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Maria Valero: La gran dama de la Radio en Cuba

Maria Valero: La gran dama de la Radio en Cuba

Una mujer que desde el surgimiento mismo de la Radio fue un mito de profundo arraigo popular, refugiada española y gran dama de las hondas hertzianas.

Desde su surgimiento, la Radio se adueñó de la banda sonora que acompaña nuestras vidas... A través de ese sonido descubrimos imágenes que se van agrandando hasta convertirse en verdaderos mitos de profundo arraigo popular.  

El 26 de noviembre de 1948 se produjo la tragedia que arrebató la vida en flor de uno de esos ídolos que sin embargo los jóvenes de su tiempo supieron perpetuar. Recuerdo que Germán Pinelli decía: Ante una multitud enorme que colmaba todos los ámbitos del panteón en que fue enterrada ella, ante aquella montaña olorosa de flores, dije: Es María Valero, la refugiada española que se convirtió en la gran dama de la radio de cuba.  Sol Pinelli tenía un recuerdo muy especial: La conocí en la Cadena Azul, cuando protagonizaba La Novela del Aire. Que encantó, gran amiga y mujer. Una criatura muy sencilla que en ningún momento se envaneció por la capacidad de su trabajo, ni por el amor que el público le tenía. Era una voz que llegaba a todos. 

De sus antepasados paternos heredó el nombre, la sensibilidad y la vocación que le permitió con sólo 8 años sentir la influencia de la escena, a los 15 debutó como profesional en el Teatro Fontalba. A la muerte prematura del padre se alejó de la vida artística y la Guerra Civil la sorprendió cuando profesaba como enfermera en el Hospital Obrero de Madrid.  

En 1935. María Luisa Laffita había llegado a España como exiliada con su esposo Pedro Vizcaíno, Lugarteniente de Antonio Guiteras, asesinado en el Morrillo por órdenes de Fulgencio Batista el 8 de mayo de ese mismo año. En plena Guerra Civil, conoció a María Valero.  Así la recordaba: Empezamos a hablar de Cuba y ella entonces nos dijo que tenía familiares residentes acá. En Madrid especialmente se quiere mucho al cubano, no un poco, muchísimo entonces no me extrañaba el que ella hablara tan bien de Cuba, que le gustaría mucho venir aquí y demás.  Como refugiada viajó a Francia en 1939 y desde allí embarcó en el buque El Flandre hacia la capital cubana, ciudad que había visitado en 1932. En la Habana, mágica, con sus noches bulliciosas de cafés al aire libre, los paseos por el Prado y el Malecón... residía su tía, la conocida y siempre recordada actriz Pilar Bermúdez.  

Ya en Cuba en una entrevista para la serie La mujer opina, María Valero expresó:  En efecto, he vivido la guerra de mi país dos años y diez meses por imperativo de mi profesión de enfermera que entonces se hizo militar. El primer año fui enfermera de la retaguardia. El final de la guerra lo pasé en el frente, con el ejército.

De la guerra se sale con rasguños, cicatrices en el cuerpo y algunas en el alma. Pero se saca un espíritu más fuerte y sano. Me enorgullezco de haber sido útil a mi país, y estoy dispuesta a serlo, si el caso llegase a esta querida tierra que considero ya mi segunda patria.  Aquí llegó María con sus lozanos 27 años y sus recuerdos, con la nostalgia por la casa y la calle donde vivía, por las plazas y los lugares madrileños consagrados por la leyenda.

 Aquí llegó cubierta con su gran mantilla negra y el cofrecito donde guardaba con amor aquel puñado de tierra madrileña, que la premura de la evacuación no le impidió traer consigo para que la acompañara siempre.  En ese período La Habana era una plaza rica en actrices de gran calidad en la radio y en el teatro, por lo cual no me fue fácil ascender tan rápidamente. Empecé a trabajar en la radio, donde después de muchos tropiezos por el problema del acento, vino el triunfo y con él me entregué por entero a esa modalidad artística.  En 1941 llegó a la Habana Nicolás Rodríguez, actor cómico de fama en Madrid.

Con María se pasaba las horas rememorando a su tierra, el Teatro de la Comedia donde se conocieron. Casi enseguida Nicolás formó una compañía en La Habana. Y los Teatros Principal de la Comedia, América, Apolo, se vistieron de gala con las presentaciones que tuvieron a María como figura femenina principal.  No me fue difícil encontrar a personas que vivieron profundamente esta época. Una de ellas Domingo Piñero, canario de nacimiento y cubano de corazón. Yo era estudiante de medicina y pertenecía al Teatro Universitario. No me perdía ninguna presentación teatral importante.

Disfruté de aquellos dramas y comedias que hacía la compañía de Nicolás Rodríguez, de la cual María Valero era la primera actriz. Nunca se me olvidará la Doña Inés que hizo María del Don Juan Tenorio de Zorrilla. Era una importante actriz teatral, pero años más tarde trabajando para la radio llegó a convertirse en la primera dama de la radio en todas las radionovelas del país.  Su historia artística fue vertiginosa, pero su nombre quedó como una leyenda en la historia de la Radio Cubana. Debutó en Radiodifusión O’Shea, con la dirección artística de otra gran figura radial, Marcelo Agudo.  P

oco tiempo es suficiente para llegar al cotizado cuadro dramático de la firma Sabatés Sociedad Anónima, donde asida del brazo de un galán de moda, Ernesto Galindo, formó la pareja romántica que durante años hizo suspirar a jóvenes y mayores. Ellos son los que por vez primera en la radio cubana personificaron a Doña Bárbara y al Santos Luzardo de la obra de Rómulo Gallegos, a través de La novela del aire, espacio que comenzó a transmitirse por la RHC Cadena Azul a las 8:30 de la noche, el 26 de marzo de 1941, con guión y dirección de dos glorias también de la radiodifusión, Caridad Bravo Adams y Luis Manuel Martínez Casado.  Para ampliar sus actividades aceptó la proposición de Radio Lavín y al lado de Ernesto Galindo y Mario Barral, creó el programa Barral, Alta-Comedia.

Al convertirse en la voz femenina más cotizada del mundo artístico, la firma Sabatés le ofreció un contrato de exclusividad, que sólo le permitía trabajar en programas patrocinados por una de las dos firmas más importantes del país.  Más tarde, en 1945, María logró lo que ninguna actriz, ni otra figura radial: el Circuito CMQ, ponía en sus manos un contrato de seiscientos pesos mensuales, una fortuna para la época. Con ello pretendían arrebatar la audiencia de la Cadena Azul.

Fue así, victima de la absurda guerra de los magnates radiales y de las firmas patrocinadoras, como quedó deshecha la pareja romántica más prominente de la radio de Cuba en la década del cuarenta: Ernesto Galindo y María Valero.  El 1ro. de abril de 1948, salió al aire El derecho de nacer, novela de Félix B. Caignet, que rompió el propio récord que tenía el autor, con su Chan Li Po.  Esta novela que dirigió Emilio Medrano alcanzó el extraordinario rating del 50:63 %, inédito en la radio mundial hasta ese momento. Cuentan que en los cines se detenían las películas, para transmitir el audio de la radionovela y las calles se quedaban desiertas a las 8 y treinta de la noche.  

Le pregunté a Xiomara Fernández, actriz, Premio Nacional de Radio: ¿Cual es el primer rostro que recuerda de las personas que compartían el estudio de radio durante la transmisión de El derecho de nacer.?  Bueno: María Valero que desafortunadamente falleció. Era muy buena compañera, una gran actriz. Amiga y compañera. Aquello fue una cosa muy lamentable. A partir de 1942 la Crónica Radial e Impresa (ACRI) distinguía cada año a los artistas más sobresalientes del país. Ese año y desde 1944 hasta 1947 el honor de Primera Actriz lo obtuvo María Valero, primero desde la RHC Cadena Azul y más tarde en el Circuito CMQ, lo que validó su designación como Gran Dama de la Radio de Cuba.  

