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Germán Pinelli: el locutor y animador más notable de todos los tiempos

Germán Pinelli: el locutor y animador más notable de todos los tiempos Es el 9 de noviembre de 1967. Concluye la transmisión en vivo del humorístico televisivo “San Nicolás del Peladero”. Todos los presentes están alborozados mientras felicitan a Éufrates del Valle, personaje que se inscribe entre lo mejor de la pantalla cubana para todos los tiempos. La prensa impresa graba el hecho para la posteridad: Un destacado locutor, animador y actor de la Radio y la Televisión, debe viajar a Barcelona para ser galardonado por segunda vez, con el “Premio Ondas”, al reconocerlo como el mejor locutor de habla hispana. Germán Piniella Vázquez de Mella, nace en La Habana el 15 de diciembre de 1907. Para el pueblo a quién se consagra y brinda su arte peculiar, vocación y talento, sencillamente PINELLI. Eran cinco hermanos. Sol que al decir de Germán “fue mi mentora, fue mi amor, fue quien me llevó por todos estos caminos” . Tres hermanos varones completan la familia. Su padre era comerciante del alto comercio de la Habana sin llegar a ser burgués, y la madre era una mujer de una vastísima cultura, que estudia en el Sapetter de París y después en el Conservatorio Real de Madrid, el arte de la declamación. Se casan muy jóvenes y vienen para la Habana donde el padre ya era un hombre que tenía establecido sus negocios. Su padre era asturiano y su mamá madrileña. Al referirse a ellos siempre decía: “Fue mi madre la que nos guió a nosotros por los caminos que hicimos, no nos guió, mejor dicho, nos alentaba con entusiasmo, con esfuerzo, con tesón”  El inicio de su vida artística coincidente con el surgimiento de la radio en Cuba, en 1922, lo convierte en un precursor del medio, en el que brilla por su preeminente trayectoria. Sobre un acontecer de más de setenta años de radio y cuarenta de televisión, su estampa magra y simpática tiene una diáfana expresión para hacer del optimismo y gracia natural un instrumento de contacto y tuteos humanos.  Desde pequeño siente profundo amor por la literatura, que lo hace manifestarse como un niño muy especial.  En más de una ocasión le escuché decir: “Cervantes fue mi caballo de batalla, la Biblia también la leí con muchísima frecuencia, todavía es consultada por los grandes hombres de la humanidad, porque ha sido la fuente inagotable, un manantial para todo género de literatura que salió después en todas partes del mundo.”  Estudia en el Colegio de Belén, a los seis años y medio canta en el Teatro Nacional.  Es la suya una voz quinceañera que surca el éter a través del primer control remoto musical, que se origina desde el teatro Campoamor en La Habana, el 28 de octubre de 1922, a través de la radioemisora PWX. Me contó que estando en Belén estudiando, los masones lo solicitan para que actúe en una fiesta para el asilo La Misericordia y aunque pertenecía a un colegio de curas, acepta y canta para la Gran Logia Masónica. Es el segundo control remoto de radio que se hace en Cuba. Con el primero se inicia la radio oficial el 10 de octubre de 1922 al hablar desde el Palacio Presidencial el doctor Alfredo Zayas, Presidente entonces de la República.  En una ocasión en casa de Germán, Sol nos dice que el hermano tenía una voz de tenor muy bonita y relata la anécdota con Enrico Caruso. “En 1920, ocasión que el famoso tenor italiano Enrico Caruso actúa en Cuba, ellos van a verlo al Hotel Sevilla, Enrico Caruso se asombra por la edad de Germán cuando lo oye cantar la Cavallería Rusticana y La romanza de Carmen y les dijo que parecía mentira que a aquella edad se pudiera tener una impostación natural”. Estudia canto con Tina Farelli y Arturo Bovy, que eran profesores muy reconocidos. Pero los deseos de Germán se frustran por un infarto iliar calcificado en el lóbulo superior del pulmón derecho y eso le resta la voz. En los últimos 8 años de su existencia llegaba con frecuencia a su casa y allí pasaba horas participando de agradables charlas sobre los más variados temas pasados y de actualidad. Su ochenta cumpleaños, lo celebré en compañía de Juanito Hernández Díaz y Enrique Núñez Rodríguez. Años después al recordar a Pinelli, Enrique, me diría: “Yo te resumiría esta amistad con una cosa que puede lucir muy frívolo. La gente que nacemos en el campo, los hombres que nacemos en el campo si acaso nos damos las manos. Yo besaba a Pinelli y Pinelli me besaba a mí cada vez que nos veíamos. Para que tú veas a lo que llega una amistad”.  En 1925 surge como actor, intérprete característico de disímiles personajes. Habla e improvisa, toca el piano, canta con una voz de tenor muy linda, aunque ya para esa época canta tangos. Canta en Cuban Telefhone, en el Hotel Palace de 25 y G, en el Vedado. Canta en la Metropolitana, en el Hotel Plaza y llega después a CMBN. Al respecto nos dice que allí actúa como cantante, locutor, animador, barrendero y como el que iba a buscar café a la esquina. Su primer gran sueldo en radio son cinco pesos al mes, cantando martes y jueves de 10 a 11 de la noche en una hora masónica.  En 1935 lo absorbe el periodismo. En CMQ la radioemisora más importante de la época es redactor y jefe de 4 noticieros.  La Corte Suprema del Arte, histórico espacio que se lanza a la búsqueda de talentos, encuentra en Germán Pinelli un promotor y animador.  La figura más prominente que sale de la Corte Suprema del Arte es, la vedette de América, Premio Nacional de Teatro, Rosita Fornés. Cuando se refiere a Germán nos dice:  “Allí ya tenían conformado el grupo de artistas nacientes, de estrellas nacientes y empezaron a llevarnos a actuar a todos los teatros de la Habana. Hacían como una especie de espectáculo musical y cada quien salía y cantaba uno o dos numeritos, no, y eso era como un entrenamiento. Y así nos llevaron a distintas provincias, yo me acuerdo que con la Corte Suprema del Arte yo llegué hasta Camagüey y el que iba en todas esas giras y nos presentaba en toda esa parte era alguien que fue como un padre nuestro. Muy respetuoso, muy cariñoso, era muy inteligente, una gente muy preparada, muy culta y yo tengo de él un recuerdo tan bonito... Evocarlo así hasta me emociona”.  