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Raúl Castro despide a James Carter (+ Fotos y Video)

Raúl Castro despide a James Carter (+ Fotos y Video)

El Presidente cubano Raúl Castro, despidió este miércoles en el aeropuerto al ex gobernante estadounidense Jimmy Carter, quien cumplió una visita de tres días a La Habana

‘Fue el mejor de todos los presidentes que ha tenido Estados Unidos’, declaró Raúl a periodistas en el aeropuerto internacional José Martí, sur de La Habana.

Raúl Castro precisó que sostuvo un encuentro de seis horas con el ex mandatario estadounidense, quien también se entrevistó líder de la Revolución Fidel Castro.

(Noticia en construcción)

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Fidel recibe a James Carter; el ex Presidente de EEUU a favor de liberar a los Cinco

Fidel recibe a James Carter; el ex Presidente de EEUU a favor de liberar a los Cinco

El ex presidente estadounidense James Carter fue recibido hoy por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro y pidió el levantamiento del bloqueo comercial que Estados Unidos mantiene sobre el país caribeño, aseguró la agencia ANSA.

“Pienso que debemos eliminar el embargo”, dijo Carter, y deseó que los estadounidenses puedan viajar a la Isla.

Según AFP, se pronunció también por liberar al contratista Alan Gross, sancionado en Cuba por violar la legislación local, a quien visitó hoy.

También dijo que merecen estar en la Isla los Cinco cubanos presos en EEUU desde hace más de 12 años, con penas exorbitantes tras un juicio lleno de irregularidades en Miami.

Carter se reunió con Fidel en su último día de visita a La Habana.

Con familiares de los Cinco

Según Prensa Latina, en conferencia de prensa en el Palacio de Convenciones, antes de terminar su visita a la Isla, Carter abogó por la eliminación de la ley Helms-Burton, texto que codifica el cerco económico, comercial y financiero de Washington a la isla.

En su opinión, el juicio en Miami a los luchadores antiterroristas, con cuyos familiares se reunió, ha tenido criticas por su carácter confuso, incluso por los propios jueces y por esto llamaba a que fueran liberados.

Fernando González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández cumplen penas que van desde 15 años hasta doble cadena perpetua más 15 años, por penetrar organizaciones terroristas que actúan contra Cuba desde Estados Unidos.

Fidel, un viejo amigo

En sus declaraciones, Carter recordó la reunión sostenida durante esta visita con el presidente Raúl Castro, así como con “viejos amigos” como el líder de la Revolución, Fidel Castro.

El ex mandatario norteamericano rememoró como durante su gobierno trato de mantener buenas relaciones, con la creación de las oficinas de intereses de ambos países para facilitar los vínculos y el levantamiento de restricciones a los viajes.

Al mismo tiempo, se pronunció por la eliminación de Cuba de la lista estadounidense de naciones que promueven el terrorismo, al ser conocida la cooperación entre los servicios de inteligencia de los dos países en contra de actividades terroristas en la región.

Carter admitió que en encuentros con embajadores de naciones latinoamericanas aquí acreditados le expresaron las dificultades para el traslado de fondos de cooperación hacia Cuba por las restricciones bancarias que Washington mantiene, acrecentadas en los dos años de gobierno de Barack Obama.

Al pronunciarse a favor de una mejoría en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el ex presidente abogó por eliminar todas las restricciones para los viajes de los norteamericanos a la Isla.

Carter manifestó que recibió informaciones sobre los preparativos del Congreso del Partido Comunista de Cuba y de miles de sugerencias hechas por la población para ser incorporadas a los documentos y los acuerdos de ese evento.

La víspera, el ex mandatario fue recibido por el presidente Raúl Castro, con quien intercambió sobre la actualidad internacional y las relaciones entre ambas naciones.

Carter y la delegación que le acompaña recorrieron este lunes el Patronato de la Comunidad Hebrea, donde dialogaron con Adela Dworin, presidenta de dicha Comunidad en Cuba, y Hella Eskenazi, su secretaria ejecutiva.

Posteriormente, se reunió a puertas cerradas por poco más de una hora con el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de la Habana.

