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Tele y Radio

Pedro de la Hoz valora las Madrugadas de Cubavisión

Pedro de la Hoz valora las Madrugadas de Cubavisión

La notable expansión del medio televisual en nuestro país, que privilegia la conjunción de servicio público, transmisión de conocimientos, promoción cultural y entretenimiento, no solo se expresa en la apertura de nuevos centros emisores a escala territorial, sino también, a partir de este verano, en la transmisión continua de 24 horas por Cubavisión.  Por muchas razones esta última opción era necesaria, a fin de cubrir expectativas de un segmento para nada despreciable de la audiencia y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de disfrute de un medio que en nuestro caso constituye una de las vías de mayor acceso al enriquecimiento espiritual.  Cabría, sin embargo, y a pesar de que la iniciativa apenas ha rebasado su segunda semana, echar un vistazo a la distancia que media entre los fundamentos conceptuales de la programación y sus efectos reales. En principio no es un desatino apelar a retransmisiones y reposiciones en ese horario. La experiencia de la mayoría de las televisoras públicas y privadas que ocupan 24 horas apunta a un ínfimo porcentaje de novedades o estrenos en esa faja horaria, sobre todo en el intervalo que va de las 2:00 a.m. al alba. Las dos primeras horas de la madrugada, en canales europeos de cierta solera, suelen acoger resúmenes informativos de la jornada, reportajes especiales, tertulias (talk shows) y películas. Hay otros, que en aras de cautivar de manera fácil a la audiencia y atraer anunciantes a toda costa, apuestan por una llamada "programación de adultos", que roza lo escandalosamente espectacular o soez, y a veces desciende hasta la pornografía. En nuestro caso, el arranque de la madrugada, casi siempre mucho después de la medianoche debido a las extensiones, unas veces justificadas, otras no, del horario nocturno habitual, está marcado por la dilatada telenovela argentina Alas, poder y pasión, de fuerte contenido dramático e intrigas sin cuento, con actores de primera en ropajes demasiados malvados o ingenuos, según el guión. A buena parte de los habaneros no les hace ninguna gracia, puesto que el telecentro territorial exhibió la telenovela el otro día como quien dice.  Las mayores dudas, no obstante, se generan a partir de lo que sobreviene después del culebrón argentino, entre lunes y viernes: la retransmisión casi mecánica del segmento nocturno precedente. No está mal servir a una parte de la audiencia lo que se perdió pocas horas atrás, pero sí reducir la madrugada a esa opción. Aun cuando somos conscientes de las limitaciones de recursos, pudieran contemplarse otras combinaciones, sobre la base de reponer series temáticas (de ficción o no ficción), ciclos fílmicos y espacios musicales adecuados a un horario que sugiere placidez y sosiego y no elevados decibeles ni estridencias espectaculares. Y hasta sería bueno analizar si es posible intercalar un talk show ameno e inteligente. Insisto, no es tanto un problema de recursos, sino de imaginación.  Para cumplir con un reclamo del público, la TV Cubana ha reforzado la programación fílmica. Ya des-de antes del verano, Tele Re-belde comenzó a programar, pa-ra todos los gustos, películas al filo de la medianoche. Las ma-drugadas de los fines de semana por Cubavisión contemplan repo-siciones de filmes de interés emi-tidos a lo largo de la semana, una muy buena y agradecida idea.  

El único lunar en estos loables empeños fue la proyección al comienzo de la madrugada del último domingo de Rottweiler, una película angloespañola, cruce nefasto de Cujo con Terminator, que dio cabida increíblemente en nuestra pantalla doméstica al llamado género gore, que exalta el morbo por la violencia, la sangre y la exhibición de vísceras.

 Fuente:  PEDRO DE LA HOZpedro.hg@granma.cip.cu

disponible en:  http://www.granma.co.cu/2007/07/19/cultura/artic02.html

 

