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Seis premios caribeños para la Radio Cubana

Seis premios caribeños para la Radio Cubana

BRIDGETOWN.— Seis premios conquistó la Radio Cubana en el certamen que anualmente convoca la Caribbean Broadcasting Union (CBU) para estimular las más destacadas realizaciones de ese medio en la región.

 

Lázara Acevedo (Radio Llanura de Colón) con el documental El sueño de Bolívar y Martí; Carlos Luis Molina (Radio Güines) con el testimonio Estorino al descubierto; y Caridad Martínez y René Marín (Radio Progreso) por la versión de la obra teatral La casa de los soles truncos recibieron tan apreciados galardones.

 

A ellos se sumaron Abel Rosales (Radio Ciudad de La Habana), autor del programa juvenil Sin límites; José Antonio Manso (Radio Güines) por el musical Cecilia Valdés; y Litza Quesada (Radio Cadena Habana) por el infantil Quiero saber. (SE)

El mártir cotidiano de la radio

El mártir cotidiano de la radio

Hubo un tiempo en Cuba en el cual el nombre de Alberto Luberta constituía sinónimo de mito. Escuchar su nombre durante años, casi todos los días de la semana, como artífice de las situaciones y personajes humorísticos del legendario programa Alegrías de Sobremesa, de Radio Progreso, daba la impresión de que se hablase de un semidios y no de un ser humano.

 

Pocos conocían su apariencia física. Incluso, hubo quienes pensaron que Alberto Luberta no era más que una invención, pues quizás los guiones los realizaban varios escritores.

 

Nada menos cierto. Durante más de cuatro décadas una sola persona ha estado detrás de tanta risa provocada diariamente al pueblo y a la misma hora del día.

 

Cuando se le conoce en persona, el «mito» se derrumba, pues se trata de uno de los cubanos más humildes, amenos, gozosos y atentos que pueda existir. Este año cumple 60 años de vida artística, y en su visita a Santa Clara, durante la gira realizada por el equipo de realización de Alegrías… por todo el país, era casi un pecado no entrevistar a esta leyenda de la radiodifusión de Cuba.

  

—Luberta, 42 años escribiendo de forma ininterrumpida para un mismo programa radial. ¿Será un récord?

 

—Creo que sí, y no solo en Cuba. En la Radio Cubana hay personas que han estado un buen tiempo, pero alternando con otros escritores. Sin embargo, yo lo he hecho completamente solo.

 

—¿Cómo lo ha logrado?

 

—Con dedicación, consagrado por entero al programa.

 

—¿Qué ha representado para usted Alegrías de sobremesa?

 

—Empecé a trabajar en la radio a los 16 años; no había hecho nada significativo en mi vida hasta ese momento. Nunca esperé que mi labor en Alegrías… durara tanto tiempo. Sin proponérmelo, fue creciendo, al igual que mis hijos y la popularidad del programa.

 

—En este 2007 cumple 60 años de vida artística, y si me dice que comenzó a la edad de 16, entonces sobrepasa los setenta…

 

—Así mismo es. El 27 de septiembre cumplo 76 años.

 

—¿A qué actores y actrices de Alegrías… ya fallecidos recuerda con más cariño y admiración?

 

—A todos, pero muy especialmente a Idalberto Delgado, Wilfredo Fernández y Miriam Isabel. Empezaron conmigo desde el primer momento. Los quise con mucho afecto y nos llevábamos como familias. Éramos grandes amigos.

 

—¿A cuáles personajes creados por usted les profirió mayor simpatía?

 

—Ante todo, a Paco y Rita; también a Rufino, el encargado del edificio, interpretado por José Antonio Rivero; a Perfecto Carrasquillo, el padre de Paco, por Agustín Campos; y Alejito, asumido por el actor Wilfredo Fernández.

 

—¿Y los menos logrados?

 

—Trato de que eso no ocurra. Siempre, antes de diseñar un personaje, estudio mucho al actor que va a interpretarlo. Los hago para ellos. Si no, no funcionan.

 

—¿Qué momento de la historia de Alegrías… considera el de mayor esplendor?