El 25 de noviembre de 1948 este paradigma del escenario artístico realizó su última actuación. En el capítulo 199 de El derecho de nacer culminó, también, el postrero capítulo de su vida, segada en su plenitud, cuando una vez que venció las dificultades estaba llamada a reinar en el mundo difícil del arte durante muchos años.  Marta Jiménez Oropesa, Premio Nacional de Radio, nunca olvidaría aquel día.  La noche del 25 de noviembre de 1948, jueves, lo recuerdo bien porque es mi cumpleaños, habíamos terminado de transmitir en el folletín Hiel de Vaca la novela del autor español Pedro Mata, Un grito en la noche.

Y en ese capítulo el protagonista masculino que hacía de pareja de María Valero había muerto en un accidente automovilístico y ella había tenido que llorar mucho, bueno, es decir Rosario, como se llamaba su personaje en esos días, tu sabes que estaba el embullo por ver el cometa y un grupo de actores y actrices se disponían a ir a las cuatro de la mañana a la Avenida del Puerto donde decían que se veía mejor el cometa. Y como eso era la madrugada del 26 y el 25 había sido mi cumpleaños, pues me invitaron y les dije: no, otro día, otro día voy y no fui.  La escritora y publicitaria Mirta Muñiz, fue testigo excepcional: El accidente sucedió cerca de las cinco de la madrugada y fue tan rápido, que no les dio tiempo a nada. No sé cómo ni por qué María se había adelantado unos pasos sin percatarse de un auto que venía a gran velocidad. Todos quedaron muy afectados, fundamentalmente su primo, el primer actor Eduardo Egea, eran grandes amigos.  

He revisado de nuevo la prensa de la época y entre tantas reseñas, quiero destacar, la que encontré en la Sección Escenario y Taller, del periódico Información del 27 de noviembre de 1948. Sentida crónica del poeta y dramaturgo Luis Amado Blanco:  Iba a mirar una estrella, una estrella errante, de esas que pasan sin dejar más rastro que su cola de luces esplendentes. Iba a mirar tan sólo eso, un rastro de Dios por la alta bóveda. Y se quedó ya para siempre mirándola, destrozada por una brutal coincidencia, rotas su voz y su mirada, donde dormían tantos lejanos y ajenos infortunios.  Enrique Núñez Rodríguez, fue acreedor de los Premios Nacionales de Periodismo, Humorismo y de Radio.

Comenzó como escritor en la radioemisora más importante de Cuba, el 27 de noviembre de 1948.  Cuando fui a Crusellas el día 27 por la mañana estaba todo el mundo muy alterado por la muerte de María Valero y decidieron suspender la programación de por la noche. Entonces como yo estaba allí y era escritor, me pidieron que les escribiera a los actores de Crusellas las palabras que iban a decir, porque en vez de transmitir un programa, iban a transmitir directo desde la funeraria. Y lo curioso es que yo escribí aquellos textos no sin pena por la muerte de María Valero, pero yo tampoco la conocía muy de cerca. Pero por la noche cuando estaba oyendo a los actores decir mis textos entonces fue cuando se me salieron las lágrimas por Maria Valero, porque lo decían con una fuerza tremenda lo que yo había escrito como una tarea. Y recuerdo a Santiesteban, a Minín Bujones, a Marina Rodríguez, Eduardo Egea, Ernesto Galindo, grandes figuras de la Radio.  

Heredera de un apellido ilustre del teatro español, nació en Madrid, en 1912, María de los Dolores Valero Sisteré. Cincuenta y cuatro años atrás, el 9 de abril de 1858, en el madrileño teatro Novedades, su bisabuelo el primer actor José Valero, protagonizaba Baltasar, drama bíblico en versos. Estreno al que asistieron la autora, Gertrudis Gómez de Avellaneda y los Reyes de España.  Germán Pinelli, fundador de la Radio y la Televisión cubana y Premio Ondas al mejor locutor de habla hispana, la recordaba así:  Yo tenía una amistad especial con María Valero. A mí me gustaba el carácter de María Valero.

Un poco seca, daba la sensación de no tener amistad con nadie. Pero cuando tenía amistad con alguien era fiel en su amistad. Una mujer elegante, bella en conjunto. No tenía un rostro que llamara mucho la atención, pero una apariencia personal muy bonita.  Yo admiraba en María la voz extraordinaria, imponía su maestría absoluta como actriz. Por un día de cumpleaños mío me escribió una tarjeta que decía: Al único hombre que me comprende sin preguntarme.

Una cosa muy bonita, yo hablaba con ella en su mismo tono. Yo seguía el tenor de su conversación, pero nunca le pregunté.  Sol Pinelli reafirmaba: Ella tenía una personalidad muy recia. Alta, se arreglaba muy bien, eso sí, muy dulce, pero cuando hablaba era tan suave. Una voz tan bonita. Lo que le faltaba de belleza física, la tenía moral.  Su cadáver fue expuesto en la antigua Funeraria Caballero, en plena Rampa Habanera. El pueblo que despidió a su ídolo desfiló durante horas y más horas en una manifestación taciturna desde el Malecón habanero por toda la calle 23 y por la calle 27 hasta la calle M. El entierro fue una manifestación de duelo. El pueblo se unió a los artistas que la acompañaron a pie desde M y 23 hasta el Cementerio de Colón.  Los fotógrafos de la época dejaron el testimonio de su última impresionante imagen, cubierto su cabello y su bello rostro maltratado, con la gran mantilla negra que trajo de España. Con ella su cuerpo roto, sin vida, besó la tierra cubana aquel día detenido en la memoria de los que eran jóvenes y adolescentes el 28 de noviembre de 1948:  

Pasarán años y más años, pero su voz, que tanto les hizo estremecerse, tendrá un suave y romántico eco en sus oídos. Y alguna adolescente de hoy, dirá ya abuela, el día de mañana... como aquella María Valero que se fue una noche tras la cola misteriosa de un cometa, yo no he oído ninguna. Su voz llegaba dentro, muy adentro; tan adentro, que después de tantos años, aún la recuerdo como ayer.

   

Tomado de:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/maria_valero.asp

Fuente:  Sección:  En la memoria radial.  Del Portal de la Radio Cubana.

