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Con su voz melódica y dulce, la cantautora mexicana Julieta Venegas cautivó en La Habana a un público que hizo cómplice en un concierto especial y único, dedicado a esas mujeres y niñas del mundo, víctimas de la violencia.

"Hola mis queridos cubanos, es un placer muy grande poder estar aquí entre ustedes. Estoy feliz", expresó emocionada Venegas, quien desplegó toda la magia de su voz en un desbordado Teatro Nacional, cuya sala Avellaneda quedó pequeña para recibirla.

Los cantantes cubanos Rochy Ameneiro y Santiago Feliú fueron los encargados de abrir la velada, a favor de la campaña Únete de la ONU, en la que cada quien, desde su arte, dijo No a la violencia contra las féminas, no al machismo, no al maltrato.

Sonriente y mostrando esa suavidad que la caracteriza, Venegas entró al escenario acompañada de vitores y aplausos para interpretar, desde el piano, una de las piezas de su más reciente álbum Otra cosa.

Poco más de una hora y media le bastó para hechizar al público con temas de casi toda su discografía y algunos clásicos convertidos ya en himnos para sus seguidores entre ellos Limón y sal, Lento, De mis pasos, Canciones de amor y Un lugar.

La armonía entre su inseparable acordeón, el piano y la guitarra, la elegancia y delicadeza de su figura, y la ternura de sus canciones en las que habla del amor, el desamor, la inseguridad, la vida, fueron los ingredientes perfectos de una noche mágica para sus admiradores que la aplaudieron una y otra vez.

Junto a su banda, Venegas bailó, rió, se sintió feliz sobre el escenario y demostró, sobre todo, su gran versatilidad como instrumentista con un puñado de canciones que la han colocado entre las más notables compositoras del continente.

Casi al filo de la medianoche, a punto de despedirse, interpretó, quizás, una de sus piezas más conocidas por los cubanos, Me voy, con la que levantó en pie al auditorio, en su mayoría joven. Y casi al final, una grata sorpresa: acompañada de Rochy Ameneiro hizo vibrar al teatro con los acordes de Eres para mí.

Te queremos Julieta, se oyó gritar a algún que otro seguidor, minutos antes de decirle adiós a los habaneros.

Les doy gracias por estar cerca y darme esta noche, no nos despedimos les decimos muy hasta pronto, apuntó.

Tras casi 10 años de su primer concierto en la isla, cuando apenas iniciaba su trayectoria, Julieta Venegas regresó para encantar a los cubanos, que le retribuyeron con una cerrada ovación.

Hoy la Embajadora de Buena Voluntad de Unicef presidirá un panel en la que demandará poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, y mañana partirá rumbo a Ecuador para participar en las fiestas de Quito.

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