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Rubiera: El Bloqueo yanqui impidió ilustrar el Estado del Tiempo en TV

Rubiera:  El Bloqueo yanqui impidió ilustrar el Estado del Tiempo en TV

Hasta en la modernización del sistema computarizado para ilustrar con imágenes o gráficos el estado del tiempo en la televisión cubana, ha hecho mella el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

En la reciente audiencia pública de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento, en La Habana, el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, denunció cómo esa política demoró y encareció la adquisición de componentes o tecnología con ese fin.

Contó que en 2005, por orientaciones del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, un grupo de especialistas recibió la tarea de comprar un sistema computarizado dirigido a presentar, en mejor formato, el estado del tiempo en la televisión cubana, y en Europa encontraron los equipos idóneos.

Pero estos tenían patente norteamericana, y se requería una licencia del Departamento de Estado de ese país, que nunca se autorizó, además de los inconvenientes que habría después para conseguir las piezas de repuesto, acotó.

Aunque finalmente dimos con un sistema francés, incluso a un precio justo, se requería también de tarjetas especiales de video, cada una de las cuales costaba siete mil dólares, las cuales se trajeron y montaron, pero por calentarse necesitaban unos ventiladores pequeños.

Explicó Rubiera que en cuanto los fabricantes de esos aditamentos se enteraron que su destino era Cuba, "nos cerraron el mercado, y hubo que ir a la República Popular China a buscar los ventiladores, cuyo precio se elevó debido a los costos de los fletes.

En total, desde julio y hasta el 21 de noviembre de 2005, en que estaba montado el moderno sistema para ilustrar con imágenes el estado del tiempo en la televisión, no se pudo salir al aire con la nueva tecnología por no disponer de todos sus componentes, debido a las regulaciones del bloqueo norteamericano, precisó el destacado meteorólogo.

FUENTE:  AIN (TEXTO Y FOTO)

Canción tema de la serie televisiva Mucho ruido

Canción tema de la serie televisiva Mucho ruido

Complaciendo peticiones, Tele y Radio publica la letra del tema de despedida de la serie Mucho ruido que transmite la televisión cubana en el horario de las 7:00 pm, y que  trata la difícil etapa de la adolescencia.   Que la distruten.

Hay una flor que vive en ti, una esencia que creció,

la imagen que me mostró el camino que hay que seguir.

Hay muchas fuerzas pa’ vivir y una luz que me encendió

las ganas de descubrir que hay un rayito de sol,

no se me van a apagar la llovizna y la alegría,

nadie me va a arrebatar: mis alas,

mis sueños, mi algarabía.

Me llevo lo que aprendí del abrazo de un amigo,

el vuelo del colibrí y una sonrisa de abrigo.

Dame, sólo lo que yo te pido dibujaré por aire una señal del destino,

tenme como un resguardo prendido yo volaré donde nadie

me impida hacer mucho ruido.

Coro: Dame un rayito de Sol.

Tal vez, ayer pensé que me caía,

que mi vida en un abismo se desvanecía,

la madrugada tan fría soñando que te tenía.

Rap:

Tal vez, llegaste y se encendió la luz,

¿Por qué?, sencillamente fuiste tú,

Esta vida marcada por cosas ya pasadas,

no entienden,

no conciben una salida pensada.

¿Por qué decir? ¡La juventud ya está perdida!,

Pues entonces creceremos y nos vemos a escondidas.

Quizás, muchos ya han huido,

acabados por la vida y ruidos en sus oídos.

A nosotros, no nos van a derrotar,

y recuerden nuestras huellas nunca se van a borrar;

¡Yo!.

Yo me voy a levantar, no me daré por vencido,

nadie me va a arrebatar¡ las ganas de estar contigo!

Dame, sólo lo que yo te pido dibujaré por aire una señal del destino,

tenme como un resguardo prendido yo volaré donde nadie

me impida hacer mucho ruido.

