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ICRT: 45 años de labor y nuevos retos

ICRT: 45 años de labor y nuevos retos

Con nuevos retos por cumplir en su quehacer de ofrecer una programación portadora de altas virtudes políticas e ideológicas y al servicio de la cultura, la recreación y la defensa de los valores e intereses del país, el Instituto Cubano de Radio y Televisión, (ICRT), celebró este 24 de mayo sus 45 años de creado. Con motivo de la fecha, un grupo de trabajadores que acompañan el proceso revolucionario y se mantienen fieles a las transformaciones de la sociedad y, en particular, a los enfoques noticiosos y educativos, fueron homenajeados por su permanencia en el organismo durante estos 45 años. También fundadores y trabajadores destacados recibieron la condición de Artista de Mérito 2007 y por sus aportes, a otros les fue impuesta la Distinción por la Cultura Nacional.  De CMHW fueron distinguidos Franklin Reinoso y Rogelio Castillo. Cuba fue uno de las primeras naciones de América Latina en contar con el medio radial y televisivo. Auspiciada por la International Telephone and Telegraph (ITT) instaló en 1922 su primera planta radial y en 1950, se convirtió en el tercer país del hemisferio en introducir la televisión. Luego del triunfo revolucionario, el 24 de mayo de 1962 se crea el Instituto Cubano de Radiodifusión, que trece años después pasa a denominarse Instituto Cubano de Radio y Televisión, nombre que ostenta en la actualidad.   

 

Conmemoran aniversario 45 del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Conmemoran aniversario 45 del Instituto Cubano de Radio y Televisión

 

 La lealtad a la Revolución cubana de los trabajadores del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) fue resaltada, en esta capital, durante la celebración por los 45 años de creada la institución.

 

Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, quien presidió la conmemoración, expresó que ese organismo ha estado unido al pueblo en los frentes en los que la Isla ha tenido que defenderse de sus enemigos y dar a conocer sus principios de acción.

 

Señaló que estar cerca de los cubanos, quienes son los dueños de las cámaras y los micrófonos desde hace 45 años, es la premisa del ICRT, y siempre sus medios han cubierto importantes batallas en el terreno económico, la intensa labor diplomática del país y los servicios solidarios prestados a la humanidad.

 

Ernesto López, presidente del organismo televisivo y radial, precisó que toda celebración de la institución está consagrada al Comandante en Jefe Fidel Castro, quien ha guiado con sabiduría y ejemplo durante estas más de cuatro décadas a la sociedad cubana.

 

Un grupo de trabajadores que acompañaron el proceso revolucionario y se mantuvieron fieles a las transformaciones de la sociedad y, en particular, a los enfoques noticiosos y educativos, fueron homenajeados con un diploma de reconocimiento por su permanencia en el organismo durante estos 45 años.

 

El ICRT, nombre que adoptó el organismo el 30 de noviembre de 1976, fue el heredero y continuador de los principios establecidos desde que el 24 de mayo de 1962 fue fundado el Instituto Cubano de Radiodifusión. 

La cancelación de un sello conmemorativo, en ocasión de celebrarse este jueves el aniversario 45 del Instituto Cubano de Radio y Televisión, (ICRT), se produjo en La Habana, con la presencia de fundadores y dirigentes de ese organismo.

 

El Ministerio de la Informática y las Comunicaciones emitió la estampilla, que responde a un diseño de José Antonio Medina y tiene un valor de tres pesos.

 

El acto tuvo lugar en la sede del ICRT, donde el sello fue cancelado por Ernesto López, presidente de ese organismo; Carlos Martínez, del Ministerio que patrocina la impresión, y el actor Salvador Wood, destacada personalidad de la cultura cubana.

 

¨Es un honor para mí representar a todos los trabajadores de la radio y la televisión cubanas en esta actividad¨, dijo Salvador Wood momentos después, en declaraciones a la prensa.

 

Este sello, agregó, va a representar en el correo universal la presencia de nuestro Instituto por su mensaje de paz, amistad, solidaridad y combate, mientras tengamos un enemigo hostigándonos tan cerca, el cual todos conocemos y no tengo por qué decir el nombre.

 

Cuba fue uno de las primeras naciones de América Latina en contar con el medio radial y televisivo. Auspiciada por la International Telephone and Telegraph (ITT) instaló en 1922 su primera planta radial y en 1950, se convierte en el tercer país del hemisferio en introducir la televisión.

 

Luego del triunfo revolucionario, el 24 de mayo de 1962 se crea el Instituto Cubano de Radiodifusión, que trece años después pasa a denominarse Instituto Cubano de Radio y Televisión, nombre que ostenta en la actualidad.