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

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Recibe Raúl al ex Presidente de EEUU James Carter (+Video)

Recibe Raúl al ex Presidente de EEUU James Carter (+Video)

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, recibió en la tarde de este martes al excelentísimo señor James Carter, ex presidente de los Estados Unidos de América, quien realiza una visita a La Habana.

Durante el encuentro, intercambiaron sobre la actualidad internacional, la situación en Cuba y Estados Unidos, y las relaciones entre ambas naciones.

En ese contexto, el Presidente Raúl Castro reiteró la disposición de Cuba a dialogar con el gobierno norteamericano sobre cualquier tema pero en términos de igualdad, sin condicionamientos y con absoluto respeto a la independencia y soberanía de Cuba.

Acompañaron al ex mandatario norteamericano su esposa, la excelentísima señora, Rosalynn Carter y la directora del Programa de las Américas del Centro Carter, Jennifer McCoy. Por la parte cubana estuvo presente Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores.

El político demócrata, de 86 años de edad, declaró hoy ante periodistas nacionales y extranjeros que durante su estancia aquí pretende contribuir a mejorar las relaciones entre su país y Cuba.

Carter hizo esa aseveración a la salida del Convento de Nuestra Señora de Belén, en el Centro Histórico de esta capital, visitado por él tras ser recibido por Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana.

En la edificación, donde funciona un proyecto de ayuda social a niños y ancianos de la Habana Vieja, recorrió la óptica, el Centro de Fisioterapia y la cocina-comedor, departió con ancianos, presenció la actuación de grupos integrados por personas de la tercera edad y apreció una muestra de artesanías confeccionadas por ellos.

Al firmar el libro de visitantes escribió: “Maravilloso lugar para personas de cierta edad, como la nuestra”, en referencia a la propia y a la de su esposa, Rosalyn.

El ex gobernante estadounidense visita a Cuba por segunda ocasión; la primera fue en mayo de 2002.

(Con información de AIN)

 

El Presidente Raúl Castro Ruz en reunión con el señor James Carter. Foto: Geovani Fernández

El Presidente Raúl Castro Ruz en reunión con el señor James Carter. Foto: Geovani Fernández

James Carter: “Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano” (+ Fotos y Video)

James Carter: “Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano” (+ Fotos y Video)

“Estamos aquí para visitar al pueblo cubano y a los representantes del gobierno. (…) Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano. Queremos mejorar las relaciones entre nuestros países a partir de estos encuentros también”, señaló Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos este martes.

Al ser interrogado por la prensa cubana y extranjera que lo esperaba a las afueras del Convento de Belén en La Habana Vieja, Carter aseguró que “hemos hablado con algunas personas del caso (del contratista norteamericano Alan Gross). Yo no estoy aquí para sacarlo del país”.

En su segundo día en Cuba, el ex presidente visitó el Convento de Belén, acompañado por Eusebio Leal,  Historiador de la Ciudad y funcionarios del gobierno cubano, y conoció de primera mano el proyecto comunitario de Belén, en el que se destaca la atención de residentes de la zona con edades avanzadas.

El visitante recorrió las instalaciones y apreció el centro de rehabilitación y fisioterapia, una óptica, talleres de artesanía, de canto, de poesía, entre otros, e interactuó con los abuelos de La Habana Vieja que cada día acuden al Convento y quienes le regalaron interpretaciones de piezas cubanas.

Antes de marcharse del Convento, escribió unas palabras en el libro de invitados: “A wonderful place for people as the same age as are we” (Un lugar maravilloso para gente de la misma edad que nosotros).

El ex-mandatario estadounidense estuvo acompañado de su esposa, Rosalynn, y por el Dr. John Hardman, Presidente del Centro Carter; además de Jennifer McCoy, Directora del Programa de las Américas del referido Centro.

Carter llegó a Cuba el lunes tras una invitación del gobierno cubano y en su primera jornada en la Isla visitó el Patronato de la Comunidad Hebrea, donde dialogó con sus máximas autoridades y se reunió con el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana.