Autores e intérpretes: Néstor Enrique Jiménez. (Leandro) Fabián Mora. (Robertico) Rubén Araujo. (José Ángel)

Radio del Sur llega a 22 países

Radio del Sur llega a 22 países

La Radio del Sur, una iniciativa similar a Telesur, que busca enlazar emisoras de América y África tiene ya conexiones con 88 estaciones de América Latina, el Caribe, Estados Unidos, Canadá y España.

Abarca emisoras de Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Cuba, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Islas Canarias, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Nicaragua y República Dominicana.

A la señal se puede acceder asimismo en el sitio de Internet www.laradiodelsur.com y su señal por satélite enlaza emisoras afiliadas que cubren el 40 por ciento del territorio venezolano, con 12 frecuencias locales, informo Radio Nacional de Venezuela (RNV).

Con sede en Caracas, la emisora nació nace como instrumento de integración en un mundo donde hay diferentes polos de poder y cambios geopolíticos, afirmó la directora de RNV y responsable del nuevo medio, Helena Salcedo.

Con una programación variada que incluye información, entretenimiento, música y educación, la emisora aspira a impulsar la unión de los pueblos mediante intercambio de contenidos informativos.

Una prioridad es integrar a las comunidades de zonas urbanas con prioridad en las áreas rurales del sur del mundo.

(Con información de Prensa Latina)

Cómo se prepara la Televisión Cubana para cubrir el espacio de la telenovela cubana

Cómo se prepara la Televisión Cubana para cubrir el espacio de la telenovela cubana

Mucho se habla por estos días del espacio dedicado a la telenovela cubana. Gran debate generó la recién finalizada teleserie Diana, cuyo nivel de aceptación osciló entre quienes le dieron su beneplácito y aquellos que no se sintieron seducidos con la manera de encarar nuestra cotidianidad a partir del uso dinámico de los códigos del audiovisual.

Anuncios de retrasmisiones han despertado, también, opiniones diversas. Pero hacer televisión no es cosa fácil. Y en Cuba no se da la excepción. Propuestas de estreno que satisfagan gustos, exigencias, y además cumplan con las normas técnicas prefijadas, es tarea ardua para los responsables de estas producciones.

En conversación con Eunice Peña Sardiña, jefa de la División de Dramatizados de la Televisión Cubana, pudimos conocer qué programa la Televisión Cubana para cubrir el horario de la telenovela cubana. Diálogo que invita a abrir las puertas del análisis y la compresión.

“La producción de dramatizados es muy costosa, y dentro de ella las series son unas de las más caras y complicadas de realizar, principalmente las novelas y aventuras, cuya filmación puede durar alrededor de un año.

“Estas realizaciones implican, en un primer momento, mucha investigación, el fomento constante de ideas y temáticas a tratar, un gran  trabajo con los guionistas, asesores, y con el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión,  o sea, se requiere de la retroalimentación con los públicos.


“Fundamentalmente estamos trabajando temas de actualidad, porque así lo pide el pueblo, y ello es un reto importante porque se trata de lo que ocurre aquí y ahora. Después viene todo el proceso productivo para trasladar lo que está en el papel al audiovisual, y eso demora, según la cantidad de capítulos a grabar, la extensión del metraje”.


Esta reseña se une a las carencias materiales que como parte de nuestra sociedad, tiene la televisión cubana; el tema es complejo, no siempre se logra realizar lo que se planifica para un período de tiempo. Estas rupturas en los ciclos productivos y los correspondientes baches de continuidad en un espacio como el de la telenovela, es blanco perfecto para los señalamientos de los diversos públicos. De ahí que las estrategias de programación, tengan que recurrir por períodos a la retransmisión de programas de probada aceptación.


“Pero creo que apelar, ahora, a la serie policial Día y Noche, en su momento un espacio muy gustado y donde destaca la actuación de Jorge Villazón, un actor muy querido, es una opción. Ya hemos visto algunos capítulos presentados en vísperas de este verano, y ahora la propuesta es exhibir una docena de otros capítulos protagonizados por dicho actor.”

