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Cuba celebra 60 años de Televisión

Cuba celebra 60 años de Televisión

Cuba, integrante de la trilogía fundacional televisiva en Iberoamérica, con México y Brasil; contribuyó de diversas maneras al establecimiento del sistema en varias naciones de América Latina.

Desde las últimas décadas de la primera mitad del siglo XX, las empresas radiofónicas-televisivas; entidades u organizaciones publicitarias y firmas electrónicas estadounidenses, con intereses comunes entre ellas y con sus similares en nuestros países, potenciaron la implantación de la televisión en la región.

En el caso de Cuba, una de las tres primeras, este fenómeno fue más evidente en tanto  nuestras dos primeras plantas UNION RADIO TV (Canal 4) y CMQ TV (Canal 6), tuvieron su embrión en sociedades anónimas poseedoras de radioemisoras homónimas cuyos dueños, Gaspar Pumarejo Such y los hermanos Mestre Espinosa, devinieron los  lideres del video.

Como consecuencia lógica de estos vínculos, el adiestramiento y entrenamiento para operar ambas plantas se realizó en las principales cadenas radiales-televisivas estadounidenses a donde acudieron los seleccionados para sus nóminas y aquellos creadores,  realizadores o directores contratados por las publicitarias nacionales o las subsidiarias de las transnacionales comunicativas norteñas radicadas en La Habana.

En tanto, la exclusividad de las principales publicitarias habitualmente conciliaba sus  intereses con los de las radioemisoras que le servían de soporte a sus estrategias comerciales-comunicativas, la llegada de la televisión estimuló la aspiración de replicar esa práctica en el audiovisual.

La cifra total de los cubanos que estudiaron en Estados Unidos fue comparativamente ínfima.

Las dos primeras televisoras se apropiaron de un significativo numero de actores sociales experimentados y prestigiosos en otros soportes mediáticos y escenarios culturales y la mayoría del capital humano que se volcó a ella, adquirió su formación de forma empírica,  en la practica cotidiana e imitando a los mas avezados.

La aceleración de los  procesos de aprendizaje y de puesta en marcha de esas dos primeras plantas y su competencia para arrebatarle al otro la primacía fue proverbial.

El fundador Canal 4 se instala en una residencia familiar y aquellos pocos que fueron enviados a Estados Unidos para aprender in situ las especialidades básicas, sólo arribaron días antes de la inauguración oficial,  el 24 de Octubre de 1950.

Por su parte el Canal 6, remodeló y reconvirtió velozmente para el video algunos foros del flamante edificio Radiocentro y comenzó operaciones apenas tres meses después, el 18 de Diciembre de 1950.

Tan vertiginoso como estos procesos fue el desarrollo alcanzado por los cubanos en la creación y gestión televisiva.

Pocos años después, ya devenían protagonistas de un nuevo flujo de aprendizaje que esta vez tenia por centro a esta capital, a donde acudieron numerosos latinoamericanos buscando aprender y entrenarse en los rudimentos audiovisuales.

Sin embargo, aquello no impidió que otros del patio fueran a impartir cursos especializados en numerosos  países de la región, entre los cuales estuvieron República Dominicana y México.

Este flujo del personal creativo y técnico hacia otros países fue un legado del cine y de la radio que la televisión retoma y potencia entre otras locaciones en Venezuela, Brasil, Puerto Rico y Colombia.   La resonancia singular de los casos de Puerto Rico y  Colombia, revela aportes adicionales a la consolidación de este medio de comunicación y soporte electrónico en la región:

En Puerto Rico, los cubanos habían participado desde su primera etapa en los canales TELEMUNDO y WAPA TV, su competidora.

La historia de WAPA TV revela que ya en 1954, mas del 50 por ciento de sus acciones pertenecía a los Mestre-Espinosa, los dueños entre otras propiedades de CMQ S.A., el Edificio Radiocentro, CMQ TV y CMBF TV en La Habana.

También contaban con una red de plantas filiales enlazadas por su propia cadena nacional de microondas que transportaba sus señales televisivas desde la capital a la mayoría de las cabeceras de provincias cubanas, primera experiencia de su tipo en Iberoamérica; lo cual volcó una oleada de sus empleados como Delfín Hernández,  a puestos claves en la estación boricua.

Esta participación accionaria cubana no sólo fue la primera de los Mestre-Espinosa  fuera de las fronteras cubanas, sino que con ella se inauguró la práctica de la inversión transnacional de capital mediático en Iberoamérica.

El caso del Canal 8, Televisión Nacional de Colombia, muestra aristas diferentes de esta colaboración.

Fundado en Bogotá, era la primera televisora de ese país suramericano y la excepción regional en esa etapa pues no pertenecía a una empresa privada sino al Estado, entonces presidido por el General Rojas Pinilla, quien asigna su operación a Radiodifusora Nacional de Colombia.

De esta forma Rojas materializaba el sueño acariciado desde que en 1936 descubrió este invento en Alemania.

Meses antes de la fecha prevista para su apertura, funcionarios gubernamentales viajaron a La Habana buscando contratar personal especializado que impartiera cursos y compartiera sus experiencias con los colombianos.

Coincidieron con la disolución del Canal 11 habanero y la cesantía de un grupo de técnicos experimentados, que en su mayoría viajo a ese país para formar y entrenar a quienes operarían dicha televisora.

Allí enfrentaron otros retos pues tuvieron que familiarizarse con la tecnología europea de la firma Siemens, excepción en América Latina, entonces monopolizada por las electrónicas estadounidenses RCA, Dumont y General Electric.

Todos esos técnicos cubanos, aunque fueron seleccionados para enseñar y adiestrar, simultanearon estas funciones con la operación directa de equipos.

Ello explica el hecho de que muchos de ellos fueran los operadores designados para el uso de las cámaras y de otras especialidades durante la inauguración oficial del 13 de Junio de 1954, difundida en vivo desde el Palacio Presidencial (Casa de Nariño) donde se convirtieron en protagonistas históricos de aquel acontecimiento.

Sin embargo esto no fue todo, muchos de ellos permanecieron laborando en sus especialidades durante los primeros años de la programación fundacional de esta primera televisora colombiana como camarógrafos, operadores de video o audio y también algunos de esos técnicos se entrenaron como directores de programas televisivos, algo obviado por el contrato original.

Todos ellos se inscribieron en la historia del Canal 8 de Bogotá, donde por su talento, experiencia y osadía,  recibieron numerosos lauros.

Fuente: Mayra Cué/ Prensa Latina

La autora es asesora histórica de la Televisión Cubana y colaboradora de Prensa Latina.

Eva Rodríguez conversa con Amaury Pérez Vidal en Con 2 que se quieran: “Saludos, amigos…”

Eva Rodríguez conversa con Amaury Pérez Vidal en Con 2 que se quieran: “Saludos, amigos…”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran. Ahora aquí, en 5ta. Ave y Calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Hoy nos compaña a todos, y para mí este es un programa muy especial, por razones obvias, ya lo verán, una de las más grandes conductoras; animadora, locutora de televisión, que ha tenido nuestro país, la historia de la radiocomunicación en nuestro país, de la televisión cubana. Acaba de cumplir 80 años. Y cuando la vi llegar al estudio, tan bonita, tan elegante, tan enjoyada, tan juvenil, me llamó mucho la atención, porque hacía un tiempo que no nos veíamos y ella ha sido parte de mi vida desde que yo nací, ha sido parte de mi familia también. Será una entrevista un poco difícil emotivamente, está con nosotros Eva Rodríguez.

Eva. Saludos, amigos.

Amaury. ¡Mi vida!

Eva. Para mí es un placer.

Amaury. En mi caso tienes que decir: ¡Saludos, mi hijo!

Eva. ¡Yo tengo tantas anécdotas tuyas!.

Amaury. Eva, a ver. Ya dije que habías nacido en 1930.

Eva. Sí, el 13 de mayo de 1930, en San Antonio de los Baños, la calle Ancha.

Amaury. Hablemos entonces de tu casa, de tu niñez, San Antonio.

Eva. Anja. Mira, yo nací en San Antonio de los Baños. Mi madre era una mujer enferma porque tenía problemas de tiroides, de bocio, fue operada tres veces y a los dos años mi padre me llevó para casa de los abuelos paternos y dos tías, también hermanas de mi padre. Era una casita muy humilde, mi familia trabajaba en el tabaco. Mi padre era escogedor de tabaco, bueno, bueno, bueno y mi madre y toda la familia por parte de madre y por parte de padre, eran despalilladores de tabaco.

¡Imagínate!, cuando el taller paraba, a los dueños no les interesaba que se murieran de hambre los trabajadores y en la vida yo no recuerdo haber comido un bistec, ¿tú no sabes? yo comía mucha harina con un huevito que ponía una gallina que no tenía gallo. Y la abuela decía: el huevito es para la niña.

Ahí llegué de dos años, y la vida transcurrió…, quizás la tía mía, Herminia Rodríguez…, ella, yo creo que en el fondo tenía algo artístico, que me llevó de la mano al arte. A los tres años ya yo me sabía poesías corticas y en una ocasión me llevó a un velorio y yo le decía: ¿Tía, recito? Porque en cuanto veía público, ya era hora de la actuación mía. Y la gente le decía: ¿qué es lo que quiere la niña?, ¿quiere hacer pipi?, ¿quiere comer algo? Y la tía: no, no,  no.  Bueno, se tuvo que ir porque yo, desesperada por recitar.

Pero ya a los seis años, ya ella me llevaba a todos los espectáculos del Partido, que eran en el Centro Obrero del pueblo, que existe todavía.

Amaury. ¿De San Antonio de los Baños?

Eva. No, de Santiago.

Amaury. De Santiago de las Vegas.

Eva. Adonde me llevaron por enfermedad de mi madre. Recitaba poesías vanguardistas, que yo no sabía lo que era Vanguardia ni nada, pero yo las presentaba como “Poesía Vanguardista”. Estaba la guerra (de la República en) España y todo eso. Y poesías larguísimas. Y allí pues me fui educando en ese tipo de cosas.

Amaury. Y tú me habías contado un día, por teléfono yo creo, que tú conocías a Gabriel, el letrista de La Rosa de Francia.

Eva. Te voy a contar. Mira, la casa mía era quizás la más pobre de la cuadra, de madera, los pisos eran de cemento muy pulido porque lo limpiaban diariamente, pero enfrente vivía un señor que le decían Musiú, que debe ser por monsieur (señor).

Amaury. Claro.

Eva. Musiú, era Gabriel Gabriel. Él hizo la letra de la canción, era violinista, hizo la letra de la canción “Una Rosa de Francia” porque tenía amores con una mujer casada del pueblo, que tuvo un amor, una tarde, y él le dedicó esa canción; pero claro, no la podía dar a la publicidad, e iba siempre allí Prats.

Amaury. Rodrigo Prats.

Eva. Rodrigo Prats, que era jovencito y visitaba Santiago de las Vegas…, estaba Esther Borja también allá viviendo, había una corriente intelectual y musical… Y siempre, “Una rosa de Francia”, cuya música es de Rodrigo Prats. La letra es de Gabriel Gravier. Pero tienen una historia también, que él y Panchito Simons, crearon en Cuba el Día de las Madres.

Amaury. Mira eso.

Eva. El Día de las Madres, que se celebró el 9 de mayo de 1920 por primera vez. Y ellos mismos sembraron en un terreno, claveles rojos y claveles blancos, para cuando llegara el día de las madres, el que la tuviera viva, su flor roja, y para el que no la tuviera viva, su flor blanca. Así fue la historia, y se lo adjudicaron a un periodista, Muñoz, que fue el que puso la noticia en el periódico.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Eva. Y la idea fue de ellos dos.

Amaury. Ahora, ya tú eras una jovencita cuando llegaste a La Habana…

Eva. Ah, pero te tengo que contar algo más.

Amaury. Ah, me puedes contar lo que tú quieras, esto es tuyo, este es tu programa.

Eva. Mira, mi familia era ya corta…, mis abuelitos habían muerto, mi familia eran dos tías, la tía Herminia, que era la que me llevó a todas estas cosas y un tío que tomaba, era borracho, que me hizo la vida un yogurt. Porque yo sufrí esa niñez tremendamente cuando aquel hombre llegaba tambaleándose y peleando. Aquello fue terrible.

Amaury. ¿Tenía un trago malo, lo que le llaman trago malo?

