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Variadas propuestas en la programación de verano de la Televisión Cubana

Variadas propuestas en la programación de verano de la Televisión Cubana

Diversas propuestas en la programación de verano de la Televisión Cubana


Imagino que como en julio y agosto el sol calienta más que de costumbre, todo se haya arreglado para que en buena parte del mundo se ubique el período vacacional justamente durante esos meses, perfectos, por lo demás, para ir a la playa o al campismo, pero también para leer, visitar un museo o, simplemente, disfrutar de las propuestas de la televisión que, en nuestro caso, se sabe a consciencia que no pocas familias permanecen en casa y por esa razón se esmera en ofrecer una programación que dimensione culturalmente el entretenimiento de sus numerosos televidentes y, al mismo tiempo, atienda en la medida de sus posibilidades al reclamo mayoritario de espectadores que solicitan más estrenos, pues no asimilan del todo las retransmisiones.

En este 2009 se mantienen las tiras caracterizadas por públicos, de manera que el infantil encontrará opciones en el horario matutino y vespertino de Cubavisión, además de en el Canal Educativo 2, cuya señal iniciará para este período a las 12:00 m y pensará en él hasta las 8:30 p.m., excepto los sábados y domingos en que las propuestas para los niños llegarán hasta las 4:30 p.m.

Así, además de los Pequemuñes de Multivisión, los más chicos hallarán de lunes a viernes tres tandas de dibujos animados en CV (8:00 a.m. a 9:00 a.m., 11:00 a.m. a 11:30 a.m., y 4:15 p.m. a 5:00 p.m.); una el sábado (8:00 a.m. a 9:00 a.m.), y otra el domingo (9:00 a.m. a 10:00 a.m.), mientras que tendrá dos diarias en el Canal Educativo 2: de 12:30 p.m. a 1:00 p.m. y de 1:30 p.m. a 2:00 p.m.

Claro Clarita llega a la pantalla con nuevos capítulos. Foto: Martha Vecino UlloaEn Cubavisión siguen para ellos programas como De caramelo, Casa a cuestas y Barquito de papel; y llegan otros nuevos los miércoles como La Colmenita, a las 9:45 a.m. (adaptación para la televisión de ocho de sus más exitosas puestas en escena) y Reguilete, a las 10:45 a.m., dirigido para niños de edad preescolar. Asimismo Claro Clarita (viernes, 5:30 p.m.) anuncia capítulos de estreno.

Sin contar los gustados espacios fílmicos infantiles, los pequeños, que gozarán el privilegio de aprender idiomas con los cursos que se transmitirán de lunes a viernes (12:00 m.) por el CE, estarán de plácemes con las 19 series que podrán ver a lo largo del verano, todas de estreno. De lunes a viernes en CV aparecen Los felinos cósmicos (5:00 p.m.) y Los misterios de Harry Potter (6:00 p.m.); los sábados y domingos, Baby Einstein y Avatar, respectivamente (ambas a las 8:30 a.m.); y lunes, miércoles y viernes, Pinky Dinky Doo (11:30 a.m.), la misma frecuencia de Bratz pero por Multivisión.

Tres series salen de lunes a domingo por el CE/2: Los halcones galácticos (1:00 p.m.), Bob Esponja (2:00 p.m.) y Lala Bell, la niña mágica (12:00 m.), la cual luego será sustituida por Familia Robinson y Jóvenes Titanes. Asimismo este canal acoge los sábados El pequeño Hércules, a las 2:30 p.m.

Tele Rebelde continuará como el canal de las Aventuras, un espacio que después de larga ausencia regresa con un producto nacional: Los tres Villalobos, con 82 capítulos dirigidos por Miguel Sosa (lunes, miércoles y viernes, 7:30 pm.). Aquí también se exhibirá, media hora antes y por primera vez, otra cubana destinada a adolescentes y jóvenes: Mucho ruido..., después que finalice H20 Sirenas del mar. Degrassi nueva generación y Hermanos rebeldes estarán los martes y jueves, 6:30 p.m. y 7:30 p.m., respectivamente.

-Series y más series

La magnífica Los Tudor es la propuesta de Grandes Series, por el CE. Foto: Martha Vecino UlloaEn total se exhibirán 62 series y telenovelas, de las cuales solo seis son de reposición, como es el caso de Cabocla, por TR, donde están programadas las norteamericanas Felicity (lunes a viernes, 9:15 a.m.), y Fuga de la prisión (lunes, miércoles y viernes, 10:00 p.m.). Felicity toma su título del nombre de su protagonista, de modo que la trama gira en torno a los problemas, confusiones e inquietudes de esta muchacha de 17 años que ingresa en una universidad.

Si hablamos de series las palmas se las lleva Cubavisión, donde se concentra el grueso de ellas, que van desde la exitosa Sobrenatural (lunes, miércoles y viernes, 12:45 a.m.), la cual nos presenta a Sam y Dean Winchester, quienes heredaron una ocupación peculiar: cazadores de seres sobrenaturales; hasta Puerta a las estrellas (lunes a viernes, 1:30 a.m.), inspirada en la película de ciencia ficción Stargate: Puerta a las estrellas, la cual cuenta las vivencias y aventuras de un equipo de militares y científicos miembros de un proyecto ultrasecreto de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, que utiliza un invento extraterrestre para desplazarse a otros planetas de manera casi instantánea; o Jericó (martes y jueves, 10:45 p.m.), como se nombra un pequeño pueblo de Kansas dominado por el caos más absoluto, después que sus habitantes avistan un hongo nuclear en el horizonte.