Fuente:  AIN

Cepero Brito, patrimonio de nuestra radio y televisión

Cepero Brito, patrimonio de nuestra radio y televisión

 Tengo el honor de conocerlo personalmente en los primeros años de la década de los 70 y a partir de ese momento, me corresponde el honor de trabajar a su lado en algunas oportunidades, entre ellas en la animación del Concurso Adolfo Guzmán de 1979. Se forja una amistad muy bonita, que incluye a su esposa María, hasta el día de su desaparición física, victima de un cáncer fatal, a principios de la década de los 90. Su nombre forma parte del patrimonio de la radio nacional, a la que llega en 1939 para engrosar las filas de los llamados anunciadores - porque se limitan a leer anuncios comerciales y presentar números musicales. Cuando en Septiembre de 1940 la profesión adquiere personalidad más definida y se establece el título oficial de locutor de radio, José Antonio Cepero Brito es el primero que accede a examinarse y al ser aprobado, se le otorga el título, no sabemos por qué, con el número cinco..  Siempre afirmaba que era el primer artista de la familia, para enseguida soltar el cascabel de esa espontánea, contagiosa y característica risa, al decir de Enrique Núñez Rodríguez, "un hombre que usaba una guayabera por dentro" . Llegar a ese oficio no fue fácil, porque aún adolescente y durante tres años es fogonero de locomotoras en el Central Washington, para más tarde desempeñarme como oficinista en el ingenio Estrella, en Camagüey, hasta que dos años después, en 1939, viene para La Habana en busca de nuevos horizontes y trabaja como técnico de placas de acumuladores, a la vez que va introduciendo en las emisoras de radio chiquitas, haciendo suplencias.  El gran momento que lo ubica definitivamente como locutor y animador llega el 19 de diciembre de 1945 cuando lo llama una de las emisoras más importantes de la época, la CMQ de Monte y Prado, que lo establece en una plaza fija como locutor exclusivo.  Cuando surge de forma experimental CMQ televisión, el 18 de diciembre de 1950, se convierte en uno de los fundadores, aunque después por algún tiempo sólo se dedica a la radio, porque los dueños del Circuito CMQ querían que hiciera ambas labores por un mismo salario. Tiempo después lo vuelven a llamar y acceden a su justa demanda. Como le dice al periodista Tony González Martin en una entrevista que publica la Revista Bohemia el 27 de mayo de 1988 "Eran tiempos en que había que imponerse a base de calidad y uno tenía que exigir muy bien sus derechos, porque además si me enfermaba o perdía condiciones, me quedaba en la calle y no tenía las garantías de las que todos gozamos hoy".  Por su validez como locutor asume con calidad depurada las distintas facetas de la profesión, lo mismo locutor comercial, que narrador de novelas, locutor de noticieros, moderador de paneles y una donde se distingue sobremanera, la de ANIMADOR. Una de sus características que recordamos es la cantidad de anécdotas que de forma jocosa siempre tiene a flor de labios. Cierta vez en que animaba un espacio pagado por una firma de café, ocurrió que a fin de año los dueños le enviaron como "regalo" dos paquetes de su producto. "Ante tamaña ridiculez, se los devolví con una nota donde les manifestaba que yo lo anunciaba, pero que no lo tomaba, pues prefería otro de superior calidad. Se insultaron y reclamaron ante la emisora. Me sacaron del programa, pero sus ventas comenzaron a decaer y pidieron que yo volviera. Les exigí el doble del salario, ni un "kilo" menos y aceptaron. Cuando regresé una compañera me preguntó por qué yo cobraba el doble que ella. Mi respuesta fue sencilla, "Tú tomaste café y yo no".  Cuando triunfa la Revolución Cubana, se alinea en su columna y se le ve vestir con sano orgullo el uniforme verde olivo de las milicias. Al producirse la intervención del consorcio CMQ, es una de las voces que se levantan en el Teatro Martí, la noche del 13 de septiembre de 1960, para denunciar los programas políticos alentados por los dueños, los hermanos Mestre, para sembrar la confusión y atacar a la Revolución.  Al señalar los momentos más importantes de su extensa carrera artística su memoria se devela para volver la mirada a los primeros años de la década de los sesenta del pasado siglo cuando su voz acompaña los actos más significativos del país o aquellos días gloriosos de abril de 1961, cuando nos informa el curso de los combates por la Patria y al final la noticia que conmovió a la nación y al mundo ¡ Ha caído Playa Girón! Esos son instantes indeleblemente grabados en la memoria de los que vivimos aquellos días, que se trasladan de una generación a otra.  Entre los programas que cuentan con su animación depurada, culta, elegante y alegre, ocupan un lugar cimero en el recuerdo del pueblo su Detrás de la fachada, al decir de Cepero Brito, su programa más popular, el que lo ubica en el corazón de la gente y el que le da la posibilidad de trabajar al lado de la excelente animadora y amiga, Consuelito Vidal. Y Escriba y lea, el más querido, del que es fundador. El que más lo obliga y enseña, y porque entre tan prestigiosos panelistas siempre se siente muy bien... Recuerdo cuando tengo el alto honor de compartir la animación de la Gala Esperando el 26 en Camagüey en 1977 haciendo pareja con él y le pregunto para despejar una duda – Es verdad que los doctores llegan a las respuestas correctas por sus conocimientos o es un montaje para que no decaiga el interés del programa? – Y Cepero me responde " en la completa seguridad que los doctores son personas muy cultas y estudiosas, pero también puedes estar segura, que el más documentado sobre los temas de cada programa soy yo" y soltó su risa.  Y seguidamente ofrece su magisterio, que lo ubica entre el selecto grupo de profesionales de la voz más importantes del país. "La locución depurada– dice Cepero – se puede lograr con buena voz, dicción y técnica, sin embargo la animación es otra cosa, hay que tener agilidad mental, no se puede descuidar el estudio sistemático, porque se requiere de una cultura amplia, buen nivel de información, ser capaz de asumir cualquier situación sin un guión y hacerlo mejor que si estuviera escrito. La animación es el escalón más alto de la locución y de la actuación ".  Al preferir y elevarse hasta ese estadio, José Antonio Cepero Brito integra la trilogía de los irrepetibles junto a Germán Pinelli – el animador cumbre – y Consuelito Vidal. Figuras que coinciden en el tiempo para juntos hacer brillar las ondas radiales y la pantalla de los televisores y perpetuarse en el corazón de su pueblo.  

  Fuente:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/jose_antonio_cepero_brito_patrimonio_de_nuestra_radio_y_television.asp

Tomado de:  En la memoria radial.  Por la Lic. Josefa Bracero Torres.  Portal de la Radio Cubana

