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Turismo religioso: ¿nueva modalidad?

Turismo religioso: ¿nueva modalidad?

Entrevista al MsC. Clemente Hugo Ramírez Frías, profesor de la Escuela de Altos Estudios de Hotelería y Turismo radicada en el Hotel Sevilla de La Habana.

Rosa María de Lahaye Guerra.- Dice Ud. que ha investigado por un buen número de años sobre ¿turismo religioso? ¿Puede explicar a los lectores de Cubadebate?

Clemente Hugo Ramírez Frías.-  He estudiado el tema de la religión en su relación con el turismo durante poco más de diez años, pero no creo que sea un buen número de años. Le explico, mis investigaciones y el trabajo docente hasta 1999 habían sido sólo del tema de la religión y otros temas relacionados, después de ese año es que comienzo a tener una mayor intencionalidad en la observación de las relaciones del turismo con la religión en Cuba y, me di cuenta de las complejidades del tema y el amplio campo que abarca. Creo que lo más importante para los lectores es comprender que  la relación entre estos dos fenómenos sociales tiene muchas aristas, inciden factores sociales, éticos, políticos, culturales…

Si analiza los dos conceptos por separado -el turismo y la religión- cada uno han desatado grandes debates y hasta fuertes confrontaciones académicas. En el mismo caso del turismo se suele enfocar por algunos, solo como un fenómeno económico (la industria sin chimenea) o limitado al ocio y el  disfrute banal, sin tener en cuenta que el turismo, además, es un fenómeno cultural, que entraña complejas relaciones sociales.

El análisis de estos vínculos en el contexto cubano se me ha hecho más trabajoso al no haber encontrado investigaciones anteriores realizadas por estudiosos cubanos sobre el aspecto social del turismo, y su relación con la religión. El tema se ha tocado de forma indirecta o brevemente. Existen artículos de investigadores extranjeros que lo abordan, muchos de manera descontextualizada, otros han sido más o menos objetivos, principalmente en lo referente a las religiones de origen africano, me viene a la mente trabajos de la investigadora Kali Argyriadis.

R.M.L.G.- ¿Quiere decir que el culto se ha puesto en función del turismo? ¿O  más bien se entiende por turismo religioso, aquel turismo que  promueve la religión sin desvirtuarla?

C.H.R.F.- El llamado turismo religioso sólo es una parte de esa relación. Me refiero a que mi objeto de investigación es más amplio: son los procesos que intervienen en la relación entre el turismo y las religiones en Cuba, las interinfluencias que se han producido entre los grupos y las personas, entre residentes y turistas y factores que inciden en ello.

El turismo religioso se considera una de las formas más antiguas de turismo. Muchos lo asocian al fenómeno de la peregrinación y, algunos hasta lo ven como sinónimo. Otros aceptan en el turismo religioso una gran amplitud de motivaciones que pueden ser directamente religiosas o no, desde apreciar el arte religioso, hasta el viaje que se realiza con el objetivo puramente religioso, digamos, participar en una ceremonia religiosa para iniciarse en esa religión.

También hay quien rechaza los términos, tanto turismo religioso como turismo espiritual. Se alude a la fuerte presencia del mercado que existe en la actividad turística en contraposición con la esencia espiritual de la religión.

En el mundo de hoy muchos espacios sagrados han sido invadidos por el mercado y esto entra en contradicción con la esencia espiritual de la religión. Se conocen ejemplos de diferentes países donde con la llegada del turismo se han erosionado costumbres y tradiciones religiosas y se ha denunciado  la comercialización de rituales. Usted puede observar que grandes centros religiosos visitados por multitudes se han convertido en empresas de compra-venta. He visto en un sitio Web de turismo religioso que el negocio asciende a 18 000 millones de dólares y que un cuarto de los turistas en el mundo tiene interés en sus viajes por asuntos religiosos.

En realidad no solo el turismo en la sociedad capitalista es dominado por la mercantilización. El desarrollo global del capitalismo ha convertido todo en mercancía. Los conflictos en los vínculos de la religión y el turismo forman parte de un proceso histórico.

O sea, si hablamos del turismo en tales condiciones habría que hablar también de cómo la religión ha ido adoptando formas diferentes en estos contextos, se habla de religiones a la carta, en medio de un reavivamiento religioso que se nos aparece como una gran feria con las opciones pragmáticas que cada cual pueda escoger. También está la llamada Teología de la Prosperidad de un evangelio que sacraliza la riqueza material y  la idea de la preferencia de Dios por los ricos.

Por suerte resurgen o se mantienen sectores religiosos que se proyectan por mantener los valores espirituales de las auténticas religiones, algunos vinculados a movimientos sociales. En América Latina pueden encontrase asociados al renacer de religiones precolombinas  y de origen africano.

Es indiscutible que la actividad turística ofrece numerosos beneficios para el desarrollo de un país, pero su presencia siempre tiene consecuencias socioculturales, en el estilo de vida de los habitantes de zonas donde se desarrolla el turismo, hasta cambios en su sistema de valores.

La sociedad cubana no está exenta de influencias internacionales y de contradicciones internas que implican consecuencias negativas en la relación turismo y religión, pero considero que es posible que en el contexto cubano se neutralicen algunas contradicciones de la actividad turística que son aparentemente insalvables en otros escenarios.