 

—La década del 70, porque casi todos los mejores actores humorísticos del país los tenía en el programa.

 

—Usted recibió el Premio Nacional del Humor, en el 2001, junto al inolvidable Enrique Nuñez Rodríguez. ¿Cómo lo valora como escritor y humorista?

 

—Era un magnífico escritor, un hombre de radio, y como persona, un entrañable amigo. Nos admirábamos mutuamente. Enrique fue muy ocurrente. Me llamaba «el mártir cotidiano de la radio», y yo a él, simplemente Kike.

 

—¿Qué significó el premio para usted?

 

—La realización de un humorista, el reconocimiento en conjunto de toda una vida.

 

—¿Ha pensado en Alegrías de sobremesa después de Luberta?

 

—Estoy tranquilo al respecto, pues ya tengo mi sucesor. Se llama Ahmed Otero. Es un muchacho muy inteligente y capaz, sabe escribir, y lo más importante, ha sido el único que captó mi estilo de cómo hacer los libretos. Por lo que la esencia del programa está asegurada, y creo que va a durar mucho tiempo.

 

—¿Se arrepiente de haber dedicado su vida solo a escribir para hacer reír?

 

—En lo absoluto. La profesión de humorista es la más linda del mundo, porque dibujar una sonrisa en un rostro ajeno es la mayor de las satisfacciones.

 

—¿Cómo quisiera que el pueblo lo recordara?

 

—(Se queda pensativo) Como lo que soy. Solo como Alberto Luberta.

 

FUENTE:  Francisnet Díaz Rondón.  TOMADO DE VANGUARDIA.

09 de Mayo de 2008

En la foto:  Alberto Luberta junto a su sucesor Ahmed Otero. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

CMBF: Memorias de la primera vez

CMBF:  Memorias de la primera vez

CMBF  se convirtió para mí en una escuela formadora de muchas cosas, afirma Ángel Vázquez Millares, Artista de Mérito y Premio Nacional de la Radio Cubana, al recordar la salida al aire de Radio Musical Nacional, hace 60 años

 

.....Yo tuve el privilegio de oír CMBF el primer día de su salida al aire, el domingo 25 de abril de 1948, y recuerdo que  pude escuchar completa la ópera Madama Butterfly, de G. Puccini; en una de aquellas grabaciones de los años 40 que aparecían en forma de álbumes de discos de 78 revoluciones por minuto.

 

Pienso que tendrían que emplear dos platos de tocadiscos, porque para lograr la continuidad de la obra, había que empatar o pegar el final de cada cara con el principio de la siguiente.

 

Yo tenía entonces 10 años, pero no llegué a esa inauguración de CMBF como una página en blanco.

 

Desde hacía unos años había descubierto la música clásica un Jueves o un Viernes Santo, cuando sólo se ofrecía a través de la radio música clásica, quizá porque a los dueños de emisoras les sonaba a música fúnebre, luctuosa o  “música de muertos”,  como se le decía entonces, y echaban mano a los pocos álbumes de música clásica que tenían para sumarse al duelo oficial.

 

Ese descubrimiento y la reacción  que me produjo aquella música, provocó que a partir de ese momento, me pusiera a buscar –con muy poco resultado- música clásica en el dial de la radio, y tuve que acabar conformándome con oírla en algunos islotes clásicos de media hora que se transmitían por dos o tres emisoras; y eso lo complementaba, disfrutando los temas de presentación y despedida, los puentes, las transiciones entre escenas y la música de fondo de las numerosas novelas radiales que se ofrecían por entonces.

 

Todavía recuerdo que oí por primera vez el gran tema del Concierto No. 2 para piano y orquesta de S. Rachmáninov al inicio y al final de  una novela que se titulaba El collar de lágrimas, y de ese mismo modo me identifiqué con la melodía del cuarto movimiento de la Sinfonía Desde el Nuevo Mundo de A. Dvorák en las aventuras de El Spirit, el  tema inicial de Finlandia de J. Sibelius en otra serie titulada Raffles, el ladrón de las manos de seda, el clímax de la Escena de invierno de Cascanueces en Divorciadas o El arado que rompe la planicie, de  A. Copland, en las aventuras de Leonardo Moncada.