La retransmisión de esta teleserie comenzó el pasado lunes 28 de septiembre, con frecuencia también los miércoles y viernes a partir de las 9:15 de la noche por Cubavisión.

Según Eunice, los resultados de audiencia que tuvimos con los materiales de dicha  serie que pusimos en junio, fueron positivos; según consta hay un público que lo agradeció.

“Luego continuaremos en dicho espacio con los 29 capítulos del seriado Su propia guerra, muy reclamado desde hace tiempo por la población, y protagonizado por Albertico Pujol en una destacada actuación.

Esto es lo que se tiene programado para lo que resta de este año. Quizás no sea una propuesta que complazca a todos los públicos, no porque desconozcan el éxito que tuvieron esas series, sino porque desean ver en sus pantallas ofertas nuevas que en ese horario estelar atrapen su atención.

Por ahora, la Televisión Cubana no puede llenar ese vacío No obstante, Eunice Peña hizo anuncios que pueden ser halagüeños para el futuro inmediato

Al respecto, comentó que ya trabajan, desde hace algún tiempo, en la producción de tres telenovelas que asegurarán las transmisiones de ese horario en el 2010 y 2011, aproximadamente.

“Estamos hablando —dijo— de la serie Aquí Estamos, de 78 capítulos, escrita por Alfredo Pérez y Hugo Reyes, y dirigida por Rafael González (Cheíto), con la colaboración de Hugo Reyes como codirector,  y que aparecerá en pantalla en los primeros meses del próximo año.

“Los temas que se abordan son principalmente de actualidad, teniendo en cuenta los reclamos de la población. Por tanto, es una serie que desarrolla la historia de un grupo de jóvenes que deciden aglutinarse alrededor del teatro. Cada uno de ellos llega a la actuación con diferentes problemas, pero se verá cómo, a través de sólidas relaciones humanas, ellos pueden resolver sus conflictos.

“Y aunque se tratan temáticas muy importantes para la juventud cubana, esperamos que les gusten al público de todas las edades.

“También está en proceso de realización la novela Añorado Encuentro, de 80 capítulos, escrita por la experimentada Maité Vera y dirigida por Virgen Tabares. Se estrenará después de Aquí Estamos, y en ella también se tratan  temáticas sobre la juventud y, especialmente, cómo asume esa generación el valor que tienen el sentido de pertenencia y el amor a la tierra natal. La trama se centra en una niña que regresa a su país por amor, por tanto, las temáticas esenciales son el fenómeno de la emigración, y como dice el título de la novela, la añoranza por el reencuentro con los tuyos.

“La tercera producción, también en fase preliminar, es Bajo el Mismo Sol, escrita por Freddy Domínguez y dirigida por Jorge A. Padilla. Es una telenovela que consta de unos 137 capítulos, y trata sucesos interesantes y poco asumidos por el medio como son la reinserción social de tres mujeres recién salidas de prisión, los avatares que deben sortear para lograr insertarse en una sociedad que las rechaza a causa de los tabúes y estereotipos ya implantados en la mente de sus coterráneos.

Es una obra en la que la diversidad de edad, el cómo se comportan esas mujeres en diversas situaciones, y la violencia familiar, son el centro del drama que en ella se afronta.

“También estamos trabajando en otros proyectos aún en fase de guión, para poder darle continuidad a estas tres nuevas ofertas y asegurar no tener más baches en el espacio de la telenovela cubana.”

Eunice, conocedora de los ciclópeos esfuerzos que se realizan para sacar adelante un proyecto audiovisual, cualquiera que sea, concluyó señalando: “Se requiere de mucha dedicación, trabajo en equipo, integración de todas las partes. Sólo así se podrá garantizar estrenos en un espacio que sabemos es el más demandado y exigido por todos”.