En 1938 sus dotes provocan una demanda que cotizan bien la Cerveza Polar, la RCA Víctor, la Cerveza Cristal y la Fábrica de Cigarros Competidora Gaditana. En aquel mundo comercial brilla Pinelli con gran proceridad, por los valores genuinos para los empeños publicitarios. Verdadero artífice en un género tan complejo como la entrevista. Su magisterio se evoca por la autenticidad.  En 1950 irrumpe la televisión y también este medio lo cuenta entre los instauradores. Aunque su físico no le acompaña, Pinelli me manifiesta “que se ganó la pantalla en el propio acto inaugural de CMQ-TV porque ante el extravío del libreto, fue llamado para improvisar y rellenar y concluyó animando todo el espectáculo”.  El primer programa que hace la televisión de preguntas y respuestas lo anima Germán. Su nombre: Cristal, risas y dinero, patrocinado por la cerveza Cristal. Muchos años después, sonríe para decir “pasé las de Caín, porque yo no bebo alcohol ninguno. Soy bebedor de leche y de chocolate y de dulces y de refrescos.”  A la voz une su imagen y aquella estampa dinámica e integral, se perfila ahora como comunicador nato, personaje de carisma y brillo propios que derrocha habilidades y cualidades convincentes en espacios como Aquí todos hacen de todo y el Show del Mediodía. Su capacidad y cultura para mantener una emisión en términos precisos lo distingue como el locutor y animador más notable de todos los tiempos.  Una vez le comento su histórica descripción del interior del Palacio Presidencial. Con aquel ingenio y memoria envidiables precisó el momento exacto y el móvil que le obligó a rellenar más de una hora: “Sencillamente por que el dictador Fulgencio Batista había pagado la transmisión y se negó a que devolviera cámaras y micrófonos, hasta el momento de su demorada alocución”  Aquella narración de cada detalle del interior del suntuoso Palacio, concluye con una frase simbólica: ”Así viven los presidentes en mi país”.  Como actor, no podremos olvidar su actuación en la película Los sobrevivientes. Al respecto le dice a Orlando Castellanos:  “Y yo caí en esa película de paracaidista, pero ese gran director por quien yo siento una devoción extraordinaria Titón Gutiérrez Alea me manda a buscar. Dice tenemos esta situación, la película está en este momento haciendo algunas escenas, pero hay unas escenas capitales que necesitamos de usted. Digo mire yo, no me gusta la película porque tengo una memoria terrible, de mala. Pero la experiencia de televisión sirve mucho al cine, no. Entonces, bueno el personaje como es. No, léalo usted. Entonces yo veo que el personaje va increchendo. Primero es un ser amorfo, anodino, no ejerce el mayorazgo, es un tipo misógino. Bueno estudié el tipo, pero hay un momento que dice, bueno aquí tiene que temblarle las manos como si fuera mal de Parkinson. Bueno y parece que resultó, resultó la película”.  La actuación en el arte difícil y complejo del humor lo sitúa en el nivel relevante de las más nobles figuras del género en un programa siempre esperado por el público, al que llega durante veintidós años. María de los Ángeles Santana, Premio Nacional de Teatro, coprotagonista del programa y una de las principales figuras de la escena cubana, con el desenfado de la alcaldesa Remigia, recuerda a Pinelli... “En “San Nicolás del Peladero” estaba otro de los grandes que se paseaba en los escenarios todos no solamente de Cuba, sino del mundo, Germán Pinelli. Era el alma del programa. Sin pretenderlo ya hacía programas humorísticos con cultura y un sedimento magistral de todo lo que significaba poder plantarse ante una cámara y convencerla de principio a fin”.  Muchos lo recuerdan en los espacios de esparcimiento, diciendo la frase festiva con gracia inigualable.  Pero Germán fue el gran maestro del micrófono y la cámara con la más fructífera escala de la máxima expresión. Sabía siempre en qué momento era necesario ser la más mesurada, correcta y respetuosa de las personas. Germán era creíble en broma y en serio altura muy difícil de alcanzar. Consuelo Vidal, su compañera de la escena durante más de 40 años ha reiterado:  “Yo soy quien soy, como animadora, porque tuve ese maestro. Nosotros nos decíamos papá y mamá, nunca por el nombre, jamás. Germán fue una persona de muy poquito comer, muy malcriado. Cuando nos íbamos a hacer carnavales por ahí a distintas provincias, actividades en otras provincias y todo, yo le picaba el pedacito de pollo...ya me cansé mamá, ya me cansé. No, un poquito más, porque el vivía a sopa y helado que era lo que le gustaba. Te vas a morir viejo, de inanición. No puede ser....Pero yo todo lo que soy en lo que es la animación me lo enseñó él. Cuando había que subir el tono, cuando había que hacerlo feriado. Ahora en el mismo programa del 31 que hicimos ahora, los poemas. Yo busqué un poema, para él, que se llama un amigo se va. Pero para mí el siempre está conmigo”.  Todas las expresiones del arte le interesan, pero sobre todas las cosas considera como su más importante misión artística, la de hablar. ¿Por qué?, le pregunto un día. “Porque para mí poder interpretar los sentimientos de la gente es la actuación más preciada”.  El 15 de diciembre de 1994, comparto en su casa del Reparto Atabey el último cumpleaños. En aquella terraza, rodeada de las orquídeas que cultiva con amor, canta, ríe, recuerda, proyecta su optimismo..  Cuando me decido a escribir sobre Germán, me arriesgo a no ser capaz de expresar tanta gloria. Mostrar en toda su grandeza al dueño absoluto de una sólida cultura, matizada por el conocimiento de varios idiomas, su forma de comunicar y sus cualidades pedagógicas, que lo convierten en alguien capaz de hablar el lenguaje de los más humildes y el de las personas más ilustradas. Como compensación trato de hacerlo con la sencillez que preside el paso por la vida de una de las figuras más queridas de la cultura nacional: Germán Pinelli, el artista total, el compañero, el amigo... 

