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Tele y Radio

Radio Reloj: 60 años del canal noticioso más antiguo del mundo

Radio Reloj: 60 años del canal noticioso más antiguo del mundo


  
 
En su aniversario 60, el colectivo de trabajadores de Radio Reloj, recibió un diploma de reconocimiento, firmado por Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, durante un acto efectuado en el Memorial José Martí, donde Ernesto López, presidente del Instituto de Radio y Televisión, la calificó como emisora insignia en Cuba con un importante rol en el protagonismo del pueblo comprometido con Fidel, Raúl y el Partido.
El canal más antiguo de noticias continuas tiene un reto que lo lleva a profundizar en los temas más acuciantes de la realidad cubana. Sus espacios Matutino, la Revista Semanal, Enfoque son vías para la información y el debate de los principales temas que ocupan la realidad cubana y su relación con el mundo. Es esa la razón por la cual ha mantenido su diseño comunicacional durante más de seis décadas en la preferencia del público.

Para el colectivo de trabajadores, llegar al aniversario 60 constituye un orgullo que rebasa los límites de lo nacional, así lo confirman los cientos de mensajes de felicitación que ha recibido la radioemisora desde los más disímiles confines.

Reloj es una emisora sui géneris, dijo al Portal de la Radio Cubana su director Isidro Betancourt Silva, un joven periodista consagrado a la misión de organizar y sistematizar la labor de reporteros, redactores y especialistas de la información. “Radio Reloj se ha convertido en todo este tiempo en una institución que forma parte de la identidad del pueblo cubano es por ello que desde 1987 ostenta la condición de Vanguardia Nacional del Sindicato de la Cultura”.

No hay un evento de trascendencia nacional e internacional, no hay un evento atmosférico y acontecimiento público que no tenga en las transmisiones de Radio Reloj una vía rápida y segura. Para los cubanos constituye un slogan de confiabilidad cuando afirman: “Es verdad, lo está diciendo Radio Reloj”.

Estaban presentes en el Memorial personalidades de la locución radial cubana como Ibrahín Aput, Laureano Céspedes Hernández, Luis Alarcón Santana, Isabel Fernández, Alain Amador, e Isabel Fernández que le han aportado a Radio Reloj un sello característico que la coloca entre las emisoras escuelas de la nueva horneada de creadores de la palabra en la radio.

En periodismo radial loable ha sido el paso de los colegas Juan Emilio Friguls- decano de los periodistas cubanos- Antonio Malavé Matienzo, Sonia Rodríguez, Alberto Ajón León, Lázaro Chiang Macate, Rogelio del Río, Raúl Menchaca y en sus revistas de Sábados y Domingos, la pluma precisa de Ileana González, Mirta Inés Cervantes y Magaly Lahera.

La actualidad noticiosa en Radio Reloj desde las provincias del país la asegura un equipo de corresponsales liderados por Ania Felipe, y los periodistas, Pepe Serantes, Eugenio Pérez Almarales, José Luis Batista, Orestes Eugellés, e Iván Paz Nogueira.

Radio Reloj, una de las pioneras en incursionar en el mundo digital, desde hace ya una década posee un sitio Web en la dirección electrónica www.radioreloj.cu, y una agencia de información digital que todos conocen como el Notinet (www.ncc.cu) del Cubaweb las cuales han ayudado a extender el mensaje de Cuba hacia el mundo con la experiencia, riqueza y forma de decir de los periodistas cubanos.

fuente:  Maria Salomé Campanioni, Editora Web del Portal de la Radio Cubana
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60 años acompañando al pueblo
 
 
El l6 de agosto de 2001 fui huésped de la MDR (radio de Alemania Central). En la hermosa ciudad de Leipzig, una computadora me devolvió las voces amigas de Argelia Pera y Luis Alarcón Santana. Confieso que no pude ocultar la emoción. A tantos miles de kilómetros, desde el 13 de agosto, se recibía la señal de Radio Reloj con una calidad envidiable.
Como bien se reflejó en la página Web, que comenzó a recorrer el mundo en 1997, Radio Reloj se convirtió en el canal de información continua más antiguo del mundo. Había salido al aire a las seis de la mañana del 1 de julio de 1947, desde un local situado en la azotea de la primitiva radioemisora CMQ, en la esquina de Monte y Prado, en la ciudad de La Habana.

Héctor de Soto, uno de sus fundadores, comentó que en aquel inadecuado lugar donde tenían que trabajar casi sin ropas por el exceso de calor, había una mesa, un micrófono, un metrónomo y dos sillas. Los locutores fundadores fueron, además de Héctor de Soto, Félix Travieso, Reinerio Flores, Eduardo Tristá, Julián Espinal y Ramón Irigoyen. El resto de los trabajadores eran el periodista Jorge Bourbakis y el auxiliar Roberto López.

Tuve el privilegio de haber alcanzado la época de Héctor, Travieso y Roberto, que se jubilaron en Radio Reloj. A los pocos meses de fundada llegó Carlos Torres, que se había iniciado como locutor en Cienfuegos y fue durante casi cincuenta años una de las voces de oro de Radio Reloj. Aún después de su jubilación saludaba las ondas cada mañana, desde el estelar Matutino, hasta que un cáncer fatal truncó su voz.

Radio Reloj ha sido siempre escuela para la locución y periodistas radiales. Por ella transitaron la gran mayoría de las voces que después se han escuchado con éxito en la radio y la televisión nacionales, entre ellas las de Enrique Rodríguez (El Americano) Ramón Fraga, César Arredondo, Franco Carbón, Máximo Velásquez, Edel Morales, Antonio Nápoles y Marta Verónica Marcel. A estas y otras hay que agregar el lenguaje claro y la exquisita dicción de profesionales del micrófono amantes de esta radioemisora que permanecieron y permanecen en ella prestigiándola, como los ya mencionados, y Pedro Luis Fernández Vila, Manolo Ceijas, Socorro, Laureano Céspedes Hernández, Ibrahin Aput, Isabel Fernández Corrales, Leandro Aguilar, Luis Alarcón Santana, Argelia Pera, María Mellado, entre tantos. Y como me confesó Juan Emilio Friguls, Premio Nacional de Radio y de Periodismo José Martí y prominente periodista: «cualquier periodista que tenga verdadera vocación y desee ser un buen profesional, debe pasar por lo menos tres o cuatro meses por Radio Reloj, porque te da el poder de la síntesis y la inmediatez».

En sus inicios Radio Reloj difundía las noticias que le suministraba el noticiero CMQ, que estaba situado en un piso más abajo, las que eran llevadas a la azotea por Roberto López, previo el trabajo que hacía Jorge Bourbakis, que sintetizaba las informaciones y las adecuaba al estilo de la nueva radioemisora. Esto pudiera inscribirse entre las curiosidades de la radiodifusión, porque era una emisora radial que difundía noticias constantemente, sólo interrumpidas por la hora cada minuto, y por supuesto, en aquella etapa, los anuncios comerciales –del comercio minorista de ciudad de La Habana, radio de acción de la emisora en aquellos años–, y no tenía periodistas propios.

Aunque Bourbakis actuaba también como director en funciones, oficialmente el director era Ángel Cambó, quien junto a Miguel Gabriel rigió los destinos de la original CMQ, y en ese momento asociado a los hermanos Goar y Abel Mestre como propietarios del poderoso Circuito CMQ.

Esta novedosa idea de crear una planta de radio para difundir noticias, ofrecer la hora cada minuto e intercalar anuncios comerciales en vivo, fue traída de México por el entonces jefe de Programación de CMQ, Gaspar Pumarejo, a partir de la experiencia de una radioemisora mexicana, la XEQK, que ofrecía los comerciales grabados. Esta fue la diferencia en aquel momento inicial.

Comenzó transmitiendo de seis de la mañana a doce de la noche, hasta el 10 de julio de 1950 que empezó a hacerlo durante las veinticuatro horas.

Al penetrar en la página Web de Radio Reloj puede leerse: «Cuando habían transcurrido dos meses y medio de la fundación de Radio Reloj, hubo un hecho que consolidó a la singular emisora. El 15 de septiembre de 1947 se produjeron en La Habana, los sucesos del Reparto Orfila, en Marianao, donde se enfrentaron dos pandillas armadas. Casi de forma directa fue divulgado, pues cerca del lugar se encontraba un vendedor de anuncios de la CMQ, Walterio Voigt, quien informó de inmediato lo que ocurría. Ese día nacieron en la planta las frases de identificación La noticia en acción, El minutero informa y Radio Reloj reportando. Estos sucesos ubicaron a Radio Reloj en los primeros planos de la popularidad, y establecieron su condición de vehículo informativo por excelencia. A partir de ese momento aumentaron las peticiones de los anunciantes, ansiosos de conseguir espacios para sus menciones comerciales».

Hechos relevantes de nuestra historia más reciente están íntimamente unidos en la historia a Radio Reloj. El 13 de marzo de 1957, cuando su estudio se encontraba en el cuarto piso de Radiocentro, fue tomada por los jóvenes revolucionarios del movimiento 13 de Marzo, cuyo líder, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) José Antonio Echeverría, se dirigió al pueblo de Cuba.

Una nueva etapa

Ante la negativa de resolver urgentes conflictos laborales que afectaban a obreros, artistas y técnicos de CMQ y Radio Reloj por sus propietarios –los hermanos Mestre–, el gobierno revolucionario decidió la intervención. Ya en ese momento el principal accionista y presidente de las empresas, Goar Mestre, había abandonado el país y sus instalaciones, propiciando el paulatino deterioro y quiebra de esas empresas

A partir del l2 de septiembre de 1960, Radio Reloj pasó a propiedad del pueblo, al ser intervenidas por el gobierno revolucionario las Empresas Circuito CMQ S.A.: y Radio Reloj S.A., el mayor monopolio radial y televisivo del país, de los Hermanos Goar y Abel Mestre.

Por Resolución 20042 de 1960 del entonces ministro del Trabajo, comandante Augusto Martínez Sánchez, fue instrumentada legalmente la confiscación a favor del estado cubano, del Circuito CMQ y Radio Reloj y se designaba interventor a Gregorio Ortega.

El 22 de febrero de 1961, quedaron abolidos los anuncios comerciales en estas emisoras. Radio Reloj, circunscripta solamente a la ciudad de La Habana -pues tenía solamente un kilowatt de potencia en antena- se proyectó con carácter nacional el 19 de septiembre de 1961, al adjudicársele la red de transmisores de la antigua Cadena Oriental de radio, que le permitió en un principio llegar hasta el 60% del territorio. Posteriormente sus servicios fueron ampliados con nuevos y más potentes transmisores, que le permitió cubrir todo el territorio nacional. A la vez, desde principios de la década de los noventa del pasado siglo, en la capital dispuso además de transmisores en Frecuencia Modulada (FM).

