escritor de programas humorísticos y dramatizados tanto en la Radio como en la Televisión, se hiciera cargo de la emisora después del triunfo de la Revolución.

Por siempre se recuerdan las presentaciones en vivo de Benny Moré y su banda gigante en el estudio que hoy tiene su nombre.

Igualmente, desde los años 1950 Radio Progreso se convirtió en la casa de la Orquesta Aragón. Los años han transcurrido y varias generaciones de cubanos escuchamos, como ayer, el tema de presentación de la emisora que es un poema de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, hecho para ese motivo, con música de Rafael Lay,   director de la Aragón.

Poco conocido es que en los estudios de Radio Progreso se grababan, entre 1961 y 1963, a orquestas dirigidas por los maestros Rodrigo Prats, Adolfo Guzmán y Mario Romeu, con repertorio de música popular, zarzuelas, entre otros géneros. Era la música que se utilizaba en programas del Canal 4 de televisión, como Noche Cubana y Show de Shows.

Para la Radio Cubana es un orgullo recordar a lo mejor de nuestro ayer cultural, reciente o no, que contribuye a que Radio Progreso se encuentre formando parte de la vanguardia de la programación radial.

En ese contexto podemos mencionar a un Alberto Luberta, creativo como el primer día, fundador de Alegría de Sobremesa, Premio Nacional de la Radio y Premio Nacional de Humorismo; a Julio Batista, Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba, narrador, actor y periodista, quien ha mantenido desde 1990 el programa Nuestro José Martí; a Salvador Wood, con igual título honorífico y quien fuera en Radio Progreso actor y director de programas, y cuya vibrante voz se escuchó más fuerte que nunca el 9 de abril de 1958, llamando a sus compañeros a la Huelga General contra la dictadura.

Sin lugar a dudas, la música cubana siempre   ha estado presente en la programación de Radio Progreso, y es que allí también se encontraban o reencontraban los valores más significativos de la especialidad.

Testigos de aquellos tiempos, fueron entre muchos, el programa de las Hermanas Martí (de lunes a viernes) con lo mejor del cancionero cubano, A solas Contigo, de Elena Burke o el programa dominical de la Orquesta Aragón.

Muchos de esos recuerdos se hallan en las grabaciones que se conservan en la rica fonoteca de Radio Progreso, una de las más completas y que tanto hiciera para ello el recordado Medardo Montero, técnico de grabaciones musicales más importante de Radio Progreso y de Cuba en la época que le correspondió trabajar.

En las más complicadas situaciones, Radio Progreso no ha dejado de ofrecer su programación. Así fue durante los años más duros del período especial. Se mantuvo la programación informativa, los controles remotos en todo el país y se cubrieron las marchas del pueblo combatiente en demanda de la liberación del niño Elián González.

En la actualidad los cubanos tenemos el placer de escuchar a través de Radio Progreso programas que han hecho historia en la Radio Cubana, después de décadas de estar en el aire. Así son Por nuestros campos y ciudades, Alegrías de Sobremesa, La novela de las dos, pero también, un programa como Nocturno, con excelente selección musical y de lo mejor de la poesía. Ahí está el programa Juventud 2000, con un Guille Vilar como director, exigente al máximo con respecto al mensaje musical que difunde.

Desde los años sesenta del siglo pasado una voz indiscutible identifica a Radio Progreso en programas tan aceptados por la población como Alegrías de Sobremesa, Música del Ayer, Un domingo con Rosillo, la Discoteca Popular y Por toda mi Cuba. Es, sin equivocación alguna, Eduardo Rosillo, con su alto nivel de profesionalidad, tan reconocido por los oyentes.

Radio Progreso arriba a sus 80 años, y resulta satisfactorio constatar cómo en la actualidad  y venciendo los más disímiles obstáculos, su colectivo artístico, técnico y administrativo defienden una tradición inviolable: “Mantener y defender siempre la cubanía y estilo propios de su querida emisora”.

Ante la exigencia de un público cada vez más culto, la programación de Radio Progreso deberá ser la mejor. Ello debe ser principio rector en beneficio del público cubano, como para aquellos que  en el exterior pueden seleccionar su página web, en audio en tiempo real por internet las 24 horas del día.

Es imposible relacionar los nombres de todos los actores, escritores, asesores, técnicos, periodistas y directores de programas que han hecho posible la obra artística – comunicativa que hoy es Radio Progreso. Quizás el nombre de una prestigiosa actriz, tan popular como  querida, llene ese vacío: Es Marta Jiménez Oropesa, quien acaba de cumplir 90 años de vida.

Nuestra cultura se siente orgullosa de contar con una institución que prestigia los medios audiovisuales. Así es Radio Progreso, la emisora de la familia cubana.

(Fuente: Cubarte)/Rolando Álvarez Estévez

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