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Tele y Radio

"De primera mano" retrata a Holguín hace 20 años

"De primera mano" retrata a Holguín hace 20 años

Tele y Radio se congratula al hablar de uno de los mejores noticieros de nuestro país. Felicidades a Félix Hernández Rodríguez, conductor titular fundador del estelar programa informativo, entre los más populares de la CMKO, a la par de muchos programas musicales y de entretenimiento.  También las congratulaciones para todo el equipo De Primera Mano.  Así comentó la efeméride la página de Radio Angulo:

Recuerdo a mi abuelo en la puerta de su casa con su pierna amputada sobre un taburete, el radio al lado sobre otro; y él, atento, en la sintonía de “De Primera Mano”, DPM, su grupo de periodistas y corresponsales desde los municipios. Pocos lo molestaban entonces; solo los nietos, inconscientes de la atención centrada en el programa radial informativo de las 5.00 P.M. de la CMKO Radio Angulo.

Nunca imaginé tener la posibilidad de ponerle rostro a las voces esparcidas en el éter. Hoy son mis colegas. Y puedo confirmar que ellos retratan, en efecto, con sus trabajos periodísticos, al holguinero. Son la voz del pueblo junto al periódico provincial ¡Ahora! y La Nueva Radio Holguín, emisora municipal, fundada hace algo más de 10 años.

Hace veinte años, este 31 de marzo, “De Primera Mano” hace justicia a su nombre –sin intermediarios, de la misma fuente, los primeros, lo mejor, lo que nadie sabe, tener la primicia, la exclusividad. Moisés Anazco, hoy periodista de Radio Progreso, pronunció la frase de una oración de la cual Félix Hernández Rodríguez, su conductor titular fundador, seleccionó el nombre del estelar programa informativo, entre los más populares de la CMKO, a la par de muchos programas musicales y de entretenimiento.

“De Primera Mano” tiene en sus vitrinas varios premios nacionales y provinciales exhibidos al lado del respeto que le concede el pueblo de Holguín, y de provincias vecinas.

Sus protagonistas opinan en declaraciones al periódico ¡Ahora!: Vargas Castro, periodista “… el espacio se presta para el punto de vista y el análisis.” Magda Betancourt, sustenta, que DPM “… llegó para revolucionar la radio…”; Maribel Obregón apela al “… reto y la profesionalidad…” de cada emisión; “… propicia el diálogo desde los municipios Calixto García hasta Moa, donde en forma interactiva intervienen los profesionales de las emisoras, los de los estudios y los de la planta matriz.” dice Rigoberto González Limiñana, director fundador; mientras René Martínez se centra en su banda sonora, -coherente, interactiva e identificativa- diseñada en conjunto con Raimundo Peña.

Y así porque DPM es un miembro de la familia para la periodista Lydia Esther Ochoa; una fuente de superación para Luis Ernesto Urbino, grabador; tan nuestro como del pueblo, afirma Elvia Mulet; un gran remate, al decir de Ernesto Rondón, su principal comentarista deportivo. Claro sin olvidar a muchos de sus fundadores empezando por Nicolás de la Peña.

El Recinto Ferial holguinero se quedará pequeño cuando hoy reúna a fundadores junto a la nueva generación de periodistas y corresponsales llegados desde todos los municipios de la provincia de Holguín.

Abrá un taller gigante para hacer mejor la radio, para colocarla a la altura de sus oyentes. Quizás se piense, y se incentive, el rescate de algunas sesiones venidas a menos hoy, a pesar de alta demanda popular.

Y luego, porque los cubanos no podemos estar sin festejar, pueblo y realizadores serán uno en la Plaza de la Marqueta en un encuentro con los oyentes; estos, seguro, ansiosos por ponerle rostro a las voces que penetra en sus hogares de lunes a viernes, de 5.00 a 6:00 P.M. hora de Cuba; “De Primera Mano”.

Fuente y foto:  www.radioangulo.cu

Televidentes del mundo prefieren los espacios deportivos

Televidentes del mundo prefieren los espacios deportivos

Los televidentes del mundo prefirieron los programas de deportes, sobre todo el fútbol, durante el año 2008, según un estudio publicado este martes por la empresa Eurodata TV.

El informe, difundido por varias agencias de prensa, revela que los encuestados, de 70 países, vieron televisión diariamente unas tres horas y ocho minutos como promedio el pasado año.

Los espacios deportivos fueron el género predilecto de los televidentes en 13 de los territorios estudiados y estuvo entre los diez más importantes en otros 39. El partido de voleibol femenino entre China y Cuba, durante los Juegos Olímpicos de 2008, tuvo una audiencia de 146 millones de televidentes solo en el gigante asiático.

En Estados Unidos, el Super Bowl reunió a 97,5 millones de personas y la final de la Eurocopa de fútbol 2008 obtuvo una audiencia nunca antes vista en España, con 14,5 millones de televidentes.