La génesis de «El matutino», hoy espacio estelar de Radio Reloj, la encontré en la copia de un memorando dirigido al pueblo de Cuba, del 1 de febrero de 1963, que decía textualmente: «A partir del próximo lunes, desde las tres de la madrugada, Radio Reloj Nacional ofrecerá el matutino con las últimas informaciones nacionales e internacionales. Radio Reloj Nacional, atendiendo a las peticiones de sus oyentes, no ha escatimado esfuerzos en brindar este extraordinario servicio informativo todos los lunes desde las tres de la madrugada».

Posteriormente el matutino quedó establecido con frecuencia diaria, entre las cuatro y las ocho de la mañana. Radio Reloj es la única que en Cuba se caracteriza por difundir noticias las veinticuatro horas del día y ofrecer la hora cada minuto, con un elemento que también la distingue: a las doce del día y a las doce de la noche informa también la hora de más de veinte capitales del mundo.

Fue la primera radioemisora en el país que pasó, en 1996, del soporte de máquinas de escribir en su redacción para incursionar con la red de computadoras, y ya con potentes servidores dará el gran salto en su desarrollo cuando inaugure su proceso de producción desde la redacción hasta el estudio de locución totalmente digital. Atrás quedará para la historia la máquina de escribir, las cintas, el papel carbón, el papel gaceta, los enormes télex, que en su momento hablaron de modernidad.

Pero lo más importante es que el sonido característico no es un tictac cualquiera. Más allá del lenguaje mecánico, Radio Reloj ha sido, es y será un vocero de la identidad nacional, defensora y divulgadora de su patrimonio cultural, eco del protagonismo de los hombres y mujeres de un país que tiene en esta radioemisora la confianza que le permite expresar: «Es verdad, lo dijo Radio Reloj».

fuente:  Lic Josefa Bracero Torres.  Sección:  En la memoria radial, del Portal de la Radio Cubana.www.radiocubana.cu


 

Carlos Gonzalvo, un humorista con notable aceptación en el público cubano

Carlos Gonzalvo, un humorista con notable aceptación en el público cubano

El actor que interpreta al profesor Mentepollo, en el programa televisivo Deja que yo te cuente, reivindica sin estridencias la sátira social

Nos encontramos en los estudios centrales de ese canal tan popular entre los cubanos: Telepío. Allí espera un hombre de poco más de 1,60 metros de estatura, ademanes nerviosos, pantalones oscuros del tipo jean y gafas del mismo tono. Nada más y nada menos que el ilustre Profesor Mentepollo. Parece confundido, o quizá sorprendido.


Cuando uno conversa con Carlos Gonzalvo no puede menos que exclamar: ¡Qué mente la de este pollo! Foto: Roberto Morejón (AIN)
 
—No se asuste profesor —le digo. La conductora habitual de esta sección delegó en mí sus funciones de entrevistador. —Es que está en Paso Viejo y no pudo conseguir pasaje de regreso —agrego.

—Comprendo, comprendo. No problem man, OK.

—Profesor que no entiendo su idioma...

—Perdóname chico; es que pensé que aún estaba en Inglaterra. Llegué hace unos días.

Así comenzó este diálogo con Carlos Gonzalvo Rodríguez. Nacido en la Isla de la Juventud el 4 de septiembre de 1970, este candidato a novio de por vida, reconoce ser el primero en su familia con cualidades para el humor.

—¿Cuándo descubrió que podía hacer reír?

—Vengo de un grupo de teatro de la Isla de la Juventud llamado Pinos Nuevos, que abordaba temas de interés juvenil, las problemáticas de los estudiantes. Algo parecido a lo que hizo el grupo Escambray allá en las lomas, nosotros lo hicimos en la Isla.

«Aunque las obras tocaban temas polémicos, siempre eran refrescantes, y a mí me tocó hacer los personajes más simpáticos, por decirlo de alguna manera. También hice cosas muy dramáticas, pero sobre todo me satisface hacer reír, y creo que desde esa época viene mi inclinación por el humor. En enero cumplí 20 años de trabajo».

—Cuándo inicia su carrera como humorista?

—Lo que se dice hacer humor, desde 1995. Formaba parte todavía de Pinos Nuevos cuando supe del Festival Aquelarre, que se celebraba en La Habana, auspiciado por el Centro Promotor del Humor. Empecé a participar y a preparar trabajos desde ese año hasta el 2000, en que decidí dejar el teatro y entrar en el Centro.

—Antes, ¿qué hacía?

—La carrera que pedí nunca me la dieron: piloto de altura. Juré que no estudiaría nada que no me interesara. Tenía la esperanza de que algún día pasara algo. Ese día, por suerte, llegó rapidísimo.

«Con solo 16 años entré en el grupo teatral donde comenzó mi formación, después perfeccionada con los cursos de teatro musical en el Instituto Superior de Arte. Allí supe lo que era en realidad ser actor, cómo se montaba una obra, recibí clases de voz y dicción... Me formé sobre la marcha».

—¿Cuál es la génesis del Profesor Mentepollo?

—Fue idea de Nelson Gudín. Cuando le proponen asumir el proyecto de lo que sería Deja que yo te cuente, era ya un interés del director que yo formara parte del elenco.

«Nelson me comunicó la intención de hacer un personaje, todavía sin nombre, que en todos los programas hablaría sobre un tema distinto. Esa primera idea me fascinó, y así surge este sujeto que cree que sabe de todo y puede hablar de cualquier cosa. También lo pensamos con un nombre distinto en cada transmisión.

«Analizamos detenidamente el asunto y nos dimos cuenta de que esto era casi imposible. En primer lugar era muy difícil hacer una caracterización diferente en cada espacio; tampoco existen los recursos para eso. Pensé: cuando el programa lleve dos meses en el aire, ¿qué tipo de personaje hago? Entonces decidimos buscar un sujeto que se apropiara del ambiente y asumiera las características del tema en cuestión. Necesitábamos que la gente lo viera como un solo personaje.

«Poco después Nelson trajo la propuesta del nombre, que escuchó en un lugar donde estuvo hospedado. «Mentepollo» nos resultó muy simpático.

«El profesor se aprovecha de la sátira social, que estuvo olvidada por mucho tiempo. Asume las cosas muy en serio: en verdad se cree que es el dueño del mundo, que en realidad todos los estudios que hace respecto a cualquier tema, son los mejores del mundo. Él es lo máximo, a pesar de que es muy sencillo, modesto (sonríe), y si bien posee un enorme caudal de conocimientos, la fama no le hace daño, al contrario, sigue inventando teorías por el bien de las personas».

—¿Y los guiones?

—La inmensa mayoría los ha escrito Nelson Gudín. Hay humoristas que han cooperado con nosotros, lo mismo con ideas que con guiones hechos, y luego nuestro equipo les da el cierre, porque ya tenemos la mecánica de cómo funciona.

«En los últimos días escribí algunos guiones; pero el peso lo lleva Nelson desde el principio».

—¿Pone de su cosecha para enriquecer los parlamentos?

—Lo único que yo hago es lo que casi siempre todo actor hace al guión que cae en sus manos: adecuarlo a mi persona, proponer a partir de lo que ya está escrito. Incluso han salido emisiones donde no existía guión y todo se ha inventado antes de grabar. Cuando hay una idea nos ponemos a improvisar, y así se han configurado algunos con ocurrencias del propio Nelson y también mías».

—¿A qué cree que se debe el éxito del personaje?

—Creo que la mayoría de las veces en que se tocó la sátira social en los últimos tiempos, no se hizo de la mejor manera. Esto no quiere decir que nosotros seamos los mejores. Simplemente es nuestra forma.

«Toda sociedad requiere de la sátira social. Existe en todos los rincones del mundo y es necesaria. No pienso que el humor aporte soluciones, pero sí hace reflexionar sobre muchas cosas, más cuando se tiene ese propósito.

«El cubano la prefiere más que otros pueblos del mundo, por su gran sentido del humor, sobre todo hacia lo que nos afecta y nos hace sentir incómodos.

«Por eso Mentepollo despierta tanta simpatía. En la calle la gente me dice: ¿por qué no hablas de esto ahora?, o trata este otro. Te sugieren situaciones actuales que me parece importante abordar desde la óptica del humor, con el mayor respeto y seriedad posibles».

—¿Cómo transcurre un día de grabación del espacio?

—Es un día de mucho trabajo. Puedo decirte que mi colectivo laboral es excelente. En el verano se cumplirán los primeros dos años del programa, y en ese tiempo no recuerdo grandes problemas. Desde luego, existen discrepancias, pero todo es en función del trabajo.

«Casi todas las personas dicen eso de su colectivo, que es maravilloso, pero en este caso lo digo de corazón. Nos divertimos mucho y creo que esta es una de las cuestiones que más le aporta frescura y espontaneidad a nuestra labor. A veces estoy viendo el Taller y les propongo un chiste para que lo digan. Otras, los actores de esa sección se quedan en el set para ver a Mentepollo y me aportan nuevas ideas.

«No hay ningún temor a decir: se me ocurrió un buen chiste, hazlo tú, que a ti es a quien le pega. Esa es la atmósfera que se respira, lo cual favorece la permanencia del espacio».

—¿Qué se necesita para ser amigo o discípulo del profesor?

—El profesor es un cubano más cuyo propósito es ayudar. Siempre es muy sincero en lo que dice, en los temas que aborda. Lo que Mentepollo representa ahora, para los que lo siguen, lo representa de verdad. Para ser su amigo tienen que ser sinceros cuando se lo topen en la calle, hablen con él para elogiarlo o decirle que no les gustó lo que hizo».

—Mentepollo se mantiene, unas veces en alta y otras no tanto. ¿Tiene algún truco especial para no dejarlo morir?

—La fórmula que se puede emplear para mantener un personaje, sea Mentepollo o cualquier otro, es trabajar, y trabajar mucho. No solo ha dependido de mí, también de Nelson Gudín. Aunque mañana él no escribiera más guiones, la supervivencia dependería igual de mucho esfuerzo y voluntad. Esa es la clave para mantenerse».


Mentepollo y Feliciano (Osvaldo Doimeadiós) en una controversia como parte del espectáculo Dime con quién andas..., que se estrenó en marzo de este año en el teatro Karl Marx. Foto: Cortesía del entrevistado
 
—¿Quiénes son los comediantes que más lo han marcado?

—No me considero un comediante. Creo que para serlo se necesitan méritos que no tengo. Simplemente me veo como un actor, no sé si bueno o malo, pero es lo que quiero ser.

