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Tele y Radio

La Radio Cubana cumplió 87 años este 22 de agosto

La Radio Cubana cumplió 87 años este 22 de agosto

Cuba fue una de las pioneras en América Latina en desarrollar la radio y la televisión, pues desde 1922 y auspiciada por la Internacional Telephone and Telegraph (ITT) en la isla caribeña fue montada la primera planta radial.

La primera emisora que transmitió en Cuba fue la 2LC de Luis Casas Romero, el 22 de Agosto de 1922. El 10 de Octubre de 1922, la primera transmisión de la PWX, es considerada oficialmente como el inicio de la radiodifusión, momento en el cual se transmitió – en español y en inglés - un discurso inaugural del entonces Presidente de la República Alfredo Zayas.

Desde el inicio de la radiodifusión hasta la década de los años 30, la radio mantuvo una programación basada fundamentalmente en la información y el entretenimiento, y ya en los años 50, salvo contadas excepciones, tanto los servicios de radio como de la televisión pertenecían a las clases dominantes poseedoras del poder político, que los utilizaban para imponer patrones ideológicos y culturales convenientes para sus fines e intereses.

El 24 de febrero de 1958, sale al aire desde la Sierra Maestra, en las montañas del oriente cubano, Radio Rebelde, emisora de la Revolución fundada por Ernesto Che Guevara, y con ella comienza una nueva etapa en la historia de la radiodifusión en Cuba. A finales de 1959 había en el país 156 repetidoras radiales.

Con el triunfo de la Revolución en 1959, se producen cambios en la radio por la aplicación de las leyes revolucionarias, el sector se divide: de un lado los dueños de los grandes monopolios que se enfrentan a la Revolución, del otro los pequeños radioemisores. Estos últimos se unen e integran una organización denominada Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL).

El FIEL, que apoya el proceso revolucionario fue reconocido como órgano rector de la radio y la televisión cubanas. El 16 de noviembre de 1960, este organismo entrega a la Revolución sus instalaciones y la operación de las mismas. La atención estatal se asigna a una Oficina de Radiodifusión, anexa al Ministro de Comunicaciones y que es atendida por la Dirección Política del país. El 1ro. de Mayo de 1961 salió al aire la emisora Internacional Radio Habana Cuba.

Después del triunfo revolucionario se trabajó para que la señal de radio pudiera ser captada en todo el territorio nacional y que esta estuviera al servicio del desarrollo socioeconómico, con una red de emisoras nacionales, provinciales, municipales y locales que integran el Subsistema de la Radio Cubana.

El 24 de mayo de 1962, mediante la Ley 1030 del Consejo de Ministros de Cuba, se crea el Instituto Cubano de Radiodifusión, con el objetivo de difundir y orientar las emisiones de la radio y televisión para todo el territorio nacional. En 1975 el nombre sufre un cambio y pasa a denominarse INSTITUTO CUBANO DE RADIO y TELEVISIÓN (ICRT), con las mismas atribuciones.

Desde su creación el Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT, tiene como Misión ofrecer una programación radial y televisiva, portadora de altas virtudes políticas, ideológicas, sociales, éticas y estéticas, al servicio de los conocimientos, la cultura, la recreación y la defensa de los valores e intereses más sagrados de la Nación y de todos sus ciudadanos.

Su objetivo principal se dirige a profundizar los más elevados ideales patrióticos e internacionalistas de nuestro pueblo, en la lucha por su independencia, soberanía e identidad nacional y su amor a la construcción del socialismo en Cuba, teniendo en cuenta los intereses, necesidades y deseos del público al que va dirigida.

La Red Nacional de Radio

La Red Nacional de la Radio en Cuba cuenta con 91 emisoras. Una emisora internacional, 6 nacionales, 18 provinciales, 66 municipales, asimismo existen 84 estudios municipales de radio, distribuidos por todo el territorio nacional. Entre ellas pueden mencionarse las siguientes:

Emisoras Internacionales

Radio Habana Cuba, Ciudad de la Habana. Perfil informativo, cultural, musical. Transmite en nueve idiomas.

Emisoras Nacionales

Radio Rebelde, Ciudad de la Habana. Perfil informativo, variado, deportivo.

Radio Progreso, Ciudad de la Habana. Perfil cultural, musical, variado.

Radio Taino, Ciudad de la Habana. Perfil cultural promocional.

Radio Reloj, Ciudad de la Habana. Perfil informativo.

CMBF Radio Musical Nacional, Ciudad de la Habana. Perfil música de concierto, lírica y de cámara.

Radio Enciclopedia, Ciudad de La Habana. Perfil cultural, música instrumental ligera.

Emisoras Provinciales

Habana Radio, Ciudad de La Habana. Perfil cultural.

Radio Ciudad de la Habana, Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Metropolitana, Perfil cultural, juvenil y variado.

Radio COCO, Perfil deportivo y musical.

Radio Guamá, Pinar del Río, Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Cadena Habana, La Habana. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio 26, Matanzas, Perfil informativo, cultural y variado.

