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Este lunes, “Fabricando un líder” en Las Razones de Cuba

Este lunes, “Fabricando un líder” en Las Razones de Cuba

La serie “Las Razones de Cuba”, presentará este lunes “Fabricando un líder”, documental que abordará la alta prioridad que conceden los servicios de inteligencia de EEUU a la fabricación de “líderes sociales” en Cuba, que sirvan a los intereses de Washington.

El documental, que transmitirá la televisión cubana, despúes del noticiero estelar de las ocho de la noche, ofrece como adelanto el testimonio de una oficial del Ministerio del Interior de Cuba, quien asegura que EEUU intenta  ejercer influencia en grupos de interés como jóvenes, artistas e intelectuales, individuos “capaces” para esa “transición” que anhelan en la Isla. Este esquema de subversión es similar al que utilizan para intervenir en los asuntos internos de otros países.

Desde inicios de año, “Las Razones de Cuba” ha venido transmitiendo una serie de impactantes documentales, con revelaciones incluso de agentes infiltrados en filas de la llamada oposición interna.

Entrevista con James Carter, realizada por Arleen Rodríguez (+ Fotos y Video)

Entrevista con James Carter, realizada por Arleen Rodríguez (+ Fotos y Video)

Entrevista a James Carter, expresidente de Estados Unidos, realizada por Arleen Rodríguez Derivet, periodista de la Televisión Cubana (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

 Arleen Rodríguez.-¡Hola! Un saludo a todos los que a esta hora están en sintonía con la Televisión Cubana. Les doy la bienvenida, junto al expresidente de Estados Unidos, James Carter, que minutos antes de partir de regreso a su país ha accedido gustosamente a darnos una entrevista, una declaración exclusiva para nuestra televisión.

Bienvenido. Gracias por aceptar nuestra invitación.

 

James Carter.-Es un gran placer volver a Cuba, a La Habana.

 

Arleen Rodríguez.-Es un gran placer tenerlo también.

Me comentaba que quería decirle algo al pueblo cubano antes de nuestra entrevista.

 

James Carter.-Sí.

 

Arleen Rodríguez.-La cámara es suya.

 

James Carter.-Quisiera agradecerle al pueblo de Cuba la posibilidad de estar de nuevo en este país para poder reunirme con los líderes cubanos, para reunirme con algunos ciudadanos cubanos que están en desacuerdo con el gobierno. Hemos estado muy estimulados en cuanto a las posibilidades de la reunión que va a sostenerse en el Congreso el próximo mes.

También tuvimos la posibilidad de reunirnos con los familiares de los cinco patriotas cubanos, con sus madres, con sus esposas.

Espero que en el futuro haya relaciones diplomáticas normales entre Cuba y Estados Unidos. Quisiera también que llegara el momento en que las restricciones de viajes desde Estados Unidos a Cuba y de Cuba a Estados Unidos puedan ser suspendidas, y también que pueda disfrutarse de libertad, de reasociación, de viajes. Creo que es muy importante para todo el mundo y para el pueblo de Cuba.

Hemos sostenido reuniones con el Ministro de Relaciones Exteriores, con el Presidente de la Asamblea Nacional, con el presidente Raúl Castro, con el anterior presidente, Fidel Castro, quien es mi amigo personal, y haremos todo lo posible para que se produzcan cambios económicos en Cuba.

Esta mañana también me reuní con el señor Gross, quien ha pasado un largo tiempo en prisión en Cuba, y pensamos que es inocente de cualquier delito. Espero que en el futuro pueda ser liberado conjuntamente con los llamados cinco cubanos que han pasado 12 años en prisión en Estados Unidos.

En el futuro espero que puedan desarrollarse el comercio y los viajes entre ambos países y que se pueda suspender totalmente el embargo económico, que es una opresión para el pueblo cubano, y que no solamente afecta al gobierno cubano, sino que es el pueblo de Cuba el que más se afecta. Considero que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba deben cambiar.

Cuando pasé a ser presidente, suspendí las restricciones de viajes entre ambos países y he trabajado muy de cerca con el presidente Castro para establecer intercambios diplomáticos. Ahora Estados Unidos y Cuba tienen a 300 personas empleadas en la Oficina de Intereses, tanto en la de Estados Unidos como en la de Cuba, y trabajan cubanos en la Oficina de Intereses en Cuba y viceversa, y creo que esto puede contribuir a las relaciones diplomáticas normales entre los dos países.

Esta ha sido una oportunidad que me ha dado la Televisión Cubana para poder dirigirme a ustedes y decirles cuán maravilloso es su país.

 

Arleen Rodríguez.-Gracias.

Yo quiero aprovecharme de esa oportunidad para hacerle unas preguntas.

Quiero, primero que todo, saludarlo con el respeto y la simpatía que ha generado el único Presidente de Estados Unidos que en 50 años hizo algo por normalizar las relaciones. Usted recordaba algunos de esos pasos importantes. El hecho también de venir a Cuba ya por dos veces y hacerlo con la mano extendida y con respeto. El pueblo cubano, que es muy orgulloso y digno, recibe con simpatía visitantes así.

Creo que, entrando en materia, usted me ha relevado de hacer una introducción al expresar nuevamente su voluntad y deseo de que se levante el bloqueo a Cuba. Se sabe que hay un consenso mayoritario en la sociedad norteamericana, que incluye a la comunidad cubana en Estados Unidos, y que, además, la comunidad internacional lo ha demandado en los últimos 20 años de manera masiva, de manera que sus esfuerzos son acompañados también por las grandes mayorías en Cuba y en Estados Unidos.

Como usted mismo reconoce, el bloqueo se mantiene, y los cubanos y las cubanas sabemos que se mantiene, además, con el mismo rigor de antes, y a veces aprieta un poquito más.