Eva. ¡No, él estaba borracho, borracho y ya!

Amaury. Sí, pero la gente le dice un trago malo porque el que bebe llega y pelea.

Eva. Ah, bueno, sí.

Amaury. Pero hay un trago alegre.

Eva. Siempre decía que le habían cogido dinero de dónde él lo tenía guardado y era que lo cogía para emborracharse. Entonces yo me ponía muerta cada vez que llegaba por las noches. Al fin, al fin muere el tío y mis tías…

Amaury. ¿Tú sentiste calma con esa muerte?.

Eva. Sí, sí, yo sentí calma porque a un borracho no hay quién lo aguante en la casa. Entonces vinimos para La Habana a vivir. Vine para La Habana con mis dos tías despalilladoras. Y una un poco enferma, la mayor. Vinimos a una casa que le llamaban de vecindad.

Amaury. Pero esas casas de vecindad, Eva, ¿es lo que después fueron los solares?

Eva. Bueno, era un poquito más refinado. Por ejemplo, eran figuras, gente decente que vivían en una habitación y tenían que ir a un baño, había dos baños atrás, grandes, enormes, para todo el mundo…

Amaury. Un baño para todos. ¿Tú tenías por esa época como 12 años?

Eva. 12 años. Vine a estudiar el Bachillerato. ¿Y sabes quién vivía al lado de mi casa?

Amaury. No. No me puedo imaginar.

Eva. Una señora llamada María Calvo, que al final fue conocida como Macorina.

Amaury. ¡Mira tú!

Eva. La Macorina.

Amaury. ¿La Macorina?

Eva. Sí, porque el historiador de María Calvo, cuando veníamos de Trinidad un día, me dice, hablando de cómo se llamaba La Macorina, me dice que se llamaba María Calvo. Y yo le digo ¿era coja, un poquito coja?, y él me dice que sí, porque uno de los amantes le tiró por el pie un tiro.

Y que era muy religiosa y que iba a misa todos los domingos. Entonces me había dicho a mí que ella nunca se había casado. Claro, ella lo que tuvo muchos amantes y cada amante le regaló un carro y ella se paseaba por La Habana en los carros.

Amaury. Pero qué ¿tenía una piquera? (risas)

Eva. Ah, ella salía y se metía con los hombres y las mujeres, ¡imagínate!, iban con sus esposos y ella les decía piropos a los hombres.

Amaury. ¿Y era bonita?

Eva. No. Usaba unos perfumes… Usaba un perfume, que yo le pregunté, porque a mí me llamaba la atención a los 12 años aquella fragancia.. me decía: es “Jazmín de Lubin”, era francés. Y muchas joyas en las manos brillantes, esmeraldas.

Amaury. Eva, pero a ver, para precisar porque después el público se queja cuando no se precisan algunas cosas. ¿Esta Macorina es la de la canción “Ponme la mano aquí, Macorina”?

Eva. ¡Claro, sí, sí!

Amaury. Vamos a dejarlo ahí, vamos a dejarlo ahí. A ver, háblame de tu participación, porque creo que fue muy importante y es muy importante en tu formación política, yo sé que la has tenido, la Juventud Socialista del Barrio de Marte.

Eva. Sí, sí. Mira, yo vivía en Rayo entre Reina y Estrella, a mediación de cuadra. Cuando yo empecé a estudiar Bachillerato, todas eran niñas finas, porque fue en el Vedado. Yo me iba con 10 centavos para coger el tranvía para allá y para acá, y me iba a pie desde ahí hasta el Instituto del Vedado, para coger los 10 centavos para la merienda, porque los demás merendaban y yo, ¡figúrate! y yo iba y venía a pie, entonces me enrolé ahí con la Juventud Socialista del Barrio Marte, que era cerca de ahí en Estrella y Maloja, por ahí. Y aquello fue para mí una cosa increíble… Las tareas que cumplíamos… El dirigente próximo a mí, era Roberto Azcuy Juara, que admiré muchísimo porque era una gente tremenda. Él tenía 23 años.

Amaury. ¿Y tú tenías 15 ó 16 años?

Eva. Sí, yo, quizás menos… y estuve trabajando con él muchísimo tiempo, hasta que me casé, después. Y era Flavio Bravo el que dirigía la Juventud Comunista en aquel momento, el que ponía las tareas. Y un día se me aparece Azcuy allá al Instituto y me dice: Polaca

Amaury. ¡Polaca! ¿Por qué te decían Polaca?

Eva. Sí, me decía Polaca porque era muy blanca y muy rubia y en lugar de decirme Eva, me decía Polaca.

Amaury. Está bien, está bien.

Eva. Y entonces me dice: Polaca, hoy va a desembarcar un barco que trae una exposición, pero fascista y me dijo: eso no puede desembarcar. Toda la juventud tiene que reunirse allí a tirar piedras, palos, lo que sea. Reúne a un grupo de gente de aquí, y vas para allá, para la Avenida del Puerto. Pero yo pasé revista y yo no podía decirle a ninguna de esa gente de ahí que fueran a hacer eso. Fui yo solita. Yo llevaba una carterita así, que vendieron en el Ten Cent, que tenía dos tapitas, no tenía cierre ni nada, la llené de piedras y de cosas y voy para allá con unos tenis, unos tenis viejitos blancos, lisos, porque aquello fue apoteósico.

Amaury. ¿Lisos como estos?

Eva. No, esos tuyos son lindos.

Amaury. Estos lo que no son viejos.(risas)

Eva. No, no. Los míos eran viejitos, y lisos y de mala muerte. Y voy para allá y empiezo a tirar todo lo que tenía en la cartera. Cuando la policía ataca al grupo con chorros de agua, el patinaje mío por la Avenida del Puerto fue tremendo, hasta que oí la voz de él que dijo: ¡huye, Polaca!

Al decir eso, Fangio, Juantorena, eran nada comparados conmigos. Arranqué y pude montarme en un tranvía y yo sentía que la carterita me pesaba una barbaridad, pero yo no abría aquello hasta que llegué al cuartico de mi casa. Cuando lo abrí tenía una pistola adentro.

Amaury. Que te le había puesto, quién, ¿Azcuy?

Eva. Azcuy. Cuando él llegó, llegó con la cara ensangrentada y con todos los cristales enterrados en la cara, porque él era bizco y usaba espejuelos. Con una pinza de cejas se los fui sacando, porque si iba a algún lugar a que lo curaran, lo prendían.

Amaury. Claro.

Eva. Porque era así la cosa.

Amaury.  Claro, sí, sí.

Eva. Entonces él me dijo: me salvaste la vida, Polaca. Porque si le cogen la pistola, imagínate tú lo que hubiera pasado.

Amaury. Ven acá, Eva, ¿y este Azcuy es el que tú alguna vez me has contado que fue tu primer amor, o algo así?

Eva. Chico, ¿tú sabes que yo llegué a pensar que sí me enamoré de él?

Amaury. ¿Sí?

Eva. Era negro, bizco, gago, pero yo sentía algo muy especial por él. Una admiración, una cosa, los gestos que hacía con un llavero que tenía. Todo me fascinaba. Pienso que sí.

Amaury. Y tú le hiciste un poema ¿No te acuerdas del poema?

Eva. Sí, cómo no, cómo no me voy a acordar.

Amaury. Dímelo.

Eva. Dice:

Tú no me das tu amor, tú me lo prestas

y yo lo uso feliz, voy a la fiesta

y regreso con la ilusión perdida.

Tú no me das tu amor, tú me lo prestas

y te lo acepto así, siempre contenta,

porque sé que sin él no tendría vida.

Este amor sin derecho de un instante,

he soñado mil veces arrancarlo,

aunque sé que jamás he de lograrlo.

Y aunque seas dolor, y seas tormento

y aunque sea muy larga la partida

yo esperaré por ti, toda una vida.

Amaury. ¡Ah, qué bonito Eva!

Eva. Luego también en el autógrafo, él también sentía esa misma pasión, me puso: ”Un amor como este será posible después que triunfe el comunismo en Cuba”.

Amaury. ¡Qué bárbaro! Es muy lindo porque además, ahora ya no hay problemas con eso.

Eva. Sí, mira, hay mucha gente, hay mucha gente que piensan que el negro y el blanco valen lo mismo y eso, pero no hasta ese punto.

Amaury. No hasta el punto de que se casen.

Eva. Y en aquel momento mi familia era comunista y todo, pero en aquel momento eso era un tabú, eso era imposible.

Amaury. Sí, pero estamos hablando de hace muchos años ¿cuántos?, eso fue.

Eva. ¡Imagínate tú Amaury!.

Amaury. Hay que sacar cuentas, ya se sabe que tú tienes 80.

Eva. Tenía yo 15 años, una cosa así.

Amaury. No, no, por el amor de Dios, en aquella época lo podían haber matado, arrastrado por las calles…

Eva. …Seguro.

Amaury. …por una cosa como esa. Ahora, ¿quién fue entonces el padre de tu hijo mayor?

Eva. Bueno, mira. Estudiando Bachillerato, él se enamoró de mí apasionadamente.

Amaury. Era un compañero tuyo de…

Eva. …Compañero de estudios. Estudiábamos en casa, porque a mí el Español me encantaba y en las Matemáticas era malísima. Y entonces él era un matemático; yo le daba español a él y él me daba matemática a mí y física y química, y esas cosas.

Y ahí nos enamoramos, y nos casamos y tengo una anécdota. Que sí te la voy a contar.

Amaury. A ver, cuéntame.

Eva. Yo soy una mujer muy sincera, siempre lo he sido.

Amaury. Tú eres una mujer maravillosa, eso es lo que tú eres.

Eva. Esto que te voy a contar no lo sabe ni él.

Amaury. A ver.

Eva. Cuando nos casamos, mis dos tías eran solteronas, y a mí no me prepararon para el matrimonio. Yo fui al matrimonio como debía ser en aquella época, virgen, y salí en estado enseguida. Entonces las dos familias, la de él y la mía, determinaron que yo no debía tener ese niño y me llevaron a un doctor canoso que vivía en la calle San Lázaro. Cuando yo me acosté en aquella camilla, vienen con una inyección y ahí me dio un ataque de llanto. Y el médico me dice: ¿por qué tú lloras, muchachita? Digo, porque yo quiero tener a mi hijo. Dice, mira, coge los 100 pesos que me pagaron y vete a comprar la canastilla.

Amaury. ¡Ahh, qué lindo, Eva!

Eva. Salí de allí corriendo y le di un abrazo a mi marido, a mi tía y a todo el mundo.

Amaury. Porque tu marido también quería el bebé…

Eva. …Y hoy en día es mi locura, porque es un muchacho tan inteligente, tan bueno. Es coronel del MININT. Yo lo adoro.

Amaury. Al lado tuyo, de qué manera no pudiera salir un muchacho bueno. Ahora, vamos a ver, ¿cuánto llegas a la televisión?

Eva. Mira. Yo estaba en mi casa y un día viene una vendedora de Avon y me dice: “estoy muy triste porque me presenté para locutora en un examen que hay. Fíjate, llega la televisión a Cuba y yo quería y, qué sé yo”. La señora tenía bastante edad y ella me dijo: me suspendieron. Y yo dije: ¡locutora!. Me quedé fascinada con aquello.

Amaury. Con la palabra.

Eva. Con la palabra.

Amaury. ¡Qué bonito suena!.

Eva. Cogí y llamé por teléfono -¡yo fui tremenda-, al Ministro de Comunicaciones, porque estaba cerrada la matrícula. Y cuando yo llamo, dice Eva Rodríguez ¿de dónde? Digo: de San Antonio de los Baños. ¿Qué le iba a decir?

Amaury. Claro, claro.

Eva. Me salió el hombre al teléfono y me dijo: mire, vaya mañana a ver a Baquero de parte de mía, que yo lo llamo ahora para que la incluya en los exámenes. Y fui y examiné.

Amaury. ¿Pero que te salió el ministro?

Eva. El Ministro, vaya, esas son cosas que se dicen y no se creen.

Amaury. No se creen, no.

Eva. Bueno, entonces fui, examiné y había un señor de Crusellas allí.

Amaury. Crusellas, ¿qué cosa era?