Tomado de En la memoria Radial, una sección a cargo de Josefa Bracero Torres

En:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial.asp

  

Joaquín Cuartas Rodríguez, genio y maestro de la literatura radial

Joaquín Cuartas Rodríguez, genio y maestro de la literatura radial La primera vez que escuché su nombre fue vinculado a la adaptación de Escenas de París, novela del francés Honoré de Balzac, que transmitió Radio Progreso en 1969 de lunes a sábado, en el espacio la Novela de las dos. En aquellos años se radiaba también por esa cadena nacional la obra Gabriela, Clavo y Canela, del brasileño Jorge Amado, adaptada para la Radio por aquel escritor, que sin conocerlo, ya me simpatizaba por su estilo. A finales de 1973 el espacio Estudio 4 transmitió una serie al estilo de aventuras. En esta ocasión el narrador retomó el tema central de la novela de Niven Basch, y puso al descubierto la vida con todas sus alternativas en un pueblo del oeste norteamericano, y desde el entorno imaginado reflejó las luchas de clases entre los indios y los colonizadores. Esta serie, que mantuvo el título de la obra original, Duelo al sol, contó con la dirección de Marta Jiménez Oropesa y las actuaciones de Aurora Pita, Julio Alberto Casanova, Parmenia Silva, Raúl Castellanos, Raúl Selis, e Ignacio Valdés Sigler, en los personajes principales. Recuerdo que por esa época un nombre se hizo familiar en el círculo de escritores de mi radioemisora. En Camagüey hablábamos de él con admiración. Había comenzado la leyenda de Joaquín Cuartas, el narrador veinteañero que podía asumir el reto de escribir varias obras a la vez y presentar productos conceptual y artísticamente logrados. La obra cumbre y madura para la Radio la desarrolló Joaquín a partir de los años ochenta del siglo XX, con sus originales en forma de novelas, aventuras, teatros, y cuentos. Recuerdo que a finales de la década sufrió una intervención quirúrgica y hubo que llevarle una máquina de escribir, porque durante el post-operatorio no dejó de entregar los capítulos correspondientes. La ya extensa obra radial de Joaquín Cuartas ha sido consecuente con su afirmación en el Festival CARACOL de la UNEAC, de 1990, que como todo enunciado de valor, anoté en mi enciclopedia particular: "Tenemos que hacer una Radio beligerante... Tiene que ser agresiva, amena, de búsqueda. Una Radio que llegue y en ningún momento deje caer el espíritu combatiente. La Radio se transforma en cuentero general, cuya historia, noticias y hechos llegan no a un lector determinado, de una esfera social, con un contenido cultural dado. La Radio es un estallido donde lo que se transmite llega a toda una gama de oyentes con diferentes formas de interpretar y objetivar la realidad que los rodea". Pero, ¿Dónde radica ese don para hacer de su literatura radial una mezcla de lo real y lo maravilloso?. A finales de 1989 Radio Progreso transmitió al mismo tiempo dos versiones libres y una novela original, con el sello característico de Joaquín. Fue precisamente Regreso a las Cumbres, la que mereció un Gran Premio en el Festival Nacional de la Radio en 1990. Esta novela original, que dirigió Caridad Martínez y asesoró Carmen Puga, recreó una misión hermosa, el Plan Turquino -Programa de Desarrollo de las Montañas en Cuba- , con los hombres y mujeres que más allá de las alturas piensan, sueñan, tienen motivaciones, aman y ríen, con esa frescura y cubanía que, entre otras actuaciones, nos devolvió Hilda Saavedra. Mientras, la Novela de las Dos deleitaba con el título Barranco de ciegos, una versión libre, que dirigió Abelardo Rodríguez y asesoró Orieta Cordeiro, secundados por un elenco que encabezaron Margarita Balboa, Marta Velasco, José Corrales y Julio Alberto Casanova, respaldados por la narración de Fernando Alcorta. A través de un magnífico manejo del diálogo, entre disquisiciones poéticas y filosóficas donde no podía faltar el ingrediente amoroso, la novela reveló crudamente la situación económica y social de Portugal en un singular momento de su historia. La puesta en escena radial de Los Artamonov, la había escuchado ya a principios de los años sesenta. Ello no obstaculizó que años después volviera a disfrutarla. Y entre esos valores protagónicos, que siempre se recordarán, la música de Iván Pérez, con Asenneh Rodríguez, José Corrales y Luis Felipe Bagós, entre las principales actuaciones. Recuerdo que fui varias veces a presenciar la grabación de esta novela del escritor ruso Máximo Gorki que nos revela la Rusia zarista de los días previos al cañonazo del Aurora. Fue una magnífica realización de Caridad Martínez como directora y de Enrique Domínguez Sosa como asesor, para el espacio Estudio 4. Sería imposible reseñar toda la obra radial de Joaquín Cuartas, pero existen títulos imprescindibles. Sus originales seriados El hijo de Santiago Moura y La parranda, con la magistral dirección de Esmeralda Fernández, premiadas con lugar cimero en el Festival Nacional de Radio