Clasificaron asimismo para Cubavisión, Hermandad (martes y jueves, 11:30 p.m.), Desaparecida (martes y jueves, 12:25 p.m.); y K-Ville (domingo, 10:50 p.m.), que viene detrás de Everwood (5:00 p.m.) y del policiaco cubano Tras la huella (9:35 p.m.). Everwood muestra la vida de un reconocido cirujano y sus dos hijos, quienes, debido a un accidente que termina con la vida de la esposa, se mudan a Everwood, un pueblecito que apenas se conoce y donde quiere colocar una clínica gratuita, mientras que, ideada por el creador y productor ejecutivo de Policías de Nueva York, K-Ville también aborda el mundo policial pero ambientado en Nueva Orleans, dos años después del paso del huracán Katrina.

Protagonizada por Broselianda Hernández, Diana nos acerca a la realidad cubana. Foto: Martha Vecino UlloaNo obstante, los más esperados acontecimientos de Cubavisión son los ocho teleplays para adultos (Reinará la serpiente, La luna en el agua, Cien años contigo...) de los miércoles a las 10:00 p.m.; y la serie realizada por el creativo Rudy Mora, Diana (lunes, miércoles y viernes, a las 9:00 p.m.), defendida por un elenco de lujo donde se hallan Broselianda Hernández, Néstor Jiménez, Isabel Santos, Verónica Lynn, Raúl Pomares...

No se queda atrás el Canal Educativo 2 en este sentido. Y es que se dará el lujo de estrenar tres importantes series documentales de factura nacional: Los elegidos (lunes, 8:30 p.m.), que recoge los valiosos testimonios de los integrantes de la banda del Bárbaro del Ritmo; Evolución (sábado, 6:45 p.m.), la cual recuerda los aportes del científico Charles Darwin; y Desierto sentido (viernes, 8:45 p.m.), coproducción con México que nos acerca al desierto de Sonora. El Educativo 2 tiene asimismo propuestas de ficción, como los capítulos que le dan continuidad a las gustadas Héroes (sábado, 8:30 p.m.) y Ally Mc Beal (lunes, 10:00 p.m.), además de otras al estilo de Día del desastre Súper tormenta (miércoles, 10:30 p.m.) y 30 Rock (lunes a viernes, 8:00 p.m.).

Ahora con 12 horas de estreno (solo interrumpidas por el bloque infantil que se retransmite de 4:00 p.m. a 8:00 p.m.), Multivisión, por su parte, atraerá de lunes a viernes con Mujeres de nadie, y diariamente con una serie humorística (empieza con La teoría del Big Bang y termina con Mi nombre es Earl) y otra de corte forense.
Para adolecentes y jóvenes

Favorecido también está el Educativo que ha puesto su mirada, sobre todo, en el público juvenil —hay para otros gustos con Esposas desesperadas, lunes a viernes, 11:00 p.m.—, y por eso anuncia martes, miércoles y jueves una serie como Fama (a las 3:15 p.m.); y de lunes a viernes, a las 2:00 p.m., Rescátame la cual, protagonizada por Denis Leary, se centra en la labor que realiza un equipo de bomberos de Nueva York, y donde los televidentes podrán ver en acción a verdaderos profesionales que, además de servir como consejeros técnicos, aparecen como figurantes en muchas de las escenas.

Los adolescentes y jóvenes, quienes podrán mantenerse informados sobre las opciones que hay para ellos a través del espacio Para ti, joven (sábado, 3:15 p.m., TR) y con la revista Quédate conmigo (lunes, a las 6:30 p.m., TR), no permanecerán indiferentes ante los teleplays de los sábados, a las 5:00 p.m., ni frente a ALF, una parodia de la película ET: El extraterrestre (1982), donde se roba el show un pequeño extraterrestre anaranjadamente peludo, y apodado A.L.F. (Alienígena Ligeramente Fastidioso).

Amantes de la música, tendrán en este canal para escoger: Antología de Lucas (lunes, 3:45 p.m.), Recital internacional (lunes y viernes, 6:45 p.m.; y sábado, 11:30 p.m.), Clip.cu (martes, 11:00 a.m.), Todo música (2:45 p.m.), Recital nacional (martes y jueves, 6:45 p.m.), Juntos en concierto (miércoles, 6:30 p.m.), El gran Lucas (sábado, 11:00 a.m.), Verano Max (domingo, 10:00 a.m.)... Mas si no les fuera suficiente, para ellos también hay series documentales de corte histórico, científico, etc.

-Humor, deportes y más música

No deberán preocuparse los seguidores por CV de espacios como Otros tiempos, De la gran escena, La descarga y Piso 6; de Colorama, 23 y M, De cualquier parte, Cuerda Viva y D’Música, por TR; de Video perfil y Lucas plus por Multivisión; y de Sur y Música del mundo, por el Educativo 2, pues estos continúan en el aire durante julio y agosto, aunque seguramente la mayor atención la recibirán No quiero llanto, conducido por Antolín El Pichón (domingo, 8:35 p.m., CV); En el mismo lugar, dedicado a la trova (viernes, a las 9:30 p.m., CV), y Al son de la Isla (martes, 10:00 p.m., CV).

En cuanto al humor, quizá lo más aguardado sea el nuevo paquete de ¿Jura decir la verdad? (lunes, a las 8:35 p.m.), aunque también estrenarán Deja que yo te cuente (miércoles, 8:35 p.m.), y El selecto club de la neurona intranquila (viernes, a las 8:35 p.m.), todos por Cubavisión.

Cubanos en primer plano (martes, 10:15 p.m., CE/2) y Privadamente público (miércoles, 8:30 p.m., CE/2) nos aproximarán una vez más a la vida y obra de destacadas personalidades cubanas, mientras será importante estar al día sobre la actual crisis económica y financiera mundial (miércoles, 9:45 p.m., CV).

Asimismo, 33 programas procedentes de los telecentros nos pondrán en contacto no solo con la realidad de esos territorios, sino también con temas de orientación social, científico técnicos, culturales, históricos... En este grupo se encuentran: Reflejos, Aquí estamos, Ventana juvenil, En primer plano, Tecnociencia, Carpeta CT, Monumentos...

