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Paquita Armas Fonseca

Para los televidentes cubanos la salida ¡al fin! en tiempo real de TeleSur, por unas dieciocho horas al menos, es un mérito indiscutible del ICRT. 

Con esta oferta, muestra de una factura novedosa, no sólo por lo tecnológico, tenemos la posibilidad de ver casi al instante la caída de un meteorito en los Urales, disfrutar junto a los ecuatorianos del triunfo de Rafael Correa o deslumbrarnos ante la sapiencia del ex presidente dominicano,  Leonel Fernández, en  una entrevista que concediera a Walter Martínez. A propósito ¿se hubiera arriesgado la televisión cubana con un periodista tuerto, con un  parche negro?. Vuelvo a la entrevista ¿acaso en Cuba no hay periodistas capaces de realizar los análisis y las preguntas de Walter? Digo que sí y me viene a la mente, por ejemplo, el nombre de Maribel Acosta, aunque hay más. 

Pienso que TeleSUR –no niego que tienen muchos más recursos- muestra un verdadero espectáculo informativo del que carecemos en Cuba ¿Por qué la información tiene que ser fría, con una fotografía siempre convencional y muchas veces regodeándose en hechos intrascendentes? ¿Por qué leer del periódico una y otra vez? 

Son tantos los por qué a los que no encuentro explicación, porque respiro  cuando sacan una de las crónicas sobre José Martí, de  Julio Acanda, hechas hace tiempo. O hace unos años disfrutaba cuando se inició el noticiero del Canal Habana que junto al resto de su propuesta, rompió con los esquemas.  ¡Qué lástima se esté perdiendo aquella oferta renovadora y audaz!. 

La información en Cuba se “trabaja”  sólo en programas como Sitio del Arte, Antena, Hurón Azul, Diálogo abierto, Al derecho y quizás se me quede alguno, pero en los noticiarios no. Por eso el aplauso creo que unánime (aunque no gusto mucho de esa palabra) para el canal del Alba. 

De los cambios que se anunciaron hace un tiempo para los domingos y están al aire desde unas semanas atrás, además de TeleSUR se ha recibido muy bien la inclusión de juegos de béisbol profesional u otros deportes, además del fútbol. 

Me parece bien que por Multivisión los domingos sólo  se trasmitan filmes. Esa es una opción apreciable, siempre que exista una oferta para todos los gustos desde filmes de Lars Von Trier hasta las comedias hollywodenses. 

Ahora bien, una gran duda que tengo es con la división de los canales ¿es musical el Educativo? ¿sólo deportivo TeleRebelde? ¿y el espacio del Educativo dos, “de que va”? ¿Por qué Cubavisión es el canal de la familia cubana  si  EL FAMILIÓN se reunirá a ver los juegos de pelota del III Clásico por TeleRebelde, incluso los integrantes antipeloteros del núcleo? ¿No se pudo buscar otro slogan para ese canal? 

De los nuevos programas. Empiezo por Raquel y sus amigos, que es una propuesta interesante y que puede ser útil para divulgar diversos temas. Raquel Mayedo es culta, carismática y buena animadora, le puede sacar partido a ese horario estelar. Pero este espacio necesita de un buen guionista y un buen productor que busque, para llevar ante las cámaras a personas con alguna afinidad. 

Y Raquel debe cuidar su vestuario: si esa es su casa, más o menos la escenografía lo indica, entonces ¿por qué usa a veces esos zapatos de altísimos tacones y vestidos de pasear?. Salvando las distancias, creo que esta versátil y buena conductora podría retomar la idea de del programa Conversando con Mireya Latorre, que fue un suceso en Cuba y sólo tenía una sala, un te en la mesita,  con un plato fuerte: la conversación de Mireya con sus invitados. Apuesto por este espacio si a Raquel se le permite ser como es en su De tarde en casa con las diferencias lógicas entre proyectos distintos. 

