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Este lunes, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba (+ Video)

Este lunes, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba (+ Video)

Este lunes, por Cubavisión, “Ayudas peligrosas” en Las Razones de Cuba, nuevo documental que demuestra cómo EEUU manipula la supuesta “ayuda humanitaria” al pueblo cubano con fines políticos.


El documental se transmitirá por la Televisión Cubana, en horario estelar, después del noticiero de las 8 de la noche.

Ofrece información desclasificada por el gobierno cubano sobre la guerra contra la Isla en el ámbito de la Salud Pública.

Levantemos nuevamente nuestras voces por Los Cinco

Levantemos nuevamente nuestras voces por Los Cinco

Murió Leonard Weinglass, el extraordinario luchador por la causa de los Cinco

El próximo cinco de abril será otra jornada de lucha por la libertad de los antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en los Estados Unidos desde 1998. Así trascendió en Santa Clara, durante un encuentro del Grupo Provincial de Solidaridad con la causa de los Cinco Héroes.

Antiterroristas cubanos presos en EE.UU. presentan documentos clave


Iris Menéndez, delegada del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en el territorio, reiteró la convocatoria para el día cinco, e  insistió en la importancia de seguir movilizando a la opinión pública internacional para que cese la injusticia cometida contra Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando.

Estas acciones, el día 5 de cada mes, resultan una iniciativa para seguir reclamando libertad para los Cinco antiterroristas.  Es importante enviar un fax, escribir un correo electrónico, demandar al Presidente Obama que libere a los Patriotas Cubanos presos en EE.UU por defender la vida, señalaron los miembros de este grupo provincial que integran representantes de organizaciones, instituciones, personalidades de diferentes sectores que defienden esta causa.

El cinco de abril se reiterará la denuncia de una injusticia que ya suma casi 13 años. Ese día quedará inaugurada una sala permanente dedicada a este caso en la Escuela Pedagógica Manuel Ascunce Domenech; en mayo se presentará una obra teatral dedicada a Fabio Di Celmo en el Consejo Popular de Condado Sur, en Santa Clara; y en junio los universitarios del Instituto Superior de Cultura Física asumirán el protagonismo de esta campaña.

Jóvenes universitarios villaclareños incentivan acciones por la libertad de los Cinco

   

 Jóvenes universitarios villaclareños incentivan acciones por la libertad de los CincoLos jóvenes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Villa Clara se suman con múltiples iniciativas a la campaña por la liberación de los Cinco. En los centros de educación superior del territorio, alumnos cubanos y de otras nacionalidades organizan actividades para reclamar que los luchadores antiterroristas puedan regresar definitivamente a su patria.

Andy Domínguez Rodríguez, al frente del trabajo político ideológico de la FEU en la Universidad Central, significó que cada mes en esa casa de altos estudios se adhieren a la Campaña Internacional Cinco por los Cinco, y se envían mensajes a la Casa Blanca, solicitando la excarcelación de los Héroes cubanos.

“Actividades deportivas, manifestaciones artísticas, intercambios para profundizar más sobre el caso, son otras de las propuestas de los alumnos de la Universidad Central, a favor de esta causa”, expresó el dirigente juvenil, mientras que anunció la organización de una marcha por las calles de Santa Clara el mes próximo, en demanda de la libertad de Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.

Entretanto, Sergio Torres Martínez, de la dirección de la FEU en el Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, aseguró que ese centro multiplica las acciones a favor de la justicia.

Resaltó la reciente presentación de la Multimedia Cinco héroes versus terrorismo, disponible en la biblioteca digital de esa universidad. De igual forma, los Juegos deportivos “Cimarrones”, que se desarrollan hasta el 25 marzo, están dedicados a los héroes cubanos.

La creación de espacios de debate y reflexión sobre la temática, así como la celebración del cumpleaños de Gerardo Hernández el próximo 4 de junio en ese centro, con una fiesta de la solidaridad y al lado de las causas nobles del mundo, son otras ideas que incentivan los jóvenes de la Universidad del Deporte.

Murió Leonard Weinglass, el extraordinario luchador por la causa de los Cinco

El abogado norteamericano Leonard Weinglass, representante legal de Antonio Guerrero e incansable luchador por la causa de los Cinco, murió esta tarde en Nueva York, confirmaron a Cubadebate personas allegadas a él.

Weinglass nació un día como hoy, pero de 1933. Cumplía exactamente 78 años. Se graduó como abogado en 1958 en la Universidad de Yale, y algunos de sus casos se estudian hoy en todas las escuelas de Derecho de los EEUU.

Desde los Ocho de Chicago hasta Jane Fonda, de Angela Davis a los secuestradores de Patty Hearst, de Daniel Ellsberg a Amy Carter, Weinglass ha representado a los acusados en muchos de los más espectaculares procesos judiciales de Estados Unidos.

Fue el juicio a los Ocho de Chicago, los manifestantes contra la Guerra de Vietnam arrestados durante las protestas en la convención del Partido Demócrata en 1968, el que lanzó a Weinglass al primer plano legal. Entre los acusados se encontraban Abbie “Steal This Book” Hoffman; Tom Hayden, un activista politico, entre otros activistas por los derechos civiles.

Posteriormente se convirtió en congresista demócrata; y Bobby Seale, que se apareció en la corte esposado y con su boca amordazada. El juicio es el tema de una próxima película de Steven Spielberg. Unos años después, Weinglas se encontró defendiendo a Daniel Ellsberg, el hombre, que en 1971, filtró a la prensa los documentos del Pentágono acerca de la historia secreta de la Guerra de Vietnam, que sirvieron de instrumento para el derrumbe del Presidente Nixon. Weinglas se ha mantenido en contacto con muchos de sus antiguos clientes.

En una entrevista realizada por Cubadebate en el 2004, Weinglass explicó sin rodeos por qué aceptó ser el abogado de Antonio, y apoyar la causa de los Cinco. Sus palabras lo retratan:

«Nunca he ejercido como abogado para obtener dinero o en litigios de dinero, donde alguien desea sacar provecho de otro. Desde que estudié en la universidad y nos enseñaron que ser abogado era un compromiso de justicia, lo asumí como tal, con absoluta pasión. Desde entonces me he involucrado en casos donde se dirime la justicia, o tienen un carácter político tal y como yo entiendo la política -un compromiso con aquellos a quienes se les niega cotidianamente la justicia-. Y también, en procesos que, a veces, adquieren dentro de Estados Unidos una trascendencia internacional. En este caso se han entrelazado esos tres elementos, pero hay algo más: representamos a cinco seres humanos excepcionales. Antonio para mí no es cualquier defendido. Ser su abogado es más que eso. Es, sencillamente, un honor».