 

Yo me sabía el catálogo de todos los temas de esas novelas, las buscaba diariamente, y aunque no me interesaba lo que sucedía en la trama,  podía disfrutar de algunos  segundos o minutos  de los momentos climáticos  de obras sinfónicas de P. I. Chaikovski, R. Strauss o N. Rimski-Kórsakov, ya que los musicalizadores de ese tiempo, pienso que con muy buen criterio, preferían para esos fines la música de los compositores románticos y ultrarrománticos.

 

Fuera de esos  contactos radiales con la música clásica, mi otra fuente de placer eran los discos, también de 78 revoluciones, que me prestaban algunos amigos y que yo oía en un tocadiscos muy rudimentario, que hoy hubiera estado en un museo, pero que para mí era un tesoro de la tecnología de la reproducción musical.

 

Con esos antecedentes no tengo que decir que el nacimiento de CMBF fue para mí una bendición. Ahí podía escuchar música clásica todo el día, con espacios dedicados a diversos géneros, y en algunos de ellos los locutores leían comentarios escritos por el primer director de la emisora, el musicólogo Orlando Martínez. Por lo tanto, recibía música y también información sobre la música, o sea, sobre los autores y las obras.

 

Por otra parte, CMBF tuvo, desde sus inicios, características que la diferenciaban de las otras emisoras del dial.  Por ejemplo, los locutores presentaban las obras y los programas, con un ritmo pausado y en un tono apacible, calmado y calmante, y no con ese estilo que llaman feriado y que se usaba en otras emisoras para presentar, por supuesto otro tipo de música y otro tipo de programas.

 

Es cierto que en muchos casos, los locutores de CMBF no pronunciaban correctamente los  nombres  de algunos autores e intérpretes, pero, en primer lugar, ellos no tenían porque ser políglotas y, además,  el error no era suyo; sino del que escribía los papeles con la pronunciación fonética para que ellos los leyeran. 

 

Otra diferencia de CMBF estaba en que los  comerciales eran muy distintos a los de otras emisoras.

 

Los productos, los establecimientos y los comercios que se anunciaban por CMBF eran, por lo común, marcas de piano, tiendas de equipos de audio, joyerías, restaurantes y cafeterías de fama y precios más elevados, y en fin, establecimientos que gozaban de cierta reputación de calidad y al que asistía una clientela de un mayor poder adquisitivo.

 

No recuerdo haber oído anuncios de cigarros, pero sí de una cerveza que patrocinaba un programa diario de media hora con música de ballet que yo siempre escuchaba, a las siete y media de la tarde-noche. Sin embargo, esos anuncios eran igualmente tranquilos, y en ellos se decían las ventajas del producto o el establecimiento pero en ese tono en que se habla en los aviones,  los aeropuertos y las terminales, o sea, sin exaltaciones, ni dramatizaciones, ni música propiciatoria, Eran, repito, comerciales diferentes, para un oyente de radio distinto al habitual.

 

Y aquí deseo abrir un paréntesis, porque no quiero que piensen que al hablar de esos anuncios para un consumidor más solvente, me sumo a ese repetidísimo criterio de que CMBF era una emisora destinada a una élite. Claro que los comerciales se transmiten para atraer consumidores, vender más y ganar más dinero, pero el carácter de esa propaganda, que sí puede estar destinada a una élite, no determina necesariamente que el oyente tenga que ser  miembro de esa élite para disfrutar la música. Los comerciales podían tener una intención elitista, pero la música y la emisora no, ya que estaba en el èter para todo el que quisiera escucharla. Y es que  los anuncios no definen el carácter de un medio radial, sino el contenido de su programación. Si esa intención comercial hubiera sido la única finalidad y función de CMBF, pues, sencillamente no hubiera seguido existiendo con ese mismo carácter de Radio Musical Nacional.