Eva. Una publicitaria. Y entonces me dice: el lunes vaya a ver a Fulano de Tal, para hacerle una prueba, porque posiblemente la contrate Crusellas. Y así fui y me dijo: tenemos que hacerle una prueba. Con el producto usted se aprende el texto y va a visitar 10 casas, el del publicitario venía atrás. Si usted vende 8 productos, la contratamos. Si no, no es buena vendedora.

Y yo, tun tun, tocaba y le metía el comercial completo, me compraron 9 y una negra gorda, que estaba en un solar, me dice: “ay, mi’ja cómo me gustaría”. Porque era Ajax para limpiar las cazuelas. Y entonces dice: “cómo me gustaría tenerlo, pero mi´jita, yo no tengo ni un centavo”. Y el tipo me dijo: le das el producto. Entraste por la puerta grande.

Amaury. Sí, pero en esa época, a ver. Tú también habías hecho radio ¿ tú estuviste en la Mil Diez?

Eva. No, yo lo que visitaba la Mil Diez de jovencita.

Amaury. ¿Qué cosa era la Mil Diez?

Eva. ¿Qué cosa era la Mil Diez? Que recogí mucho dinero para hacerla.

Amaury. Ah, ya está.

Eva. Y como recogí mucho dinero iba todas las noches a disfrutar de Miguelito Valdés, y de toda esa gente.

Amaury. Pero la Mil Diez era una emisora…

Eva. …Del pueblo, la emisora del pueblo, del Partido Comunista, que la vi destruir después, acabaron con ella. Recogí dinero también para el edificio que tiene la CTC ahora, que antes se llamaba Confederación de Trabajadores de Cuba. Y por los bonos que yo vendí para las dos cosas, me hicieron madrina de Juan Marinello por el Barrio de Marte. Porque le vendí un bono de cien pesos, que en aquel momento era mucho, a Márquez Sterling, que era un anticomunista rabioso.

Amaury. ¡Qué bárbaro!, es que la vida tuya…

Eva. …Tú sabes que yo conocí a todos los comunistas de la época, que visitaban mi casa, mi casa pobrecita. Y la casa de Narciso Rodríguez, mi tío. Cuando iban a dar una charla los comunistas, paraban en mi casa y comían de lo poco que teníamos. Allí fueron Blas Roca y Lázaro Peña que eran líderes de los trabajadores. Pero fue Juan Marinello y este otro moreno, que me encantaba oírlo hablar, García Agüero. Esos eran intelectuales.

Amaury. ¡Qué cosas!, pero tú me habías hecho un cuento, una vez, que te vinculaba con Amaury Pérez García.

Eva. Mi primer trabajo en la televisión fue con tu padre. Yo llegué… Me habían dado una mención de Embrioné 54.

Amaury. ¿Qué cosa era eso?

Eva. Una crema de belleza. Cuando eso yo era linda y menudita.

Amaury. No, Eva, no. ¿Cómo que cuándo eso tu eras linda? Tú sigues siendo linda.

Eva. No, chico, ya no. Oye, cuando yo llego, yo iba temblando, trabajar con Amaury Pérez, imagínate. Amaury coge la mención y me dice: no, no, no esta gente no han pagado tanto, y tacha la mitad de la mención, yo que me había pasado tres días estudiándome aquello, y dije: bueno, ¿y ahora qué hago? Pero traté de relajarme. Me siento en una… como si fuera una coqueta, que no tenía espejo y con el producto delante. Y había unos bailarines bailando y fastidiando y los pasos, frente por frente a mí. Y el nerviosismo que yo tenía de no decir lo que Amaury me había tachado…, se me olvidó la mención y empecé a improvisar. Y que esto, y que qué sé yo, y el masaje y la cosa, y el anunciante…, yo estaba a prueba y me contrataron. Pero me metí minuto y medio hablando. Amaury salió de la cabina y me dijo: ¡Pero Muchachita!, ¿qué tú hiciste? Si te quité la mitad de la mención y has metido mención y media. (risas)

Amaury. Pero bueno, no pasó nada tampoco por eso.

Eva. Mira, yo trabajé tanto con Amaury y con Condal (Joaquín M. Condal), que los recordaré eternamente. Porque aunque después hice la presentación de todos los programas de Manolo (Rifat) y la animación…

Amaury. …Sí, ahora hablamos de Manolo.

Eva. Los dos me llevaban para hacer las cosas importantes. Con Amaury hice todos los 26 en el interior. Con Condal hice un programa con Rosita y también fui millones de veces a provincia… Una vez nos quedamos botados por allá por Camagüey y pasamos la noche sentados en un andén esperando que amaneciera para venir en lo que fuera para La Habana. Y de verdad trabajé mucho con los dos y a los dos los quise mucho. Y los quiero, porque para mí no han muerto.

Amaury. No, no, es que ese tipo de gente no se muere nunca.

Eva. No, nunca, nunca.

Amaury.  Ahora, Eva.

Eva. ¿Y tú no te acuerdas?

Amaury. A ver, a ver.

Eva. De una anécdota contigo. Cuando en el año 69, que eras un pepillito que no te dejaban salir, yo animaba el espectáculo por la noche con Consuelito y Pinelli.

Amaury. Claro.

Eva. Y después por la madrugada había un show para los extranjeros, que era con grandes artistas cubanos. Y tú querías, naturalmente, ir.

Amaury. Sí, claro, ir a ver…

Eva. Y yo dije le dije a tu madre, ay, pero si yo lo llevo, yo lo cuido, está conmigo y entonces te dejaron. Y todas las noches ibas para allá conmigo.

Amaury. Es que nosotros hemos vivido de todo. Ahora vamos a hablar de otras las cosas, porque yo tengo tantas preguntas para ti. Además estoy realmente muy agradecido, debo decirlo a la mitad del programa.

Eva. ¿De qué?

Amaury. De que tú estés aquí conmigo, que hayas aceptado venir.

Eva. Ay, chico.

Amaury. Es una entrevista que me cuesta trabajo porque estoy emocionado.

Eva. No, pero espérate, mira, Pedro García me hizo el traje, mira qué lindo. Yordanka Kristova me mandó los zapatos de Bulgaria.

Amaury. Los zapatos que ha traído Eva, lo más grande de la vida y entonces yo estoy muy…

Eva. …Olimpia me hizo estas joyas para que las exhibiera en tu programa.

Amaury. No, no, pero es que has venido como una princesa, no me puedo quejar. Ahora, ¿tú fuiste junto con Nela del Rosario, la mamá de Guido López Gavilán, la gran locutora y maravillosa persona, las primeras mujeres que hicieron Noticieros en Cuba?

Eva. En Cuba y en América Latina. Porque resulta que todo el mundo utilizaba hombres y “El mundo en televisión” rompió el esquema con nosotras dos.

Amaury. ¡Qué cosa!

Eva. Y fuimos las que dimos la noticia de la caída…

Amaury. …Ahí voy, de la caída de Batista…

Eva. …De la caída de Batista.

Amaury. Fueron ustedes dos las que estaban…

Eva. …Sí, cómo no y estaba Ibraín Urbino, que era tremendo locutor y Don Pablo Medina también.

Amaury. Don Pablo Medina que era también otro de los grandes.

Eva. De los grandes.

Amaury. Eva. ¿Cuándo tú conoces a Manolo Rifat?

Eva. Mira.

Amaury. Otro, otro de esos, de esa promoción que después de aquellos grandes de la primera generación, después viene Manolo, junto con Pedraza Ginori.

Eva. No, Manolo fue antes que Ginori…

Eva. …Manolo en la época…

Amaury. Manolo era muy joven

Eva. Sí. Los primeros fueron, los tres primeros: Amaury, que Manolo decía que era la cubanía, lo que él daba en sus programas era la cosa cubana. Estaba Condal que era cantidad de mulatas preciosas y todas de un mismo tamaño y toda esa cosa.

Amaury. Sí, sí, era como el Rodney en la televisión.

Eva. Y también lo hizo en Tropicana, trabajó muchísimos años.

Amaury. En Tropicana, el mejor show que yo recuerdo.

Eva. Y Manolo era lo moderno. En el 60 Manolo hacía ya videos clips, lo que es el video clip ahora.

Amaury. Eran muy atrevidas las cosas que hacía en aquella época. Pero ¿Cómo tú lo conociste?

Eva. Yo lo conocí…

Amaury. …Pero era más joven, más joven que Amaury, y más joven que Condal, mucho más joven.

Eva. Y más joven que yo. Yo le llevaba 6 años también.

Amaury. ¿Pero dónde ustedes se conocen?

Eva. En el estudio, él mortificaba mucho. El terror mío son las cucarachas, yo no puedo ver una porque me muero.

Amaury. Aquí no hay.

Eva. ¡Si hay una aquí se acaba el programa!.

Amaury. No, no hay, aquí no hay.

Eva. Entonces un día me tiró un papel negro con paticas así y yo solté el papel, la noticia y salí corriendo. Y me dice Amadeo Arleta por la noche, porque había un cóctel, al que yo fui. ¿Qué le pasó a usted por la mañana en el Noticiero? Porque él lo veía todo. Digo: que me cayó una cucaracha arriba, porque yo no iba a embarcar al compañero de trabajo.

Amaury. Sí, claro.

Eva. Y al día siguiente vinieron con bazucas fumigando todo y aquello, porque pensó el viejo que de verdad habían cucarachas.

Yo conocí a Manolo así. En “El mundo el televisión” a veces había una parte económica, que era bastante pesada, y los camarógrafos le decían a Núñez Pascual: no se mueva, quédese ahí sin moverse. Y el pobre Núñez Pascual hablando de la economía ahí y ahí y los camarógrafos bajaban a comer chicharritas y estábamos en el tercer piso. (risas)

Amaury. ¿Cuánto duraba el Noticiero ese, Eva?

Eva. Empezaba a las siete de la mañana y terminaba a las nueve.

Amaury. ¡Dos horas de Noticiero!.

Eva. Pero había que estar allí desde temprano.

Amaury. ¡Hombre!

Eva. Entonces ahí empezó Manolo a decirme: el día que te divorcies me caso contigo.

Amaury. ¡Ah!, porque tú no estabas divorciada todavía.

Eva. No, yo estaba con mi esposo y el niño chiquito. Y el niño le cogió un odio que no lo podía ver, porque él le decía: Cuando tu mamá se divorcie de tu padre, yo me caso con ella.

Amaury. ¡Qué cosa!

Eva. Y el niño lo miraba, ¡figúrate!

Él tuvo problemas y lo torturaron y se tuvo que ir y eso es una historia muy larga de contar. Se tuvo que ir, fue para Italia. Cuando regresa al triunfo de la Revolución, él toma la embajada de Cuba en Italia, que yo tengo la foto con la bandera cubana y demás y regresa rápido para Cuba. Cuando regresa yo estaba divorciada.

Me dice: ¿Qué tú te divorciaste? Me caso contigo. Y empieza a decirle a todo el mundo que era novio mío, y yo con una pena con Nela. Yo le decía: Nela, eso no es verdad, porque yo tenía una vergüenza de tener…

Amaury. No, Nela también, igual que tú, una señora, todavía tú eras joven. Pero Nela siempre fue la exquisitez, la decencia, la educación.

Eva. Sí, sí, y yo tenía una pena, que Nela pensara que yo era novia de Manolito. Yo decía. Ay, no, y a todo el mundo se lo negaba. Convocó para una despedida de solteros, preparó todo y nos casamos.

Amaury. Pero él dijo: sí, me caso contigo. Pero a ti te gustaba, está claro, te gustó desde la primera vez que lo viste ¿o no?

Eva. Yo lo veía como un niño. Fíjate, yo lo veía como un muchacho.

Amaury. Es que él siempre fue como muy juvenil.

Eva. Manolo sí, él era así y muy simpático.

Amaury. E hiperquinético.

Eva. Sí, sí. A Omara, por ejemplo, pasaba y le daba una nalgada y, cosas así, y yo pensaba que no, pero mira, me fue poco a poco enamorando y nos casamos enamorados y 50 años duró el matrimonio.

Amaury. Cuéntame la anécdota de cuándo Manolo te puso a donar sangre en el estudio. Cuando la campaña de las donaciones de sangre.