Ciberguerra: mercenarismo en la red

Ciberguerra: mercenarismo en la red

Para los estrategas de la política de Estados Unidos es evidente que quien domine hoy por hoy el ciberespacio tendrá garantizada la hegemonía en lo que han calificado como el nuevo campo de batalla del siglo XXI.

No es casual que el antecedente directo de la Internet haya sido Arpanet, una red ideada por el Pentágono para lograr el trasiego de informaciones de sus instituciones militares y de otros centros de investigaciones científicas, lo que evidencia el estrecho vínculo que tuvo la Casa Blanca con un fenómeno asociado al desarrollo de las novedosas tecnologías en el ámbito de las comunicaciones.

No se trata ya de que un país, de acuerdo con los postulados actuales, tenga un ejército regular con las tres fuerzas tradicionales: mar, aire y tierra, sino de la conformación de un «cuarto ejército», cuyas armas discurren en el escenario virtual de la informática, la computación, las telecomunicaciones…

Para marcar la importancia que le conceden a este asunto, el Gobierno de EE.UU. nombró en una primera etapa al frente de ese «cuarto ejército» a Robert Elder jr., un general que siempre se dedicó a cuestiones de inteligencia dentro de la Fuerza Aérea.

Para Elder «el cambio cultural es que vamos a tratar a Internet como un campo de guerra y vamos a concentrarnos en él y darle prioridad para acciones en el ciberespacio y acompañarla, si es necesario, con acciones en el espacio aéreo y terrestre. Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día durante los siete días de la semana».

Ese pensamiento resume toda una estrategia de gobierno, que quedó plasmada en un documento secreto hasta el 2006, pero que había sido firmado en el 2003 por el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Barack Obama, el presidente de la Internet, porque hizo su campaña electoral «montado» sobre las redes sociales, le ha dado una atención especial a este tema. En el 2009 oficializa la doctrina de esa guerra irregular.

El 29 de mayo de ese año, durante una comparecencia pública, anunció la creación de una nueva figura en la jerarquía del establishment: el «ciberzar», cargo reservado para Howard Schmidt, quien había ocupado, entre otros, el puesto de  jefe de seguridad de Microsoft e igual nomenclatura en el portal de ventas por Internet EBAY.

Meses después, en octubre, entró en acción el denominado cibercomando del Pentágono. Se ubicó en Fort Meade, Maryland, y a partir del 2010 es al general Keith Alexander, jefe de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a quien Obama nombra para comandar esta fuerza especial.

El cibercomando cuenta con una plantilla de casi 90 000 hombres y mujeres sobre las computadoras, y ha expresado de manera abierta que desarrolla herramientas tecnológicas para desatar ataques devastadores en «redes enemigas». Para esos fines el Pentágono otorgó el pasado año alrededor de 90 000 millones de dólares.

Sencillamente, el Departamento de Defensa, que se ha amparado en el pretexto de la ciberseguridad para emplearse a fondo en la ciberguerra, afirma que más de 100 organismos de inteligencia extranjeros están «activamente» atacando las 15 000 redes del Gobierno de Estados Unidos que integran a cerca de siete millones de computadoras.

La ciberguerra es un modelo de conflicto que ha aparecido en el escenario de la sociedad de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC), ofreciendo un contexto bélico diferente donde la intangibilidad del ciberespacio da cabida, justamente, a ese tipo de ataques asimétricos, silenciosos, que pueden transitar ocultos en un virus durante días, hasta llegar al «cerebro» de un sistema informático y vulnerarlo.

Por ejemplo, a partir de esas tecnologías se pueden embestir los servidores que controlan la aviación de una base aérea, algo que fue probado en Iraq antes de lanzar el primer misil en marzo del 2003, cuando Estados Unidos y sus aliados iniciaron la invasión y ocupación del país árabe.

Incluso, lo mismo se ensayó mucho antes durante la primera Guerra del Golfo (1990-1991) con unas impresoras que se le vendieron al Gobierno iraquí, las cuales ya venían comprometidas con programas malignos, y el día señalado lanzaron un troyano que impidió a la aviación de Sadam Hussein despegar de la Base.

Aunque los teóricos insisten en que «la tecnología no tiene ideología», hay una realidad: los que la diseñan y controlan sí, y uno de los propósitos puede ser este, la ciberguerra.

«Estamos hablando del uso de Internet, no solo como una herramienta “de”, sino como un arma “para”», puntualiza Carlos del Porto, especialista de la Oficina de Informatización del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones de Cuba.

Cibermercenarios, un plato fuerte

Contra Cuba y otros países considerados enemigos de Estados Unidos se ensaya una variante de la ciberguerra: el fomento de una blogosfera que, aunque se pretende tildar de «independiente», es subordinada de manera total al mandato e intereses de Washington.

Justamente, ese fue el tema que motivó en abril del 2010 una conferencia del Instituto George W. Bush, celebrada en Texas. Allí se «cocinaron» ideas en cuanto al uso de las herramientas de la Internet y las NTIC para sustentar la labor de esos cibermercenarios.

A través de blogueros y redes sociales como Twitter y Facebook se han alentado en el mundo levantamientos y grandes manifestaciones. Fue Yugoslavia, en 1999, la primera nación que sufrió una guerra cibernética, «cuando se produce la intervención directa en las redes de correo electrónico de ese país, por parte del Ejército de EE.UU.», apunta Rosa Miriam Elizalde, periodista y editora del sitio digital Cubadebate.

Pero lo ocurrido ahora en Egipto; la manipulación de los sucesos en Libia para preparar y justificar un ataque contra el país africano, y el frustrado intento de promover desde el exterior un levantamiento popular en Cuba utilizando la red social Facebook, son apenas los más cercanos ejemplos.