A cargo de la Lic.  Josefa Bracero Torres 

Margarita Balboa: generosa mujer de la radio y la televisión

Margarita Balboa: generosa mujer de la radio y la televisión   Aunque su nombre era Generosa Margarita Gómez Balboa, en realidad para los más allegados era sencillamente Margocita. Al comenzar a trabajar en Unión Radio, un periodista le dijo que era muy jovencita para tanto apellido y que el Balboa sonaba muy bonito, y así fue como surgió el nombre de Margarita Balboa, para señalar a la futura locutora y actriz de excepción en la radio y el teatro, primero, y más tarde en la televisión.El primer contacto con el tabloncillo de un escenario se produjo cuando apenas tenía 11 o 12 años. Estudiaba en la Escuela Vocacional Aguayo, que se dedicaba a las clases de ballet y canto.  Un día se apareció un señor que era profesor y escritor. Había escrito un cuento de hadas que llamó Azucena y quería hacerlo con las niñas. "Yo era como una lagartija flaca, con un chorro de voz increíble, no compaginaba, no tenía nada que ver con aquella cosita. Las protagónicas eran las muchachitas mayores. A mí me asignó un personaje de varón, que era un médico loco, arrebatado. Éramos dos médicos, una escena simpática dentro de la angustia del príncipe que se moría de amor".  Y finalmente se produjo un debut en grande. La obra musicalmente fue escrita y dirigida por Gonzalo Roig y se puso en lo que es hoy el teatro García Lorca, en aquella época teatro Nacional.  Margarita era maestra de profesión, aunque su paso por el magisterio fue efímero. "Apenas al principio, estuve haciendo una internatura en la escuela de la profesora que me preparó para el ingreso a la Escuela Normal. Necesitaba una maestra de Español en bachillerato y estuve poco tiempo ayudándola. Pero se puede decir que no ejercí el magisterio regularmente".  El 1ro de septiembre de 1949, su nombre apareció en la nómina de Unión Radio, una de las cadenas nacionales más importantes, propiedad de Gaspar Pumarejo. Sobre sus inicios en radio le pregunté: "En la radio, al principio, trabajaba muy poquito, pero después hacía de todo, incluso recuerdo que canté un jingle para los cambios de Competidora Gaditana, lo hice con Alfredo Brito que trabajaba allí. Comencé a hacer menciones y entonces me dijeron que tenía que examinarme de locutora, lo que hice en 1950".  Cuando Gaspar Pumarejo, inauguró la televisión en Cuba, el 24 de octubre de 1959. Margarita Balboa es la primera imagen y voz femenina que irrumpen en la pequeña pantalla de los televisores situados en las vidrieras en Ciudad de la Habana.  Margarita Balboa se mantuvo hasta mediados de 1953 en Unión Radio, alternando su trabajo con el canal Telemundo, Canal 2, que era de los mismos dueños. Después pasó a Cadena Azul, pero trabajando en televisión, en los Canales 4 y 2. No prorrogó el contrato en Cadena Azul porque los Laboratorios Gravi le habían ofrecido trabajo como actriz y locutora, para hacer los anuncios de la Pasta Gravi y el Jabón Suave tanto en radio como en televisión.  "A partir de 1951, ya trabajo en las dos cosas, con Unión Radio tenía mi contrato y la televisión era a destajo. Después paso a Cadena Azul para hacer una novela con Raúl Selis, que se llamaba Yo quiero ser madre, pero con la salvedad que tenían que dejarme los tiempos para hacer televisión, porque tenía fija la locución de La bolsa del saber, Fotocrímen RCA Víctor y un programa que dirigía y escribía Roberto Garriga que se llamaba Estrellas de ultramar. Allí era la figura central.  "Ese mismo Estrellas de ultramar se hacía para radio los domingos en Cadena Azul. Cuando se vence ese contrato, en julio de 1953, comencé el 1ro de agosto con los Laboratorios Gravi, ya exclusiva en Publicitaria Siboney, en radio y en televisión, como actriz y locutora y me pasan completica para Radiocentro, con CMQ, que era donde ellos tenían su bagaje grande de programación." Jóvenes y adolescentes de la década de los años cincuenta la destacan entre las mejores voces femeninas que nos devuelven los radios de la época. Su personalidad la acrecienta la imagen televisiva. Son tan grandes sus cualidades histriónicas que el timbre característico de su voz no desentona con la figura más bien delgada y pequeña.  Trabajó al lado de grandes actores y directores. En Unión Radio lo hizo con: Alfonso Beltrán, fundamentalmente en Aventuras, y en Cadena Azul, Raúl Selis. En la Televisión, recuerda a Marta Martínez Casado, Hortensia Gelabert, Marta Muñiz, Consuelito Vidal, Aurora Pita, Marta Velasco y Marta del Río.  En sus últimos años de trabajo, Margarita tuvo una amplia participación en los principales espacios dramáticos de la radio del país, entre los cuales destacan: Tu novela de amor, Agente especial, y Clave 8:30 de Radio Progreso.  Estuvo en los primeros tiempos de Radio Taíno, en 1985, haciendo locución.  Otra experiencia para ella inolvidable fue el trabajo durante más de diez años junto a Manolo Ortega y Manolo Ribeiro, haciendo las menciones para la zafra.  Hoy en su tranquilo hogar del reparto Fontanar, en la capital cubana, rodeada del verdor y aroma de las plantas, Margarita Balboa es una ferviente oyente de radio y una fiel televidente.  No se lo pregunté, porque me contestó el rostro de Madame Bovary, que es uno de los personajes que adornan su casa:  Sí, si volviera a nacer sería la actriz del teatro, la Radio y la Televisión Margarita Balboa y volvería también a ser acreedora de la Distinción por la Cultura Nacional, la Distinción Artista de Mérito de la Radio y la Televisión y el Premio Nacional de Televisión por la obra de la vida. 

Tomado de Sección En la memoria radial.  A cargo de Lic.  Josefa Bracero Torres.  En el Portal de la Radio Cubana.

  

http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/margarita_balboa_generosa_mujer_de_la_radio_la_television_y_el_teatro.asp

 