FUENTE:  Ana Ivis Galán García, tomado del Portal de la TV CUBANA.

DISPONIBLE EN:  http://www.tvcubana.icrt.cu/noticias/como-se-prepara-la-television-cubana-para-cubrir-el-espacio-de-la-telenovela-cubana/

Mucho ruido, una esperada serie

Mucho ruido, una esperada serie

Mariela López, la exitosa realizadora del afamado espacio La sombrilla amarilla, es la directora de Mucho ruido, la esperada serie juvenil que estrenó ayer la Televisión Cubana como parte de su programación de verano y que, durante 30 capítulos de 27 minutos, aparecerá los lunes, miércoles y viernes, a las 7:00 p.m., por Tele Rebelde.

La constante demanda de este tipo de gustado producto audiovisual fue lo que impulsó a Mariela a dirigir Mucho ruido. Fue la experiencia que vivía Mayteé Vila con sus hijos adolescentes lo que la motivó a escribir junto a su hermano, Ricardo Vila, la historia de 16 muchachos de diferentes procedencias que se encuentran en un campismo.

«Durante los seis primeros capítulos, comentó Mariela a Juventud Rebelde, se presentan los personajes. Esta es una serie coral que trata las diferentes problemáticas que enfrentan estos jóvenes: el alcoholismo, la sobreprotección, la carencia de amor, la falta de comprensión que tanto necesitan, el derecho que tienen a elegir una carrera, el valor de la amistad y la lealtad...

«Mucho ruido les muestra a los adolescentes y jóvenes que tienen toda la capacidad para determinar lo que quieren en la vida y les enseña los recursos que poseen para lograrlo. Soy de la idea de que mientras más pronto lo aprendan, mejor».

—¿Cómo fue la selección del casting?

—Partí de las características físicas, buscando diferencias y multirracialidad mientras descubría las potencialidades actorales, de comunicación, y de química que podía haber entre ellos.

«La selección del casting determina el éxito de una obra. Hay nervio en el actor que se siente a prueba, al igual que en el director que siempre teme al error. Yo empiezo por presentarles una breve sinopsis de los personajes y les entrego escenas que marcan sus líneas, así como las relaciones entre estos. A partir de sus propuestas, trabajo con ellos como si estuvieran en un ensayo común. En dependencia de la comunicación y del resultado que obtengo, decido; nunca espero del casting el personaje hecho, busco la semilla».

—¿Cómo fue la convocatoria?

—Por entrada libre. Pudo presentarse todo el que se enteró. Primero busqué en el grupo de Olga Alonso, que dirige Humberto Rodríguez. Allí encontré a Milton, quien interpreta a Carlos Enrique; y a Daniela que hace de María Carla. Laura Lupe (Fernanda), Ariadna (Yaíma), Rachel (Claudia), Reinier (Cristian) y Rubén Araujo (José Ángel), eran estudiantes que cursaban el 3er. año de la ENA (para ellos hubo que reajustar el plan de estudios) en el momento del casting.

«Clarita (Laura) y Fabián (Robertico) estaban en 4to. año. Ahora ya están graduados y culminaron sus tesis con cien puntos. Fabián la hizo con una selección de las escenas de la serie, y Clarita presentó escenas de la misma. Ella se graduó, además, con una obra de teatro que dirigió Carlos Díaz.

«Manolito (Luis Manuel), Leandro (Eric), Néstor Enrique (Leandro) y Marlon (Henry), eran recién graduados, mientras que Ingrid (Patricia), es estudiante de Informática; Hani (Ana), de Economía; y Samira (Siana), de Música».

—¿Resultó difícil trabajar con actores tan jóvenes?

