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Por María Josefina Arce.

En la memoria de muchos cubanos permanece vivo aquel memorable 22 de diciembre de 1961 en que Cuba fuera declarada Libre de Analfabetismo. Cincuenta años han transcurrido de aquella gesta librada por la naciente revolución contra el analfabetismo que antes de enero de 1959 afectaba a casi 24 por ciento de la población adulta.

Esta histórica campaña tuvo sus antecedentes en plena etapa insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista, cuando en la Sierra Maestra, en la Sierra Cristal y en el Escambray se enseñó a leer y escribir  a hombres, mujeres y niños de las zonas liberadas.

Apenas alcanzado el triunfo, el gobierno se dio a la ingente tarea de desterrar del territorio nacional el analfabetismo. Miles fueron los que respondieron al llamado de la revolución y marcharon hacia los más recónditos lugares del archipiélago cubano.

Ni la invasión mercenaria de abril de 1961, organizada y financiada por Estados Unidos, pudo impedir el desarrollo exitoso de aquella cruzada contra la ignorancia que tendría entre sus principales participantes a la mujer. De acuerdo con las estadísticas, las féminas fueron el 55% de los alfabetizados, y el 59% de los alfabetizadores.

Bajo los alientos de esta campaña, se inició la educación de adultos y se crearon las facultades obreras y campesinas, que posibilitaron la apertura de las puertas de la universidad a los trabajadores.

Desde ese momento la educación en Cuba, a la que tiene acceso todo el pueblo de forma gratuita, no ha dejado de experimentar transformaciones, siempre en busca de aumentar la calidad de la enseñanza en todos los niveles.

Para muchos participantes en aquella histórica gesta el apoyo de todo el pueblo garantizó su éxito. La familia, consideran, constituyó el principal sustento de la epopeya, porque en sus núcleos acogieron a los maestros voluntarios, en muchos casos niños, y permitieron que estos llevaran la educación hasta todos los hogares.

Quizás para muchos pudo parecer temerario e incluso imposible cuando ante la Asamblea General de la ONU el máximo líder de la revolución cubana, Fidel Castro, vaticinó que "Cuba será el primer país de América que a la vuelta de algunos meses podrá decir que no tiene un solo analfabeto."

Hace cincuenta años que se hicieron realidad aquellas proféticas palabras  y Cuba no se detiene en materia educacional, al tiempo que brinda su ayuda desinteresada a muchos otros pueblos. .

Hoy las más jóvenes generaciones, que conocen de esa página de la historia cubana por padres, abuelos y otros familiares, tienen el orgullo de repetir en otras tierras la lucha contra el analfabetismo. Pedagogos cubanos brindan su ayuda solidaria a otros pueblos en la aplicación del método “Yo sí puedo”.

En una treintena de naciones del mundo, fundamentalmente en América Latina y el Caribe, se ha implementado esta iniciativa que ha posibilitado disminuir los índices de iletrados y que otras naciones como Venezuela, Bolivia y Nicaragua también, junto a Cuba, ostenten la condición de Territorio Libre de Analfabetismo.

TOMADO DEL SITIO WEB DE RADIO HABANA CUBA

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