Después del deporte, la ficción es el género más estimado. Las series son los programas más vistos, seguidas por las telenovelas.

Premia CMHW sus propuestas con vista al XXXI Festival Nacional de la Radio Cubana

Premia CMHW sus propuestas con vista al XXXI Festival Nacional de la Radio Cubana

Un sentido homenaje de recordación rindieron los trabajadores de esta emisora CMHW al radialista Luis Agesta Hernández, recientemente fallecido, durante la premiación del concurso de base, previo a los Festivales provincial y nacional de la Radio Cubana, en su XXXI edición.

En el encuentro, celebrado en el patio de la emisora, se conoció que Mariela Montes y Samuel Urquía merecieron el lauro por la Mejor Locución, mientras Abel Falcón y Alexander Jiménez se hicieron acreedores de los galardones a las mejores realización periodística y dirección de programas informativos, respectivamente.

En cuanto a los espacios dramatizados, la radionovela Antes que llegue la aurora propicó que los realizadores Airam Negrín, Ailén Rivero y Robertico Olivera obtuvieran los premios correspondientes por las mejores dirección, musicalización y grabación. También gracias a su desempeño en la referida novela original cubana, Kiusler Castillo y Fernando González Castro, Carmen Pallas y Yolepsis González merecieron los lauros de actuación masculina y femenina.

La mejor asesoría recayó en Idania Pina por el dramatizado histórico seriado Che, camino a la inmortalidad; y los premios de narración se compartieron entre Elba Gómez, Samuel Urquía y Carmen Pallas.

En el festival de base de CMHW previo a los Festivales provincial y nacional de la Radio Cubana, fueron distinguidos además los programas El sol negado y Un gesto de Paz en la brisa, dedicados a la batalla por la excarcelación de nuestros cinco héroes luchadores antiterroristas prisioneros del imperio.

En la programación variada los premios principales fueron para Jorge Luis Cruz, en guión y dirección, por el programa cultural Una mirada al Capiro. Dalia Reyes Perera, del departamento informativo, se agenció los lauros en crónica, radiodocumental, editorial y testimonio.

Por la calidad de la muestra, la CMHW aspira a mantenerse en el pelotón de vanguardia de la radiodifusión nacional, cuando se den a conocer los galardones del XXXI Festival Nacional de la Radio Cubana, aseguraron fuentes del Jurado.
 
Fuente Servicio Especial Redaccón Digital CMHW

El premio de la Cadalso

El premio de la Cadalso

 

 
A mi amiga La Cadalso; la Minos, para algunos; para otros, la India Rebelde, acaban de otorgarle el Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, en Radio, por su talentoso e incansable quehacer periodístico a lo largo de varios años.  Porque se lo merece y lo ganó en buena lid, pues se impuso a Carlos Luis Molina y Abel Falcón, Tele y Radio... reproduce esta crónica que le dedicó el semanario Vanguardia, de Villa Clara, con el título:  ¡Usted no es Minoska Cadalso?…

 

Así le digo de manera jocosa a mi buena amiga Minoska Cadalso Navarro, corresponsal en Villa Clara de la emisora Radio Rebelde, cada vez que la veo en la calle. Como si fuera un gran admirador de ella —que realmente así me considero, como muchas personas más— suelo elogiarla en voz alta para que los demás transeúntes me escuchen y hacerla sonrojar sin saber dónde meterse, presa de su gran modestia.

A ella acaban de otorgarle el Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, merecido reconocimiento por su talentoso e incansable quehacer periodístico a lo largo de varios años.

Recuerdo cuando comencé a escuchar el nombre y la voz de Minoska en la radio —en una etapa de mi vida en la que ni soñaba desandar los caminos de la búsqueda y captura de noticias—, tanto como los reportajes, me llamaba la atención su nombre y apellido, pues creía estar escuchando a una nativa de la antigua Rusia de recio carácter; y a la vez, detrás de aquel femenino timbre vocal ideaba el rostro de una mujer digna de todos los piropos. ¡Cosas de la imaginación!

Mas, en esto último no fallé. Minoska es una persona hermosa por fuera y por dentro. Conversar con ella deviene garantía de pasar un rato inevitablemente agradable. Su facilidad para reír contagia a todos a su alrededor, y siempre tiene un chiste preparado a flor de labios que suelta en el momento menos esperado, además de sus interesantes historias sobre su labor como periodista.

Ella tuvo el privilegio de realizar varias coberturas a viajes de Fidel al exterior, matizadas por un caudal de riquísimas anécdotas, de las cuales jamás olvido la del «Síndrome de la ‘vietnamización’», que confieso me dejó perplejo.