de 1987 y 1988. Después siguieron entre otras también galardonadas Amor con punto y coma, Encuesta para un divorcio, y la novela que escribió como homenaje a Félix B Caignet, Cuando la vida vuelve, basada en un argumento similar al de El derecho de nacer. Estas dos últimas merecieron el Gran Premio de novela original cubana, en el Festival Nacional de la Radio de 1989 y 1997, respectivamente. En total, Joaquín obtuvo hasta el Festival de la Radio del 2005, doce Grandes Premios, para convertirse en el escritor dramático radial y en la persona más laureada de todos los tiempos. Su novela Cuando la vida vuelve dirigida por Moraima Osa, alcanzó los mayores récord de audiencia y durante su transmisión hubo que repetir varios capítulos a petición de los oyentes, en momentos de afectaciones del sistema energético. En los jardines de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, se reunieron más de quinientas personas para dialogar con el autor. Si importante fue el trabajo de actuación que encabezaron Aurora Pita, Julio Alberto Casanova y Miriam Mier, en la función protagónica, al mismo nivel se ubicó la narración de Marlon Alarcón Santana. Joaquín Cuartas supo respetar fielmente el papel protagónico del narrador y puso en las manos de Marlon Alarcón, los parlamentos narrativos que tanto nos hicieron recordar el estilo de Félix B. Caignet, introductor de este vital elemento en la dramaturgia radial. Y de esas cosas de Joaquín Cuartas que pone muy en alto la confianza que siempre tuvo en la audiencia y por supuesto en su obra. El día 31 de diciembre de 1996,a los pocos días de transmitirse el último capítulo, el Estudio 1 "Benny Moré" de Radio Progreso, no pudo albergar a tantas personas y fue necesario ubicar altoparlantes en la calle. ¿Qué sucedía?. Sencillamente, este autor le propuso a su Director Manuel Andrés Mazorra, transmitir en vivo y con público un capítulo especial, pero ubicando la trama dos años más tarde de terminada la novela. Esto nunca se había hecho y menos después que el fabuloso invento de la Televisión nos tomara por asalto. Fue todo un éxito, digno de repetirse, incluso en el transcurso normal de las grabaciones como una forma de identificar más a la población con sus artistas. No es posible en tan breve espacio, referirse a su también significativa obra cuentística y teatral para la Radio. Baste recordar que en octubre de 1990 obtuvo el codiciado premio internacional Margarita Xirgu.(1). de teatro radiofónico con la obra Descubriendo América. Haciendo gala de la gran imaginación que en él vislumbró Caignet,(2) el narrador hizo transitar la obra por el ensayo de una pieza teatral con el tema central del descubrimiento de América y a través del prisma humorístico ofreció una visión de la actualidad iberoamericana. En 1994, con el radioteatro Vereda tropical, mereció el importantísimo premio Tirso de Molina (3) otorgado por el Consejo de Cooperación Iberoamericano. Y más recientemente obtuvo en la categoría obra dramática no seriada, Gran Premio en el Festival Nacional de la Radio Cubana de 2004, con el título Nuevamente se hablará de Troya; y en el 2005 se alzó con el máximo galardón al otorgársele el Gran Premio a la novela original cubana, Crónica Social. El Premio Caracol, que anualmente otorga la Asociación de Radio, Cine y Televisión de la UNEAC para reconocer el talento y la obra artística en estos medios, entregó a Joaquín varios CARACOLES DE PLATA en obras premiadas de los géneros: Novela, Teatro y Cuento. Un récord difícil de alcanzar. Referencias: (l) Margarita Xirgu, Actriz Española (1888-1969) Talento Artístico multifacético. En 1906 se consagra al teatro y entra por la puerta grande con Teresa Raquin de Zola. En 1927 estrena en Barcelona Mariana Pineda, de Lorca. En 1934 lo hace con Yerma. En 1935, también estrena Doña Rosita la soltera, ambas de Federico García Lorca, sería la última noche que trabajaron juntos. El partió a Santander y ella a Cuba. Uno de sus grandes méritos fue la reposición de Medea en el teatro romano de Mérida. En 1945, en Argentina estrenó La Casa de Bernarda Alba. En Montevideo dirigió la Compañía Nacional y creó la Escuela de Arte Dramático. Al morir el 25 de abril de 1969 en Montevideo, <<la gran Margarita, de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora>>, como la definió Federico García Lorca, había cumplido su deber de actriz. (2) Oscar Luis López, Entrevista grabada 1997. (3) Tirso de Molina, seudónimo del fraile mercedario Fray Gabriel Téllez escritor nacido en Madrid (1579-1648), uno de los más grandes dramaturgos de las letras castellanas que enriqueció con el personaje universal de Don Juan, en su drama El burlador de Sevilla y convidado de piedra. El conjunto de su obra lo sitúa al lado de los nombres importantes de la Comedia del Siglo de Oro (Lope de Vega y Calderón de la Barca) Su fama y renombre se deben a la fecunda labor que realizó para la escena barroca. Se estima compuso unas 400 obras 