Yo pregunto: ¿Qué perspectivas usted les ve a las relaciones Cuba-Estados Unidos y a ese bloqueo, contra el cual está todo el mundo?

 

James Carter.-Como usted conoce, la mayoría de los cubanos desean que existan relaciones normales con Estados Unidos, y la gran mayoría de los norteamericanos también desean que existan relaciones normales con Cuba. Indudablemente existen algunos líderes radicales en mi país, algunos en posiciones destacadas en el Congreso, en muchos de los casos cubanoamericanos, que insisten en mantener este distanciamiento en las relaciones entre ambos países, estos representantes de la antigua comunidad cubanoamericana, cuyo objetivo fundamental era derrocar el régimen de Castro; incluso, entre los cubanoamericanos en mi país existe una pequeña minoría en estos momentos, pero muy poderosa desde el punto de vista político, en los círculos políticos. Considero que en los últimos años ha habido algunos progresos porque, incluso, la opinión pública dentro de los círculos de Miami y de los cubanoamericanos, incluso, los más jóvenes dentro de esa comunidad desean que se levante este bloqueo económico y tener oportunidades normales para poder viajar en ambas direcciones: de Estados Unidos a Cuba y de Cuba a Estados Unidos, esto es un cambio. En mi opinión es un cambio que va a avanzar en el futuro y espero que mi pequeña voz, así como la opinión de muchos norteamericanos, puedan hacer que esto se materialice.

 

Arleen Rodríguez.-Señor Carter, le escuché con mucha emoción en la conferencia de prensa, y aquí en la presentación le escuché pedir, demandar también la libertad de los cinco cubanos héroes, que Cuba considera héroes, porque enfrentaron a grupos terroristas y lograron evitar que creciera la lista de 2 099 incapacitados y 3 478 muertes que ha ocasionado el terrorismo a nuestro país.

No sé hasta qué punto usted es consciente de cuán sensibilizado está el pueblo de Cuba con la demanda de libertad para los Cinco. Sin embargo, es decir, no lo escuché pronunciarse por el indulto.

Usted decía que según las leyes norteamericanas usted esperaba que fueran liberados. Ellos han apelado a la Corte Suprema, que les denegó la revisión del caso, a pesar de que era una demanda de más de 10 Premios Nobel y centenares de personalidades políticas e intelectuales de todo el mundo. Es decir, agotaron todos los pasos legales.

Ha habido muchas arbitrariedades en el proceso, como usted decía, reconocidas por jueces, y ellos han recibido un castigo adicional al privarse a dos de ellos de la visita regular de sus esposas, con dificultades también para la visita a los familiares.

Llegar a ese punto de la Corte Suprema y que no les permitieran una revisión de un caso tan complejo, hizo que estos propios Premios Nobel y personalidades políticas demanden al presidente Obama el indulto.

Usted fue presidente de Estados Unidos, usted ejerció el derecho del indulto, como un gesto humanitario que le digo -como cubana- que agradecería profundamente el pueblo de Cuba, ¿estaría dispuesto a sumarse a otros Premios Nobel que piden el indulto de los Cinco a Obama?

 

James Carter.-Como usted conoce, no solamente soy un antiguo presidente de Estados Unidos, sino también un Premio Nobel.

 

Arleen Rodríguez.-Por eso.

 

James Carter.-O sea, en mis conversaciones privadas con el presidente Bush y con el presidente Obama, he hablado acerca de la liberación de estas personas.

Reconozco las limitaciones dentro del sistema judicial de Estados Unidos, y espero que el Presidente pueda conceder este indulto; pero esta es una decisión que solamente puede tomar el propio Presidente, o sea que no me correspondería decirle al Presidente lo que debe hacer; pero el Presidente, tanto antes como ahora, sabe que mi opinión es que el juicio de los Cinco fue muy dudoso, que se violaron normas, y que las restricciones acerca de sus visitas fueron extremas.

Ahora, sé que ya esos familiares han podido visitarlos, y espero que en el futuro pueda concederse este indulto y que pueda haber también un mayor acceso de sus familiares a estos prisioneros en Estados Unidos.

Me han informado unos funcionarios, por ejemplo, que el derribo del pequeño avión en La Habana, que hizo posible la muerte de dos de los pilotos, tuvo lugar después de que el Presidente de Estados Unidos informara a los líderes cubanos que ya no habría más vuelos. Los funcionarios cubanos me comunicaron que expresaron muy claramente al Presidente de Estados Unidos que no podía permitirse el sobrevuelo de la capital del país dejando volantes, y que tenían que proteger la soberanía de Cuba. Así que aun cuando esto es algo más serio, es un alegato más serio, en mi opinión, tengo dudas en cuanto a estas extensas condenas a las que fueron sometidas estas personas; pero cuando regrese pienso conversar con el presidente Obama, aquí está mi declaración pública, la he hecho antes con otros líderes norteamericanos, y hemos hablado a favor de la liberación de los Cinco; una de las razones, ya sean culpables o no, es que ya han pasado un largo tiempo en prisión, más de 12 años; o sea, que ya han sido castigados adecuadamente, aun cuando hayan sido culpables.

 

Arleen Rodríguez.-Acaba de fallecer recientemente una persona muy vinculada al caso, que usted conoció bien, Leonard Weinglass; sé que usted sabe que era un hombre amante de la justicia y que luchó por ella, y sus últimos pronunciamientos, su último trabajo, incluso, en su lecho de muerte, estuvo encaminado a probar que los Cinco no tienen nada que ver con el derribo de las avionetas.

 

James Carter.-Sí, lo sé.

 

Arleen Rodríguez.-Entrar más en el caso haría más larga esta conversación, pero lo que sabe el pueblo de Cuba, lo que se puede probar, lo que saben, incluso, las autoridades norteamericanas, por todo el informe que trasmitió Cuba, es que esos jóvenes lo único que hacían era buscar información para evitar actos terroristas.