Según trascendió se espera que en la tarde de este martes el ex presidente se reúna con el presidente cubano Raúl Castro Ruz. El ex presidente concluye mañana miércoles su visita a la Isla.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

Texto: Por Jorge Legañoa, especial para Cubadebate

Falso ropaje

Falso ropaje

Enmascaradas con una fachada «humanitaria», algunas ONG son utilizadas en acciones de subversión directa contra Cuba. José Manuel Collera Vento, el agente Gerardo de la Seguridad del Estado, pone al descubierto los intentos por penetrar la comunidad religiosa

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Varios Autores
28 de Marzo del 2011 22:42:32 CDT

Sabía desde el principio que detrás de aquella búsqueda insaciable por conocer sobre presuntas necesidades materiales había, como se dice en buen cubano, «gato encerrado». Su olfato de viejo agente le indicaba hacia un punto indefinido todavía; el asunto era averiguarlo.

Todo comenzó a finales del año 2000, cuando José Manuel Collera Vento fungía al frente de una institución masónica por medio de la cual se le acercaron personas procedentes de Estados Unidos que le fueron presentadas por el ciudadano Gustavo Pardo Valdés. Aparentemente los unían sentimientos afines ligados a la organización fraternal, y se vincularon con él interesadas en promover un proyecto humanitario. «Sin embargo, en la marcha de esas relaciones se hizo evidente que había otros propósitos».

Enseguida fue notorio que esos individuos «tenían una gran influencia y presencia en los medios sociales, culturales y políticos de aquel país». Pero lo que le llamó la atención fue que la masonería no constituía realmente el nexo que los vinculaba.

Además, ¿por qué le importaban a la Sección de Intereses de Washington en La Habana y a sus funcionarios, los términos de esa «ayuda» que se perfilaba? De una forma u otra, alguno de sus funcionarios estaba siempre presente en los encuentros con emisarios de las ONG que enviarían el soporte humanitario.

Hacia el año 2002 ya los nexos de Collera con la canadiense Fundación Donner, utilizada por el enemigo para enmascarar el financiamiento de proyectos subversivos contra la Isla, y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), un engendro de la OEA cuyos mayores ingresos proceden de la USAID (sigla en inglés de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), eran fluidos.

Asistió en reiteradas ocasiones a la SINA junto a directivos de esas ONG en tiempos de Vicky Huddleston, James Cason y Michael Parmly como jefes de la oficina.

Así entabló relaciones con personajes como Curtin Winsor, un ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica que estaba ahora al frente de la Donner, quien junto al masón Akram Elías, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Washington, le presentaron a Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA vinculado a uno de sus oficiales, Rene Greenwald. Estos últimos realizaron un estudio minucioso de las capacidades tecnológicas de las redes cubanas de infocomunicaciones. Hasta el 2010, Wachtenheim fue el director del Programa Iniciativa para el desarrollo de Cuba de la FUPAD, también receptora del dinero del Fondo Nacional para la Democracia (NED).

El caso es que «ellos comenzaron hablando de la informática, luego de las bibliotecas, de las farmacias independientes, fuera de los marcos estatales»… y al final Collera estaba sentado en el 2005, en Washington, delante del halcón Otto Reich, ex subsecretario de Estado.

La conversación con él fue «básicamente para oír sus opiniones respecto a la situación en Cuba. Se interesó por el contrarrevolucionario Gustavo Pardo y por la posibilidad de un “cambio” que significaba tumbar el Gobierno», aunque «temían mucho que eso fuera de modo brusco porque, a juicio de ellos, tal coyuntura ocasionaría un éxodo masivo» hacia territorio estadounidense «que no les convenía».

Como desconocen la real sociedad civil cubana, sus planes preveían crear otra paralela, en línea con sus intereses subversivos y en ese contexto, según dedujo, imaginaron que la masonería sería una confraternidad llamada a emerger con un liderazgo durante la «transición».

En esa oportunidad sintió que le estaban «dando demasiado importancia a mi persona» porque los «encuentros iban y venían». Recuerda que también se entrevistó «en casa de Winsor con un enemigo visceral de la Revolución Cubana: el terrorista Frank Calzón», quien le comentó de enviarle «medicamentos y medios, sobre todo radios para captar la onda corta, algo que nunca hizo».

Pero a José Manuel Collera sí le constó que Calzón mantenía lazos y abastecía a elementos de la contrarrevolución en la Isla como lo hacía con Pardo, un sujeto que desde joven colaboró con la CIA en acciones de sabotaje y planes de atentado contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, lo que le valió sanciones de los tribunales cubanos.