Cuenta la Mino, como también cariñosamente le llaman muchos amigos, que en una visita realizada a Viet Nam decidió conocer la ciudad de cerca a través de sus calles. De inmediato un repentino mareo, casi llegando al desmayo, le impidió continuar la marcha. Al contarle lo sucedido a un funcionario cubano, con mayor tiempo de estancia en el país asiático, este le explicó que había sufrido el «Síndrome de la ‘vietnamización’», pues como cubana, estaba acostumbrada a ver personas de distintas razas en la Isla todos los días; pero, al cruzarse en la «tierra de los anamitas» con miles de personas del mismo color, esto le provocó un tipo de shock visual por la falta de costumbre. Está de más contar las risas y bromas surgidas a raíz de su historia.

Según apreció el jurado, se le entregó el premio por «la gran variedad y calidad de los trabajos, los disímiles temas tratados, la originalidad y la forma con que fueron elaborados y transmitidos por espacios de gran repercusión dentro de la emisora»; pero, detrás de este criterio de apenas cuatro renglones, hay varios años de sacrificio, entrega, dedicación y profesionalidad de una mujer que ha sabido auscultar las entrañas del periodismo, y ganarse el respeto de colegas y oyentes.

La historia del periodismo cubano estaría trunca si no se mencionase la obra de muchas féminas que han llenado de orgullo al más difícil de los oficios, como diría Gabriel García Márquez.

Mujeres de la estirpe de Ana Betancourt —considerada la primera correctora de pruebas de Cuba, al desempeñar dicha responsabilidad en el periódico El Mambí, publicado en la manigua redentora—, René Méndez Capote, Dolores Loló de la Torriente, Mirta Aguirre, Dora Alonso y Violeta Casals, hasta las enérgicas periodistas de estos tiempos, como Minoska, constituyeron, y constituyen, pilares fundamentales en la información y educación cotidiana de nuestro pueblo.

Me hizo muy feliz el premio de Mino, tanto por su condición de gran amiga, como de excelente profesional. A partir de ahora, al encontrarla en la calle, sabrá que no dejaré de decirle en voz alta: «¡Usted no es Minoska Cadalso…?», y le agregaré de inmediato «!…la periodista que obtuvo el premio Juan Gualberto Gómez?».

Y aunque su rostro adquiera el color del más maduro de los tomates, no le quedará más remedio que sonreír, y recibir un fuerte abrazo y un beso.
  Fuente Francisnet Díaz Rondón /  En cmhw.co.cu

Los medios, el cine, el mundo, la confusión y la responsabilidad intelectual

Los medios, el cine, el mundo, la confusión y la responsabilidad intelectual

Omar González, presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas
Sigo creyendo mucho más en la eficacia multiplicadora de los pequeños espacios, de los nichos de legitimidad, en trabajar con públicos específicos, opina Omar González.
Al abrir la puerta de su oficina, vi dibujarse a trasluz su silueta. Detrás del buró, un hombre delgado y canoso sonríe, extiende la mano e invita a sentarse y conversar. Omar González, presidente del ICAIC y buceador en mares de reflexiones sobre los medios de comunicación ordena unos papeles: «Mire, este es un articulito que estoy escribiendo. No quisiera dejar de escribir nunca», dice sin grandilocuencia, y comienza a hablar sobre lo último que ha leído. Omar González habla pausado y en tono bajo, de modo que aceptó sostener en su mano la grabadora, que solamente para él inició su giro cadencioso.

—¿Qué o quiénes determinan actualmente lo que es arte y lo que no?

—Hoy en día existe una gran confusión estética, bastante generalizada, que ha borrado géneros, paradigmas, modelos, y que ha terminado mezclando de un modo u otro los referentes y los límites, hasta difuminarlos. Hoy prácticamente no se sabe distinguir entre lo que es arte y lo que no... Basta que alguien con poder de mercado sentencie: «Esto es arte y se vende en tanto», y empiezan a funcionar los sistemas de validaciones y de congratulaciones, hasta convertirlo en un referente poco menos que universal. Y quien lo dude, deviene un conservador. Hoy se hace más difícil determinar lo que no es arte que aquello que realmente lo es. No solo el escenario, también el punto de vista ha cambiado radicalmente. Y lo mejor: no siempre el resultado es reprobable.

—¿Considera que los grandes medios, que la televisión, se han convertido en conductores de esta confusión?