CMHW, Villa Clara, Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Ciudad del Mar, Cienfuegos. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Sancti Spiritus, Sancti Spíritus. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Surco, Ciego de Ávila. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Cadena Agramonte, Camagüey. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Victoria, Las Tunas. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Angulo, Holguín. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Bayamo, Granma. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Revolución, Santiago de Cuba. Perfil informativo, cultural y variado.

Radio Trinchera Antiimperialista, Guantánamo. Perfil informativo, cultural y variado.

El resto son emisoras municipales y / o locales

En la actualidad se transmiten 3 938 programas.

La Red Nacional de la Radio cuenta con 50 Sitios Web en Internet, 6 de ellos transmiten en audio real. El Sistema de la Radio Cubana en Internet posee 8 sitios en idioma inglés, y 13 de ellos transmiten en ese idioma de forma ocasional.

Fuente:  Historia de la radiodifusión en Cuba.  Portal de la Radio Cubana

La televisión que Paulina no conoció. A propósito de la Mujer y la TV en Cuba

La televisión que Paulina no conoció.  A propósito de la Mujer y la TV en Cuba

Entre los años 80 y 90 hubo en el ICRT una mujer camarógrafa. Era alta, sólida, mulata y se llamaba Paulina Sayas. Era única. Los que la conocieron - Paulina murió no hace mucho, aún joven - la definen como una presencia afable, llena de compañerismo y en extremo competente. Sin embargo, bajando la voz como suelen hacerlo los que quieren compartir un secreto vergonzoso, la mayoría concuerda en que Paulina quedó varada tras la cámara de los espacios informativos, aún cuando quería asumir programas dramatizados más complejos, sólo por su condición femenina. ¿El pretexto? Las pesadas cámaras de hasta hace unos pocos años eran difíciles de ser manejadas por una mujer.

Si algo de aleccionador y de inquietante tiene la historia de Paulina, no está en su singularidad, sino en la reflexión que su destino mueve acerca de los supuestos "topes" que las mujeres van encontrando en el trayecto de sus carreras, y ante los que bien pueden rendirse o crecerse. Y la televisión cubana, en este sentido, ha funcionado como terreno movedizo.

Por un lado existen nombres emblemáticos, incuestionables y prestigiosas figuras femeninas que surcan transversalmente décadas de quehacer narrativo (Y conste que hablo de ese plato fuerte que son, y han sido siempre, los dramatizados): Cuqui Ponce de León, recientemente fallecida, pionera, vinculada a la radio, al teatro y a la consolidación de los espacios unitarios en la televisión; Loly Buján, directora de inevitable referencia, Maité Vera, guionista incansable, con prestigio bien ganado en el universo de las series y las telenovelas, y otras veteranas aún activas y muy conocidas por varias generaciones de televidentes: Lolina Cuadras, Consuelo Elba y Xiomara Blanco.

Han sido, por décadas, las hacedoras, los ojos indiscutibles de la ficción dramática en el ICRT hecha por mujeres. Sin desdorar a otras, guionistas algunas (recuerdo a Silvia Pérez Llera, a Lucía Chiong), productoras en abundancia, maquillistas, peluqueras, diseñadoras de vestuario, otras, las más... Hay un nombre que no puede pasarse por alto, otra excepción de los viejos tiempos: Teresita Ordoqui, que con una película de sólo 60 minutos, obligado referente dentro de la historia del nuevo cine cubano, Te llamarás Inocencia, marca la segunda ocasión en que una mujer dirige ficción en nuestro país. Te llamarás inocencia fue producida en 1988 por los Estudio Cinematográficos de la Televisión Cubana, lamentablemente hoy sin flujo productivo. Te llamarás inocencia representa ese otro cine, también con valores estéticos notables, realizado por instituciones que no son el ICAIC y que merecería estar dentro de la historia del mejor cine cubano.

Sin embargo, en los últimos años, las polaridades entre realizadoras (y léase directoras, directoras de fotografía, guionistas, directoras de arte...) y sus homólogos varones han encontrado un nuevo equilibrio en la televisión. Mundo difícil pero no tan cerrado a la mujer, a diferencia de otros - y cito a Mayra Vilasis, que dijo una vez que en Cuba era más fácil para una mujer ser piloto de avión que directora de cine -, la televisión de estos últimos años se ha convertido en un terreno propicio a la expresión creativa de muchas realizadoras, algunas con la vieja frustración del cine que no pudieron hacer, otras, más jóvenes, decididas a hacer del medio tribuna y espacio para sus inquietudes, maneras, y estéticas.

Definitorias han sido la Facultad de Medios Audiovisuales del ISA, que anualmente prepara y gradúa alumnas con notable desempeño en todas las especialidades relacionadas con la realización, y también la democratización que las tecnologías digitales, más asequibles y ligeras, han significado para el mundo audiovisual. Y aunque el soporte digital quizás no sea el ideal, la televisión, que hizo de este su sustento, ha abierto un camino sólido para una competente y novísima generación de directoras de fotografía, que, desde detrás de las cámaras, aportan a la obra dramática la sensibilidad y el enfoque del ojo femenino.

