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Como cada año, la Radio y la TV cubanas han llevado al pueblo las incidencias de la gran final de la pelota cubana.  Como el recién finalizado playoff fue tan especial, así fue también el quehacer de nuestros compañeros.  Palmas para Naislet Rojas y todo el equipo del Canal 57 de Santa Clara, la ciudad de Los Naranjas, por sus transmisiones de tanta profesionalidad, llevando a la afición optimismo y análisis objetivos y mesurados. 

También destacó la CMHW, cadena provincial de Radio en Villa Clara, con su estelar comentarista Normando Hernández, quien se hizo acompañar por Reynaldo Taladrid y Lázaro Vargas en programas como Radio Revista W y La Explosión de las Doce.  Inolvidables transmisiones, sin dudas. 

De la TV nacional, quedará en el recuerdo, como un mal recuerdo, la frase de uno de nuestros compañeros de narración de Tele Rebelde, cuando tras poner una y otra vez la imagen de la controvertida jugada en que Aledmis Diaz puso out a Alexander Malleta (casi le arranca el número 55), y el árbitro de segunda canta quieto injustamente, el comentarista expresó:  "Parece quieto", cuando realmente todos estábamos viendo que era out.  Cosas de la TV. 

Un gran esfuerzo de la radio y la TV de la Isla, con juegos tan extensos y con una rivalidad tan notable.  Ojalá se repita el venidero año.

Hoy a pocas horas de la victoria industrialista, los dejo con esta crónica titulada Locura azul, del colega Marcos Alfonso, Servicio Especial de la AIN.

   A las 02:11 minutos de la madrugada del primero de abril, La Habana no dormía.
   Precisamente a esa hora caía derrotado con las botas puestas el elenco de béisbol de Villa Clara en lo que, entendidos y aficionados, han calificado como acontecimiento para recordar por mucho tiempo e inscribirlo en los anales del pasatiempo nacional cubano.
   Sirenas, improvisadas congas, gritería. tal parecía que en la capital se protagonizaba inédito carnaval surgido al calor de las bolas y los strikes. ¡Locura azul!, popularidad maravillosa (con perdón de los Zafiros por el parafraseo) como lo ha dado en calificar el pueblo, dado el color del uniforme que identifica a los nuevos campeones nacionales de la disciplina: Industriales.
   La memoria, esa inefable amiga, desempolvó pasajes de décadas atrás, en la época de los Marquetti, Chávez, Urbano, El cobrero Alarcón, Echevarría, Don Miguel Cuevas y muchos otros. en fin, quienes labraron el terreno y plantaron la simiente de lo que constituye y representa el béisbol para los habitantes de esta Isla de historias capaces.
   Al calor del play off, desde su comienzo, los cubanos desde San Antonio hasta Maisí, convirtieron el verde caimán en gigantesco parque de pelota. No existía otro tema: solo béisbol.
   Todos los protagonistas de esta parte del campeonato, como se dice vulgarmente, dejaron el pellejo en el terreno de juego. Amor a la camiseta, apasionamiento ante cada jugada, inevitables discusiones, protestadas decisiones, coraje: hubo de todo y la afición, simpatizante o no del elenco vencedor, quedó satisfecha.
   El cubano por estos días echó a un lado los avatares cotidianos y se llenó de buen béisbol. Para no renunciar a las raíces de la idiosincrasia en este pedazo de Caribe, cada quien asumió la parte de mentor correspondiente y, en apasionadas discusiones caseras o de esquina, dio su punto de vista o criticó lo para él inexplicable.
   Eduardo Martin y Germán Mesa, fueron nombres que por espacio de dos semanas fueron llevados y traídos desde el Sandino hasta el Latinoamericano. No me excluyo entre los que cuestionó tal o más cual decisión.
   Peloteros de la valía de Malleta, Pestano, Leonys o Tabares. cito a algunos para no engordar el párrafo, pero realmente habría que mencionarlos a todos de uno u otro bando, asumieron roles protagónicos en la medida que transcurría el play off. ¡Nadie quedó sin aportar su granito por la causa a defender sobre el terreno de juego.
   A escasas ocho horas de haber acontecido el feliz epílogo del pasatiempo nacional de los cubanos, calmado el corazón y más fresca la mente, los días deben convocar a la meditación serena y sabia.
   Aprovechar las valiosas experiencias derivadas de esta última Serie Nacional: desde la estructura sobre la que reposa el suceso por casi seis meses hasta al balance de jugadores para el lógico equilibrio en función del espectáculo que arrastra a multitudes (ver las imágenes de los estadios colmados). Cambiar lo que deba serlo.
   A fin de cuentas, amén del sudor cotidiano por el porvenir y en medio de las vicisitudes de la enfermiza economía universal, acontecimientos como el acontecido en las últimas semanas, alimentan y colman alma y espíritu, tan necesario en los tiempos de borrasca que atenazan al mundo y   en el cual vivimos.(Por Marcos Alfonso)    

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