—Los medios han confundido mucho porque se han banalizado en todas sus manifestaciones, que son esencialmente cotidianas. Este es un fenómeno mundial. Yo tengo dudas de si la televisión podrá desprenderse alguna vez de la banalidad del espectáculo, incluyendo los llamados informativos. Es imposible concebir la televisión sin esos programas tontos de participación que uno sabe que son triviales, que no ahondan (pero abundan), que no tienen calado psicológico ni intelectual, y mucho menos sin la manipulación informativa y sin la construcción de un imaginario decadente. (Y que conste, en esto el cine fue el primero). No obstante, todos sabemos que en la televisión también se realizan obras maestras, lo que introduce una complejidad adicional: las cosas no son en blanco o negro, también existen gradaciones. Pero no cabe duda de que la televisión a nivel mundial está signada por la banalidad. De ahí su forma peculiar de entretener más en la misma medida en que embrutece y aleja de la realidad. Vivimos una época en la cual lo más deslumbrante y meritorio suele ser lo menos importante. Resulta que el que más sabe, por ejemplo, no es el paradigma, sino el que más tiene. Y como casi siempre el que más tiene suele ser el más idiota, este se convierte en el modelo de sociedades enteras, por obra y gracia de los medios, en primer lugar los audiovisuales, incluyendo Internet.

—¿Qué opina de Internet?

—Internet es ya un metamedio, el más importante de todos, gracias al cual no hay secreto seguro, o sea, no hay secreto secreto, ni lugares oscuros o irrelevantes, aunque todo esto parezca tautológico y la desigualdad y la exclusión también existan. Como consecuencia de la hostilidad de Estados Unidos contra nuestro país, en Cuba el ancho de banda es muy estrecho; por lo tanto, se dificulta que podamos navegar o entrar a sitios donde se cuelguen videos e interactuar con los nuestros. En algunos campos, los de mayor velocidad y desarrollo, Internet es prohibitivo para nosotros, principalmente por razones de conectividad y porque el bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba no es una abstracción, se expresa en cosas concretas. Esto es un gran obstáculo. Nuestro país está mucho mejor preparado que otros con similar grado de desarrollo para asumir Internet. Recuérdese que aquí comenzamos por la alfabetización informática, que es uno de los primeros acuerdos que se adoptaron en las Cumbres de la Sociedad de la Información. Internet es, sobre todo, acceso, lo que no es poco; acceso, por ejemplo, al otro (que puede ser uno mismo), acceso a diferentes fuentes de información (y de desinformación), al conocimiento (y a la ignorancia más regresiva); pero Internet es el espejo, la hipérbole del mundo, hay aspectos que en ella están mucho más concentrados, se manifiestan de una manera mucho más exagerada que en la realidad: la pornografía, la xenofobia, la banalidad, el caos del mundo actual. A niveles que en la realidad es difícil encontrar de una manera tan exacerbada, tan agresiva, pues suelen estar enmascarados en las normas del buen vivir. Internet magnifica, hace que la realidad sea ubicua y, al mismo tiempo, oblicua. Internet es beneficioso en la misma medida en que perjudica. Como la propia vida, que contiene la muerte.

—¿Y qué ocurre con el público de Internet?

—Hay un público que ve la realidad, o su representación, en el cine, la televisión o Internet, que se informa o lee esa misma realidad en los periódicos y en la propia Internet; en fin, que se adentra en la cultura de otra manera a como lo hicieron otras generaciones. Existen varios estudios que abordan la estupidización que implica la web, específicamente Google. El individuo ha perdido capacidad de concentración, de laboriosidad intelectual, pues todo es más rápido y efímero. Las diferentes pantallas no solo no han logrado sustituir la eficacia del libro, sino que han ido transformando las habilidades del ser humano para la lectura en algo completamente distinto. Ojear es mucho más fugaz que hojear. No quiero parecer nihilista, pero lo que está ocurriendo con la cultura digital no me entusiasma de la misma manera en todos los campos en que acontece. Se nos va el tiempo en las ceremonias propias del oficio, y en las ceremonias que promueven los profesionales de las ceremonias. En medio de tal caos, de tanta confusión, las jerarquías se confunden, y solo algunos elegidos saben a ciencia cierta qué es lo verdaderamente trascendente. La función crítica se ha extraviado de tal modo, que ha devenido rareza y se ha convertido en una herramienta del mercado. Hoy, más que nunca, hay que dudar del éxito fácil y de los juicios absolutos, tanto como de los falsos Mesías y los visionarios reciclados. La crítica debería servir para llamar las cosas por su nombre.

—Entonces, en esta nebulosa, ¿cómo hace la Cultura para sobresalir? Como presidente del ICAIC, ¿de qué manera piensa que puede abrirse camino el cine cubano en medio de esta vorágine informativa?