Yo tengo la confianza de que usted también podrá trasmitir la solicitud de indulto, como un gesto humanitario. Estos hombres han sufrido mucho y han perdido familiares sin poder estar a su lado; en fin, no insisto, le agradezco su interés y sus declaraciones en nombre del pueblo de Cuba.

Señor Carter, usted decía también esta mañana en la conferencia que tuvo un encuentro de amigos con el Comandante Fidel Castro, quien en sus reflexiones ha expresado mucha angustia por los riesgos que está enfrentando la especie humana, por los enormes arsenales nucleares que siguen creciendo y que están en capacidad de destruir varias veces al mundo, y también por las consecuencias nefastas que podría tener para la especie humana el cambio climático; son temas en que creo que ustedes tienen una amplia coincidencia.

Como físico nuclear usted sabe lo que significa para la especie humana la posesión de armas nucleares, usted fue un presidente que trabajó mucho por educar a su pueblo contra el culto al consumo, promovió políticas de racionalidad, de defensa del medio ambiente, aunque lo hicieran impopular entre algunos sectores.

Bueno, rápidamente solo quiero saber si cree que todavía hay oportunidad de hacer algo para salvar a la especie humana.

 

James Carter.-Cuando yo era presidente negocié con la Unión Soviética para reducir el número de armas nucleares, con los Tratados SALT I y SALT II y estuve muy a favor de que se redujeran los arsenales nucleares en ambas partes. También considero firmemente que representa una amenaza para todos los seres humanos este calentamiento global, y como usted probablemente conoce, el presidente Obama y su antecesor, el presidente Bush, estaban interesados en trabajar con otras potencias nucleares para reducir los arsenales, y se han estado supervisando de una manera muy estricta los acuerdos que han firmado estos gobiernos.

Considero que Estados Unidos no ha sido todo lo firme que debía haber sido en el abordaje de los problemas del calentamiento global. Los funcionarios cubanos, desde que he estado aquí, me han señalado lo que se ha hecho con la parte vieja de La Habana, y he estado en Bolivia para reunirme con Evo Morales, y quizás Bolivia sea el primer país que sufra los principales daños a su economía, debido a que se están derritiendo los glaciares en las montañas de Bolivia, que significan una fuente de agua potable. Por eso espero que en el futuro este tema, como es el calentamiento global también, sea abordado por todas las naciones, y sé que Fidel Castro es también un promotor de este tema. Estuvimos conversando acerca de los pasos que se dieron cuando era presidente en Estados Unidos, y hemos estado conversando ahora y está hablando y tratando de utilizar sus conocimientos y su sabiduría como antiguo Presidente para el bienestar de los seres humanos. Estuvimos conversando, estuvimos de acuerdo en muchas cosas, y, sobre todo, hablamos también de este calentamiento global, y creo que puede haber posibilidad entre ambos países.

 

Arleen Rodríguez.-Le agradezco muchísimo.

Gracias, cada vez que usted visita a Cuba las esperanzas se abren, aunque las relaciones todavía sigan siendo tan difíciles con el bloqueo.

 

James Carter.-Espero que podamos volver otra vez. Quiero traer a toda mi familia, somos muchos de familia, somos 36 miembros. Espero no tardar mucho y traer a mi familia.

Muchas gracias.

 

Arleen Rodríguez.-Gracias, señor Carter, muchas gracias.

James Carter durante la entrevista con Arleen Rodríguez. Foto:  Jenny Muñoa.

Raúl Castro despide a James Carter (+ Fotos y Video)

Raúl Castro despide a James Carter (+ Fotos y Video)

El Presidente cubano Raúl Castro, despidió este miércoles en el aeropuerto al ex gobernante estadounidense Jimmy Carter, quien cumplió una visita de tres días a La Habana

‘Fue el mejor de todos los presidentes que ha tenido Estados Unidos’, declaró Raúl a periodistas en el aeropuerto internacional José Martí, sur de La Habana.

Raúl Castro precisó que sostuvo un encuentro de seis horas con el ex mandatario estadounidense, quien también se entrevistó líder de la Revolución Fidel Castro.

(Noticia en construcción)

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Foto: Sheyla Valladares

Fidel recibe a James Carter; el ex Presidente de EEUU a favor de liberar a los Cinco

Fidel recibe a James Carter; el ex Presidente de EEUU a favor de liberar a los Cinco

El ex presidente estadounidense James Carter fue recibido hoy por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro y pidió el levantamiento del bloqueo comercial que Estados Unidos mantiene sobre el país caribeño, aseguró la agencia ANSA.

“Pienso que debemos eliminar el embargo”, dijo Carter, y deseó que los estadounidenses puedan viajar a la Isla.

Según AFP, se pronunció también por liberar al contratista Alan Gross, sancionado en Cuba por violar la legislación local, a quien visitó hoy.

También dijo que merecen estar en la Isla los Cinco cubanos presos en EEUU desde hace más de 12 años, con penas exorbitantes tras un juicio lleno de irregularidades en Miami.

Carter se reunió con Fidel en su último día de visita a La Habana.

Con familiares de los Cinco

Según Prensa Latina, en conferencia de prensa en el Palacio de Convenciones, antes de terminar su visita a la Isla, Carter abogó por la eliminación de la ley Helms-Burton, texto que codifica el cerco económico, comercial y financiero de Washington a la isla.

En su opinión, el juicio en Miami a los luchadores antiterroristas, con cuyos familiares se reunió, ha tenido criticas por su carácter confuso, incluso por los propios jueces y por esto llamaba a que fueran liberados.

Fernando González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández cumplen penas que van desde 15 años hasta doble cadena perpetua más 15 años, por penetrar organizaciones terroristas que actúan contra Cuba desde Estados Unidos.