«Hay alguien que dejó una huella en mi carrera desde la primera vez que lo vi por televisión: Osvaldo Doimeadiós. He seguido su desempeño que ha marcado el mío, porque sus caracterizaciones de personajes siempre me interesaron.

«También disfruto muchísimo de las actuaciones de Ángel García (Antolín el Pichón). Para mí es el humorista que más refleja la cubanía, lo criollo, con propuestas sanas, ¡tan cubanas y tan graciosas! Es mi otro preferido, y que me perdonen otros buenos que tenemos».

—¿Se considera un hombre simpático?

—No creo que sea una persona simpática. A título personal sí te digo que me divierto con mis amigos. Ellos me buscan porque les gusta reírse conmigo; pero no creo que sea un tipo muy simpático».

—¿Cómo lleva Carlos Gonzalvo la popularidad? ¿Se le ha subido la fama para la cabeza?

—Me gusta, me gusta hablar de eso. Aprendí desde hace tiempo una lección, cuando no era muy conocido, y se la debo a Osvaldo Doimeadiós. Él siempre me decía: en Cuba no hay famosos. Los famosos están en otros lugares. Aquí tenemos actores conocidos y actores populares. No me considero una persona famosa, sino popular.

«Al principio uno se debate un poco entre lo incómodo y lo sabroso. Tal vez en un momento determinado, cuando estás concentrado en un asunto o tienes problemas, quisieras pasar inadvertido. Es lo más normal del mundo. Pierdes un poco de privacidad, pero si no quieres que te suceda, no hagas televisión, no te hagas notar.

«Eres un cubano común que va a la misma bodega, compra en el mismo agro y visita las mismas tiendas donde va la gente que te admira... En fin, no debes sentirte superior a nadie por ser conocido o porque la gente te valora. Al menos yo lo veo así».

—Por fin quién llegó primero al mundo: ¿la gallina o el huevo?

—Esa es una pregunta que aún no tiene respuesta. Creo que esa frase define un poco la personalidad de Mentepollo, toda esa intriga que hay a su alrededor. Le viene muy bien a las características psicológicas del personaje. Por eso, aunque te pudiera contestar la pregunta, apuesto a que Mentepollo nunca te lo diría.

fuente:  Juventud Rebelde digital
Por: Mario Cremata Ferrán, estudiante de periodismo

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

29 de junio de 2007 00:00:00 GMT

Reflejan medios cubanos pesar por la muerte del periodista Guillermo Cabrera

Reflejan medios cubanos pesar por la muerte del periodista Guillermo Cabrera

Creador de la Tecla ocurrente, la sección más leída por los jóvenes lectores del diario Juventud Rebelde, el destacado periodista cubano falleció en una de sus peñas llenas de amistad, espiritualidad y solidaridad. ¿Por qué escogió a Guaracabulla para reunir a su tropa de lectores?

Muchos conocían que su corazón no estaba intacto, que era más grande que su cavidad. 
 
 
Había creado la Tecla Ocurrente, que más que espacio habitual de un periódico, llegó a ser arteria que revivió en sus seguidores lo mejor de los sentimientos humanos, a veces relegados por la prisa y las penurias del diario vivir.

Había sufrido un infarto que lo llevó al salón de operaciones en el Cardiocentro de Santa Clara, donde le salvaron la vida. Por eso decía que tenía dos fechas de nacimiento.

«Yo estoy prestado», decía siempre a sus más allegados compañeros y alumnos, «pero hay que seguir viviendo, desfaciendo entuertos».

Con una pierna hinchada las más de las veces, en ocasiones con bastón, al parecer hacía lo que pedía la Madre Teresa de Calcuta: «Úsalo, pero no te detengas».

Con su Tecla Ocurrente al hombro, inventó un sueño. Por no decir que soñó con un singular invento: dar una tertulia especial de homenaje a un pequeño poblado villaclareño. También para recordar a su amigo, el poeta y maestro cubano Raúl Ferrer, uno de los mejores decimistas del siglo XX.

Ante más de un centenar de tecleros de toda Cuba, y de una representación de trabajadores del diario Juventud Rebelde en ese encuentro, realizado en el círculo social Brisas del Centro, Guillermo explicó el origen de la idea.

«Un entrañable amigo mío, Raúl Ferrer —contó—, tenía un raro poema a Guaracabulla, que a mí me gustaba mucho. Él nació en Yaguajay en 1915 y era maestro de escuela en el central Narcisa, hoy Obdulio Morales. Me contaba que había sido un reto poético, por la rima, armar un poema a Guaracabulla.

«Tiempo después volví a leerlo, busqué en el mapa a Guaracabulla, y me di cuenta de que estaba al centro del país, porque en los versos no se menciona ese detalle. Busqué en el calendario el centro del año y entonces por ahí, como son las ocurrencias cuando son del alma, salió la idea de reunirnos aquí hoy, primero de julio, todos los tecleros del país.

«Esa es la razón por la que un día lancé la pelota, hubo un guante receptor en Placetas y fue recibida por un montón de personas, y aquí estamos».


Pudiera pensarse que Guillermo Cabrera Álvarez quiso morir en Guaracabulla, justamente en el centro de Cuba, rodeado de quienes tanto lo querían: sus lectores.
 VOCES DE TECLEROS

Como las siete villas primigenias, Guillermo llegó a fundar peñas en varias ciudades del país y prometió que esta idea seguiría creciendo, mientras hubiera personas dispuestas a darle calor. Para eso no había que prepararse mucho, decía él: solo llamar, y la gente de bien acudiría.

A su convocatoria de ternura respondían personas de todas las generaciones, cuyos corazones no querían seguir latiendo a
 
solas. Por eso, de toda Cuba acudieron a la cita de Guillermo decenas de nobles seguidores. Cada cual como pudo.

La primera en arribar fue Nieves Molina. Salió de Las Tunas el sábado, en una guagua Yutong que la llevó hasta Placetas. Llegó a las 2:30 a.m. del domingo. Su esposo, William Rodríguez, que viajó en motocicleta, la alcanzó dos horas después. En la terminal interprovincial se acomodaron en unas sillas, para dormir al menos un rato.

Orgullosa, mostraba un file donde colecciona las Teclas... publicadas en el periódico.

—¿Conoces a alguien en el pueblo?

—No, aunque un compañero mío le habló a un tío suyo que vive aquí, y él me estaba esperando. En su casa tomamos café, nos bañamos, y mi esposo pudo dormir un poco.

Cecilia Martínez viajó desde Santiago de Cuba. Cogió una «botella» a las 6:00 a.m. del sábado y llegó esa noche a Placetas. No conocía a nadie en Guaracabulla, pero eso no la amedrentó.

Fueron muchos. Marleni Muñoz y su hijo Yandier, de 13 años, acudieron desde Cienfuegos. Raisa y sus dos hijas adolescentes, de Ciego de Ávila. Dayani Castro, de Villa Clara. Y «Cañón», el teclero andante, cuentero y decimista, partió desde Holguín.

Ese día, Guillermo nos convocó a pensar en el centro de nuestras vidas, pero aunque prometió contar cuál era el suyo, terminó la tertulia sin revelarnos el secreto. Tal vez lo sepan las aguas del Agabama, a donde lo llevó su escapada matutina un rato antes de llegar al poblado donde sus ojos se llenaron de naturaleza por última vez.

Para Minnelis, que viajó desde Calabazar de La Habana, con su hija de 13 años, en el centro de su vida hay espacio para muchas cosas. Están sus muchachitas en primer lugar. Y también «esa hermandad que ha surgido entre nosotros, los tecleros, que es tan necesaria para los cubanos».

Celima Bernal, periodista y autora de la sección Del lenguaje, en el diario Granma, mencionó un programa que la televisión cubana transmitió hace algunos meses.

«¿Ustedes recuerdan la serie Todos quieren a Raymond? ¡Pues aquí todos queremos a Guillermo!

«Entre las cosas centrales de mi vida —añadió— está la etapa de la insurrección. Es increíble que una época tan dura como aquella, pueda ser recordada como una de las más bellas, porque una se sentía tan viva, tan útil».

Ariel Expósito, El Moro, es un matancero que nunca ha faltado a una Tecla en su provincia. «Nací el 31 de diciembre de 1947. Así que aquí, en el centro del país, en el centro del día, estoy festejando mis 59 años y medio».

Para Yoania Pérez, de Sancti Spíritus, el centro de la vida tiene que ver mucho con el amor. «Todo lo que se hace con amor se convierte en lo principal de nuestras vidas». Y Oscar Padilla, un espirituano que estudia francés en la Universidad de La Habana y que cada jueves «se mata» por comprar el Juventud Rebelde, nos confiesa: «Qué bueno que Guaracabulla va a ser la capital de los tecleros —bromeó—, porque ahora los santiagueros van a tener la capital más cerca».

ENTRE LOS AMIGOS Y LA LLUVIA

Alrededor de las tres de la tarde de este domingo, todos acudieron a almorzar al comedor del centro escolar Enrique Villegas, de la localidad. Aunque despacio, fatigado, Guillermo recorrió feliz algunas mesas para despedirse. Y conversando con amigos, se desplomó.

En medio de la conmoción general, varios tecleros lo cargaron y lo colocaron sobre unas mesas, donde recibió respiración boca a boca e intentos de reanimación. En estado bastante crítico, y con la multitud bloqueada por el brusco dolor, fue trasladado hacia la posta médica del lugar, en desafío a la lluvia que por escasos minutos se adelantó a las lágrimas con las que muchos humedecieron la tierra de Guaracabulla.

Fueron infructuosos los intentos por salvarle la vida. Murió poco después, en medio de la consternación de tecleros y amigos, parte de su única familia.

La sección Tecla Ocurrente, de nuestro diario, era la más leída por los jóvenes, gracias a la prosa romántica y filosófica que en ella desplegaba su autor; a su carga de poesía, y a su invitación a los lectores para que participaran en ella.

Así, el Guille hizo de la amistad, la espiritualidad y la solidaridad, el centro de su vida, con iniciativas que fascinaban a muchos. Murió como quiso. Un hombre tan genial no podía morir de otro modo: viajando y creando, rodeado de aquella tropa numerosa que tanto lo quería. Presentes todos allí, a esa hora, en su última ocurrencia.