—Sigo creyendo mucho más en la eficacia multiplicadora de los pequeños espacios, de los nichos de legitimidad, en trabajar con públicos específicos, que es nuestro verdadero destino. El destino de nuestra cultura no es aspirar a un espectador global, quien tiene muy pocas probabilidades de ser un entendido en cine cubano, sometido como vive a un aluvión de intervenciones monoculturales. En cambio, por el camino de la suma, podemos esperar una acogida más querenciosa, encontrar gente informada, o que se informa sin prejuicios, que tiene acceso y que se relaciona con el cine cubano de la misma forma como se relaciona con el cine asiático, con el cine argentino, húngaro, polaco... En última instancia, la cultura, en su acepción más perdurable, va a partir siempre de un fundamento cultural plural, múltiple. Esa diversidad es la que le confiere una vitalidad gnoseológica, espiritual, a la cultura. Yo sigo pensando que, ahora más que nunca, se debe trabajar en esos reductos de sensibilidad, en esas parcelas del saber. Porque nosotros hemos pasado a ser la periferia absoluta, ya que, además de todo lo que digo, usted no puede sustraerse a la realidad de que hoy el mundo está dominado en el campo audiovisual por un solo país: Estados Unidos. En Europa, cuna del cinematógrafo, el cine que más se ve es el norteamericano. O sea, el cine nacional allí también es marginal. Pienso que hay que refundar muchas cosas, e inaugurar nuevas formas de circulación de la cultura. Sin subestimar ningún espacio, por pequeño que sea. ¿Qué estamos haciendo noso-tros? Trabajamos con las universidades y las organizaciones estudiantiles, jerarquizamos precarios (pero muy interesantes) festivales, formamos públicos, trabajamos con las instituciones, personalizamos al espectador, y le conferimos una importancia estratégica a los ámbitos académicos. Se precisa de la devoción de los antiguos misioneros, de una conciencia clara del problema y de responsabilidad a la hora de solucionarlo. Existe una generación, no ya en el mundo sino en Cuba, que desconoce la magnitud del cine cubano, y del mejor cine universal. Por diversas razones, entre ellas por el efecto negativo de los propios medios. No obstante, la lealtad del público a su cine ha sido constante. El saldo principal del ICAIC, y lógicamente de la Revolución, es haber formado un público interesado en el hecho cultural cinematográfico.

—¿Por qué usted considera que el público cubano sigue siendo leal a su cinematografía?

—En primer lugar, por razones culturales. Nos gusta vernos representados en la pantalla, y en este país, aún más, porque hemos sido parte de un proceso histórico muy intenso; por lo tanto, este individuo que somos, quiere que su vida, que es tan descarnada y a veces tan placentera, se vea representada en la pantalla; entre otras cosas, porque resulta de interés, mucho más si tomamos en cuenta que el proyecto de dominación imperialista ha conseguido hacer de la indiferencia una religión universal. En Cuba es muy difícil encontrarse con alguien que sea indiferente a su realidad. Ni siquiera los que reniegan de ella. Es muy difícil vivir al margen de los acontecimientos sin implicarse a fondo. Esto, a pesar de que hemos retrocedido en este sentido, pues, al fin y al cabo, no somos criaturas de laboratorio. Las dificultades también nos definen y pertenecen. Somos un país pequeño, una nación todavía joven, pero pródiga en Historia. Los cubanos siempre hemos sido parte de una batalla, la de conquistar o defender nuestra independencia todos los días. Uno siente orgullo de pertenecer a este país.

—A ver... tenemos una nebulosa informativa, tenemos un dominio audiovisual por parte de Estados Unidos, tenemos una falta de diferenciación de jerarquías, pero al mismo tiempo tenemos, aún, personas leales, aún pervive la esencia humana...

—Mire, yo pienso que el mundo se está acabando. Los datos hablan, las catástrofes y la degradación de los sistemas naturales lo confirman. Hay quien confía en la capacidad de los seres humanos para adaptarse, históricamente hablando, pero los cambios que se producen en nuestra época son vertiginosos, alucinantes. Ni siquiera hay tiempo para mudarnos a otra galaxia, a otros mundos posibles. Esto no quiere decir que la vida humana va a desaparecer en apenas un par de siglos, en un abrir y cerrar de ojos —aunque pudiera ocurrir, todo depende de algunos poderosos y de nosotros mismos— sino que jamás había estado tan cerca, y a tal ritmo de deterioro, el fin de los tiempos del hombre.

—Imaginemos que el mundo se ha salvado. ¿Cómo avizora a Cuba?

—El mundo se va a salvar, no le quepa dudas. Así, hasta que se produzca la fusión final entre Andrómeda y la Vía Láctea. O sea, sabemos que este suelo que pisamos algún día será polvo, y no precisamente polvo enamorado. En cuanto a nosotros, solo voy a hablarle de un aspecto: ¿usted se imagina una sociedad como la nuestra, con la densidad de conocimiento de que dispone, que es nuestro principal recurso incombustible, informatizada completamente —porque lo va a estar, no le quepa duda—, produciendo y circulando contenidos con nuestros puntos de vista acerca de las más diversas realidades y problemas del mundo contemporáneo? ¿Usted se imagina a Cuba contribuyendo al desarrollo tecnológico y humano mucho más que ahora, cuando es uno de los países que más aporta a escala mundial? Pero primero tendremos que solucionar no pocos problemas. Las instituciones culturales, por ejemplo, están rebasadas por el talento existente. Vivimos una típica crisis de desarrollo en condiciones de subdesarrollo. Este es un serio problema, porque incide directamente en la participación de las nuevas generaciones en el crecimiento de la sociedad. Hay que buscar, entonces, soluciones nuevas a este tipo de problema, que también es nuevo. Los problemas de la mayoría de los países latinoamericanos y africanos son otros; ellos carecen de este capital humano. De ahí la importancia de la solidaridad que Cuba practica.