Fidel, un viejo amigo

En sus declaraciones, Carter recordó la reunión sostenida durante esta visita con el presidente Raúl Castro, así como con “viejos amigos” como el líder de la Revolución, Fidel Castro.

El ex mandatario norteamericano rememoró como durante su gobierno trato de mantener buenas relaciones, con la creación de las oficinas de intereses de ambos países para facilitar los vínculos y el levantamiento de restricciones a los viajes.

Al mismo tiempo, se pronunció por la eliminación de Cuba de la lista estadounidense de naciones que promueven el terrorismo, al ser conocida la cooperación entre los servicios de inteligencia de los dos países en contra de actividades terroristas en la región.

Carter admitió que en encuentros con embajadores de naciones latinoamericanas aquí acreditados le expresaron las dificultades para el traslado de fondos de cooperación hacia Cuba por las restricciones bancarias que Washington mantiene, acrecentadas en los dos años de gobierno de Barack Obama.

Al pronunciarse a favor de una mejoría en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el ex presidente abogó por eliminar todas las restricciones para los viajes de los norteamericanos a la Isla.

Carter manifestó que recibió informaciones sobre los preparativos del Congreso del Partido Comunista de Cuba y de miles de sugerencias hechas por la población para ser incorporadas a los documentos y los acuerdos de ese evento.

La víspera, el ex mandatario fue recibido por el presidente Raúl Castro, con quien intercambió sobre la actualidad internacional y las relaciones entre ambas naciones.

Carter y la delegación que le acompaña recorrieron este lunes el Patronato de la Comunidad Hebrea, donde dialogaron con Adela Dworin, presidenta de dicha Comunidad en Cuba, y Hella Eskenazi, su secretaria ejecutiva.

Posteriormente, se reunió a puertas cerradas por poco más de una hora con el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de la Habana.

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

James Carter durante la Conferencia de Prensa. Foto: Ismael Francisco

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James Carter: “Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano” (+ Fotos y Video)

James Carter: “Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano” (+ Fotos y Video)

“Estamos aquí para visitar al pueblo cubano y a los representantes del gobierno. (…) Es un gran placer para nosotros visitar al pueblo cubano. Queremos mejorar las relaciones entre nuestros países a partir de estos encuentros también”, señaló Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos este martes.

Al ser interrogado por la prensa cubana y extranjera que lo esperaba a las afueras del Convento de Belén en La Habana Vieja, Carter aseguró que “hemos hablado con algunas personas del caso (del contratista norteamericano Alan Gross). Yo no estoy aquí para sacarlo del país”.

En su segundo día en Cuba, el ex presidente visitó el Convento de Belén, acompañado por Eusebio Leal,  Historiador de la Ciudad y funcionarios del gobierno cubano, y conoció de primera mano el proyecto comunitario de Belén, en el que se destaca la atención de residentes de la zona con edades avanzadas.

El visitante recorrió las instalaciones y apreció el centro de rehabilitación y fisioterapia, una óptica, talleres de artesanía, de canto, de poesía, entre otros, e interactuó con los abuelos de La Habana Vieja que cada día acuden al Convento y quienes le regalaron interpretaciones de piezas cubanas.

Antes de marcharse del Convento, escribió unas palabras en el libro de invitados: “A wonderful place for people as the same age as are we” (Un lugar maravilloso para gente de la misma edad que nosotros).

El ex-mandatario estadounidense estuvo acompañado de su esposa, Rosalynn, y por el Dr. John Hardman, Presidente del Centro Carter; además de Jennifer McCoy, Directora del Programa de las Américas del referido Centro.

Carter llegó a Cuba el lunes tras una invitación del gobierno cubano y en su primera jornada en la Isla visitó el Patronato de la Comunidad Hebrea, donde dialogó con sus máximas autoridades y se reunió con el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana.

Según trascendió se espera que en la tarde de este martes el ex presidente se reúna con el presidente cubano Raúl Castro Ruz. El ex presidente concluye mañana miércoles su visita a la Isla.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

James Carter con Eusebio Leal en La Habana Vieja.

Foto: Sheyla Valladares.

Texto: Por Jorge Legañoa, especial para Cubadebate

Falso ropaje

Falso ropaje

Enmascaradas con una fachada «humanitaria», algunas ONG son utilizadas en acciones de subversión directa contra Cuba. José Manuel Collera Vento, el agente Gerardo de la Seguridad del Estado, pone al descubierto los intentos por penetrar la comunidad religiosa

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Varios Autores
28 de Marzo del 2011 22:42:32 CDT

Sabía desde el principio que detrás de aquella búsqueda insaciable por conocer sobre presuntas necesidades materiales había, como se dice en buen cubano, «gato encerrado». Su olfato de viejo agente le indicaba hacia un punto indefinido todavía; el asunto era averiguarlo.

Todo comenzó a finales del año 2000, cuando José Manuel Collera Vento fungía al frente de una institución masónica por medio de la cual se le acercaron personas procedentes de Estados Unidos que le fueron presentadas por el ciudadano Gustavo Pardo Valdés. Aparentemente los unían sentimientos afines ligados a la organización fraternal, y se vincularon con él interesadas en promover un proyecto humanitario. «Sin embargo, en la marcha de esas relaciones se hizo evidente que había otros propósitos».

Enseguida fue notorio que esos individuos «tenían una gran influencia y presencia en los medios sociales, culturales y políticos de aquel país». Pero lo que le llamó la atención fue que la masonería no constituía realmente el nexo que los vinculaba.

Además, ¿por qué le importaban a la Sección de Intereses de Washington en La Habana y a sus funcionarios, los términos de esa «ayuda» que se perfilaba? De una forma u otra, alguno de sus funcionarios estaba siempre presente en los encuentros con emisarios de las ONG que enviarían el soporte humanitario.

