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Laura Rodríguez Fuentes, tomado de la edición digital de Vanguardia   

 

Enrique Romero de la Paz ha dedicado toda su vida a la radiodifusión. En su casa guarda documentos y fotos inéditas de la historia de las primeras emisoras del centro del país. Asistir a su testimonio es adentrarse en una conferencia jamás encontrada en libros, porque él, a sus 85 años aún logra citar cada detalle de aquella época, cuando la radio se convirtió en el medio más importante para transmitir información y entretenimiento al pueblo villaclareño.

La industria cigarrera, progenitora de la radio en Villa Clara

A partir del año 1929 proliferaron las emisoras de radio en Santa Clara. La primera que data de esta temprana fecha surgió con el nombre de CMHI Laviz y Paz, y sus propietarios fueron Juan Laviz Corro y Evaristo de la Paz Catillo.

Enrique Romero de la PazEnrique Romero de la Paz guarda, en su casa, documentos y fotos inéditas de la historia de las primeras emisoras del centro del país. (Fotos: Laura Rodríguez Fuentes)La idea surgió a partir de un taller para vender y reparar equipos que ambos tenían en su posesión. Luis Llanes Silverio, el técnico en comunicaciones que trabajaba para ellos, y quien daba el visto bueno a los aparatos, les aconsejó fundar una pequeña emisora para que los radios que expendían tuvieran mayor salida al mercado.

Aquella primera emisora estaba ubicada en la calle Independencia entre Luis Estévez y Plácido. Más tarde, en 1939, Amado Trinidad Velazco, magnate cigarrero de la marca Trinidad y Hermano, adquiere los equipos de la CMHI, y funda la Cadena Azul en una de las esquinas del parque Leoncio Vidal, en lo que hoy ocupa la sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Villa Clara. Cientos de artistas famosos pasaron por los estudios de aquella potente empresa.

Pocos años después de la fundación de la primera emisora que tuvo Santa Clara, se hacían en Cienfuegos las pruebas iniciales de la CMHW El lente de oro, gracias a la inventiva de un optometrista que la estableció en su propia casa. Precisamente, un 15 de julio del año 1933 hizo su primera transmisión oficial en La perla del sur, hasta que, en 1937 fuera adquirida por el empresario Guillermo Domenech Galich y posteriormente traslada a Santa Clara. La primera ubicación de la «W» estuvo en el otrora Café Parisién, hoy, pizzería La Toscana, en la calle Marta Abreu.

A la sazón, Amado Trinidad, era un hombre de grandes ambiciones y mucho capital. Había nacido en Ranchuelo y su principal anhelo era fundar una cadena nacional. Entonces, cambió su domicilio y compró también esta emisora, junto a la CMHX. Se convirtió en 1939 en el propietario de la radio villaclareña.

No obstante el incremento de la venta de equipos, la cantidad de artistas en el interior del país aún era insuficiente para mantener una programación, así lo asegura Romero. Por ello, Amado viaja a La Habana y, aún inconforme con sus posesiones, también se adueña de la RHC, en abril del 40. René Romero López, el padre de Enrique, fue inicialmente la voz distintiva de aquellas trasmisiones desde la capital.

Sin recibir una remuneración considerable, un equipo de trabajo, encabezado por Evelio Pérez Marrero, primer director de la «W» hasta 1952, continuó trasmitiendo desde el parque Vidal. Dicho cargo fue asumido posteriormente por René Romero, quien había regresado de La Habana y también se desempeñaba al frente del noticiero.

Al quebrar el negocio de Trinidad, la empresa pasa a manos de otro cigarrero: José L. Piedra, quien funda la sociedad anónima Circuito Nacional Cubano en la década del 50. La CMHW se había convertido en una filial de dicha asociación.

«Del 54 al 58 había mucho trabajo y poco salario», recuerda Enrique Romero. «Ganábamos nada más 68 pesos, y los locutores, 74. Teníamos que buscar propaganda para ganar un 10% y aumentar las ganancias. Salíamos para la calle y los comerciantes sabían que daba negocio la publicidad pero no les gustaba soltar el dinero. Entonces, nos respaldamos en la política. Cuando llegaba la época de las campañas le decíamos la zafra de la emisora.

«Alquilábamos el Estudio Teatro para reuniones políticas y ellos pagaban cien pesos por cada una, que en aquella época era una cantidad enorme de dinero.

«Ya el triunfo de la Revolución gané 85 pesos, y diez más por grabar los discos de acetato. Es que estábamos en la edad de piedra porque lo que no servía en La Habana nos lo mandaban para acá».

CMHW junto a la Revolución

Enrique rememora que en esa época, antes del 59 —cuando se transmitía de seis de la mañana a doce de la noche—, la radio se convirtió en un medio de amplio alcance popular, y que en los estudios de la CMHW se realizaban bailables en vivo, incluso con orquestas de repercusión nacional.

enrique-romero-de-la-paz1A sus 85 años, Romero de la Paz aún logra citar cada detalle de aquella época, cuando la radio se convirtió en el medio más importante para transmitir información y entretenimiento al pueblo villaclareño.