Vale recordar que a escasos días de la toma de posesión de George W. Bush en el 2001, representantes del espionaje estadounidense, entre ellos George Tenet, director de la CIA en el período 1997-2004, declaró junto a altos oficiales de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, que nuestro país constituía una «amenaza asimétrica» para la seguridad nacional de aquella nación, porque contaba con capacidad para desatar ataques cibernéticos.

Indudablemente, el ala ultraconservadora yanqui comenzaba a potenciar nuevos pretextos y escenarios de confrontación para calumniar a la Revolución Cubana y propiciar lo que no se ha descartado en la política de Washington hacia La Habana: una eventual agresión militar.

Sin embargo, lo que omitieron esos altos funcionarios es que, en junio de 1995, la Universidad Nacional de la Defensa de EE.UU. egresó a sus primeros 16 especialistas en «guerra informática», instruidos para emplear las bondades de las tecnologías de las comunicaciones como campo beligerante.

Cuba: subversión, Wikileaks y la red

El 14 de febrero del año 2006, la antecesora de Hillary Clinton, Condoleezza Rice, conformó un grupo de tarea para monitorear el uso que se hace de Internet en China, Irán y Cuba.

La actual administración norteamericana, sin apartarse en las esencias que animan esa estrategia histórica, ahora ha publicitado la doctrina del llamado «smart power» (poder inteligente).

La Clinton, seguidora de la misma, así lo ratificó en el momento de su toma de posesión como Secretaria de Estado.

«Es necesario —dijo— utilizar la fuerza de Internet con los países que combaten los medios de comunicación estadounidenses, sobre todo empleando Facebook, Youtube, Flicker y Twitter, para hacer llegar allí las voces de Estados Unidos».

De lo que se «trata entonces con esa doctrina, es de trabajar primero para subvertir el orden, la sociedad, los valores, y solo si eso no funciona van los marines», comentó Carlos del Porto.

No cabe dudas de que en la subversión contra Cuba con el uso de las nuevas tecnologías, se está apostando a todo: Ciberguerra-cibermercenarismo que pretenden sustentar, además, creando una infraestructura tecnológica sin la supervisión legal.

En ese esquema subversivo tratan de potenciar a los denominados «blogueros independientes» en función de demonizar al país ante la opinión pública internacional, y que ellos ofrezcan la imagen de que el ciberespacio es el mundo único y real, desde el que sí se puede decir y actuar.

En el caso cubano existe un diseño asociado a un contexto histórico particular: Estados Unidos le impidió desde un inicio a la Isla su acceso a la red internacional debido al bloqueo.

Para Cuba es negada la posibilidad de obtener servicios, softwares, herramientas tecnológicas y la utilización de los cables submarinos que nos rodean; sin embargo de esto no hablan los críticos de la Isla, que la presentan como un enemigo del uso de la Internet.

Sin mencionar las reales causas del problema, esas nuevas caras de la contrarrevolución se prestan al juego de la estrategia de subversión en Internet utilizando deliberadamente la omisión, la tergiversación y la mentira.

Tales blogueros han conformado espacios en los llamados blogs contestatarios dentro de las diferentes plataformas de Internet y con un sustento desde el exterior, se presentan como luchadores por la libertad de expresión en el ciberespacio. Además, mantienen una sólida relación con la Sección de Intereses estadounidense y con otras sedes diplomáticas acreditadas en La Habana, en especial algunas europeas desde donde se les ve en asiduas entradas y salidas,  así como en contactos personales.

Los textos que publican la mayoría de esos blogueros contrarrevolucionarios son portadores de la imagen caótica que desean publicitar de Cuba y en algunos casos son traducidos simultáneamente a 20 idiomas, mucho más que la página web de la Casa Blanca.

No en vano la SINA ha mostrado una constante preocupación hacia ellos, lo que se evidenció tras las revelaciones de comunicaciones secretas entre la Oficina y el Departamento de Estado, que fueron filtradas por el sitio digital Wikileaks.

Según los cables, una evaluación realizada por Jonathan Farrar, actual jefe de la SINA, reconoce que la Casa Blanca está jugando sus cartas por los llamados «blogueros independientes».

Otras filtraciones, fechadas en septiembre del 2009, informan el carácter servil y dependiente de estos cibermercenarios, cuando Yoani Sánchez le pidió a la entonces subsecretaria adjunta de Estado, Bisa Williams, durante una visita a La Habana, el acceso a diferentes prestaciones que se ofrecen a través de Internet como tarjetas de crédito para compras, y la posibilidad de donaciones financieras por esta vía con el empleo de la herramienta electrónica PayPal.

«No saben cuánto más podríamos hacer si pudiéramos utilizar el PayPal o adquirir cosas online con una tarjeta de créditos», dijo a sus amos la contrarrevolucionaria.

Algunos especialistas consideran que más de 1 300 editores de medios internacionales tienen órdenes de estar pendientes de los mensajes en Twitter y las actualizaciones del blog de la mercenaria, fabricado desde el exterior con un diseño a tono con la política agresiva contra nuestro país y para cuyos fines se destinan miles de euros y dólares.

Pero también estos cibermercenarios aparecen vinculados a oscuros personajes cuyos nexos con la CIA son evidentes, entre ellos Marc Wachtenheim, director del Programa Cuba de la Fundación Panamericana del Desarrollo (FUPAD) hasta el 2010, quien, según se conoce, hizo varios viajes a la Isla, donde se interesó por contactar con elementos contrarrevolucionarios, particularmente los que integran esa «blogosfera independiente».

Wachtenheim publicó en abril un artículo titulado La verdadera revolución en América Latina, en el que aleccionaba sobre cómo Internet puede servir para «tumbar gobiernos», y en esos explícitos planes tuvo en cuenta a la cibermercenaria, al tildarla como integrante de esas «nuevas generaciones latinoamericanas» ubicadas en el colimador de Washington.

Robert Guerra, otro individuo vinculado con la CIA, mencionado ya en el trabajo Operación Surf, publicado en esta misma serie de denuncia por su implicación en el intento por introducir antenas satelitales en Cuba para crear redes ilegales de acceso a Internet, es identificado en junio del 2008 como «amigo» de la bloguera contrarrevolucionaria en el sitio de la periodista española Rosa Jiménez Cano.