(Fuente: Juventud Rebelde) Tomado de Cubaperiodistas.  Autores:  Dora Pérez Sáez, Mileyda Menéndez y Luis Hernández Serrano
 

Enrique Almirante: medio siglo de buen arte

Enrique Almirante:  medio siglo de buen arte

La televisión. No duda el primer actor Enrique Almirante en afirmar que entre los medios en los cuales ha dejado su impronta es el que más ha marcado su sólida trayectoria artística, y expone las razones: «A ella le he dedicado más tiempo de mi vida, es donde he hecho cosas diametralmente distintas; donde me han dado más satisfacciones. La más grande: voy a cualquier lugar de Cuba y soy bien recibido. Es increíble cómo la gente enseguida me ofrece sinceras muestras de cariño, cómo se preocupan por mi salud y me piden que nunca deje de trabajar. Y eso es muy reconfortante, porque es señal de que de algo han servido estos 56 años dedicados al arte».  Muy solicitado por los directores de la Televisión Cubana por su capacidad para meterse en la piel de personajes diversos, Almirante es un asiduo visitante de los hogares cubanos. De hecho, mientras en estos días se apresta a convertir a Candelita —de la telenovela ¡Oh!, La Habana — en campeón de boxeo, graba, bajo las órdenes de la experimentada Xiomara Blanco, Polvo en el viento, donde interpreta a un profesor de cirugía, «una persona tranquila, así como soy yo», dice.  En su vida ha practicado varios deportes: gimnástica, boxeo, lucha, pesas, natación, judo, karate, pelota —aunque en este último era verdaderamente malo, reconoce—, «pero siempre como un ejercicio, como un entrenamiento para mi labor como actor»; una profesión a la que llegó, asegura, por casualidad. «En mi barrio vivían muchos actores cercanos a Cadena Azul, una emisora muy importante de aquel entonces, y entre ellos estaba Ricardo Romay, un actor muy cotizado, aunque tenía la edad de nosotros, quizá un año o dos mayor».  «Y Ricardo empezó a embullarnos trayéndonos los guiones. Yo estudiaba Economía y trabajaba en la tienda de una tía, pero poco a poco me fui metiendo en ese mundo. Después él mismo nos llevó a un sindicato de artistas para que recibiéramos un curso y nos examinaran como actores. Había aprobado cuando vinieron de Santiago de Cuba haciendo captaciones para Cadena Oriental de Radio. Es así como me contratan y me inicio sin proponérmelo, prácticamente sin darme cuenta».  — ¿Y cuándo apareces en la televisión?  —Ya en Cadena Oriental, vine de vacaciones a La Habana , y Ricardo me convence para que me presentara en CMQ Televisión. Fue la destacada actriz Hilda Saavedra, quien me hizo la prueba de radio, aunque para entonces poseía mi carné de actor, que se lograba después de 42 actuaciones. Me quedé en CMQ haciendo lo que se presentara, siempre de extra. Avisamos a todos en el barrio para que nos vieran en el primer programa en el que participé, La taberna de Pedro, pero luego me tildaron de mentiroso cuando salió solo mi silueta.  —Sin embargo, con el tiempo llegaste a convertirte en uno de los primeros galanes de la televisión...  —Sí, pero no fue fácil, para llegar ahí pasaron años, muchos años haciendo extras primero, y luego pequeños papelitos de dos o tres bocadillos. En aquella época era muy difícil, no como ahora que los muchachos tienen la suerte de que llegan y ya están protagonizando una novela. Había muchos actores muy establecidos, muy buenos y que además tenían su contrato con la firma. Y así fuimos muchos los que empezamos en aquel tiempo: Pedro Álvarez, Erdwin Fernández, Rogelio Leyva, Jorge Félix... Por eso quizá tenemos esa disciplina, ese rigor. Porque nos costó mucho trabajo llegar.  — ¿Y en qué momento te estrenas como galán?  —Fue en el Canal 4, por allá por el año 54 ó 55, después que me contrataron en ese canal que tenía un cuadro dramático muy bueno: estaban, entre otros, Raquel Revuelta, Maritza Rosales, José Antonio Rivero... Y ahí, en el espacio Un romance cada jueves tuve mis papeles importantes. Pero el canal cerró y regresé a CMQ, donde surgió Fiesta con los galanes, un programa de radio de gran impacto. Con él tomó mucha fuerza aquello del galán. De ahí salimos seis destacados jóvenes, y a partir de ese momento cayeron propuestas para teatro, novelas, espacios humorísticos, comerciales... Me convertí hasta en locutor, ¡colegiado y todo!  «Después del triunfo de la Revolución , con los teleteatros nació el Teatro ICR, y tuve la suerte de estrenar este espacio con Dulce pájaro de la juventud, de Tennessee Williams, con Raquel Revuelta y Enrique Santiesteban, dirigido por Manolo Garriga. Asimismo sucedió con Cuento universal y con el espacio Aventuras, que se inauguró con Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne.  — ¿A qué atribuyes que después de marcar un momento significativo en la TVC las Aventuras se hayan ido perdiendo?  —Las Aventuras surgieron como una alternativa para entretener a niños, jóvenes y a la familia en general. Fue Silvano Suárez el encargado de dirigir Veinte mil..., y de la noche a la mañana el espacio se convirtió en el más importante, por encima de la telenovela, los teatros, el cuento... Lo que ha sucedido quizá sea resultado de que ya no se llevan a la pantalla los grandes clásicos de la literatura universal —obras que los años han probado que funcionan—, o que los temas que se están proponiendo hoy no motiven a los muchachos, o que se estén presentando de modo que pierden el interés. No es que ahora no ocurra, pero antes, por la propia escasez de recursos, estábamos obligados a trabajar con mucha inteligencia, creatividad, y entrega. El caso es que se fue perdiendo una teleaudiencia asegurada.  «Para que tengas una idea de lo que te estoy hablando, Veinte mil leguas de viaje submarino, que pensé sería compleja para ser trasladada a nuestra televisión por moverse dentro de la ciencia ficción y que sería complicada para los más pequeños, pegó ¡y de qué manera! Y eso se logró con mucha imaginación, a base sobre todo de conocer muy bien el medio».  «Recuerdo que un día había una escena en que el submarino salía a flote y el capitán Nemo lo electrificaba, para evitar el ataque de los indios. Te puedes imaginar que era un artefacto que se había construido en un estudio no muy grande. ¿Sabes cómo se logró el efecto? Pues utilizando palitos chinos, de esos que cuando se prendían soltaban chispitas. Y se movía la cámara y los actores saltaban como si los estuviera cogiendo la corriente, se tiraban para el agua —unos colchones colocados en el piso—. Sin embargo, los televidentes quedaban con la boca abierta. Como ves eran soluciones sencillas pero ingeniosas».  «Con las Aventuras tuve experiencias muy lindas. Después vino Robin Hood, que fue donde de verdad se cimentó este espacio. En una ocasión visitamos la Camilo Cienfuegos , primera escuela que me parece se fundó en Cuba para niños discapacitados. Cuando la maestra les dijo a los padres que iban a escuchar las primer as palabras que habían aprendido a decir sus hijos, y estos gritaron: “¡Viva Robin Hood!”, todos vinieron a abrazarme emocionados por el avance mostrado por sus hijos. Algo inolvidable. Y como esa, cientos de anécdotas».  — ¿Crees que fue bueno eliminar la diferencia de estatus que existía entre los actores?  —No, creo que no. Y no es que hubiese querido que se mantuviera aquel sistema de estrellas al estilo capitalista, pero se debía haber buscado una manera de destacar el trabajo realizado, de la misma manera que se reconoce el desenvolvimiento de Savón, Juantorena o Ana Fidelia Quirot. ¿Por qué no hacerlo con un actor? Fíjate que no te estoy hablando de seguir con las clasificaciones de galán, sino de hacer sobresalir los logros artísticos, que no tiene que ver con darle entrada a la vanidad, a la superficialidad, a la bobería. Pero si un actor o una actriz descuellan por sus dotes, ¿por qué no subrayarlo? Para los jóvenes sería un aliciente tener estos paradigmas, que se convertirían en su meta.  «En ocasiones, aunque somos figuras públicas, permanecemos en el anonimato. Sobre todo los que comienzan, que a veces desarrollan una magnífica labor y la gente ni siquiera los conoce por su nombre, pero ¿de dónde lo va a saber, si en los créditos no se identifican la imagen o el personaje que defienden con el nombre? A los viejos ya nos conocen, pero no sucede así con esa hornada de actores jóvenes con excelentes condiciones histriónicas. Y una muestra está en el elenco de la telenovela ¡Oh!, La Habana , como Raúl Lora-Candelita, quien además de haber calado su personaje, realizó un entrenamiento tan fuerte que en ese momento podía enfrentarse con un boxeador profesional».  —Enrique, ¿cómo preparas tus personajes?  —Si es de ficción, le conformo una historia. En ¡Oh!, La Habana , por ejemplo, me inspiré en el gran actor Alejandro Lugo, quien fue mi amigo, mi profesor, una persona que me ayudó mucho y que además fue boxeador. En él se resumía la experiencia, el carisma, la exigencia, la amabilidad, el conocimiento, pero podía ser también muy duro cuando la situación lo requería. Él era así, como un padre.  «Cuando el personaje existe o existió, indago todo lo que pueda sobre esa persona. Hace ya algún tiempo rodé una película (Cuando la verdad despierta) sobre el abominable atentado de que fue víctima Fabio Di Celmo, y en ella interpreté a Justino, con quien había conversado en varias ocasiones. Por un lado, me sentí muy bien asumiendo ese papel, pero por otro, cuando tuve que hacer, por ejemplo, la escena en que ve a su hijo muerto, fue muy duro para mí, porque me puse no solo en el lugar de él, sino en el mío propio. Yo perdí a mi hijo de 17 años que murió de un ataque de asma, cuando estaba representando una obra de teatro en el Mella, y eso fue muy impactante. De esas vivencias tristes o alegres también uno se nutre».  —Hemos conversado de televisión, pero no sobre tu paso por el teatro y el cine...  —Te podría decir que cuando se inauguró la primera sala teatro en Cuba, en el año 1954, la Thalía, yo estuve con la obra Té y simpatía. En esa época hice mucho teatro en el Patronato del Teatro, en el Palacio de Bellas Artes..., después me desvinculé un tiempo hasta que ingresé en Teatro Estudio en el 68, donde permanecí 11 años. Dentro de este colectivo hice cosas muy interesantes con Raquel Revuelta, Héctor Quintero, Berta Martínez. De ese período son puestas tan exitosas como Cuentos del Decamerón, Algo muy serio, Santa Juana de América, Don Gil de las calzas verdes...  — ¿Y el cine? ¿Cuándo tocó a tu puerta?  —Me llamaron para Nuestro hombre en La Habana, una película inglesa que se filmó aquí, y cuya presentación y créditos aparecían sobre mi silueta y, aunque tenía varias escenas en ella, eso fue lo que quedó en la memoria colectiva. Después hice algunas mexicanas rodadas también en Cuba, pero eran papeles pequeñitos. Más tarde participé en el primer largometraje después de 1959, Historias de la Revolución, conformado por varios episodios, yo estaba en el elenco de Un día de trabajo. Luego siguieron El huésped —un largometraje con Raquel Revuelta que nunca se estrenó—, El bautizo, Mella, Aquella larga noche, Río Negro, Jíbaro. En Perú rodé Túpac Amaru y El socio de Dios; en Colombia, Tiempo de morir, a partir de un guión de García Márquez, y coproducciones como Paco Chevrolet, Pata negra, Soñando con Julia, El misterio de Galíndez, El soñador y La rosa de Francia.  — ¿Y cómo te las arreglas para llevar adelante tu carrera y la dirección de la Agencia Caricatos ?  —Es cierto que hay momentos en que me he sentido presionado, pero por lo general lo asumo sin grandes quebraderos de cabeza, pues tengo la suerte de estar rodeado de compañeros muy valiosos. Eso me facilita poder llevar adelante la profesión de mi vida: ser actor.  Fuente: Juventud Rebelde Digital      Autor:  José Luis Estrada Betancourt   26 de Junio, 2007       