—¿Qué continúa definiendo al ser cubano en medio de este mundo que todavía —creemos— se puede salvar?

—Un amigo, muy entendido en los menesteres de arte e identidad, dice que al cubano lo define el antiimperialismo. Según este amigo, donde de verdad se define su cubanía es en saber si está a favor o en contra del imperialismo yanqui. Eso dice este amigo, que, por cierto, no es muy dado a los análisis reduccionistas. Claro, la cubanía es mucho más que esto, pero no deja de ser (también) lo que el amigo piensa. La cultura es quien mejor la define, ya que la sustenta desde la identidad, como hecho orgánico, consustancial, definitorio e insustituible. La cubanía somos nosotros dos al amparo de un son, y sin saber bailar; la cubanía es, quiérase o no, otro misterio que nos acompaña, y que jamás nos abandona.

Fuente:  María Laura Riba, Periodista argentina./ tomado de Juventud Rebelde digital

Mireyita Ojeda: Me muero por la radio

Mireyita Ojeda:  Me muero por la radio

El sitio digital de Radio Rebelde publicaba la noticia el 25 de febrero de 2009. La corresponsal de la emisora en el territorio, como siempre, cumplió su trabajo cabalmente. Sin embargo, "olvidó" mencionar, por razones obvias, un detalle importante: en ella recayó el Premio provincial de Periodismo Antonio Hurtado del Valle por la obra de toda la vida. Sus más de 40 años de trabajo en el sector, desde los más distintos medios de prensa, avalan este reconocimiento.

Su casa, ordenada, limpia y tranquila, mira al mar desde la altura de un segundo piso. La iluminación en el portal es generosa, y el fotógrafo que me acompaña aprovecha la circunstancia para buscar los mejores ángulos. Las fotografías que Mireya atesora pudieran contar la historia de su vida.

"Cuando me inicié en la profesión, a Cuba le hacían falta periodistas. Pero no empecé como una profesional, sino como corresponsal voluntaria. A los 14 años de edad yo trabajaba en las oficinas del Central Espartaco, perteneciente al antiguo municipio de San Fernando de Camarones; uno de los bateyes más lindos de la Isla. Ahora queda muy poco de eso. Allí ayudaba con los papeles, hacía de secretaria, de todo un poco.

"Yo tenía un tío, Pedro Bermúdez, que era fotógrafo de Vanguardia, el periódico de la provincia de Las Villas. Los periodistas venían a Cienfuegos con frecuencia, a tirar fotos y buscar informaciones, y siempre pasaban por mi casa en la ida y en la vuelta. Los recibíamos, les hacíamos café. No sé si por ahí empecé a acercarme a la prensa, y así, un día me nació colaborar."

¿Recuerda lo primero que escribió?

"Sí, claro, una información sobre Jesús Suárez Gayol y un chequeo de emulación en el Central Espartaco. Esa fue mi iniciación como corresponsal voluntaria. Luego, desde Villa Clara venían y nos daban seminarios y talleres sobre cómo hacer periodismo".

Su voz en Rebelde ha devenido símbolo de la provincia, pero Mireya no es una mujer de radio. Anduvo un largo camino para encontrar su vocación ante el micrófono.

"También fui profesora. Aunque ya había terminado la Campaña de Alfabetización, se hizo un llamado para impartir clases a adultos en las comunidades, y una amiga mía y yo empezamos a trabajar por las noches. Después ingresé en las filas de los Maestros Populares y estuve en muchas escuelas de distintos municipios. En Lajas me dieron el carné de la Juventud. Durante estos años me mantuve de corresponsal de Vanguardia; lo mismo hablaba del deporte que de la recreación, de todo lo que sucedía a mi alrededor. Un buen día la Juventud regional me llamó para un curso de Periodismo organizado por Juventud Rebelde y decidí matricularlo.

"En 1970, ingresé en la plantilla de ese diario y luego pasé a reportar para ese órgano el quehacer de las diferentes regiones de Las Villas. Fue una etapa muy linda, entonces Arnaldo Milián fungía como primer secretario del Partido en la provincia y era un gran amigo de la prensa.

