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Era el 30 de diciembre de 1992 y Ramón Moré se acomodaba en el plato para batear por última vez en su vida deportiva. Mongo ya no aguantaba las lesiones ni ese extra que son los problemas personales. Luego de 12 años estaba dispuesto a terminar esa relación idílica con el béisbol.

Pero hizo más. Quizás motivado por Albertico Martínez o por las continuas fallas con el madero al hombro. Moré cedió su puesto de designado aquella noche y se despidió desde la banca. Mientras en el home, un jovencito Ariel Pestano consumía su primer turno al bate.

«Empecé con ocho años en mi natal Cifuentes. Ya a los 17 años integro el equipo Villa Clara. Mi primera temporada no fue nada buena. Pero seguí, y con Martín Saura, fuimos campeones. Hice la selectiva esa temporada, aunque participé muy poco, pero la ganamos. Así permanecí jugando año tras año, unas veces bien, otras no tanto. A mediados de los 80, las cosas empiezan a salir mejor, hubo una temporada en que conecté más de 20 extrabases, pero empecé a lesionarme. Yo siempre tuve mucho músculo, pero ninguna masa en el cuerpo, y eso hace una disparidad muy negativa para el atleta. Los huesos de los muslos se me partían y el rendimiento empezó a ser descendente. Estuve intermitente casi todo el tiempo. En esas condiciones, decidí el adiós.»

--Con esta nueva designación ¿Cuáles serán sus pautas de trabajo?

--Yo no tengo ninguna varita mágica para convertir a Villa Clara en campeón, eso no lo puedo hacer. La gente dice que soy nuevo, está claro, pero para todo hay una primera vez. Que nos vamos a equivocar a veces, y que nos criticarán otras, de eso estamos conscientes. ¿En qué nos vamos a concentrar? En la armonía, en la unidad, en la combatividad y en la exigencia. Todo eso se llama: orden. Y cuando hay orden tiene que haber disciplina, y cuando haya disciplina, vendrán los resultados. Ya conversé con algunos atletas, sobre todo, esos que no me conocen como director. Los he llamado a la reflexión, para que entiendan la deuda que tienen con el pueblo. No porque se haya perdido, sino por la forma en que se hizo. El pueblo reconoce cuando diste lo máximo de ti para alcanzar la victoria, y eso nunca se vio en el Villa Clara. Pues esa es mi filosofía, salir día a día, y demostrarle al pueblo que conocemos sus sufrimientos y que nosotros les debemos jugar bien al béisbol. Mi método se resume en dos palabras: paciencia y perseverancia.

--El Villa Clara se destacó siempre por poner la velocidad en función de la ofensiva, pero el año pasado no fue así. ¿Va tras su rescate o tiene otras ideas?

--Ese es mi juego. El que me gusta poner en práctica. Nosotros, desgraciadamente, no tenemos esos peloteros que dan grandes batazos, la llamada «parte gruesa» no es jonronera. Algunos en el equipo me conocen bien, saben que a mí me encanta esa forma de ver el béisbol. Así jugaremos a la pelota, pero con disciplina. Villa Clara tiene que hacer carreras en el primer tercio y luego mantener al rival en un mínimo de anotaciones para poder ganar. ¿Cómo inculcárselo a ellos? Esa será tarea nuestra, del colectivo técnico que tiene que pensar como yo. Hacia allá vamos.

--El béisbol es un deporte colectivo, pero el trabajo individual, con las características y deficiencias de cada uno, es esencial.

--Pienso lo mismo. Yo no puedo exigirle a Borrero que corra con la misma intensidad de hace unos años, pero sí lo puedo hacer con Alejandro García, que es muy joven. Igual se le puede exigir a Yandi Díaz que tiene que hacer más. Si él quiere, porque a veces te cuestionan que la tienes cogida con el muchacho. Para nada, si yo lo que deseo es que sean grandes pe­loteros, porque tienen las condiciones, pero no se esfuerzan como deben. A DianToscano también se le corrige, se habla con él. Todo el mundo ve lo que hace en home, si le da a la pelota en una sola pierna, si va a buscar todos los lanzamientos, eso lo sabemos. Pero el atleta debe poseer una fortaleza mental para disminuir esa dificultad. Primero porque hay que ganarse la titularidad y para eso hay que entregarse al 120%.

«Ahora, qué hay que exigirles a Borrero y a Pestano, que corran ante cualquier tipo de conexión. No puede ser que roleteen al pitcher y viren para el dogout o salga un fly y vayan caminando hacia primera. Eso no, porque ellos tienen que estar concientes de que son el ejemplo. Si ellos son los experimentados deben transmitirles cosas positivas a la juventud. Hay que olvidarse de los celos, de que si fulano hizo o no hizo. Hay que jugar béisbol. No es por resultados para mí o el otro. Uno no está en este deporte para quedarse toda la vida.»

--El líder para el Villa Clara no aparece...

--Eso nos está pasando. A veces cuando uno está en un buen momento de bateo, es quien arrastra al resto. Lo hizo Lunar en la 49 Serie Nacional. La temporada pasada este equipo fue de los que más bateó para doble play, eso termina con el ánimo de cualquiera.

«Hay que hacer énfasis en ese trabajo. Ya por lo pronto, tenemos a Oscar Machado como entrenador de bateo, que habla clarísimo con los atletas y lo vamos a utilizar. Habrá nuevo capitán también, ya lo pensamos, no lo adelantamos porque primero hay que hablarlo con él. Pero el líder va a salir. ¿Cómo? Con trabajo, con dedicación, dándole confianza.»

--¿Indisciplinas dentro y fuera del terreno con Ramón Moré?

--Eso no lo concibo. La indisciplina fuera del terreno no puede existir. El atleta tiene que saber lo que representa para un pueblo. Y esa conversación va, como un consejo, como un compañero, como un padre. Pero después que se comprometan, no pueden fallar. Nadie. Porque ahí va la credibilidad de nosotros. Y no sé hasta cuando seguiremos sufriendo esas indisciplinas tácticas, si el trabajo de los peloteros es cumplir lo indicado. Claro, después tomas una medida y te tildan de dictador. Y al final, el mánager no gana nada con eso, al contrario, si te siento, pierdo al titular. Pero el atleta tiene que correr y respetar las decisiones, eso es el ABC del béisbol. El que haga lo contrario me estará irrespetando a mí y al pueblo, y un jugador así no es lo que mi colectivo quiere.

--La pregunta inevitable. ¿Qué espera de su estreno cómo timonel?

 --Un buen trabajo, y eso se resume en rondar las 50 victorias, en una disciplina que sea envidiada por el resto de los equipos. Que se juegue a la pelota con amor. Hay que cambiar esa cara apática del año pasado. ¿Ganamos? Felicidades. ¿Perdimos? Pero con la conciencia de que se hizo hasta lo imposible. Deseo que la gente venga al estadio y que pasemos a los play off. Me conformo con eso, por ahora.»

Fuente: Mayli Estévez Pérez, del semanario Vanguardia.

(Foto: Héctor Darío Reyes)


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