 

En mi caso, si es que sirve como ejemplo, yo no pertenecía a la élite económica y oía CMBF, y entraba al restaurante El Carmelo en el Vedado de la capital cubana, que se anunciaba por la emisora, pero sólo a tomar un refresco – no tengo por qué decir la marca- en los intermedios de los conciertos y funciones de ópera que se ofrecían en el Teatro Auditórium,  y que estaba, y está,  frente al restaurante. Yo no era cliente de El Carmelo, es más, no podía serlo, pero me gustaba y disfrutaba de la música clásica, de los conciertos, las óperas y los ballets, mientras que, quizá, los que estaban cenando en el salón mientras yo refrescaba y comentaba con mis amigos las incidencias del  hecho artístico, no conocían ni el Rondó alla turca de W. A. Mozart, ni oían CMBF, ni les interesaba la música clásica.

 

Y lo aclaro porque trato de no sacar conclusiones falsas,  absolutas o simplistas, a partir de realidades más complejas y que  requieren un análisis más profundo, y claro este no es el sitio ni el momento para ello. 

 

Y ahora sigo. ¿Qué me sucedió después con CMBF? Pues que desde su salida al aire se convirtió para mí en una escuela formadora de muchas cosas. Primero del repertorio. A través de ella recibí mi primera audición de una enorme cantidad de obras de la música clásica en condiciones ideales para la época, sobre todo cuando, muy pocos años más tarde, fueron sustituidos los discos de 78 por los del nuevo soporte en LP, pues no había que empatar las caras y tenían un mejor sonido.

 

A través de CMBF no sólo empecé  a identificar las obras por su título correcto, sino que comencé a conocer el nombre de los directores, solistas instrumentales y cantantes más importantes del mundo, muchos de los cuales pude ver dirigiendo, tocando o cantando en vivo por esos mismos años, con la Orquesta Filarmónica de La Habana o en los conciertos y temporadas de ópera de la Sociedad Pro Arte Musical. Para mí esos conciertos eran un enfrentamiento vivo y  real, con  aquellos seres ideales y casi míticos, que yo había conocido a través de CMBF.

 

Por lo tanto, de no ser por esta emisora, jamás hubiera podido tener a mi disposición, ni siquiera con la ayuda de todos mis amigos, una discoteca tan extensa para conocer un repertorio tan amplio, ni formar mi oído, ni adquirir un gusto cada vez mayor por ese tipo de música.

 

Y no tengo que decir, claro, que  desde entonces –hace sesenta años- la sigo oyendo todos los días, y ahora, para mayor felicidad,  formo parte de su personal artístico desde hace casi cuatro décadas. 

 

Fuente:  Angel Vázquez Millares, Artista de Mérito y Premio Nacional de la Radio Cubana. Director, escritor y conductor de los programas La Ópera, La Zarzuela y la opereta, y Teatro de la ópera, entre otros espacios.

Cumple 60 años emisora cubana CMBF, Radio Musical Nacional

Cumple 60 años emisora cubana CMBF, Radio Musical Nacional

Sesenta años de patrimonio sonoro. Archivos de inigualable valía recogen presentaciones que testimonian el devenir de la música de concierto en Cuba desde el 25 de abril de 1948. 

 

La música antigua hasta la contemporánea, lírica o instrumental, sinfónica o de cámara, interpretaciones de solistas cubanos o invitados extranjeros, en vivo o mediante grabaciones: la música de todos los tiempos está en el aire que identifica la sonoridad de CMBF, Radio Musical Nacional.

 

 

Es una emisora cultural de carácter nacional que tiene en su programación tres noticiarios y otros espacios informativos. 

La Presidencia de la UPEC quiere hacer llegar su más cálida felicitación al colectivo periodístico de esta emisora.

En el aire, nueva emisora La voz de la Victoria en la Ciénaga de Zapata

En el aire, nueva emisora  La voz de la Victoria en la Ciénaga de Zapata

Ciénaga de Zapata.-  La voz de la Victoria, emisora municipal de este histórico territorio, trasmitió su señal al aire por primera vez hoy, a propósito del aniversario 47 de la epopeya de Playa Girón.