Hacia el año 2002 ya los nexos de Collera con la canadiense Fundación Donner, utilizada por el enemigo para enmascarar el financiamiento de proyectos subversivos contra la Isla, y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), un engendro de la OEA cuyos mayores ingresos proceden de la USAID (sigla en inglés de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), eran fluidos.

Asistió en reiteradas ocasiones a la SINA junto a directivos de esas ONG en tiempos de Vicky Huddleston, James Cason y Michael Parmly como jefes de la oficina.

Así entabló relaciones con personajes como Curtin Winsor, un ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica que estaba ahora al frente de la Donner, quien junto al masón Akram Elías, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Washington, le presentaron a Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA vinculado a uno de sus oficiales, Rene Greenwald. Estos últimos realizaron un estudio minucioso de las capacidades tecnológicas de las redes cubanas de infocomunicaciones. Hasta el 2010, Wachtenheim fue el director del Programa Iniciativa para el desarrollo de Cuba de la FUPAD, también receptora del dinero del Fondo Nacional para la Democracia (NED).

El caso es que «ellos comenzaron hablando de la informática, luego de las bibliotecas, de las farmacias independientes, fuera de los marcos estatales»… y al final Collera estaba sentado en el 2005, en Washington, delante del halcón Otto Reich, ex subsecretario de Estado.

La conversación con él fue «básicamente para oír sus opiniones respecto a la situación en Cuba. Se interesó por el contrarrevolucionario Gustavo Pardo y por la posibilidad de un “cambio” que significaba tumbar el Gobierno», aunque «temían mucho que eso fuera de modo brusco porque, a juicio de ellos, tal coyuntura ocasionaría un éxodo masivo» hacia territorio estadounidense «que no les convenía».

Como desconocen la real sociedad civil cubana, sus planes preveían crear otra paralela, en línea con sus intereses subversivos y en ese contexto, según dedujo, imaginaron que la masonería sería una confraternidad llamada a emerger con un liderazgo durante la «transición».

En esa oportunidad sintió que le estaban «dando demasiado importancia a mi persona» porque los «encuentros iban y venían». Recuerda que también se entrevistó «en casa de Winsor con un enemigo visceral de la Revolución Cubana: el terrorista Frank Calzón», quien le comentó de enviarle «medicamentos y medios, sobre todo radios para captar la onda corta, algo que nunca hizo».

Pero a José Manuel Collera sí le constó que Calzón mantenía lazos y abastecía a elementos de la contrarrevolución en la Isla como lo hacía con Pardo, un sujeto que desde joven colaboró con la CIA en acciones de sabotaje y planes de atentado contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, lo que le valió sanciones de los tribunales cubanos.

De sorpresa en sorpresa fue Collera durante esa estancia en Estados Unidos. Lo recibieron hasta en el Consejo Nacional de Seguridad, donde se dedicaron «solo a escucharme, no daban opiniones», y eso lo hacía experimentar cierta incomodidad.

Concluyó que, en efecto, trataban de utilizarlo, y buscaban información sobre el tema que tanto le quita el sueño a quienes, en Washington, aspiran a revertir la Revolución: su criterio «respecto a la posibilidad de un cambio en Cuba y cuál sería la situación objetiva para lograrlo».

Por otra parte, en sus encuentros pudo constatar la convicción del Gobierno estadounidense de que «no hay líderes dentro de la denominada disidencia porque, en primer lugar, las cabezas visibles carecían de reconocimiento dentro de la pequeña comunidad de los “opositores”, y porque no constituyen una realidad política».

El cuartico está igualito

La llegada al poder de una administración demócrata no representó transformación alguna para las deterioradas relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

El presidente Barack Obama, aunque ha pretendido dar una imagen distinta en ese sentido, lo único que ha propiciado son modificaciones cosméticas; eliminando algunas de las medidas draconianas que había impuesto George W. Bush y con el empleo de un tono más bajo en su discurso, ha recrudecido el bloqueo contra Cuba.

Desde su ascenso a la Casa Blanca se incrementaron las multas contra quienes han intentado flanquear las barreras impuestas por el cerco económico, lo que indica que esta política sigue vigente con todo su rigor.

Ahora la confirmación de otros 20 millones de dólares en el 2011 para el espionaje y la subversión en la Isla, ha acercado a Obama un poco más a los sectores reaccionarios de la derecha en Florida. Su actuación es consecuente con la herencia del Plan Bush en sus versiones de los años 2004 y 2006.

Precisamente, el rol que desempeñarían las ONG para provocar «un cambio» en Cuba está bien detallado en el  capítulo II de aquel programa anexionista, cuando habla de traspasar «a las Organizaciones No Gubernamentales e iglesias gran parte de las responsabilidades que actualmente tiene el Estado socialista en el aseguramiento de los servicios básicos», y pretende acusar a la Revolución de no dar respuesta a las necesidades humanitarias más importantes del pueblo. Para los «ideólogos» de la transición, este escenario solo se superaría en una era «post Castro».

En cuanto a la FUPAD, su accionar contra Cuba se ha ido diversificando y extendiendo en sectores como el intelectual y el religioso. Con los fondos del contribuyente estadounidense, abastecen a los ciudadanos que intentan captar para la ejecución de sus proyectos subversivos dentro de nuestro país.

Planes siniestros

José Manuel Collera iba ganando conciencia de que tales postulados estaban detrás de las ONG que se le acercaron. Y sabía que, en su desesperación por minar el proyecto social internamente, podían apelar a cualquier método.

El 18 de septiembre de 2006, lo comprobó cuando la Miami Medical Team Foundation, organización vinculada a la USAID, le propuso que «buscara a personas de total confianza» para algo gordo. Esa agrupación intenta sabotear la ayuda internacionalista de Cuba en otras naciones, promoviendo acciones para la deserción de especialistas en el sector de la salud.