Enrique Molina: Actor en cuerpo y alma

Enrique Molina: Actor en cuerpo y alma

 Siete meses y siete operaciones. Se dice fácil, pero, en verdad, hay que amar mucho la profesión para exponerse a un quirófano, literalmente, por amor al arte. Y eso hizo el gran actor Enrique Molina hace algunos años, cuando le propusieron que interpretara, nada más y nada menos que a José Martí, nuestro Héroe Nacional. Tuve que insistirle para que se decidiera por fin a hurgar en recuerdos muy tristes, que el tiempo, que lo cura todo, se había encargado de ubicar en esos rincones oscuros de la memoria.  «Te lo cuento, porque me lo preguntas, porque es una manera de mostrar cómo los actores también nos sacrificamos para hacer nuestra labor. Y es que somos románticos, soñadores» me dijo con esa voz pausada, enérgica y a la vez tan familiar, para después de una breve pausa, empezar a excavar:  «Había terminado de interpretar a Lenin, cuando apareció la idea de llevar adelante una serie de cinco capítulos sobre la vida de Martí, y claro, yo ni pensar que iba a ser a mí a quien escogerían. Un buen día, Lilian Llerena me fue a buscar a la casa para ver si yo estaba en la disposición de bajar unas libras y de someterme a una sola operación para afinarme un poco la nariz. Ella creía que con el maquillaje se podría concluir el trabajo. Así que acepté e ingresé en el Clínico Quirúrgico, pero no imaginaba que estaría siete meses hospitalizado, porque en vez de una serían siete intervenciones.  «La nariz hubo que operármela en dos partes, pero también los ojos, las orejas, después hubo que echarme el nacimiento del pelo más atrás, y luego quitarme todo el pellejo que me sobraba producto de las 42 libras que había bajado en un mes. Entre una y otra había que dejar un mes por el medio, porque se utilizaba anestesia local en la zona de la cabeza, y era muy riesgoso.  «Cuando ya estábamos preparados e íbamos a hacer el casting para el resto del elenco de la serie que, por cierto, había crecido de cinco capítulos a 15 películas de 16 mm , para la televisión, de modo que fuera un material que quedara para la posteridad, el entonces presidente del ICRT nos llamó a Lilian y a mí para informarnos que, a pesar del interés del Instituto y de la dirección de la Revolución , había que detener el proyecto porque en breve se daría la noticia oficial de que comenzaría el período especial. Ciertamente costaba mucho dinero.  «Y nada, me dijeron: Mira, Molina, no es posible..., y te puedes imaginar. Lo entendía, claro que lo entendía, pero aquello me había tomado dos años y medio de mi vida entre operaciones, ensayos, estudios. Eso me golpeó. Confieso que estuve a punto de retirarme, pero mi esposa, mis hijos, mis compañeros del medio me ayudaron muchísimo, y los escuché. Me fui para Camagüey a filmar aquella serie que se llamó Hermanos, con Rogelio Blaín y un equipo maravilloso de actores y técnicos, con los que estuve como siete meses en esa provincia. Cuando regresé a La Habana me enrolé en otras cosas y la vida tomó nuevamente su cauce.  «Sí, me puso mal, ¿cómo no iba a ser así, si con la figura de Lenin que respeto, pero que no me era tan cercana como la del Maestro me lo había tomado tan a pecho, con tanta fuerza cuando protagonicé El carillón del Kremlin y aquellos cinco cuentos relacionados con su vida, qué se podía esperar que pasara con esa serie sobre Martí? A ese proyecto le entré con toda el alma, y claro que tiene que doler. Lo que más me molestaba eran las razones: estos cabrones con el lío del bloqueo. Yo soy uno de los que lo ha sufrido en carne propia».  Y pensar que Enrique Molina, el más camaleónico de nuestros actores, quien en estos momentos se encuentra grabando la telenovela Polvo en el viento, bajo las órdenes de Xiomara Blanco (Tierra brava, Destino prohibido) llegó a la actuación por casualidad. Aunque nació en Bauta, provincia de La Habana , su abuela, que lo había criado se lo llevó a Santiago de Cuba en 1960.  «Supe de una convocatoria del Conjunto Dramático de Oriente, que así se llamaba en aquella época, y me presenté, sin embargo me desaprobaron. Pienso que ese interés por la actuación nació de una situación económica, porque entonces ganaba 69 pesos mensuales, y tenía un hijo —me casé muy joven, a los 18 años ya era papá. Me enteré de que en el grupo de teatro le pagaban 150 pesos a los actores, y eso acabó por decidirme: la posible mejoría económica, tanto fue así que volví a insistir. Félix Pérez me dijo que regresara, que él hablaría con los directores. Y parece que sí, porque me aceptó el mismo que me había rechazado anteriormente. Quizá él también se sensibilizó con mi problema.  Recibí realmente muchísima ayuda de los actores y las actrices que estaban allí, fundamentalmente de Félix, de Raúl Pomares, de Luis Carreres, y muchos otros. De ese modo fui descubriendo poco a poco la actuación, la fui sintiendo, hasta el día de hoy».  — ¿Y cómo se produce el paso hacia la televisión?  —Ya estando en teatro, empecé a asistir a la CMKC para hacer la programación dramática y aprender la lectura interpretativa que se hacía en los espacios radiales, pero la verdad es que nunca fui ni regular, es un medio donde nunca di pie con bola. Más tarde, el mismo grupo de teatro hizo una selección de seis actores que envió a la capital para que recibiéramos un seminario impartido por Humberto Arenal. A nuestro regreso ya se fundaba Tele Rebelde, y los compañeros del canal comenzaron a visitar al grupo de teatro, al Guiñol, al Conjunto Folclórico de Santiago para conformar la plantilla. Me probaron, me preguntaron si quería pasar y acepté. De eso ha transcurrido tanto tiempo que ya me jubilé oficialmente, lo que quiere decir que cumplí 42 años de trabajo, fundamentalmente dentro de la televisión. El teatro fue muy fugaz y, bueno, el cine, que me ha permitido estar en unas cuantas películas: algunas con personajes más importantes; otras con roles de menos aparición en pantalla, pero para nada desestimables.  —En el cine todo empezó por El hombre de Maisinicú...  —Esa fue mi primera película, mi primer contacto con Manuel Pérez para quien también era su ópera prima. Para mí fue una experiencia muy impactante, independientemente de que asumí un personaje que no tenía mucha trayectoria en la película.  Lo que más me interesó de aquella historia fue conocer a Manolo como realizador, como ser humano, sus inquietudes, su manera de dirigir a los actores. Luego tuve la suerte de acompañarlo en La segunda hora de Esteban Zayas y más recientemente en Páginas del diario de Mauricio. De sus cuatro películas, yo he estado en todas, excepto en Río negro. Manolo es de esas personas con las que uno siempre quisiera seguir trabajando, por su talento, por su capacidad, por el rigor con el que se desempeña.  — ¿Por qué los directores debutantes quieren tenerlo en su elenco?  —Mira, no sé, yo tengo un instinto, me gusta participar de las primeras experiencias de la gente, dar mi apoyo de una manera o de otra. Disfrutar de eso es genial. En la película El Benny, por ejemplo, se estrenó mucha gente: Jorge Luis Sánchez como director de largometrajes de ficción, Renny Arozarena como protagonista absoluto, Olguita como productora ejecutiva, Pepe Riera como director de fotografía, a pesar de tener una carrera internacional envidiable... un montón de gente, y yo pienso que esa fue una de las cosas más bonitas que le pudo pasar a la película, porque todos estaban muy motivados, porque cuando es la primera vez siempre se pone el extra. Y ahí está el resultado: El Benny ha sido una maravilla.  «Y sí, como dices, estuve en el debut de Humberto Padrón con Video de familia, en el de Manolo Pérez con El hombre..., y en el de Daniel Díaz Torres. También en el de Alejandro Moya con Mañana. En el caso de Humberto Solás, un cineasta con un historial impresionante, fui yo el que se estrenó con él en Barrio Cuba, una experiencia formidable. Con Solás tenía muchas ganas de hacer cine y por fin se dio. Espero que este sea el punto de arrancada para próximos empeños».  —Últimamente es muy extraño ver una película cubana en cuyo reparto usted no esté...  —En Cuba se realiza bien poco cine por los problemas económicos que todos conocemos. Hace algunos años se rodaban 12 películas al año, que no era mucho comparado con los países desarrollados, pero dentro de América Latina se mantenía un buen ritmo. Por lo demás, casi todos los largometrajes eran de producción nacional. Ahora no, ahora hay que contar con ayuda foránea para poder filmar y eso establece muchas limitaciones. Con esto te quiero decir que en la situación actual se puede dar con un canto en el pecho el actor que pueda aparecer en al menos una de esas pocas películas que se hacen en el año. En el pasado Festival de Cine de La Habana , tuvimos la suerte de presentar cinco y yo participé en tres: El Benny, Páginas del diario de Mauricio y Mañana; por tanto, puedo considerarme un actor dichoso.  —Es verdad que el cine es lo que queda, pero en la televisión ha sido multipremiado por Lenin, El carillón del Kremlin, En silencio ha tenido que ser...  —Es cierto, he recibido varios premios en concursos e importantes reconocimientos, y eso es muy estimulante, pero también representa mayores compromisos. Cuando uno hace un trabajo que medianamente alcanza una calidad, sabe que está obligado a subir la parada un poco más o a mantener ese nivel, por una cuestión de respeto al público, porque él se merece todo lo mejor que uno le pueda dar.  — ¿Cuál es el método que emplea Molina para lograr tanta organicidad?  —El sentimiento y la verdad, no tengo otro porque no estudié, no soy actor de carrera. A mí no me quedó más remedio que aprender con los golpes de la vida. Así me fui dando cuenta de que esta es una profesión en la que hay que ser muy sincero, muy honesto. Cuando no hay sinceridad, cuando no hay verdad en lo que estás haciendo, ni tú mismo te lo crees, y en esas condiciones, ¿qué quedará para el resto? Yo soy de los actores a los que le encanta que el público crea en mí, y para lograrlo a veces tengo que virarme al revés como una media. Es el precio, pero lo pago con gusto.  Estoy convencido de que esta profesión a la cual he dedicado tanto años es perfecta para entretener, pero también para formar, para orientar, para sensibilizar a los demás, y a ella me entrego en cuerpo y alma».  Fuente: Juventud Rebelde Digital   Por: José Luis Estrada Betancourt   07 de Mayo, 2007   

Rufo Caballero inicia el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana

Rufo Caballero inicia el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana

Rufo Caballero, con su artículo "Una Habana de blancas emociones", publicado en la página cultural de Juventud Rebelde, inició el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana.  A continuación reproducimos integramente su crítica:  El otro día me sorprendió un comentario que escuché de pasada: «A Oh, La Habana le está ocurriendo lo peor que le puede suceder a una telenovela: nadie habla de ella». Es posible que Charlie Medina (Blanco y negro no, El otro, El ojo de la noche) esté pagando el precio de la discreción, pero entre los valores de la actual telenovela yo situaría la sobriedad.  Quizá no arme escándalos, tal vez no se hable de ella a toda hora (por el momento), pero la austeridad con que Medina ha marcado, desde la dirección, el tono y la estética de su trabajo, representa para mí un paso inteligente, que se aparta del patetismo, el melodrama exagerado y los énfasis pasionales que tras la disculpa de «las emociones fuertes», suelen declinar en tierras del mal gusto y del acento gratuito. La mesura, la temperancia, la dosis, en un género tan desbordado como este, no son precisamente defectos.