 

Localizada en el dial en los 99.5 de la FM, la emisora local alcanza diámetro de entre 10 y 12 kilómetros y trasmitirá una programación variada de una hora de duración, la que se incrementará según se estabilice y entrene el personal técnico y periodístico que labora allí.

 

Luis Acosta, vicepresidente primero del Instituto Cubano de Radio y Televisión, expresó que la salida al aire de la emisora número 92 del país constituye feliz coincidencia con la efeméride de abril de 1961, donde el imperialismo sufrió su primera gran derrota en América.

 

Situada en Playa Larga, la nueva emisora local se identifica con el tema de La Victoria, de Sara González, en un arreglo musical de Raúl Valdés, emitirá un noticiero de 10 minutos, novela cubana y programa musical variado con participación de especialistas de ciencia, técnica, salud y cultura.

 

El municipio de Ciénaga de Zapata, a unos 180 kilómetros al Sureste de La Habana, es el territorio más extenso y menos poblado de Cuba, sus habitantes antes del triunfo de la Revolución, hace casi 50 años, vivían en total miseria, eran analfabetos y no tenían vías de comunicación.

 

Hoy quedaron inauguradas también varias obras de beneficio social, entre ellas un taller de reparación de equipos suministrados a la población por el programa de la Revolución Energética, una panadería en Playa Larga y sala de lectura , entre otros.

 

Pedro Betancourt, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y primer secretario de esa organización en la provincia de Matanzas, destacó las nuevas ofertas de empleo para los pobladores de la Ciénaga, la reanimación y el desarrollo económico, cultural y social de un sitio antes olvidado en la geografía de la Isla.

 

Fuente:  AIN

La Radio y sus siete vidas, ponencia de Lázaro Sarmiento debatida en el XXX Festival

La Radio y sus siete vidas, ponencia de Lázaro Sarmiento debatida en el XXX Festival Ahora mismo, a 4 mil millones de Kilómetros de la Tierra, una nave espacial lleva a bordo un conjunto de grabaciones de nuestro planeta: el canto de las ballenas, una partitura de Mozart, la música de los Beatles, el llanto de un bebé... Si mañana, los extraterrestres hicieran contacto con esa embajada tecnológica tendrían en sus manos, en su antenita o ventosas, algo muy parecido a un programa de radio. Entre tanto, cada noche astrónomos en diferentes observatorios de la tierra tienen la esperanza de escuchar mensajes originados en lejanos puntos de la galaxia. En las cabinas de sus potentes radiotelescopios ellos esperan esas señales tal vez con la misma emoción con la que nuestros abuelos aguardaban las voces de novelas de María Valero, Carlos Vadía y Xiomara Fernández.

 

UN CORTE DIRECTO

 

Por supuesto, no estamos aquí para referirnos a contactos con seres fuera del Sistema Solar. EL Caracol convoca a tener los pies en la tierra y responder una pregunta sobre nuevas formas de la radio cubana: ¿Al ritmo de la vida? Primero, vamos a citar casi un lugar común: la radio parece tener siete vidas como los gatos. Lo demostró cuando la televisión, el video casero, los discos compactos, el DVD, las computadoras, Internet y los archivos MP3 entraron en la vida cotidiana de la gente. Este medio ha tenido suficiente astucia para adaptarse al vértigo de montaña rusa de las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Busco una convivencia que le ha garantizado hasta ahora una respetable cuota de influencia mediática.

 

NO HAY QUE PARECER PEDANTES

 

1979: El grupo británico Buggles canta una canción donde el video mata a la estrella de la radio. 1993: Surge Internet Talk Radio y desde entonces las radio online se multiplican por miles. Avanzan la digitalización y ya algunos países han fijado una fecha para el fin de las transmisiones analógicas. En el baile participan los satélites con sus estaciones a la carta, y más recientemente los podcasting, que superan en todo el planeta, calculadas en torno a las 44 mil. Y desde su entrada en el mercado en octubre de 2001, los iPod no cesan de robarle oyentes a la radio. Pero no parezcamos pedantes. Estos datos, fáciles de encontrar en Internet, solo constituyen la parte más glamourosa de una realidad cuyas aristas comienzan a ser visibles en nuestro entorno. A la par, una buena parte del mundo permanece al margen, o retrasado, de muchos de los beneficios que reportan estas tecnologías. La humilde radio comunitaria, acosada en ocasiones por grandes cadenas comerciales, aún tiene por delante una tarea valiosa. También la radio tradicional con sus formatos de toda la vida seguirá siendo por largo tiempo un medio buscado por cientos de millones de personas.