Por primera vez Cubavisión transmite 24 horas

Por primera vez Cubavisión transmite 24 horas

Con el inicio oficial de la programación de verano, el canal Cubavisión inició  transmisiones las 24 horas del día por primera vez en la historia desde que este medio fue fundado en el país el 24 de octubre de 1950, se anunció ayer en conferencia de prensa. Ciclo televisivo que formalmente cierra el 2 de septiembre próximo, todos los canales tendrán ofertas atractivas, que, en el caso del horario de madrugada de Cubavisión, serán complementadas con series de continuidad, programas humorísticos, producciones nacionales favorecidas, películas y otras reposiciones. "Se trata de otro momento del día en que asumiremos la retransmisión como filosofía", aunque "pueden aparecer algunas sorpresas", puntualizó Waldo Ramírez, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). La programación para los cuatro canales nacionales que en total abarca más de 427 horas semanales incluye 56 películas, el 60% de ellas de estreno. A ese total de horas, que no incluyen la transmisión de los XV Juegos Panamericanos del 13 al 29 de julio ("de ellos se pondrá todo lo que podamos; si es necesario también 24 horas"), se suman los dramatizados, todos de estreno, que comprenden varias series extranjeras, cuatro teledramas, cuatro cuentos de producción nacional, y varios capítulos de la serie cubana Tras las huellas.  Entre los cambios para este verano, que se mantendrán después en un 80% desde septiembre, según el ICRT, figuran los días de transmisión de las telenovelas, las cuales a partir de ahora serán a las 9:00 p.m.: la cubana, lunes, miércoles y viernes; y la extranjera, martes, jueves y sábados.  Para los espacios infantiles se incorporan unas 10 series de estreno, cinco bloques de dibujos animados y varias producciones nacionales.  

Respecto a musicales, el espacio conducido por Carlos Otero se traslada para la noche del domingo en Cubavisión, ahora bajo el nombre de Carlos y punto.

!Oh!, La Habana, planicie actoral

!Oh!, La Habana, planicie actoral

Vuelvo sobre particularidades de los recursos expresivos de ¡Oh!, La Habana, principalmente en la progresión dramática, aspecto de discusión en la audiencia, y particularizo en un relato que, puesto en escena por Charly Medina, avanza con lentitud a pesar de que una parte de los espectadores agradece la cubanía y el gracejo de las anécdotas recreadas por la cotidianidad de la historia de Mercedes y Edgardo.

Y ahí radica el problema. Las escenas aparentan, por el cambio de locación, ser diferentes en cada capítulo, pero la situación dramática, incluso algunos bocadillos, son idénticos desde del inicio: dígase en la cama, el balcón, el centro de trabajo, la casa de la suegra y hasta en el restaurante, o el espectáculo teatral. Veremos qué reservan otros capítulos.

Mercedes no soporta ya la relación matrimonial con su marido comilón y ordinario, y se adentra en los indicios pasionales de otra relación. Eso está perfecto, y muchos dirán que identifican la situación con la vida  diaria. Pero, y quizás parezca una verdad de Perogrullo, sucede que el arte no es la realidad, sino una síntesis apropiada por el creador, tras el filtro artístico que  des(automatiza) un punto de vista sorprendente.

El  proceso de síntesis, la efectividad del guión, y por supuesto, el talento del guionista, son capitales. Esa copia, a fuerza de repetirse, se torna cansona y aletargada, y dramatúrgicamente la situación problematizada se enternece sin que aflore el conflicto, propio del relato, como aspecto medular en el melodrama y la presión del argumento.

Los subtramas también se estancan y el hilo conductor se debilita, aunque todavía aflore la sonrisa, rayana ya en el absurdo.

El  tan vapuleado asunto del trabajo de los actores se suma a lo anterior.
Todos coincidimos en que el elenco es de primera, y las caras nuevas refrescan la propuesta y hacen tener fe en que el futuro de la escena televisiva está asegurado.

Es una lástima que en un casting de esa categoría, personajes como Facundo Martiatu o el entrenador de Candelita y Tahimí, también desacrediten con su labor el quehacer de la dirección de actores y el resultado final.

Todos conocemos y admiramos a Mario Limonta (locutor, viejo verde,  enamorado de la cultura y de la vida), quien está desbordado desde el principio, al extremo de transitar desde la tipificación —propia del melodrama— hasta la caricatura cercana al astracán.
Enrique Almirante también está fuera de su personaje, y en su caso ocurre lo contrario: queda lejos de ese entrenador que quiere interpretar.

En el rol de Tahimí (Aleanys Jáuregui) no quiero profundizar. Baste decir que entre su entrega en !Oh!, La Habana y la caracterización de Cuqui La Mora, no existen diferencias, sino cambios en el  vestuario y el trabajo de la peluquera; por lo demás, gestos, poses, inflexiones vocales, intenciones, manera de desplazarse,  convocan siempre hasta Jura decir la verdad.