De sorpresa en sorpresa fue Collera durante esa estancia en Estados Unidos. Lo recibieron hasta en el Consejo Nacional de Seguridad, donde se dedicaron «solo a escucharme, no daban opiniones», y eso lo hacía experimentar cierta incomodidad.

Concluyó que, en efecto, trataban de utilizarlo, y buscaban información sobre el tema que tanto le quita el sueño a quienes, en Washington, aspiran a revertir la Revolución: su criterio «respecto a la posibilidad de un cambio en Cuba y cuál sería la situación objetiva para lograrlo».

Por otra parte, en sus encuentros pudo constatar la convicción del Gobierno estadounidense de que «no hay líderes dentro de la denominada disidencia porque, en primer lugar, las cabezas visibles carecían de reconocimiento dentro de la pequeña comunidad de los “opositores”, y porque no constituyen una realidad política».

El cuartico está igualito

La llegada al poder de una administración demócrata no representó transformación alguna para las deterioradas relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

El presidente Barack Obama, aunque ha pretendido dar una imagen distinta en ese sentido, lo único que ha propiciado son modificaciones cosméticas; eliminando algunas de las medidas draconianas que había impuesto George W. Bush y con el empleo de un tono más bajo en su discurso, ha recrudecido el bloqueo contra Cuba.

Desde su ascenso a la Casa Blanca se incrementaron las multas contra quienes han intentado flanquear las barreras impuestas por el cerco económico, lo que indica que esta política sigue vigente con todo su rigor.

Ahora la confirmación de otros 20 millones de dólares en el 2011 para el espionaje y la subversión en la Isla, ha acercado a Obama un poco más a los sectores reaccionarios de la derecha en Florida. Su actuación es consecuente con la herencia del Plan Bush en sus versiones de los años 2004 y 2006.

Precisamente, el rol que desempeñarían las ONG para provocar «un cambio» en Cuba está bien detallado en el  capítulo II de aquel programa anexionista, cuando habla de traspasar «a las Organizaciones No Gubernamentales e iglesias gran parte de las responsabilidades que actualmente tiene el Estado socialista en el aseguramiento de los servicios básicos», y pretende acusar a la Revolución de no dar respuesta a las necesidades humanitarias más importantes del pueblo. Para los «ideólogos» de la transición, este escenario solo se superaría en una era «post Castro».

En cuanto a la FUPAD, su accionar contra Cuba se ha ido diversificando y extendiendo en sectores como el intelectual y el religioso. Con los fondos del contribuyente estadounidense, abastecen a los ciudadanos que intentan captar para la ejecución de sus proyectos subversivos dentro de nuestro país.

Planes siniestros

José Manuel Collera iba ganando conciencia de que tales postulados estaban detrás de las ONG que se le acercaron. Y sabía que, en su desesperación por minar el proyecto social internamente, podían apelar a cualquier método.

El 18 de septiembre de 2006, lo comprobó cuando la Miami Medical Team Foundation, organización vinculada a la USAID, le propuso que «buscara a personas de total confianza» para algo gordo. Esa agrupación intenta sabotear la ayuda internacionalista de Cuba en otras naciones, promoviendo acciones para la deserción de especialistas en el sector de la salud.

Una descabellada propuesta le fue realizada a Collera: buscar gente confiable que debía tener conocimientos en informática y habilidades para «provocar, con el uso de tecnologías de infocomunicaciones fuera del control gubernamental, un desorden en el sistema de computadoras del aeropuerto de Miami y Atlanta», aunque le mencionaron «la posibilidad de otras 13 terminales aeroportuarias con mucho tráfico dentro del territorio de Estados Unidos».

Se pensaba en un posible ataque cibernético. De concretarse el siniestro plan que le heló la sangre en las venas, el mundo habría contemplado un «verdadero desastre», que daría el pretexto para una intervención directa contra la Isla. «Cuba resultaría acusada, y tendrían la justificación perfecta para una acción armada “de respuesta” contra nuestro país».

Dos días después, en un contacto con Manuel Alzugaray, en la actualidad presidente y uno de los principales ejecutivos de la Miami Medical Team Foundation, Collera corroboró que se estaba jugando al duro.