 

AL ENCUENTRO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

 

Más de un millón de cubanos se graduaron en cursos de computación y electrónica en los últimos veinte años en los Joven Club de Computación. Las escuelas del país contaban al finalizar el 2006 con 88 mil 49 computadoras. De ellas 34 mil 846 con acceso a Internet. Y 2 millones 482 mil 861 estudiantes utilizaban computadoras. Hay que sumar los que usan máquinas instaladas en los hogares y en numerosas instituciones como el Ministerio de Salud Pública, muchas conectadas a la Red. El fenómeno incluye a los equipos reproductores de audio e imagen, los videojuegos y el intercambio de soportes. El creciente número de cubanos que manejan una considerable cantidad de información los convierten en oyentes más exigentes. La experiencia con medios digitales influye en la manera en que las jóvenes audiencias se relacionan con la radio. Si de nuevas formas hablamos en nuestra radio supongamos que éstas tienen en cuenta, en primer lugar, al destinatario familiarizado con las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones.

 

LO APARENTEMENTE SENCILLO

 

Ya hay canciones que se hacen sin llegar a los programas de radio. La gente dice “este tema musical está sonando por ahí”, y este modelo adverbio de lugar abarca toda una gama de canales: desde la bocina del vecino, los amplificadores de la discoteca, las reproductoras de los vehículos y los minúsculos auriculares de un MP3. El acceso a equipos de audio y video y formatos multimedia permite una independencia de la radio y la televisión imposible de imaginar hace diez o quince años. Estas ventajas para un significativo número de personas representan un desafío para creadores y ejecutivos de la radio y establecen las reglas para una competencia saludable. Los especialistas insisten: “Las innovaciones han dado paso a nuevos formatos mediáticos con nuevos modelos de difusión, consumo y uso de información. Las demarcaciones tradicionales entre público e instituciones mediáticas se entrecruzan”. Lo aparentemente sencillo no lo es. Para mantener el ritmo de la vida hay que continuar rediseñando esquemas de programación, dinamitar conceptos dinosaúricos y plantearnos metas bien definidas como: - profundizar en la diferenciación de perfiles y poner el acento cuando sea necesario en la especialización temática - analizar cómo la experiencia compartida por medios digitales influye en lo que sabemos y en la manera de cómo lo sabemos - convertir los destinatarios pasivos en oyentes activos - aumentar los espacios de participación con multiplicidad de criterios - mejorar la calidad y recepción de la información. - Utilizar el espíritu competitivo para estimular la creación. - dejar de sobrevalorar el dato referido al número de temas transmitidos y campañas desarrolladas, y valorar el grado de recepción de los mensajes para no correr el riesgo de hacer una radio al gusto de realizadores y programadores. - olvidarse de ciertas camisas de fuerza y permitir que los géneros se mezclen - diseñar formatos más dinámicos y entretenidos. - elaborar una estrategia musical coherente y eficaz, respetuosa con el gusto paro audaz en la intencionalidad. - y –sobre todo- conquistar una mayor cantidad de jóvenes a través de formatos y contenidos que los representen en su diversidad.