Otro grande dice adiós: René de la Cruz

Otro grande dice adiós:  René de la Cruz

Una lejana tarde de los setenta, apremiado por las exigencias del montaje de El rojo y el pardo, obra que abordaba el amañado proceso nazi contra el líder comunista Jorge Dimitrov, René de la Cruz, quien compartía faenas con dos grandes amigos, Mario Balmaseda y Luis Alberto García, dijo desde el fondo de su alma: "Esto tiene su encanto, pero nadie imagina el desafío que es para mí ser otro todos los días en un escenario".  El último enero, al ser reconocido con el Premio Nacional de Teatro 2007, el actor, asediado al término de la ceremonia por quienes querían felicitarlo, soltó otra confesión: "La escena en caliente, eso es lo mío".  Ayer, a los 75 años de edad, hizo mutis René. Su organismo estragado por el cáncer no pudo más. Para unos se fue Julito el Pescador, ese personaje que lo instaló para siempre en el imaginario popular como uno de los audaces soldados del silencio. Para otros el adiós despidió a uno de los rostros imprescindibles de nuestro cine. Pero entre todos permanecerá el cubanazo vertical, el campesino espirituano que antes de la Revolución solo tuvo, según palabras propias, "un poquito de camisa, un poquito de pantalón y casi nunca zapatos".  Vino a La Habana en los cincuenta a probar suerte. Trabajaba en una tintorería cuando el hermano del dueño, que luchaba por ser actor, lo convidó un día a ver cómo se hacía un programa de radio. A partir de entonces le entró el virus de "ser otro" hasta que se le dio la oportunidad en la COCO donde cubrió una vacante imprevista en el espacio Sucesos de aquí y de allá.  De la radio pasó a la escena, por primera vez en la Sociedad Artística Gallega. Pero teatro, lo que se dice teatro en abundancia, o lo que es lo mismo, cimentación del oficio y crecimiento profesional, fue el de los años inmediatamente posteriores al triunfo revolucionario, cuando el movimiento escénico cubano cobró ím-petus inusitados.  René integró elencos del entonces recién creado Teatro Nacional, el Taller Dramático y el Conjunto Dramático Nacional. Fue dirigido por notables teatristas como Modesto Centeno, Liliam Llerena, Nelson Dorr, Gilda Hernández, el uruguayo Ugo Ulive, el alemán Hannes Fischer y luego por Mario Balmaseda, Roberto Blanco y Miriam Lezcano.  En los setenta se enroló en el Teatro del Tercer Mundo y el Político Bertolt Brecht. Fueron memorables sus actuaciones en El carillón del Kremlin, El rojo y el pardo, Los días de la comuna, Andoba, de Abraham Rodríguez, y en una controvertida pieza de Raúl Macías, versión cubana de la brechtiana La irresistible ascensión de Arturo Ui, en la que personificaba al dictador Batista. También se sintió motivado por la dirección, faceta en la que puso en escena, entre otras obras, Cañaveral, de Paco Alfonso, y El ingenioso criollo Don Matías Pérez, de José R. Brene. Pero desde que en 1959 hizo una pequeña aparición en Nuestro hombre en La Habana, del británico Carol Reed, el cine también lo ganó. Su impronta quedó en más de veinte filmes, entre los que vale citar Realengo 18 (1961), de Oscar Torres; el primer cuento de Cuba 58 (1962), de José M. García Ascott; Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea; Mella (1975), de Enrique Pineda Barnet; El brigadista (1977), de Octavio Cortázar; Río Negro (1977), de Manolo Pérez; Jíbaro (1984), de Daniel Díaz Torres, Baraguá (1985), de José Massip; y Bajo presión (1989), de Víctor Casaus.  

La pasión que imprimió René en cada actuación, en esa forma suya de hacer fácil y natural lo más difícil, es el legado de un artista comprometido con su realidad y su tiempo.

 Fuente:  Pedro de la Hoz pedro.hg@granma.cip.cu

tomado de Granma digital

Discuten sobre calidad de medios radiales y televisivos en Cuba

Discuten sobre calidad de medios radiales y televisivos en Cuba

Aun cuando tenemos algunos, no son suficientes los eventos a lo largo y ancho del país que piensan «en voz alta» y colectivamente el audiovisual en Cuba. Y la razón de ello no hay que investigarla demasiado: son la TV, la radio, el cine, los medios de comunicación por excelencia, los mayores transmisores y receptores de cultura al menos entre nosotros; si no todos (lamentablemente) leen, visitan asiduamente el teatro, el museo y el ballet, sí una inmensa mayoría enciende esos aparatos que le inyectan conocimiento y deleite mediante imágenes y sonidos.  Por esto fue enriquecedor asistir al Encuentro Nacional Voces cruzadas, que recientemente tuvo lugar en Sancti Spíritus, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz de esa provincia, que convocó a realizadores, críticos e investigadores de los medios, quienes durante tres días discutimos, analizamos, intercambiamos.  Muchas de las ponencias, conferencias y conversatorios que allí se desarrollaron, merecen trascender el exiguo espacio que significa un evento, para encontrar mayor alcance y más larga vida en nuestras publicaciones especializadas, pero al menos en este primer contacto, cumplieron el «primer mandamiento» de motivar a la reflexión y el debate.  Me resultó particularmente agradable apreciar cómo ese medio que persiste en su condición de cenicienta a nivel de abordajes teóricos y críticos como es la radio (pese a la incidencia que sigue teniendo en abundantes contextos), encontró en estas reuniones espirituanas el sitio de honor que merece, ya fuera en la disección que de sus «mitos y decadencia» hiciera Carlos Figueroa o en el análisis que Reinaldo Gómez emprendiera en torno a la formación de locutores.  Como se sabe, siempre es la televisión la manzana de la discordia en este tipo de encuentros: el cine (particularmente el cubano) en su programación habitual, arrancó encendidas intervenciones de los asistentes, como también los paneles que discursaron en torno a diversos rubros en el polémico medio. Y como corresponde en todo encuentro de este tipo que se respete, la mucha carga teórica debe ser complementada por concreciones que la hacen realidad en la praxis audiovisual; así, el público pudo enfrentarse a varios de los títulos más destacados de la más reciente Muestra de Jóvenes realizadores, que tiene lugar cada febrero en la capital, o al corto documental Si tú pasas por su casa, donde la joven realizadora local Mailén Ibarra aborda una gloria de la música popular en Sancti Spíritus: Gerardo Echemendía Madrigal (Serapio).  Otras aristas motivadoras fueron abordadas (ya en la mítica Trinidad, sede de la sesión final) por Mercedes Borges cuando, en su ponencia Danza en los medios cubanos: un punto neurálgico, se refirió a la pobreza imaginal de los espectáculos danzarios al ser trasladados al lenguaje televisivo, o por Miguel Ángel Valdés, quien en su investigación Hakuna Matata: Walt Disney, bautismo ideológico en el audiovisual se acercó al animado nuestro en relación con referentes procedentes de célebres escuelas foráneas.  También resultaron muy útiles las disertaciones en torno a la TV comunitaria (Adrián Quintero, de Villa Clara) o a experiencias concretas en programas y realizaciones más generales (a cargo del habanero Bryant Delbert o del camagüeyano Reynaldo Labrada) sin olvidar conferencias que trascendieron un tanto las mismas para pulsar creadoramente la oralidad (Juan Eduardo Bernal) o las siempre conflictivas «industrias culturales» respecto al mercado de los medios (Ramón Luis García).  Muchos fueron los temas y problemas que un público heterogéneo, pero compuesto fundamentalmente por jóvenes de todo el país, analizó y debatió en estos intensos días espirituanos donde el audiovisual cubano se pensó con madurez y desprejuiciamiento. Solo deben orquestarse mejor ciertas estrategias promocionales (spots, presencia anticipada en los propios medios, incidencia en las escuelas medias y superiores...) que permitan asistencias aún más amplias, pues duele un poco que aspectos tan importantes como los aquí estudiados, que sin hipérboles forman parte de la vida diaria de todos, no hallen el respaldo y la participación que merecen.  A Lázaro Castillo, presidente de la AHS espirituana, y a un eficaz y diligente equipo que le apoya (digamos, los muchachos del programa Paréntesis, del Canal Educativo/2; sus colegas del canal comunitario en Trinidad junto a periodistas y comunicadores de la radio y la prensa locales) se debe en buena medida el éxito de esta nueva edición de Voces cruzadas: voces que deben afinarse y procurar nuevos sonidos y escalas para próximas ediciones, de modo que podamos seguir profundizando en la estética y medida de nuestros medios, en sus logros y falencias para, entre todos, contribuir un poco a hacerlos cada vez mejores.  

Fuente: Juventud Rebelde Digital 

 Autor:  Frank Padrón   27 de Junio, 2007          

Maria Valero: La gran dama de la Radio en Cuba

Maria Valero: La gran dama de la Radio en Cuba

Una mujer que desde el surgimiento mismo de la Radio fue un mito de profundo arraigo popular, refugiada española y gran dama de las hondas hertzianas.

Desde su surgimiento, la Radio se adueñó de la banda sonora que acompaña nuestras vidas... A través de ese sonido descubrimos imágenes que se van agrandando hasta convertirse en verdaderos mitos de profundo arraigo popular.  