En opinión de Danae Diéguez, profesora de la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte (ISA), "cuando hablamos de cine de mujeres en Cuba no podemos quedarnos solamente en la mirada de la industria del ICAIC, porque las realizadoras se han movido en ese y en otros espacios de realización". Y en este sentido, la televisión constituye un terreno oficial indiscutible.

Y esto no quiere decir que la mujer directora en la TV cubana no tenga todavía que enfrentar presiones, dificultades y retos. La relación con el equipo de trabajo (predominantemente masculino) muchas veces está cargada de tensiones y recelos. Muchas de nuestras realizadoras todavía perciben que la necesidad de prestigiarse con los resultados de trabajo es mayor para las mujeres que dirigen, y que debe probar antes que todo el dominio de los fundamentos tecnológicos, etc. Para otras, lo difícil es luchar contra el miedo al gheto de la mujer: demostrar que todos los temas pueden pasar por una mirada femenina, sin hacer "foco" sólo en las mujeres y sus conflictos propios. Algunas realizadoras sienten que si un proyecto requiere de un toque "sensible" en general se le recomienda a una mujer, pero no se piensa en ellas a la hora de llevar a cabo otros géneros, como acción, thrillers, etc.

No obstante, no se puede hablar de una conciencia feminista o de género en la televisión, aunque haya un cambio de perspectiva pero no cabe duda de que nuestras realizadoras, incluso las menos jóvenes, aún sin esta conciencia generalizada, transmiten una percepción propia de su género. Hay, o al menos pretendemos, una transición hacia un audiovisual diferente. Y es que muchas mujeres de nuestro medio están comprendiendo que los medios de comunicación son uno de los agentes de socialización más importantes hoy en día, cuyo discurso reproduce los planteamientos androcéntricos y sexistas que han estado presentes en discursos que utilizaban o utilizan otro tipo de soporte físico. Esto nos dice a las mujeres realizadoras que debemos aprender a mirar de manera diferente con el fin de descubrir los mensajes que la pequeña pantalla es capaz de transmitir y aprovechar nuestra mirada, ya sea femenina o declaradamente consciente de los enfoques de género, para reflejar lo que somos, y reconfigurarnos como protagonistas de nuestras historias.

La televisión tiene hoy un buen momento para encontrar mujeres realizadoras contando historias de mujeres e historias de hombres. Otro tipo de mirada. O la intención de otro tipo de mirada, que también eso vale. Parafraseando a Teresa de Lauretis, realizadoras y creadoras que "viven sus propias historias" y que no se conforman con "aparecer insertas en las historias de otros".

La lista de las mujeres que dirigen, escriben o participan en importantes aspectos artísticos del audiovisual dramatizado de ficción (dirección de fotografía, dirección de arte, edición, sonido) podría ya no ser tan corta. Muchos de estos nombres están avalados por premios nacionales e internacionales. Y detrás de la cámara, es frecuente encontrar hoy día un ojo de mujer, con toda la sensibilidad que ello implica. Los tiempos de Paulina están, por suerte, quedando atrás.

Fuente:  Elena Palacios, destacada directora de la TV cubana actual/ Tomado del sitio de la TV cubana

En producción nueva telenovela cubana titulada Aquí estamos

La nueva novela de la Televisión Cubana, titulada «Aquí estamos», está en fase de producción. Con un elenco de jóvenes actores provenientes del teatro, la mayoría debutantes, la serie aborda, en 78 capítulos de 35 minutos cada uno, temas acuciantes y actuales de nuestro país bajo un criterio desenfadado, moderno y honesto.  La novela está escrita por los actores Hugo Reyes Rodríguez -también codirector- y Alfredo Pérez Contreras -asistente- y dirigida por Rafael González Figueroa, «Cheito».

«Tratamos muchos asuntos actuales con la serenidad y el deseo de que los problemas se resuelvan, y por su enfoque crítico, podría ser polémica. Actúan en la novela los integrantes de un grupo de teatro que por primera vez están ante las cámaras de la televisión. Pedro -encarnado por Enrique Bueno- organiza ese colectivo y guía sus análisis y manera de filosofar sobre la vida cotidiana», expresó su director.

El elenco joven, según reflexiona el director, está apoyado por actores de experiencia como Alina Rodríguez y Enrique Molina. Aún la obra no está lista para salir al aire, pero cuando se haga, va a gustar y será recordada».

«La novela tiene una carga erótica y poética mayormente implícita, aunque hay muchos besos en ella y nos parece que si la gente se besara más, habría menos guerra», expresó Alfredo Pérez, uno de sus escritores

Según los creadores, con la serie no intentan cambiar, proponer nuevas estéticas o revolucionar el curso de la telenovela cubana, sino que busca la emoción y el análisis de los problemas que aborda.

En general los personajes trabajan en parejas, y no se definen como negativos o positivos, pues todos ellos, según sus dos escritores, son «un poco diablos y un poco ángeles».