 

LANZAR LA FLECHA Y DAR EN EL BLANCO

 

No basta con lanzar la flecha. Lo importante es que se clave en el receptor. La radio cubana tiene otro desafío que engloba a los ya citados: que el ritmo de la vida no se quede en la frase retórica. Hacen falta más programas de música, ciencia, tecnología y medioambiente, y de debate que abordan nuestros deberes como ciudadanos de una pequeña comunidad, un país y un planeta. Por suerte, en nuestros dramas radiofónicos no existen jovencitas pobres que buscan el Príncipe azul de melena rubia que las suban a un Ferrari. Tampoco sufrimos la fórmula extendida en las estaciones de más de medio mundo de “música-noticias-tandas comerciales”. No abundan las tertulias basadas en los latidos más frívolos del corazón y las noticias light. Y no caigamos en la trampa de la nostalgia. Muy difícil que se repitan las audiencias de Cumbres Borrascosas, El Derecho de nacer o Nocturno. Los códigos son otros. Ahora los jóvenes oyen las radionovelas con un mundo de referencias diferentes. Los niños de hoy ya no escuchan los cuentos de “Había una vez”, como se contaban hace tres décadas. Su percepción cambió.

 

 EL FUTURO

 

Mientras en otras esquinas del planeta se piensa en públicos robotizados, en Cuba hablamos de audiencias a las que la radio proporcione herramientas para disfrutar mejor una obra de teatro, una película o comprender el origen de las especies. Pudiera ser que este empeño genere un perfil de oyentes cada día con menos tiempo para escuchar la radio. Si es así, habrá valido la pena. Y si en otros lugares del Universo seres extraterrestres monitorean las transmisiones de la Tierra, sería deseable que no fuera el spot de una MacDonald el sonido que captaran sus radiotelescopios. Hay que apostar por el mensaje inteligente.

 

Fuente:  Lázaro Sarmiento, realizador de la radio habanera.  Esta ponencia fue presentada en el evento Caracol 2007 de la UNEAC y se debatió en el XXX Festival Nacional de la Radio Cubana. 

Tomada del Portal de la Radio Cubana www.radiocubana.cu

Dos Grandes Premios para Villa Clara en el Festival Nacional de la Radio

Dos Grandes Premios para Villa Clara en el Festival Nacional de la Radio El Gran Premio de programas musicales lo obtuvo Roberto Reyes Entenza, de la emisora Stereo Centro, de Santa Clara, mientras el Gran Premio de Periodismo Radial Orlando Castellanos correspondió a Alexander Jiménez Díaz y Emma Rodríguez Aguilera, de esta CMHW, por el radiodocumental El Gran monarca, dedicado a José Martí.

 

El XXX Festival Nacional de la Radio selló sus sesiones en Santiago de Cuba con la entrega de 19 grandes premios en distintas categorías y un balance de resultados que situaron a las provincias de La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba, respectivamente, en los tres primeros lugares de esta edición.

 

La emisora Radio Rebelde resultó una de las más laureadas, entre otros, por el programa informativo Haciendo Radio (Ismael Rensoli); la narración del choque de voleibol Cuba vs Brasil en los Panamericanos de Río; y un tercero sobre los Cinco Héroes.

 

En dramatizados seriados recibieron grandes premios Desde el fondo del alma (novela original, María E. Hernández, CMKC); La rebelión de los lucumíes (Néstor Camino, Radio Progreso); y en dramatizados unitarios La casa de los soles truncos (Caridad Martínez, Radio Progreso).

 

En las categorías de variados merecieron esos máximos lauros Una clase especial (educativo, Yusiván López Suárez, Radio Artemisa); Huellas, la radio en la memoria (histórico, Harold Santana Gainza, CMKC); y De cara al sol, (sobre Martí, Yusiván López, Radio Progreso).

 

Otras obras premiadas fueron El piloto del tirano (géneros periodísticos, Pedro Martínez Pires, Radio Habana Cuba) Al lado del camino (musicales, Roberto F. Reyes, Stereo Centro, Villa Clara); y Temor (Propaganda, Xiomara Valentín, Radio Sancti Spíritus).

 

 

En infantiles, ganó Fiesta de corazones (Dailyn Martínez Montoya, Radio 8 SF); y en página web Radio Cadena Agramonte, mientras el Gran Premio de Periodismo Radial Orlando Castellanos correspondió a Alexander Jiménez Díaz y Emma Rodríguez Aguilera (CMHW) por Gran monarca.