Una descabellada propuesta le fue realizada a Collera: buscar gente confiable que debía tener conocimientos en informática y habilidades para «provocar, con el uso de tecnologías de infocomunicaciones fuera del control gubernamental, un desorden en el sistema de computadoras del aeropuerto de Miami y Atlanta», aunque le mencionaron «la posibilidad de otras 13 terminales aeroportuarias con mucho tráfico dentro del territorio de Estados Unidos».

Se pensaba en un posible ataque cibernético. De concretarse el siniestro plan que le heló la sangre en las venas, el mundo habría contemplado un «verdadero desastre», que daría el pretexto para una intervención directa contra la Isla. «Cuba resultaría acusada, y tendrían la justificación perfecta para una acción armada “de respuesta” contra nuestro país».

Dos días después, en un contacto con Manuel Alzugaray, en la actualidad presidente y uno de los principales ejecutivos de la Miami Medical Team Foundation, Collera corroboró que se estaba jugando al duro.

Alzugaray, un individuo que abandonó Cuba al principio de la Revolución y acumula desde entonces un amplio currículum terrorista, le comentó que se había creado «un grupo especial en la Casa Blanca dirigido por la entonces jefa de la diplomacia estadounidense, Condoleeza Rice, que era apoyado por el Comando Sur y cuyo objetivo consistía en promover el fin del Gobierno cubano».

Debía seguir, según le orientaron, en la tarea de «organizar la entrada de “ayuda humanitaria” mediante la puerta de la masonería», y a la vez le plantearon un elemento nuevo para precipitar ese proceso: pasando por encima de su condición de médico, le participaron la idea de ubicar «las instalaciones científicas y hospitales en Cuba donde se manejaban isótopos radioactivos», y le insinuaron que el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología era un probable punto donde existirían.

La indicación obedecía a la preocupación de las autoridades norteamericanas de que en caso de una agresión militar a Cuba, sus tropas pudieran ser afectadas por el uso de las llamadas bombas sucias radioactivas.

Imaginaba que aquello superaba sus fuerzas y tragó en seco. ¿Hasta dónde eran capaces de llegar estas ONG con fachada humanitaria?

Pero aquel día de septiembre también se entrevistó con funcionarios de confianza de la Rice.

Por supuesto, las preguntas fueron las mismas: ¿Cuál era la situación en Cuba? ¿Qué podría pasar en un futuro cercano? ¿Cómo «ayudar» a su institución ante una eventual coyuntura política vinculada a la «transición»?

Esa propia tarde, durante el traslado al aeropuerto de Miami para su regreso a La Habana, Collera recibió además la confirmación de que el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba lo vería tras su arribo al territorio nacional para entregarle una visa permanente, la cual había sido solicitada a Robert Blau, entonces consejero político económico de la SINA.

Los contactos iban subiendo de nivel y las conversaciones se vislumbraban siempre más allá de la filantropía.

El que sabe lavar y guardar las ropas

Durante todo este tiempo, José Manuel tuvo que hacerse de mucho nervio. No resultaba fácil para él ofrecer un discurso complaciente y escuchar en ocasiones, sin inmutarse, los planes que se estaban tramando.

Una vez, incluso, le propusieron que participara en un acto en el Kennedy Center, de Nueva Jersey, y que en ese marco le entregara un diploma a Lincoln Díaz-Balart.

Lo presentaron como «un cubano que ahora va a decir aquí lo que no puede decir allá». Pero se olió una trampa en aquellas palabras y pensó rápidamente que debía ser cuidadoso en cómo se expresaría.

Entonces tomó el micrófono y, sin dirigirse a alguien en particular, «les expresé que iba a decir allí lo mismo que podía decir aquí», para agregar luego una idea que creó la duda entre los asistentes: «la libertad está dentro de uno mismo, la libertad no depende del entorno». ¿A qué se refería?, se habrán preguntado.

Sin pérdida de tiempo empezó a «“realzar” la figura de Díaz-Balart» e ideó en el transcurso de la oratoria la manera de no traicionarse a sí mismo, «porque ese es uno de los enemigos más encarnizados de la Revolución Cubana».

La solución que encontró fue calificarlo como «uno de los polos en un diferendo que existe entre una gran nación y una pequeña Isla», sin manifestar quién tenía la razón.

Cuando terminó, los presentes lo felicitaron porque «¡contra, como hablaste bien de Díaz-Balart!». Sin embargo, para el invocado no pasaron por alto las sutilezas de aquellas palabras y comentó a los organizadores de la ceremonia que «el “chamaco” sabía lavar y guardar la ropa».

Cerrando el círculo

Los viajes en uno y otro sentido se incrementaban. Los contactos también. Collera llegó a realizar alrededor de seis visitas a Estados Unidos en un breve lapso y era partícipe de los recorridos de los emisarios y funcionarios de la FUPAD a la Isla.

«Se conversaba mucho allá sobre la ausencia del Comandante en Jefe debido a su enfermedad», lo que interpretaban como «una buena coyuntura para promover los pasos hacia “la democracia”, pues consideraban que había “una falta de liderazgo en el país”».

En octubre de 2008, el norteamericano John Heard y el colombiano experto en logística, comunicaciones e informática Héctor Cortés Castellanos, ambos emisarios de la FUPAD, arriban a La Habana con el propósito de «explorar el terreno y no iniciar ningún tipo de proyecto sin antes tener bien claras las formas de empleo de los recursos y su manejo», había indicado Wachtenheim.

Ya en suelo cubano, Heard —un graduado en Relaciones Internacionales que también desde 1983 se había vinculado a la USAID—, se interesó por conocer los niveles de «“penetración” de la Seguridad del Estado en los diferentes grupos poblacionales. También manifestó el deseo de entrevistarse en Pinar del Río con el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés y el consejo de redacción de la revista Convivencia, de igual perfil. Además, fuimos a ver a un escritor llamado Raúl Capote», recuerda.

