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Juventud Rebelde adelanta detalles de la novela Tierras de fuego, dirigida por Miguel Sosa, que tendrá su estreno este lunes en el espacio de la telenovela de Cubavisión

Por José Luis Estrada Betancourt , tomado de Juventud Rebelde

En la localidad habanera de Managua, todavía se graba la esperada Tierras de fuego, próximo estreno de la Televisión Cubana para el espacio de la telenovela de Cubavisión. Su premier tendrá lugar este lunes, cuando finalice el programa especial en vivo (9:00 p.m.) donde se ofrecerán detalles de esta propuesta audiovisual pensada para cien capítulos y dirigida por Miguel Sosa, aunque la primicia se la ofrece desde ya Juventud Rebelde, que acaba de enterarse de que hace dos años este proyecto se le encomendó a Héctor Alfonso Díaz, experimentado director general de Producción.

Títulos realizados a partir de su entrada en el medio, en 1982, al estilo de Tierra brava, Cuando el agua regresa a la tierra, Antonia, Memorias de un abuelo, El tigre, Los tres Villalobos..., indicaban que no se podía pensar en alguien mejor que Alfonso Díaz para que, en coordinación con la ANAP y en compañía de Ángel Luis Martínez, guionista principal, visitara la región central del país para conocer la vida de esas cooperativas, cuyas riendas están a manos de mujeres.

«Buscábamos información para enfrentar este proyecto, que debía estar basado en una Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF). Así, después de encuentros con diferentes presidentas y de talleres, establecimos un diseño de producción a partir del cual se comenzaría a escribir el guión», explica Héctor, consciente de que con ello se estaba inaugurando una nueva experiencia.

Fue de esa manera, cuenta, que se determinó la cantidad de personajes, de minutos en pantallas (27), de capítulos, de locaciones... que necesitaría Tierras de fuego, para rodarse, sobre todo, en el Centro Fílmico Managua (también se filmó en el reparto Frank País), «porque era un interés del ICRT llevar adelante una obra compleja como la nuestra, en este lugar que estaba subutilizado.

«La atipicidad de este proyecto radica en que por primera vez probamos trabajar por bloques una historia que se desarrolla de forma lineal, de modo de que una vez que estuvieran listos los primeros capítulos iniciáramos la prefilmación, luego la grabación y finalmente, sobre la marcha, llegar a la edición para lograr una temprana salida al aire.

«La telenovela se rodó en su totalidad en exteriores, lo que la complejizó aún más. Sin embargo, fuera de los serios problemas con el transporte y con las luces, nuestros talones de Aquiles, lo demás ha salido a pedir de boca», puntualiza Héctor.

Historias de Palmarito

Con ese principio arrancó el rodaje, el 3 de septiembre de 2012, bajo el mando de Sosa, que acaba de añadir a su currículo el premio internacional que otorga el Caribbean Broadcasting Union, gracias a su telefilme Los colores de la vida. Después de conducir a buen cauce El eco de las piedras, Memorias de un abuelo, El elegido del tiempo..., Miguel se enfrenta en esta ocasión a una historia escrita también por Yoel Monzón, que tiene como principales protagonistas a Isabel (Laura Moras), Ignacio (Kristell Almazán) y Julio (Carlos Luis González).

Todo ocurre en el poblado de Palmarito, donde Isabel funge como presidenta de una CCSF, que abarca tres fincas: Dos hermanas, La Esperanza y La Fortuna, y donde su esposo Julio se desempeña como administrador. Pero Isabel es el gran amor de Ignacio, quien a pesar de vivir en La Habana al lado de Miriam (Giselle González), añora volver a la tierra donde nació y que abandonó con la excusa de continuar sus estudios universitarios en la capital, con lo cual traiciona los sueños de Baldomero (Mario Rodríguez), su padre, de que trabajaría junto a él y haría más productiva La Esperanza, mientras Isabel se quedaba abandonada con sus planes de matrimonio sin cumplir.

Ahora confiesa Miguel Sosa que si bien la División de Dramatizados de la TVC y la Casa Productora de Telenovelas lo convocaron para que condujera a buen término Tierras de fuego, no estaba muy seguro, por cuestiones personales, de si debía involucrarse, pero Héctor Alfonso lo convenció.

«Llamé a algunos de los actores (son 45 en total) con los que había trabajado antes y también hice un casting, a la vez que introduje a diez muy nuevecitos, tres de ellos sin haber pasado nunca por estas lides: Liliana Lam (Diana) y los villaclareños Saúl Rojas (Manuel) y Lesvy Samper (Mabel)», afirma este creador que se ha mantenido escoltado por otros dos directores: Miguel Brito (Punto G), quien debuta en una telenovela; y Noemí Cartaya (Historias de fuego).

«Tanto Noemí como Brito no han dejado de apoyarme ni un solo segundo, han sido esenciales en esta producción que cuenta con el aporte fundamental, en la dirección de fotografía, de Rafael «Felito» García (se encarga asimismo de la edición) y Alexander Escobar; en la música original, de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galván (Habana Blues, Los dioses rotos, Mucho ruido...); en el diseño de vestuario de Nieves Valdés; en la escenografía de Carlos Cordero; y en la banda sonora de Joel Mas y José Torres....