Si bien este verano no se distingue porque se hayan convocado grandes eventos deportivos, TR mantendrá al tanto a los fans del voleibol (Liga Mundial en Belgrado) y del atletismo (Mundial de Berlín y el Campeonato Centroamericano y del Caribe), como Cubavisión, los canales Educativos y Multivisión «pujarán» por alcanzar el mayor de los raiting: la máxima satisfacción de los televidentes.

Fuente:  Juventud Rebelde

Censuran golpistas información para los hondureños

Censuran golpistas información para los hondureños

Las imágenes de Telesur y de Cubavisión Internacional no pueden ser vistas por el pueblo de la nación centroamericana, que tampoco tiene acceso a las noticias de Radio Habana Cuba, denunció este miércoles Carlos Reyes, dirigente popular de la nación centroamericana.

Por otra parte, emisoras de televisión, cadenas de radio y periódicos nacionales silencian la verdad, refiere Prensa Latina.

El diario Tiempo, de la ciudad de San Pedro Sula, denuncia que los hondureños permanecen "en el limbo", ya que los medios de comunicación locales ignoran su obligación informativa, por complicidad los más y por coerción oficial los menos.

La publicación apreció que nunca antes se había sufrido en Honduras una violación tan profunda y masiva de la libertad de expresión, debido a la intervención gubernamental, ni en las más oscuras épocas de franca dictadura.

Los golpistas tratan de encerrar a la sociedad en una auténtica burbuja; ello constituye un caso incuestionable del protagonismo del latifundio mediático, en su condición de actor consustancial del golpe de Estado, evaluó Tiempo.

El diario recordó que, con estas prácticas, se violan los derechos constitucionales a informar y a ser informados, la Carta Democrática Interamericana y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Radio y TV Cubanas activan su red ante golpe de estado en Honduras

Radio y TV Cubanas activan su red ante golpe de estado en Honduras

El Sistema de la Radio Cubana mantiene activa su red informativa, los 53 sitios Web y el audio real de las emisoras nacionales y la internacional Radio Habana Cuba, para repudiar el secuestro del Presidente hondureño, Manuel Zelaya, acaecido en horas de la madrugada de este domingo, y los sucesos que han desencadenado la inconstitucionalidad de la manera más brutal en la hermana nación centroamericana.

El carácter criminal de este Golpe de Estado se denuncia en la programación alternativa especial que transmite Radio Rebelde, cuya frecuencia se capta por banda tropical en los 5 mil 25 Kilohertz y tiene presencia en Internet a partir del audio real ubicado en la dirección electrónica www.radiorebelde.cu, que ahora mismo se encadena con esta mesa redonda especial.

Nuestra emisora internacional Radio Habana Cuba también revela al mundo los pormenores del acontecer en Honduras y la repulsa a estos hechos anti-democráticos, desde sus frecuencias de los 11 mil 760 Kilohertz, banda de 25 metros; los 5 mil 965 Kilohertz, banda de 40 y 9 metros; los 15 mil 360 banda de 19 metros y por los 13 mil 760, banda de 22 metros.

Estos despachos informativos pueden captarse además por el audio audio real de Radio Habana Cuba en la dirección electrónica www.radiohc.cu.

Radio Reloj se suma con su peculiar sonido a la red de redes también en audio real en la página www.radioreloj.cu/notiweb, y mantiene un amplio servicio informativo en la dirección electrónica www.nnc.cubaweb.cu

La Televisión Cubana también ha brindado información constante a la población con motivo del golpe de estado en Honduras, con destaque especial para la Mesa Redonda Informativa y el NTV.

Diana: nueva teleserie para el verano

Diana: nueva teleserie para el verano

Esta nueva obra de Rudy Mora se adentra en la Cuba de hoy y nos presenta lo polémico de esa cotidianidad. Nos propone un acercamiento a la familia y a los conflictos que genera la situación de la vivienda en la Isla

Tras varios meses de recuerdo con Las huérfanas de la Obrapía, el público espera historias que toquen su realidad y parece ser que Rudy Mora, una vez más, aprovecha lo cotidiano para crear sus personajes. Lo atrayente es cómo se adentra en la Cuba de hoy y nos presenta lo polémico de esa cotidianidad. Su propuesta, en esta ocasión, es un acercamiento a la familia y a los conflictos que genera la situación de la vivienda en la Isla.

Diana es la nueva serie que la televisión estrenará en el espacio de la novela durante los meses de verano. El título no es casual. La diana es, en este caso, el blanco al que apunta la cámara. Una cámara con pretensiones de alterar, desde el punto de vista formal, las tradicionales maneras de hacer de la TV. Y es ella, quizás, la que provocará más críticas —para bien o para mal— en los espectadores acostumbrados a un espacio que generalmente invita a relajarse, pero que esta vez solicita desprejuiciada atención. De lo contrario, es posible que los constantes movimientos de la imagen causen molestias al espectador.

Hace unos días conversamos con Rudy. Todavía le quedaban varios capítulos por concluir. Corría entre los cubículos de edición del ICRT, pero reservó unos minutos para nuestra curiosidad.

“Diana es una serie de 35 capítulos, y sin ser autobiográfica, muchas de sus situaciones se relacionan con pasajes de mi vida y de las personas que me rodean. Es una historia de Cuba ahora, pero siento que también puede ser una realidad que nos trasciende”.

El trabajo con la cámara distingue tu obra. En Diana eres aun más arriesgado que lo que acostumbras. ¿Es este un lenguaje paralelo a la temática de la serie?

“La propuesta audiovisual de Diana toma un poco la imagen del noticine de los años 60 y 70, con el estilo fotográfico de Jorge Herrera en películas como La primera carga al machete. La esencia es una cámara que penetra en una casa de La Habana para mostrar qué ocurre en su interior.