En octubre del 2010, Guerra le pidió ayuda mediante un mensaje a @KatieS, identidad en Twitter de Katie Jacobs Stanton, integrante del equipo de Internet de Obama porque la cibermercenaria, al parecer, tuvo problemas con su cuenta en esa red social.

Stanton funge al frente de la estrategia internacional de EE.UU. en Twitter y además es asesora especial de la Oficina de Innovación del Departamento de Estado desde el año pasado. Curiosamente, también se desempeñó en el desarrollo de herramientas para la búsqueda y posicionamiento de los blogs por Google.

De aliados a la carta

Estos blogueros son gente que en entrevistas han exhortado al levantamiento en Cuba, han alentado a la violencia, apoyan la Ley de Ajuste Cubano, justifican el bloqueo, niegan que el sector más reaccionario del exilio de Miami sea enemigo del pueblo cubano, dicen que el caso del terrorista Luis Posada Carriles es una cortina de humo y hasta llegan a expresar abiertamente el cambio de sistema político, lo que quedó demostrado en una entrevista concedida al investigador francés Salim Lamrani por la cibermercenaria.

Los que promueven a estos blogueros contrarrevolucionarios no escatiman en facilitar y propiciar la entrega de premios, no precisamente por los méritos literarios de las notas que se publiquen, sino por la postura servil que demandan de ellos, tal como ha ocurrido con el  medio millón de dólares recibido por la mercenaria predilecta de Washington en los últimos tres años.

Esa es la modalidad que ha encontrado el Gobierno estadounidense para pagar los servicios de sus blogueros inflados, a quienes tratan de presentar como los nuevos rostros de la llamada oposición ante el descrédito y desgaste de una contrarrevolución tradicional, sin reconocimiento alguno dentro de la sociedad cubana.

El 8 de marzo pasado la propia secretaria de Estado Hillary Clinton aupó a la contrarrevolucionaria durante el anuncio del premio Women of Courage (Mujeres de Coraje), donde justificó el uso de la «tecnología para promover un cambio positivo».

El pueblo de Cuba, que tiene bien fresca su memoria histórica, sabe que el significado del término al que alude la Clinton se traduce en derrocar a la Revolución y tratar de anexarnos como una estrella más a la bandera de las barras.

El jueves 10 de marzo, dos días después de lo acontecido en Washington, continuaron los homenajes en la residencia del jefe de la Sección de Intereses.

Pero el apoyo no es solo de la SINA y de la Secretaria de Estado. El propio Obama respondió un cuestionario de preguntas de la cibermercenaria, que fue ampliamente divulgado en medios internacionales de prensa. El hecho pone de manifiesto la innegable conexión y la instrumentación que el imperio y sus aliados hacen de individuos como estos, alineados con los actuales planes de agresión contra la Isla.

A golpe de corazón

Cuba está inmersa en el sistema de las nuevas tecnologías. Jamás negará de ellas. Es una diáfana política que tiene antecedentes desde los primeros años del triunfo revolucionario.

Apenas arrancó el proceso de transformaciones que acompañaron al proyecto social naciente, se anunció, en 1961, una Campaña de Alfabetización, cuyo principal impulsor fue el Comandante en Jefe Fidel Castro. Desde ese instante se cerró la puerta a la ignorancia y se abría la del desarrollo de la inteligencia de los cubanos.

Con su pensamiento visionario alertó Fidel que nuestro futuro debía ser el de hombres de ciencia, y esa ciencia no podrá estar nunca separada de la conquista de las nuevas tecnologías.

Hoy, pese a la condición de país bloqueado durante más de cinco décadas por la principal potencia imperialista, se han dado lecciones al mundo en términos que nunca podrán rebatir los detractores: indicadores de salud comparables solo con naciones industrializadas; más de un millón de graduados universitarios y los avances en la biotecnología, son apenas tres ejemplos que se suman a otras realizaciones concretas.

Actualmente Cuba cuenta con más de 600 Joven Club de Computación, hay más de 724 000 computadoras; 1.7 millones de usuarios del servicio de Internet, 454 000 de ellos con navegación plena; hay 136 páginas web de medios de comunicación cubanos y más de 200 blogs hechos desde la Isla, administrados por profesionales de diferentes ramas, quienes enfrentan las calumnias, tergiversaciones, manipulaciones y mentiras de los cibermercenarios.

Cuba forma, además, una importante fuerza en la Universidad de Ciencias Informáticas, donde actualmente estudian 8 900 alumnos; de esa cifra 900 lo hacen en las tres facultades regionales en las provincias de Granma, Artemisa y Ciego de Ávila.

Solo del alto centro docente, también un sueño de Fidel hecho realidad, han egresado 6 492 jóvenes. Todo un capital humano especializado, investigando y produciendo softwares y servicios informáticos para satisfacer las necesidades del país y de otros lugares del planeta, como aporte y contribución a ese mundo mejor al que aspiramos, al que no renunciamos y deberá erigirse sobre la base de una sociedad de la información inclusiva y solidaria.

Vea el capítulo “Ciberguerra”, de la serie Las Razones de Cuba (+ Video)

Cuba denuncia la estrategia de Estudos Unidos de crear ciberdisidentes con fines subversivos y al amparo de los financiamientos y la tutoría norteamericana.

En la serie “Las Razones de Cuba”, el capítulo Ciberguerra entrevista a especialistas sobre el tema y muestra fotografías de figuras construidas mediáticamente que son “atentidos” por la Oficina de Intereses de Washington en La Habana.

“La Ciberguerra es una guerra que no es de bombas ni balas, sino de comunicaciones, algoritmos y bytes En  año 2009 fue oficializada la doctrina de guerra irregular como se le llama oficialmente en el Pentágono desde el 2003″, afirma el documental transmitido este lunes en la Televisión Cubana.

Asegura que existe en la isla una contrarrevolución de nuevo tipo compuesta por blogueros, que inicialmente estaban aislados y hoy se mezclan con la contrarrevolución tradicional.

“Los ciberproyectos de cibermercenarios cubanos constituyen instrumentos fabricados para generar focos de conflictos internos mediante el uso de las nuevas tecnologías”, añade

Los llamados ciberdisidentes en Cuba reciben un pago blanqueado. “No hay que ir al banco, ni a la SINA, ni lo mandan a través de la Fundación Cubano American”, afirma el material que tiene una duración de 28 minutos.