Me resulta inconcebible que apareciendo ese programa el domingo a las cinco de la tarde, poco más  de cuarenta y ocho horas después, el martes, también por Cubavisión  sale Entre amigos, con Julio Acanda como conductor ¿Por qué la palabra amigos en el título de dos programas  por el mismo canal y con bastante parecido?. ¿No hay titulistas en la televisión? 

El domingo por la noche apareció Un bolero para Ignacio. No entiendo como Cary Rojas y Ana María Rabasa armen un programa en el que  Rigoberto Ferrera es incoherente, se ríe de los compositores, de los intérpretes y hasta canta boleros. ¿Se quería rescatar ese género o enterrarlo para siempre?. 

Estoy segura que la intención de estas dos creadoras fue hacer un programa que atrajera a los jóvenes a partir de Ferrera, pero este buen humorista necesita el freno de un guión que le permita sólo las libertades imprescindibles. 

No son pocos los televidentes que extrañan los domingos el Pasaje a lo desconocido con Reinaldo Taladrid. Veo bien su transferencia para Cubavisión pero ¿por qué para el miércoles con la lógica movida de De nuestra América hacia el jueves? El espacio de Taladrid, por el buen espectáculo que forma  antes de cada documental que transmite, le gana a cualquier otro programa. No sucede igual con De nuestra América, dirigido al público amante del cine latinoamericano. ¿No pertenecemos al Alba? ¿Por qué no proteger al único espacio que difunde el séptimo arte filmado en tiempos recientes en esta parte del mundo?. Ponerlo a competir con la telenovela del Canal Habana (¡no la vayan a quitar, que ahí escogen las mejores!) es restarle teleaudiencia a un  programa de interés artístico. 

En esta aproximación a algunos cambios, he dejado para último Todo con Tony, que con niños que parecen noruegos en un spot, recibe una promoción estelar varios días a la semana. Cuando se transmitió en el verano pasado escribí “Un buen ejemplo de que el camino del infierno está lleno de buenas intenciones es el espacio dominical Todo con Tony. Opino que un programa con los objetivos de ese espacio es totalmente válido y necesario. He visto museos, cuadros y otras piezas de arte que no conocía; he disfrutado de conversaciones sobre el habla popular muy instructivas. Ahora bien, ¿por qué no me he encontrado todavía a un defensor de esa propuesta? Por Tony. Este actor -Tony Arroyo- que ha realizado estelares papeles en la televisión y en el cine no tiene el carisma necesario para llevar un programa como ese, que fundamenta su efecto precisamente en él. En la medida que han existido momentos muy buenos de promoción cultural, hubo otros tan kitsch como la imagen de Tony “subiendo” por la izquierda de la pantalla de una manera supuestamente cómica. ¿No se pensó en Amaury Pérez Vidal o en Marino Luzardo para esa propuesta? En el CIS se concluye: “La revista cultural Todo con Tony, a pesar de estar ubicada en la tarde del domingo, obtiene valores de audiencia y gusto bajos, lo que denota insatisfacción de la población hacia este espacio”. A esa hora tan estelar en junio tuvo el 4,9 % de audiencia con el 79 al 85 puntos de gusto; en julio el 7,8 %, con el 68 al 75 y en agosto el 5,1 %, con el 76 al 82″. 

No puedo decir que el cuartico sigue igual. Tony ha mejorado su vestuario, ya no se sube por la pantalla pero sigue actuando sus conversaciones, él no dialoga, sino dramatiza diciendo cada frase y así no se puede. 

Hasta aquí estas líneas. Quedan aún temas en el tintero. Quienes vemos televisión lo sabemos y los que más critican al estar conscientes de esos problemas, son los buenos realizadores de la pequeña pantalla a quienes no tuvieron en cuenta para las modificaciones. Ellos y ellas sienten vergüenza ajena por dislates que no han cometido y se los achacan por pertenecer a ese poderoso medio que cuando se utiliza mal, deviene comidilla en  todos los lugares, no importa nivel cultural, afiliación sexual o diferencias generacionales de quienes integren los colectivos de personas que se reúnen todos los días y terminan hablando… sobre lo último de la TV. 

(Fuente: lapupilainsomne.wordpress.com)

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