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José A. de la Osa
delaosa@granma.cip.cu

Los medicamentos existen en una amplia variedad de formas farmacéuticas —comprimidos, cápsulas, jarabes, inyectables, pomadas— y es por ello que cada uno se utiliza en situaciones particulares que, según el autorizado criterio de la Máster en Farmacia Clínica Marlén Linares Fernández, "deben ser respetadas durante el tratamiento", porque así se garantiza una terapéutica eficaz con el mínimo de efectos indeseables.

En ocasiones, comenta a Granma, se requiere un inicio del tratamiento de forma rápida y se hace necesario un inyectable, y si se pretende una acción local del medicamento se emplea una pomada. También suele ocurrir que algunas personas tengan dificultad para tragar un comprimido o una cápsula, para las que existen alternativas: a estos pacientes les indican un fármaco en suspensión o un jarabe.

Refiere la especialista que a diario se originan prácticas inadecuadas en el consumo de medicamentos. Por ejemplo, cuando se parten las tabletas que no son ranuradas, o se abren las cápsulas para ligar el polvo con líquidos, o se bebe el contenido de las ampolletas, o se trituran tabletas para mezclarlas con pomadas o soluciones antisépticas y aplicarlas sobre la piel.

Las tabletas no ranuradas, advierte, no se parten ni mastican ya que fueron diseñadas para ser deglutidas enteras y, si se dividen, podría producirse un error en la dosificación; las que no son diseñadas para usar debajo de la lengua, tampoco se aplican por esta vía, pues tardan mucho en el proceso de disolución y, por lo tanto, demoraría en obtenerse los efectos terapéuticos.

En cuanto a las ampolletas están diseñadas para la vía parenteral y no se toman. En ocasiones, subraya la especialista, los componentes activos del medicamento tienen un sabor muy desagradable y pueden incluso perder su efectividad al ser degradados por el sistema gástrico.

Asimismo, los supositorios no se cortan horizontalmente al existir la posibilidad de errores en la dosificación; si es indispensable dividirlos, hay que hacerlo de forma transversal, es decir a todo lo largo.

No se aplican colirios oftálmicos por vías como los oídos, al poder presentarse efectos adversos debido a la sensibilidad de los tejidos en el sistema auditivo. Las pomadas y cremas tampoco se mezclan con tabletas trituradas, porque no se asegura la absorción del medicamento en algunos casos, y en otros se podrían producir efectos adversos por contacto en la piel.

Abundando en el tema dice que para el empleo de cualquier crema o pomada en la piel, o colirio en los ojos, hay que extremar las precauciones de higiene para evitar la contaminación. En primer lugar es importante lavarse las manos cuidadosamente con agua y jabón, evitar que el aplicador, bien sea el tubo de crema o el frasco de colirio, toque cualquier superficie. Una vez finalizada la aplicación se cierra bien el tubo o frasco y nuevamente nos lavamos las manos.

La licenciada Linares Fernández, quien se desempeña como especialista en el Departamento de Servicios Farmacéuticos de la Dirección de Medicamentos y Tecnologías Médicas del MINSAP, quiere consignar un mensaje esencial como cierre de este rápido recorrido por el universo de las formas farmacéuticas y las prácticas inadecuadas de consumo:

Salvo por indicación puntual del médico o farmacéutico, se deben de tomar los medicamentos con un vaso de agua potable a temperatura ambiente. El agua ayuda a la mejor disolución y absorción del medicamento y aumenta su efecto, sobre todo en el caso de los medicamentos que se consumen con el estómago vacío, alejados de las comidas.

Otro grupo de fármacos se toman con alimentos, es decir, durante o inmediatamente después de las comidas. Esto es necesario para disminuir las posibles molestias digestivas y porque se favorece su absorción.


http://www.granma.co.cu/2012/11/07/nacional/artic03.html

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