Alzugaray, un individuo que abandonó Cuba al principio de la Revolución y acumula desde entonces un amplio currículum terrorista, le comentó que se había creado «un grupo especial en la Casa Blanca dirigido por la entonces jefa de la diplomacia estadounidense, Condoleeza Rice, que era apoyado por el Comando Sur y cuyo objetivo consistía en promover el fin del Gobierno cubano».

Debía seguir, según le orientaron, en la tarea de «organizar la entrada de “ayuda humanitaria” mediante la puerta de la masonería», y a la vez le plantearon un elemento nuevo para precipitar ese proceso: pasando por encima de su condición de médico, le participaron la idea de ubicar «las instalaciones científicas y hospitales en Cuba donde se manejaban isótopos radioactivos», y le insinuaron que el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología era un probable punto donde existirían.

La indicación obedecía a la preocupación de las autoridades norteamericanas de que en caso de una agresión militar a Cuba, sus tropas pudieran ser afectadas por el uso de las llamadas bombas sucias radioactivas.

Imaginaba que aquello superaba sus fuerzas y tragó en seco. ¿Hasta dónde eran capaces de llegar estas ONG con fachada humanitaria?

Pero aquel día de septiembre también se entrevistó con funcionarios de confianza de la Rice.

Por supuesto, las preguntas fueron las mismas: ¿Cuál era la situación en Cuba? ¿Qué podría pasar en un futuro cercano? ¿Cómo «ayudar» a su institución ante una eventual coyuntura política vinculada a la «transición»?

Esa propia tarde, durante el traslado al aeropuerto de Miami para su regreso a La Habana, Collera recibió además la confirmación de que el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba lo vería tras su arribo al territorio nacional para entregarle una visa permanente, la cual había sido solicitada a Robert Blau, entonces consejero político económico de la SINA.

Los contactos iban subiendo de nivel y las conversaciones se vislumbraban siempre más allá de la filantropía.

El que sabe lavar y guardar las ropas

Durante todo este tiempo, José Manuel tuvo que hacerse de mucho nervio. No resultaba fácil para él ofrecer un discurso complaciente y escuchar en ocasiones, sin inmutarse, los planes que se estaban tramando.

Una vez, incluso, le propusieron que participara en un acto en el Kennedy Center, de Nueva Jersey, y que en ese marco le entregara un diploma a Lincoln Díaz-Balart.

Lo presentaron como «un cubano que ahora va a decir aquí lo que no puede decir allá». Pero se olió una trampa en aquellas palabras y pensó rápidamente que debía ser cuidadoso en cómo se expresaría.

Entonces tomó el micrófono y, sin dirigirse a alguien en particular, «les expresé que iba a decir allí lo mismo que podía decir aquí», para agregar luego una idea que creó la duda entre los asistentes: «la libertad está dentro de uno mismo, la libertad no depende del entorno». ¿A qué se refería?, se habrán preguntado.

Sin pérdida de tiempo empezó a «“realzar” la figura de Díaz-Balart» e ideó en el transcurso de la oratoria la manera de no traicionarse a sí mismo, «porque ese es uno de los enemigos más encarnizados de la Revolución Cubana».

La solución que encontró fue calificarlo como «uno de los polos en un diferendo que existe entre una gran nación y una pequeña Isla», sin manifestar quién tenía la razón.

Cuando terminó, los presentes lo felicitaron porque «¡contra, como hablaste bien de Díaz-Balart!». Sin embargo, para el invocado no pasaron por alto las sutilezas de aquellas palabras y comentó a los organizadores de la ceremonia que «el “chamaco” sabía lavar y guardar la ropa».

Cerrando el círculo

Los viajes en uno y otro sentido se incrementaban. Los contactos también. Collera llegó a realizar alrededor de seis visitas a Estados Unidos en un breve lapso y era partícipe de los recorridos de los emisarios y funcionarios de la FUPAD a la Isla.

«Se conversaba mucho allá sobre la ausencia del Comandante en Jefe debido a su enfermedad», lo que interpretaban como «una buena coyuntura para promover los pasos hacia “la democracia”, pues consideraban que había “una falta de liderazgo en el país”».