Eva. Sí, el programa comenzaba, era Música y estrellas, que no querían hacerlo, extraerme la sangre, porque decían que a lo mejor esa sangre se echaba a perder con el polvo del estudio y demás. Entonces, yo, vestida muy elegante, acostada en una camilla y empezaban a extraerme sangre. Y cuando dice el doctor, ya. Dice el coordinador: no, faltan tres carteles, déjela ahí. Y yo decía: me van a desangrar aquí. Manolo, que se moría de ver sangre, el se estaba desmayando, y como era en blanco y negro, no se veía que era sangre de verdad ,mi madre, después del programa, en San Antonio de los Baños, me llama por teléfono y me dice: ¡ay!, hija, qué susto pasé. Me parecía que te estaban sacando la sangre de verdad.

Amaury. ¡Y te estaban sacando la sangre de verdad!.

Eva. Claro. Y era para que yo dijera después: ¡Saludos amigos! Y era para que los que vieran el programa se dieran cuenta que donar sangre no era…

Amaury. …Que donar sangre no era una cosa terrible.

Eva. Yo tengo un diploma por haber donado muchas veces sangre.

Amaury. Bueno, tú has donado alegría que es una cosa de las cosas más importantes del mundo. Cuéntame la anécdota de la perla o, del arete de perla.

Eva. ¡Ay, chico! ¿Cómo tú te enteraste de eso?, eso nunca te lo he dicho…

Amaury. No, porque ¿tú crees que la gente no habla?

Eva. Mira, Manolo era muy efusivo. Al primer baile que fuimos, un bailecito de carnaval que yo no quería ir, pero involucré a una compañera locutora para que fuera con un musicalizador también, porque yo decía: y yo ir con este bebé a…, y fuimos. Y la despedida fue que me dio una mordida en el brazo esa noche, que se me hizo un…

Amaury. …Un hematoma.

Eva. Un hematoma tremendo. Pero ya éramos novios. Yo tenía un Buick y él no tenía carro y yo lo llevaba hasta la casa todas las noches. Y llevaba a una prima de chaperona, porque la tía mía decía que no debía de salir sola con él, porque la gente…

Amaury. Pero así era.

Eva. Y la prima mía me presta unos aretes de perla de cultivo, unos areticos que eran muy simples, la perlita nada más. Y Manolo besuqueándome y bueno, hasta mañana, ¡fua!, me da un beso en la oreja y se traga la perla. (risas) Se la tragó y yo decía: ay, mi arete, mi arete.

Amaury. Pero además, cuando llegaras a la casa, ¿dónde está la otra?, te preguntaría tía.

Eva. No, la prima mía, la dueña del arete, en el asiento de atrás de la máquina, decía: ay, Manolito mi perla, mi perla de cultivo.

Amaury. Y él le dijo, ¡espera hasta mañana!.

Eva. No apareció nunca.

Amaury. ¿No apareció nunca?

Eva. No.

Amaury. También era chiquita, ¿no?

Eva. Era una perlita chiquita.

Amaury. A ver, Eva. Estoy muy entusiasmado, Eva, te repito, sí, estoy muy entusiasmado. Estoy feliz, feliz de…

Eva. Ay, chico.

Amaury. Además estoy recordando cosas, tú hablas y yo recuerdo, y recuerdo, y recuerdo. Cuando fuiste a tener… Tú tienes otro hijo…

Eva. Cómo no.

Amaury. El hijo con Manolo.

Eva. Sí.

Amaury. Ese sí lo vi yo, a ese sí lo conozco bien.

Eva. Sí.

Amaury. Pero hay una anécdota vinculada con tu reticencia a tener ese segundo hijo.

Eva Ah, esa anécdota es muy buena. Íbamos para un 26 de Julio, creo que era en Santa Clara, iba el chofer, Amaury, tu padre y yo atrás. Se vira tu padre y me dice: Ven acá, Eva, ¿cuándo tú le vas a dar un hijo a Manolo?

Y yo me quedo así y le digo: Amaury, pero si yo no paro. Viajes internacionales, representando a la Televisión Cubana en todos los países socialistas. Estuve en los Estados Unidos en la parte de La Florida, Tampa, Cayo Hueso, Miami, al triunfo de la Revolución  fuimos. Y entonces Amaury me dice: Eva, fíjate, en la vida todo pasa -él era muy simpático también-, y me dijo, hasta la ciruela pasa (risas) Y me dice: y lo único que le queda a uno, cuando es viejo, son los hijos. Yo me quedé pensando y pensando y digo: Amaury tiene razón. Entonces estaba el Festival de Varadero andando, Manolo se tenía que ir a Polonia con Farah…

Amaury. ¿Con Farah María?

Eva. Sí, que ganó ese año, e iba también Alberto Vera.

Amaury. Ah, cuando Farah ganó Sopot, ¿no?

Eva. Claro.

Amaury. Exacto, exacto.

Eva. Y tuvimos un encontronazo antes de irse, naturalmente una despedida amorosa.

Amaury. Una despedida amorosa.

Eva. Claro. A la semana digo yo: ¡ay, estoy embarazada!

Amaury. Porque lo presentiste, porque a la semana no se entera nadie de que está embarazada.

Eva. Ah, pero yo sí. Yo sabía que estaba, tenía un asquito y una cosita. Y digo: ay, estoy embarazada. Y voy al comadrón y me dice: ¿Cómo tú vas a saber que estás embarazada ni con 15 días? Ah, pues yo estoy embarazada. Y estoy embarazada y ya, cuando me hicieron las pruebas, estaba embarazada.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Eva. Entonces empiezan a sacarle sangre a Manolo para ver si teníamos la sangre acorde uno con otro, que teníamos RH Negativo los dos, pero Manolo se desmayó. Ya eso era con el barrigón y yo, ay, mi marido se me mure, mi marido se me muere, porque Manolo no podía. Él llego y dijo muy serio: ¿Qué mano pongo, doctor? Y cuando le dieron el pinchazo hizo así y se desmayó, y yo, por todo aquel pasillo corriendo.

Amaury. A ver, yo quiero que tú me hables, ya hemos hablado de Nela del Rosario, pero hay dos locutoras de las que se habla poco y tú las conociste Freya García y Dinorah del Real.

Eva. Sí, mira, Freya era una muchacha sencilla, humilde, que le pidió a Dios vivir hasta que su hijo se graduara; y así fue, graduándose el muchacho murió ella. Yo la admiraba mucho, la quería mucho.

Amaury. Era muy culta, hablaba muchísimos idiomas, ¿no?

Eva. Sí, sí, sí.

Amaury. Yo la recuerdo que hablaba muchos idiomas.

Eva. Sí, una muchacha muy culta, muy culta. Dinorah fue compañera de nosotros.

Amaury. Claro, claro.

Eva. Y trabajaba muchísimo. Pero Consuelito y yo teníamos una empatía, una cosa desde que nos conocimos…

Amaury. Sí, por eso yo…

Eva. …¿Tú te acuerdas Varadero 70 que teníamos la puerta del cuarto abierto?

Amaury. Ah, sí, el cuarto de una y el cuarto de la otra con una puerta entre los dos cuartos.

Eva. Me decía: ¿Gorda, qué te vas a poner hoy? Y yo, Flaca, ¿qué te vas a poner hoy? Y siempre teníamos esa relación familiar.

Amaury. Yo quería justamente hablar de eso. Yo intento normalmente en estas entrevistas, porque me afecta, no hablar de mi mamá, de mami. Pero contigo no, contigo es como tenerla viva y yo quisiera que tú le contaras a los televidentes, porque mucha gente pensaba que entre ustedes dos había rivalidades y yo sé que no la había.

Eva. Ninguna.

Amaury. Mi mamá te amaba y tú a ella. O sea, se respetaban.

Eva. Y yo la amaba. Porque fíjate. Teníamos dos estilos distintos.

Amaury. Totalmente diferentes.

Eva. El estilo de Consuelo era uno y el mío era otro.

Amaury. ¿No había competencia?.

Eva. Quizás, si hubiéramos sido del mismo estilo, quizás, quizás, hubiera habido… pero nosotras ¡en la vida!. Yo recuerdo una vez que se le dio un homenaje a Consuelo y me dijo: óyeme, el micrófono no se lo des a nadie, tú sola. Y yo me quedé así, yo decía: ¿ y si alguien me quita el micrófono para hablar y decir algo?…

Amaury. Si, porque había un grupo de…

Eva. Un grupo grande, y ella me dijo, tú sola.

Amaury. ¿Cómo se llevaban todos ustedes? Bueno, ya sé cómo te llevabas con mi mamá.

Eva. Germán, igual.

Amaury. Con Papá Pinelli, con Cepero…

Eva. Sí. Hay una anécdota con Pinelli cuando fuimos a Varadero 70 nos dieron una casa para los tres. Y dice Consuelo: Ven acá, ¿cómo vamos a vivir nosotras aquí, con Pinelli? Bañándonos y esto y lo otro. Entonces fuimos y dijimos que queríamos una habitación para cada uno, porque por mucho que lo quisiéramos, era un hombre.

Amaury. Sí, claro, claro.

Eva. ¿Verdad?

Amaury. Sí. Pero bueno, Papá Germán, tú sabes que era un caballero. Pinelli era un hombre… era el sumun de la caballerosidad un hombre de caballería de otro…, perteneció a muchos otros siglos.

Eva. Era una persona, una gente increíble.

Amaury. Eva ¿Cómo es eso de que tú le ponías los nombres a los programas de Manolo?

Eva. Chico, porque mira, yo me hice profesional publicitaria. En aquella época los publicitarios tenían que ser profesionales en eso y yo compré una hora en el Canal 4 para hacer un programa que se llamaba Tele Bazar. Para hacer las menciones de ese programa, tenía que ser publicitaria.

Amaury. Claro.

Eva. Y eso me dio cierta cosa así de… y todos los programas de Manolo…, a veces estaba con él, por ejemplo, Quiroga, que trabajó mucho con él…

Amaury. Orlando Quiroga, claro.

Eva. A Buenas tardes. ¿Ay y cómo le ponemos, cómo le ponemos? Y en ese momento entro yo y digo: Buenas tardes y dijeron: Ah, vamos a ponerle, Buenas Tardes, era a las doce del día.

Amaury. Claro, a las 12 del día.

Eva. Entonces ¿cuál otro?, yo estaba haciendo té en la cocina y estaban ellos planificando Saludos amigos. ¿Y cómo le ponemos, cómo le ponemos? y ¿Cómo le ponemos? Y digo yo: bueno, ¡Saludos amigos!, vamos a ponerle Saludos amigos.

Porque cuando aquello todos los locutores salían y decían: Muy buenas noches amables televidentes.

Amaury. Claro.

Eva. Muy buenos días, amables televidentes. Y yo salí diciendo Saludos amigos.

Amaury. Ahora, ¿cuando te retiraste de la Televisión y de la Radio?

Eva. Chico, un día me llamaron del departamento mío, y me dijeron, como llamaron a Consuelo también.

Amaury. Sí, sí…

Eva. …Y a Pinelli y a todos.

Amaury. Sí. Yo sé cómo los llamaron.

Eva. Hay una disposición de que se tienen que jubilar para darle paso a la juventud pujante. Así decía la carta, que yo la tengo.

Amaury. Juventud pujante, pero, ¿por qué, porque iban al baño o, por qué?

Eva. No. (risas) a la juventud pujante, no sé, esa frase…

Amaury. La frase es muy sugerente: juventud pujante.

Eva. Y entonces me jubilé pero yo seguí haciendo…, el último programa que hice, lo hice ya jubilada fue Para sentir amor.

Amaury. Para sentir amor.

Eva. Sí me afectó.

Amaury. Sí te afectó.

Eva. La jubilación me afectó. A partir de eso, empecé a padecer de depresiones. Unas depresiones que…

Amaury. ¡Bueno, pero el que te está viendo en este programa, está viendo a una persona que es la antidepresión, es un antidepresivo Eva Rodríguez en esta noche en Con 2 que se quieran!. Tú has sido, todavía eres, muy bonita.

Eva. Hay, gracias, pero, imagínate tú.

Amaury. Pero es que tú siempre fuiste bonita y yo he visto fotos tuyas, en la casa las tengo. O sea, fotos tuyas con mami en el 70, y antes, y de los sesenta y tantos. Y yo tengo esas fotografías y las conservo como un tesoro…

Eva. Es que trabajamos juntas tantos años…

Amaury. Trabajaron juntas, es un tesoro que yo conservo. A veces los recuerdos se van quedando solamente en eso, en fotos y uno empieza a querer las fotos tanto, tanto, tanto como lo mas preciado.