“La cámara entra por la puerta, va a un cuarto, regresa al baño, se incorpora, tropieza... Y todo ocurre paralelamente a otros sucesos en escena. Los actores le hablan como a un personaje más, es decir, hay todo un juego formal para que la cámara no sea solamente panorámica, sino participativa. Los planos secuencias son muy largos, al estilo del teatro para describir una especie de estado de ánimo. Entonces, más que paralelo, conforma el todo del lenguaje de la obra”.

¿Te arriesgas también con la música?

“La música es de Juan Carlos Rivero, director de Moncada. Retomamos ritmos tradicionales como el changüí, el chachachá, el mozambique... Casi todo es tocado en estudio. Lo novedoso y arriesgado es que se hizo contra la imagen, y aunque eso es tradicional en el cine, las fórmulas de producción de la TV no dan tiempo para ello, por lo que he tenido que trabajar muchas horas extras”.

Me hablas de una serie que desentona con estructuras predeterminadas de la TV. ¿Podrías comentarnos un poco más sobre tus intenciones y los resultados en el proceso de producción?

“La idea es sintonizar con una especie de nuevo lenguaje. Lo que sucede con las series ahora mismo en el mundo es un hecho muy interesante, porque se han convertido en una punta de lanza para el discurso audiovisual. Y además el público cubano las exige. Sin embargo, existe un vacío de producciones nacionales de este tipo.

“Diana va por ese camino, entre otras razones, porque me permite también crear con la soltura que el género telenovela no tiene. Lo que ocurre es que entronca inevitablemente con estructuras más conservadoras de producir, lo cual me llevó evidentemente a romper con determinados mecanismos institucionales.

“La introducción de la técnica fue también un reto. Es la primera vez que en el ICRT se utiliza una cámara de alta definición. Esa tecnología trae consigo una manera de trabajar diferente, que disiente de las fórmulas tradicionales. Hemos experimentado con ella sin que nadie nos diga exactamente qué se puede lograr.

“Ahora estamos en el proceso de edición y ha sido igualmente difícil, porque el procedimiento es otro. Nuestra experiencia podría servir para reestructurar determinadas rutinas de producción”.

Según las noticias, Diana goza de un talentoso elenco actoral…

“Tuve la suerte de contar con actores de mucha experiencia (Isabel Santos, Verónica Lynn, Raúl Pomares, Fernando Echevarría, Broselianda Hernández, Blanca Rosa Blanco, Daisy Granados, Kety de la Iglesia y Néstor Jiménez, y otros más jóvenes que ya han dado muestras de su calidad como Tomás Cao y Roque Moreno). Buscaba un nivel de actuación que me garantizara narrar la historia como lo había previsto en el guión. Era importante que los actores fueran capaces de resolver cualquier situación que se les propusiera, porque queríamos darle mucho espacio a la improvisación.

“Aunque los actores son muy experimentados, el equipo de realización es muy joven. Fue el primer trabajo del director de fotografía, del editor y del sonidista”.

¿Por qué el contraste?

“Para lo que yo quería hacer, necesitaba gente desprejuiciada en términos de oficio. La propuesta de Diana es muy experimental y pensé que los jóvenes son, en la mayoría de los casos, mucho más arriesgados para ese tipo de cosas”.

Siempre te sirves del horario de la telenovela para exhibir tus series. ¿Consideras que la televisión aprovecha ese espacio?

“Las series y la propia telenovela, a partir de la tradición que hay en Cuba y lo que representan para un gran número de espectadores, constituyen un espacio ideal para abordar temáticas y reflexionar sobre ellas. Este es un camino muy interesante, pero es necesario hacerlo lo mejor posible. Deberíamos hablarle al público con el lenguaje del tiempo en que estamos y esforzarnos por mejorar la calidad de las obras. En ese propósito, la responsabilidad es compartida. A veces aparecen muy buenos proyectos que no se consuman, y en esa suerte de vacío entre la pretensión y el logro, el público queda insatisfecho”.

Fuente:  Maylenis González Mirabal

Joel del Río: Páginas y dependencia

Joel del Río:  Páginas y dependencia

La telenovela brasileña Páginas de la vida nos regala un inventario de conflictos donde se combinan cuidadosamente los índices repetitivos del melodrama convencional, con algunos matices y variaciones que acercan la obra al realismo

Uno de los méritos patentes de la telenovela brasileña Páginas de la vida —demasiado parecida a su coterránea predecesora como para sorprender a alguien, aunque mejor contada, actuada y realizada— es haber incitado a miles de televidentes a repensar ciertos conceptos personales en torno a temas cardinales: las personas con síndrome Down y su posibilidad de integrarse al sistema educacional «normal», el restablecimiento de una existencia fecunda y pródiga luego de romper con las dependencias que impone la coexistencia en pareja, el sida y el celibato, el alcoholismo y la vida filial, la anorexia y el culto a la delgadez extrema, la intolerancia con el diferente, las contradicciones salvables o no entre consortes que expresan puntos de vista diametralmente opuestos...

Al igual que en su novela anterior (Mujeres apasionadas), Manoel Carlos nos regala un inventario de conflictos donde se combinan cuidadosamente, en cuanto al diseño de personajes, los índices repetitivos del melodrama convencional, con algunos matices y variaciones que acercan la obra al realismo, o al espíritu controversial inherente a las mejores teleseries contemporáneas que en el mundo han sido.