Fuente:  LUIS HERNÁNDEZ SERRANO / Fotos: Mónica Digat/ tomado del sitio de la TV cubana

Reconocen que la serie Malú mujer cambió estética de la televisión brasileña

Reconocen que la serie Malú mujer cambió estética de la televisión brasileña

SAO PAULO.— A 30 años de su estreno, la serie Malú mujer fue reconocida como un hito que revolucionó la estética de la televisión brasileña, al introducir temas hasta entonces esquivados en la pantalla doméstica, como la igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual.

El crítico Luiz Felipe Carneiro refrescó la importancia de aquella realización protagonizada por Regina Duarte y concebida por el director y dramaturgo Daniel Filho.

El recordatorio sirvió aquí también para que muchos melómanos redescubrieran la calidad de una banda sonora encabezada por el tema Comenzar de nuevo, de Iván Lins y Víctor Martins, interpretado por Simone.

La balada fue entregada primero a otra notable cantante brasileña, María Bethania, pero esta se hallaba a punto de concluir la grabación de un álbum y le era imposible abordar el compromiso.

En la voz de Simone, Comenzar de nuevo no solo identificó la innovadora serie televisual, sino que se situó como uno de los éxitos musicales más resonantes en una época en que la malograda Elis Regina reflejaba las esperanzas de las familias separadas por el exilio forzado de la dictadura con el tema El borracho y el equilibrista, de Joao Bosco y Aldir Blanc; Gilberto Gil copaba la radio con Realce; y Chico Buarque componía la canción de apertura del filme de Caca Diegues Bye Bye Brasil.

Fuente:  Granma

Premian a radialistas con Micrófono de la Radio Cubana

Premian a radialistas con Micrófono de la Radio Cubana

El Micrófono de la Radio Cubana 2009, máximo reconocimiento a los trabajadores de este medio, fue entregado hoy en esta capital a 14 destacados radialistas de todo el país.
La premiación fue realizada en el Salón de los Espejos del Museo de La Revolución y estuvo presidida por Alfonso Moya, miembro del Comité Central del Partido Comunista, Luis Acosta y Guillermo Pavón , vicepresidentes del Instituto Cubano de Radio y Televisión, y Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.
   Entre los agasajados se encuentran importantes personalidades de la vida cultural del país como el doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, y otros que han dedicado su vida al trabajo en la radio como las destacadas actrices Irela Bravo y Maria Cristina Castro Palomino.
   La ocasión sirvió además para la entrega del Sello Aniversario 85 de la Radio Cubana, que distingue a trabajadores que han laborado en este medio por más de 25 años y que muchos de ellos lo recibirán en sus respectivos territorios. 
   El Micrófono de la Radio Cubana, fue instituido por el Acuerdo No 25 de enero de 1992 del Consejo de Dirección de la Radio Cubana para reconocer la destacada labor de creadores consagrados a la producción radial, y representa el más alto reconocimiento de este medio de comunicación.

Fuente:  AIN.

Inolvidables Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba

Inolvidables Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba

«En una de las consultas de mi policlínico, la enfermera, al verme, le dijo a la especialista: “Doctora, ¿usted no conoce a este paciente?”; a lo que ella contestó, de manera curiosa, cantando la antológica canción de Carlos Puebla que Clara y yo cantábamos y que termina diciendo: “Cuando sientas la angustia final, y no tengas ni por quién llorar, cuenta conmigo”».

Apenas es necesario decir el nombre de nuestro entrevistado: Cuba entera conoce la historia del dúo de Clara y Mario. Es precisamente Mario quien nos habla.

Lo entrevistamos en su casa, en Regla, Ciudad de La Habana, un poco más entrado en años y algo más delgado, pero «vivito y coleando», rodeado de fotografías artísticas colgadas en la sala, que resumen su vida como integrante del llamado, con justeza y justicia, el dúo romántico de Cuba.

Mario Rodríguez Marrero no oculta que añora su época de oro durante las décadas de los 50, 60 y 70 del pasado siglo, y habla de cómo está todavía en contacto con sus grandes colegas de los escenarios cubanos: Rosita Fornés, Luis Carbonell, Lourdes Torres, Cary de Castro, Mundito González y muchos otros amigos de la canción popular del patio y del mundo.

«Conocí a Clara Morales Vicente —como se llamaba mi compañera del dúo— siendo niños los dos, en la casa de una amiguita de ella, Mercedes, en Perdomo y Recreo, en mi barrio natal, en Regla, vivienda donde me crié. Precisamente allí Clara y yo cantamos por primera vez a dúo y lo hicimos después muchas veces en muchos cumpleaños y fiestas de la localidad».

Así, con el tiempo, ella al piano, se conformó el que sería uno de los más grandes y gustados dúos de la música popular romántica de la Isla.

«Perfectamente acompañado por ella como pianista, con un repertorio enorme y sólidamente montado, llegó un día la hora de darnos a conocer nacionalmente; como se dice, salir de las tinieblas, sin pretenderlo entonces.

