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Un astrónomo, remitiéndose a la escala de tiempo universal, afirmaría que 75 años representan una fracción mínima; para un ser humano moderno es toda una vida; pero, para una planta radial, 75 años de trabajo.

 

Se imagina usted cuántas noticias se pueden transmitir en ese tiempo. Se podría calcular cuántas canciones se pueden llevar al éter. Cuántas voces pueden transitar en ese tiempo el espacio radioeléctrico.

 

Sería bueno que quienes lean este artículo, realizaran un pequeño ejercicio de imaginación, pues se hablará de una emisora cubana que cumple esa edad.

 

Las investigaciones históricas han demostrado que la planta radial que dio origen a la COCO, El Periódico del Aire, es la primera planta de corte comercial que funcionó en Cuba y que en diciembre de 2008 arriba a 75 años de labor, sin más interrupciones que las que en algún momento de sus historia le impusieron las autoridades tiránicas que detentaban el poder en nuestro verde caimán, porque a través de las frecuencias de la COCO se denunciaban sus felonías.

 

Con razón esta emisora se menciona como “ Voz vertical de la Revolución y tribuna histórica de Fidel ”.

 

Haciendo un poco de historia, en 1920 un veterano de la última guerra de independencia cubana, el Capitán Luis Casas Romero, puso al aire la emisora Q2LC, una planta con 5 Watts de potencia, que transmitía en la banda de 75 a 150 metros. Un poco más tarde el hijo de este mambí, nombrado Luis Casas Rodríguez, mejoró el equipamiento hasta aumentar la potencia a 10 Watts y el 22 de agosto de 1922 se puso en el éter la señal de la 2LC, cuya inauguración oficial ocurrió el 16 de abril de 1923.

 

El 16 de julio de 1925 la Secretaría de Comunicaciones de la República de Cuba expidió la licencia número 23 para trasmitir música y hacer experimentos en telefonía y telegrafía en onda corta, en la banda de 100 metros, y el 9 de marzo de 1927 autorizaron a los Casas para sacar al aire la COC emisora de onda corta, de carácter comercial, aunque la licencia no se expidió hasta el 16 de diciembre de 1933.

 

Durante esa etapa la planta llegó a alcanzar los 100 Watts de potencia.

 

Luis Casas Romero, además de patriota y radioaficionado, era un músico apasionado, autor de numerosas piezas antológicas de la música cubana, entre las que se cuentan: la criolla El Mambí; Si llego a besarte; A orillas del Tínima (mosaico cubano); Adiós al bohío (canción;Alma Criolla (criolla); Así eres tú (bolero); Chelito (danzón); De Oriente a Occidente (popurrí); Constancia (pasodoble); Huyéndole a tu engaño (bolero-son); así como las marchas El recluta, La estrella solitaria, Inocentes (dedicada a los ocho estudiantes de medicina fusilados en 1871) y La Marcha Símbolo, devenida emblema musical para el Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) de Cuba. Por sus cualidades como músico llegó a ser director de la Banda de Música del Estado Mayor del Ejército.

 

Desde 1910 este destacado cubano se involucró con la radio, incipiente aún en esa época, hasta lograr la salida al aire de la Q2LC, por lo que no debe asombrar al lector que anunciara el inicio de sus transmisiones diarias tocando la diana mambisa, ante el micrófono, con su vieja corneta. También fue un precursor al ofrecer a sus oyentes el estado del tiempo y la hora.

 

Encontrándose la emisora en la calle Lealtad, actual municipio de Centro Habana, se produjo la venta de la planta a Julio César González Rebull, propietario en aquel entonces del diario El Crisol, que funcionaba en los bajos del propio edificio.

 

Por esa etapa la programación incrementó su matiz comercial, aunque continuaron los espacios noticiosos y de música variada.

 

En enero de 1948, el insigne periodista cubano Guido García Inclán, adquirió la 2LC para convertirla en la COCO-CMCK, “El Periódico del Aire”, un instrumento de lucha patriótica contra los gobernantes corruptos y tiránicos que se sucedían por turnos en el usufructo del Palacio Presidencial, sin que el pueblo cubano vislumbrara una luz de esperanza para mitigar su miseria.

 

Desde ese momento los micrófonos de la emisora estuvieron abiertos a Eduardo Chibás, Juan Manuel Márquez, Manuel Bisbé, Fidel Castro y otros líderes del partido Ortodoxo, así como Lázaro Peña, Juan Marinello y Salvador García Agüero, dirigentes del Partido Socialista Popular. Voces que retumbarían con mayor fuerza cada vez en una lucha cívica y revolucionaria a la que algunos de ellos darían incluso su preciosa sangre.

 

En varias ocasiones la planta fue sacada del aire por orden de las autoridades de aquellos desgobiernos, pues su cualidad de tribuna revolucionaria era una espina atravesada en la garganta de la pseudo república. Sin embargo Guido García Inclán siempre consiguió reanudar las transmisiones sin ceder un ápice en sus principios revolucionarios y martianos.

 

A mediados de la década de los años 50, como consecuencia de las continuas censuras y clausuras a la que estuvo sometida la emisora por parte de los sicarios de turno, y por ende las afectaciones económicas que de ello se derivaban, Guido  se vio obligado a ceder la propiedad de la COCO. No obstante, continuó desempeñándose como editorialista en su redacción informativa.

 

Al triunfo de la Revolución, en enero de 1959, la COCO-CMCK continuó prestando servicio al pueblo desde muchos ángulos de la vida social, bajo la dirección de Guido, quien le había dado ya tanto de sí.

 

A partir de 1960 se incrementaron los espacios noticiosos y se impulsó la creación de un pujante movimiento de corresponsales voluntarios que aún hoy son parte imprescindible del bagaje informativo de la COCO.

 

Desde muy temprano en su historia la emisora enfocó gran parte de su quehacer en la difusión de los eventos deportivos, línea que se ha mantenido hasta la actualidad, fortaleciéndose a través del tiempo.

 

Otra importante faceta es la facilitación social, con programas en los que se transmite, de forma totalmente gratuita, toda clase de anuncios de la población: desde quien necesita vender o comprar algo, hasta quien perdió un objeto o documento que necesita recuperar o aquel que lo halló y desea devolvérselo a su dueño.

 

Hoy El Periódico del Aire transmite para toda la Ciudad de La Habana y gran parte de la Provincia La Habana, en los 91,7 Megahercios de frecuencia modulada y en onda media a través de los 980 Kilohercios. Su programación continúa siendo principalmente deportiva e informativa, además de mantener al aire espacios musicales de gran aceptación popular en los que se difunde lo mejor del acervo cultural cubano, la música de México, de España y el Tango.

 

El colectivo actual de la COCO, martiano, fidelista y revolucionario por excelencia, continúa y continuará aportando lo mejor de sus esfuerzos al noble propósito de defender nuestro proyecto social con el que, por fin, se despejó el horizonte de la nación cubana y seguir ofreciendo a los radioescuchas una programación de excelencia que la mantenga en un alto grado de predilección.

 

La planta cumple 75 años al servicio del pueblo y así continuará por siempre, como emblema y estandarte de la radio cubana.

 

Nota: Para la redacción de este artículo, se utilizó información contenida en el libro La COCO, baluarte de la palabra, de los periodistas Wilfredo Gil Figueredo y Juan Pérez Díaz.

 

Fuente:  Gilberto González, periodista de la COCO / tomado del Portal de la Radio Cubana.

 

Disponible en:  http://www.radiocubana.cu/documentales_radio/la_coco_emblema_y_estandarte_de_la_radio_cubana.asp

 

 

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