«Había muchachos de la juventud que solicitaban unos minutos para hablar por radio, claro, tirándole al gobierno. Uno de esos fue Raúl Nieves. Llegó el momento en que nos pusieron un guardia en la cabina, con escopeta y todo.

«Nosotros teníamos un disco que empezaba con una arenga al alzamiento del 9 de abril. El recado no llegó a tiempo y no lo pudimos poner, a pesar de que la huelga había comenzado. Entonces, al no llegar la orden y nosotros saber que había un tiroteo, suspendimos la programación habitual y pusimos música sacra para mantenernos en el aire. Cuando salimos del turno de las doce del mediodía, caímos presos Aldo Isidrón del Valle y yo. Nos llevaron para el gobierno».

Al llegar las tropas revolucionarias a Santa Clara, Ernesto Guevara buscó una vía para hablarle al pueblo. Jesús Fernández (Chucho), uno de los hermanos de Teresita Fernández, también animador de la emisora, se había alzado junto al Che en Fomento. Fue el primero que habló por radio durante la batalla, junto Aida Pérez Abradelo.

«Alberto Montes de Oca, que murió con el Che en Bolivia, se encuentra conmigo en la esquina de mi cuadra y me manda a buscar. Me dice: "Mire, el compañero quiere entrar a la emisora". Yo le contesto que tenía la llave y se la enseño. Le dije: "No se lo aconsejo, porque la policía la está cuidando. Por donde único pueden entrar es por el almacén de la ferretería". Ahora es el garaje del periódico Vanguardia. Ellos hicieron un hueco y pudieron entrar para tirarle al Gobierno. La emisora quedó destruida, como puedes imaginar.

«La Ferretería estaba llena de pintura esparcida por el piso. El dueño estaba encendido, y mi padre, que nos se aguantaba, le contestó: "Usted se queja de la pintura, y por qué no se lamenta por los muertos"».

Romero recuerda que no había fluido eléctrico y la señal no llegaba al trasmisor. Chucho lo había llevado a conocer al Che en las calles Maceo y Julio Jover. Los autos estaban atravesados en las esquinas para impedir que pasaran los batistianos. Dentro de uno de esos automóviles conoció el Guerrillero Heroico.

«Cuando me presentan, el Che me dio la mano y me dice: "Ven acá, cómo se puede trasmitir desde tu emisora". Yo le contesto que desde las diez de la mañana del domingo 28 había cesado la trasmisión porque el trasmisor quedaba cerca de la loma del Capiro. Y que, además, habíamos enviado a los trabajadores para sus casas. "Qué se puede hacer", me dice.

«Nosotros fuimos al patio del ferrocarril desde donde se tomó la corriente y por poco nos electrocutamos porque ya habían algunos tratando de echar andar la planta. Cuando llega la corriente a la emisora y se hace la primera trasmisión, no lo sé, porque yo no estaba allí. Andaba en otros trajines, porque el Che nos había encargado buscar un carro altoparlante para hablarle al Regimiento. La guagua del Cloris fue la que resolvió el problema».

«La CMHW fue la primera Casa del 26 que existió al triunfo revolucionario. El 2 de enero el Che hace circular un volante agradeciéndole al pueblo santaclareño su ayuda y se despide de nosotros».

El seis de enero se convirtió en una fecha significativa para Santa Clara. Fidel Castro y la caravana libertadora pasaría por la ciudad dejando a su paso memorables instantáneas en los alrededores del parque Vidal.

«Se esperaba su llegada. Él hace una parada a la entrada de la ciudad en la casa de Guillermo Rodríguez para descansar. Al pasar el mediodía habla desde el Gobierno. En ese entonces teníamos equipos muy malos, y yo empecé a empatar cables hasta que pude arrastrarlos desde la W hasta el otro balcón con un micrófono de salero. Así le decíamos, por su parecido. Había mucha gente de la prensa a su alrededor. Ahí se realizó en primer remoto. Lo hizo el locutor y músico Juan Antonio Valdés Martínez».

Enrique Romero partió a la lucha contra bandidos en el Escambray y tras su regreso lo nombran como nuevo director de la emisora entre 1961 y 1962. Luego, continuó trabajando allí hasta la década de 1990. Su vida estuvo consagrada a la radio.

«Nunca quise hablar por radio, debo decirlo. Mi abuelo, mi padre, mi tío, mis primos, mi hermano, todos dedicaron su vida a esa profesión. Yo también lo hice, por eso escribí mis memorias, aunque no se han publicado aún».

Desde Santa Clara, en el centro de Cuba

Para los que nacimos en los noventa, la voz de Franklin Reinoso cuando anunciaba «Esta es W, desde Santa Clara, en el centro de Cuba», se convirtió en eco indispensable en nuestras casas cuando la programación televisiva se circunscribía a solo dos canales.

Muchos despertamos con Pañoleta Azul y nuestros padres se enteraban de las noticias de primera mano con Patria o Radio Revista. En las tardes, las abuelas escuchaban radionovelas, facturadas por el excelente Grupo Dramático, integrado por grandes talentos del arte villaclareño.

Por sus micrófonos han pasado excelentes figuras de la locución y el periodismo nacional. En su cumpleaños merece que se le conozca así, como la Reina Radial del Centro de Cuba.

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