Ojalá que sus dicharachos de fondo marginal y perfiles kistch, no empiecen a proliferar en boca de los más pequeños de la casa.

fuente:  Eloy Montenegro Martínez 29 de Junio de 2007.  Disponible en:  http://www.vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/cultura.tpl.html&newsid_obj_id=11891
 

Premios Nacionales de la Radio Cubana

Premios Nacionales de la Radio Cubana

 

El Premio Nacional de Radio otorgado por el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión, fue instituido para reconocer la obra de toda una vida de realizadores, comunicadores, artistas y técnicos, que han trabajado en este medio.

El galardón radial se comenzó a entregar en el año 2002 y han sido laureados aquellos que han dado por largos años lo mejor de su talento a los más diversos públicos.

 

Listado de los creadores cubanos, ganadores del Premio Nacional de Radio

 

AÑO 2002

 

Eduardo Rosillo Herrera   

Juan de Dios Lafitta (Baracoa, Granma)

Marta Sobeya Jiménez Oropesa

Oscar Luis López Fernández

Manuel García García (Matanzas)

Alberto Luberta Noy

Julio A Batista Delgado

 

AÑO 2003

 

Isabel Aida Rodríguez Fernández

Tita Elvira Cervera Batte

Carlos Julián Estrada Castro

Juan Emilio Friguls Ferrer

Salvador Wood Fonseca

Juan Navarro Coello (Santiago de Cuba)

 

AÑO 2004

 

Josefa Bracero Torres

Renaldo Infante Urivazo

Isabel del Carmen Solar Montalvo

Martina González García (Marta Velazco)

Isabel del Carmen Solar Montalvo

Nersys Teresita Felipe Herrera (Pinar del Río)

 

AÑO 2005

 

Maria Luisa Mac Beath Álvarez

César Manuel Arredondo Gutiérrez

Aldo Isidrón del Valle

Joaquín Cuartas Rodríguez

Eusebio Arquímedes Romo Pérez

 

AÑO 2006

 

Alicia Fernández Valdés (Alicia Ferrán)

Ángel Vázquez Millares

Marlene Salazar Salazar

Doris Amelia Era González (Cienfuegos)

Vilma Hideliza Pérez Anazco (Holguín)

José Armando Guzmán Cabrales (Santiago de Cuba)

Luis Felipe Martínez Martínez

Néstor Bernardo Santamarina Pérez

Pedro Martínez Pirez

Fuente:  Portal de la Radio Cubana

 

Premios Nacionales de Televisión

Premios Nacionales de Televisión

Instituido por el Instituto Cubano de Radio y Televisión para reconocer la obra de toda una vida de realizadores, comunicadores, artistas y técnicos, que han trabajado en este medio. El galardón se entrega por primera vez en el año 2003 y han sido laureados aquellos que han dado por largos años lo mejor de su talento a los más diversos públicos.