Manolo Ortega: la voz imprescindible de combates y victorias

Manolo Ortega: la voz imprescindible de combates y victorias Es difícil encontrar en una sola persona tantos merecimientos. Quien no conozca la verdadera génesis, pudiera pensar que son virtudes de muchos que se sintetizan en él, como suele suceder cuando en la ficción se trata de presentar a un héroe cuya vida transita por tantos y diversos momentos. Pero Manolo Ortega Romero, pertenece a la realidad, al contexto de una isla pequeña sobre la que se alza un pueblo grande. Es de verdad un héroe, un Héroe del Trabajo de la República de Cuba, que llega al mundo en la provincia de Ciego de Ávila el 28 de noviembre de 1921 y muy pequeño marcha con su familia a la patria de sus padres.  Por ser de la estirpe de hombres que antepone la justicia a su bien personal, combate por la República Española en la guerra civil... Más tarde es un soldado clandestino en la lucha contra la tiranía que oprime y desangra a su suelo natal. A partir de 1959 con devoto altruismo se entrega a la obra de la Revolución en Cuba. Además de su brillante carrera profesional, sitúa al servicio de su pueblo la entusiasta participación como machetero voluntario en incontables zafras y su disposición de dar lo más preciado que el hombre posee por la causa a la que consagra su disciplina y fervor patriótico como fundador del Batallón 120 de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Como profesional del habla es poseedor de un estilo depurado, una impecable dicción y un sello personal que marcan una trayectoria artística, iniciada en 1939 a su regreso de España y lo hace en la radioemisora CMCA, en un programa de orientación política llamado La hora de la juventud. Después incursiona en la CMBF de la avenida del Prado, la CMZ del Ministerio de Educación y Radio García Serra, la que abandona para incorporarse a la radioemisora del Partido Socialista Popular, la Mil Diez, que sale al aire el 10 de marzo de 1943 para marcar un momento trascendental en la difusión radial del país y puede, no obstante sus cinco años de vida, ser un reflejo preciso del quehacer cultural y político de la nación y un proyecto logrado al exponer lo mejor y más valioso de la cultura universal en todas sus expresiones. Manolo fue una de las valiosas voces que prestigió a la radioemisora que deviene orgullo nacional. Allí interviene como locutor en disímiles programas: informativos, musicales, infantiles, dramáticos. Según sus propias palabras, la Mil Diez es su verdadera escuela. Allí se desenvuelve también como escritor de un programa humorístico que se transmite de lunes a viernes y que él llama Radio Locuras. Lo hace hasta que llega a Mil Diez Marcos Behmaras, y basta que escriba un libreto para que Manolo le diga "de ahora en adelante lo escribes tú". Dos momentos singulares de su paso por esta radioemisora lo constituyen su actuación junto a Ibrahím Urbino como narrador de pelota. En una ocasión nos muestra un ejemplar del Periódico Hoy donde se recoge su selección como "novato del año" en la narración deportiva. Allí también se vincula a los máximos exponentes del feeling José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Elena Burke, y compone tres o cuatro canciones, que según expresa se las interpreta Marta Justiniani. Cuando las firmas Bacardí y Hatuey le brindan una fiesta de despedida en ocasión de integrarse al canal Televisión Revolución en 1960, Elena Burke lo sorprende gratamente al interpretar una de aquellas canciones. Cuando en 1948, el régimen de turno allana y clausura la Mil Diez, Manolo encamina sus pasos hasta la COCO de Guido García Inclán y participa en el programa de sátira humorística Cuba en llamas, con el cual debuta en la radio Enrique Núñez Rodríguez. Posteriormente trabaja en la radioemisora CMBF cuando ya ésta pertenece al Circuito de la CMQ y se encuentra en el edificio de Radiocentro, allí se desenvuelve durante dos años como locutor de cabina. Recuerdo que de forma jocosa manifiesta que para presentarse a las pruebas de admisión en la televisión, tiene que pedirle a un amigo que le hiciera un traje, con la promesa de pagarle sólo si conseguía aprobar la plaza como locutor. Y el sastre le manifiesta: "entonces no tendré problema para cobrar". Fundador del canal 6 de la televisión y como tal está presente en el primer programa que de forma experimental se transmite el 18 de diciembre de 1950 con el título Tensión en el canal 6, que tiene un guión de Marcos Behmaras. El 5 de enero de 1951 señala el momento de su aparición como locutor exclusivo del Noticiero CMQ, que patrocina la cerveza Hatuey con su compañero Enrique Navarrete. Después asume funciones de locutor comercial en otros programas estelares de la televisión como Cabaret Regalías y Aquí todos hacen de todo, que patrocinan los cigarros Regalías el Cuño y el detergente ACE. A su calidad y carisma se une el arraigo popular Manolo Ortega, una de las primeras figuras de la locución comercial en la pequeña pantalla, en junio de 1960, renuncia a ser locutor exclusivo de CMQ Televisión y de una poderosa firma cervecera como la Hatuey, para pasar a trabajar con mucho menos salario al Canal 2. En aquel momento expresa que abandona la locución comercial para "rendir un servicio de mayor utilidad práctica al actual momento cubano"  Efectivamente, en Televisión Revolución, nuevo nombre del canal 2, Manolo tiene entonces a su cargo importantes actividades, entre otras, la de moderador del programa donde comparece regularmente ante las cámaras, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Doctor Fidel Castro Ruz. El rostro familiar de Manolo, portador de una recia personalidad y una voz profunda, bien timbrada y dicción impecable llega a cada hogar cubano, en las dos emisiones del Noticiero Nacional de Televisión que inaugura, junto a Eddy Martín, el 2 de noviembre de 1961, y en el cual se mantiene durante más de veinticinco años. Cuando recorro el país siento que Manolo está presente en decenas y cientos de escuelas, viviendas, fábricas, que durante los primeros 25 años de Revolución se yerguen orgullosas como testimoniantes inigualables. Y es que por allí pasa Manolo, para dejar su palabra, su señal, cuando actúa como locutor de los momentos más notables y como presentador del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Dr. Fidel Castro Ruz. Sus amplios conocimientos los brinda a los más jóvenes que abrazan la profesión, desarrollando una imprescindible y hermosa labor pedagógica con las nuevas generaciones de profesionales del lenguaje. La Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier, el Premio Nacional de Televisión por la Obra de la Vida, la condición de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, son algunos de los lauros que tratan de reconocer la trayectoria de una sola existencia, que bien pudiera constituir la historia de varios héroes. Cuando escribo estas cuartillas llega a mi memoria una ocasión del aniversario 50 de la televisión, que visité y saludé a cuatro glorias del medio: Consuelo Vidal, Margarita Balboa, Miguel Ojeda... y al languidecer la tarde, nos recibe en el Reparto Atabey Manolo Ortega. Lo acompañaba "Estrellita", Hortensia Soto, la misma que un día de 1947 llega a la Mil Diez, respondiendo a una convocatoria de damitas jóvenes para recibir clases de Alfredo Perojo, Paco Alfonso, Ricardo Dantés y Manuel Estanillo. Allí conoce a Manolo, simpatizan y unen sus vidas en 1951. La recordada popular conductora de un programa "Amigo y sus amiguitos" que los adultos de hoy siempre mencionan como referencia del buen quehacer televisivo para la niñez, la dulce "Estrellita" este día 24 de octubre de 2000, nos hace anécdotas de magia real-maravillosa. Estrellita me habló sobre su unión de más de medio siglo con alguien que, más allá de su trayectoria en la Radio primero y en la Televisión desde su inicio, es un padre, un esposo, un amigo y vecino ejemplar, amante de su jardín y las orquídeas que gusta cultivar. Sus compañeros y el pueblo que lo quiere y admira, saben además, que el 22 de octubre de 2003, al retirarse de la escena, cae el telón tras un hombre sencillo, revolucionario sin tacha, capaz de inmolarse por una causa justa en cualquier lugar donde florezca una injusticia, todo un hombre de nuestra cultura. 

El locutor, cuya voz nos acompaña en las horas de duelo, de combate y victoria, de grandeza y alegría, el que sin imaginarlo nos lega su magisterio e integra el selecto grupo de las figuras irrepetibles que en su andar de futuro escriben una parte relevante de la historia de la Radio y la Televisión Cubanas.

 

Tomado de la sección En la memoria radial, a cargo de la Lic. Josefa Bracero Torres, en el Portal de a Radio Cubana http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/manolo_ortega_la_voz_imprescindible_de_combates_y_victorias.asp

 

Bravo, Orlando Quiroga, soberbio periodista de espectáculos

Bravo, Orlando Quiroga, soberbio periodista de espectáculos Con la prematura muerte, a los 73 años de edad de Orlando Quiroga  el periodismo de espectáculos en Cuba e Iberoamérica pierde una de sus figuras antológicas y la televisión nacional a uno de sus más encumbrados guionistas.  Quiroga falleció, como consecuencia de una dolencia hepática, según dió a conocer la Dirección de Promoción y Eventos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).  Este consumado escritor, que destacó en la sección de espectáculos de la revista "Bohemia", entrevistó a grandes personalidades del arte y la farándula como Sara Montiel, María Félix, Lucho Gatica, Liberace, Carmen Sevilla, Lola Flores y Pedrito Rico, entre muchos otros.  A su labor periodística sumó la de guionista de televisión en programas como Música y Estrellas, Buenas tardes y De la Gran Escena, por citar algunos.  Silvio Rodríguez, la más alta expresión de la Nueva trova cubana, reconoció que Quiroga, junto a Manolo Rifat, lo contrataron con tan solo escucharle para su primera incursión televisiva, precisamente en Música y Estrellas, recién desmovilizado del Servicio Militar.  El autor de "Sueño con serpientes", destacó hace años en una entrevista que someterse al escrutinio de Quiroga y Rifat y ganar la pelea en sus años iniciales, para él fue motivo de orgullo.  Por su parte Beatriz Márquez agradece que Orlando Quiroga le haya endilgado el sobrenombre de "La musicalísima", con aquel olfato privilegiado que siempre el periodista tuvo para el talento nuevo.  Desde los años 50 hasta su deceso, no existió acontecimiento del espectáculo que este agudo reportero no registrara con oficio, galanura, oportunidad y anticipación.  Orlando Quiroga pertenece a la gran escuela del periodismo del arte de la Isla, junto a Fray Candil, Don Galaor, Francisco Pita Rodríguez (Pacopé), Gonzalo Palacios y Sara Hernández Catá.  Este autor dejó un sello marcado por la elegancia, la sencillez y la rapidez periodística.  Como colaborador de Prensa Latina, la redacción cultural de esta agencia de noticias nunca olvidará cómo Quiroga tuvo preparado en cuestión de horas, por encargo, un artículo inédito sobre María Félix, durante la estancia de La Doña en Cuba.  En ese texto estaba la experiencia, la rapidez, el dato desconocido y la excelencia propias de un hombre apasionado y consagrado al trabajo.  De su labor literaria destacan los libros "Nada es imposible" (1996, memorias), la novela testimonial "Muñecas de cristal" (1998) y la investigación El habano rojo" (2003) en la que recreó la historia del tabaco torcido cubano en la Revolución de 1959 que abrazó con fervor.  Fuente:   Jorge Smith Mesa 