Fuente:  Lic.Josefa Bracero Torres.

Tomado de Portal de la Radio Cubana

www.radiocubana.cu

Sección:  En la memoria radial

Manolo Ortega: la voz imprescindible de combates y victorias

Manolo Ortega: la voz imprescindible de combates y victorias

Es difícil encontrar en una sola persona tantos merecimientos. Quien no conozca la verdadera génesis, pudiera pensar que son virtudes de muchos que se sintetizan en él, como suele suceder cuando en la ficción se trata de presentar a un héroe cuya vida transita por tantos y diversos momentos.
Pero Manolo Ortega Romero, pertenece a la realidad, al contexto de una isla pequeña sobre la que se alza un pueblo grande. Es de verdad un héroe, un Héroe del Trabajo de la República de Cuba, que llega al mundo en la provincia de Ciego de Ávila el 28 de noviembre de 1921 y muy pequeño marcha con su familia a la patria de sus padres.

Por ser de la estirpe de hombres que antepone la justicia a su bien personal, combate por la República Española en la guerra civil... Más tarde es un soldado clandestino en la lucha contra la tiranía que oprime y desangra a su suelo natal.

A partir de 1959 con devoto altruismo se entrega a la obra de la Revolución en Cuba. Además de su brillante carrera profesional, sitúa al servicio de su pueblo la entusiasta participación como machetero voluntario en incontables zafras y su disposición de dar lo más preciado que el hombre posee por la causa a la que consagra su disciplina y fervor patriótico como fundador del Batallón 120 de las Milicias Nacionales Revolucionarias.

Como profesional del habla es poseedor de un estilo depurado, una impecable dicción y un sello personal que marcan una trayectoria artística, iniciada en 1939 a su regreso de España y lo hace en la radioemisora CMCA, en un programa de orientación política llamado La hora de la juventud.

Después incursiona en la CMBF de la avenida del Prado, la CMZ del Ministerio de Educación y Radio García Serra, la que abandona para incorporarse a la radioemisora del Partido Socialista Popular, la Mil Diez, que sale al aire el 10 de marzo de 1943 para marcar un momento trascendental en la difusión radial del país y puede, no obstante sus cinco años de vida, ser un reflejo preciso del quehacer cultural y político de la nación y un proyecto logrado al exponer lo mejor y más valioso de la cultura universal en todas sus expresiones.