El 26 de noviembre de 1948 se produjo la tragedia que arrebató la vida en flor de uno de esos ídolos que sin embargo los jóvenes de su tiempo supieron perpetuar. Recuerdo que Germán Pinelli decía: Ante una multitud enorme que colmaba todos los ámbitos del panteón en que fue enterrada ella, ante aquella montaña olorosa de flores, dije: Es María Valero, la refugiada española que se convirtió en la gran dama de la radio de cuba.  Sol Pinelli tenía un recuerdo muy especial: La conocí en la Cadena Azul, cuando protagonizaba La Novela del Aire. Que encantó, gran amiga y mujer. Una criatura muy sencilla que en ningún momento se envaneció por la capacidad de su trabajo, ni por el amor que el público le tenía. Era una voz que llegaba a todos. 

De sus antepasados paternos heredó el nombre, la sensibilidad y la vocación que le permitió con sólo 8 años sentir la influencia de la escena, a los 15 debutó como profesional en el Teatro Fontalba. A la muerte prematura del padre se alejó de la vida artística y la Guerra Civil la sorprendió cuando profesaba como enfermera en el Hospital Obrero de Madrid.  

En 1935. María Luisa Laffita había llegado a España como exiliada con su esposo Pedro Vizcaíno, Lugarteniente de Antonio Guiteras, asesinado en el Morrillo por órdenes de Fulgencio Batista el 8 de mayo de ese mismo año. En plena Guerra Civil, conoció a María Valero.  Así la recordaba: Empezamos a hablar de Cuba y ella entonces nos dijo que tenía familiares residentes acá. En Madrid especialmente se quiere mucho al cubano, no un poco, muchísimo entonces no me extrañaba el que ella hablara tan bien de Cuba, que le gustaría mucho venir aquí y demás.  Como refugiada viajó a Francia en 1939 y desde allí embarcó en el buque El Flandre hacia la capital cubana, ciudad que había visitado en 1932. En la Habana, mágica, con sus noches bulliciosas de cafés al aire libre, los paseos por el Prado y el Malecón... residía su tía, la conocida y siempre recordada actriz Pilar Bermúdez.  

Ya en Cuba en una entrevista para la serie La mujer opina, María Valero expresó:  En efecto, he vivido la guerra de mi país dos años y diez meses por imperativo de mi profesión de enfermera que entonces se hizo militar. El primer año fui enfermera de la retaguardia. El final de la guerra lo pasé en el frente, con el ejército.

De la guerra se sale con rasguños, cicatrices en el cuerpo y algunas en el alma. Pero se saca un espíritu más fuerte y sano. Me enorgullezco de haber sido útil a mi país, y estoy dispuesta a serlo, si el caso llegase a esta querida tierra que considero ya mi segunda patria.  Aquí llegó María con sus lozanos 27 años y sus recuerdos, con la nostalgia por la casa y la calle donde vivía, por las plazas y los lugares madrileños consagrados por la leyenda.

 Aquí llegó cubierta con su gran mantilla negra y el cofrecito donde guardaba con amor aquel puñado de tierra madrileña, que la premura de la evacuación no le impidió traer consigo para que la acompañara siempre.  En ese período La Habana era una plaza rica en actrices de gran calidad en la radio y en el teatro, por lo cual no me fue fácil ascender tan rápidamente. Empecé a trabajar en la radio, donde después de muchos tropiezos por el problema del acento, vino el triunfo y con él me entregué por entero a esa modalidad artística.  En 1941 llegó a la Habana Nicolás Rodríguez, actor cómico de fama en Madrid.

Con María se pasaba las horas rememorando a su tierra, el Teatro de la Comedia donde se conocieron. Casi enseguida Nicolás formó una compañía en La Habana. Y los Teatros Principal de la Comedia, América, Apolo, se vistieron de gala con las presentaciones que tuvieron a María como figura femenina principal.  No me fue difícil encontrar a personas que vivieron profundamente esta época. Una de ellas Domingo Piñero, canario de nacimiento y cubano de corazón. Yo era estudiante de medicina y pertenecía al Teatro Universitario. No me perdía ninguna presentación teatral importante.

Disfruté de aquellos dramas y comedias que hacía la compañía de Nicolás Rodríguez, de la cual María Valero era la primera actriz. Nunca se me olvidará la Doña Inés que hizo María del Don Juan Tenorio de Zorrilla. Era una importante actriz teatral, pero años más tarde trabajando para la radio llegó a convertirse en la primera dama de la radio en todas las radionovelas del país.  Su historia artística fue vertiginosa, pero su nombre quedó como una leyenda en la historia de la Radio Cubana. Debutó en Radiodifusión O’Shea, con la dirección artística de otra gran figura radial, Marcelo Agudo.  P

oco tiempo es suficiente para llegar al cotizado cuadro dramático de la firma Sabatés Sociedad Anónima, donde asida del brazo de un galán de moda, Ernesto Galindo, formó la pareja romántica que durante años hizo suspirar a jóvenes y mayores. Ellos son los que por vez primera en la radio cubana personificaron a Doña Bárbara y al Santos Luzardo de la obra de Rómulo Gallegos, a través de La novela del aire, espacio que comenzó a transmitirse por la RHC Cadena Azul a las 8:30 de la noche, el 26 de marzo de 1941, con guión y dirección de dos glorias también de la radiodifusión, Caridad Bravo Adams y Luis Manuel Martínez Casado.  Para ampliar sus actividades aceptó la proposición de Radio Lavín y al lado de Ernesto Galindo y Mario Barral, creó el programa Barral, Alta-Comedia.

Al convertirse en la voz femenina más cotizada del mundo artístico, la firma Sabatés le ofreció un contrato de exclusividad, que sólo le permitía trabajar en programas patrocinados por una de las dos firmas más importantes del país.  Más tarde, en 1945, María logró lo que ninguna actriz, ni otra figura radial: el Circuito CMQ, ponía en sus manos un contrato de seiscientos pesos mensuales, una fortuna para la época. Con ello pretendían arrebatar la audiencia de la Cadena Azul.

Fue así, victima de la absurda guerra de los magnates radiales y de las firmas patrocinadoras, como quedó deshecha la pareja romántica más prominente de la radio de Cuba en la década del cuarenta: Ernesto Galindo y María Valero.  El 1ro. de abril de 1948, salió al aire El derecho de nacer, novela de Félix B. Caignet, que rompió el propio récord que tenía el autor, con su Chan Li Po.  Esta novela que dirigió Emilio Medrano alcanzó el extraordinario rating del 50:63 %, inédito en la radio mundial hasta ese momento. Cuentan que en los cines se detenían las películas, para transmitir el audio de la radionovela y las calles se quedaban desiertas a las 8 y treinta de la noche.  

Le pregunté a Xiomara Fernández, actriz, Premio Nacional de Radio: ¿Cual es el primer rostro que recuerda de las personas que compartían el estudio de radio durante la transmisión de El derecho de nacer.?  Bueno: María Valero que desafortunadamente falleció. Era muy buena compañera, una gran actriz. Amiga y compañera. Aquello fue una cosa muy lamentable. A partir de 1942 la Crónica Radial e Impresa (ACRI) distinguía cada año a los artistas más sobresalientes del país. Ese año y desde 1944 hasta 1947 el honor de Primera Actriz lo obtuvo María Valero, primero desde la RHC Cadena Azul y más tarde en el Circuito CMQ, lo que validó su designación como Gran Dama de la Radio de Cuba.  

El 25 de noviembre de 1948 este paradigma del escenario artístico realizó su última actuación. En el capítulo 199 de El derecho de nacer culminó, también, el postrero capítulo de su vida, segada en su plenitud, cuando una vez que venció las dificultades estaba llamada a reinar en el mundo difícil del arte durante muchos años.  Marta Jiménez Oropesa, Premio Nacional de Radio, nunca olvidaría aquel día.  La noche del 25 de noviembre de 1948, jueves, lo recuerdo bien porque es mi cumpleaños, habíamos terminado de transmitir en el folletín Hiel de Vaca la novela del autor español Pedro Mata, Un grito en la noche.

Y en ese capítulo el protagonista masculino que hacía de pareja de María Valero había muerto en un accidente automovilístico y ella había tenido que llorar mucho, bueno, es decir Rosario, como se llamaba su personaje en esos días, tu sabes que estaba el embullo por ver el cometa y un grupo de actores y actrices se disponían a ir a las cuatro de la mañana a la Avenida del Puerto donde decían que se veía mejor el cometa. Y como eso era la madrugada del 26 y el 25 había sido mi cumpleaños, pues me invitaron y les dije: no, otro día, otro día voy y no fui.  La escritora y publicitaria Mirta Muñiz, fue testigo excepcional: El accidente sucedió cerca de las cinco de la madrugada y fue tan rápido, que no les dio tiempo a nada. No sé cómo ni por qué María se había adelantado unos pasos sin percatarse de un auto que venía a gran velocidad. Todos quedaron muy afectados, fundamentalmente su primo, el primer actor Eduardo Egea, eran grandes amigos.  

He revisado de nuevo la prensa de la época y entre tantas reseñas, quiero destacar, la que encontré en la Sección Escenario y Taller, del periódico Información del 27 de noviembre de 1948. Sentida crónica del poeta y dramaturgo Luis Amado Blanco:  Iba a mirar una estrella, una estrella errante, de esas que pasan sin dejar más rastro que su cola de luces esplendentes. Iba a mirar tan sólo eso, un rastro de Dios por la alta bóveda. Y se quedó ya para siempre mirándola, destrozada por una brutal coincidencia, rotas su voz y su mirada, donde dormían tantos lejanos y ajenos infortunios.  Enrique Núñez Rodríguez, fue acreedor de los Premios Nacionales de Periodismo, Humorismo y de Radio.

Comenzó como escritor en la radioemisora más importante de Cuba, el 27 de noviembre de 1948.  Cuando fui a Crusellas el día 27 por la mañana estaba todo el mundo muy alterado por la muerte de María Valero y decidieron suspender la programación de por la noche. Entonces como yo estaba allí y era escritor, me pidieron que les escribiera a los actores de Crusellas las palabras que iban a decir, porque en vez de transmitir un programa, iban a transmitir directo desde la funeraria. Y lo curioso es que yo escribí aquellos textos no sin pena por la muerte de María Valero, pero yo tampoco la conocía muy de cerca. Pero por la noche cuando estaba oyendo a los actores decir mis textos entonces fue cuando se me salieron las lágrimas por Maria Valero, porque lo decían con una fuerza tremenda lo que yo había escrito como una tarea. Y recuerdo a Santiesteban, a Minín Bujones, a Marina Rodríguez, Eduardo Egea, Ernesto Galindo, grandes figuras de la Radio.  