«Fuimos a La Habana los tres —Mercedes, Clara y yo— con la idea de ir a pasear un poco por la ciudad y de entrar al cine Wagner, conocido después por Radiocentro, sede de la inolvidable CMQ, y hoy por Yara. Al salir del cine, temprano, al mediodía, vimos una cola, y era que Gaspar Pumarejo estaba probando en el edificio de la Ambar Motors, en la calle 23, en la Rampa, a personas para presentarse y actuar en la televisión.

«No queríamos salir entonces en la recién inaugurada pequeña pantalla, pero sí deseábamos cantar, que nos oyeran e irnos después para la casa. Entramos. Nos sobraba tiempo. Dijimos que queríamos cantar a dúo. El pianista acompañante era David Rendón, famoso, de La Corte Suprema del Arte, pero Clara fue la que se sentó al piano.

«Cantamos algo de moda en ese momento, No me quieras tanto, de Avilés, uno de los cantantes del trío mexicano Los Panchos. No estábamos asustados, porque no pretendíamos ser seleccionados para la televisión. Pero el jurado se quedó ¡pasmado! “¿De dónde salieron ustedes?”, nos preguntaron con asombro».

Gaspar Pumarejo en persona les dijo que esa misma noche cantarían en la televisión. Los llevó en su carro a Regla y luego les probaron ropa, smoking él, y un traje largo ella. Y cantaron en el Canal 4, en el programa Escuela de Televisión, en Mazón y San Miguel, en la misma casa del conocido empresario.

«El gran premio de aquel programa era un contrato fijo para cantar en el concurrido y popular Club 21, frente al Hotel Capri, en el Vedado. Nuestro dúo ganó, pero no podíamos actuar en ese club de madrugada. Eso fue el 22 de mayo de 1950; yo tenía 16 años y Clara menos edad aún. Recuerdo que para ser artistas profesionales tuvimos que presentarnos ante un jurado presidido por el actor Leopoldo Fernández, el “Pototo” de la pareja cómica Pototo y Filomeno. Así obtuvimos el carné de la Asociación Cubana de Artistas».

Comenta Mario que el caso de Clara fue excepcional. Hacía una voz segunda extraordinaria, maravillosa. «No lo digo yo, lo dicen los especialistas. Y no era tanto el genio sino que los dos estudiamos música y piano, ella en el Conservatorio Borges y yo en el Bosch, ambas instituciones privadas de Regla».

Argumenta que en realidad, como sabían música, montaban el repertorio bien, discutían con los arreglistas y directores de orquesta y a primera vista cantaban cualquier número, acoplados como estaban.

«Cuando íbamos a grabar, sabíamos bien lo que hacíamos. Y adquirimos una experiencia grande en clubes nocturnos, cabarés, teatros y otros escenarios y éramos muy conocidos y aplaudidos, Clara al piano la mayoría de las veces.

«Una anécdota. En el programa radial Fiesta a las nueve, dirigido por Oscar Luis López —espacio al que acudían famosos cantantes como Jorge Negrete, Pedro Vargas, Libertad Lamarque— nos contratan. Me preguntan si teníamos 21 números con arreglos u orquestados y yo digo que sí, pero no teníamos ninguno. Clara se quería morir».

Ella le preguntó a Mario qué iban a hacer entonces y él le dijo que hablarían con cinco o seis arreglistas amigos, le explicarían lo que deseaban cantar, que eran tres números diarios durante una semana y que luego harían simplemente lo que estaba en los papeles.

«Hicimos lo mismo de siempre, con perfecto acople, ciñéndonos a buenos arreglos, con una interpretación buena y nunca nadie se enteró de que eran canciones por nuestra parte acabadas de estrenar. Así cantamos toda la vida, hasta que ella murió».

Evoca que Clara fue, además, la reina de la seriedad y de la disciplina. Muy trabajadora, nunca dejó una actividad «embarcada». Ella tenía su esposo, Victoriano Fernández, gastronómico que aún vive. Tuvieron dos hijos.

«El esposo nunca molestó. Nunca puso objeción a ningún trabajo. Nunca nos hizo sombra. Yo les expliqué siempre que tenían 23 horas para ellos y una para mí. Y que en la mía no podían interferir. Y así fue.

«Nunca los dos juntos salimos de Cuba, pero nuestra música, grabada, ha recorrido el mundo. Yo sí, solo, he ido varias veces a Colombia, a México y a Estados Unidos».

Clara y Mario adoraban las canciones y números viejos de la trova tradicional y otras de compositores extranjeros conocidos. Cantaron obras de Sindo Garay y Manuel Corona. También de Gonzalo Roig, Rodrigo Prats y después de Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Frank Domínguez y más tarde las de Carlos Puebla, Leopoldo Ulloa y Juan Arrondo, quienes componían especialmente para ellos muchos de sus números.

«Recuerdo con cariño que le puse música a Canción a Regla, con letra de mi profesora de Literatura Teté Cardona: “Regla, tierra querida, mecida por la espuma, / un aliento de mi alma te quiero dedicar; / yo engarzaré mis versos en un rayo de luna, / como si fueran perlas, te formaré un collar”».