—Yo me comunico muy bien con los jóvenes. Todos resultaron ser muy talentosos y buenos seres humanos; hicimos un pacto de sinceridad y lealtad en el plano personal y profesional. Me gusta la sinceridad de los jóvenes, no han perdido la inteligencia de los niños y son conocedores de la naturaleza humana. Es muy cómodo trabajar con quienes están deseosos de aprender, confían en ti, te respetan y te quieren. Trabajar con jóvenes es como sembrar en tierra virgen y fértil, todo se da.

—¿Y el equipo de realización?

—La banda sonora pertenece a Maykel Alfonso, quien además grabó todo el sonido directo en locaciones difíciles: playas, barcos, bailables, karaokes, serenatas y un concierto de rock. El editor es el experimentado Pável Ramírez; y Rafael García (conocido director de fotografía de La Sombrilla amarilla, Hola Habana, El elegido del tiempo...) se encargó de la corrección de color. Ambos diseñaron la presentación, la despedida y los efectos visuales.

«Tony Sánchez realizó la dirección de fotografía en los dos últimos y difíciles meses del rodaje; la asistente de dirección general es Indira Magaz —mi apoyo incondicional y quien cuidó de los detalles junto a Omar Valdés—; Yolanda Iglesia, mi asesora; el diseño de vestuario es de Nieves Valdés y el de maquillaje de Idaleidys Santana. La producción general corresponde a Luis Orlando.

«Tuve un excelente equipo de sonido y de asistentes de producción, especialidades de las que no se habla pero que son determinantes de la calidad. En este grupo están Omar Valdés (efectos especiales) y Pupy (efectos de luces)».

—¿La música es original? ¿Quiénes la interpretan?

—El tema de presentación y el de despedida son originales. El primero es de la autoría de Israel Rojas y está interpretado por Buena fe; mientras que el segundo es cortesía de los actores Néstor Enrique Jiménez, Fabián Mora y Rubén Araujo. El arreglo musical del grupo Aria y la mezcla la llevaron a cabo los reconocidos Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galván.

«La serie está musicalizada con fragmentos de temas de autores cubanos, como Carlos Varela, Santiago Feliú, Haydée Milanés, Buena fe, Van Van, Oguere, Aria, Raúl Paz, Vanito, Thelmaris, Interactivo, Descemer Bueno, Gema y Pável, X Alfonso, Orishas, Charanga Habanera, etc».

—¿Alguna anécdota que contar sobre la filmación?

—Acabo de editar una escena que cuando se rodó había mucho frío, mientras que la serie transcurre en el verano. Pasaron un frío terrible, porque no podía grabar de día por los frentes fríos, de manera que había que hacerlo en las noches para no atrasarme; así que sufrieron el frío de la madrugada, en una aparente noche de «verano». Sin embargo, no se quejaron; y por suerte tampoco se me enfermaron.

—¿Qué te mantuvo durante tanto tiempo fuera de la pequeña pantalla?

—La «cola» que debemos hacer los directores entre un proyecto y otro debido a las disponibilidades de producción y la carencia de proyectos y presupuestos. El otro motivo es que escojo los proyectos que dirijo, no hago todo lo que me ofrecen.

—¿Por qué dejaste a un lado un proyecto tan exitoso y necesario como La sombrilla amarilla?

—No lo dejé a un lado; no tenía los recursos y las condiciones para hacerlo mejor. Y La sombrilla amarilla no podía convertirse en un programa rutinario, que no cumpliera con las expectativas del público infantil.

La sombrilla... tuvo la virtud de educar al tiempo que entretenía a su público. ¿Te propusiste lo mismo con Mucho ruido?

—Es la única forma que tengo de hacerlo. No realizo una obra de la cual no se pueda aprender, aunque sea una mínima cosa que sirva para la vida. Sería como echar agua en un colador. Por otra parte, el público tampoco gusta de obras que le resulten aburridas. La mejor manera de transmitir valores, de enseñar, es lograr que no se percaten de que estás «dando una clase».

—¿Por qué tu interés en el público infanto-juvenil?

—Porque se parece a mí (risas).