Heredera de un apellido ilustre del teatro español, nació en Madrid, en 1912, María de los Dolores Valero Sisteré. Cincuenta y cuatro años atrás, el 9 de abril de 1858, en el madrileño teatro Novedades, su bisabuelo el primer actor José Valero, protagonizaba Baltasar, drama bíblico en versos. Estreno al que asistieron la autora, Gertrudis Gómez de Avellaneda y los Reyes de España.  Germán Pinelli, fundador de la Radio y la Televisión cubana y Premio Ondas al mejor locutor de habla hispana, la recordaba así:  Yo tenía una amistad especial con María Valero. A mí me gustaba el carácter de María Valero.

Un poco seca, daba la sensación de no tener amistad con nadie. Pero cuando tenía amistad con alguien era fiel en su amistad. Una mujer elegante, bella en conjunto. No tenía un rostro que llamara mucho la atención, pero una apariencia personal muy bonita.  Yo admiraba en María la voz extraordinaria, imponía su maestría absoluta como actriz. Por un día de cumpleaños mío me escribió una tarjeta que decía: Al único hombre que me comprende sin preguntarme.

Una cosa muy bonita, yo hablaba con ella en su mismo tono. Yo seguía el tenor de su conversación, pero nunca le pregunté.  Sol Pinelli reafirmaba: Ella tenía una personalidad muy recia. Alta, se arreglaba muy bien, eso sí, muy dulce, pero cuando hablaba era tan suave. Una voz tan bonita. Lo que le faltaba de belleza física, la tenía moral.  Su cadáver fue expuesto en la antigua Funeraria Caballero, en plena Rampa Habanera. El pueblo que despidió a su ídolo desfiló durante horas y más horas en una manifestación taciturna desde el Malecón habanero por toda la calle 23 y por la calle 27 hasta la calle M. El entierro fue una manifestación de duelo. El pueblo se unió a los artistas que la acompañaron a pie desde M y 23 hasta el Cementerio de Colón.  Los fotógrafos de la época dejaron el testimonio de su última impresionante imagen, cubierto su cabello y su bello rostro maltratado, con la gran mantilla negra que trajo de España. Con ella su cuerpo roto, sin vida, besó la tierra cubana aquel día detenido en la memoria de los que eran jóvenes y adolescentes el 28 de noviembre de 1948:  

Pasarán años y más años, pero su voz, que tanto les hizo estremecerse, tendrá un suave y romántico eco en sus oídos. Y alguna adolescente de hoy, dirá ya abuela, el día de mañana... como aquella María Valero que se fue una noche tras la cola misteriosa de un cometa, yo no he oído ninguna. Su voz llegaba dentro, muy adentro; tan adentro, que después de tantos años, aún la recuerdo como ayer.

   

Tomado de:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/maria_valero.asp

Fuente:  Sección:  En la memoria radial.  Del Portal de la Radio Cubana.

A cargo de la Lic.  Josefa Bracero Torres 

Yuzaima Cardona: Una filosofía de vida

Yuzaima Cardona: Una filosofía de vida

Tras muchos días de espera (¿Paciencia china?) esta mujer de mirada definitivamente inteligente me concede la entrevista. Atrás quedaban pasillos del ICRT, donde su contagioso optimismo se desplegó al igual que en los salones para el debate en el recientemente concluido 29 Festival Nacional de la Radio Cubana, celebrado exitosamente en la provincia de Villa Clara, lugares todos donde me juraba una y otra vez que contestaría mis preguntas. Por fin, sorpresivamente, Radio Reloj dio la hora y llegó la entrevista que ahora traslado a los lectores conociendo, de antemano, que el tema general y particular, por apasionados, se enraízan con este venidero aniversario 85 de la Radio cubana.  -Lo primero es que me hable sobre sus estudios y su vida profesional antes de llegar  a la Dirección que ahora representa......  

-El estudio siempre ha constituido un hobby para mí; fue una de las cosas inculcadas por mi madre. Cada semana tenía un libro de regalo que leíamos juntas. Antes de comenzar el pre-escolar, le acompañaba a sus estudios de idiomas. Todavía recuerdo el saludo en chino, como me enseñó el profesor Fong, de modo que aprender ha sido siempre una filosofía de vida.  Me acerqué al Periodismo en séptimo grado. Los profesores nos ayudaron a formar un círculo de interés, donde era la corresponsal...Luego en el preuniversitario comencé a pensar en serio en eso de informar, escribir y ayudar a la gente. Cierta vez, dos periodistas de Radio Reloj, Graciela Hernández y Lázaro Chiang Macate, visitaron la escuela por ser vanguardia provincial. Jamás hubiera imaginado que años después seríamos compañeros en la misma emisora, donde llegué incluso a dirigirles. Entrar en Periodismo en la Universidad de La Habana no fue tan fácil. Había una sola plaza para la provincia. El profesor de ruso, Gustavo Serpa, de avanzada edad para lidiar con adolescentes, fue quien me ayudó a afianzar la vocación. El publicó un libro de apuntes sobre el pensamiento de Félix Varela, que me ilustró lo que quería hacer. Luego, la lectura de las crónicas de José Martí, desde Nueva York, me abrieron las puertas al periodismo hoy.  

-  A la Universidad llega llena de sueños.

 - Sí… Allí teníamos en la brigada un boletín titulado El Papel Periódico, era un reconocimiento el nombre a una de las primeras publicaciones de la prensa cubana. En el tercer año nos impartieron Periodismo Radial y nos llevaron a Radio Rebelde y Radio Progreso. Por primera vez sentí la energía que se respira en una cabina, y dije : Este es el teatro para mi mente.   

 - Sin embargo, no comenzó por la Radio.. .  Primero estuve en el diario Juventud Rebelde y la Agencia de Información Nacional, para los que reporté desde Guantánamo. Había ido a formar parte del Plan Turquino con la misión de reflejar el desarrollo alcanzado con la Revolución en esas montañas del Oriente cubano. Fue una experiencia enriquecedora. Escribía para el periódico y la agencia reportajes especiales, mientras para los medios de la provincia, el telecentro Solvisión y la emisora Radio Trinchera Antiimperialista, aportaba las noticias. Guantánamo me posibilitó un ejercicio profesional íntegro. Allí recorrí escenarios de sucesos trascendentales de nuestra historia como el vivido en la zona del Realengo 18, descrito de forma magistral por ese incansable periodista y luchador que fue Pablo de la Torriente Brau. Todo ello, sin dudas, fue signando mi espíritu.

  -¿Y después?

 -Tras ese período de casi dos años llegué a Radio Reloj, para concluir los últimos seis meses del servicio social. Planeaba hacer Radio, expresar sueños como realizadora, pero esa emisora me atrapó. Constantemente aplazaba la salida, al tiempo que iba comprometiéndome con una forma peculiar de decir, única en el mundo por la brevedad del mensaje y la posibilidad de dar noticias minuto a minuto.  

- Toda una Escuela…formadora de periodistas y locutores...  

-Coincidimos. …Allí fui redactora de Temas Internacionales y Nacionales, Jefa de Redacción durante tres años y tuve, además, algunas oportunidades como reportera y luego, durante una década, ocupé la responsabilidad de Subdirectora General. En esos años me familiaricé enormemente con el género de la Información , especialidad de la emisora, pero también conseguí trabajar otros géneros periodísticos con la difícil técnica relojera, que exige escribir en pocas palabras, sin más recurso que la voz y un tic-tac de fondo, la esencia de lo que se quiere trasladar a los oyentes, quienes la distinguen por su inmediatez y veracidad. De allí salí, hace apenas dos años, a dirigir Metodológicamente la Información en el Sistema Radial cubano. Una misión intensa, pero encantadora.

 -Para usted, ¿qué es el periodismo radial?  

Es escribir para el oyente con inmediatez, por tanto implica rigor y tono, que debe distanciarse de lo monocorde, chato y aburrido. Es una fórmula creadora para conquistar las mentes de quienes escuchan y posibilitar que sigan conectados a nuestras palabras. Para lograrlo hay que dominar técnicas narrativas y de oralidad, que son más poderosas que la palabra impresa. Es también orientación, compañía y por supuesto, fidelidad. Sin esas cualidades es difícil hacer periodismo para la Radio con el sonido original de la Patria, que es el que necesitamos.  

-Me gustaría que acercara a los lectores al mundo informativo de la Radio cubana... ¿cómo está conformado desde la emisora municipal hasta la nacional?

 -El Sistema de la Radio cubana cuenta actualmente con una red de 90 emisoras y continúa en franca expansión. Tanto las plantas municipales, como las provinciales y las nacionales, sumando también a la emisora internacional Radio Habana Cuba, dedican un importante espacio a los géneros informativos con el respeto para los perfiles en cada caso. Por ejemplo, los espacios de información de las emisoras municipales, que por lo general son más breves en el tiempo, tienen como centro de sus emisiones el acontecer local, reflejan de modo preponderante los intereses de la comunidad, sin que ello signifique aislarse de la vida en la provincia, el país y el mundo. Priorizan un tipo de información utilitaria y son muy escuchados porque en ellos el pueblo se reconoce e identifica a los protagonistas objeto de la noticia. Las cadenas provinciales y las nacionales concilian sus intereses informativos de acuerdo con su radio de acción. Asumen temas más globales y al transmitir todo el día tienen más espacio para el seguimiento informativo y la investigación.Radio Habana Cuba, nuestra emisora internacional, está considerada una alternativa informativa en el concierto de emisoras de la región. Es la voz de Cuba ante el mundo, utilizada como fuente para redifundir la realidad nacional, tan silenciada por los grandes consorcios transnacionales de la información y la comunicación.  

-Periodismo radial: perfil y entorno de las emisoras  cubanas.... ¿se parecen en sus propuestas  en la información general o hay notables diferencias que las distinguen entre sí?  