Pero tú mejor que yo, eso sí lo sabes mejor que yo, los programas tienen maravillosos principios y, a veces, la desazón del final cuando los programas ya hay que llegar al final. Para mí ha sido un programa…

Eva. …No, y para mí es más, porque no me puedo parar con facilidad, ¡así que el beso me lo das tú a mí sentada!.

Amaury. No, no te preocupes, no te vas a parar, ahora yo voy para allá. Pero yo te quiero decir que ha sido para mí emotivo, porque viéndote sentada frente a mí. Primero, nunca soñé que eso iba a pasar. Nunca pensé…

Eva. ¡Ay, Amaury!

Amaury. Nunca pensé que iba a pasar, porque yo qué entrevisto ni qué cosa, y entrevistar a una conductora como tú de tanto talento, de tanta trayectoria me emociona. Pero además, en algunos momentos creí ver a mi mamá, así que te lo agradezco mucho.

Eva. Ay, mi vida querida. Un beso grande para ti.

Amaury. Y no voy a despedir este programa, me voy a sentar aquí, y me voy a quedar así, aquí me voy a quedar. (Amaury posa su cabeza en los muslos de Eva)

Eva. No me hagas llorar.

Amaury. Muchas gracias.

Eva. Gracias a ti.

FUENTE: CUBADEBATE.

FOTO TOMADA DE WWW.CUBADEBATE.CU

Del Juventud Rebelde: "Aquí estamos: colores de Cuba"

Hace unos minutos concluyó el capítulo correspondiente de Aquí estamos, la ficción seriada nacional que en estos momentos pasa por el canal Cubavisión de la televisión del patio. Envuelto en los avatares del relato ha tenido lugar un diálogo que transparenta el sentido todo de la historia; se trata de un diálogo trascendental puesto que concentra no solo lo que hasta el capítulo presente hemos presenciado, sino que induce lo que aún resta por descubrir.

Uno de los personajes (Adonis, joven actor de un grupo teatral aficionado que aún monta su primera obra) ha contado a otro (Pedro, el joven director del grupo) una conversación que tuvo con el padre a propósito del camino futuro a seguir en la vida. Asunto esencial, puesto que el padre de Adonis considera que el teatro no es un oficio seguro. En respuesta a ello, Pedro (Enrique Bueno) dice que es cierto, que quienes insisten en el teatro tienen algo de locos, pero que si a Adonis (Armando Gómez) le interesa entonces puede seguir avanzando hasta estudiar en el ISA. Sorprendido por la proposición, Adonis se autoevalúa como alguien «bruto», dice que nunca se imaginó algo así y pregunta si lo cree suficientemente bueno; no para ser actor de reparto, sino «de verdad». La respuesta de Pedro lo estimula, conforta y es el título exacto de la novela; si Adonis quiere seguir, «aquí estamos».

No hay que ser un lector de la teoría de los paratextos adelantada por Gerard Genette, para entender que el título de una obra artística es un poderoso elemento para que el espectador o lector pueda acceder al significado, una construcción apelativa que de algún modo contiene la necesidad del autor de ser comprendido. Es un elemento comunicativo especial que, aunque en rigor pertenezca al exterior de las acciones narradas, opera como una especie de enorme anteojo que permite abarcar e incluso juzgar la totalidad.

En este sentido, la conversación que ha tenido lugar entre Adonis y Pedro es fundamental, pues en ellos dos se resumen gran parte de las contradicciones que la serie propone solucionar. El primero destaca por una quizá no casual hermosura física, se comunica mediante un habla plagada de vulgarismos, es un buscavidas cuyas prácticas se desarrollan en el mundo delincuencial y revindica una ética marginal que privilegia la lealtad al compañero de fechoría; el segundo carece de tan descollantes atributos físicos, se comunica dentro de la norma culta del idioma, es un joven intelectual cuyo sueño es desarrollar un proyecto creativo propio y es expresión de una ética de la solidaridad, el sacrificio personal y la búsqueda de la verdad. Esto último, la textura moral, es tal marca en el personaje que cuando pierde la habitación que alquila a un sórdido tío, y Estrella (Grettel Cazón), la novia con quien recién comienza, lo invita a vivir junto con ella, su preocupación es no aparecer como un «guajiro aprovechado».

La polaridad básica entre estos dos personajes (físico, saber y ética) es resuelta a favor de la ética en el diálogo anterior; no en otro sentido debe de ser asumida la frase última de Pedro («aquí estamos») luego de la invitación a Adonis para que estudie (lo cual admite ser entendido como la entrada del personaje en el reino del saber). A su vez, ambos personajes encuentran reflejos diversos en quien conoce que la ética marginal suele desmoronarse en los momentos de crisis (el padrastro de Adonis, expresidiario que lucha por reintegrarse a la sociedad y nunca más delinquir) y quien traiciona sus sueños más caros —Dennis (Kelvin Espinosa), el amigo de Pedro que abandona el teatro para encontrar empleos con mejor retribución económica y cuyos ideales se reducen entonces a los placeres del vestir, la buena mesa y beber cerveza). Si es así, en la conversación comentada, la serie transparenta su estructura básica más profunda: es un bildungsroman, una historia de aprendizaje.
Necesario contrato

Una telenovela (y en este sentido, Aquí estamos lo es) solo se puede sostener en una suerte de contrato narrativo con el espectador, de manera que las sorpresas ocurran dentro del marco de una determinada cantidad de expectativas satisfechas. La sabiduría del autor entonces radica en su capacidad para distribuir, en simultaneidad, aquellas pistas que posibiliten imaginar lo que vendrá junto con trampas que introduzcan duda, que obliguen a seguir viendo.

Es el drama, y en particular la tragedia, la estructura propia para dar tal vuelco a una acción, que ocurra lo descomunal e inesperado por entero. Si a partir de ahora, por ejemplo, Pedro se transformara en un alcohólico y ya el grupo teatral no le interesara más, Vladimir profundizara su adicción a la droga (Denis Ramos), Adonis apuñaleara a alguien, Cecilia (Camila Arteche) apareciese prostituyéndose, Yoyi (Enrique Moreno) abandonase el país sin importarle que internen al hermano en un hospital y Mariana (Karen Arcís) se transformase en deportista de alto rendimiento, el público quedaría completamente extraviado. Esto, a pesar de que algo así bien puede suceder en el mundo «real» pues, después de todo, en la existencia cotidiana cualquiera ha sido testigo de hechos todavía más raros.

Una obra artística, en este caso un relato de ficción seriada con un árbol de personajes cuyas vidas están entrelazadas, implica en su desarrollo el establecimiento de un contrato con el espectador; un juego de adivinaciones en el cual, en cierto modo, «sabemos» lo que va a pasar y estamos en condiciones de elaborar pronósticos. Lo principal aquí es acompañar la narración de cómo unas existencias sin realización evolucionan hasta convertirse en vidas plenas o cuando menos diferentes. Dicho de otra manera, y en el contexto particular de este relato, es así que Vladimir ha comenzado nuevamente a relacionarse con la madre, Cecilia está empezando a sentirse un ser humano útil y capaz de valerse por sí sola, Adonis se ha alejado del ambiente delincuencial de sus «negocios» y Raquel (Limara Meneses), quien ya expresó su condición bisexual en diálogo con el padre de Adonis,  parece apuntar hacia la relación de pareja más revolucionaria que haya conocido la televisión nacional.

Son muchos los señalamientos críticos que pueden ser hechos a los autores y realizadores de Aquí estamos; no solo los pertinentes al manejo de luces, pobre calidad sonora en la grabación, actuaciones desbalanceadas, fotografía plana y —entre otros— modos de usar la música incidental. Abundan problemas en lo que toca a las curvas de tensión dramática, el cierre de los capítulos, la cantidad de puntos muertos en lo que toca a la progresión de las acciones y la escasa habilidad para seguir tanto tramas como subtramas; de estas últimas, en particular, dos personajes son cruelmente desaprovechados: el padrastro de Adonis (tiene, a su vez, un sobrino estafador, extremo opuesto a la ética de la marginalidad de Adonis) y el padrastro de Mariana (pálidamente trazado, que solo aparece como una figura bella sin alguna clase de vida interior apreciable); personajes de quienes no se sabe más durante semanas (como la pareja de Raquel, Haydeé, quien al viajar a otra provincia sencillamente sale de la acción) o situaciones que carecen de fondo, como la evidente atracción del padre de Paula (Claudia Álvarez) por la madre de Raquel...

Algo que pudo ser un verdadero hallazgo, el mundo de fantasmas, antiguos compañeros del teatro, que acompaña a la abuela de Estrella, termina siendo un inserto repetitivo que interrumpe las historias de verdadero interés.

Muchos de los anteriores detalles y ausencia de sutileza revelan la mano de un escritor inexperto, así como un insuficiente trabajo con el guión; sin embargo, a pesar de ello, es tan grande el potencial de la historia —un grupo de seres, sin destino claro, tratando de encontrar su camino y que lentamente descubren un sueño—, que la narración merece ser seguida. Es encima de esta estructura profunda que, a través de los personajes, son planteados problemas acuciantes para el presente de la vida, en especial del sector joven, en el país y —aunque se extraña un enfoque y una representación más penetrantes— complace ver llevados a la pantalla la ligereza y orientación al arribismo de Paula, el oportunismo de su madre; la adicción y la coraza emotiva de Vladimir, el control propio de proxeneta la madre de Cecilia (quien, a su vez, por deformación machista, tolera a los hijos varones y delincuentes), el acomodamiento del padre, la defensa del derecho a la diferencia sexual, las dudas de Yoyi acerca de si abandonar el país, la traición a sí mismo de Dennis, etc.
Encontrar un camino

En el sentido maniqueo de la palabra, la mayor parte de estos personajes no son «buenos», sino sujetos que, sin siquiera percatarse, van encontrando una dirección que implica tenues cambios, de manera que es de imaginar que terminen siendo otros; el tiempo de la historia, desde el estado de desorientación inicial hasta el punto de llegada (se supone sea el estreno de la obra montada por el grupo), será el tiempo de una transformación, de una redención casi. Pero, si recordamos el contrato, en el momento de la serie en que nos encontramos, la obra ya ha sido escrita por la abuela de Estrella; en un primer nivel, tomando como base las propias vidas de los integrantes del grupo, pero en un segundo (y puesto que se trata de personajes procedentes de estratos sociales diversos y cuyos conflictos esenciales rastrean en variadas problemáticas del presente cubano), la obra a representar es, también, una especie de proyección o doble simbólico de Cuba. Esto es un detalle principal que, con independencia de la trascendencia posterior de la puesta dentro del curso del relato (supongamos que aparezca la invitación a presentarla en una sala de teatro profesional, etc.), orienta la mirada y propone un marco de expectativas específico.

Se supone que el estreno ocurra en el local vacío prestado por un dirigente de barrio y gracias a la cualidad de líder de Pedro, alguien capaz de acoger esas vidas sin dirección, entregarles un mundo y darles un sentido. La combinación de fuerzas que confluyen alrededor del montaje y la futura puesta definen hilos de sentido que vale la pena seguir; esto incluye vectores tan diversos como las prácticas de vida que los integrantes del grupo aceptan o rechazan para conseguir ser parte, el rol facilitador de ese pequeño dirigente de base, la guía del director del grupo, Pedro, un profesional «ético» respecto a su arte, la aventura escritural de la abuela de Estrella (una profesional jubilada que reverdece el amor a su profesión), la transmisión de conocimientos por parte de la madre de Raquel (una profesional que, en sus horas libres, colabora con el proceso de montaje), las potencialidades que los miembros del grupo irán descubriendo en sí mismos, las nuevas relaciones que entre ellos van siendo establecidas (amorosas o de amistad), el despertar de la dedicación, el sacrificio y el sentido.

....