«Bien duro es hacer cien capítulos en Managua: sol, calor, mosquitos, caballos, reces, las inclemencias de la naturaleza que nos golpean, pero ya estamos a punto de concluir, pues nos queda un mes de grabación. No obstante, ha sido bien bonito entregarnos con una obra dedicada, sobre todo, a la gente que labora la tierra.

«En Tierras de fuego aparecen los campesinos no de 30 años atrás, sino los de hoy, con otra forma de pensar, con otra cultura, que socialmente tienen un estatus social superior, gracias a la Revolución —hay que decirlo—; y realmente me siento satisfecho con lo logrado hasta ahora, aunque la palabra final les pertenece, como siempre, a los espectadores».

Amores en el campo

Enamorado ya del todo de Tierras de fuego, Miguel Sosa cree que «en el plano artístico se ha alcanzado un nivel de excelencia con los actores». La satisfacción también responde al hecho de que si bien siempre ha tenido la dicha de contar con buenos equipos de trabajo, «esta vez he conseguido compartir con el grupo más armónico que pudiera existir. Esa es la pura realidad».

Es un sentir que se respira por doquier. Héctor Alfonso, el máximo responsable de la Producción, por ejemplo, lo repite sin cesar: «Me quito el sombrero ante el equipo de ambientación dirigido por Xiomara Ibáñez; ante la Brigada de Montaje y ante la labor impecable del productor de rodaje, Oigrés Suárez. Y debo señalar también la total preocupación de la dirección de la Casa Productora de Telenovelas, que ha representado una ayuda inestimable».

Igual de bien se ha sentido Laura Moras (vista en las tablas en Cuatro menos), quien se vio obligada a dejar a un lado a A otro con ese cuento, para volcarse completamente a Tierras de fuego. «Interpreto a una mujer fuerte, inteligente, sensible, preparada para dialogar con todos...

«Isabel constituye un personaje muy interesante, lleno de matices, y es que no únicamente tiene la responsabilidad de dirigir una cooperativa, labor que muchos consideran que solo es propia de hombres, sino, además, de atender a su pequeña de diez años, a su casa...

«Pienso que esta, que sin dudas clasifica como una telenovela de amor, destaca no solo porque habla del campo, sino asimismo de la familia», señala Laura, a quien mucho le sirvió su práctica, para un papel de este tipo, en Los tres Villalobos, donde también compartió los roles estelares con Kristell y Carlos Luis.

Mientras, Casualmente de negro y otros telefilmes hicieron posible que Kristell no se mantuviera alejado de la pantalla doméstica, del mismo modo que Carlos Luis ha continuado afianzando su popularidad gracias a películas como Fábula y a su presencia en un espacio como 23 y M.

De su Ignacio, adelanta Kristell: «Por un accidente grave que sufre su padre —lo cierto es que la causa de su partida está en un secreto que esconde—, retorna otra vez a Palmarito y su llegada agudiza los problemas, pero igual hará renacer las grandes pasiones con Isabel, que estuvieron enterradas por años.

«Es un rol que he asumido con mucha seriedad, porque me gusta exigirme el máximo a mí mismo, y aunque es un trabajo colectivo, me impongo cumplir a cabalidad con lo que me corresponde», subraya este camagüeyano que empezó por la radio en su provincia natal, a los 16 años.

Por su parte, Carlos Luis, graduado de actuación en el ISA en 2010, fue llamado por Sosa casi inmediatamente después de haber concluido Con palabras propias, dirigida por Paco Anka. «Pero aquí tuve la dicha, apunta, de que Miguelito me diera a escoger el personaje que deseaba interpretar. Enseguida me fui por Julio. Y es que al ser el antagónico, me distanciaba de esos otros personajes con características positivas, que por lo general defiendo.

«Lo que más me atrajo de Julio es esa maldad que lo “adorna”, lo cual exigió que me tuviera que preparar a conciencia, porque debía organizar bien su conducta, su psicología, debido a su complejidad, a sus ambigüedades. Es un tipo tremendo, y por tanto lo más difícil ha sido encontrar un equilibrio, un balance para que no se convierta en una caricatura», insiste quien piensa verse próximamente en el cine, en proyectos que aún se perfilan, como la que será la ópera prima del reconocido realizador de videclip Santana, o como la que pudiera ser la venidera película de Lester Hamlet, por el momento titulada Compota.

«¿Expectativas? Por lo general no me gusta creármelas, pero te puedo asegurar que la química que nos ha acompañado ha sido tremenda, y espero que eso lo perciba también el público (presiento que va a disfrutar Tierras de fuego, porque reúne comedia, tragedia, intrigas, triángulos amorosos..., los ingredientes de una telenovela que se respete), que posiblemente respire ese ambiente fabuloso en el que hemos trabajado, gracias al equipo técnico, a los asistentes, a mis compañeros de reparto, a la dirección atinada y con buen gusto de Miguelito... Ahora quisiera reconocerlos a todos, aprovechándome de la bondad que me brinda Juventud Rebelde».

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