-Un asunto en el que con urgencia la Dirección Metodológica Nacional de la Radio Cubana está inmersa es el tema del respeto a los perfiles. El hecho de que todas las emisoras tengan espacios noticiosos no puede significar que se parezcan o sean idénticos. Cada informativo como programa tiene una intención respecto a su entorno y audiencia, y debe trabajar para ofrecer un servicio diferenciado que satisfaga. Con pocas excepciones, nuestras ediciones informativas llevan años con un formato radiofónico muy parecido. El boom que significó a finales de los ochenta el programa Haciendo Radio, de Radio Rebelde, permitió al oyente descubrir que su relación no solo era con unas voces, sino con personas que tenían mucho en común con él. Pasó a un segundo lugar la voz solemne del locutor impecable, sin errores, y ocupó el primer plano la persona que le contó y comentó la noticia, se la explicó con la ayuda de otras que intervinieron por teléfono o desde la cabina de transmisiones, todo ello con un lenguaje familiar, alejado de la rigidez de los textos escritos en las redacciones. Esta experiencia, multipremiada en los Festivales Nacionales de la Radio, motivó la imitación del modelo y ha hecho que por mucho tiempo el país despierte con ese patrón de Radio Revista Informativa extensa, la cual genera una tendencia a la espontaneidad y la improvisación e impone un estilo siempre arriba (tono de voz alto y animado). Su uso aún es funcional, pero hay que cuidar con celo los contenidos y el público destino. Otras razones de similitudes en los informativos hay que buscarlas en el Período Especial. La fuerte contracción de los medios de comunicación impresos y televisivos hizo que la Radio aumentara los por cientos informativos, en ocasiones con temáticas no afines a su perfil. Así muchas comenzaron a parecerse. Por fortuna esa no es la realidad de hoy. Se ha ido recuperando el espacio perdido y se han abierto nuevos canales de TV y emisoras de radio, lo que ha permitido diversificar la información. La rectificación nos lleva a reconocer emisoras como Radio Cumanayagua, en el Escambray cienfueguero, al centro de la Isla , donde un guateque campesino inicia las transmisiones y toda la información se brinda en décima. Allí el 75 % de la población es campesina. Otras experiencias como las de la emisora capitalina COCO, que inicia su programación con un noticiero deportivo, según su perfil; o las emisoras eminentemente culturales CMBF y Radio Enciclopedia, que difunden música de concierto e instrumental ligera, respectivamente, allanan el camino para irnos complementando desde lo diferente.

 -¿Hay suficientes periodistas para la cobertura radial en el país?

 -Si hablamos de los que ha graduado la Facultad de Periodismo, definitivamente no. El Período Especial dejó también su nefasta huella en la profesión y durante unos pocos años se limitó la entrada de jóvenes a la carrera, dado el cierre de publicaciones. Esa situación se ha estado revirtiendo con la entrada desde hace algunos años a los medios de comunicación de un gran número de profesionales de carreras afines, diplomados en Periodismo. Ya son mayoría en la Radio y muchos han demostrado en la práctica que con preparación consciente cualquier meta se hace cercana. La Unión de Periodistas de Cuba tiene un programa especial para su capacitación profesional.  

-¿Qué géneros periodísticos tienen más peso en la actual Programación de  corte Informativo en el país?... ¿Se han realizado investigaciones en torno al tema?

 -Indudablemente la información es preponderante. La investigación más reciente de la Dirección de Información y Propaganda de la Radio Cubana, que evaluó el desempeño de los informativos del país en la década 1996- 2006, a partir de los resultados de las visitas metodológicas y los talleres de calidad impartidos, demuestra que el empleo de los géneros de opinión está por debajo de lo propiamente informativo. Existen en la Programación Informativa radial espacios de entrevistas, reflexiones de diversa índole, pero la propia búsqueda temática nos presenta a un oyente inteligente, que requiere de nuevos elementos para su información como comentarios, reportajes y otros géneros que mueven más lo emocional. La radio cubana necesita incrementar su periodismo investigativo, contrastar fuentes, ganar en argumentos para moldear los temas. Ser, sin dudas, más audaz.

 -¿En qué medida el brutal  y fascista Bloqueo contra Cuba por parte de las sucesivas administraciones norteamericanas ha dañado en el orden material el periodismo radial cubano?

 -En idéntica medida que ha dañado a todo nuestro pueblo, incluso en aspectos tan sensibles como la salud y la propia subsistencia. En la Radio , por ejemplo, el equipamiento tecnológico de nuestras emisoras es obsoleto, data de la época de la colaboración con el desaparecido campo socialista. Lleva más de 20 años en explotación, sin piezas de recambio y expuesto a un uso continuado. Hay emisoras municipales adonde no ha llegado la computación, un instrumento que es vital en el trabajo informativo, y las máquinas de escribir que poseen son pocas y se encuentran muy deterioradas. Mucho trabajo se hace a punta de lápiz. Los equipos de reporteros apenas tienen grabadoras, casetes, baterías, todo lo cual dificulta la ejecución de nuestra especialidad. La radio que se hace hoy en Cuba en gran medida es por el amor y esfuerzo de sus realizadores. Tenemos un nivel muy elemental de recursos y los innovadores han desempeñado en estos difíciles tiempos un rol decisivo en la continuidad de los equipos para la producción.

 -Si tuviera que desarrollar su trabajo directamente como periodista radial ¿qué género preferiría para activar su propuesta personal y por qué?  -Me gustaría trabajar el reportaje radial, muy cercano al radiodocumental. Soy amante de la investigación y esos géneros brindan posibilidades de profundizar en un tema previamente seleccionado. Son además los que más invitan a la creación, en ellos puede derrocharse imaginación en el empleo de los recursos sonoros y estilísticos propios de la radio.

 -Nuestra Radio, como propuesta de Programación, aún no ha alcanzado el nivel de calidad general que la acerque a la  excelencia sin que ello signifique  no alcanzarla en su momento justo y sin obviar que  ya hay muestras de excelencia focalizadas pero no suficientemente generalizadas...

Para usted ¿Cuáles serían las insuficiencias que aún tiene el área informativa en el país y cuáles sus fortalezas más apreciables?   

-Las deficiencias más notables están en el plano humano, no dependen de recursos para resolverlas. La falta de trabajo en equipo y de preparación está en primer orden. Un colectivo de realización no podrá rendir de modo óptimo si no participa en cada detalle desde que se gesta una idea o se anuncia una cobertura.  Se percibe linealidad en el tratamiento de los temas y abuso de las improvisaciones como argumento de la rapidez y la dinámica que exige la radio. Asimismo, se ha generado la ausencia del seguimiento informativo y la pérdida de los géneros periodísticos, en tanto la saturación de un solo formato radiofónico influye en el mayor crecimiento de la audiencia. Otra debilidad es la falta de capacitación intencionada, al menos en la medida que se necesita. Hay que avanzar más en el dominio de las técnicas de realización radial y periodística. Muchos compañeros se han incorporado al ejercicio del periodismo mientras se forman y eso también limita. Se requiere de más análisis, presentación de antecedentes y proyección futura de los hechos. A pesar de todo ello, la Radio sigue siendo líder en llegar primera con la información y simultáneamente movilizar a públicos extensos. A través de ella se oye la voz de personas que no son expertas en medios, pero que sí tienen cosas que decir. Tenemos la virtud de ser creíbles, veraces y acompañar a toda hora. Nadie discute que la Radio es el medio de comunicación más personal que existe. Masivamente individual. Unificamos grupos, aportamos valores, familia, una voz en quien confiar, que tiene audiencia todos los días de la semana las 24 horas. Bob Schulberg en su libro Publicidad Radial: el manual autorizado expresa “que aún no se ha ideado una pantalla de TV tan suficientemente grande, brillante, clara y colorida como para igualar la capacidad de la mente para crear sus propias imágenes vivas, lo que hace de la Radio un medio espectacular para relatar “. Esas cualidades nos engrandecen y en lo informativo trabajamos por no ser menos.

 -El  insertarse en la Internet ¿qué ha significado para su Dirección?

 -Un gran reto. En primer lugar porque siendo un equipo muy pequeño en número asumimos la realización del sitio de los radialistas en el país, el Portal de la Radio Cubana, con un año de creado y que pretende reunir en sus páginas lo mejor y más representativo del quehacer en nuestro medio. Nos hemos ido consolidando con la práctica, estudiando las comunidades virtuales para llegar al internauta que nos interesa. Adentrarse en ese mundo ha permitido, además, colocar los mejores programas en la red de redes, de ahí que 23 de los 49 sitios con que cuenta la Radio cubana en Internet tengan sus audios bajo demanda, en tanto las 6 cadenas nacionales se presentan con audio en vivo. Un pequeño aporte a la capacitación de los colegas de las redacciones digitales brindamos desde el Aula Virtual del Portal y la Lista de discusión de la Radio, instrumentos que junto al Manual de Realización Radial publicado sirven como alternativa para el estudio de periodistas y escritores.  

-¿Qué manifiesta el oyente de otros países de la Programación de la Radio nuestra y en qué áreas se manifiesta ese interés?   

- El público externo siempre ha visto a la Radio Cubana como una radio culta, de calidad, con objetivos de difusión bien definidos. Se admira la coherencia lograda, la diversidad de gustos que complacemos, con una programación que busca la integralidad. En el plano informativo no son pocos los realizadores y los programas que han sido premiados en concursos internacionales. Uno en el que se ha dejado una positiva huella es el Concurso de la Caribbean Broadcasting que cada año sesiona en Barbados. La llegada de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) marcó para la Radio también un nuevo horizonte y cada vez se hacen más frecuentes los encuentros regionales de radialistas en nuestro país. La reciente convocatoria de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) para la creación de Radiosur impone para los realizadores cubanos un nuevo reto en el futuro inmediato.

 -Aniversario 85 de la Radio cubana y periodismo radial... ¿Cómo se conjugan y proyectan? 

-No puede conjugarse de otra forma que no sea alcanzando un periodismo de excelencia, lejos de formalismos y banalidades. Consciente de su momento y de la experiencia que recogen esos 85 años de fundada, nuestra Radio tendrá que avanzar hacia el reflejo cada vez más profundo de la realidad nacional y conducir desde sus micrófonos hacia la solidez de los valores forjados en la Revolución. La Dirección de Información y Propaganda de la Radio celebrará ese aniversario con la salida de su sitio en inglés: www.cubanradio.cu , una versión de lo que publica el Portal de la Radio cubana, cuya dirección es www.radiocubana.cu  

-Siempre he querido hacerle dos preguntas y ahora es la ocasión: ¿Qué literatura prefiere leer (género, autor), y qué música (género, autor, intérprete) es de su gusto?

 -Como género literario prefiero la novela y García Márquez es mi autor de cabecera. En cuanto a música, soy de la generación que maduró escuchando a Silvio Rodríguez, Gerardo Alfonso y Joan Manuel Serrat. En los últimos años he incorporado entre mis grupos favoritos a “Buena Fe” y en el mundo de la llamada “salsa”, que me funciona mejor si le llamo “casino”, no encuentro algo mejor que Los Van Van y Gilberto Santa Rosa.  -¿Cómo valora la Radio en estos momentos en el contexto internacional?  

-En lugar de desaparecer o ser absorbida por otros medios, la Radio ha sabido acomodarse, compartir escenarios con la TV y ubicarse dentro de la multimedialidad que supone Internet. La siguen prefiriendo los públicos más diversos y le favorece el don de la ubicuidad; va lo mismo en un bolsillo, que en un auto; está lo mismo en un mercado que muy cerca de la cama. Ese derecho, ganado a fuerza de entrega y sacrificio, va a ser difícil que lo pierda.

 

 Fuente:  Roberto Rodríguez Menéndez   20 de Junio, 2007  tomado de: CUBARTE