En ese viaje, «a Valdés se le entregó una computadora portátil y un paquete de medicinas y, a su vez, él sugirió un encuentro con la contrarrevolucionaria Carmen Vallejo, quien desde 1988 montó un proyecto de supuesta atención a niños y jóvenes enfermos de cáncer, con el apoyo material y financiero de la SINA así como de embajadas europeas».

Pero el haber involucrado a Collera sin la autorización de la FUPAD en el conocimiento de todos sus conectos en la capital cubana, le costó a los emisarios que los «sacaran de circulación». Al parecer «violaron una elemental regla de compartimentación, aunque ambos tomaron sus medidas de clandestinidad para obtener información, al estilo de los Servicios Especiales. Por eso fotografiaron las notas tomadas en los contactos, destruyeron papeles y ocultaron la tarjeta de memoria de su cámara fotográfica».

En este rol que le iban adjudicando, José Manuel «necesitaba fomentar contactos personales con gente en todas las provincias para, llegado el momento, poder activar una red de colaboradores desde Guantánamo hasta Pinar del Río» cuando comenzara la entrada al país de la supuesta ayuda humanitaria, que era la fachada de las ONG instrumento de EE.UU. para «meter lo suyo». La tónica de la asistencia siempre llevaría el sello de que se destinaría a las capas más vulnerables de la población cubana.

A estas alturas, el camino de José Manuel Collera estaba abierto ante Washington. En septiembre de 2009 lo recibieron en la oficina del Buró Cuba, perteneciente al Departamento de Estado, cuando fue a realizar los trámites para la prórroga de su visado. En esa gestión lo acompañaron Humberto Alfonso Collado, un emisario de la FUPAD, y Wachtenheim.

Al atenderlo le aseguraron que «no tendría más dificultades para resolver la visa, y que tampoco eso sería un problema en lo adelante cuando deseara viajar a Estados Unidos».

Cuentas claras

En uno de los múltiples encuentros de Collera con Marc Wachtenheim, este le pidió «una caracterización de la situación sociopolítica del país y, además, que tratara de lograr el acceso a un teléfono celular y a Internet para facilitar la comunicación entre ambos».

Igualmente, le sugirió que «intentara invertir en un negocio ilegal que le permitiera ganarse unos pesos, tal vez como pantalla para que pasaran inadvertidos los pagos que recibía a través de la FUPAD».

Eso sí, debía mantener al día sus cuentas, incluso el director del Programa Cuba de la Fundación le orientó que mandara los vales de gastos, como lo instruyó el 3 de marzo de 2009.

La última vez que José Manuel vio a Wachtenheim, en diciembre de 2009, este le dejó «cien euros para gastos personales, un disco externo, un escáner y el teléfono celular que utilizó durante su estadía en la Isla con un saldo de más de cien dólares de crédito».

Por los intereses demostrados y sus posibilidades, a Collera no le quedaron dudas de que estaba ante un agente de la CIA, y que la «supuesta ayuda humanitaria estaba permeada, controlada, fiscalizada, dirigida y monitoreada» por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, de un modo que «nada tenía que ver con nuestra realidad institucional».

Tanto era así que, previo acuerdo con el funcionario de la SINA Joaquín Monserrate y con Wachtenheim, los emisarios de la FUPAD sostuvieron una reunión el 4 de diciembre en la Oficina de Intereses, para analizar la marcha de sus proyectos subversivos.

Sobre la palestra estaban, entre otras tareas orientadas a Collera dentro de la masonería, «crear una red de computación con acceso a Internet que permitiera la comunicación con el exterior y un detalle significativo: debía estar fuera del control de las autoridades cubanas; impulsar las denominadas bibliotecas independientes; darle luz verde al suministro de medicamentos a través de unas llamadas minifarmacias, y organizar conferencias sobre temas específicos.

«Ellos financiarían los viajes dentro y fuera del país, y ayudarían a modernizar los medios de impresión de la Gran Logia de Cuba».

Wachtenheim le prometió que volvería para unas actividades de la masonería a principios de 2010; sin embargo, recibió una sorpresiva llamada telefónica en la que le informa sobre la suspensión momentánea de todos los planes. «No hace mucho tuve un nuevo contacto con él. Me comentó que ya estaba fuera de la FUPAD, pero que estaba realizando el mismo trabajo y para eso crearía su propio grupo, lo cual le daría más independencia».

Cara a cara

José Manuel Collera Vento es médico pediatra de profesión, graduado en 1970. Pinareño de nacimiento. Hijo de campesinos. Cumplió misión internacionalista en Angola entre 1983 a 1985. Fue directivo de la Gran Logia de Cuba, institución en la cual ocupó distintas responsabilidades a partir de 1975, y llegó a presidirla en el 2000. En el mismo año ‘75 inició la colaboración con la Seguridad del Estado.

De acuerdo con la caracterización que se hizo de él se auguraba que podría convertirse en un gran agente, por sus cualidades personales y su prestigio dentro de la masonería. Más de tres décadas después se confirma aquel vaticinio.

Sonríe ante esta apreciación y medio en broma recuerda que «algo bueno hicimos, porque en Estados Unidos me dieron la Medalla de la Libertad que se considera, según supe, el más alto “honor” que otorga la bancada republicana en el Senado».

Durante casi 30 años fue «Duarte» para la Seguridad cubana. Por cuestiones operativas «hace seis años cambié mi seudónimo y me dieron a elegir mi nuevo “nombre”. Pensé en nuestros cinco hermanos y en especial en uno. Por eso, a partir de ese momento he sido Gerardo».

