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La realizadora de la  Televisión Cubana Consuelo Ramírez dio en el blanco osadamente  al proponer en horario estelar   la telenovela Latidos compartidos, con  mayor audiencia, en opinión de algunos, que Imperio, de la multinacional cadena brasileña O Globo, transmitida al igual tres días a la semana, pero diferentes.

  No existen encuestas serias que confirmen tal aseveración y es lo de menos. Lo más importante es notar la favorable acogida y creciente aceptación de este producto audiovisual del patio, ahora en la pequeña pantalla, después de tantas buenas intenciones casi siempre fallidas de congéneres precedentes.

       Consuelo, junto a Maité Vera,  fue coguionista de la anterior entrega criolla  de la pequeña pantalla, que dejó desilusión en la mayoría de las personas por los descuidos en la dirección de actores, el desbalance estructural y melodramatismo.

        Ahora la directora de Latidos…,  en unión del  guionista  Felo Ruíz, aborda temas candentes de nuestra realidad social con gran sentido humorístico y dramático, apoyada por un elenco que fusiona consagrados   y noveles actores, de manera natural y sin diferencias abruptas,  para abordar aristas íntimas de varias familias en circunstancias disímiles y difíciles.

       La reconocida realizadora de cine y televisión asume  esta nueva producción televisiva de 87 capítulos de 30 minutos de duración, con temáticas muy actuales de sociedades en cualquier sitio del orbe, como el racismo, el machismo, la intolerancia, corrupción, crisis de valores o la exclusión y prejuicios por orientación sexual.

        Esas familias enfrentan cambios en sus vidas;   algunos personajes porque se lo proponen u obligados por las circunstancias generan situaciones muy dramáticas o  simpáticas para seguir adelante con sus respectivas existencias.

  Presentar ese entramado con un enfoque que bordea la tragicomedia de manera casi permanente, es uno de los mayores desafíos de la realizadora y gionistas. Hasta aquí parece que resulta. Pero solo al final se sabrá si es un logro, pues es un elemento que se suele usar solo como soporte secundario dentro de ese género.

      Consuelo  Ramírez y sus coloboradores  Enríquez  Amílcar Salaty, Gabriela Reboredo y Junior García,   jóvenes muy talentosos y osados,  pusieron en pantalla un guión de mucha calidad y ciertos filos.

       El éxito de   esta telenovela depende, en parte,  también de sus guionistas, capaces de construir  personajes disímiles y plasmarlos   para que los televidentes   puedan convertirlos en lo que quieran o imaginen,  según su estado   emocional .

      La  coguionista de la recién finalizada telenovela Cuando el amor no alcanza fue exigente con el casting, al que asistieron  casi 250 actores, entre ellos algunos quienes colaboraron  con los más jóvenes que nunca habían hecho televisión.

       Por ejemplo, durante meses realizaron   trabajo con los niños participantes  para seleccionar aquellos  que se ajustaban más a las características de los personajes que   querían mostrar.

      Esperemos pues, por los próximos capítulos de esta telenovela que ha captado la atención de la teleaudiencia, la cual en su mayoría opta por esta producción nacional . Tal se demuestre que no hacen falta, a toda costa, grandes recursos o lujos excesivos, cuando existe creatividad y se persigue la calidad.  (Por Octavio Borges, ACN)