En octubre de 2008, el norteamericano John Heard y el colombiano experto en logística, comunicaciones e informática Héctor Cortés Castellanos, ambos emisarios de la FUPAD, arriban a La Habana con el propósito de «explorar el terreno y no iniciar ningún tipo de proyecto sin antes tener bien claras las formas de empleo de los recursos y su manejo», había indicado Wachtenheim.

Ya en suelo cubano, Heard —un graduado en Relaciones Internacionales que también desde 1983 se había vinculado a la USAID—, se interesó por conocer los niveles de «“penetración” de la Seguridad del Estado en los diferentes grupos poblacionales. También manifestó el deseo de entrevistarse en Pinar del Río con el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés y el consejo de redacción de la revista Convivencia, de igual perfil. Además, fuimos a ver a un escritor llamado Raúl Capote», recuerda.

En ese viaje, «a Valdés se le entregó una computadora portátil y un paquete de medicinas y, a su vez, él sugirió un encuentro con la contrarrevolucionaria Carmen Vallejo, quien desde 1988 montó un proyecto de supuesta atención a niños y jóvenes enfermos de cáncer, con el apoyo material y financiero de la SINA así como de embajadas europeas».

Pero el haber involucrado a Collera sin la autorización de la FUPAD en el conocimiento de todos sus conectos en la capital cubana, le costó a los emisarios que los «sacaran de circulación». Al parecer «violaron una elemental regla de compartimentación, aunque ambos tomaron sus medidas de clandestinidad para obtener información, al estilo de los Servicios Especiales. Por eso fotografiaron las notas tomadas en los contactos, destruyeron papeles y ocultaron la tarjeta de memoria de su cámara fotográfica».

En este rol que le iban adjudicando, José Manuel «necesitaba fomentar contactos personales con gente en todas las provincias para, llegado el momento, poder activar una red de colaboradores desde Guantánamo hasta Pinar del Río» cuando comenzara la entrada al país de la supuesta ayuda humanitaria, que era la fachada de las ONG instrumento de EE.UU. para «meter lo suyo». La tónica de la asistencia siempre llevaría el sello de que se destinaría a las capas más vulnerables de la población cubana.

A estas alturas, el camino de José Manuel Collera estaba abierto ante Washington. En septiembre de 2009 lo recibieron en la oficina del Buró Cuba, perteneciente al Departamento de Estado, cuando fue a realizar los trámites para la prórroga de su visado. En esa gestión lo acompañaron Humberto Alfonso Collado, un emisario de la FUPAD, y Wachtenheim.

Al atenderlo le aseguraron que «no tendría más dificultades para resolver la visa, y que tampoco eso sería un problema en lo adelante cuando deseara viajar a Estados Unidos».

Cuentas claras

En uno de los múltiples encuentros de Collera con Marc Wachtenheim, este le pidió «una caracterización de la situación sociopolítica del país y, además, que tratara de lograr el acceso a un teléfono celular y a Internet para facilitar la comunicación entre ambos».

Igualmente, le sugirió que «intentara invertir en un negocio ilegal que le permitiera ganarse unos pesos, tal vez como pantalla para que pasaran inadvertidos los pagos que recibía a través de la FUPAD».

Eso sí, debía mantener al día sus cuentas, incluso el director del Programa Cuba de la Fundación le orientó que mandara los vales de gastos, como lo instruyó el 3 de marzo de 2009.

La última vez que José Manuel vio a Wachtenheim, en diciembre de 2009, este le dejó «cien euros para gastos personales, un disco externo, un escáner y el teléfono celular que utilizó durante su estadía en la Isla con un saldo de más de cien dólares de crédito».

Por los intereses demostrados y sus posibilidades, a Collera no le quedaron dudas de que estaba ante un agente de la CIA, y que la «supuesta ayuda humanitaria estaba permeada, controlada, fiscalizada, dirigida y monitoreada» por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, de un modo que «nada tenía que ver con nuestra realidad institucional».

Tanto era así que, previo acuerdo con el funcionario de la SINA Joaquín Monserrate y con Wachtenheim, los emisarios de la FUPAD sostuvieron una reunión el 4 de diciembre en la Oficina de Intereses, para analizar la marcha de sus proyectos subversivos.