Del típico melodrama femenino y romántico que suele caracterizar los guiones de Manoel Carlos (Felicidad, Por amor, Mujeres apasionadas) esta serie presenta en veloz sucesión los personajes paradigmáticos de las madrecitas en versión sacrificada o autoritaria; hijos y padres que desconocen su oscuro origen y su vínculo de sangre; malvadas en variante trepadora, histérica o intolerante y egoísta; galán seductor e inescrupuloso y tierno e incomprendido; tres o cuatro parejas entrampadas en sucesivos intercambios como si se tratara del baile de la silla; una familia patriarcal y adinerada que reluce por su voluntad transgresora de las barreras sociales, por su generosidad y decoro, y veremos incluso a una monja enamorada de un enfermo de sida, algo así como la sublimación del amor imposible. Pero no hay que sufrir demasiado con las barreras que se les interponen, pues, aunque ignoro cómo concluye el difícil idilio, ¿acaso alguien olvidó el final en plena cama de aquel cura apuesto, joven y sin vocación, que resistió durante 150 capítulos, más o menos, el asedio erótico de una benefactora bellísima, riquísima, simpatiquísima y satísima?

Alrededor de 200 capítulos tiene esta versión internacional de telenovela concebida por el monopolio O Globo para horario estelar. Y muy fácil le resultará en Cuba ganarse a la millonada fanática con que cuenta el género, máxime cuando la producción de homólogos nacionales se ha deprimido hasta cero, y nuestra pequeña pantalla nos castiga (independientemente de sus virtudes, que también las tiene) con la insólita retransmisión de un folletín a la antigua, como Las huérfanas..., nada menos que en las frecuencias y en el canal más concurrido. Ojalá la nueva teleserie de Rudy Mora consiga sacarnos de este marasmo de redundancias y antigüedades, aunque sea durante unas cuantas semanas.

Pero nada de ello tiene que ver con la esencia de esta telenovela, que incluso en su país de origen, en la temporada 2006-2007, logró conquistar hasta un 70 por ciento de teleaudiencia (lo cual es casi un milagro en aquella nación) debido, creo yo, a que cumple con tres requisitos indispensables para una buena novela de tema contemporáneo: reajuste tendiente al realismo de los eternos conflictos melodramáticos (sin «exagerar» con la exhibición de la pobreza, la exclusión o la desigualdad), un guión fluido, balanceado, repleto de personajes sugestivos y aceptablemente diseñados, o puestos en situaciones que se ganan fácilmente la identificación de cualquier espectador y, por último, uno de los elencos más estelares vistos en cualquier telenovela brasileña que recordemos, actores y actrices consagrados y provenientes de dos o tres generaciones, para que todos y todas se solacen con sus estrellas preferidas.

La serie implica el regreso a la pantalla cubana de Regina Duarte (para mí un verdadero placer, aunque no les falta razón a quienes le critican cierta tendencia a la sobreactuación, a las muecas y «caritas» medio beatíficas, aunque varíen las circunstancias), de nuevo interpretando a una matriarca divorciada, estoica y humanitaria, alguien cuya vida cambia luego de separarse de su esposo (como en aquella irrepetible Malú), dispuesta a moverse entre dos galanes otoñales (como la Porcina de Roque Santeiro), mujer activa, capacitada, generosa, empoderada (como Chiquinha Gonzaga o la Raquel Accioly de Vale todo). Si bien el melodrama y la comedia sentimental le permitieron a Libertad Lamarque, María Félix o Mirtha Legrand presentarle a las audiencias del continente determinados cánones del comportamiento en los años 30 o 50, la Duarte se ha valido de similares géneros para modernizar el ideal femenino latinoamericano reinterpretándolo en la imagen de mujeres frágiles, tiernas e inseguras, pero también fuertes, independientes e íntegras.

No es Regina Duarte otra actriz de las que actúa bien o regular en la telenovela de turno. Ella alcanzó la dimensión del mito, de la personalidad intelectual con enorme capacidad de influencia cultural. Además de reina de la telenovela desde los años 70 hasta ahora, también ha protagonizado varias películas de cierta importancia y es poderosa presencia escénica, atenta a convertir cada nuevo trabajo en algo diferente, retador. Con todo ese aval, fue un desafío esta telenovela porque, según ha declarado, «Helena perdía una hija, y pensé que sería una de esas mujeres que no supera la crisis y se queda en el pasado. Pero ella levanta la cabeza, tiene un problema y de repente hace una broma, o se preocupa por ensanchar los móviles de su existencia. El gran reto fue la relación con Joana (Mocarzel, la actriz Down que hace de Clara). Ni siquiera ensayaba, y todas las escenas estaban sometidas a la improvisación, pero fue una experiencia maravillosa, que me permitió abrir la mente a estas personas, y comprender la lucha de mi personaje no solo a favor de su hija, sino en contra de la discriminación, el prejuicio y la intolerancia».

Sin embargo, creo que la verdadera revelación no ha sido Regina, acostumbrados como estamos a su natural histrionismo. Lilia Cabral en el papel de Marta, madre de Nanda y abuela renuente de Clara, nos entrega uno de los mejores desempeños vistos últimamente en televisión. Ella consigue trascender las engañifas gestuales y amplificaciones exteriores, y perfilar a una persona absolutamente creíble. Y si dramatúrgicamente está en la serie para jugar el papel de la desalmada, la odiosa y desnaturalizada, alguien que ha edificado su credo y su posición en el mundo a partir del hastío, el cansancio, la insatisfacción y el materialismo, la actriz consigue investir de adolorida humanidad y extraordinario poder de convencimiento a su personaje, con el auxilio de diálogos y situaciones mayormente verosímiles. (A desear que sean muy breves las apariciones semisoñadas de Nanda, y sus diálogos con la madre desde el otro mundo, porque este es uno de los recursos dramáticos más baratos, ridículos y torpes que suele emplear el guionista. ¿Se acuerdan de la niña infeliz a quien se le aparecía primero un ángel terrible, y luego la madre muerta en la infausta Mujeres apasionadas?)

En otros acápites, Páginas de la vida ostenta una firme mano rectora organizando la enorme banda (fue dirigida por Jaime Monjardim, quien también orquestó los talentos de Roque Santeiro, Derecho de amar, Chiquinha Gonzaga, Aquarela do Brasil y Siete mujeres), una fotografía que se luce en exteriores y languidece en estudio, y un montaje casi siempre dinámico, aunque tanto el montaje como la fotografía y la dirección de arte terminen subordinándolo todo a los fórceps conceptuales del melodrama, reactivado con pequeñas dosis de verismo documental.

