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En la mañana del 25 de abril de 1948 salió al aire una nueva emisora cubana: la Onda Musical del Circuito CMQ, que con posterioridad se convirtió en CMBF, Radio Musical Na­cional. Surgida por iniciativa del pianista e investigador Orlando Martínez —quien sería su director hasta 1969— el objetivo de CMBF era ofrecer las mejores obras del repertorio clásico universal. Así, cada día se escuchaba en voz del locutor la propuesta: Ofre­ciendo música y solo música.

No es hasta varias décadas después, a finales de los años 80, que se incorporan una serie de programas que hasta hoy se mantienen, y que gozan de gran preferencia entre el público cubano. A 66 años de la primera emisión, su actual director Otto E. Braña conversó con Granma acerca del trabajo actual de la emisora y como esta se renueva constantemente para mantener el gusto de una audiencia ubicada entre las más exigentes del país.

CMBF, explica, transmite las 24 ho­ras y su programación la conforman 54 programas, de ellos 22 en vivo, cuatro noticieros y una radionovela, pero sin dudas el plato fuerte son las revistas musicales especializadas.

Una joya de la cultura cubana

Braña  asegura que el principal valor de CMBF son los aportes que a lo largo de estas seis décadas ha hecho a la cultura cubana en general. “La emisora es dueña de un patrimonio sonoro de incalculable valor, del que en este momento llevamos a cabo una catalogación para su posterior rescate y conservación.

“El pasado año se realizó un estudio diagnóstico del fondo sonoro de CMBF que demostró la necesidad de hacer una catalogación de nuestra fonoteca porque no existía un inventario que referenciara y valorara la totalidad de los fondos de la emisora. A tal fin creamos un grupo de musicología y patrimonio que lidera la doctora Mi­riam Escudero, directora del Ga­binete de Patrimonio Musical Es­teban Salas de la Oficina del His­to­riador de la Ciudad, para realizar todo ese trabajo a partir de las más de 8 mil cintas que tenemos en nuestros archivos.

“Todo esto se realizará en dos etapas, la primera, ya en curso, comprende un inventario de los contenidos de cada cinta; y la segunda fase, prevista para el 2015, contempla la audición y discriminación de calidad de conservación de cada documento sonoro, para al año siguiente confeccionar el catálogo de la emisora”.

Desde su creación, precisa, CMBF ha grabado momentos de particular trascendencia para la música y cultura cubana en general, como los festivales internacionales de Coro de San­tiago de Cuba, de Guitarra de La Ha­bana, de Música Contempo­rá­nea, presentaciones únicas en nuestro país de renombradas figuras nacionales y extranjeras, como el último concierto de María Cervantes, que tu­vo por escenario al antiguo Palacio de Bellas Artes.

“Desde esa arista somos parte del caudal cultural de la nación, y todo se debe también a que somos los dueños de la única fonoteca en la Isla que atesora música de concierto universal, peculiaridad que nos distingue entre las emisoras del país”.

En este proceso, explica, se incluye el trabajo de digitalización que realizamos de nuestro fondo hace ya va­rios años, y lo referente a la selección de todo lo que entra en la sección de obras patrimoniales, una labor bien difícil ante un archivo tan grande.

“La parte patrimonial la trabajamos desde el punto de vista técnico con los Estudios Abdala, gracias a un convenio de trabajo que ha permitido trabajar una treintena de cintas que contienen los festivales de coros de Santiago de Cuba, pero el catálogo es mucho más amplio, aún se está clasificando gran parte del material que debe ser etiquetado como patrimonio”.

Creadores de buen gusto musical y cultural en general

A partir de todo lo mencionado, reflexiona Braña, sucede otro de los grandes aportes de CMBF a la cultura, que es la creación del gusto por la buena música en la audiencia. “En gran medida somos formadores de un gusto musical, logro que exhibimos en varias generaciones cultivadas a lo largo de más de seis décadas mediante un trabajo constante de nuestro equipo de trabajo, con programas especializados sobre ópera, música clásica, grandes compositores y otros”.

“También tenemos programas infantiles, algunos hechos por los pro­pios niños, a los que sumamos un taller de creación que es la cantera para el programa Sabes tú, nuestra emisión por excelencia para ese tipo de público. En estos encuentros aprenden y a la vez generan contenidos. De la mano de nuestros especialistas y de conjunto con otras instituciones culturales, los niños escriben guiones, se desempeñan como locutores y también actúan, reciben clases de apreciación musical y literaria, po­tenciando el crecimiento cultural des­de las más tempranas edades”.

Relación con los públicos en una nueva etapa

Al surgir CMBF, cuenta su director, solo se es­cuchaba en La Habana, y es tras el triunfo de la Revolución  que la emisora toma al­cance nacional.

“Con nuestro público tenemos una relación muy especial, los oyentes llaman y envían cartas constantemente ofreciendo sus criterios sobre todo lo bueno y lo malo que tenemos en la programación. Hemos logrado a lo largo de estos años un público cautivo que conoce con profundidad el trabajo que aquí desarrollamos. A esto se suma la revolución que vivimos con las nuevas tecnologías, va­rios de nuestros programas se transmiten con audio real en internet, lo que nos permite darle un seguimiento desde las redes sociales”.

“Desde este punto nuestra radio­audiencia se ha ampliado a zonas geo­­gráficas bien distantes de Cuba. Nues­tra emisora tiene oyentes en Ja­pón, Sue­cia, Noruega, España e Islas Ca­narias, en varios países de Amé­rica La­tina y del Norte”, concluye Braña.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/cultura/2014-07-20/el-joven-espiritu-de-una-sexagenaria-emisora

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