Año   Nombre

  2003   Santana Soravilla, María de los Ángeles

  2003   Rosales Pomares, Silvia Maritza

  2003   Rivero Casteleiro, Juana

  2003   Rifat Cruz, Manuel Z.

  2003   Revuelta Planas, Raquel C.

  2003   Quiroga Aguiar, Orlando F.

  2003   Ponce de León Pérez del Castillo, Celia Sara

  2003   Pauste Ruiz, Alberto Marcelino

  2003   Palet Bonavia, Rosalía

  2003   Ortega Romero, Manolo

  2003   Martin Sánchez, Antonio Eddy

  2003   Madariaga Urzain, Juan Felipe

  2003   Kaupp Gubdeckmeyer, Erick

  2003   Gómez Balboa, Generosa Margarita

  2003   Condall Melgarejo, Joaquín M.

  2003   Cabrera Parada, Luisa Georgina

  2003   Borja Lima, Esther María de la Caridad

  2006   Sarduy Martínez, Juan Felipe

  2006   Rodríguez Ferrer, José Antonio

  2006   Marín, Octavio Armando

  2006   López Martínez, Verónica Lynn

  2006   Díaz Fernández, Juana María

  2006   del Rosario Medina, Nela Iraida

  2006   de la Cruz Soler, René

  2006   Almirante Segredo, Enrique

  2005   Suárez Sánchez, Silvano

  2005   Soto, Sirio

  2005   Saavedra Tuero, Hilda Josefa

  2005   Romeu Gonzáles, Mario

  2005   Ponce, Abel

  2005   Mesa González, Eusebio Luciano

  2004   Pera Quintana, Antonio

  2004   Jar Gonzalez, Felisa

  2004   Herrera Díaz, Natalia Agustina

  2004   Amaya Martí, Aleida del Carmen

  2003   Vidal Regal, Consuelo

  2003   Vázquez Gallo, Antonio Emilio

María Dolores Ortiz: un personaje célebre de la TV cubana

María Dolores Ortiz:  un personaje célebre de la TV cubana

«Los televidentes se fijan en el bolígrafo, en la ropa, si me peinaron bien o no. La gente repara en todo eso. También me dicen que soy la que más respondo. Y no es verdad. Eso depende de muchas cosas, porque a veces uno sabe la respuesta ya, pero en el orden le toca hablar a otro».  Para el pueblo cubano la doctora María Dolores Ortiz es un personaje muy popular. Durante 37 años ha sido la única mujer del panel de Escriba y Lea, uno de los programas de más larga historia en la televisión.  Fina, sonriente, de hablar suave y pausado, con una memoria envidiable, esta mujer, madre de dos hijas y abuela de varios nietos, se desempeña como asesora del Ministro de Educación Superior y es presidenta del Movimiento Amigos del Libro.  —Usted ha dicho que perdió la cuenta de cuántos libros ha leído en su vida. ¿Cuántos lee actualmente?  —Más de uno por semana.  —¿Quién le inculcó ese hábito de lectura?  —Yo nací y me crié en Holguín, que no era capital en aquella época. No había ni siquiera biblioteca pública, y nadie le daba importancia a la lectura. Institucionalmente, quiero decir. Mi familia jugó un papel decisivo. Mi padre era abogado y mi mamá fue maestra en su juventud, cuando soltera, porque a él no le gustaba que ella trabajara.  «El no leer lo suficiente limita el vocabulario de las personas. Por eso hay quien emplea siempre las mismas palabras, porque no tiene otra forma de expresarse. Tal vez nuestras clases de materias humanísticas en la escuela no desarrollan estas habilidades suficientemente. Habría que revisar qué se hace con las clases de Español, de Literatura, de Historia...».  —¿Qué estudió usted?  —Soy doctora en Filología. Estuve impartiendo clases hasta hace muy poco tiempo, cuando empecé a padecer de la garganta. Ejercí durante más de 40 años. Empecé antes de 1959, en un colegio privado, dando clases de Español a alumnos de bachillerato y comercio. Luego pasé a la Universidad de La Habana.  Una guajira en la capital  La doctora Ortiz vino a La Habana como tantos jóvenes en aquella época, en busca de un título Universitario. Llegó a la Universidad en octubre de 1953, a solo meses del asalto al Cuartel Moncada. Un hecho que la marcó para siempre.  «Eso definió mi vida como revolucionaria. Decidí entonces que a donde fuera Fidel iría yo».  —¿En su casa se hablaba de política?  —Mi papá era un hombre muy aficionado a la política. Él no era político, incluso le hablaron varias veces para que se postulara y nunca quiso. Pero cuando yo era chiquita él me llevaba a los mítines de los partidos, me acostumbré a leer periódicos, a oír las conversaciones de los mayores. Eso me encantaba.  —¿En algún momento se involucró en la lucha revolucionaria?  —Fui combatiente de la clandestinidad. Vendía bonos, conseguía medicinas para la Sierra , confeccionaba materiales que se imprimían en distintos lugares para luego repartirlos.  «En una ocasión tuve que ir con otra compañera a alquilar un apartamento en el Vedado, que luego sería utilizado como casa clandestina. Fueron cosas como las que hizo tanta gente. Nada fuera de lo común».  —¿Cómo fue que su papá la dejó venir sola para La Habana a estudiar?  —Todo el mundo venía. Bueno, el que podía pagarlo. A mi hermana y a mí, desde que tuvimos uso de razón, se nos inculcó que vendríamos a estudiar a la capital. Mi papá había estudiado aquí, y esa fue siempre su aspiración.  «Él no tenía capital, era abogado y profesor. Mucha gente lo criticó en Holguín, porque en lugar de dedicarse a adquirir bienes, como tenía la idea de mandar a sus dos hijas a estudiar a La Habana —para eso se necesitaba tener un dinero— compró la casa donde vivíamos cuando éramos pequeñas para no tener que pagar alquiler, y entonces dedicarse a darnos muy buena vida, pero siempre con la mira puesta en que había que estudiar en la Universidad , que costaba un ojo de la cara y la mitad del otro. Y con dos hijas, figúrate.  «Él decía que la herencia que nos quería dejar era un título universitario a cada una. Luego, si no teníamos necesidad de usarlo —que en aquellos tiempos eso quería decir hacer un buen matrimonio, con un hombre acomodado— no importaba. Pero si teníamos necesidad, esa era la forma de garantizarnos una vida más cómoda».  —¿Cuándo terminó su carrera?  —Después del triunfo de la Revolución, porque estaba a la mitad cuando se cerró la Universidad.  —¿Hace algún tipo de ejercicio para tener la memoria tan «en forma»?  —No. Puede que sea innato. Mis padres eran personas de muy buena memoria. Tal vez hay un componente genético. Pero por ejemplo, en el colegio donde estudié se hacían muchas cosas para ejercitar la memoria, aunque la enseñanza no era memorística. Era muy buena escuela, con un claustro excelente, pese a estar en una ciudad tan lejos de la capital. Tengo el mejor recuerdo de todos mis profesores.  «Ninguno me enseñó nada de memoria, pero sí otras cosas, tanto de la llamada educación formal como de la instrucción. En aquella época uno no estudiaba por la libreta, como hacen ahora, sino por los libros de texto».  «Recuerdo que en la primaria había muchos concursos de ortografía en los que participaban todos los alumnos. Había que aprender un determinado número de palabras que luego te iban a dictar en un párrafo, y había premios y estímulos para los niños de mejores resultados».  «También concursos de declamación, con poemas muy largos, como "Los zapaticos de rosa. Se incluían tanto autores cubanos como latinoamericanos. Creo que todo eso contribuyó a poseer una buena memoria».  —También domina varios idiomas...  —Hablo inglés, francés y portugués. Como no los he practicado mucho en los últimos tiempos, los leo. Con el alemán fue diferente. Fui muy buena alumna en los dos años en que lo estudié, pero es una lengua muy difícil. Casi lo olvidé.  La sonrisa del panel  —¿Quiénes fueron los fundadores del programa Escriba y Lea ?  —Los doctores Dubouchet, Galis-Menéndez y yo. Y como moderador Cepero Brito. Luego vino Daranas. Pero hemos tenido muchos otros. Este programa requiere de un moderador especial, porque tiene que prepararse muy bien.  «Además, hay que pensar en que este es un programa que no se ensaya. Lo que ustedes ven en la televisión fue lo que pasó. No se puede ensayar, porque entonces sabríamos la respuesta».  —Ahora que el programa se graba será más fácil su realización.  —¡Qué va...! Cuando se hacía en vivo terminábamos más rápido. Los adelantos técnicos tienen sus ventajas, pero también sus desventajas. Por ejemplo, si el relojito con que Calderón marca los desaciertos se rompe, tiene que venir el técnico a arreglarlo. Si no, hay que inventar una toma en que no aparezca el reloj, para después editarlo. Es muy complicado. Puede ser un micrófono que no funciona, una luz que no está bien colocada, o una planta que nos tapa la cara.  —¿Por qué usted se ríe cuando dice «posterior a la Edad Media »?  —No es solo en ese momento. Yo trato de sonreír bastante, porque creo que es una manera de demostrarle al público que me siento feliz de trabajar para ellos, que me estoy divirtiendo, y quiero hacerlos partícipes de mi estado de ánimo.  «Creo que a mí, como mujer del panel, tal vez me puede estar permitida alguna licencia que a lo mejor no sería igual en un hombre, como esa sonrisa, o el decir algo que aligere un poco el programa, que no sea solo la cosa académica».  —¿Nunca se ha repetido un tema?  —Durante muchos años, una regla básica era no repetir los temas. Pero un día nos plantearon que había que hacerlo, porque habían salido muchas preguntas importantes y ya había pasado más de una generación de televidentes. Entonces se acordó repetir algunos.  —¿Alguien lleva la cuenta de los aciertos y desaciertos?  —Nadie.  —Hay programas en que ustedes responden todo, por tanto, nadie se lleva el libro de premio. ¿Por qué de todos modos no estimulan a ese televidente por haber enviado la pregunta?  —La idea original era que todo el que enviara una pregunta y fuera seleccionada, recibía un libro a vuelta de correo. Por eso el programa se llama Escriba y Lea, porque usted escribía y después leía un libro.  «Pero vino la crisis económica, y eso se limitó. Hoy los organismos que nos proveen los libros no pueden asumir eso».  —¿Son muchos los temas que les mandan?  —Hasta de la Florida. Allá ven el programa por Cubavisión Internacional.  —Hace poco usted estuvo ausente del programa. Supimos que se tuvo que operar y dejar de fumar.  —Es verdad que yo fumaba, y naturalmente lo dejé. La voz mía ha sido extremadamente usada, he estado casi 50 años dando clases, conferencias y charlas.  «En realidad la culpa no fue solo del cigarro. El médico lo diagnosticó como una enfermedad profesional. Me recomendó que no diera más clases regulares. A los maestros nos debieran dar clases, como a los actores y locutores, para aprender a colocar bien la voz. Nosotros hablamos a veces más que un locutor, y nos hacemos daño».  —Durante años ha usado el mismo bolígrafo con una cadenita. ¿Es un talismán?  —No. Que conste que no soy supersticiosa. Ese bolígrafo me lo regalaron hace tiempo, y como es bonito pensé que se vería bien en la televisión. Solo lo utilizo para el programa, pero no creo en esas cosas de la buena suerte.     Fuente: Juventud Rebelde Digital  Correo     Autora:  Por: Dora Pérez Sáez   09 de Julio, 2007 