Tanto es así que el autor del guión se ampara en «las razones del corazón», es decir, en la desmesura sentimental y lo ilógico medio verosímil, y concluye ofreciéndole a su fiel auditorio numerosos momentos de alegría y tristeza, emoción y credulidad, pero no tanto de raciocinio, lógica y desarrollo intelectual. No queda de otra que tratar de gozar con lo que estos personajes sufren, y disfrutar con máxima intensidad, eso sí, los breves instantes de excepcional animación y pericia profesional que ofrecen estas páginas, en medio de decenas y decenas de capítulos rutinarios y monótonos.

Pero la iteración es otra de las reglas inviolables de la telenovela, y a quien le moleste, como a este cronista, solo puedo aconsejarle que haga como yo, y se ausente de las frecuencias de Cubavisión un par de semanas, y se dedique entonces a otra cosa que le parezca más elevada y sutil. Luego, le pide a alguien que le cuente lo que ha pasado (la telenovela, cuando es nueva, deviene incontestable medio de comunicación interpersonal) y en el plazo de una quincena, ahí está usted volviendo al redil de Helena y Marta, y viviendo —como si de verdad lo afectaran— las emociones recreadas no solo por la Duarte y la Cabral, antagonistas inconfundibles, sino por otros muchos actores y actrices de espléndido desempeño, como Renata Sorrah, Edson Celulari y Vivianne Pasmanter, por solo mencionar a un pequeño grupo de consagrados que ratifican aquí su estelar categoría.

Y cuando uno regresa, como el hijo pródigo al hogar (¿acaso la sala de la casa, con el televisor sintonizado en la telenovela de ocasión, no es el lugar más usado para gastar el tiempo libre de la familia cubana?) se encuentra que poco importan ya las horas infinitas de diálogos insulsos, situaciones baladíes y los excesos de ñoñerías y linduras. Hemos caído en el dulce vacío de regalarle nuestro tiempo a la educación sentimental de una telenovela brasileña, a la que no le faltan, siquiera, el costado didáctico y la preocupación social. ¿A qué más?

Fuente:  Joel del Río en Juventud Rebelde

Yuris Nórido afirma que Páginas de la vida es más de lo mismo

Yuris Nórido afirma que Páginas de la vida es más de lo mismo

Bastante insatisfechos quedamos con Mujeres apasionadas como para repetir ahora la misma dosis. Sin ánimos de impugnar los criterios de selección de la Televisión Cubana (la mayoría de las series extranjeras que trasmite son más que dignas), nos parece que en esta oportunidad pudo haber escogido mejor. Ya era bastante arriesgado trasmitir una telenovela del mismo autor, el público agradece la alternancia de temas y estilos; pero mucho más desacertado resulta ofrecer una teleserie que, al igual que su predecesora, pretende disfrazar con aires de drama realista la más rancia superficialidad. Y para colmo, bombardeando al espectador con tramas alargadas hasta la saciedad, con escenas insulsas, con personajes incoherentes…

Páginas de la vida (Globo, 2006) es un ejemplo meridiano de esa teledramaturgia más locuaz que elocuente que ha caracterizado a su autor, Manuel Carlos. Una fórmula que no duda en abordar temas polémicos, muy serios, para después diluirlos en una trama sonsa, aburrida, sostenida a golpe de hueca peripecia. Mucho ruido, pocas nueces.

Lo que más molesta de Páginas de la vida son sus pretensiones de telenovela “seria”, cuando en realidad se trata de un desfile de frivolidades que poco o nada tendría que envidiar a folletines menos ambiciosos. El pecado no está en su vocación por lo frívolo –no todo puede ni debe ser trascendental- sino en pretender pasar gato por liebre. El tratamiento aquí de temas espinosos obedece más al morbo, al deseo de atrapar al público, que a una voluntad de debate.

El resultado: acercamientos tendenciosos, poco matizados, con mucho de moralina. Un ejemplo: el aborto. Lejos de propiciar una discusión seria y responsable sobre la legitimidad de esa práctica, el escritor se limita a pontificar: el aborto es malo porque sí, un crimen abominable. Claro que se puede defender desde una telenovela un criterio totalmente desfavorable al aborto, toda obra de creación auténtica responde a las concepciones de su autor. Pero una cosa muy distinta es prejuzgar, no dar cabida al disenso, sobre todo cuando se trata de asuntos polémicos, sobre los que no existe una sola verdad. Cuando Don Tide, el patriarca familiar, reprende a Sandra por la interrupción a la que se sometió en su adolescencia, no se limita a cuestionarla por un proceder irresponsable, de paso deja sobrentendido que el aborto es inadmisible en cualquier circunstancia. En boca de un personaje positivo, esa afirmación es casi palabra santa.

Otro ejemplo: cuando Elena, enfadada por lo que considera una grave discriminación, le cuenta a la enfermera que en la escuela creen que su hija necesita educación especial, la religiosa compara esa circunstancia con el hecho de que algunos hospitales no acepten a enfermos con VIH. O sea, para Manuel Carlos es igual de punible discriminar a enfermos con VIH que recomendar a los padres una educación especializada para sus hijos con síndrome de Down...

La moralidad de las novelas de Manuel Carlos es una mezcla de lo “políticamente correcto” y lo más rancio de un pensamiento conservador.

El mundo de las novelas de Manuel Carlos tiene límites bien establecidos: el Leblón, esa glamorosa zona residencial de Río de Janeiro. En Páginas de la vida, como en Mujeres apasionadas, los ricos casi siempre son esas criaturas magnánimas y adorables. Casi todos los villanos son pobres, o de clase media, gente que haría cualquier cosa por escalar. Si los ricos obran mal, es porque están confundidos o enfermos. Los villanos de corazón hay que buscarlos más allá de los márgenes de Copacabana.