Sobre la palestra estaban, entre otras tareas orientadas a Collera dentro de la masonería, «crear una red de computación con acceso a Internet que permitiera la comunicación con el exterior y un detalle significativo: debía estar fuera del control de las autoridades cubanas; impulsar las denominadas bibliotecas independientes; darle luz verde al suministro de medicamentos a través de unas llamadas minifarmacias, y organizar conferencias sobre temas específicos.

«Ellos financiarían los viajes dentro y fuera del país, y ayudarían a modernizar los medios de impresión de la Gran Logia de Cuba».

Wachtenheim le prometió que volvería para unas actividades de la masonería a principios de 2010; sin embargo, recibió una sorpresiva llamada telefónica en la que le informa sobre la suspensión momentánea de todos los planes. «No hace mucho tuve un nuevo contacto con él. Me comentó que ya estaba fuera de la FUPAD, pero que estaba realizando el mismo trabajo y para eso crearía su propio grupo, lo cual le daría más independencia».

Cara a cara

José Manuel Collera Vento es médico pediatra de profesión, graduado en 1970. Pinareño de nacimiento. Hijo de campesinos. Cumplió misión internacionalista en Angola entre 1983 a 1985. Fue directivo de la Gran Logia de Cuba, institución en la cual ocupó distintas responsabilidades a partir de 1975, y llegó a presidirla en el 2000. En el mismo año ‘75 inició la colaboración con la Seguridad del Estado.

De acuerdo con la caracterización que se hizo de él se auguraba que podría convertirse en un gran agente, por sus cualidades personales y su prestigio dentro de la masonería. Más de tres décadas después se confirma aquel vaticinio.

Sonríe ante esta apreciación y medio en broma recuerda que «algo bueno hicimos, porque en Estados Unidos me dieron la Medalla de la Libertad que se considera, según supe, el más alto “honor” que otorga la bancada republicana en el Senado».

Durante casi 30 años fue «Duarte» para la Seguridad cubana. Por cuestiones operativas «hace seis años cambié mi seudónimo y me dieron a elegir mi nuevo “nombre”. Pensé en nuestros cinco hermanos y en especial en uno. Por eso, a partir de ese momento he sido Gerardo».

Ahora, cuando las cortinas del anonimato se descorren, dice que se siente muy tranquilo porque «creo que he cumplido con mi deber, algo que todos, de una manera o de otra, tenemos la obligación moral de hacer por nuestra historia tan larga de luchas, que es una sola. Estoy totalmente comprometido como cubano y como patriota. Soy un martiano fervoroso y también cespedista. Además, como masón, actué para proteger a todos aquellos a quienes amo y defiendo».

Revelan identidad agente cubano infiltrado en proyectos “humanitarios” de EEUU contra Cuba (+ Video)

Revelan identidad agente cubano infiltrado en proyectos “humanitarios” de EEUU contra Cuba (+ Video)

Las Razones de Cuba, la serie televisiva que se transmite en Cuba cada lunes, ha revelado hoy la identidad del agente Gerardo de la Seguridad Cubana, el Dr. Manuel Collera, quien estuvo infiltrado durante años y logró documentar prueba irrefutables de la manipulación política que hace el gobierno de los Estados Unidos de la supuesta “ayuda humanitaria”.

El Dr. Manuel Collera, cardiólogo infantil, comenta en el programa “Ayudas peligrosas”, que era sistemáticamente contactado por representantes del gobierno norteamericano, quienes le manifestaron abiertamente su interés de revertir el sistema político de la Isla.

El médico, quien fue vicepresiente de la Logia Masónica de Cuba, tenía orientaciones de funcionarios de los EEUU para organizar una red de personas que pudieran recibir medicamentos y otras donaciones, que permitieran ejercer influencias políticas con el objetivo de subvertir internamente la Revolución.

Todo comenzó a finales del año 2000, cuando José Manuel Collera Vento se le acercaron personas procedentes de Estados Unidos que le fueron presentadas por el ciudadano Gustavo Pardo Valdés, vinculado a la Sección de Intereses de Washington en La Habana. Querían “ayudar” al pueblo cubano. Los funcionarios de EEUU estaban siempre presentes en los encuentros con emisarios de las ONGs que enviarían el soporte humanitario.