29 de Mayo, 2007   (PL).-

Antonio Pera, un maestro del micrófono

Antonio Pera, un maestro del micrófono Antonio Victor Pera Quintana (22 de Noviembre de 1923-25 de Julio del 2004) no sospechó aquel 2 de Febrero de 1939, cuando inició su vida profesional en la Radio santiaguera, que dedicaría su vida a la locución, primero en los ámbitos radiofónicos y luego en los televisivos. “Comencé en la CMCK (1400 Khz.) una emisora muy pequeña en la que el locutor era, a la vez, el operador del transmisor, del control y de la cabina. Cuando terminaba la transmisión, tenía que cerrar la puerta y llevarle la llave al dueño que vivía al lado; cuando sonaba el teléfono ponía un disco suficientemente largo para atender las llamadas”. Allí en su amada Santiago, recorrió también entre otras la CMKC y la Cadena Oriental de Radio , que comenzó teniendo como planta matriz a la CMKW y que luego instaló repetidoras en diferentes lugares del país y finalmente lo hizo a la inversa, es decir desde La Habana. “Al principio fui comentarista deportivo en el Noticiero Onda Oriental, no entendía el deporte pero con los recortes de periódico hacia los comentarios como si fuera un experto”. En Cadena Oriental de Radio, estuvo hasta finales de 1948, compartió con artistas que luego brillarían en las Artes Escénicas cubanas, como Juan Carlos Romero (entonces director del cuadro dramático), Salvador Wood, Yolanda Pujols y Rafael Linares. En los escritores se destacaron Eduardo Riera y Gabriel Coderch. Pera hacia allí de actor, escritor y narrador. Al culminar 1948, la Cadena Oriental de Radio decidió fundar en Santiago de Cuba, una pequeña emisora, Reloj del Aire, 800 Khz., (similar a Radio Reloj) y Pera fue nombrado su director. “Duró dos años, transmitía desde las 6 a.m. hasta las 12 de la noche. La planta introdujo adaptaciones técnicas, entre ellas el metrónomo electrónico. En bloques de una hora ofrecía comerciales y noticias, que generalmente redactaban sus propios periodistas. Allí también laboró ocasionalmente Yolanda Pujols, junto a su hermana Carmen que se formó allí como locutora, por azar, pues era recortadora de noticias. El Pendulazo, Sección critica, fue famosa, por la denuncia a problemáticas sociales publicadas en la prensa”. Por años, Pera animó, un destacado programa musical donde amenizaba como Director de Orquesta Chepin-Choven, cuya boda se transmitió por Radio. Asistían artistas procedentes de La Habana y otros contratados. El pianista acompañante se llamaba Luis Mariano Carbonell (Premios Nacionales de Humorismo y Musica 2003), declamador devenido, después “El Acuarelista de la poesía antillana”. En 1954 vino con el elenco de Cadena Oriental de Radio, a la emisora matriz de la Cadena en la capital, sumándose como una más a la treintena de emisoras que transmitían acá, lideradas por CMQ. Antonio Pera en esa época simultaneó su labor en el Circuito Nacional Cubano –CNC- (hoy Radio Rebelde) como narrador de Radionovelas, entre ellas: “La virgen de las lomas” (1954), “Taguari”, (escribía Francisco Pazos y protagonizado por Rolando Leyva, quien también había sido uno de los originales “Tres Villalobos”). La serie por varios años compitió con “Leonardo Moncada” (escrita por Enrique Nuñez Rodriguez, Premio Nacional de Radio 2002), y de larga data en la historia de las aventuras radiales cubanas. En octubre de 1955, la prensa lo calificaba así: “Buen animador, voz, dicción, sentido comercial, ha ganado calidad como locutor. No es el animador mas popular de La Habana, porque no ha hablado por CMQ, sino que lo hace por Cadena Oriental de Radio”. En Marzo de 1958, ingresó a la TV, cuando devino fundador del Canal 12 habanero (Telecolor) con los noticieros de la Revista Informativa.  Después del triunfo de la Revolución en 1959, junto a Eddy Martin (Premio Nacional de Televisión 2003) fue designado locutor del Frente Independiente de Emisoras Libres –FIEL- que tenía su planta matriz en el Canal 2 Telemundo, allí ambos hacían noticieros televisivos. Antonio Pera, fue junto a Manolo Ortega (Premio Nacional de TV 2003), uno de los fundadores del Noticiero Nacional de Televisión, trinchera donde por décadas protagonizó el buen decir de la información cotidiana a nuestro pueblo y asumió la presentación de significativos eventos políticos desde cualquier lugar de Cuba. En la década del 60, fue además narrador de aventuras televisivas y animador de Desfile de la Alegría, el estelar musical de la pantalla cubana. Llegó a la docencia antes de jubilarse y también a los jurados de Festivales Radiales y Televisivos, labores que llenaron su tiempo, cuando llegó el nominal retiro laboral. Adalid del buen hablar en los Medios, no hubo curso, taller y conferencia en provincias, en la sede central de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba –UNEAC-, o en cualquier foro, donde no sumara adeptos para el profesionalismo de la locución cubana. Su magisterio vivo llegó a las Comisiones de Evaluación, a la tutoría de proyectos docentes y la enseñanza a las nuevas generaciones. Su hablar sosegado no revelaba su energía insospechada. Siempre cortes y caballeroso, fiel a la Revolución, a su familia, a sus amistades, a sus colegas. Antonio Victor Pera Quintana, se mantuvo en acción hasta el momento mismo de enfermar. Poco tiempo después partió dejándonos un ejemplo perdurable.Fue galardonado con el Premio Nacional de TV-2004. “Lo mas preocupante es la corrección del habla. Todo el que se dirige a través de los medios de comunicación masiva es un comunicador, pero depende mucho de su cultura y de su reserva de vocabulario para llegar a la gente. No se pueden decir disparates”. Bibliografía 1.- Entrevista personal a Antonio Pera 2.- www.radioreloj.cu 3.- Bracero, Josefa. Rostros que se escuchan. Letras Cubanas, La Habana 2002. Fuente: CUBARTE  Por: Mayra Cue Sierra  /14 de Febrero, 2007 