Manolo fue una de las valiosas voces que prestigió a la radioemisora que deviene orgullo nacional. Allí interviene como locutor en disímiles programas: informativos, musicales, infantiles, dramáticos.

Según sus propias palabras, la Mil Diez es su verdadera escuela. Allí se desenvuelve también como escritor de un programa humorístico que se transmite de lunes a viernes y que él llama Radio Locuras. Lo hace hasta que llega a Mil Diez Marcos Behmaras, y basta que escriba un libreto para que Manolo le diga "de ahora en adelante lo escribes tú".

Dos momentos singulares de su paso por esta radioemisora lo constituyen su actuación junto a Ibrahím Urbino como narrador de pelota. En una ocasión nos muestra un ejemplar del Periódico Hoy donde se recoge su selección como "novato del año" en la narración deportiva. Allí también se vincula a los máximos exponentes del feeling José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Elena Burke, y compone tres o cuatro canciones, que según expresa se las interpreta Marta Justiniani. Cuando las firmas Bacardí y Hatuey le brindan una fiesta de despedida en ocasión de integrarse al canal Televisión Revolución en 1960, Elena Burke lo sorprende gratamente al interpretar una de aquellas canciones.

Cuando en 1948, el régimen de turno allana y clausura la Mil Diez, Manolo encamina sus pasos hasta la COCO de Guido García Inclán y participa en el programa de sátira humorística Cuba en llamas, con el cual debuta en la radio Enrique Núñez Rodríguez. Posteriormente trabaja en la radioemisora CMBF cuando ya ésta pertenece al Circuito de la CMQ y se encuentra en el edificio de Radiocentro, allí se desenvuelve durante dos años como locutor de cabina.

Recuerdo que de forma jocosa manifiesta que para presentarse a las pruebas de admisión en la televisión, tiene que pedirle a un amigo que le hiciera un traje, con la promesa de pagarle sólo si conseguía aprobar la plaza como locutor. Y el sastre le manifiesta: "entonces no tendré problema para cobrar".

Fundador del canal 6 de la televisión y como tal está presente en el primer programa que de forma experimental se transmite el 18 de diciembre de 1950 con el título Tensión en el canal 6, que tiene un guión de Marcos Behmaras.

El 5 de enero de 1951 señala el momento de su aparición como locutor exclusivo del Noticiero CMQ, que patrocina la cerveza Hatuey con su compañero Enrique Navarrete. Después asume funciones de locutor comercial en otros programas estelares de la televisión como Cabaret Regalías y Aquí todos hacen de todo, que patrocinan los cigarros Regalías el Cuño y el detergente ACE. A su calidad y carisma se une el arraigo popular

Manolo Ortega, una de las primeras figuras de la locución comercial en la pequeña pantalla, en junio de 1960, renuncia a ser locutor exclusivo de CMQ Televisión y de una poderosa firma cervecera como la Hatuey, para pasar a trabajar con mucho menos salario al Canal 2. En aquel momento expresa que abandona la locución comercial para "rendir un servicio de mayor utilidad práctica al actual momento cubano"

Efectivamente, en Televisión Revolución, nuevo nombre del canal 2, Manolo tiene entonces a su cargo importantes actividades, entre otras, la de moderador del programa donde comparece regularmente ante las cámaras, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Doctor Fidel Castro Ruz.

El rostro familiar de Manolo, portador de una recia personalidad y una voz profunda, bien timbrada y dicción impecable llega a cada hogar cubano, en las dos emisiones del Noticiero Nacional de Televisión que inaugura, junto a Eddy Martín, el 2 de noviembre de 1961, y en el cual se mantiene durante más de veinticinco años.

Cuando recorro el país siento que Manolo está presente en decenas y cientos de escuelas, viviendas, fábricas, que durante los primeros 25 años de Revolución se yerguen orgullosas como testimoniantes inigualables. Y es que por allí pasa Manolo, para dejar su palabra, su señal, cuando actúa como locutor de los momentos más notables y como presentador del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Dr. Fidel Castro Ruz.

Sus amplios conocimientos los brinda a los más jóvenes que abrazan la profesión, desarrollando una imprescindible y hermosa labor pedagógica con las nuevas generaciones de profesionales del lenguaje.

La Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier, el Premio Nacional de Televisión por la Obra de la Vida, la condición de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, son algunos de los lauros que tratan de reconocer la trayectoria de una sola existencia, que bien pudiera constituir la historia de varios héroes.

Cuando escribo estas cuartillas llega a mi memoria una ocasión del aniversario 50 de la televisión, que visité y saludé a cuatro glorias del medio: Consuelo Vidal, Margarita Balboa, Miguel Ojeda... y al languidecer la tarde, nos recibe en el Reparto Atabey Manolo Ortega.