 

Premio Nacional de Humorismo para una grande de la radio: Marta Jiménez Oropesa

Premio Nacional de Humorismo para una grande de la radio:  Marta Jiménez Oropesa

La actriz Marta Jiménez Oropesa, veterana creadora de nuestra radio cubana, recibió el Premio Nacional de Humorismo 2007, por sus cuatro décadas en la interpretación del personaje de Rita, del espacio humorístico de Radio Progreso “Alegrías de Sobremesa”.
El importante reconocimiento le fue otorgado a la también artista de mérito de la Radio y la Televisión durante la sesión de apertura del Décimo Tercer Festival Aquelarre 2007, organizado en Cuba por el Centro Nacional Promotor del Humor.

Marta Jiménez Oropesa es una laureada actriz de la Radio, medio en el cual ha desempeñado toda su vida creadora. Su personaje de Rita Paranganillo es el sostén de los incidentes que transcurren en un edificio multifamiliar donde transcurren las acciones humorísticas de la revista musical humorística Alegrías de Sobremesa.

El colectivo de ese programa, dirigido por Pepito Ciervides y cuyo libreto humorístico es escrito por el consagrado escritor Alberto Luberta Noy (Distinción por la Cultura Nacional), realiza en estos momentos un recorrido por todo el país, en homenaje al aniversario 85 de la Radio Cubana.

Durante varias generaciones, Alegrías de Sobremesa y su segmento humorístico popularmente conocido como “Rita y Paco”, ha marcado a los radioyentes cubanos que se han visto reflejados en disímiles ocasiones por los guiones y el calor criollo impregnado a históricos personajes.

Marta Jiménez Oropesa tiene 88 años, y más de seis décadas de vida artística. Sus comienzos se remontan a 1937 cuando incursionó en programas infantiles y en todo tipo de géneros dentro de la radio, como la radionovelas, y aventuras. Es profesora de actuación radial.

Entrevista realizada a Marta Jiménez en el Weblog: http://www.culturafrank.blogspot.com/

¡Qué Marta, caballeros pero que Rita!

Pon tus manos en mi cuerpo Que todavía no he muerto Que siento, no soy de roca Acerca a mí tu sonrisa Que es tarde, que tengo prisa.

Así va por la vida esta mujer sin saber a ciertas si es Marta Jiménez Oropesa o Rita, la esposa de Paco en el más popular de los programas humorísticos de la Radio Cubana.

Cuando voy por la calle y dicen Rita, yo miro, a veces no es conmigo. Desde hace tiempo he dejado de ser Marta. No me molesta, más bien me preocupa, porque si hago algo indebido al otro día todo el mundo se entera.

¡¿No le gusta que la reconozcan?!

Al contrario, me agrada muchísimo. Cuando sucede, me digo: “que suerte tienes Rita”. Es lindo que la gente te quiera.

¿Algún secreto especial para despertar tanto cariño?