Curiosamente, es justo aquí –en el esquema que hace del teatro un doble del país- donde más seria se evidencian las limitaciones del relato a la hora de caracterizar personajes, conflictos y diversidad de ambientes; de ahí que resalte tanto la ausencia de fricciones asociadas a la condición racial de los personajes, sus prácticas religiosas o conductas como, por ejemplo, el cinismo o el oportunismo político. No de modo episódico, sino central y definidor. Y de ahí la paradoja según la cual Pedro, el personaje más débil de la serie sea el más “puro”, cuya única fisura evidente es la de apañar la infidelidad de Dennis (un punto límite donde se difumina la infalibilidad ética del personaje); con él estamos ante un soñador, un dinamizador del entorno, un héroe que resiste para realizar la idea que estima justa, un líder no declarativo, sino de conducta. Curiosamente, y tal vez como aviso de futuras transformaciones, en el capítulo recién terminado hemos visto tanto un evidente signo de debilidad en Pedro (rostro demudado, voz temblorosa, esfuerzo para mantener el control) al encontrarse con Susana, la antigua novia recién llegada de España (y decidida a recuperar la relación amorosa rota) como la aparición de fisuras bajo la máscara de placer con la que Dennis se mueve en el mundo (luego de asistir a un ensayo de la obra confiesa sentir envidia; o sea, comienza a desear ser el soñador que alguna vez fue, idéntico a Pedro).

Es parte de la teleserie la representación de fragmentos en los que los actores realizan ejercicios y ensayan momentos de la misma obra que quisieran representar; según hasta ahora ha podido ser visto se trata de una actuación exigente, que los ha obligado a aprender elementos de danza y de canto no como complemento, sino para ponerlos en escena. Esta primera vez mezcla alegría de baile y dramáticas oscuridades iluminadas con velas; en ocasiones, cuando ejercitan voces, suena como un oratorio o auto sacramental. En verdad la exigencia es altísima, casi desmesurada, pues el cálculo de tiempo que Pedro hizo para tener todo a punto resulta afectado por los deseos de alguien, con poder suficiente, que desea dar otro uso al local prestado; de esta manera, presionados por la circunstancia, los involucrados van a tener que dar un salto enorme, tensar sus posibilidades, si desean conservar el espacio, la compañía y el nuevo sentido de sus vidas. La única forma es poner en escena la obra y convencer de sus valores al público barrial que asistirá; dicho de otro modo, exponer las vidas, sus dolores, la solidaridad, el esfuerzo, los sueños, la alegría el camino encontrado.

Ello hace suponer un espectáculo colorido: como Cuba. No digamos que somos ni que no somos, sino que tenemos posibilidad. O sea, una metáfora.

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Nota del editor:  A petición del autor, Tele y Radio reproduce dos párrafos que ayudan a una mejor comprensión de la mirada que intenta dar Víctor Fowler sobre esta obra, y que no aparecen en el periódico de papel por sobrepasar la cantidad de líneas admitidapara una edición impresa.


 -FUENTE:  Víctor Fowler Calzada/JUVENTUD REBELDE.
digital@juventudrebelde.cu

Amplia cobertura de Radio y TV cubanas a las elecciones parlamentarias en Venezuela (+Audio y Videos)

Una notable cobertura realizaron este domingo los medios cubanos, a través de sus enviados especiales a Caracas, a las elecciones parlamentarias en la República Bolivariana de Venezuela.  Vea y oiga en nuestro blog algunos materiales en audio y video

Del Granma: Aquí no estamos

Del Granma:  Aquí no estamos

 Antes de poner una palabra, aclaro: no abogo por la pulcritud en el lenguaje, por aquellas frases al estilo de señoronas impasibles con espejuelos de quita y pon. Como cualquier joven de mi edad lanzo un "escapao" cuando alguien se luce, si antes no se me ocurrió un "estás en talla" aunque a algunos les parezca desentallado. También hablo de "está muerto contigo", de "te cogió el tren", de "más perdío que Carmelina"¼ No me siento apta para decir un asere, pero no me parece mal cuando lo escucho, me sabe a cubanía, a cultura cubana, como escribió Miguel Barnet en estas mismas páginas.

Sin embargo, la vulgaridad crónica, extendida y hasta televisada con tres dosis a la semana y sin "agua para destrabarla" motivan unas líneas sobre Aquí estamos, la novela que en noches alternas lanza a la cara, sin ton ni son, una sociedad grosera porque sí, de paso mal actuada, sin matices, donde el término "persona normal" casi no existe, en la que ofender a la progenitora de alguien no es un parlamento prescindible, aunque después de los créditos la insistente Aurora Basnuevo vuelva a aparecer con su "¿y cómo quedo yo?".

Es que hemos pasado del no decir nada a querer retratar, mal retratar, una sociedad que, en efecto, pudiera ser vulgar, como si no bastara vivirla, o más bien sufrirla a diario en cualquier soplo de tiempo. Y no hablo de aprehendernos del estilo brasileño, donde las favelas están proscritas casi por decreto. Hablo de aprender a ser sutiles, de sugerir enojo usando algo más que "malas palabras", muchas veces pegadas al guión sin coherencia; de contar sobre muchachos como Adonis, pero mostrando mejores caminos que el de una novia también vulgar que le pide cambiar porque "es un fula", y entonces cualquiera en su lugar podría preguntarse para qué cambiar si el medio es como yo; de tomar con seriedad el poder de la televisión para fijar patrones que no tienen que ser necesariamente jóvenes pulcros, de encumbradas familias; de no esperar al último capítulo para pintar de rosa la deslucida sociedad que desde la primera entrega me aseguraron que allí estaba¼

Y no creo que se trate de que Cuba no esté preparada para ver reflejada su parte fea en la pequeña pantalla, como alguien me sugirió hace algunos días. Porque entonces tendría que hacer recordar aquella durísima, y excelente, Doble juego, de Rudy Mora, la novela que a golpe de astucias, perspicacias, nos mostró una sociedad poco agradable, pero cierta. Tan creíble, que pocos dejaban de ocupar puesto cuando Polito Ibáñez comenzaba a hurgar en su guitarra.

Entonces pregunto si la fórmula para hacer una novela de actualidad (término de moda, o de prepararnos para lo que viene) resulta la sumatoria de maltratos, malos términos, vulgaridades¼ No es entendible que una hija lastime con palabras a una madre como si de beber agua se tratara, que se defienda el honor a golpes porque "eso no se le hace a un hombre, y no me aguantes que le voy a partir la cara en dos"; que un muchacho "vulgar" llore su amor, y alguien le diga "para qué tu formas to eso". En fin, ¿qué queremos enseñar?, sí, porque de enseñar también se trata, más allá de entretener con caras lindas, con jóvenes vestidísimos a la última moda, con escenas de sexo¼

Evidentemente, algo no funciona bien en la programación dramática de la TV Cubana. Y no es cosa de encarar a guionistas, actores y realizadores, quienes inmersos en el proceso creativo tal vez no hayan ponderado el alcance y las carencias de su propuesta televisual. Se trata de exigir responsabilidades a los que aprobaron, alentaron y pusieron en el aire esa propuesta: la Redacción especializada y las instancias de dirección de la TV.

Mientras tanto, una profesora intenta que sus alumnos no le digan "oye mija"; mientras tanto siguen ocupando espacio en las agendas de trabajo las reuniones donde muchos se rompen la cabeza buscando la mejor fórmula de transmitir valores; mientras tanto una novela asegura que Aquí estamos, y me da por pensar que no estamos cuando a la puerta toca la vulgaridad, y le regalamos el chance de pasar.

AUTORA:  LETICIA MARTÍNEZ HERNÁNDEZ/ TOMADO DEL DIARIO GRANMA

http://www.granma.co.cu/2010/09/21/cultura/artic01.html

Analizarán parlamentarios tema de la sociedad cubana en la televisión

Analizarán parlamentarios tema de la sociedad cubana en la televisión

La Comisión de Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de Derechos de la Mujer, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, dedicará la jornada de hoy al análisis de la sociedad cubana en la televisión.

Esa Comisión y el resto de los grupos permanentes de trabajo del Parlamento cubano inician este miércoles dos días de trabajo para examinar temas vinculados con su esfera de atención, antes del quinto periodo ordinario de sesiones de la Séptima Legislatura del órgano.

Dicha delegación centrará sus labores en un estudio crítico entre sus 35 miembros y directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión sobre la imagen del sector y el tratamiento de temas de género y valores en los medios audiovisuales.

Durante las dos sesiones de trabajo en el capitalino Palacio de Convenciones se realizará un intercambio de opiniones con representantes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, sobre la situación actual del empleo, con énfasis en las mujeres y los jóvenes.

El grupo recibirá información acerca de las transformaciones en el sector educacional, las campañas mediáticas contra la Revolución y la rendición de cuenta de Cuba a finales de 2010 ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer.

Fuente: AIN.

La favorita de casi todos

La favorita de casi todos

Quienes no tuvieron suficiente curiosidad para husmear en Internet en busca del final, o aquellos otros que se negaron a preguntarle el desenlace a la amiga del novio de la hermana de la vecina de alguien que trabaja en el ICRT, habrán disfrutado las considerables dosis de suspenso y sorpresa desplegadas por La favorita (Rede Globo, exhibida entre 2008 y 2009 en Brasil), otro éxito de la telenovela brasileña —está en horario estelar los martes, jueves y sábado, luego de recorrer con gran éxito las pantallas de varios países latinoamericanos— que operó un viraje espectacular, e inesperado, cuando Flora (Patricia Pillar), la protagonista victimizada y casi beatífica, se confesó asesina, y su oponente, la frívola y manipuladora Donatella (Claudia Raia) comenzó un purgatorio de calamidades que todavía está atravesando.

En ese intercambio de roles entre la «buena» y la «mala» —que al principio, en el medio o al final de la telenovela convierte en blanca paloma a una de ellas y demoniza a la otra— consiste uno de los principales atractivos, y defectos, de una telenovela cuyo escritor, João Emanuel Carneiro, ha combinado casi a partes iguales elementos típicos del género criminal (delitos de diverso tipo, asesinatos, robos, chantajes, suspenso, intriga, juicios, cárcel, tráfico de armas, etcétera) y atributos preclaros del melodrama: mujeres víctimas o fatales, rivalidad por una hija, identidad oculta, relaciones amorosas interclasistas e interraciales, triángulos amorosos, posibilidad de incesto...).

Con semejante mixtura en las manos, el director Ricardo Waddington estableció una puesta en escena que elude cualquier audacia formal y se reconcentra en el juego de los actores, y en el ping pong de la cámara entre los primeros planos de los intérpretes principales. ¿Subtramas? Varias. Todas ellas conectadas de alguna manera con el conflicto Flora-Donatella, y articuladas a su vez en torno a dos patriarcas, también contrapuestos en blanco y negro: Copola (Tarcisio Meira) y Romildo (Milton Gonzalves), cada uno angustiado por los problemas de sus respectivas familias.

A pesar de la aparente abundancia de conflictos y personajes, todo se engrana a partir de tres grandes temas: la envidia, la mentira y la traición, exceptuando la rivalidad entre el hippie místico y el candidato político, desenvuelta en clave de equivocada comedia bufa, que solo cumple con el propósito de volver a satirizar, como si no fuera suficiente con el cine norteamericano en pleno, los ideales de los años 60, el rock, el ecologismo y la vida natural. Por otra parte, además de la apolillada fórmula de los pobres siempre bondadosos, íntegros y caritativos, y los ricos invariablemente corrompidos, egoístas y veleidosos —con las excepciones de algunos personajes descastados que transitan entre uno y otro bando, como lo hacen los «lindoros» y sensualistas Alicia (Taís Araújo) y Halley (Cauã Reymond)—, La favorita se distancia de los asuntos polémicos o intereses sociales que han marcado la mayor parte de las telenovelas brasileñas vistas en Cuba últimamente.

Las peripecias de la trama, el diseño hiperpolarizado, las acciones de un mismo personaje que pendulan drásticamente entre las siete virtudes cardinales y los siete pecados capitales, convierten La favorita en un tipo de telenovela que se descalza de todo realismo, y quiere ofrecer solo exageraciones y bandazos sin pudor alguno, con el único propósito de consagrar el efectismo emotivo, y espectacularizar la inconsecuencia dramatúrgica.

Total, que en cada capítulo pasan tantas cosas que al más avisado de los espectadores se le olvida exigir explicaciones lógicas y justificantes racionales. Cada ascenso y caída solo pretende potenciar la inconsecuencia y consagrar la exageración, sin que aparezca la justificación de la caricatura más allá de los personajes de Augusto César y Orlando. El primero es un hippie extemporáneo, y el otro es «repentino» homosexual caracterizado en un alarde de bufonería, sexismo y homofobia que no esperábamos de las telenovelas brasileñas, por lo regular bastante respetuosas con las opciones e inclinaciones sexuales de sus personajes.