—Después de mucho tiempo sin una serie nacional de este corte en pantalla, mientras permanecen en la TV otras de factura extranjera, ¿cómo has hecho para garantizar la dignidad de la puesta en escena dentro de tantas limitaciones económicas?

—No hacer concesiones de principio en la puesta y garantizar el «pollo del arroz con pollo», que es el trabajo de actuación de los muchachos, apoyándolos, además, con actores de experiencia y prestigio como Marta del Río, Corina Mestre, Eman Xor Oña, Rubén Breña, Silvia Águila, Kike Quiñones, Dianelys Brito, Osvaldo Doimeadiós, Irela Bravo, Amarilys Núñez, Daysi Quintana, Edith Massola, Jazmín Gómez, Ketty de la Iglesia, Jorge Treto y Rolando Nuñez, entre otros.

«La lista de las actuaciones especiales y de los actores invitados es bien grande. A ellos les agradezco haber accedido a compartir la serie con jóvenes que están empezando su carrera».

—¿Satisfecha?

—Con el trabajo de los muchachos sí. Desde el punto de vista formal de la puesta no pude hacer todo lo que tenía pensado, pero estoy conforme y en paz conmigo misma. Para mi suerte, me queda mucho por aprender.

 

Fuente:  José Luis Estrada Betancourt/ de Juventud Rebelde

 

Yuris Nórido: Mucho ruido, suficientes nueces

Yuris Nórido:  Mucho ruido, suficientes nueces

Fiel a su tradición, Tele y Radio reproduce el criterio de Yuris Nórido, en Cubasí, sobre la teleserie juvenil cubana Mucho Ruido, que ha tenido una notable aceptación entre todos los públicos y debe reportar una alta audiencia.   Luego de la experiencia de Diana, hay que decir, que Mucho Ruido también aborda los problemas de la Cuba de hoy, y lo mejor:  se entiende.  Los dejos con el comentario de Nórido.

Mucho ruido, suficientes nueces  

Realizadores, funcionarios y críticos cubanos han debatido una y otra vez la conveniencia de ubicar, en el tradicional espacio de las aventuras, las que el público denomina “series juveniles”.

Ha pasado el tiempo de la capa y la espada, dicen algunos, convencidos de que el televidente más joven prefiere otro tipo de “aventuras”, que tengan mucho más que ver con el aquí y ahora.

Otros –entre los que se cuenta este redactor- abogan por la coexistencia de géneros. Las aventuras tradicionales no han pasado de moda, ni pasarán nunca: los grandes clásicos siguen perfectamente vigentes.

Pero lo cierto es que, en las actuales circunstancias de producción, a la Televisión Cubana le resulta demasiado complicado realizar puestas que cumplan con los estándares mínimos de calidad.

Recrear los grandes títulos, con sus decorados de época, con sus escenas de combate, con sus particulares exigencias de vestuario y accesorios, resulta demasiado caro.

Ante ese panorama, la realización de series juveniles, más o menos realistas, ambientadas en época y escenarios mucho más cercanos, deviene un camino eficaz y pragmático. Sobre todo porque el público las recibe con manifiesto entusiasmo.

Un ejemplo: Mucho ruido (Tele Rebelde; lunes, miércoles y viernes; 7:00 p.m.), la teleserie de Mayteé y Ricardo Vila dirigida por Mariela López.

Estamos ante un producto no demasiado común en el ámbito de la producción nacional: la historia coral, protagonizada por gran cantidad de jóvenes actores, que recrean las inquietudes, alegrías y accidentes de un grupo de muchachos.

En la verosimilitud de esa recreación radica la principal virtud de la serie. Los jóvenes de Mucho ruido hablan como los jóvenes de la Cuba contemporánea, sin que haya sido necesario hacer concesiones a la chabacanería y el mal gusto.

Los bocadillos están escritos con gracia y chispa, el diálogo fluye, abundan las pinceladas de humor: el resultado es un discurso atractivo, que la estructura dramática sostiene sin traumas.