Lo acompañaba "Estrellita", Hortensia Soto, la misma que un día de 1947 llega a la Mil Diez, respondiendo a una convocatoria de damitas jóvenes para recibir clases de Alfredo Perojo, Paco Alfonso, Ricardo Dantés y Manuel Estanillo. Allí conoce a Manolo, simpatizan y unen sus vidas en 1951. La recordada popular conductora de un programa "Amigo y sus amiguitos" que los adultos de hoy siempre mencionan como referencia del buen quehacer televisivo para la niñez, la dulce "Estrellita" este día 24 de octubre de 2000, nos hace anécdotas de magia real-maravillosa.

Estrellita me habló sobre su unión de más de medio siglo con alguien que, más allá de su trayectoria en la Radio primero y en la Televisión desde su inicio, es un padre, un esposo, un amigo y vecino ejemplar, amante de su jardín y las orquídeas que gusta cultivar.

Sus compañeros y el pueblo que lo quiere y admira, saben además, que el 22 de octubre de 2003, al retirarse de la escena, cae el telón tras un hombre sencillo, revolucionario sin tacha, capaz de inmolarse por una causa justa en cualquier lugar donde florezca una injusticia, todo un hombre de nuestra cultura.

El locutor, cuya voz nos acompaña en las horas de duelo, de combate y victoria, de grandeza y alegría, el que sin imaginarlo nos lega su magisterio e integra el selecto grupo de las figuras irrepetibles que en su andar de futuro escriben una parte relevante de la historia de la Radio y la Televisión Cubanas.

FUENTE: Josefa Bracero Torres, en el portal de la Radio Cubana. Sección: En la memoria radial.
En: http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/manolo_ortega_la_voz_imprescindible_de_combates_y_victorias.asp

Alejandro Lugo: pedagogo en el difícil arte de la actuación

Alejandro Lugo: pedagogo en el difícil arte de la actuación

A cargo de Josefa Bracero Torres.