Hacer siempre el bien, y nunca dañar a nadie. Y cuando me percato de que alguien tiene la posibilidad de hacerme un mal, me doy vuelta y tomo otro camino. ¿Por qué crees que me conservo así? Porque lo mío no es cirugía ni maquillaje, lo mío viene de bien adentro.

Entonces, desde una privilegiada esquina del Vedado, sin maquillaje mediante, y teniendo como testigos múltiples trofeos y condecoraciones, corro las cortinas, abro el micrófono, e intento llegar allí, a ese rinconcito del alma donde se acunan recuerdos y confesiones.

“Comencé en el año 1937 en Radio Lavín interpretando uno de los “siete enanitos” en los episodios que escribía la española Mercedes Pinto. Por mi edad no podían pagarme, solo me daban la comida. Después hice publicidad con varias firmas jaboneras y muchas, muchas novelas, sin olvidar a Juana, la esposa de Tarzán que lo interpretaba Enrique Santisteban.

¿Por qué en las novelas tantos papeles de mujeres malas?

Por diez pesos semanales había que aceptar lo que te ofrecían. Pero te confieso que prefería esos personajes, como en esencia soy una buena persona, para interpretarlos tenía que desdoblarme, cambiar completamente el ritmo, la voz, las intenciones, en fin, convertirme en otra mujer.

¿Y entonces Rita?

Llegó por casualidad. La artista que lo interpretaba se fue del país al triunfo de la Revolución, Luberta-el guionista- me pidió que lo asumiera. Rita soy yo, una cubana sencilla, natural, alegre.

¿Y a qué usted atribuye el éxito mantenido del programa radial “Alegrías de Sobremesa”?

El programa es un reflejo de la realidad de nuestro pueblo, pero un reflejo no deprimente, ni burlesco. En Alegrías...se expresan las virtudes más nobles y humanas de los cubanos. Chico, un humor sano, criollo.

Y ahora que halamos de ese tema, no puedo dejar de mencionar a la Cachita Bolaños y Sarduy que interpretaba en Cascabeles Candado.

Una brisa de mediados de siglo se adueña de la sala. Marta sonríe, un brillo especial baila en sus ojos verdes. Se levanta. Contonea el cuerpo...Ya no es ella.

“Yo soy Cachita Bolaños y Sarduy, más conocida por batidora por lo que agito, pero también me dicen jarro´e leche, porque si me calientan me boto”.

¿Y por qué tan poca televisión?

No es mi medio preferido, aunque hice programas humorísticos, teatro, novelas. La televisión no te despierta la imaginación como lo hace la radio. A veces imaginas a una persona y cuando la ves te desencantas.

¿Mucho más fácil la radio?

No. En la radio se precisa darlo todo con la voz, no hay decorados, ni vestuarios, nada. Aunque lo parezca, te aseguro que no es sencillo.

¿Se ha guardado sus conocimientos y experiencias?

¿Crees que Marta haría algo así? He sido profesora de muchos de los actores y actrices que hoy están en planos estelares: Frank González, Yolandita Ruiz, Irela Bravo, Magui Castro, Julio Alberto Casanova...Enseñar es como sacar un diamante de una piedra.

Cuando escucho a los que en algún momento han sido mis alumnos, me siento feliz y realizada. Sé que con mi labor he puesto un granito de arena en la historia de la Radio Cubana, ¡ y sin cobrar nunca un centavo!

A TIRO RÁPIDO

¿Los papeles de mujer malvada la han acercado o alejado de los hombres?

¡Qué va! Si me he casado cuatro veces. Ellos sabían que esa no era yo.

¿Y ahora?

¡Soltera! Pero no lo publiques pues me van a llover los pretendientes.

¿Requisitos?

Íntegro, revolucionario, y que tenga el suficiente corazón para quererme como yo merezco que me quieran.

En sus actuaciones, ¿ a quiénes prefiere como espectadores?

A las personas que creen en lo que estoy diciendo y que sean capaces de criticar para ayudarme.

¿El secreto de un buen artista?

No creerse mejor que nadie.

¿Ha sentido celos de otra actriz?

¡Celos!

¿Nombres imprescindibles en la Radio Cubana?

Nunca he pensado en eso. En tantos años, ¡te imaginas! Actualmente le tengo mucho respeto y admiración a Julio Alberto Casanova.

¿Y de los que escriben?

Tú me las pones difíciles. No te preocupes, mi padre, Lillo Jiménez Perdomo, era periodista y hacía lo mismo.