Cepero Brito, patrimonio de nuestra radio y televisión

Cepero Brito, patrimonio de nuestra radio y televisión  Tengo el honor de conocerlo personalmente en los primeros años de la década de los 70 y a partir de ese momento, me corresponde el honor de trabajar a su lado en algunas oportunidades, entre ellas en la animación del Concurso Adolfo Guzmán de 1979. Se forja una amistad muy bonita, que incluye a su esposa María, hasta el día de su desaparición física, victima de un cáncer fatal, a principios de la década de los 90. Su nombre forma parte del patrimonio de la radio nacional, a la que llega en 1939 para engrosar las filas de los llamados anunciadores - porque se limitan a leer anuncios comerciales y presentar números musicales. Cuando en Septiembre de 1940 la profesión adquiere personalidad más definida y se establece el título oficial de locutor de radio, José Antonio Cepero Brito es el primero que accede a examinarse y al ser aprobado, se le otorga el título, no sabemos por qué, con el número cinco..  Siempre afirmaba que era el primer artista de la familia, para enseguida soltar el cascabel de esa espontánea, contagiosa y característica risa, al decir de Enrique Núñez Rodríguez, "un hombre que usaba una guayabera por dentro" . Llegar a ese oficio no fue fácil, porque aún adolescente y durante tres años es fogonero de locomotoras en el Central Washington, para más tarde desempeñarme como oficinista en el ingenio Estrella, en Camagüey, hasta que dos años después, en 1939, viene para La Habana en busca de nuevos horizontes y trabaja como técnico de placas de acumuladores, a la vez que va introduciendo en las emisoras de radio chiquitas, haciendo suplencias.  El gran momento que lo ubica definitivamente como locutor y animador llega el 19 de diciembre de 1945 cuando lo llama una de las emisoras más importantes de la época, la CMQ de Monte y Prado, que lo establece en una plaza fija como locutor exclusivo.  Cuando surge de forma experimental CMQ televisión, el 18 de diciembre de 1950, se convierte en uno de los fundadores, aunque después por algún tiempo sólo se dedica a la radio, porque los dueños del Circuito CMQ querían que hiciera ambas labores por un mismo salario. Tiempo después lo vuelven a llamar y acceden a su justa demanda. Como le dice al periodista Tony González Martin en una entrevista que publica la Revista Bohemia el 27 de mayo de 1988 "Eran tiempos en que había que imponerse a base de calidad y uno tenía que exigir muy bien sus derechos, porque además si me enfermaba o perdía condiciones, me quedaba en la calle y no tenía las garantías de las que todos gozamos hoy".  Por su validez como locutor asume con calidad depurada las distintas facetas de la profesión, lo mismo locutor comercial, que narrador de novelas, locutor de noticieros, moderador de paneles y una donde se distingue sobremanera, la de ANIMADOR. Una de sus características que recordamos es la cantidad de anécdotas que de forma jocosa siempre tiene a flor de labios. Cierta vez en que animaba un espacio pagado por una firma de café, ocurrió que a fin de año los dueños le enviaron como "regalo" dos paquetes de su producto. "Ante tamaña ridiculez, se los devolví con una nota donde les manifestaba que yo lo anunciaba, pero que no lo tomaba, pues prefería otro de superior calidad. Se insultaron y reclamaron ante la emisora. Me sacaron del programa, pero sus ventas comenzaron a decaer y pidieron que yo volviera. Les exigí el doble del salario, ni un "kilo" menos y aceptaron. Cuando regresé una compañera me preguntó por qué yo cobraba el doble que ella. Mi respuesta fue sencilla, "Tú tomaste café y yo no".  Cuando triunfa la Revolución Cubana, se alinea en su columna y se le ve vestir con sano orgullo el uniforme verde olivo de las milicias. Al producirse la intervención del consorcio CMQ, es una de las voces que se levantan en el Teatro Martí, la noche del 13 de septiembre de 1960, para denunciar los programas políticos alentados por los dueños, los hermanos Mestre, para sembrar la confusión y atacar a la Revolución.  Al señalar los momentos más importantes de su extensa carrera artística su memoria se devela para volver la mirada a los primeros años de la década de los sesenta del pasado siglo cuando su voz acompaña los actos más significativos del país o aquellos días gloriosos de abril de 1961, cuando nos informa el curso de los combates por la Patria y al final la noticia que conmovió a la nación y al mundo ¡ Ha caído Playa Girón! Esos son instantes indeleblemente grabados en la memoria de los que vivimos aquellos días, que se trasladan de una generación a otra.  Entre los programas que cuentan con su animación depurada, culta, elegante y alegre, ocupan un lugar cimero en el recuerdo del pueblo su Detrás de la fachada, al decir de Cepero Brito, su programa más popular, el que lo ubica en el corazón de la gente y el que le da la posibilidad de trabajar al lado de la excelente animadora y amiga, Consuelito Vidal. Y Escriba y lea, el más querido, del que es fundador. El que más lo obliga y enseña, y porque entre tan prestigiosos panelistas siempre se siente muy bien... Recuerdo cuando tengo el alto honor de compartir la animación de la Gala Esperando el 26 en Camagüey en 1977 haciendo pareja con él y le pregunto para despejar una duda – Es verdad que los doctores llegan a las respuestas correctas por sus conocimientos o es un montaje para que no decaiga el interés del programa? – Y Cepero me responde " en la completa seguridad que los doctores son personas muy cultas y estudiosas, pero también puedes estar segura, que el más documentado sobre los temas de cada programa soy yo" y soltó su risa.  Y seguidamente ofrece su magisterio, que lo ubica entre el selecto grupo de profesionales de la voz más importantes del país. "La locución depurada– dice Cepero – se puede lograr con buena voz, dicción y técnica, sin embargo la animación es otra cosa, hay que tener agilidad mental, no se puede descuidar el estudio sistemático, porque se requiere de una cultura amplia, buen nivel de información, ser capaz de asumir cualquier situación sin un guión y hacerlo mejor que si estuviera escrito. La animación es el escalón más alto de la locución y de la actuación ".  Al preferir y elevarse hasta ese estadio, José Antonio Cepero Brito integra la trilogía de los irrepetibles junto a Germán Pinelli – el animador cumbre – y Consuelito Vidal. Figuras que coinciden en el tiempo para juntos hacer brillar las ondas radiales y la pantalla de los televisores y perpetuarse en el corazón de su pueblo.  

  Fuente:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/jose_antonio_cepero_brito_patrimonio_de_nuestra_radio_y_television.asp

Tomado de:  En la memoria radial.  Por la Lic. Josefa Bracero Torres.  Portal de la Radio Cubana