El argumento de Mucho ruido no da tregua al televidente. Las peripecias se suceden a ritmo trepidante, algo que aporta pujanza a la historia, pero que en buena medida también puede llegar a atropellarla.

Por momentos se extraña cierto regodeo en las situaciones, que permita asimilarlas a plenitud.

La puesta en pantalla es más que correcta, aunque adolece de cierta falta de variedad en los planos: Sobreabundancia de planos medios y generales (algo quizás achacable a la extraordinaria cantidad de personajes en buena parte de las escenas), que estandariza la visualidad y limita su capacidad expresiva.

Con la fotografía pasa otro tanto: en sentido general es eficaz y funcional, pero por momentos parece algo dependiente de los filtros.

Son, en todo caso, detalles que no empañan el impacto positivo de la teleserie, garantizado, en buena medida, por la calidad del jovencísimo elenco y de los intérpretes ya consagrados. La dirección de actores ha logrado una notable uniformidad en los desempeños.

Ha quedado demostrado, una vez más, que es posible realizar productos atractivos con relativa economía de recursos. Mucho ruido –como antes hizo Doble juego- se zambulle sin prejuicios en el complejo universo juvenil. A algunos podrá parecerles más o menos profundo el abordaje, pero en definitiva resulta válido.

Detrás de Mucho ruido hay, en todo caso, suficientes nueces.

Salamanca y Eddy, irrepetibles

Salamanca y Eddy, irrepetibles

En aquel verano de 1966 disfruté como todo el pueblo aquellas transmisiones que llegaban por las ondas nacionales de  Radio Progreso, cuyas emisoras repetidoras repartían por toda la isla la voz amiga e inconfundible de Eddy Martin, que me dejaba ver cada gesto y cada jugada a través de mi amiga la radio. Entonces solo conocía lo que se había publicado sobre el Cerro Pelado y la odisea de nuestra delegación deportiva para trasladarse a San Juan, Puerto Rico, pese a la negación de que arribaran a naves aéreas y marítimas cubanas.

Pero la delegación de más de trescientos deportistas y técnicos cubanos subió al Cerro Pelado, la nave insignia, en los muelles de Santiago de Cuba. Llegó frente a las costas de Puerto Rico y alcanzó tierra en las goletas que tuvo que buscar el Comité Olímpico.

El hecho de desfilar en el estadio Hiram Bithorn era ya una proeza, una gran victoria. Hasta ese momento era la mejor actuación del país en eventos centroamericanos, con ciento noventa y dos medallas, superior en cincuenta y dos a las obtenidas en 1950 en Guatemala.

En esos días Radio Progreso obtuvo el mayor rating, solo reservado a los grandes acontecimientos. En las casas, en el surco, en la fábrica, en el ómnibus, en la cafetería, en cualquier calle... solo se hablaba de pelota, de atletismo, de voleibol. Y cuando uno de los mejores cuarto bate de todos los tiempos, Miguel Cuevas, sacó la pelota sobre las cercas para impulsar a Urbano González con la carrera que rompió el celofán en el juego decisivo frente a Puerto Rico, toda Cuba vibró de emoción.

Para respaldar la voz de Eddy Martin, que se multiplicó para no dejar escapar ninguna jugada, estuvieron los periodistas Juan Marrero, del periódico Granma, y Gustavo Tomeu Riverón, ya jubilado, que le ayudaron en los comentarios.

Y en La Habana otros protagonistas se reprodujeron dirigidos por José Antonio Caiñas Sierra. Todo un equipo de ingenieros y técnicos que no descansaron ni en los centros transmisores ni en Radio Progreso, entre ellos René Martínez y Lito Aguiar. El control maestro de la cadena nacional recibía la narración vía telefónica desde San Juan, y la enviaba hacia los centros transmisores, a la vez que ofrecía esta señal a otros departamentos que la grababan para su utilización en noticieros de la radio y la televisión y de referencia para los periódicos y revistas.