Hacia el año 2002 ya los nexos de Collera con la canadiense Fundación Donner, utilizada por el enemigo para enmascarar el financiamiento de proyectos subversivos contra la Isla, y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), un engendro de la OEA cuyos mayores ingresos proceden de la USAID (sigla en inglés de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), eran fluidos.

De alguna manera asistió en reiteradas ocasiones a la SINA junto a directivos de esas ONGs en tiempos de Vicky Huddleston, James Cason y Michael Parmly como jefes de la oficina.

Sus contactos en EEUU fueron Curtin Winsor, un ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica que estaba al frente de la Donner; Akram Elías, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Washington; Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA vinculado a uno de sus oficiales, Rene Greenwald.

Hasta el 2010, Wachtenheim fue el director del Programa Iniciativa para el desarrollo de Cuba de la FUPAD, también receptora del dinero de la Fondo Nacional para la Democracia (NED).

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José Manuel Collera Vento es médico pediatra de profesión, graduado en 1970. Pinareño de nacimiento. Hijo de campesinos. Cumplió misión internacionalista en Angola entre 1983 a 1985. Fue directivo de la Gran Logia de Cuba, institución en la cual ocupó distintas responsabilidades a partir de 1975, y llegó a presidirla en el 2000. En el mismo año ‘75 inició la colaboración con la Seguridad del Estado. Foto: Ismael Francisco

 

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El Dr Collera recibió la Medalla de la Libertad que se considera el más alto “honor” que otorga la bancada republicana en el Senado». Durante casi 30 años fue «Duarte» para la Seguridad cubana. Foto: Ismael Francisco

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Por cuestiones operativas «hace seis años cambié mi seudónimo y me dieron a elegir mi nuevo “nombre”. Pensé en nuestros cinco hermanos y en especial en uno. Por eso, a partir de ese momento he sido Gerardo». Foto: Ismael Francisco

 

El agente Gerardo de la Seguridad del Estado

El agente Gerardo de la Seguridad del Estado, en una visita al Memorial José Martí. Foto: Ismael Francisco

En La Habana, el ex presidente estadounidense James Carter (+Video y Fotos)

En La Habana, el ex presidente estadounidense James Carter (+Video y Fotos)

El ex presidente estadounidense James Carter llegó hoy a La Habana, cumplimentando una invitación del gobierno cubano.  El visitante fue recibido en la terminal aérea por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.

En el Aeropuerto Internacional José Martí, el político estadounidense de 87 años de edad fue recibido por el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

El ex mandatario norteamericano (1977-1981) dialogará con las autoridades cubanas y cumplimentará un programa que incluye recorridos por lugares de interés histórico y social.

Esta es la segunda ocasión en que Carter visita la Isla; la primera se produjo del 12 al 17 de mayo de 2002, ocasión en que se convirtió en el primer ex Presidente norteamericano que llegaba a La Habana desde el triunfo de la Revolución en 1959.

En 1982, creó junto a su esposa Rosalyn la Fundación Centro Carter, Organización No Gubernamental de carácter humanitario, que ha desempeñado un papel mediador en conflictos internacionales y como observadora en procesos electorales en diversas latitudes.

En 1982, creó junto a su esposa Rosalyn la Fundación Centro Carter, Organización No Gubernamental de carácter humanitario

 

Carter, vestido de guayabera blanca, arribó al aeropuerto José Martí a las 10H40 locales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Aeropuerto Internacional José Martí, el político estadounidense de 87 años de edad fue recibido por el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

 

 

 

 

 

 

 

Carter, quien partió del aeropuerto sin dar declaraciones a la prensa, comenzará su agenda en la tarde con una reunión con líderes de la comunidad hebrea en Cuba y luego con el cardenal Jaime Ortega.

Fotos: AIN y CubaDebate

 

Este lunes, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba (+ Video)

Este lunes, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba (+ Video)

Este lunes, por Cubavisión, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba, nuevo documental que demuestra cómo EEUU manipula la supuesta “ayuda humanitaria” al pueblo cubano con fines políticos.


El documental se transmitirá por la Televisión Cubana, en horario estelar, después del noticiero de las 8 de la noche.

Ofrece información desclasificada por el gobierno cubano sobre la guerra contra la Isla en el ámbito de la Salud Pública.