Por la especificidad de la sociedad cubana, no creo conveniente la promoción estatal de un turismo religioso por lo controversial del término, sobre todo si se entiende el turismo religioso como la puesta en valor turístico del hecho religioso, del acto sagrado, los estudios han demostrado los impactos negativos que tiene poner actividades religiosas o ritos en función del turismo. Creo que si existe un turismo religioso en Cuba debe estar al margen una intencionada promoción mercantil turística.

Si se considera turista a todo aquel que viaja por diferentes motivos -entre ellos el religioso- a un lugar fuera de su residencia habitual, es indudable que un extranjero o grupo de extranjeros que viaje a Cuba para participar en un rito religioso se puede considerar parte de un turismo religioso, aunque tenga que utilizar los servicios del turismo, un hotel o un transporte rentado, su viaje no ha sido motivado por una promoción turística, ha sido resultado de la gestión personal. También existe este turismo producido por intercambios entre iglesias cubanas y homólogas en el extranjero. Estos intercambios producen un flujo importante de viajes de grupos religiosos que entran al país mediante visa religiosa, realizan actividades religiosas conjuntas y algunos de estos grupos tienen también un carácter solidario.

Habría que ponderar los aspectos positivos que puede tener esta relación. Desde el punto de vista cultural y turístico muchos de los contextos  religiosos tienen gran valor, las exteriorizaciones religiosas son manifestaciones culturales con gran atractivo turístico, no solo traducido en un esteticismo de la expresión religiosa, sino también por la transmisión de valores éticos y culturales en general.

Le digo a mis alumnos una frase que se la puedo repetir casi textual: el turismo, además de ser elemento mercantil, es también actividad de enriquecimiento cultural, espiritual, fuente de conocimiento y comprensión mutua entre los pueblos.

Por estas razones he propuesto el término turismo de cultura sobre la religión, para referirme a esas posibilidades, un tipo de turismo cultural basado en las riquezas de la cultura religiosa de nuestro pueblo, sobre todo de las religiones populares, como las de origen africano. Su colorido, valores patrimoniales como las manifestaciones artísticas, bailes, vestimentas, sus cantos. Utilizando datos del Dr. Jesús Guanche existen más de 90 agrupaciones músico-danzarias con referente religioso registradas  por el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), además está la sabiduría ancestral de estas religiones populares que puede enriquecer el conocimiento de los que nos visitan.

El turismo ayuda a que nuestros propios valores se concienticen, muchas veces la mirada al “otro” nos ayuda a ver lo nuestro.

R.M.L.G.- ¿Qué vínculo tiene todo esto con el CNCC (Consejo Nacional de Casas  de Cultura)?
C.H.R.F.- Le doy una gran importancia a las casas de la cultura y otras instituciones culturales como los museos municipales, porque pueden servir de intermediarios entre instituciones turísticas y la comunidad religiosa portadora de este patrimonio. Se trata de llevar el turismo a estas manifestaciones -no a la inversa- las casas de cultura y los museos en sus vínculos con entidades y líderes religiosos influyentes en la comunidad promueve proyectos comunitarios en función de desarrollar valores, de ahí la importancia que tienen, para servir de puentes con el turismo y estar al tanto de impactos negativos en esta relación. Las instituciones comunitarias tienen un gran conocimiento sobre este patrimonio por eso están en condiciones de protegerlos.

R.M.L.G.- ¿Y que es eso de las visas religiosas?

C.H.R.F.- La administración de W Bush, sobre todo a partir del año 2004, dejó  prácticamente solo una brecha para que los ciudadanos norteamericanos viajaran a Cuba y fue la vía religiosa, se les daba licencia religiosa a grupos religiosos para viajar a Cuba y se les exigió que no podían tener otra actividad que no fuera de este tipo, se sabe perfectamente que esta vía ha sido utilizada o manipulada políticamente por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, pero, lo más importante es que muchos de estos grupos han tenido una posición de solidaridad. Muchos norteamericanos que visitan Cuba por esta vía se han dado cuenta de que la realidad cubana dista mucho de la propaganda de calumnias que se propaga sobre nuestro país. En este intercambio el estado cubano ha establecido, a través del MINREX que todo el que viaje desde EEUU hacia Cuba con licencia religiosa debe tener una visa religiosa, solicitada por una institución religiosa cubana.

R.M.L.G.- Hablaba usted de unas tiendas que comercializaban los productos religiosos. Pudiera brindar información sobre éstas.
C.H.R.F.- Solo conozco una tienda estatal que se nombra así mismo- Orishas-, alguien me dijo que existían otras, pero no las he visto. Esta que le digo vende ropa blanca, soperas, sombrillas, esteras, imágenes, etc. En mi  opinión si a estos artículos no se les da un sentido sagrado no entran en contradicción con el carácter laico del estado, porque de acuerdo a este carácter, la institución estatal no debe comercializar objeto o símbolo religioso alguno. No es el mismo caso que las tiendas de particulares que a ojos vista han proliferado en los últimos meses más que en ningún otro momento.

TOMADO DE CUBADEBATE

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