Yoani Sánchez, junto a Lilima Nigaglioni, ex secretaria de Prensa y de Cultura de la SINA

El personaje más visible de estos “ciberdisidentes”, con medio millón de dólares por conceptos de premios manipulados es Yoani Sánchez. Esta vedette política recibió el entusiasta homenaje, el pasado 10 de marzo, del gobierno norteamericano, organizado especialmente por el Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba Jonathan Farrar.

No solo la SINA y la Secretaria de Estado Hillary Clinton muestran su respaldo a Yoanis Sánchez; el propio presidente Obama le respondió una entrevista a esta bloguera.

Próximamente: “Ciberguerra”, nuevo documental de la serie “Las Razones de Cuba” (+ Video)

Próximamente: “Ciberguerra”, nuevo documental de la serie “Las Razones de Cuba” (+ Video)

“Ciberguerra”, nuevo capítulo de la serie Las Razones de Cuba, será transmitido próximamente por la Televisión Cubana, según un anuncio que ya circula en medios locales.

En el adelanto informativo, el ingeniero Carlos del Porto, del Ministerio de la Informática de Cuba, comenta las estrategias de subversión que utiliza Estados Unidos en el ciberespacio, uno de los temas que aborda este documental, centrado en la política que se ha diseñado para la Isla desde Washington utilizando las llamadas nuevas tecnologías, y en particular la Internet.

Como parte de esta esta serie, han sido reveladas la identidad de cuatro agentes de la Seguridad del Estado cubanos: Frank Carlos Vázquez, Dalexi González, Carlos Manuel Serpa Maceira y Moisés Rodríguez, respectivamente identificados como Robin, Raúl, Emilio y Vladimir.

Dalexi González, un ingeniero de telecomunicaciones, recibió software de seguridad de comunicaciones y antenas por parte de un ciudadano norteamericano, para crear redes ilegales de internet.

¿Agentes para el cambio? (+Video)

¿Agentes para el cambio? (+Video)

Frank Carlos Vázquez Díaz descollaba por su facilidad en materia de relaciones públicas. Tenía «chispa» para el contacto con los otros y su habilidad lo llevaba además a estar «en la última» en todo, así que en 1998, en medio del período especial, propone a un grupo de jóvenes artistas crear un proyecto cultural alternativo que diera a conocer sus obras y atrajera la atención, en particular, de los circuitos internacionales. La aceptación fue tan inmediata como entusiasta.

Arte Cubano, como nombraron la página web que entonces vio la luz, se convirtió en «uno de los primeros sitios de su tipo que existían en el país» y constituyó el sustento promocional de lo que comenzaba a gestarse en aquel «pequeño local en La Habana Vieja ubicado en la calle Obispo», recuerda Frank Carlos.

Por eso no demoró mucho para que los contactaran instituciones culturales de diferentes naciones. «Establecimos correspondencia y relaciones de trabajo con varias galerías importantes en Estados Unidos, Canadá y Europa».

Tan atractivo se presentó el proyecto que pronto aparecieron en escena aquellos personajes cuyo único «arte» es el de monitorear e identificar a quienes se puede usar dentro y fuera de Cuba para cumplir las directrices del Gobierno estadounidense. Desde la Sección de Intereses de Washington en La Habana, esos especialistas  ubicaban los sitios web independientes con el supuesto perfil apropiado para sus planes de subversión.

De modo que —con el aparente candor de quien solo quiere «ayudar»— diplomáticos de la SINA se asomaron enseguida en el local de Frank Carlos y sus amigos, quienes les explicaron que se trataba de «un proyecto que no estaba bajo la dirección de las instituciones culturales».

Por eso, «a partir de ahí comenzó un proceso de encuentros y contactos, prácticamente diarios, que fueron incrementándose en la medida que se desarrollaban las diferentes actividades que realizábamos», cuenta Frank Carlos Vázquez, un licenciado en lengua Inglesa que enseguida fue considerado como un interlocutor valioso.

Al mismo tiempo, desde la SINA, comenzaron a enviarles «decenas de cajas de libros, revistas y publicaciones», recuerda Frank Carlos. Además, el ex funcionario de la oficina Douglas Barnes manifestó el deseo de «convertir nuestro centro en un lugar de acceso a Internet, lo que era muy importante en su momento», porque el ciberespacio apenas se conocía entre los artistas cubanos.

Este Barnes ya había expresado que su tarea principal era tratar de  instrumentar en Cuba el llamado Carril II de la Ley Torricelli, para lo cual traía la experiencia de haber trabajado en países del antiguo campo socialista, y durante su estancia aquí, establecer relaciones con nacionales del sector cultural, la intelectualidad y cabecillas contrarrevolucionarios.

Por eso para los diplomáticos de la SINA (¿o de la CIA?), todo lo que pudieron observar en Frank Carlos parecía hecho a la medida de sus expectativas.

Pretendían tumbar el «muro» de Berlín en Cuba

Durante la administración de William Clinton (1993-2001), Richard Nuccio, su asesor para los asuntos cubanos, predicó la llamada teoría «de pueblo a pueblo», que en verdad significaba algo así como «ahogar con un abrazo», método que ya habían aplicado contra Polonia.

Bajo esos postulados, en el segundo mandato de Clinton, la SINA abrió como nunca la entrega de visas para «facilitar el intercambio cultural», mientras sus especialistas valoraban qué sectores de la intelectualidad pudiesen propiciar la aparición de movimientos artísticos «paralelos»; en esencia, que fueran contestatarias e «independientes del Estado».

Creían que con ello desaparecería el sentido revolucionario en el movimiento cultural cubano, algo que se había experimentado en la otrora Checoslovaquia.

Fue el filón que vio Larry Corwin, un especialista de arte, entonces secretario de Prensa y Cultura de la SINA, quien desde su llegada al país desarrolló una intensa influencia en el medio cultural de la Isla y de la llamada prensa independiente.

Precisamente, ese diplomático se quitó la máscara poco después de concluir su estancia en la Isla al reaparecer en Kosovo, en el 2004, como oficial de Asuntos Públicos de la oficina del Departamento de Estado en el territorio balcánico ocupado por las fuerzas de la OTAN.