El desarrollo industrial de Cienfuegos recibió un impulso considerable en esos años, y Fidel venía hasta dos y tres veces al mes. Yo cubría los actos y eventos, las visitas de los presidentes de la antigua URSS... Escaseaban los periodistas y las facilidades para la prensa eran tremendas, éramos privilegiados -ríe a carcajadas, como quien recuerda alguna maldad; continúa cuando recupera el aire- teníamos las mejores relaciones en todos los sentidos y no había dificultades para entrevistar a nadie.

"No se me olvida la primera vez que conversé con Fidel, en la Terminal Marítima. Él estaba de recorrido y fue llegar, conversar, y ya, con mucha sencillez. En una ocasión le preguntó a un dirigente que dónde estaba la periodista que se reía mucho -una vez más la risa aflora, cortando por breves segundos el diálogo. Era muy usual estar allí esperándolo y preguntarle ¿qué le pareció el recorrido?, ¿qué usted cree de Cienfuegos? Cosas así. Son recuerdos muy lindos que le quedan a una.

"Era una época de esplendor para Cienfuegos. Yo llegué a pensar que el territorio se convertiría en una segunda capital para el país. La Central Electronuclear, y la Refinería de Petróleo, constituyeron obras monumentales. Eso me motivó a permanecer aquí.

"Cuando se fundó el periódico CINCO de Septiembre, en 1980, comencé a escribir para esa publicación. Más tarde, el Partido pidió nuestra ayuda porque se necesitaba una mayor presencia de la provincia en los medios nacionales. Recuerdo que en la Redacción nos dividimos 'tú mandas para allí, yo para aquí', pero al final yo colaboraba con todo el mundo: Radio Habana Cuba, Rebelde, Reloj y Progreso. Hubo un momento en que la Jefa de Corresponsales de Rebelde me dijo: 'Mija, no está bien que tú te oigas en todos lados, la voz debe ser exclusiva de un medio, ¿te quedas con nosotros?' Y me quedé con Radio Rebelde, porque es más movida, se habla más rápido, además, todo es en vivo: sucede la noticia en este momento, llamo y ya está al aire. Empecé en la prensa escrita y nunca se me ocurrió trabajar en otro medio, sin embargo, hoy me muero por la radio -confiesa entre sonrisas, como una niña pequeña que sabe será perdonada por su "pecadillo".

"Ahí tenemos nuestro estudio de Radio Rebelde, con un buen trabajo a pesar de que Cienfuegos no es muy grande en extensión. La cabina tiene la categoría de Vanguardia y nosotros tenemos la máxima evaluación que se otorga a los periodistas, no por el tiempo, sino por el trabajo. El trabajo es mi vida, siempre lo ha sido. No concibo otra cosa que no sea el periodismo dondequiera que esté."

¿Por qué?

"Porque siempre tengo deseos de decir cosas para que otros lo sepan."

De todas las coberturas que has hecho, ¿cuáles recuerdas con más cariño?

"Una, con Raúl en el Jardín Botánico, él quiso tomarse una foto con nosotros. Y también con él, después de una Tribuna Abierta en Abreus, yo le pregunté qué pensaba de los cienfuegueros y respondió: 'aunque se pongan bravos los santiagueros, Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí', como decía el Benny. Eso me dio hasta un trabajo que después presenté en un Festival de la Radio".

¿Ha dicho todo lo que ha querido?

"Siempre. No existe nada que sea verdad y uno no pueda transmitirlo al pueblo".

¿En qué piensa cuando hace un trabajo?

"Me pongo en el lugar del oyente, para saber si a mí me interesaría el asunto. Hay algunos temas que yo no trato, no porque sean tabúes, sino porque no me motivan."

Entre todos los géneros periodísticos, ¿cuál prefiere?

"En la radio, y en Rebelde, lo más rápido es la información, pero cuando uno la comenta y le pone sentimiento, le llega más a la gente. Lo mismo sucede con los géneros de opinión, sobre todo cuando se tratan tópicos que al pueblo también le duelen."

¿Qué le queda por hacer?

"Todo. Siento que estoy siempre en el principio."

¿De qué está orgullosa?

"De haber trabajado y seguir trabajando."


(Fuente: Taylí R. Sánchez Zuñiga
Fotos: Dorado/ 5 de Septiembre)

Distinguidas la Radio y la TV cubanas con la Bandera de Proeza Laboral

Distinguidas la Radio y la TV cubanas con la Bandera de Proeza Laboral

Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político, entregó hoy la Bandera de Proeza Laboral a la radio y la televisión cubanas, concedida por el secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba.  La organización obrera cubana otorgó la distinción en reconocimiento a la cobertura desplegada por ambos sistemas informativos ante el azote de los huracanes Gustav, Ike y Paloma.

El también vicepresidente del Consejo de Estado hizo entrega de la bandera a la directora de Radio Santa Cruz, Lesbia Fernández Molina, en representación de los trabajadores de ambos sistemas.