Recuerda también Mario que un día Luis Carbonell les montó el Duettino de la zarzuela Cecilia Valdés, que cantaron, Clara haciendo el papel de Isabel, la novia de Leonardo, con un pelucón rubio, un contraste con la mulata Cecilia. «No era lo que hacíamos normalmente, sino canción lírica, pero quedó precioso».

Igualmente rememora que en México, en el carnaval de Veracruz, del 5 al 13 de febrero de 2002, él cantó Tabaco verde, de Eliseo Grenet, y Veracruz, de Agustín Lara, con muchos aplausos.

Reflexiona que él y Clara amaban inolvidables canciones, por ejemplo, Como mi vida gris, de Graciela Parra; En mi viejo San Juan, de Noel Estrada, y Amorosa guajira, de González Allué. Y, por supuesto, Quién se lo iba a imaginar, de Carlos Puebla; En el balcón aquel, de Leopoldo Ulloa, y Si en un final, de Juan Arrondo.

«Yo siempre cuento algo simpático. Ideamos aparentar artísticamente ser una pareja amorosa y esto funcionó. Para muchos éramos un matrimonio. En realidad nos unía en la vida una gran hermandad solamente, pero eso no lo sabía casi nadie. Nos creían esposos.

«Por eso en el Festival de Varadero, en 1970, nos dieron una suite preciosa para los dos. Yo dije que no íbamos a dormir juntos y los organizadores se lamentaron de que nos hubiéramos separado. “¿Por qué se han peleado? Eso no puede ser, tan bien que se han llevado siempre en la escena, duerman otra vez juntos”, nos decían, y tuve que confesarles que no éramos marido y mujer, que no éramos nada».

Sin embargo, en verdad lo eran todo. Y José Antonio Morales Oropesa, de Najasa, Camagüey, resume muy bien lo que significaron, en el título de su libro en fase de terminación: Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba.

Fuente:  Luis Hernández Serranoserrano@juventudrebelde.cu

Rudy Mora contraataca: No me gusta la simple complacencia

Rudy Mora contraataca: No me gusta la simple complacencia

Tele y Radio, en seguimiento a la polémica promovida por la teleserie Diana, publica ahora este material, con el que Juventud Rebelde quiso conocer los puntos de vista de su realizador, a propósito de las disímiles interrogantes de quienes, a favor o en contra, opinan sobre la teleserie Diana.  Hace pocos días, el propio Juventud Rebelde, en su sección Frente al Espejo, publicó un fragmento de la opinión del periodista Waldo González López , quien afirma que se ha desatado una campaña en el mundo artístico contra Diana...¿?

Rudy Mora:  No me gusta la simple complacencia

Siempre la presencia de una nueva teleserie en la pantalla chica da de qué hablar entre los espectadores cubanos. Un elenco de lujo, protagonizado con maestría por Fernando Hechevarría vestido con el traje del sujeto común —con carencias, imperfecciones y, sobre todo, asediado por conflictos cotidianos—, nos va acercando a la Cuba de hoy, sin barnices ni atuendos de más.

Luego de transcurridos varios capítulos de Diana, muchos de los que se enfrentaron con escepticismo y desagrado a la nueva propuesta estética de Rudy Mora van encontrando razones para seguir cada lunes, miércoles y viernes, los encuentros y desencuentros de sus personajes. Juventud Rebelde quiso conocer los puntos de vista de este realizador, a propósito de las disímiles interrogantes de quienes, a favor o en contra, opinan sobre Diana.

«Ha sucedido igual con proyectos anteriores, la inquietud inicial caracteriza los criterios, y creo que sucede por hacer uso de un horario predestinado históricamente a un producto determinado. Doble juego, La otra cara y Diana tienen otros intereses. No parten de una clásica historia de amor y sus amantes idílicos. Los personajes no son tan encantadores, ni tan negativos, no cuentan en tres capítulos de una semana tipo solo uno o dos sucesos importantes, no utilizan panorámicas y bellos paisajes, por solo mencionar signos vitales del género. Y esas diferencias con el producto telenovela que normalmente habita las nueve de la noche, alimentan la inquietud. Cuando con una propuesta que busque honestidad y verosimilitud trastocas el idilio del espacio, inevitablemente produces rompimiento.

«Muchos se cuestionan por qué el personaje de Fernando es gago, aun conociendo que se ubica en una serie. ¿Y por qué no puede serlo? ¿No son seres humanos iguales que otros? ¿Por qué no pueden existir en nuestros protagonistas personajes que cojeen y solo aceptarlo en un excelente Dr. House? ¿Por qué no otra discapacidad? ¿Qué lo impide? ¿Por qué debe ser “asombrosamente” hermoso? Ese ha sido el primer grito: necesitaba representar a un hombre sin grandes virtudes externas, que no tiene en cuenta un impedimento para luchar, soñar y amar como cualquiera; un ciudadano común».