¡Cuba, campeón mundial!

Nunca antes fue más dulce el sabor de la gramínea cubana, expresión que Juan Antonio, el inolvidable Bobby Salamanca, había incorporado a su decir beisbolero, que en esta ocasión campeonato mundial de béisbol en 1969–, cuando la magia de la radio logró trasladar al parque de Quisqueya, en la hermana Santo Domingo, a millones de personas que eufóricas, brotaron en pasión y orgullo...

Cuba había ganado el campeonato mundial de béisbol en 1960 en Costa Rica y se disponía a retener el título con una escuadra donde se alinearon entre otros, Owen Blandino, Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Lázaro Pérez, Ramón Hechavarría, Félix Isasi, Andrés Telemaco, Felipe Sarduy, Silvio Montejo, Tony González, Agustín Marquetti, el novel Rodolfo Puente...

Cómo disfruté del trabajo de los lanzadores Santiago (Changa) Mederos, Rolando Macías, José Antonio Huelga, Lázaro Santana y Roberto Valdés, y para cerrar un pitcher que lo mismo lanzaba con efectividad, que era llamado para traer la carrera decisiva, Gaspar (El Curro) Pérez.

Eran los primeros minutos del 26 de agosto de 1969. Se había acabado el campeonato mundial de pelota, con una extraordinaria respuesta sin paralelos en la historia. Cuba había ganado los nueve juegos primeros, pero el decisivo, como casi siempre, fue frente a Estados Unidos.

Nunca olvidaré aquella octava entrada, cuando las opiniones se dividieron, unas en contra y las más a favor de la decisión del mentor de veintiún años, Servio Borges, que perdiendo una por cero, depositó su confianza en el oportuno poder como bateador del lanzador, Gaspar (el Curro) Pérez.

Y el Curro trajo desde segunda base al short stop Tony González, para empatar el desafío, que después decidió el jardinero Rigoberto Rosique. Ya en las postrimerías, cerró con dos ponches, que inscribieron para la posteridad la frase de Salamanca presente en la histórica mención de Radio Rebelde y en la historia de la narración deportiva cubana y que esta vez la emoción dio un colorido especial: "Azúcar abanicando, Cuba campeón mundial".

Salamanca y Eddy ya no están entre nosotros físicamente, pero en la memoria permanecerán como ejemplo de proyección cultural, tenacidad, vocación, profesionalidad, compañerismo... Ellos serán por siempre la pareja irrepetible de la narración deportiva cubana.

Fuente:  Lic Josefa Bracero Torres.  Sección En la memoria radial, del Portal de la Radio Cubana, www.radiocubana.cu

Adiós eterno a Vicente González Castro, el hombre de TV en TV

Adiós eterno a Vicente González Castro, el hombre de TV en TV

Falleció el destacado director, guionista, investigador y profesor de los Institutos Pedagógico Enrique José Varona y Superior de Arte, Vicente González Castro.

Según informó la Televisión Cubana en su noticiero del mediodía de este sábado, González Castro comenzó su fecunda labor en el medio con la serie sobre televisión y comunicación TV en TV, Imagen y sonido y Hasta el Último aliento.

En su haber se halla también la serie policíaca Forense, los programas Quién sabe, Don Polilla y los teleplays Con guitarra y sin cajón, Juego Peligroso, La espera y La brújula,

La premier de su cuento Un par de manos será el próximo jueves.

Escribió además textos como Biografía de Dulce María Loynaz, Biografía de Carilda Oliver y folletos sobre televisión.

Colaboró con el diario Granma, las revistas El caimán barbudo, la del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la digital del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Una semana atrás el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona le entregó una medalla por su permanencia entre su personal docente.

Sus cenizas se encuentran expuestas en la funeraria de Zapata y 2 hasta las 3:00 de la tarde del sábado. (AIN)