La práctica de Corwin no es nueva. Desde la Segunda Guerra Mundial, y el posterior inicio de la Guerra Fría, los servicios especiales pusieron a punto un aparato de subversión dirigido hacia un público intelectual, a partir de cadenas de instituciones- fachada con presuntas finalidades de muy diversa índole. Los fundadores de esa maquinaria de subversión fueron académicos y especialistas en guerra psicológica, cuya actividad en ese campo tiene numerosas experiencias a lo largo de la historia.

Esas instituciones —entre las que vale mencionar al casi centenario Brooklyn Institution, a la Rand Corporation y la Heritage Foundation— trabajan hoy con métodos de influencia afinados durante décadas, mediante los cuales se acercan a las personas «seleccionadas» a partir de estudios de su personalidad y el rol que podrían desempeñar  en la sociedad.

Acá en La Habana el «especialista» Corwin trabajó de conjunto con el segundo jefe de la estación local de la CIA, James Patrick Doran, camuflado en el cargo de vicecónsul. Para ellos, poner a Frank Carlos bajo el círculo de su influencia, era controlar al grupo de jóvenes en su conjunto.

Según la apreciación de la CIA y de la SINA, al alcanzarse ese objetivo, llegarían a crear futuros destructores del socialismo, auténticos conspiradores, de los que iban a «tumbar el muro de Berlín en Cuba».

Por eso Corwin atendió con diligencia a Frank Carlos. Le facilitó todo lo que necesitaba, siempre atento a sus deseos, a nombre de la «amistad». Le propuso proyectos, contactos, insistiendo en la seductora idea de la comercialización de las obras que este  promovía.

Pero otra vez, el enemigo se había equivocado. Como joven cubano que creció con la Revolución, lejos estaban de imaginar quienes lo «visualizaron» que él se mantendría fiel a su país. Más de diez años han transcurrido, y hasta ahora que se hace pública su identidad, Frank Carlos Vázquez ha cumplido misiones como el agente Robin de los Órganos de la Seguridad del Estado, cuya mayor riqueza consiste, precisamente, en esa fusión de los hombres y mujeres que la integran con el pueblo, en defensa de la Patria.

Una experiencia americana

Con un presupuesto que parecía sin límites, y un acceso privilegiado a distintas esferas del mundo cultural norteamericano, Larry Corwin le anuncia a Frank Carlos que le iba a conseguir invitaciones de prestigiosas instituciones, para que pudiese viajar a EE.UU.

«En el año 1998, se me acercan y me entregan una invitación realizada por el Chicago Cultural Center», considerado como uno de los más relevantes de su tipo en suelo estadounidense.

Frank Carlos y su grupo habían sido seleccionados «para establecer un proyecto de intercambio» que los alió a ese centro en una amplia colaboración mediante la cual fue dos veces al norteño país con todos los gastos pagados, como «cortesía» de las agencias federales e instituciones gubernamentales en Washington.

Más que nunca, el buen conocimiento del inglés, fue la llave: «Prácticamente me abrió todas las puertas. Estando allí pude tener acceso a muchísimas personalidades con las que, por mi conocimiento de su idioma, pude establecer un diálogo y un contacto muy profundo», recuerda.

«Conocí desde el alcalde de Chicago hasta los directivos de las instituciones culturales más importantes, pasando por galeristas renombrados dentro del mundo del arte. Nos entrevistamos con diferentes congresistas, políticos…»

A estos encuentros se sumaron otros con agendas políticas muy definidas, que rebasaban la divulgación y la promoción de la cultura. Es así como dirigen a Frank Carlos hacia «lo que ellos estaban interesados que yo conociera». Y en apariencia, el plan del «team» Corwin-Doran se concretaba poco a poco.

Los «diplomáticos» de la SINA sopesan la amplia experiencia adquirida por Frank Carlos, y comienzan a manifestarle otras «necesidades», específicamente que tratara de aglutinar a jóvenes. El objetivo de la operación emerge entonces con claridad: inculcarles «los intereses que las instituciones culturales de EE.UU. perseguían», dice.

A esas alturas se había establecido una especie de regla: esperando que ocurriera aquí lo mismo que en Europa del Este, el mercado occidental y particularmente el estadounidense estaba ávido de un arte cubano contestatario e hipercrítico.

Su experiencia «americana» dejó también otros recuerdos en la memoria de Frank Carlos Vázquez Díaz. De Chicago, donde lo ubicó la inteligencia norteamericana en su plan de influencia, no olvida la visita que hizo a barrios marginales, «donde los ciudadanos afronorteamericanos son totalmente segregados».

También le chocó «la violencia en las calles y el tráfico incesante de drogas que existe en muchos lugares», así como vivir «la realidad de un país que está diseñado para ganar dinero», y si las personas no son capaces de obtenerlo «se les considera de segunda clase».

Necesaria recapitulación

La invitación que recibió Frank Carlos Vázquez se inscribe en el programa Cuba de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés), que, financiado con millonarios fondos federales, sirve de cobertura a la actividad de la CIA contra la Isla. Uno de los métodos empleados es la fabricación de líderes sociales, supuestamente capacitados como «agentes para el cambio» político y que tratan de captar en el universo juvenil, los artistas, universitarios, la intelectualidad… utilizando como señuelo el otorgamiento de becas y viajes.

La USAID, según explica la capitana Mariana, analista de la Seguridad del Estado, se vale además en su accionar de diversos mecanismos, «uno de ellos es el empleo de organizaciones, como es el caso del Instituto Republicano Internacional (IRI)», surgido en 1983 bajo la administración de Ronald Reagan, un arma de la derecha estadounidense para campañas de engaño y de manipulaciones. Su presidente es, ni más ni menos John McCain, un amigo de la mafia cubanoamericana de Miami.

El IRI desempeña un activo papel en el programa Cuba de la USAID y para ello ha establecido dos objetivos prioritarios, que son incrementar el libre flujo de información desde y hacia la Isla, y en segundo lugar la conformación de organizaciones no gubernamentales que faciliten sus fines. El IRI no actúa directamente en territorio nacional sino a través de organizaciones como Solidaridad Española con Cuba y la Fundación Eslovaca Pontis.