Claro que puede haber ricos buenos y pobres malos, pero en el caso de Manuel Carlos esa suele ser la norma.

No nos aventuraremos a hacer un análisis definitivo sobre Páginas… Todavía queda mucha novela por delante. Han pasado casi cincuenta capítulos y las cosas están más o menos como al principio. Algunas de las historias todavía no han arrancado.

Lo visto basta, eso sí, para comprobar una vez más que una buena puesta en pantalla (incluso, bien convencional, como esta) puede llegar a sostener un libreto lleno de manquedades.

Y no hablamos de falta de pericia. Manuel Carlos es un autor habilidoso, que sabe llevar una historia, construir un personaje, mover una escena… Es más, esa misma pericia lo salva del abismo: con los mismos presupuestos de esta historia un escritor menos sagaz engendraría un producto mucho más inverosímil.

El problema de Páginas de la vida está en la falta de aliento, en el transcurrir irrelevante de sus capítulos… En Brasil, donde la mayoría del público que consume estos productos es de clase baja o media, Páginas… funciona como una fabulosa vitrina de la vida de la clase alta, como alentadora del consumo, pirotécnica catarsis… Ahí está, verdaderamente, la razón de ser de esas telenovelas.

Lo que pasa es que hay autores que, sin dejar de observar las sacrosantas reglas del mercado, buscan algo más, le otorgan más dignidad a sus creaciones. Manuel Carlos no suele estar dentro de ese grupo.    

Fuente:  Yuris Nórido.  Portal Cubasí

Antonio Moltó y el encanto de la radio

Antonio Moltó y  el encanto de la radio

Una taza de café acompaña la conversación. A simple vista podríamos suponer que Antonio Moltó Martorell es una persona común. Sin embargo, descubro al hombre flexible, de gran capacidad, con oído presto a escuchar y, sobre todo, con una inmensa fábrica donde forja esperanzas: el corazón.

Tiene un talento especial: la palabra. Ha dedicado 41 años de su vida a crear un periodismo crítico, responsable de detectar problemas y de abordar la realidad, para defender lo que la Revolución ha hecho en Cuba.

Un espacio pequeño, convertido en oficina, lleno de innumerables tesoros y recuerdos acumulados en el devenir del tiempo, es el lugar donde nos acercamos al oficio del Periodismo.

Un santiaguero que añoraba descubrir los misterios del cielo, piloteando aviones. ¿Por qué renunció a ese sueño para convertirse en periodista?

Mira, en realidad nunca me propuse ser periodista. Vino como llegan algunas cosas en la vida, de imprevisto. Yo había sido seleccionado para cumplir una nueva tarea de la Revolución, prepararme para piloto. A punto de partir, recibí una noticia sobrecogedora: mi padre había muerto, eso cambió completamente el camino escogido, abandoné la aviación.

Quien me acercó al periodismo fueron los Comités de Defensa de la Revolución, desde su dirección empecé a comunicarme con las masas, esa etapa la recuerdo como una increíble escuela para comprender el alcance de la palabra.

Como periodista y constructor de la realidad, ¿dónde fueron sus inicios?

Mis primeros pasos fueron en las emisoras CMCK y Radio Revolución, en Santiago de Cuba. En esa etapa creé un grupo de corresponsales y un noticiero móvil, íbamos por todos los pueblos captando y transmitiendo las noticias más importantes. Siempre el trabajo en la radio debe tener cierto espíritu de renovación, si no pecaremos de aburridos. En relación con esto tengo un principio: diversificar estilos para no perder interés.

En Radio Rebelde dirigió Haciendo Radio y actualmente tiene un programa de opinión.  ¿Por qué Hablando Claro?

Mientras trabajaba en el semanario Tribuna de La Habana, la radio captó mi atención nuevamente, entonces es cuando nació, hace ya 14 años, este espacio, cuyo nombre muestra claramente su objetivo: decir lo justo sin regaños. El pueblo puede expresar sus problemas, reconocer errores tanto propios como los que no le pertenecen y tiene confianza en la utilidad del programa, que busca soluciones, aunque de manera indirecta.

¿Qué hace diferente a la prensa radial?

Para mí el encanto de la radio está en la inmediatez y en la incorporación de elementos de novedad.

Su permanente labor en la radio y su entusiasmo por este medio, ¿indica alguna preferencia?

No, todos para mí son iguales, cada uno tiene características propias, cuyas posibilidades se comprueban cuando se hace buen periodismo.

¿Cómo asume, desde su posición de Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la representación de los profesionales de la prensa?

Es el más grande compromiso, dedico mucho tiempo a servirles, aunque no siempre con un discurso complaciente, aporto mi experiencia de trabajo, trato de descubrir las causas de nuestros fenómenos y estimulo los espacios de superación. Promuevo un periodismo “incómodo”, de ese que molesta a la burocracia, los encoleriza, sin confundir, como diría Alfredo Guevara, burocracia con los funcionarios que son funcionales.
¿Cómo define usted a la UPEC?

Es una organización de periodistas revolucionarios, solo comprometidos con la verdad y con el pueblo del que forman parte. Tiene entre sus objetivos generales y obligaciones defender a sus afiliados en el ejercicio legal y ético de la profesión, así como el acceso a las fuentes de información.

Nosotros sabemos qué lugar nos corresponde en la Revolución donde, aparte del apoyo político del Estado y del Partido, hace falta virtudes humanas como el valor, la honradez y la decencia, y capacidades profesionales para defender la verdad.    

La creación es un reto esencial para los que trabajan en el Periodismo. La Unión de Periodistas de Cuba  es una organización noble y útil, edificante y hermosa que se ha constituido para dar el apoyo necesario a los periodistas. Cuando puedo ayudar a mis compañeros siento que he cumplido con mi deber como miembro del Comité Nacional  y Vicepresidente  de esta.

