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 El periodista Yuris Nórido, en su columna del periódico Trabajadores, comenta la propuesta de Cubavisión en el horario estelar de la telenovela cubana 

Hace falta, mucha falta, que la próxima telenovela cubana sea por lo menos interesante, atractiva, convincente. Ni siquiera pedimos una obra de arte incuestionable. Pero, por favor, un poco más de sustancia. A propósito de Con palabras propias, comentábamos hace algunas semanas sobre lo desacertado de transmitir en ese horario una teleserie pensada quizás para otro espacio. Pero Amores de verano ya es demasiado. Evidentemente no es más que una producción para llenar el Con palabras propias. Si de Con palabras… cuestionábamos la endeble propuesta dramática, aquí tenemos que preguntarnos: ¿qué es esto?

Alguien podría decir que todavía es temprano para hacer una valoración de la serie, pero los capítulos transmitidos de Amores… ya dan una idea de lo que promete y puede ofrecer. La intensidad de los conflictos y el ritmo de las peripecias parecen más de dramatizado vespertino sin grandes pretensiones, que de una telenovela de horario estelar.

Como si se tratara de una propuesta de un centenar de capítulos, Amores… se permitió “presentar” personajes y situaciones sin que en definitiva pasara nada. Cuando se va a estar solo unas semanas en el aire, hay que empezar a golpe de contradicciones, intereses contrapuestos, juego de opuestos.

Pero es que, de todas formas, las tramas no son lo suficientemente contundentes. Para decirlo con todas las letras: esta historia no da para mucho más.

Atendibles son algunos desempeños entre los actores (aunque varios son demasiado externos o bastante enfáticos), y también es notable el cuidado de la imagen… Pero sin pollo no hay arroz con pollo. Asumamos que esta serie veraniega no tiene vocación de trascendencia, que es una simple propuesta de transición. Esperemos que las próximas telenovelas por lo menos den más tela para cortar.

Pequeños programas

Este día cambió hace meses su imagen. Ahora es mucho más dinámico, aunque la infografía pudiera mejorar. Pero el caso es que se integra perfectamente a los spots y mensajes entre programas, sin necesidad de precederlo con el identificador del canal.

 Es una opción que pudieran seguir algunos de los tantos “miniprogramas” de la parrilla habitual: Energía XXI, La dosis exacta, Sin tregua… Esos contenidos pudieran ser asumidos por la programación de cambio sin menoscabo de la efectividad del mensaje.

La televisión cuenta también con varias revistas y programas de amplio espectro, en los que pudieran insertarse con mayor énfasis estos temas. Hay que evitar esa fragmentación extrema de las propuestas. Menos programas, más intencionalidad.

FUENTE: YURIS NORIDO

TOMADO DE TRABAJADORES/ DISPONIBLE EN

http://www.trabajadores.cu/news/20120902/2511766-llenar-el-hueco

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