Defina: “Alegrías de Sobremesa”.

Como todas las familias, con sus altas y sus bajas, pero en general, un buen equipo.

Su vida.

Con espinas y rosas. Pero a pesar de las cosas malas, ha valido la pena vivir. Me siento satisfecha de haber vivido en esta época en mi tierra, en mi país.

¿Su divisa?

Hacer el bien.

Una verdad.

Soy una mujer feliz porque tengo un pueblo que me quiere.

Una mentira.

A veces me conviene disimular y hacerme un poquito más vieja.

Otra.

No soy una mujer coqueta.

¿Por cuánto más tiempo Marta-Rita?

¡Figúrate!, si tengo un contrato hasta el 5000.

 

fuente:  Por Maria Salomé Campanioni, Editora Web del Portal de la Radio Cubana.
Tomado de www.radiocubana.cu
 

Radio Ciudad del Mar de fiesta

Radio Ciudad del Mar de fiesta

La emisora de la provincia cubana de Cienfuegos cumple 71 años de fundada y sigue en la preferencia de los oyentes

Radio Ciudad del Mar (RCM) está de cumpleaños. El primer día de julio arribó a sus 71 años la estación radial más escuchada por los cienfuegueros, y con aceptable porcentaje de audiencia en provincias vecinas como Villa Clara, Matanzas y Sancti Spíritus.

 En sus inicios, RCM se conoció por la CMHM del Aceite Martí. Transmitió por los 1450 kilohertz, con una potencia de 250 watts y una programación de 14 horas diarias. Los estudios radicaron en el salón principal del hotel La Unión, emblemático y bello inmueble ubicado en el centro histórico de la Perla del Sur, declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 En 1948, cambia el nombre por CMHU Radio Tiempo y establece un sistema similar al empleado por Radio Reloj, donde se ofrecía un periódico intercalado y la hora cada un minuto, además de anuncios comerciales, los cuales irrumpieron con fuerza en este medio en aquel entonces.

 Su nombre actual, Radio Ciudad del Mar, lo adquiere desde el primero de enero de 1969, diez años después del triunfo de la Revolución, liderada por Fidel Castro. El perfil de la emisora se transformó notablemente: los spots publicitarios y programas plagados de intereses comerciales dieron paso a mensajes y espacios en función de orientar, educar, instruir y llevar al éter el protagonismo del pueblo en los diversos sectores económicos y sociales, impulsados por el Gobierno Revolucionario.

 Reflejar las principales realizaciones de los cienfuegueros, en una programación que entretenga y a la vez contribuya a elevar la cultura general integral, sigue siendo la prioridad de los realizadores de RCM. Cuenta con un colectivo de profesionales muy talentosos, entregados a su trabajo, a quienes la población reconoce en encuestas, cartas, correos electrónicos o a través de la línea telefónica en los espacios en vivo. La planta  transmite actualmente por las frecuencias de 1340 y 1350 kilohertz en AM, y 98.9 y 106.7 megahertz en FM.

 El sistema radial en la provincia de Cienfuegos lo conforman además las emisoras comunitarias Radio Cruces, Radio Cumanayagua y Aguada Radio.

 Desde el 5 de mayo del 2001, Radio Ciudad del Mar navega por el ciberespacio, en lo que constituyó indudablemente un nuevo hito en los anales de la radiodifusión cienfueguera. En muy poco tiempo, el sitio web se insertó en los buscadores de internet y se incrementó la presencia de Cienfuegos en la red de redes.

 Luego, vinieron otros sucesos que distinguieron a RCM en la llamada “superautopista de la información”: El 14 de julio, dos meses después de aparecer en la red, transmitió en audio y tiempo real las incidencias del Campeonato Mundial de lanchas rápidas Fórmula T-1, con sede en la bahía de Cienfuegos, con lo que se convertía en la primera cadena provincial en lanzarse a un proyecto de tal envergadura.

 Y como un año más de vida siempre es motivo de fiesta, y la emisora Radio Ciudad del Mar no es ajena a la tradición, durante estos días, tienen lugar homenajes a los trabajadores con mayor número de años en el colectivo y para aquellos que se acogieron a la jubilación entre otras actividades.

(Fuente: Gaceta de Jagua, sitio de la UPEC de la provincia de Cienfuegos)
 
Autor: Jesús Rodríguez Díaz