¿Cuál es su apreciación de la prensa cubana en el contexto mundial?
 
Tiene las particularidades de un país distinto, el único bloqueado por el imperio durante décadas y que apuesta todo en defensa de su soberanía, soportando las penurias más grandes. Esto condiciona un periodismo diferente, en el cual ocurren cosas buenas y otras no tanto. Lo bueno: nosotros decidimos lo que publicamos; y lo muy malo: el síndrome de plaza sitiada que a veces hace se fragmenten o dañen determinados procesos de comunicación por el control demasiado riguroso.

La prensa en Cuba es propiedad social, su política informativa y contenido se rige por esta característica y principios vinculados con la formación y el entretenimiento.

¿Considera completa su obra en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí?

Quiero despedirme con el regocijo de hacer algo digno en el lugar donde consagro actualmente mi esfuerzo. El Instituto absorbe todo mi tiempo, disímiles son las cuestiones que a diario debo atender, muchas de índole administrativo, que me distraen de mi objetivo principal, a pesar de estar alerta. Desde aquí espero lograr muchas cosas buenas, pero no podría hacerlo sin ayuda. El periodista debe apreciar el valor del trabajo en colectivo, nosotros no trabajamos solos.

¿Qué son para usted las escuelas de Periodismo y sus estudiantes?

Nuestros estudiantes para mí son sagrados. Dotarlos del caudal de conocimientos y experiencias acumuladas por lo mejor de nuestra profesión y de habilidades y medios técnicos para enfrentar el periodismo del siglo XXI es imprescindible. Todo lo que pueda hacer por ellos es como si lo hiciera por un hijo. Fundar las escuelas en Santiago de Cuba, Holguín y Las Villas significó una batalla ganada para los jóvenes, ellas son el instrumento perfecto para alcanzar una formación académica adecuada.

En la actualidad, el objetivo es ampliar las matrículas, obtener la literatura necesaria y el sueño de un laboratorio para prácticas radiales y televisivas.

El Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida es otorgado anualmente a un profesional de reconocido prestigio, usted lo recibió en el 2008. ¿Cómo lo valora?

Honor altísimo que me compromete con el futuro. Sin embargo, creo que muchos compañeros debieron recibirlo antes que yo.

Además de este premio, máximo reconocimiento a su quehacer periodístico, ¿qué otros ha recibido?

El Juan Gualberto Gómez (2001), que distingue el trabajo excepcional de un año en la prensa escrita, radial y televisiva, y el de Periodismo Económico (2002) por una serie de artículos acerca de desviaciones de carácter económico que se veían venir. Todo momento donde se premie el trabajo se convierte en un instante maravilloso.

Del futuro y el periodismo cubano…

Nuestros ciudadanos tienen alto nivel de instrucción y reciben la influencia y el impacto de una apreciable cantidad de medios de comunicación; algunos, incluso, orientados a dañar el proceso revolucionario, y otros con contenidos que difieren de nuestras prioridades sociales, culturales y éticas. Es creciente el número de personas que acceden a productos comunicativos colocados en el ciberespacio con  diversidad de opciones, que provienen de todo tipo de tendencias, algunos de gran utilidad y otros distantes de la realidad en Cuba.

Las nuevas tecnologías reclamarán de nosotros mejoras en cuanto al desarrollo del mensaje. Para mí, la prensa cubana estará  obligada a un crecimiento en profundidad y en extensión, porque se vislumbran avances en los nuevos medios de comunicación, de máxima utilidad para su público. Esto exigirá una mejor preparación de los profesionales en formación, asunto donde se pondrá todo interés.

Moltó, en el plano personal, ¿qué noticias le han causado mayor impacto?

Sin dudas, las condiciones de la muerte del Che fue uno de los acontecimientos más dolorosos e impactantes, tanto para mí como para todos los revolucionarios. El fracaso de la Zafra de los Diez Millones, porque tuve una gran confianza en ese plan y falló a pesar del esfuerzo y sacrificio del  pueblo. En el plano de la reflexión, el discurso de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, evento de magnitud trascendental, donde con sus expresiones nos aclaró  por qué “somos nosotros los que podemos destruir la Revolución”.

Si le pidiera una palabra para definir al periodismo, ¿cuál utilizaría?

Mi misión. Vale la pena entregarle todo lo que uno posee, si se asume el periodismo desde la sinceridad, el deber, el compromiso, la honestidad y la capacidad para recomponerse, porque a veces la vida nos pone trances y debemos imponernos, sin dejar atrás estos valores. No considero el periodismo sin el permanente diálogo, es la relación natural, no fingida, entre los seres humanos, hasta llegar a amarse.

Fuente:  Linet Perera Negrin, Estudiante de Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, en el Portal de la Radio Cubana.

Adiós a Cuqui Ponce de León

Celia Ponce de León Pérez del Castillo, conocida como Cuqui Ponce, falleció en esta capital a la edad de 92 años. Fundadora de la Televisión Cubana y del Instituto Cubano de Radio y Televisión, alcanzó gran éxito en los primeros espacios unitarios. Actuó en numerosos programas hasta dedicarse por entero a la dirección. Durante sus años de labor, recibió numerosas distinciones y premios. Contribuyó a la formación de nuevas generaciones de actores. Dirigió programas de radio y fue redactora de textos publicitarios. Entre los numerosos reconocimientos, le fue otorgado en 1961 el de  Directora Teatral más destacada.

Además Cuqui  Ponce fue acreedora de la Distinción por la Cultura Nacional. Recibió el Sello 50 Aniversario de la Televisión Cubana, los Diplomas de reconocimiento 40 y 45 aniversario del ICRT. Fue miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y Premio Nacional de la Televisión.

Su sepelio tiene lugar este viernes en la mañana en la necrópolis de Colón de esta capital.