Diana se ha enfrentado a los cuestionamientos de quienes prefieren inequívocamente la complacencia. A más de uno se le oye decir que para ver nuestra cotidianidad solo es preciso vivirla, y que esperan encontrar en el horario de las nueve de la noche las clásicas historias de amores contrariados que terminan en desenlaces felices, hermosos rostros y alucinantes escenografías.

Sin embargo, a Rudy Mora, siempre transgresor en sus propuestas, no le molesta el rechazo de algunos y aprovecha nuevamente las circunstancias en que se desenvuelven sus personajes para trazarnos historias que resultan tan comunes que cualquiera de nosotros podría vivirlas en estos momentos. Para ello acude a movimientos de cámara y encuadres que pocas veces vemos en nuestra televisión, sonidos ambientes y montajes paralelos.

—¿Qué te motivó a acercarte al gran tema que guía la teleserie?

—El tema central es la familia cubana y el elemento movilizador es la problemática de la vivienda. Como parte integrante del tema se aborda la incomunicación, la intolerancia y el enfrentamiento intergeneracional.

«Creo que la fragmentación familiar divide, mutila y, por ende, muchas cosas dejan de funcionar bien. Defiendo la unidad, la amistad y la familia, no solo la dada por nexos de sangre, sino que abogo por el diálogo. De esa suma de intereses nació la motivación.

«Este tema central pudo ser abordado desde otras aristas, pero cualquiera sobre la familia resulta profundamente compleja, de modo que tener más de una dirección en un mismo proyecto resultaba complicado de afrontar. Me decidí por el menos tratado en el audiovisual nacional y que tiene tela por donde cortar».

—¿Prefieres correr el riesgo de no ganar a la teleaudiencia en los primeros capítulos e irlo logrando con el paso del tiempo?

—Todos sabemos que no existe una sola manera de expresar, ni una única propuesta estética y conceptual; la libertad creativa permite reformular tendencias en función de un objetivo. El lenguaje audiovisual en Diana es una expresión fusionada de la que muchos realizadores en el mundo se sirven. En tiempos cercanos, la Televisión Cubana transmitió una serie argentina que sirve de ejemplo, Jacker, y en la actualidad transmite K-ville, una serie norteamericana producida actualmente. Ambas muestran discursos no convencionales, alternativos según la tradición, pero tienen diferencias a pesar de la sintonía. Diana no está sola..., lo que sus parientes y amigos están distantes.

«Nada en ella es experimental, hace diez años lo fue, hoy es una opción, no hay juego a ultranza porque la responsabilidad de un mensaje implica respeto. “Mayoritariamente” el espectador nacional padece de cierta desinformación sobre otras tendencias “para” la TV, aunque sin dudas es inteligente. Por lo general la TVC fabrica, divulga, y por tanto se consume un tipo de producto “más-menos único” que atenta contra la pluralidad, aunque las razones de no hacerlo estén justificadas.

«Las posibles rupturas con Diana tienen que ver con esto aunque no descarto errores artísticos, pues creer que hacemos una obra perfecta impediría el esfuerzo por lograrlo. A partir del capítulo ocho de Doble Juego y transcurrido el asombro de los primeros siete, el público fue encontrando el atractivo individual. Con Diana no es posible saber si sucederá igual, pero observo los inicios de un proceso similar aunque paulatino y diferente, mas aún son solo señales. Muchos expresan que Fernando ya no es tan gago y que la cámara no tiene tantos movimientos, sin embargo, no ha cambiado la propuesta, ni Fernando es otro personaje.

«Hay que trabajar duro por conseguir un alto nivel de esteticidad, de arte, actoral, de puesta. Es decir, entregar buena factura. Claro, teniendo en cuenta nuestras condiciones productivas. El rigor es el vaso comunicante que permite o no la conexión con la historia, que es lo más importante. Si no se cree en lo que se ve, entonces no hay nada. El equipo de Diana se preparó para los cien puntos, sueña aprobar con 70 y está esperando por la calificación».

—Vemos una edición que es poco común en los materiales transmitidos por nuestra televisión. ¿Qué persigues con ella?

—La edición en Diana pretende reflejar la dinámica de este tiempo, mostrando su energía desde la esencia, los comportamientos y las irreverencias. Me interesa decir lo que siento, reflejar lo que veo y opinar de lo que creo, para eso necesito de todos los recursos posibles, y el montaje es una herramienta importante.

«No me propongo la moda audiovisual, ni llamar la atención con ganchos visuales, como algunos creen, y menos hacer un educativo de la “supuesta modernidad”. Con la decisión de transmitir un producto “atípico” en el espacio Telenovela el reto fue inmenso e hicimos uso de cuanto creímos útil a partir de un concepto definido. También creo que Diana constituye una opción estética para el público, así como un gran paso de avance a favor de la diversidad... a pesar de los pesares».

—La teleserie cuenta con un excelente elenco. ¿Es esta una carta de triunfo?