Enrique Molina: Actor en cuerpo y alma

Enrique Molina: Actor en cuerpo y alma  Siete meses y siete operaciones. Se dice fácil, pero, en verdad, hay que amar mucho la profesión para exponerse a un quirófano, literalmente, por amor al arte. Y eso hizo el gran actor Enrique Molina hace algunos años, cuando le propusieron que interpretara, nada más y nada menos que a José Martí, nuestro Héroe Nacional. Tuve que insistirle para que se decidiera por fin a hurgar en recuerdos muy tristes, que el tiempo, que lo cura todo, se había encargado de ubicar en esos rincones oscuros de la memoria.  «Te lo cuento, porque me lo preguntas, porque es una manera de mostrar cómo los actores también nos sacrificamos para hacer nuestra labor. Y es que somos románticos, soñadores» me dijo con esa voz pausada, enérgica y a la vez tan familiar, para después de una breve pausa, empezar a excavar:  «Había terminado de interpretar a Lenin, cuando apareció la idea de llevar adelante una serie de cinco capítulos sobre la vida de Martí, y claro, yo ni pensar que iba a ser a mí a quien escogerían. Un buen día, Lilian Llerena me fue a buscar a la casa para ver si yo estaba en la disposición de bajar unas libras y de someterme a una sola operación para afinarme un poco la nariz. Ella creía que con el maquillaje se podría concluir el trabajo. Así que acepté e ingresé en el Clínico Quirúrgico, pero no imaginaba que estaría siete meses hospitalizado, porque en vez de una serían siete intervenciones.  «La nariz hubo que operármela en dos partes, pero también los ojos, las orejas, después hubo que echarme el nacimiento del pelo más atrás, y luego quitarme todo el pellejo que me sobraba producto de las 42 libras que había bajado en un mes. Entre una y otra había que dejar un mes por el medio, porque se utilizaba anestesia local en la zona de la cabeza, y era muy riesgoso.  «Cuando ya estábamos preparados e íbamos a hacer el casting para el resto del elenco de la serie que, por cierto, había crecido de cinco capítulos a 15 películas de 16 mm , para la televisión, de modo que fuera un material que quedara para la posteridad, el entonces presidente del ICRT nos llamó a Lilian y a mí para informarnos que, a pesar del interés del Instituto y de la dirección de la Revolución , había que detener el proyecto porque en breve se daría la noticia oficial de que comenzaría el período especial. Ciertamente costaba mucho dinero.  «Y nada, me dijeron: Mira, Molina, no es posible..., y te puedes imaginar. Lo entendía, claro que lo entendía, pero aquello me había tomado dos años y medio de mi vida entre operaciones, ensayos, estudios. Eso me golpeó. Confieso que estuve a punto de retirarme, pero mi esposa, mis hijos, mis compañeros del medio me ayudaron muchísimo, y los escuché. Me fui para Camagüey a filmar aquella serie que se llamó Hermanos, con Rogelio Blaín y un equipo maravilloso de actores y técnicos, con los que estuve como siete meses en esa provincia. Cuando regresé a La Habana me enrolé en otras cosas y la vida tomó nuevamente su cauce.  «Sí, me puso mal, ¿cómo no iba a ser así, si con la figura de Lenin que respeto, pero que no me era tan cercana como la del Maestro me lo había tomado tan a pecho, con tanta fuerza cuando protagonicé El carillón del Kremlin y aquellos cinco cuentos relacionados con su vida, qué se podía esperar que pasara con esa serie sobre Martí? A ese proyecto le entré con toda el alma, y claro que tiene que doler. Lo que más me molestaba eran las razones: estos cabrones con el lío del bloqueo. Yo soy uno de los que lo ha sufrido en carne propia».  Y pensar que Enrique Molina, el más camaleónico de nuestros actores, quien en estos momentos se encuentra grabando la telenovela Polvo en el viento, bajo las órdenes de Xiomara Blanco (Tierra brava, Destino prohibido) llegó a la actuación por casualidad. Aunque nació en Bauta, provincia de La Habana , su abuela, que lo había criado se lo llevó a Santiago de Cuba en 1960.  «Supe de una convocatoria del Conjunto Dramático de Oriente, que así se llamaba en aquella época, y me presenté, sin embargo me desaprobaron. Pienso que ese interés por la actuación nació de una situación económica, porque entonces ganaba 69 pesos mensuales, y tenía un hijo —me casé muy joven, a los 18 años ya era papá. Me enteré de que en el grupo de teatro le pagaban 150 pesos a los actores, y eso acabó por decidirme: la posible mejoría económica, tanto fue así que volví a insistir. Félix Pérez me dijo que regresara, que él hablaría con los directores. Y parece que sí, porque me aceptó el mismo que me había rechazado anteriormente. Quizá él también se sensibilizó con mi problema.  Recibí realmente muchísima ayuda de los actores y las actrices que estaban allí, fundamentalmente de Félix, de Raúl Pomares, de Luis Carreres, y muchos otros. De ese modo fui descubriendo poco a poco la actuación, la fui sintiendo, hasta el día de hoy».  — ¿Y cómo se produce el paso hacia la televisión?  —Ya estando en teatro, empecé a asistir a la CMKC para hacer la programación dramática y aprender la lectura interpretativa que se hacía en los espacios radiales, pero la verdad es que nunca fui ni regular, es un medio donde nunca di pie con bola. Más tarde, el mismo grupo de teatro hizo una selección de seis actores que envió a la capital para que recibiéramos un seminario impartido por Humberto Arenal. A nuestro regreso ya se fundaba Tele Rebelde, y los compañeros del canal comenzaron a visitar al grupo de teatro, al Guiñol, al Conjunto Folclórico de Santiago para conformar la plantilla. Me probaron, me preguntaron si quería pasar y acepté. De eso ha transcurrido tanto tiempo que ya me jubilé oficialmente, lo que quiere decir que cumplí 42 años de trabajo, fundamentalmente dentro de la televisión. El teatro fue muy fugaz y, bueno, el cine, que me ha permitido estar en unas cuantas películas: algunas con personajes más importantes; otras con roles de menos aparición en pantalla, pero para nada desestimables.  —En el cine todo empezó por El hombre de Maisinicú...  —Esa fue mi primera película, mi primer contacto con Manuel Pérez para quien también era su ópera prima. Para mí fue una experiencia muy impactante, independientemente de que asumí un personaje que no tenía mucha trayectoria en la película.  Lo que más me interesó de aquella historia fue conocer a Manolo como realizador, como ser humano, sus inquietudes, su manera de dirigir a los actores. Luego tuve la suerte de acompañarlo en La segunda hora de Esteban Zayas y más recientemente en Páginas del diario de Mauricio. De sus cuatro películas, yo he estado en todas, excepto en Río negro. Manolo es de esas personas con las que uno siempre quisiera seguir trabajando, por su talento, por su capacidad, por el rigor con el que se desempeña.  — ¿Por qué los directores debutantes quieren tenerlo en su elenco?  —Mira, no sé, yo tengo un instinto, me gusta participar de las primeras experiencias de la gente, dar mi apoyo de una manera o de otra. Disfrutar de eso es genial. En la película El Benny, por ejemplo, se estrenó mucha gente: Jorge Luis Sánchez como director de largometrajes de ficción, Renny Arozarena como protagonista absoluto, Olguita como productora ejecutiva, Pepe Riera como director de fotografía, a pesar de tener una carrera internacional envidiable... un montón de gente, y yo pienso que esa fue una de las cosas más bonitas que le pudo pasar a la película, porque todos estaban muy motivados, porque cuando es la primera vez siempre se pone el extra. Y ahí está el resultado: El Benny ha sido una maravilla.  «Y sí, como dices, estuve en el debut de Humberto Padrón con Video de familia, en el de Manolo Pérez con El hombre..., y en el de Daniel Díaz Torres. También en el de Alejandro Moya con Mañana. En el caso de Humberto Solás, un cineasta con un historial impresionante, fui yo el que se estrenó con él en Barrio Cuba, una experiencia formidable. Con Solás tenía muchas ganas de hacer cine y por fin se dio. Espero que este sea el punto de arrancada para próximos empeños».  —Últimamente es muy extraño ver una película cubana en cuyo reparto usted no esté...  —En Cuba se realiza bien poco cine por los problemas económicos que todos conocemos. Hace algunos años se rodaban 12 películas al año, que no era mucho comparado con los países desarrollados, pero dentro de América Latina se mantenía un buen ritmo. Por lo demás, casi todos los largometrajes eran de producción nacional. Ahora no, ahora hay que contar con ayuda foránea para poder filmar y eso establece muchas limitaciones. Con esto te quiero decir que en la situación actual se puede dar con un canto en el pecho el actor que pueda aparecer en al menos una de esas pocas películas que se hacen en el año. En el pasado Festival de Cine de La Habana , tuvimos la suerte de presentar cinco y yo participé en tres: El Benny, Páginas del diario de Mauricio y Mañana; por tanto, puedo considerarme un actor dichoso.  —Es verdad que el cine es lo que queda, pero en la televisión ha sido multipremiado por Lenin, El carillón del Kremlin, En silencio ha tenido que ser...  —Es cierto, he recibido varios premios en concursos e importantes reconocimientos, y eso es muy estimulante, pero también representa mayores compromisos. Cuando uno hace un trabajo que medianamente alcanza una calidad, sabe que está obligado a subir la parada un poco más o a mantener ese nivel, por una cuestión de respeto al público, porque él se merece todo lo mejor que uno le pueda dar.  — ¿Cuál es el método que emplea Molina para lograr tanta organicidad?  —El sentimiento y la verdad, no tengo otro porque no estudié, no soy actor de carrera. A mí no me quedó más remedio que aprender con los golpes de la vida. Así me fui dando cuenta de que esta es una profesión en la que hay que ser muy sincero, muy honesto. Cuando no hay sinceridad, cuando no hay verdad en lo que estás haciendo, ni tú mismo te lo crees, y en esas condiciones, ¿qué quedará para el resto? Yo soy de los actores a los que le encanta que el público crea en mí, y para lograrlo a veces tengo que virarme al revés como una media. Es el precio, pero lo pago con gusto.  Estoy convencido de que esta profesión a la cual he dedicado tanto años es perfecta para entretener, pero también para formar, para orientar, para sensibilizar a los demás, y a ella me entrego en cuerpo y alma».  Fuente: Juventud Rebelde Digital   Por: José Luis Estrada Betancourt   07 de Mayo, 2007   