 

Sobre el tema de los Cinco Héroes, fueron otorgados cinco grandes premios: La luz en la oscuridad (Radio Rebelde); Entre nosotros (Geysi Rosell, Radio Cruces); En el fondo del hombre (Yamilet Fernández, Radio Cadena Agramonte); Cuando la justicia se llama libertad (Andy Duardo, Radio Güines); y Penélope en estos tiempos (Radio Enciclopedia).

 

Esos últimos lauros fueron dados a conocer en el histórico II Frente, en presencia de Magaly Llort, madre de Fernando, y Olga Salanueva, esposa de René, a quienes les fue entregado allí el sello conmemorativo Aniversario 50 de Radio Rebelde.

 

Fuente Antonio Paneque Brizuela, del periódico Granma

Delegación de Villa Clara asiste al XXX Festival Nacional de la Radio Cubana

Delegación de Villa Clara asiste al XXX Festival Nacional de la Radio Cubana Este lunes partió hacia Santiago de Cuba la delegación villaclareña que asistirá al XXX Festival Nacional de la Radio Cubana, con sede en esa ciudad del Oriente de Cuba desde el martes 25 al sábado 29. En esta edición compitieron 715 obras de las más de

3 000 presentadas desde los eventos de base en emisoras municipales y provinciales.

 

Al más importante evento de la radiodifusión nacional asistirán alrededor de 250 creadores y durante sus sesiones se rendirá especial tributo a Salvador Wood, Renaldo Infante, Julián Ercilio Navarro y Noel Pérez, todos ellos santiagueros.

 

El Portal de la Radio Cubana (www.radiocubana.cu) tiene publicados los premios, menciones y los lauros a las individualidades otorgados en este certamen, cuyo jurado sesionó con antelación en Bayamo, capital de Granma.

Aunque todavía no se han dado a conocer los Grandes Premios ni las provincias y emisoras ganadoras, nuevamente CMHW, la Reina radial del Centro de Cuba, y las plantas municipales se alzaron con importantes galardones, que la ubican en una posición de vanguardia en el quehacer radiofónico del país.

 

Con premios, en esta edición del Festival, están Dalia Reyes Perera y el colectivo del Noticiero W por el resumen La semana en treinta minutos, y Abel Falcón, por el comentario Dilema de la energía.

 

Igualmente, obtuvo premio Roberto Reyes Entenza, con su programa Al lado del camino, con el que ganó el lauro a la mejor dirección de programas musicales.

 

Entre los galardones individuales también destacan Idania Pina, mejor asesoría de programas infantiles, por Pañoleta azul, y Ana Menéndez, asesora del teatro La diva que murió de amor. Por su parte, Yoel Rivero, de CMES, Radio Sagua, ganó la mejor dirección de espacios variados por La oportunidad de cambiar.

 

Premio especial le fue otorgado, además, a la novel página web de CMHS, Radio Caibarién, por la mejor interactividad.

 

Por otra parte, CMHW ganó numerosas menciones en este Festival, por ejemplo en Géneros periodísticos, por el radio-documental Resurrección en Santa Clara, de Dalia Reyes Perera, quien obtuvo junto a Enma Rodríguez otra mención por la información Presentan por primera vez prueba de ADN de los restos del Che Guevara.

 

Integran la nómina de las menciones las alcanzadas en Infantiles Variados, por Pañoleta azul; por el Teatro La diva que murió de amor; por el reportaje de Abel Falcón Monumento a la chapucería, y por el Dramatizado unitario El azul que nos corona. El espacio educativo de Radio Sagua, Duelo de palabras, ganó MENCION.

 

Además de los ganadores de premios y lauros individuales, la comitiva villaclareña al XXX Festival Nacional de la Radio Cubana la completan el director provincial de nuestro medio, Enrique Suárez Torres, los periodistas de CMHW Alexander Jiménez y Enma Rodríguez; Ileana Fernanda, editora de la página web de Radio Caibarién y la directora de esa planta municipal, Rafaela Pérez Lara.

Fuente:  editor de Tele y Radio...