  Su pérdida, en plenitud de facultades, dejó un vacío en la cultura nacional, en la radio, la televisión, el teatro y el cine, pero sobre todo, en los compañeros y compañeras que tuvieron el honor de compartir su espacio  Y es que el gran actor de teatro, radio, televisión y cine que fue Alejandro Lugo, además de incorporar su recia personalidad a los cientos y múltiples personajes que interpretó con  maestría de grande, tiene también entre sus virtudes un don natural, diría especial, el de ser un magnífico pedagogo en el difícil arte de la actuación dramática, conocimientos que comparte con aquella sencillez y espontaneidad digna de su altruismo.  En esas funciones lo conozco en Camagüey, en 1969, cuando viaja a esa ciudad para ayudar con sus conocimientos a la formación y proyección del grupo dramático de Radio Cadena Agramonte. Recuerdo que comienza la mañana en la azotea de la radioemisora haciendo ejercicios, para después `pasar al estudio a ofrecer sus clases teóricas y prácticas. Y así se mantiene durante varios meses.  Son muchas las personas que lo recuerdan con amor, entre ellas Alden Knight, que lo refiere más que un maestro, como un padre, que lo aconseja y ayuda a abrirse paso en el apasionante y a la vez difícil sendero del arte. De su mano generosa se integra al selecto grupo de profesores de la Escuela de Formación de Actores del ICR, de la que se nutren los micrófonos y las pantallas a partir de los años setenta del pasado siglo.  Sobre este tema, la gran actriz Fela Jar, recuerda: “ Cuando la guerra civil española, emigraron hacia Cuba personalidades del teatro en España que formaron la Academia Libre de La Habana, entre ellos José Rubia Barcia. Traían todo el conocimiento del teatro de Europa, con una técnica de primera. Y los alumnos “chiquilines”, los más jóvenes del grupo eran Antonio, Ñico, Hernández y Alejandro Lugo. De ese grupo salieron Martínez Aparicio, Modesto Centeno, Marisabel Sáenz y otros que después formaron la Academia de Arte Dramático. En Alejandro Lugo quedó un maestro y gracias a él además de ayudarnos a los actores más jóvenes, el ICR le debe la Escuela de Formación de Actores. Él fue quién estuvo al frente de esa Escuela. De allí surgieron muchos buenos actores y actrices, como Susana Pérez, Natacha Díaz, Yolanda Ruiz, Idelfonso Tamayo e Irela Bravo, entre otros. Fue un maestro, sus alumnos hablan con amor de él y de Alfredo Perojo y Alden Knight, que también fueron profesores allí. No he podido olvidar la frase de Alden en la despedida de duelo de Alejandro Lugo.  ”Ha caído un roble”. Hay una anécdota muy linda sobre los valores de Alejandro Lugo que Fela Jar nos comenta:  “Alejandro Lugo en unión de Bellita Borges, una gran compañera, primera figura también de Crusellas y Compañía,  se daban a la tarea en la época de reyes, de pedirles juguetes a los artistas. No importaba el tipo, si eran nuevos o el uso que tuvieran. Se pasaban las noches arreglándolos y poniéndolos como nuevos. Después recorrían los barrios humildes de la Habana para entregarlos a los niños más pobres. Eso ocurre en los años finales de la década de los cincuenta.” Antes de entregarse totalmente al trabajo artístico, siendo muy joven, es visitador médico, marinero, profesor de natación y boxeador...  Siempre recuerdo una anécdota que le escuché comentar jocosamente que se relaciona con el Kid Chocolate, esa gloria nuestra del boxeo cubano para todos los tiempos.  Lugo contaba que El Kid lo estimula mucho y en una ocasión que va a verlo boxear, se enfada con Lugo y abandona la sala. Y todo es porque Lugo, desesperado porque el adversario no quiere boxear baja los brazos y pone el rostro a su alcance. Después el Kid le dice “eso no lo hagas jamás, ningún buen boxeador le ofrece su rostro al contrario”.  Como primer actor se desenvuelve en la radio, el teatro, la televisión y el cine. Desde principios de la década de los años cuarenta del pasado siglo ya trabaja en CMQ. El primer programa que le asignan es Diego Grillo, aventuras escritas por José Ángel Buesa. Por esa época las aventuras de Tarzán lo tiene interpretando dos personajes, el Wally y la mona chita. Tiene el gran honor – según refiere – de haber trabajado al lado de Rita Montaner en el programa radial Mejor que me calle.  A finales de la propia década de los años cuarenta, el pueblo se familiariza con una voz  y un nombre, que ya se pronuncia con respeto en las novelas, entre ellas El derecho de nacer, a la que siguen otras donde se impone por la calidad ascendente. Ya pertenece al cuadro dramático del Circuito CMQ y participa en sus principales programas. A la vez combina su trabajo en el teatro.  La prensa de la época destaca entre otras su actuación al lado de Violeta Casal en la obra Veinticuatro rosas rojas, que presenta la Sala Arlequín y  Desviadero 23 del Patronato del Teatro, por la cual recibe el codiciado Trofeo Talía y el de Antillana en el año 1956. También junto a Violeta Casal, lleva a la escena La Madre, seleccionada la obra más destacada de 1962 y la más vista a lo largo de la República. En la década de los años 50 del pasado siglo trabaja en importantes filmes en México y Cuba, entre ellos Casta de robles, una coproducción mexicana-cubana, donde comparte roles estelares con el actor David Silva y Siete muertes a plazo fijo, personaje principal que secundan figuras como Ernesto de Gali, Raquel Revuelta, Eduardo Casado, Rosendo Rosell y Maritza Rosales entre otros.  El cine de la Revolución lo tiene en películas como Entre tres y dos La pequeña pantalla de CMQ televisión se nutre con sus brillantes actuaciones en novelas, teatros, series policíacas, desde sus inicios el 18 de diciembre de 1950, cuando Marcos Behmaras estrena el primer programa policíaco para el espacio que más tarde se denomina Tensión en el Canal 6, con Alejandro Lugo en el rol protagónico...Entre los muchos personajes que protagoniza en el espacio El humo del recuerdo en CMQ televisión, es imposible olvidar el legendario -médico chino-.  En la televisión de 1960 trabaja en Sombras del pasado, que se cataloga como el mejor programa dramatizado de continuidad del año, original de Félix Pita Rodríguez, asume con acierto el personaje central de la obra, “el hijo de Enzio”.  Esta novela se presenta por Televisión Revolución los lunes, miércoles y viernes a las 9:30 de la noche. Otras actuaciones destacadas son las de Rosa Felipe, Ángel Toraño, Rafael Linares e Hilario Ortega, entre otros. También lo recordamos en Medea en el espejo, que la crítica señala como el mejor programa de televisión durante Julio de 1961. Ello se debe a las buenas actuaciones de un grupo de actores, entre ellos el personaje de “Perico Piedrafina”, que incorpora Alejandro Lugo. No podemos dejar de mencionar al “Lucas Fundora”, de Tierra o Sangre que el Canal 6 transmitía por segunda ocasión en 1976; el míster Danger de Doña Bárbara o el agente de la Seguridad del Estado “El Chino” de Para empezar a vivir o su presencia en la series Julito el pescador y La frontera del deber, de los años ochenta, entre tantos personajes y obras. 

Pero, por encima de todo lo grandioso que su profesionalismo inscribe con letras relevantes entre las figuras cumbres de la radiodifusión cubana, tal vez lo que no podremos olvidar nunca del inmenso Alejandro Cordo y que lo hará permanecer por siempre, es al Lugo, como simplemente le agrada que le dijesen, el Lugo que corre todas las mañanas, como uno más, a lo largo del malecón habanero; al que internamente conocemos, el que se preocupa por el bienestar de sus compañeros, el de la amplia sonrisa, el del merecido laurel de la jovialidad, autenticidad, generosidad... Por siempre y hasta siempre, Lugo, amigo, compañero.

Fuente:  www.radiocubana.cu