Ahora, cuando las cortinas del anonimato se descorren, dice que se siente muy tranquilo porque «creo que he cumplido con mi deber, algo que todos, de una manera o de otra, tenemos la obligación moral de hacer por nuestra historia tan larga de luchas, que es una sola. Estoy totalmente comprometido como cubano y como patriota. Soy un martiano fervoroso y también cespedista. Además, como masón, actué para proteger a todos aquellos a quienes amo y defiendo».

Revelan identidad agente cubano infiltrado en proyectos “humanitarios” de EEUU contra Cuba (+ Video)

Revelan identidad agente cubano infiltrado en proyectos “humanitarios” de EEUU contra Cuba (+ Video)

Las Razones de Cuba, la serie televisiva que se transmite en Cuba cada lunes, ha revelado hoy la identidad del agente Gerardo de la Seguridad Cubana, el Dr. Manuel Collera, quien estuvo infiltrado durante años y logró documentar prueba irrefutables de la manipulación política que hace el gobierno de los Estados Unidos de la supuesta “ayuda humanitaria”.

El Dr. Manuel Collera, cardiólogo infantil, comenta en el programa “Ayudas peligrosas”, que era sistemáticamente contactado por representantes del gobierno norteamericano, quienes le manifestaron abiertamente su interés de revertir el sistema político de la Isla.

El médico, quien fue vicepresiente de la Logia Masónica de Cuba, tenía orientaciones de funcionarios de los EEUU para organizar una red de personas que pudieran recibir medicamentos y otras donaciones, que permitieran ejercer influencias políticas con el objetivo de subvertir internamente la Revolución.

Todo comenzó a finales del año 2000, cuando José Manuel Collera Vento se le acercaron personas procedentes de Estados Unidos que le fueron presentadas por el ciudadano Gustavo Pardo Valdés, vinculado a la Sección de Intereses de Washington en La Habana. Querían “ayudar” al pueblo cubano. Los funcionarios de EEUU estaban siempre presentes en los encuentros con emisarios de las ONGs que enviarían el soporte humanitario.

Hacia el año 2002 ya los nexos de Collera con la canadiense Fundación Donner, utilizada por el enemigo para enmascarar el financiamiento de proyectos subversivos contra la Isla, y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), un engendro de la OEA cuyos mayores ingresos proceden de la USAID (sigla en inglés de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), eran fluidos.

De alguna manera asistió en reiteradas ocasiones a la SINA junto a directivos de esas ONGs en tiempos de Vicky Huddleston, James Cason y Michael Parmly como jefes de la oficina.

Sus contactos en EEUU fueron Curtin Winsor, un ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica que estaba al frente de la Donner; Akram Elías, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Washington; Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA vinculado a uno de sus oficiales, Rene Greenwald.

Hasta el 2010, Wachtenheim fue el director del Programa Iniciativa para el desarrollo de Cuba de la FUPAD, también receptora del dinero de la Fondo Nacional para la Democracia (NED).

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José Manuel Collera Vento es médico pediatra de profesión, graduado en 1970. Pinareño de nacimiento. Hijo de campesinos. Cumplió misión internacionalista en Angola entre 1983 a 1985. Fue directivo de la Gran Logia de Cuba, institución en la cual ocupó distintas responsabilidades a partir de 1975, y llegó a presidirla en el 2000. En el mismo año ‘75 inició la colaboración con la Seguridad del Estado. Foto: Ismael Francisco

 

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El Dr Collera recibió la Medalla de la Libertad que se considera el más alto “honor” que otorga la bancada republicana en el Senado». Durante casi 30 años fue «Duarte» para la Seguridad cubana. Foto: Ismael Francisco

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Por cuestiones operativas «hace seis años cambié mi seudónimo y me dieron a elegir mi nuevo “nombre”. Pensé en nuestros cinco hermanos y en especial en uno. Por eso, a partir de ese momento he sido Gerardo». Foto: Ismael Francisco

 

El agente Gerardo de la Seguridad del Estado

El agente Gerardo de la Seguridad del Estado, en una visita al Memorial José Martí. Foto: Ismael Francisco

En La Habana, el ex presidente estadounidense James Carter (+Video y Fotos)

En La Habana, el ex presidente estadounidense James Carter (+Video y Fotos)

El ex presidente estadounidense James Carter llegó hoy a La Habana, cumplimentando una invitación del gobierno cubano.  El visitante fue recibido en la terminal aérea por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla.

En el Aeropuerto Internacional José Martí, el político estadounidense de 87 años de edad fue recibido por el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

El ex mandatario norteamericano (1977-1981) dialogará con las autoridades cubanas y cumplimentará un programa que incluye recorridos por lugares de interés histórico y social.

Esta es la segunda ocasión en que Carter visita la Isla; la primera se produjo del 12 al 17 de mayo de 2002, ocasión en que se convirtió en el primer ex Presidente norteamericano que llegaba a La Habana desde el triunfo de la Revolución en 1959.

En 1982, creó junto a su esposa Rosalyn la Fundación Centro Carter, Organización No Gubernamental de carácter humanitario, que ha desempeñado un papel mediador en conflictos internacionales y como observadora en procesos electorales en diversas latitudes.

En 1982, creó junto a su esposa Rosalyn la Fundación Centro Carter, Organización No Gubernamental de carácter humanitario

 

Carter, vestido de guayabera blanca, arribó al aeropuerto José Martí a las 10H40 locales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el Aeropuerto Internacional José Martí, el político estadounidense de 87 años de edad fue recibido por el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

 

 

 

 

 

 

 

Carter, quien partió del aeropuerto sin dar declaraciones a la prensa, comenzará su agenda en la tarde con una reunión con líderes de la comunidad hebrea en Cuba y luego con el cardenal Jaime Ortega.

Fotos: AIN y CubaDebate