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Por: Narciso Fernández Ramírez

Un jonrón con las bases llenas acaba de dar el colega y amigo Osvaldo Rojas Garay con su libro Casos y cosas de la pelota, un batazo decisivo del hijo de Báez y periodista de Vanguardia  que deberá convertirse en uno de los sucesos editoriales más importantes del 2011 en Villa Clara.

Presentado este viernes en los bajos de la emisora radial CMHW, donde el acucioso Rojas Garay tiene su conocida sección Un relato interesante, los que allí estuvimos vibramos de emoción con anécdotas, curiosidades y coincidencias, al estilo único de Osvaldito, y pudimos apreciar a un público amante del buen béisbol, que en menos de media hora agotó la cantidad de los 100 ejemplares previstos.

De la mano del poeta, escritor y periodista Yamil Díaz Gómez, supimos de los avatares de esta ópera prima del colega y amigo y de varios de los más de 200 casos y cosas de nuestro pasatiempo nacional, que hacen del libro un ave rara dentro de la literatura deportiva en Cuba.


Osvaldo Rojas dialogó con el público presente en la presentación. Junto a él  los escritores Yamil Díaz (a la izquierda), presentador del libro, y Lorenzo Lunar.

Nadie como Osvaldo para llegar al detalle del suceso. Nadie como Rojas Garay para asociar hechos aislados y tejer una suma de coincidencias beisboleras capaces de asombrar a quienes lo lean. Una de esas curiosidades es  la del granmense Bernardo Utset (Orientales), quien tuvo el honor de batear el primer jit en nuestras series nacionales, el 14 de enero de 1962, y lo curioso es que este fue su único indiscutible de por vida, pues en los otros 14 turnos oficiales al bate, no pudo apuntarse ningún otro inatrapable.


Silvio Montejo, la Bala de Caibarién, fue muy aplaudido por el público presente al rememorar junto a Osvaldo Rojas hitos del béisbol cubano.
    
También Rojas incluye el relevo más largo de nuestras series nacionales, nada menos que veinte entradas, cuyo protagonista fue el lanzador matancero Roberto Domínguez, quien el domingo 23 de noviembre de 1983 relevó en la primera entrada a Jorge Luis Valdés y se mantuvo en la lomita durante veinte entradas.

Lo irrepetible del momento de la presentación cobró realce por la presencia en el auditorio de Silvio Montejo, la Bala de Caibarién, uno de los jardineros centrales más carismáticos del béisbol revolucionario, del cual Osvaldo hizo algunas anécdotas, como la vez que fue out de pitcher a primera, pero la jugada se anuló por irse el fluido eléctrico en ese momento y después de restablecida la electricidad, Montejo dio el jonrón que le otorgó la victoria al equipo de Las Villas.

Una ávida cantidad de lectores acudió al suceso editorial, que inició las actividades del verano en Villa Clara.
    
También estuvo el otrora segunda base de Azucareros, Emilio Madrazo, caibarienense como Montejo, lo que hizo recordar a Rojas Garay la presencia de cuatro hijos de ese poblado vilaclareño en el partido decisivo en que José Antonio Huelga derrotó 2-0 a Braudilio Vinet en 1972: «En aquel juego alinearon, además, de Madrazo y Montejo, el difunto Lázaro Pérez como receptor y el fornido Enrique Eduardo, como jardinero izquierdo. Algo no muy común en nuestro medio siglo de pelota revolucionaria.»

Junto al autor y Yamil Díaz, compartió la presentación de Casos y cosas de la pelota el escritor Lorenzo Lunar, todo un fanático también del mundo de las bolas y los strikes.

A partir de ahora, el público dispondrá de una joya de la pelota cubana y un infaltable libro para  recordar hechos, sucesos y acontecimientos que un día lejano fueron noticia y que hoy son historia.

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