 

Sin embargo, hasta hoy se tiene la impresión de que la telenovela presenta una calidad promedio, que si bien supera los escollos del género en entregas recientes, no acaba de revelar el indiscutible talento de su director al conducir audiovisuales. ¿Qué ocurre entonces?

 

El director de la telenovela, Charlie Medina.

En los primeros meses de su grabación, se veía a Charlie muy orgulloso del guión que dirigía. Hoy vemos que en efecto no era un mal guión, pero había que trabajarlo y limpiarlo mucho más. La escritura de Oh, La Habana posee una innegable habilidad para el manejo simultáneo de historias, arterias y afluentes dramáticos, introduce bastante bien los personajes y sus principales atributos, anticipa de modo gradual el conflicto (o lo que entiende por tal), etc. Entre todas las situaciones, hay un intento de captar la vida espiritual del cubano, su mundo de emociones y de vivencias cruzadas, con matices críticos, con intensidad reveladora, aunque sin excesos. Y el enunciado parece ser: solo el mundo de los valores puede salvarnos de la impudicia y la deformación eventuales.

 

Esa nobleza comienza a resentirse con la inclinación de los personajes hacia los arquetipos y los estereotipos. En sus diseños se descubre como un excedente de «representatividad» y de propensión a la tipología social. Prácticamente cada personaje «representa» un sector o estrato social, y si este criterio de estructura tributa a una de las bases de cierto realismo, aquí parece más un tablero racional de opciones sociales que una trama propia de la ficción.

 

El tratamiento dramático de las situaciones padece muchas veces un esquematismo que empalidece el valor general. Por ejemplo, aunque entre ellos irá progresando el acercamiento y la afinidad cultural, la díada polarizada entre el roquero y el vigilia de la gran música cubana reproduce un esquema binario típico de los años 70. La complejidad del problema hoy es otra: muchos roqueros, si bien nada tienen en común con la timba o el reguetón, son conocedores y en muchos casos admiradores de la gran música cubana. Y, de otro lado, los devotos de la mejor historia de nuestra música comprenden perfectamente los valores del rock. La presentación dicotómica de estos fervores, al menos hasta cierto punto del desarrollo argumental, es un recurso viejo.

 

Por otra parte, encontramos demasiada redundancia en la expresión del «conflicto» existencial de Mercedes. Entrecomillo la palabra porque, en realidad, ¿cuál es el conflicto del personaje? Todo el tiempo se insiste en lo mismo: el hastío que siente Mercedes hacia su marido romo, rutinario, burdo. El diseño de Edgardo no puede ser más pobre: él siempre duerme porque ha comido mucho... (caricatura de la que intenta huir la actuación de Omar Alí). Los matices, que pudieran alimentar la duda de Mercedes, están «por fuera» de ella: son su hijo y su suegra, quienes tratan de hacerle ver que «la calle está tan mala...», «él crió a tu hijo», etc. Pero para Mercedes todo resulta claro: nada de eso compensa el abatimiento y la abulia de su vida; no hay derecho. ¿Dónde está el conflicto entonces? ¿Por qué Mercedes no procede? Solo habría una explicación: para alargar hasta la saturación sin sentido un problema que no es un problema, a fuerza de monocorde, claro, evidente. En este caso, la responsabilidad no está solo en el guión: también el criterio de puesta en escena permite que la actriz insista una y otra vez en los mismos gestos que denuncian cansancio, hartazgo, insatisfacción.

 

Algunos diálogos alcanzan a emular la gracia y la cotidianidad de la vida diaria del cubano, pero otros son verdaderamente insufribles. Eso de que nuestro deporte no ha vestido nunca el tatuaje, una verdad como un templo que merecía ser mucho mejor dicha (además de que nunca un pequeño tatuaje fue tan complicado y combatido); o aquello de «Yo soy el eco de mi marido»; o eso otro de que el barrio es la molécula de la nación, denota una voluntad por construir frases ingeniosas que, la verdad, merecía limpiarse en la fase de revisión dramatúrgica.

 

Otro ejemplo: todos esos fárragos del locutor ante el micrófono, en planos fijos, ni siquiera con la coartada de la parodia se hacen resistibles. La defensa de nuestra identidad no debió asociarse a semejante número de lugares comunes, engolamientos, digresiones culturales que no vienen al caso. Falta organicidad a la forma en que ese discurso trata de entrar a la historia. Por lo demás, resulta doblemente falso en la interpretación de Mario Limonta. De que Limonta es un buen actor no existe la menor duda luego de Barrio Cuba, o mucho antes, pero creo que se trata de un error de casting: no era Limonta el actor indicado para este engorroso personaje, que más que inspirado, llega a ser muchas veces patético.

 

En las actuaciones, se manifiesta la voluntad del director por experimentar con los más jóvenes o incluso con personalidades invitadas: no actores que entran a la representación como quienes aceptan tácitamente un homenaje. Eso está bien. No obstante, a la fecha, la interpretación que sobresale de manera significativa es la de Laura de la Uz. Aquí sí hubo una aventura, un riesgo de casting que resultó: no utilizar a Laura en el molde de muchacha sobreespiritual un tanto enajenada, en la forma en que la había empleado el cine de Fernando Pérez, sino encargarle un personaje que, sin renunciar a un sensible mundo interior, se destaca por su gestualidad, su comportamiento social «efusivo», etc. En la escena de Laura con Perdomo en la cama, la actriz tuvo una transición magistral, desde los elementos exteriores de su fachada hasta el sufrimiento profundo salido de sus necesidades afectivas. En la escena de la reunión de amigos, Laura sostuvo una expresión facial irónica muy expresiva y graciosa. Laura de la Uz está ofreciendo, todo hay que decirlo, un verdadero festín de actuación.

 

El director se esmera por graficar audiovisualmente la subjetividad de los personajes, fuera de la planimetría expositiva al uso en este género. El diseño escenográfico, uno de los más serios de los últimos años, se afana por distinguir la caracterización de los espacios, según las posibilidades de las familias, más allá de aquella vieja diferencia entre la mansión y el solar. Si bien en esto radica otro valor de la telenovela, no creo que la dirección de arte se haya interesado lo suficiente por llamar, movilizar los objetos o las superficies con implicaciones dramáticas. Y cuando se interesa, cae en el otro extremo: para hacer ver que el roquero, a pesar de su insolencia y su no muy profiláctica figura, no es un mal muchacho ni un descreído, ¿había que llegar al extremo de pintar una bandera en alguna pared de su habitación?