—Casi todo el casting está compuesto por actores de gran calidad porque la puesta lo requería: utilizaría largos y complicados planos secuencias en set estrechos, de interiores a exteriores y viceversa, con incorporación de muchos otros elementos, y el planteamiento escénico tomaría del teatro, o sea, había que resolver escénicamente lo que sucediera e incorporarlo a la situación dramática. Por ejemplo, así fue en la caída de las maderas en la escena donde aparecen Broselianda Hernández, Jorge Treto e Isabel Santos. Necesitaba actores con mucha experiencia, de lo contrario hubiera sido imposible. Fue un lujo haber trabajado con ellos.

«Participaron también jóvenes con personajes importantes, como Roque Moreno, quien interpreta a Felipe, el hermano de Fernando; Tomás Cao con su Juan Carlos, y Yohana Pozo en Daniela, entre otros. La labor con estos actores fue doblemente intensa, pero rica. Al contar con grandes de la escena, ellos por los consejos, y yo por el apoyo, recibimos mucha ayuda».

—Igualmente has estado vinculado a un equipo de trabajo muy joven. ¿Cuánto te aportó esto a la teleserie?

—En contraste con la experiencia actoral y la alta profesionalidad, gran parte del equipo de realización era joven, gente que por primera vez se estrenaba en la punta de las especialidades y en un proyecto de complejidad. Ese fue el caso del director de fotografía Héctor (Papito) García, quien además realizó la corrección de imagen; el editor Daniel Diez; el operador de cámara Raúl Verdecié, del telecentro Tunas Visión; el sonidista..., un área en la que más deficiencias quedaron, para lo cual contamos posteriormente con el apoyo de Koki Caraballo.

«Como parte de mi equipo tradicional no dejó de estar la imprescindible Emma Robaina como directora asistente, profesional de mucha experiencia a la que me une gran amistad y fuertes vínculos de trabajo, además del talento y empeño extra de Juan Carlos Rivero, quien compuso toda la música y realizó una labor minuciosa de adaptación en cada capítulo.

«¿Por qué un equipo predominantemente joven? Necesitaba talento desprovisto de la rigidez que en ocasiones da el oficio añejo y polvoriento del medio. En Diana se proponían soluciones formales que para los integrantes de la conservadora escuela de la TV, para algunos teóricos reales y para otros de pasillo, eran errores imperdonables. Necesitaba gente con muchos deseos de trabajar y sobrepasar las dificultades».

—¿No te molestan las posiciones encontradas sobre Diana?

—Estoy feliz de que suceda. La polémica nacida de un resultado es estimulante y no trabajo para que solo se apruebe sin un más allá o acá. De lo contrario, ¿qué estamos haciendo? No me gusta la simple complacencia, pocas veces voto por los términos medios y me interesan mucho los criterios antagónicos, siempre que sean inteligentes. Nunca pienso en un público amorfo que toma la TV como sus zapatos deseando que le guste, le quede bien y no le dé molestias. Pensar en que solo debo entretener me conduciría a la desintegración como creador.

Fuente:  Yarimis Méndez Pupo/Juventud Rebelde/ • cultura@juventudrebelde.cu

En pantalla la serie televisiva Mucho ruido, dirigida a los jóvenes

En pantalla la serie televisiva Mucho ruido, dirigida a los jóvenes

Mucho ruido, serie dirigida por Mariela López Galano, que refleja la temática de los jóvenes, ya fue estrenada, a las siete de la noche, por el Canal Tele Rebelde.    Según Claudia Alonso, en un material que inserta el sitio web de la televisión cubana, el elenco lo integran actores, que aunque poco conocidos, muestran talento y voluntad.
 Maité Vila y su hermano Ricardo tuvieron a su cargo el guión de la obra, de 30 capítulos, que podrá ser vista los lunes, miércoles y viernes, desde este lunes hasta el mes de octubre, informa el portal de la televisión cubana.
 Según la fuente, la realizadora Mariela López Galano, desde el primer momento aceptó el reto de dirigir el serial, y escogió este, referido a la juventud, por la carencia de este tipo de series de factura nacional.
 Considera, además, que luego de "un bombardeo de series extranjeras," se hacía ya necesario reflejar en la pantalla lo concerniente a la juventud cubana", y no desaprovechó esta oportunidad.
 La serie cuenta con un elenco integrado por 16 jóvenes, entre estos Néstor Jiménez Jr., Fabián Mora, Rubén Araujo, Clara, González, Lupe Navarro, Marlon López, Rachel Cruz, Arianna Núñez, Ingrid Cruz, Hany Valero, Samira Fernández y Reinier Díaz.
  El casting se hizo a través de una convocatoria abierta, de ahí que la mayoría de los intérpretes salieron de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y del Grupo Olga Alonso.
  De acuerdo con lo reseñado por Claudia Alonso el tiempo de filmación fue de dos meses, unas veces en el campismo y otras en algunas casas del reparto Santos Suárez, del municipio 10 de octubre.
 Luego de esta propuesta, Mariela López, adelantó que detrás de Mucho Ruido vendrá otra serie, también juvenil, Flores con Patricia, de la cual prefirió no anticipar detalles.

Fuente:  Teresita Jorge, AIN.