Así, desfilan mil asuntos contextuales, psicológicos e incluso filosóficos superficialmente mencionados o por completo banalizados.

Los políticos corruptos, la prepotencia de los jerarcas, el apremio de los necesitados, la violencia doméstica, la inconformidad de los obreros, la prostitución como vía de ascenso social... Todo ello se ha tornado en ligera alusión, en dos o tres frases lapidarias y circunstanciales, pues la trama tiene un gran asunto que atender: explicarnos cómo Flora destruye a Donatella y se convierte en un monstruo sanguinario e insaciable, sin que el guión o la puesta se dediquen a mostrarle al espectador otras condicionantes, o las causas de tanta maldad. Tan fácil que hubiera sido pintarla un poco psicópata, o atribuirle un cuadro de celos y envidia ilimitada, o simplemente una actitud ante la vida y un concepto del mundo fuertemente adversos a los de Donatella...

Sin embargo, La favorita se aleja de todo lo que pueda significar complejidad en el trazado de las protagonistas. Ellas dos se profesan un odio casi abstracto, a fuerza de extremo y escasamente justificado. Por supuesto que una de las dos deberá ser abatida al final, en el cual veremos cómo se precipita en el abismo la peor de las dos, entre una rápida sucesión de incidentes que nos impidan discernir si lo que ocurre es, o no es, mínimamente convincente en tanto historia. Ya veremos si al final quedarán defraudados o no los amantes del melodrama o aquellos que prefieren las intrigas criminales. Sin embargo, tampoco hará falta llegar al último capítulo para percatarse de que el guionista, particularmente, y todos los demás implicados, se han comportado magistralmente en la manipulación de las emociones y de los gustos del público.

Entretenimiento puro, profesionalmente concebido, a ritmo de carrusel vertiginoso o de violenta montaña rusa, que elude los tiempos muertos y los parlamentos demasiado extensos, La favorita quiere atrapar al espectador desde su formidable presentación musical (electrotango Pa’ bailar, del grupo argentino Bajofondo) y su diseño visual, resuelto en blanco, rojo y negro, con ese resumen gráfico que sumariza el núcleo dramático, hasta el final, que siempre empuja al televidente hacia el siguiente capítulo con muy altas expectativas.

La telenovela de turno significa la apoteosis de algunos de los mejores intérpretes brasileños dentro del medio televisivo: Patricia Pillar (quien consigue sortear los abismos de inconsecuencia en el diseño de su personaje, y nos entrega una Flora casi feroz), Ary Fontoura (Silverio), Carmo Dalal Vecchia (el periodista Zé Bob), Mariana Ximenes como Lara y Murilo Benicio (Dodi), al mismo tiempo que descubrimos la cortedad de Claudia Raia para insuflarle auténtica palpitación a Donatella, o de Thiago Rodriguez (Cassiano Copola) para manifestar la más mínima expresión más allá de la sonrisa ocasional e infundada. Hay muchos intérpretes que están por debajo de sus posibilidades reales, o que están repitiendo el mismo registro visto en telenovelas anteriores: Lilia Cabral (Catarina Copola), Malvino Salvador (Damián), Gloria Menezes (Irene Fontini)...

La favorita es un ejemplo supremo de cómo la telenovela hereda, o desvalija, el carácter fragmentario de la narrativa oral, repetitiva, maniqueísta y no siempre coherente, arrastra los vicios de la novela romántica y del folletín decimonónicos, y del teatro burgués, además del culto a la manipulación emocional determinado por la radionovela, la fotonovela y el melodrama cinematográfico para construir, con todos esos elementos, «un vigoroso antagonismo como situación inicial, una colisión violenta, y un desenlace que representa el triunfo de la virtud y el castigo del vicio; en suma, una acción muy clara con una primacía de la fábula sobre los caracteres, con figuras tópicas, como el héroe, la inocencia perseguida, el villano y el personaje cómico», como lo define el teórico Arnold Hauser en su Historia Social de la Literatura y el Arte.

Aunque parezca que ahora habían cambiado las reglas del juego, se trataba de un cambio cosmético, aparente, porque la buena y favorita es una sola, la otra es mala y despreciable, por nada, porque sí, porque la condenó el guionista a convertirse en ángel exterminador... Solo queda disfrutar su aparatosa caída.

FUENTE:  Joel del Río.  En Juventud Rebelde.

 

TV en temporada de verano

TV en temporada de verano

A partir de este lunes, y durante nueve semanas, la Televisión Cubana ofrecerá una programación especial de verano, dirigida a toda la familia pero haciendo énfasis en el público infantil y juvenil.  Amplios detalles en este material de Juventud Rebelde, que Tele y Radio reproduce.

Si bien la Televisión Cubana ha comenzado a «calentar» deportivamente su programación y desde hace unos días ha sido capaz de imantar frente al televisor a miles de espectadores que han seguido minuto a minuto las estresantes eliminatorias de la Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, de la Liga Mundial de Voleibol y del Campeonato Mundial de Softbol Femenino, no será hasta mañana que comience oficialmente su esperada oferta veraniega correspondiente a los meses de julio y agosto.

Durante nueve semanas —se extenderá hasta el domingo 5 de septiembre—, los cinco canales nacionales ofrecerán una programación que buscará entretener y recrear de manera sana e instructiva. Y ello, sin dejar de informar, de contribuir a la formación de valores, de estimular la movilización de la población en función del cumplimiento de los principales planes de la Revolución, y de apoyar en todo lo relacionado con la prevención contra epidemias que se potencian durante el período estival.

Por supuesto que la TVC, como consecuencia de la crisis económica que vive el mundo, ha tenido que realizar un notable esfuerzo para brindar a la población, en este 2010, la mayor cantidad posible de propuestas que se distinguirán, sobre todo, por la variedad. Esa es la razón por lo cual este año solo Cubavisión y Multivisión mantendrán sus transmisiones 24 horas, de las cuales buena parte estará destinada, junto al resto de los canales, al público infantil y juvenil.

Los niños en el centro

Como de costumbre, las horas de la mañana de Cubavisión estarán dirigidas a los pequeños de casa. Una tira de Animados les dará la bienvenida, durante 30 minutos, a las 8:00 a.m., de lunes a sábado (el domingo ese horario lo ocupa Garfield) y regresarán a las 4:15 p.m. y media hora antes de que comience la Mesa Redonda.

Los muñes producidos en Cuba vendrán los lunes, miércoles y viernes, a las 11:00 a.m., mientras que aparece un nuevo espacio titulado Lila Pila y su mochila, que también promocionará los materiales del patio. Con guión y dirección de Jorge Oliver, Lila Pila... nos presenta a una joven cubana con dotes de maga que habita en el mundo de los animados.

El mundo en animados (lunes y viernes), Tiene que ver (martes y jueves) serán los espacios cinematográficos reservados por CV para los niños, a partir de las 9:00 a.m. En el primero de ellos se podrán disfrutar los largometrajes de animación: Un vuelo antes de navidad (Nico, un joven reno que sufre de vértigo, aprende a superar su miedo gracias a las lecciones de vuelo de una ardilla voladora), Tinker Bell y el tesoro perdido (Tinker Bell pone en peligro a la tierra de las Hadas y tendrá que realizar una misión secreta para arreglar las cosas), y Groove Squad. Súper Escuadrón (tres animadoras y su mejor amigo se convierten en un poderoso equipo de superhéroes cuando combinan las fuerzas de la naturaleza), todas norteamericanas.

Se les sumarán, entre otras, la francesa Becassings y el tesoro vikingo (Becazine, una niñera muy excéntrica, es contratada para cuidar a Charlotte), la española Olentzero y el tronco mágico (en una aldea de los Pirineos, Olentzero, personaje  navideño, observa a través del tronco mágico el comportamiento de los niños), y la británica El último unicornio (el último unicornio viaja en busca de los suyos que fueron escondidos en el mar por el Rey Agar y el Toro Rojo).

Tiene que ver anuncia, por su parte, títulos como los de aventuras Pequeño pollito (EE.UU.) y Buzz Ligthyear, la película (EE.UU.-Japón); los de ciencia ficción El mundo del talismán (Canadá), Imaginum (México) y Bionicle 2: Leyendas de Metro Nui; la comedia Lilo y Stitch 2: Corto circuito (EE.UU.) y la fantástica La leyenda de la Nahuala (México), entre otras.

La Tanda infantil del sábado (10:00 a.m., CV) traerá los estrenos estadounidenses Barbie: una aventura de sirenas (Barbie hace el papel de Merliah, una campeona de surf de Malibú) y El elefante azul (Khan, un pequeño elefante, emprende un viaje en solitario para buscar a su padre desaparecido). También se verán por vez primera la española El lince perdido (Félix es un lince ibérico con mala suerte y tanto él como un camaleón paranoico, una cabra adicta al riesgo y una halcón herida, intentarán escapar de las redes de un cazador sin escrúpulos) y la argentina Corazón, las alegrías de Pantriste (Pantriste es un pequeño leñador que vive en el bosque con su familia y tiene como amigo al gnomo Mignon).

El domingo le pertenece a Matiné infantil (9:00 a.m., CV). Allí, por medio de dibujos animados, los chicos podrán reflexionar sobre la amistad y la familia gracias a Astro Boy (EE.UU.), la historia de un joven robot con increíbles poderes que ha sido creado por un brillante científico; sobre lo positivo de cuidar las especies animales con Liberen a Willy 4: El gran escape (EE.UU.), donde Kirra hará todo lo posible por salvar a una orca bebé que se encuentra varada en una laguna cercana al descuidado parque de diversiones de su abuelo; y sobre luchar por los objetivos deseados a través de La verdadera historia del gato con botas (Francia).

Series y más

Los gustados programas De caramelo y Te lo cuento otra vez estarán al aire lunes y viernes, respectivamente, a las 8:45 a.m., por CV. Vuelve la siempre bien recibida Tato y Carmina los martes y jueves, a las 8:30 a.m., en tanto que la revista Reguilete ocupará los miércoles (8:45 a.m.), una revista dirigida a la edad prescolar, y donde los mismos infantes son los protagonistas, como también lo son de El elefante y la hormiga (domingo, 11:15 a.m.) programa de participación para aquellos que rondan los diez años.

En las tardes, siempre aparecerán (5:30 p.m.): Sopa de palabras (lunes), Alánimo (miércoles), Barquito de papel (jueves), Claro Clarita (viernes) y Casa a cuestas (martes), que como De caramelo proviene de los telecentros.

En cuanto a las series infantiles, además de aquella donde el protagonista es un gato gordo y perezoso que solo piensa en comer y dormir (Garfield), se adicionan, de lunes a viernes por CV (11:30 a.m.) la alemana Ferdy (personaje creado por el checo Ondrej Sekora), una hormiga que vive en una casita del Valle de los Insectos, donde halla un sinnúmero de aventuras junto a sus amigos (al culminar sus 26 capítulos de estreno le continuará la mexicana Rainbow Brite en la Tierra del arcoiris).

Ahora iniciarán, a las 5:00 p.m., y seguirán después de finalizado el verano las japonesas Belle y Sebastián (lunes, miércoles y viernes) y La Isla del Tesoro (martes y jueves). Ambas están inspiradas en obras literarias, pues si La Isla del Tesoro recrea el clásico de R. L. Stevenson, Belle y Sebastián se inspira en la novela homónima de Cécile Aubry. Esta serie se basa en las aventuras del niño Sebastián que no tiene amigos hasta que se topa con un enorme perro de montaña al cual nombra Belle. De estreno es, asimismo, la serie de 37 capítulos Rosita Fresita (lunes a viernes, 4:30 p.m.).

Pero no será solo Cubavisión el que tribute para el público infantil. También lo hará el Canal Educativo/2 y Multivisión. Después de Todo listo, el CE/2 acogerá la serie Ben 10 (lunes a viernes, 12:00 m.), que dará paso a dibujos animados divididos en tres tandas (a las 12:30 p.m., 1:30 p.m. y 2:30 p.m.), de lunes a viernes (con excepción del miércoles en que a la 1:30 p.m. se trasmitirá Pelusín del Monte, y del viernes a las 2:30 p.m., cuando reaparece el interesante y ameno Zunzún TV).