 

La fotografía dispone bien las luces y explota con agudeza su expresividad, tal vez en un sentido demasiado dulce, como si los filtros pretendieran aminorar la inclemencia de la luz insular. La corrección lumínica, con independencia del análisis conceptual, es ya para darle un premio a la telenovela, pues conocemos de los infortunios lumínicos de nuestra televisión, en los dramatizados y fuera de ellos. Ahora, queda la impresión de que el fotógrafo se ocupó mucho más de los planos en sí que de los planos entre sí: además de que la cámara se mueve poco, casi nada, y los cuadros resultan muy inertes, muy pasivos, la dinámica entre los valores de los planos se contenta con el tránsito de medios a primeros, de primeros a medios, sin mucha variación en cuanto a ángulos, valores intermedios, perspectivas de los personajes, etc. Tampoco el diseño de presentación y despedida resulta muy feliz: esa idea de incrustar imágenes de los actores en los edificios fue muy socorrida en el videoclip cubano de los años 90, y con mejor resolución a nivel técnico.

 

Oh, La Habana muestra hasta hoy un balance más bien discreto. Temáticamente, tiene el mérito de incorporar la perspicacia social propia del serial, y no por ello sacrificar el sesgo de melodrama que casi todas las telenovelas se cuidan de seguir. En lo expresivo, Charlie Medina no acaba de recordar el recio director que es, como si la calidad de sus unitarios se diluyera entre los capítulos (cosa lógica, en estricto sentido de producción). ¿Qué le falta? Para decirlo en dos palabras: el valor de la sutileza.

 

Oh, La Habana apenas empieza a calentar los motores. No sé por qué me imagino que todo esto irá adquiriendo una mayor temperatura dramática, y que la telenovela terminará por echarse a la gente en el bolsillo. Con todo y lo que se le puede señalar, que ciertamente no es poco, uno no se levanta un minuto de su butaca durante el tiempo de cada capítulo. Eso, tratándose de una telenovela, es fundamental. Se siente, como por detrás, una especial destreza en la narración. Sin dudas hay aquí un buen narrador de imágenes, y habría que darle tiempo.

 

Por ahora, pareciera que Charlie paga el precio de la discreción, pero al menos para quien esto escribe, la sobriedad no es nunca un problema.

 

Fuente:  http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-05-20/una-habana-de-blancas-emociones/

 

Alejo Carpentier: revolucionario y creador de lo bello en el arte radiofónico

Alejo Carpentier: revolucionario y creador de lo bello en el arte radiofónico

Narrador, ensayista, periodista, musicólogo... Habanero de padre francés y madre de origen ruso, Alejo Carpentier, deviene en un cubano excepcional y universal capaz de conmoverse por la belleza de una sencilla frase del moralista y pensador francés Michel Montaigne.

Su prolífera obra narrativa, que completan, entre otras, las novelas El Acoso, Concierto Barroco, Derecho de asilo, El recurso del método y La Consagración de la Primavera, lo hace acreedor de los Premios Internacionales Miguel de Cervantes y Saavedra, máxima distinción literaria del idioma; Alfonso Reyes y Cino del Duca.

 

En su excelsa obra prevalece el concepto de amistad y virtud, de su paso por la vida en ese afán de encontrar la verdad, justicia, y su firmeza, bastan para asegurar que logra desempeñar lo que considera su mejor destino, EL OFICIO DE HOMBRE.

 

Cuando se cumplen 70 años de su preciosa existencia, como parte del homenaje nacional, se edita un número especial de la Revista Revolución y Cultura. Al someter a su consideración los materiales, donde descuellan aquellos que lo ubican en la cúspide de las letras hispanoamericanas, "el músico que lleva dentro" según su propia definición, el comentarista integral, el promotor cultural... Alejo Carpentier, sólo hace una observación:

 

"AQUÍ FALTO YO COMO ESCRITOR DE RADIO"

 

De esa forma el escritor patentiza la importancia que da a la Radio como vehículo no sólo de cultura musical, sino de las artes en general, por sus posibilidades ilimitadas para mostrar miles de géneros inéditos que pueden nacer a su amparo, al ser enfocados con un poco de imaginación e iniciativa.

 

Es así como se publica en ese compendio, por sugerencia suya, la entrevista que le hace en París cuando es Ministro Consejero Cultural de la embajada Cubana en Francia, la periodista, publicitaria y narradora Mirta Muñiz, a principios de los años setenta del pasado siglo. A Mirta le pregunto cuándo y en que circunstancia conoce a Alejo Carpentier:

 

"Bueno fue muy a mediados de los años cuarenta. Me encantaba la radio y mi primo Eduardo Egea, que era un actor bastante conocido de la radio, le pidió a Carpentier que me dejara participar de la cabina. Lo aceptó con este ruego: A mí no me gusta que nadie hable en cabina "-

 

Cuando pasó como un mes, Carpentier me - dijo - Ven acá acércate a la mesa. Vamos a oír dos músicas. Para esta escena que acabamos de ensayar, cuál de las dos músicas tu propones.- Bueno, para mí ésta sería más adecuada y él me dijo - -Pues esa es la que vamos a poner al aire.- A partir de ahí me di cuenta de cómo la música era tan importante en su trabajo radial, porque a veces se usa música sin mucho sentido. Pero no es así como lo hacía Carpentier, lo hacía con todo sentido e intención. Me enseñó las distancias de los micrófonos, Yo creo que ese ejemplo de cómo él manejaba la música, vale la pena mostrarla en el programa que sigue escrito por Carpentier:

 

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SONIDO: Lluvia, torrente, truenos, todo mezclado, que se mantiene de fondo al texto

 

NARRADOR: Y cuando Noé se hubo embarcado en el arca, conforme a las órdenes del creador, llovió sobre el mundo cuarenta días con cuarenta noches.

 

SONIDO: Fundir a sonido anterior Concierto de Grieg segundo tempo

 

NARRADOR: Al fin se aplacó la tormenta, Noé recibió el mensaje en una hoja de olivo en el pico de una paloma, y todos los pasajeros del arca, hombres y animales, desembarcaron en una isla del Pacífico, llena de cocoteros y orlada por playas blancas.

 

SONIDO: Cross fade a efecto y sonidos de todo tipo de animales: rugidos, ladridos, etc. sincronizados con la Marcha americana de Sousa.

 

NARRADOR: Viendo que ahora la tierra estaba libre de simiente mala, el creador se dirigió a Noé, haciendo descender su vasta voz de un cielo constelado de Tronos y Dominaciones.

 

SONIDO: Cross fade a coros litúrgicos, a fondo

 

DIOS: ¡No tornaré más a maldecir la tierra por culpa del hombre!. Estableceré mi pacto con vosotros, y no feneceré más toda carne con aguas de diluvio... No habrá más diluvio para destruir la tierra...

 

NOE: ¡Gracias Señor, gracias!...

 

SONIDO: Cross fade Meditación de la Ópera de Thais de Massenet

 

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En París, Carpentier se sitúa en uno de los primeros planos artísticos entre 1932 y 1939, como escritor y director de importantes transmisiones radiales en el Poste Parisién y en Radio Luxemburgo, a la vez que dirige los estudios Fonoric, que funda Paul Deharme, precursor del teatro radiofónico. Allí graba entre múltiples obras El libro de Colón de Paul Claudel y el poema de Walt Witman Saludo al Mundo, donde por primera vez se utiliza una cinta magnética.