Haydée Montes Cabrera, secretaria general del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Cultura, calificó de inédita la respuesta de la radio y televisión frente a los huracanes, de acuerdo con un reporte del Noticiero Nacional de Televisión.

La dirigente sindical dijo que las emisoras realizaron transmisiones que superaron las expectativas, al tiempo que introdujeron cambios y ajustes por 15, 30 y hasta 90 días.

Subrayó la validez del sistema de los Telecentros y corresponsalías, la cual precisó, fue ratificada durante el paso de los huracanes por el territorio nacional.

En general todo el sistema informativo se empleó a fondo, consideró la dirigente, y señaló que ello permitió, en circunstancias extremas, mantener al pueblo informado, para que adoptara, en cada momento, las mejores decisiones para preservar las vidas, los recursos estatales y el patrimonio personal.

Fuente:  AIN.

La perdurabilidad de la Radio Cubana es obra de mucha gente

La perdurabilidad de la Radio Cubana es obra de mucha gente. Hay quienes ni siquiera figuran en los créditos de los programas. No se les conoce más allá del ámbito de alcance de las emisoras.

Pero hay nombres cuya sola mención inspira respeto lo mismo en La Habana, que en Santiago, o Santa Clara. La radio está en deuda con ellos por la carga de rigor profesional que le han aportado.

Murió Luís Agesta, uno de los más destacados realizadores que ha tenido la emisora CMHW durante toda su historia. Formado como musicalizador, conoció como nadie cuál era la melodía exacta para cada momento de un programa, o cuando –sencillamente- no hacía falta sonido alguno. Vivir lejos de la capital no le impidió codearse con los más destacados colegas. Hoy lamentan su muerte lo mismo Fabio Bosch, que Caridad Martínez, Alberto Luberta, Joaquín Cuartas, o Leonor Cabal.

Al referirme a Agesta lo hago no sólo comprometido por su ejecutoria en la radio, sino también porque nació en Sagua la Grande. Jamás lo declararon hijo ilustre de esta ciudad, pero para mí lo era. Recordaba con pasión sus días juveniles trabajando en la conocida bodega de su padre, en Pueblo Nuevo.

Realicé estudios universitarios, pero los secretos de la radio los aprendí con los viejos. No puedo decir que tuve un maestro, sino varios; de mucha gente tomé un poquito. Pero a Agesta le debo uno de los “poquitos” más significativos.

Ni siquiera fui su compañero en la CMHW. Pero no puedo olvidar las largas jornadas de trabajo del jurado que seleccionaría los programas de la provincia para el Festival Nacional de la Radio.

Radio Sagua me había designado su representante en la emisora provincial. Y yo, con la intrepidez que sólo se tiene a los 22 años, me había atrevido a sentarme a analizar programas de radio a la misma mesa que él.

Lo recuerdo con el cigarro humeante, con sus manías…Acostumbraba a alisarse el cabello graciosamente hacia un lado. Tal vez estaba comunicándonos algo…

Durante aquellos encuentros viví las discusiones más enriquecedoras de toda mi vida. Con frecuencia me ha parecido que nuestras emisoras precisan renovarse con el talento de gente de joven. Sin embargo, los criterios de Agesta –con todo y los treinta y cuarenta de años de trabajo que acumulaba- nunca me sonaron a viejo. Así pasa con los artistas verdaderos, que están siempre prestos al intercambio con los jóvenes.

Agesta, como cualquiera, podía estar equivocado; pero lo verdaderamente enriquecedor de cada debate con él no era ganar o perder, porque siempre se ganaba.

Tenía métodos muy originales para convencer a sus colectivos. Podía apelar lo mismo a la idea más sutil, que una frase criollísima, capaz de aliviar tensiones y mejorar el humor de los artistas. Sus “rabietas” podían tener trazas de comicidad, pero todo el mundo lo respetaba.

En estos casos recurrimos a frases como “su ejemplo perdurará”. Justamente lo que más dolor me causa no es su muerte, sino que existan pocos como él.

Hace apenas unos meses, durante el festival Santamareare, organizado por él como presidente de la sección de cine, radio y televisión de la UNEAC villaclareña, le oí quejarse por el poco respeto que le profesan a su trabajo algunos artistas de hoy. Ser cascarrabias es casi elogio para la mayoría de los buenos directores de la radio.

Fue el maldito cáncer el que se lo llevó muy pronto. Supe de la enfermedad, pero no me atreví a ir a verlo. Pero no tuve valor para una despedida. Quiero pensar que no me despedí, porque nunca se fue.

Tratar de sembrar en otros el amor por la radio que él, entre cigarros, sorbos de café y ron –sin proponérselo- contribuyó a inculcar en mí, será el único modo de pagar la deuda de gratitud que tengo con mi coterráneo Luis Agesta Hernández.
 
Fuente Adrián Quintero Marrero, de CMES, Radio Sagua