Entre muñe y muñe están situadas varias series al estilo de Daniel el travieso (lunes a viernes, 1:00 p.m.), La vuelta al mundo en 80 días (martes y jueves, a las 2:00 p.m.) y Papá de noche (viernes, 2:00 p.m.), mientras que de lunes a viernes, al finalizar De tarde en casa, tendrán su turno las travesuras de Pedro y Vilma Picapiedra, quienes media hora después seguramente también se sentarán para ver el Telecine infantil que inicia esos mismos días (a las 6:30 p.m.), justo luego de Los picapiedras que ellos mismos protagonizan.

Permanecen en pantalla Upa Nene, Pequemuñes, Hola Chico, Facilísimo, El encantador de perros y la serie Yu Hi Oh, para los muchos seguidores de Multivisión, quienes hallarán muchas películas de su agrado en el espacio Filmecito, los martes, jueves y sábados, a las 8:30 a.m., y 30 minutos antes los domingos.

Especialmente para jóvenes

Entre Cubavisión y el Canal Educativo se concentrarán fundamentalmente las opciones destinadas a adolescentes y jóvenes, aunque Tele Rebelde mantendrá La familia Ingals (antes llegará Hanna Montana), los martes y jueves, a las 7:30 p.m., mientras que lunes, miércoles y viernes, en ese mismo horario estrenará El águila roja, serie que comenzará cuando concluyan las revistas Quédate conmigo (lunes), Conexión (miércoles) y Andando (viernes).

Tele Rebelde también recibe a una nueva producción que promete tener tantos seguidores como alcanzó la serie Mucho ruido (Gran Premio del pasado Festival Nacional de la TV) la cual, en carácter de reposición, volverá a atraer, los  lunes, miércoles y viernes, a las 6:00 p.m., por el Canal Educativo, a un amplio público juvenil (alternará con el espacio Cubo mágico). Se trata de Flores con Patricia, que lunes, miércoles y viernes, a las 6:30 p.m., convocará sobre todo a los púberes.

Dirigida por José Víctor Herrera (Blanco y negro no), Flores..., escrita por Maitée y Ricardo Vila (los mismos guionistas de Mucho ruido), cuenta la historia de Javier (Joel Hernández), un adolescente tímido de 11 años en quien se desarrollan los mejores sentimientos cuando al regresar con su familia al pueblo donde nació su padre se reencuentra con su abuelo Luis (Rubén Breña) y con una niña llamada Patricia (Déborah Mesa). Aventuras, fantasía y mucho humor se dan la mano en esta serie cuyo elenco completan Mariela Bejerano, Julio César Ramírez, Michaelis Cué, Héctor Echemendía, Erdwing Fernández, Teherán Aguilar, Yaisely Hernández y Tamara Castellanos, entre otros.

Especialmente recomiendo los sábados, a las 3:00 p.m., por Tele Rebelde el programa Una calle, mil caminos cuyo plato fuerte será la presentación de teledramas realizados por la TVC que seguramente motivarán encendidas opiniones pues, además de entrevistas a actores, guionistas, directores, contará con un espacio de participación donde se propiciará el debate sobre temáticas muy vinculadas con los jóvenes. Así, en Una calle... serán estrenadas Un amigo inesperado, de Richard Abella (contratiempos de una pareja de adolescentes para poder estar juntos) y En la otra acera, de Mariela López (prostitución masculina), ambas escritas por Hugo Rivalta.

Completan las propuestas: Room for rent (guión de Maritza Ceballos y dirección de Cosculluela), sobre el deterioro, por la convivencia, de una pareja de jóvenes a punto de graduarse; Misión casting (Malena Rodríguez y Yaneisi Martín/Delso Aquino), sobre tres amigas inseparables que no se cuentan que todas optan a escondidas por un mismo personaje; Detrás de la pasarela (Yunior García/Rubén Consuegra), sobre Claudio, un joven que vive una crisis existencial y se está buscando a sí mismo. En carácter de reposición se podrán ver: Abre los ojos, mami y Travesía de la fortuna, dirigidas por Pablo Javier López; y Tenemos que hablar, de Toni Lechuga y Richard Abella.

Para los jóvenes son, además, los Cursos de verano de inglés y francés que se transmitirán por el Educativo, a las 2:00 p.m., de lunes a viernes (con retransmisión a las 6:30 p.m.), y que darán paso a la serie Galáctica, cuyo lugar será ocupado luego por una serie en tono de comedia de situación con toques románticos, El crucero del amor.

Si aman la música, entonces les recomiendo en el CE espacios como Clip nacional y Concierto nacional, los lunes, miércoles y viernes, a las 12:30 p.m. y 4:00 p.m., respectivamente; así como Clip internacional y Concierto extranjero, los martes y jueves en idénticos horarios. Para no perderse la Antología de Lucas, los sábados y domingos, a las 3:30 p.m., y Video Añejo, los domingos (2:00 p.m.).

Cine para todos

En cuanto al cine todo parece indicar que Cubavisión tiene la llave en el horario vespertino, cuando al acabar TV noticias inicien, a las 2:00 p.m., Artes marciales (lunes), Tanda joven (martes), Historia de mujeres (miércoles), Cine retro (jueves) y Cinema deportivo (viernes).

El notable realizador chino Zhang Yimou será el encargado de abrir Artes marciales con la ya vista Héroe, que trae en el rol estelar al popular Jet Li. Le siguen La leyenda de Ip Man, sobre la vida de un maestro de las artes marciales que tuvo como discípulo a una estrella como Bruce Lee y termina julio con el estreno de El súper canguro, película de acción protagonizada por el afamado Jackie Chan (un espía secreto decide abandonar su carrera en el mundo del espionaje para formalizar su relación con su vecina y novia, pero tendrá una última misión que cumplir...).

Como ya es habitual, Tanda Joven comenzará con los divertidos capítulos de la serie Los pingüinos de Madagascar y mantendrá sus secciones habituales. Romperá con la comedia de ciencia ficción Pequeños invasores, de John Schultz (una familia llega a una casa para unas vacaciones de verano, pero su descanso se verá alterado por la presencia de Sparks, Skip, Spike y Razor, cuatro alienígenas que llegaron antes que ellos). Para este primer mes de vacaciones las propuestas restantes serán la comedia musical Hannah Montana: la película, de Peter Chelsom; y la primera y segunda parte de El color de la magia, de Vadim Jean, con David Jason, Sean Astin, Tim Curry y Jeremy Irons en los roles principales.

Anthony Edwards y Uma Thurman, bajo las órdenes de Katherine Dieckmann, protagonizan Una mamá en apuros. Completan la nómina de julio: El secreto de la pasión, producción de Gran Bretaña dirigida por Paul Mayeda Berges; el drama estadounidense El casamiento de Raquel, de Jonathan Demme, con Anne Hathaway, Debra Winger y Rosemarie Dewitt; y la comedia también norteamericana Todo sobre las mujeres, con Meg Ryan, Annette Bening, Eva Mendes y Debra Messing.

Sobre fútbol (Gool, de Danny Cannon), baloncesto (The Pistol, el nacimiento de una leyenda, de Frank C. Schröder) y béisbol (Pequeños gigantes, de Hugo Butler) y boxeo (El luchador, de Dito Montiel) versarán tres de los filmes que se presentarán en Cinema Deportivo. Gool nos narra las alegrías y angustias de Santiago Munez, quien al cruzar la frontera de México con Estados Unidos, a los diez años, solo llevaba un balón de fútbol y una fotografía de un mundial de la FIFA. The Pistol... es la biografía del destacado jugador de baloncesto profesional que murió repentinamente de un ataque al corazón, mientras que Pequeños gigantes es una película de corte documental sobre uno de los hechos más significativos del béisbol mexicano.

Arte 7, en las tardes dominicales, traerá producciones provenientes de Francia al estilo de la comedia Peligro, hombres trabajando, de Brigitte Roüan, y el filme de aventuras El príncipe del Pacífico (en coproducción con España); también propone de Estados Unidos los dramas Julie y Julia (con Amy Adams, Meryl Streep y Stanley Tucci en los protagónicos, se basa en dos historias reales) y El lado ciego (Quinton Aaron, Sandra Bullock y Tim Mcgraw), y las comedias Mi segunda vez (Catherine Zeta-Jones, Justin Bartha y John Schneider) y Amor sin escalas (George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick), por solo mencionar algunas.

Las noches de CV seguirán siendo del séptimo arte con espacios como Cuadro a cuadro (lunes, a las 10:00 p.m.); Ciencia y ficción (miércoles, 9:45 p.m.), La 7ma. Puerta (viernes, 10:10 p.m.), así como La película del sábado, Cine de medianoche y La tercera del sábado, los sábados. Tele Rebelde continuará cerrando su programación de lunes a viernes con Telecine, mientras que Noche de cine permanece los domingos (a las 10:30 p.m.). Tampoco habrá variaciones en las opciones cinematográficas del Canal Educativo/2: Letra fílmica (martes), Acento Común (jueves) y De cierta manera (domingos).

¡De películas!

Cuadro a cuadro, que se distingue por exhibir películas inspiradas en historietas ofertará en este verano títulos como El hombre lobo, que tiene a Benicio del Toro y Anthony Hophkins en los papeles estelares; Avatar, la multinominada al Oscar, de James Cameron; la nueva versión de las aventuras de Sherlock Holmes (Sherlock Holmes), centrada por Robert Downey Jr., Jude Law y Rachel McAdams; Encuentro de titanes, con Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes, unidos en este filme que recrea la leyenda clásica griega acerca de la lucha de Perseo contra los dioses.

De estreno son todas las películas que anuncia La película del sábado. Entre ellas: las estadounidenses Los amos de Brooklyn, de Antoine Fuqua, con Richard Gere, Don Cheadle, Ethan Hawke y Wesley Snipes; y Hermandad de sangre, de Stewart Hendler; así como la francesa Ultimátum, de Patrick Alessandrin.

De cierta manera continuará llevando a nuestros hogares obras significativas de nuestra cinematografía, de modo que siempre será placentero poder apreciar algunos de los Noticiero ICAIC Latinoamericano dirigidos por Santiago Álvarez, algún que otro Filminuto; documentales como Alicia, la danza siempre, de Manuel Iglesias, La rumba, de Oscar Valdés, y Cosmorama, de Enrique Pineda Barnet, y películas muy gustadas como Guardafronteras, de Octavio Cortázar, o esperadas como Hoy como ayer, del ya desaparecido Constante Diego y Sergio Véjar, que se exhibe con carácter de estreno.

Hecho en casa

Dos nuevas series documentales cubanas sobre entornos naturales y arquitectura: Banao (martes, 8:30 p.m.) y 7 maravillas de la arquitectura cubana (jueves, 8:45 p.m.), respectivamente, estrenará el Educativo/2, canal que presentará la exitosa serie Diana, de Rudy Mora, de lunes a viernes, a las 4:30 p.m., como mismo retransmitirá su magnífica producción Guanahacabibes (jueves, a las 4:00 p.m.).

Para quienes persiguen los espacios humorísticos, los lunes por CV (siempre a las 8:30 p.m.) comienza ¿A todo trapo?, que se suma a Deja que yo te cuente (miércoles); y El selecto club de la neurona intranquila (viernes), que tendrá un nuevo compañero: La liga juvenil de la neurona, centrada por adolescentes en las tardes de sábado de TR (2:30 p.m.). El cabaret den’frente sigue siendo de los sábados (3:00 p.m.) por CV.

De factura nacional son los Teledramas (10:30 p.m.) que irrumpirán en la pantalla doméstica, en cuanto lleguen a su final los capítulos nuevos de la serie policiaca Tras la huella (9:30 p.m.), las noches de los domingos de CV, donde Ángel García (Antolín) regresa con No quiero llanto (8:30 p.m.).

Por último —porque ya estas páginas no dan para más—, les sugiero no perder de vista los entrevistados de Amaury Pérez en Con 2 que se quieran, y siempre será interesante ver un programa como Miradas, que reunirá aquellos espacios premiados en el Festival Nacional de Telecentros, o como En línea directa (sobre el tema de las adicciones y su prevención) y Cuidemos el amor (educación sexual en los adolescentes y jóvenes). Queda todavía mucho por contarles, pero, amigo lector que pacientemente me ha acompañado hasta aquí, es mejor que mañana se sorprenda.

REDACTADO POR José Luis Estrada Betancourt / DE JUVENTUD REBELDE.
estrada@juventudrebelde.cu
3 de Julio del 2010 20:20:11 CDT