 

Y Mirta Muñiz, deja fluir los recuerdos de su entrevista con Carpentier: "Cuando regresé a la Habana en 1939, creía que mi experiencia de París, mi técnica, me facilitaría encontrar trabajo, pero cuando llegué a CMQ, pregunté: Bueno, aquí se trabaja menos dos decibeles más un decibel, y el técnico me contestó: Bueno, aquí todavía no entendemos mucho de decibeles, aquí se trabaja al tacto" Y eso era en la emisora más importante de Cuba en aquel momento.

 

Entre 1939 y 1945, Carpentier demuestra lo que se puede hacer en la radio cubana. En París, recordando sus días de radio en Cuba, le dice a Mirta Muñiz:

 

"Con Marcelo Agudo comencé haciendo Los dramas de la guerra y fue un boom dentro de la radio. Los domingos por la noche yo salía a caminar y todos los radios de la Habana estaban sintonizados con la CMQ y con Los dramas de la guerra".-

 

Hay una constante en su andar radial tanto en Francia y Venezuela, como en Cuba: trabaja con equipos especializados. Aquí con el grupo que encabeza Marcelo Agudo, Guillermo de Mancha y Enriqueta Sierra, tres pilares de la Radio de Cuba. Junto a ellos, Carpentier intenta que la dramatización radial, hija legítima del teatro, ocupe un lugar de excepción entre las artes.

 

Oscar Luis López, actor y director, Premio Nacional de Radio, es también autor de las obras La Radio en Cuba y Alejo Carpentier y la Radio.

 

Siempre que entraba al estudio me ponía de pie. Con su eterna sonrisa lo veía saludar y compartir con el elenco de grandes maestros, como solía llamar a las sobresalientes figuras. Fue Carpentier el padre de la música y los efectos sonoros. Antes de él la música y los efectos en función dramática no se conocían. Podemos apreciarlo en este guión radial, del cuento del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, que llevó a la radio:

 

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SONIDO: Bruscamente se oye en el silencio el ruido de una puerta que se abre lentamente. Suenan los primeros compases de la Patética y, sobre este fondo.

 

LADE MADELINE: ( Lanza un grito terrible).

 

ROD: ¡Ven a mis brazos... a mis brazos!

 

SONIDO: Una música tumultuosa cubre sus palabras

 

ROB: ¡Huir... huir... huir!

 

SONIDO: Ruido de pasos precipitados, de puertas abiertas, de muebles derribados. Ruidos de pasos en la arena. La música se transforma en ráfagas de viento. Sobre este ruido pasos de caballos

 

VOZ F: ¡Roberto...Roberto!

 

ROB: ¡Isabel!...¿Cómo estás aquí?

 

ISABEL: ¡He venido para salvarte. Para salvarte de la locura!

 

ROB: ¡De la locura! ¡De la muerte!

 

SONIDO: Cross fade Sinfonía de César Franck a primero y cesa.

 

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Carpentier aportó a la vez, a las transmisiones de RHC Cadena Azul, CMZ, Radiodifusión 0'Shea, Radio Salas... Novelas, Aventuras, Semblanzas, Cuentos, Biografías, pero sobre todo el récord de audiencia lo logró con los programas que transmitía por la CMQ, Los Dramas de la guerra, Grandes figuras, Treinta minutos alrededor del mundo, América en marcha, Vidas extraordinarias y Amigos inolvidables.

 

En mi conversación con Oscar Luis López conocí esta anécdota:

 

"En aquella época había que hablar a una cuarta del micrófono y de frente. Y en la escena que se estaba desarrollando hay un momento en que el personaje que está hablando, hay otro que a cierta distancia de espalda lo llama y le dice: - fulano, fulano - y entonces él le dice: - que quiere -. - Acércate ven acá, acércate -.Y entonces el actor sale y dice - A ver que cosa es lo que tu quieres

 

Va saliendo del plano y pone la cara porque se da cuenta que ha metido la pata. Sin embargo, Carpentier al notar la perfección del sonido que se iba, precisamente porque lo estaban llamando... -Qué, qué, parece maravilloso, maravilloso, maravilloso, maravilloso, maravilloso-"

 

En Venezuela donde marcha en la década del cuarenta crea el Departamento de Propaganda Radial, a la vez que escribe y dirige El torneo del Saber, que se difunde por Radio Caracas. Otro momento que lo vincula a la Radio sucede en la década del sesenta, cuando son radiadas por la CMQ sus novelas Los pasos perdidos, El siglo de las luces y el Reino de este mundo. Recuerdan que siempre decía:

 

"Yo hice cristalizar mis conocimientos de América en esas novelas".

 

En los primeros años de la década de los cuarenta del pasado siglo, se crea el Teatro Universitario. El destacado actor de la Radio y la Televisión Ángel Toraño, es uno de los alumnos fundadores.

 

"Cuando yo ingreso en el Teatro Universitario habían grandes profesores... De radio, Alejo Carpentier. Él en la clase llevaba un micrófono hecho de cartón y nos decía: - ésto por ésto y por esto -. Nos explicaba los planos. Ahí yo descubrí lo que era la radio y me enamoré ".

 

Consecuente con su criterio respecto a la radio, a la que ve en un principio como un nuevo arte que se abre paso, se proyecta por la onda corta de Radio Habana Cuba para ofrecer al mundo sus charlas didácticas, con las que difunde cultura y más cultura.

 

Ignacio Canel, técnico de transmisiones que colabora con él entre 1964 y 1966, tiempo que duran sus intervenciones, dijo:

 

"Carpentier era muy organizado y disciplinado. Él llegaba con suficiente tiempo al estudio y debajo del brazo tenía el disco con la música que iba a escoger en el programa y me decía: -cuando yo le vaya haciendo señas usted va introduciendo la música que está marcada -, que siempre era del máximo nivel. Me llamó la atención que solamente traía una hoja de papel con algunos apuntes y no un guión o un libreto como se acostumbraba y en estas charlas abarcó los más ambiciosos temas de la cultura ".

 

Recuerda Ignacio Canel. que el primer programa lo transmitieron el 25 de octubre de 1964. Lo hicieron con el tema sobre escritores latinoamericanos y obras de Heictor Villa-Lobos, autor por el que Carpentier sentía una marcada preferencia. Lo había conocido en París, cuando llegó en 1928.

 

En este programa, Carpentier afirma:

 

"Frente a Villa-Lobos tuve una percepción de lo que América podía dar, porque sigue siendo el compositor más grande, y universal que ha dado América Latina. Están surgiendo muchos ahora que están haciendo maravillas, pero Villa-Lobos fue el primero. Me impresionó enormemente por su poder de invertir los términos del concepto. Hasta entonces los músicos de América Latina trataban de adaptar sus temas folklóricos, pero él por ejemplo tomaba los temas brasileños, los trataba de cierta manera y a eso le llamaba bachianas de Juan Sebastián Bach. Hacía cosas en que en vez de traer lo suyo acá, llevaba lo de acá allá. Y esa visión del acá y del allá que puebla todas mis novelas se las debo en mucho a Heictor Villa-Lobos ".