Para el IRI es de suma importancia lograr instalar en el país redes de comunicación inalámbrica con posibilidades de transmisión vía satelital con la utilización de medios de tecnología avanzada como el Bgan.

Por otra parte, la USAID también «puede utilizar mecanismos más directos, como sucedió en el caso de Frank Carlos, quien fue contactado de manera personal por un funcionario de la SINA».

Argumenta la analista de la Seguridad del Estado que la beca concedida a Frank Carlos fue, justamente, «parte de su preparación» y una forma de «trabajar sus cualidades de liderazgo, sus potencialidades.

«En definitiva, este programa lo que busca es darle una orientación contrarrevolucionaria a los fenómenos propios de nuestra sociedad, o construir hechos, o líderes que permitan canalizar los intereses del gobierno de Estados Unidos en relación con Cuba», puntualiza.

No hay que llamarse a engaño. La USAID respecto a nuestro país apoya un accionar que bajo distintos escenarios persigue crear las condiciones del «cambio», antes, durante e inmediatamente después de la «transición».

A partir de 1995, luego de la implementación de la Ley Torricelli durante el gobierno de William Clinton, se hizo más evidente la actividad subversiva de esta agencia federal contra nuestro país. Por ejemplo, han entrado por diferentes vías más de 10 000 radios de onda corta, y casi dos millones de libros, y productos multimedia con propaganda que alienta el «cambio».

Pero para nadie es secreto el extenso aval de la USAID en temas de injerencia y desestabilización desde que fue fundada en 1961 durante la administración del presidente John F. Kennedy.

En América Latina, está asociada a muchas de las intervenciones yanquis en la región. Mención especial merece la participación de la agencia en la década del 70 en la aplicación del Plan Cóndor, una transnacional secreta de muerte contra la izquierda en el Cono Sur del continente.

Más recientemente, en el 2002, la Agencia del Desarrollo Internacional estuvo muy vinculada al golpe contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Desde entonces, ha aumentado de manera continua la intensidad de sus operaciones de apoyo a la oposición, a través de una serie de «programas» que subsidia a golpe de millones.

En Bolivia y la Honduras de José M. Zelaya ha sido otro tanto, aunque siempre han tratado de edulcorar los capítulos más repugnantes de su historia.

Operación vitral

Dentro de las tareas que iban dándole a Frank Carlos hay una que rememora, en este recuento de más de diez años como el agente Robin. Fue en el 2000, cuando los estadounidenses James Patrick Doran y Larry Corwin le solicitan con insistencia que se acercara al contrarrevolucionario Dagoberto Valdés, quien dirigía la revista Vitral y el denominado Centro Cívico Religioso de Pinar del Río.

«Ese proyecto era de mucho interés para los norteamericanos. Me pidieron que organizara un encuentro entre los funcionarios de la Sección de Intereses y Dagoberto, que se preparó en un lugar discreto de la ciudad».

En esta visita con toque de clandestinidad, los visitantes hablaron con el susodicho acerca del potencial de su —hoy desaparecida— publicación para expresar ideas contrarrevolucionarias, y como medio para ser utilizado contra el Gobierno y la Revolución Cubana.

Hecho significativo: Valdés planteó entonces su «gran preocupación pues estaba siendo contactado directamente por los “diplomáticos” norteamericanos, porque, según él, eso lo ponía demasiado en evidencia». Así que se pronunció por «trabajar a través de los diplomáticos de las embajadas checa y polaca, que estaban un poco más afuera de la palestra pública», lo que le permitiría actuar «con mucha más rapidez y tranquilidad». Pronto, el encuentro «discreto» de Pinar se acompañó de una exposición de carteles organizada, «casualmente», con la colaboración de diplomáticos polacos y checos.

«Ahí se plasmaban algunas ideas que venían de Polonia… y que fueron entonces propaladas dentro de la intelectualidad pinareña…»

Dagoberto pretendía «convertirse en el  paladín de la libertad, en el portavoz de los intelectuales y convertir esa revista en un vehículo contrarrevolucionario para destruir nuestra Revolución», asegura Frank Carlos.

La bienal de Vicky Huddleston

En el propio año 2000, la SINA pretendió manipular un evento de tanta trascendencia y prestigio internacional como la Bienal de La Habana, en este caso durante su VII edición.

No por gusto intentaron hacer el trabajo de subversión. La Bienal ya se había ganado un merecido espacio donde se divulgaba un arte experimental de alta calidad que era apreciado por grandes sectores de la población cubana.

«Un día se me aparece Larry Corwin en la casa con una gorra de pelotero, una camiseta y un short de playa.  Venía en una bicicleta», rememora Frank Carlos, quien en ese momento se extrañó de la imagen del diplomático. Con el disfraz,  Corwin intentaba encubrir su accionar ilegal.

Esa «sorpresiva aparición» era para pedirle que Frank Carlos lo apoyara «en una misión muy importante» que consistiría en «servir de enlace entre los directivos de la bienal y yo para poder obtener información que ellos necesitaban, pues ellos no tenían otra manera de acceso».

Lo cierto es que para esa VII Bienal aflora ahí una numerosísima delegación norteamericana con muy pocos artistas y, sin embargo, llegó una legión de abogados, coleccionistas, empresarios, funcionarios de instituciones culturales estadounidenses, y «especialistas» del arte vinculados al Departamento de Estado.

La SINA dirigió las actividades de la comitiva que fue recibida (y aleccionada) por su jefa, Vicky Huddleston, quien ofreció entonces la recepción más grande que hubo en la historia de esa representación diplomática.

Fue una Bienal donde, paralelamente a las actividades del evento, los funcionarios de la Sección de Intereses desarrollaron su propio plan: una operación agresiva de influencia y captación.

«Prácticamente fue una acción puerta a puerta, tocaron a las puertas de los artistas, a las de los promotores culturales, a las de los galeristas…»

A juicio de Frank Carlos «la labor de la SINA en Cuba en esa época se puede considerar una de las más activas. Ellos trataron de penetrar el mundo cultural nuestro y establecer vínculos que iban mucho más allá de la labor diplomática.

«Pretendían comprar los favores de nuestros artistas e intelectuales, ofreciéndoles exposiciones y promociones en diferentes galerías norteamericanas, a cambio de que reflejaran una realidad discordante o distorsionada… La finalidad era crear un estado de opinión, un fenómeno cultural ficticio, fabricado, con el cual se intentaba expresar al mundo que los intelectuales cubanos estaban en contra de la Revolución».