 

Además las enseñanzas contenidas en las grabaciones de estos programas, es muy interesante la respuesta que ofrece, cuando Orlando Castellanos lo entrevista sobre una actividad que lo sitúa también en primer plano en los periódicos, revistas y en la radio de Cuba, Francia y Venezuela.

 

"Cincuenta y tantos años de labor periodística demuestran que para mí el periodismo es sumamente importante. Yo creo que el periodismo es una admirable escuela de vida y observe usted que casi todos los escritores que admiramos hoy mirando hacia el pasado o que admiramos hoy en el presente, por la vastedad de su experiencia humana, por su conocimiento del mundo en que viven, son hombres que han hecho periodismo y el hacer periodismo no les ha impedido recoger esa experiencia adquirida, darle una forma más duradera, más completa y hacer con todo ello novelas que podrían calificarse hoy como había calificado Cervantes las suyas, de novelas ejemplares".

 

Alejo Carpentier es un revolucionario en la narrativa literaria, en la música, en el periodismo y también en la radio. Su trabajo aquí o allá, es un crisol donde se fraguan los más disímiles aspectos del quehacer cotidiano y de las bellas artes.

 

Un nuevo arte a través de la radio hizo Carpentier en Francia, donde trabajó con la Mistinguett, con Chevalier, con grandes figuras del mundo artístico. Un nuevo arte hizo en Venezuela y también en Cuba.

 

Razón tiene Oscar Luis López, cuando lo caracteriza: "ese hombre sencillo y jovial que se llamó Alejo Carpentier fue un aprendiz de nada y maestro de todo".

 

Sus obras radiales permanecen con la frescura de la primera hornada. Con ellas traza un sendero, enseña su libro abierto, el que logre dominarlo estará contribuyendo a vestir de arte, no la excepción, sino todos los días, la obra radiofónica que él sueña. Por el contenido y su presentación, lo que escribe hace más de sesenta años, tiene hoy plena vigencia en cualquier parte del mundo. Acaso no es eso lo que sentimos, en pleno siglo veintiuno, cuando percibimos el mensaje que contienen programas como El último Viaje de Noé, farsa antibélica, que finaliza cuando la paz en la isla de Noé se ve interrumpida miles de años después, hacia 1940, con la llegada de un moderno ejército que la toma en nombre de un poderoso Emperador:

 

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SONIDO: Retumbar de un trueno terrible

 

NOE: ¡Gracias, Señor, gracias!

 

JEFE: ¿Qué es esto? ¿Bombardeos aéreos?

 

OFICIAL: Más bien parece el trueno, Jefe...

 

NOE: Sí... El trueno. el trueno... El Señor me ha escuchado... ¡La ira de Dios caerá sobre vuestras cabezas!... ¡Oigan!

 

SONIDO: Suena otro trueno

 

JEFE: ¿Conque esas tenemos, no? ¿Conque Dios está contigo? Ahora vas a ver... Tao... ¿Ya están montadas las baterías antiaéreas?

 

OFICIAL: Ya.

 

JEFE: Dispara doscientos cañonazos al cielo.

 

NOE: ¿Pero ustedes se atreverían?

 

SONIDOS: Mantener cañonazos

 

JEFE: ¿ Te cabe alguna duda?

 

NOE: (orando) Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre... (sigue orando alejándose del micrófono)

 

JEFE: (Sobre el murmullo de Noe) ¿Qué dice el telémetro?

 

OFICIAL: Ocho grados... Quince de incidencia

 

JEFE: (seco) Rectificación: siete milésimas...

 

OFICIAL: Siete milésimas...

 

JEFE: ¡Tiro acelerado!.

 

SONIDO: La oración de Noé, el diálogo del Jefe y del Oficial, y los cañonazos, se mezclan con un canto litúrgico, en una cacofonía completa. Cross fade música de Villa-Lobos apropiada para fondo de...

  

Fuente:   www.radiocubana.cu

Tomado de:  Sección En la memoria radial.

A cargo de la Lic.  Josefa Bracero Torres

Grandes medios pactaron para silenciar caso Posada Carriles

Grandes medios pactaron para silenciar caso Posada Carriles

Con el acuerdo mafioso se trata de esconder la denuncia de la complicidad del gobierno estadounidense en la protección de ese terrorista internacional, aseguró el periodista español Pascual Serrano El caso del terrorista internacional Luis Posada Carriles es un ejemplo de "Omertá (pacto mafioso) mediática" entre los grandes medios de comunicación para silenciar un tema clave, opinó este miércoles el destacado periodista español Pascual Serrano. En declaraciones a Prensa Latina en Caracas, el asesor editorial del canal multinacional Telesur recordó que esa Omertá funciona entre esos grupos cuando llegan al consenso de ocultar un asunto a la opinión pública. Serrano se encuentra en Caracas para participar a partir de este jueves en unas Jornadas Internacionales sobre Comunicación que contarán con la participación de prestigiosos periodistas e intelectuales de América Latina, Europa y Estados Unidos. El también fundador de la publicación electrónica Rebelión dijo que con el acuerdo mafioso se trata de esconder la denuncia de la complicidad del gobierno estadounidense en la protección de ese terrorista internacional. Posada Carriles es responsable de la muerte de 73 personas en el atentado contra un avión civil cubano en 1976 y del asesinato de un turista italiano en un hotel de La Habana en 1997, entre otros actos, y fue liberado de una cárcel norteamericana a principios de mayo. No obstante, Serrano consideró que la actuación de los grandes medios de comunicación enfrenta una pulseada informativa que une a gobiernos dignos, pueblos que reclaman justicia, intelectuales honestos y medios de información alternativos. Por un lado están esos elementos y del otro los medios que intentan, sin conseguirlo, silenciar la protección que Washington brinda al terrorista, explicó. Acerca de la reunión sobre comunicación auspiciada por Telesur, el periodista español resaltó la necesidad de un debate sobre la propiedad de los medios, atendiendo al momento histórico en América Latina. (Fuente: AIN) 

Cumple su primer lustro el Canal Educativo de la televisión cubana

Cumple su primer lustro el Canal Educativo de la televisión cubana

Viajar sin pasaporte al Aconcagua, la montaña de la cordillera de los Andes donde se encuentra el pico más alto de América, no es imposible para quienes disfrutan los documentales y demás productos del Canal Educativo. Escalar de manera imaginaria sus 6 962 metros y hasta clavarle en la cúspide una bandera, como un corajudo alpinista, no requiere de otra cosa que dejarse llevar por el verbo exacto y las imágenes que muestran los materiales seleccionados y producidos en sus estudios, muchos de los cuales recogen los parajes de nuestro continente.

 

Así sucede con disímiles accidentes geográficos. Es posible palparlos, oler la fragancia que desprende su flora. Acercarnos a las más temidas especies que en ellos se esconden. Todo esto, y mucho más, responde al buen diseño de la programación que, en los cinco lustros de existencia de esta emisora televisiva, ha servido como soporte para educar y deleitar al unísono.

 

PUERTAS ADENTRO

Escudriñando estudios y cubículos de edición encontré al «padre intelectual» que enseñó a varias generaciones de estudiantes la inmensidad de los ríos Nilo y Amazonas, la diferencia entre ciclones y tifones, los Grandes Lagos y el secreto que esconden las Rocallosas.

 

Hasta ese momento lo reencontraba en cada película donde aparecía cualquiera de las cosas que, hace más de 20 años, nos nombró cuando éramos sus alumnos, en la Escuela Secundaria Básica en el Campo Batalla del Jigüe, en San Antonio de los Baños.

 

Siempre que olvidaba la capital de un país aparecía como un Pepe Grillo convidándonos a derribar anaqueles donde los atlas y los libros no deben descansar.

 

El doctor en Ciencias Pedro Hernández.

Al doctor en Ciencias Pedro Hernández lo redescubrí en el Canal Educativo, entonces comprendí por qué aquel maestro había vencido el paso del tiempo y sus lecciones parecían recién impartidas. Su vocación por enseñar se desbordaba desde que era nuestro profe, y por esa razón es hoy el coordinador general del curso de Geografía de las Américas en Universidad para Todos, el programa más popular de la televisión didáctica de la Isla.

 

Su experiencia como fundador del Canal Educativo indica que el trabajo en equipo es el arma que ha podido vencer limitaciones materiales y ofrecer un producto genuinamente instructivo a las miles de personas que sentadas frente al televisor elevan su cultura.

 

«Han sido años donde hemos crecido en todos los sentidos como profesionales, porque nos hemos propuesto retos tan inmensos como despertar el interés de un universo heterogéneo de personas», manifiesta.

 

«Llevar el conocimiento y el resultado de las investigaciones realizadas por el colectivo de profesores y especialistas al lenguaje popular, sin dejar de ser científico, ha sido uno de los desafíos más grandes de este período».

 

LA GRAN AULA

Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial en el momento de grabar para el espacio Universidad para Todos.

A Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, lo encontramos en uno de los estudios mientras se dejaba conducir por Karen Renzoly, el joven director de televisión, quien le daba las orientaciones necesarias para grabar las teleclases de Universidad para Todos.

 

Faltaba poco para comenzar y dejarle todo el mando a Daisy Castro, la coordinadora que debe orientar a su vez lo ordenado por Renzoly, y que le llega a través de los audífonos.

 

Todos, incluyendo el camarógrafo Leonardo García, trabajaban en función del primer tema del curso Tendencias actuales de la economía mundial, que a partir del 22 de mayo llegará a la pantalla chica, mediante el Canal Educativo.

 

«El módulo será de 40 horas y se transmitirá dos veces por semana. Es una aproximación a lo que acontece en la economía del orbe, a partir de la explicación de fenómenos como el neoliberalismo, el libre comercio, la privatización, la globalización y sus consecuencias para las naciones en vía de desarrollo, explica Martínez en calidad de profesor.

 

«En el empeño de convertir a Cuba en una de las naciones más cultas del planeta no debe excluirse la enseñanza de la economía. Por esa razón es que un grupo de compañeros nos empeñamos en actualizar al ciudadano más humilde sobre estos temas.

 

«La economía doméstica no puede explicarse si no se tiene noción de qué ocurre en el mundo. Con el lenguaje más sencillo y la manera más nítida, trataremos de llegar a la teleaudiencia. Haremos lo posible por lograr un mensaje potable y útil».

 

CANAL DEL MUNDO

En otro local, una mujer cuyo nombre ha recorrido el mundo, por ser la creadora del método cubano de enseñanza Yo, sí puedo, trabaja junto al editor Eduardo Luis Beltrán e Irma Lee, la directora de comunicación del Ministerio de Desarrollo Social de Panamá. Asisten al nacimiento de la criatura que sacará de la ignorancia a miles de istmeños.

 

Leonela en proceso de editar el programa Yo, sí puedo destinado a Panamá.

«Ya grabamos los 65 capítulos necesarios para enseñar a leer y escribir, según este programa», afirma Lee, quien agradece a Leonela Relys Díaz, la progenitora del método cubano reconocido por la UNESCO, el apoyo ofrecido, al igual que la paciencia y la profesionalidad de Beltrán, el hombre que retocará cualquier incoherencia antes de que el producto llegue a los más recónditos lugares de su país.

 

«Los actores que representaron a los personajes son panameños. Tengo entendido que cada país, con la excepción de Venezuela, aportó sus actores. Es una manera de manejar los códigos de modo más auténtico. Es acercarnos objetivamente a la realidad de esas personas iletradas, que en muchos casos no conocen nada más que el reducido espacio donde han crecido.

 

«Todos hemos trabajado como hermanos. Combatir juntos el flagelo de la ignorancia, perpetuado durante tanto tiempo por los capitalistas, nos unirá más allá de fronteras. El presidente Martín Torrijos Espino quiere lanzar el proyecto alfabetizador el próximo 28 de mayo, y es por eso que estamos trabajando 12 horas diarias.

 

«Ya son muchos los países que han abrazado el Yo, sí puedo, porque quieren vencer los compromisos del milenio relativos a disminuir el analfabetismo. No queremos quedar a la zaga. Hay mucha gente esperando en mi país por la llegada de su Bienvenido y su Ángela, nombre de los personajes principales de la factura audiovisual que sirve de soporte al programa de alfabetización».

 

Leonela formó parte del equipo de pedagogos que llevó la alfabetización por primera vez a Haití, a través de la radio, y recuerda que a su regreso el Comandante en Jefe les pidió que hicieran una cartilla en cuatro o cinco páginas.

 

«Inicialmente la cartilla de radio era muy extensa y reducirla era un reto tremendo. La primera idea se materializó en el 2001. Al año siguiente comenzamos a grabar el programa con un corte muy latinoamericanista. Posteriormente lo contextualizamos para la República Bolivariana de Venezuela.

 

«Gracias a este esfuerzo hoy podemos decir que Venezuela es territorio libre de analfabetismo. Poco a poco el Yo, sí puedo se ha ido adaptando a otros países y a las lenguas originarias, como el quechua, aymara y creole, que han sido las más abandonadas a la ignorancia. Estamos trabajando en estos momentos en tetum para Timor del Este. Siempre, donde quiera que me preguntan lo digo: Este método es fruto de la colectividad, por tanto este canal tiene mucho que ver con su impacto».

 

OBRA PERFECTIBLE

«Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes», afirma San Martín.

«Transmitir más de 20 000 horas durante cinco años indica la intensidad con que el Canal Educativo responde a uno de los principales retos asignados a la televisión cubana en medio de la Batalla de Ideas», significa Roberto San Martín Lemes, director del Canal Educativo.

 

«Si sumamos las que no salen al aire y se convierten en herramienta audiovisual del Programa Yo, sí puedo, que libra del analfabetismo a miles de personas en diversas partes del mundo, entonces la intensidad se convierte en gozo especial.

 

«En medio de limitaciones materiales, de las que no se salva el sector, semanalmente gratificamos a la familia cubana con más de 120 horas de transmisión, con 98 programas de corte educativo y un sinnúmero de propuestas instructivas y recreativas, entre las que destacan documentales, espacios dedicados al séptimo arte y musicales.

 

«Nada de lo anterior es motivo para la autocomplacencia. Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes.

 

«Seguir demostrando que nuestro perfil editorial, netamente educativo, puede lograr su fin sin renunciar al esparcimiento, y rehusando todo lo frívolo y banal, debe ser la línea conductora para seguir cumpliendo años al servicio de la cultura de Cuba y el mundo», concluye San Martín.

 

Fuente: Marianela Martín González

 

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

 

10 de mayo de 2007 00:01:44 GMT

 

tomado:  www.juventudrebelde.cu