Hipocresía imperial

La historia de Frank Carlos Vázquez no pertenece al pasado. La captación y manipulación de exponentes del ámbito cultural para que «pinten» una Isla distorsionada, acorde con la imagen que de ella quieren propalar, es una práctica que se mantiene.

En la actualidad, concursos promovidos desde la Oficina de Intereses también buscan acercarlos e imponer en su obra la agenda con que Estados Unidos pretende dividir a la sociedad cubana, trasladando a ella —o magnificando— conflictos inexistentes aquí  como lo relacionado con el tema racial.

Además, han puesto a funcionar tres centros de acceso a Internet dentro de sus predios para la preparación de la contrarrevolución.

Tales ilegalidades se ejecutan bajo la cobija de lo que un documento de la SINA describe como «constituir un espacio público con fines educacionales e investigativos, así como facilitar la comunicación y la publicación de materiales en Internet, con fines profesionales y/o de trabajo».

«Acercamientos» de este corte retoman una práctica plasmada en la denominada Ley para la Democracia en Cuba, conocida como Ley Torricelli, emitida en 1992, cuando estipula el contacto «pueblo a pueblo» como una manera de minar a la Revolución desde adentro (el llamado Carril II).

Se trata de una política hipócrita seguida a pie juntillas por la administración de William Clinton y que George W. Bush desdeñó por un quehacer que elevó a su máxima expresión la agresividad y el hostigamiento al pueblo cubano.

Ahora Barack Obama retoma la política de la zanahoria, como lo ha demostrado con el restablecimiento, en enero pasado, de las medidas emitidas por Clinton al calor de la Torricelli y derogadas por su sucesor republicano en 2001 y que, entre otras decisiones, proclama la posibilidad de que estadounidenses viajen a nuestro país con objetivos académicos, educacionales, culturales y religiosos…

Luego de la experiencia que la labor como el Robin de la Seguridad del Estado le ha dejado a lo largo de más de una década, Frank Carlos Vázquez siente reforzado el compromiso con su tierra y ama aún más a su natal Pinar del Río.

Y a los jóvenes les alerta que no se dejen engañar por falsas promesas. El ser humano es lo más importante y la construcción de la dignidad, del bienestar humano, de un sistema equitativo, justo, como el que construimos aquí, es lo más sagrado que puede tener una persona en su vida.

Revelan identidad de nuevo agente cubano en documental “Mentiras bien pagadas” (+ Fotos y Video)

“Un grupo de jóvenes artistas y yo tuvimos la idea de crear un proyecto cultural para promocionar la obra plástica de esos jóvenes”, así comienza su testimonio Frank Carlos Vázquez, el agente Robin de la Seguridad del Estado cubano en el nuevo documental que ha transmitido este lunes la Televisión Cubana.

En “Mentiras bien pagadas”, el nuevo material de la serie Las Razones de Cuba, Frank Carlos asegura que recibió la visita de “oficiales diplomáticos de la Oficina de Intereses, a ellos les pareció este proyecto muy interesante, puesto que era un proyecto independiente, alternativo y que no estaba bajo la dirección de las instituciones culturales en Cuba en ese momento y a partir de ahí entonces comenzó un proceso de encuentros y contactos prácticamente diarios.”

Esta serie de encuentros con el señor Larry Colwin dieron como resultado que el agente Robin fuera reclutado por los servicios de inteligencia de la CIA:

“Este reclutamiento tenia como objetivo fundamental aglutinar alrededor del Centro Cultural Independiente a un grupo de jóvenes artistas cubanos que tenían la necesidad de ser promovidos y al mismo tiempo poder influenciar sobre su obra y su pensamiento, de ahí que el centro se convirtió bajo la idea de Larry Colwin en un centro de referencia bibliográfico; recuerdo que decenas de cajas de libros, revistas y publicaciones norteamericanas fueron donados por la SINA a nuestro centro para que los artistas tuvieran acceso a la información valiosa que era publicada en esos momentos por la sociedad y por el arte contemporáneo norteamericano; al mismo tiempo también surgio una idea muy importante del señor Douglas Barnes que era convertir el centro en un centro de acceso a Internet.”

Descargue el texto completo del guión del documental y el video en Las Razones de Cuba.


Frank Carlos durante el documental.

Frank Carlos durante el documental.

El agente Robin. Foto: Ismael Francisco.

El agente Robin. Foto: Ismael Francisco.

Agentes Moisés, Serpa y Dalexis rinden homenaje al Che Guevara en Santa Clara (+ Fotos)

Agentes Moisés, Serpa y Dalexis rinden homenaje al Che Guevara en Santa Clara (+ Fotos)

Estos dignos cubanos rindieron homenaje al Comandante Ernesto Che Guevara en la Plaza de la Revolución santaclareña, como tributo al Guerrillero Heroico. Un momento de verdadera emoción se vivió en el encuentro  de Moisés, Carlos y Dalexis con los integrantes del equipo de pelota de la provincia.

agenteseguridad_peloterosvcMoisés Rodríguez, Carlos Serpa y Dalexis González,  los agentes de la Seguridad del Estado cubano, manifestaron sentirse muy orgullosos de visitar a Santa Clara, ahora con su verdadera identidad de combatientes revolucionarios.

En áreas del estadio Augusto César Sandino acudieron a darles la bienvenida Julio Lima Corzo y Alexander Rodríguez Rosada, máximas autoridades del Partido y el Gobierno en Villa Clara,  junto a otros dirigentes  y pueblo allí reunido, que espontáneamente manifestó su cariño y admiración a los agentes  con vítores de Viva Cuba y Viva Fidel.

agenteseguridadUn momento de verdadera emoción se vivió en el encuentro  de Moisés, Carlos y Dalexis con los integrantes del equipo de pelota de la provincia, quienes compartieron con ellos  y les  entregaron obsequios relacionados con el  conjunto naranja.

En el Día de la Prensa Cubana, Carlos Serpa envió un mensaje a todos los periodistas del país y los exhortó a continuar haciendo un periodismo martiano y fidelista.

Fotos: Piti, de CMHW

 

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