Detrás del tilo... tres talentos

Detrás del tilo... tres talentos

 No es fruto de la casualidad, tampoco, una intervención divina de los dioses ni, mucho menos, una condescendiente acción del jurado: la canción Detrás del tilo, interpretada por Vionaika Martínez, compuesta por Leonardo García y con arreglos de Pucho López, ganó por sus cualidades el primer Premio del XV Concurso Adolfo Guzmán, concluido la pasada semana. 

La trascendencia y el talento artístico presentes en estos tres músicos villaclareños, resultan argumentos válidos para entender la razón de la entrega del magnífico galardón. Por vez primera, y por separado, el trío de virtuosos expresa aquí sus impresiones sobre logro alcanzado en ese concurso de música, organizado por el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), declarado como el más importante del país.

 VIONAIKA: LA VOZ 

Con una disfonía atroz, la considerada una de las mejores cantantes del centro del país desde hace un buen tiempo, accede a la entrevista. Una impertinente gripe afectó sus cuerdas vocales, aunque, por fortuna, después de concluir la competencia.     

No obstante, aún se le nota la alegría del triunfo. Ahora, con gran esfuerzo solo hablará, pero todavía, que nadie lo dude, le queda un mundo por cantar. «Leonardo me escogió desde un principio, habló conmigo y accedí gustosa.

Ya  había trabajado antes sus obras y las conozco. Me gusta interpretar sus canciones, pues tienen un estado intimista, profundo, sincero… Él no va de manera directa a la esencia del tema, ni lo presenta con esquemas, sino que te da la opción para interpretarlo como lo sientas, lo vivas. Te brinda la posibilidad de creer o no creer lo que quiera decir o expresar la letra.

En sus composiciones, las ideas e imágenes permiten entenderlas como las percibas.»  «Fue la primera vez que participo en un concurso de esta magnitud. Estaba muy impresionada y emocionada, sobre todo el día de la premiación. Sinceramente,  no esperaba un Primer Premio; me sorprendió muchísimo. Cuando me avisaron que debía salir otra vez al escenario a cantar, por haber ganado el primer lugar, se me hizo un nudo en la garganta. Saqué fuerzas para poder hacerlo.

Sin embargo, sí puedo decir que siempre estuve muy segura en cada presentación, a pesar del nerviosismo que provoca subir a un escenario de esa envergadura.  «Fue algo inesperado. La opinión del jurado para argumentar el otorgamiento resultó impactante; elogiaron la interpretación de la canción y concordaron en lo difícil y compleja de cantar. No tengo idea de si vuelva a participar en otro ‘Gúzmán’, pero estoy muy contenta.» 

LEONARDO: LA CREACIÓN 

Inmerso en las tareas del hogar me recibe Leonardo García, el hacedor de canciones, el juglar humilde, el poeta amigo. Profesional y personalmente, este es un excelente año para el cantautor: poco a poco, sus canciones toman vuelo en voces de diversos intérpretes, y también su compañera prueba el sabor de la maternidad. Él se estrenará como padre, y de seguro la bienvenida criatura crecerá abrazada por el amor de los progenitores y será musa de melodías que inundarán los rincones del hogar.  «Esta fue la cuarta ocasión consecutiva en que me presenté al Concurso.

No hice la canción expresamente para el certamen, no acostumbro a eso. Para mí las cosas hechas, en su mayoría, con premura o por compromiso no terminan con buena calidad. Detrás del tilo me llevó alrededor de dos meses crearla. No resultó fácil. Casi todas mis composiciones llevan tiempo, pues trato de sacar lo mejor de cada una; llegar a lo más hondo. La escogí porque me pareció muy acorde con las exigencias del ‘Guzmán’. Es una de mis piezas preferidas, y compleja. El texto y la música quedaron bien elaborados.  «Siempre pensé en Vionaika para su interpretación.

 Conoce mi obra y, además de ser una persona cercana a mi trabajo, es muy buena cantante. Yo no tenía dudas de que la canción solo debía ser cantada por una voz como la de ella. También, hablé con Pucho López poco después de enviar el tema. Sabía que un gran músico como él haría un trabajo exquisito.   «Para mí lo más importante nunca ha sido ganar un premio, aunque sí hago hincapié en el arreglo, la grabación, en la calidad de la obra. Eso es lo valedero.» 

PUCHO: EL MAESTRO

 Víctor (Pucho) López Jorrín, germinó de una tradición familiar que, desde el autodidactismo, embebió las raíces y las sonoridades más autóctonas de la música cubana y se empinó hacia las complejidades armónicas y de improvisación del jazz, hasta estacionarse —en medio de una intrépida mirada escrutadora— justo en un pedestal de singularidad. Su periplo por legendarias agrupaciones en los 70 y los 80 del siglo pasado(Los Fakires, Raíces Nuevas, Música Moderna…) refleja el constante reclamo de su virtuosismo.   El maestro Pucho López, junto dos grandes de la música cubana —Juan Formell y Sara González—, en el Festival por el quinto aniversario del programa televisivo Cuerda Viva.  

Ahora acaba de regresar de Ecuador, sitio donde intervino en un memorable concierto que dio Sara González, y con absoluta seguridad, antes que concluya el año, estará otra vez junto a nosotros, como afirmó, en un necesario e impostergable reencuentro entre aquellos hacedores que cuatro décadas atrás deslumbraron en una formación única: la Orquesta de Música Moderna. El último lauro de García y Vionayka, casi al instante, trajo a Pucho otras reflexiones contenidas en un alígero y concluyente diálogo:   «Ya yo había trabajado otra pieza de Leo que está en el repertorio del grupo de Vionaika.

Pero, él es de los autores que pueden cambiar de una obra a otra casi bruscamente y entonces no se cumple la fórmula de arreglista y compositor como pareja de trabajo. Esas cosas se cumplen en el ámbito comercial como manera de asegurar el éxito y repetirlo con los mismos ingredientes. Pero, este no es el caso. «Un tema enigmático, con una atmósfera ideal y muy de estos tiempos. Tiene ese ambiente tranquilo, clásico de las baladas inglesas, en las que toda la complejidad melódica se resuelve en un poco más de una octava. Posee un texto rico y, sobre todo, muy pegado a la melodía, nunca se divorcian ni por un instante. Leonardo debe haber compuesto las dos cosas a la vez: única manera de lograr eso. 

«El trabajo del arreglista se parece mucho al del sastre en lo que a apoyo se refiere. Los dos están en la "obligación" de hacer lucir bien a alguien a la vez que brindarle comodidad y seguridad. Claro está, no es lo mismo cortar tela que combinar sonidos, pero básicamente se parecen mucho. En este caso yo tuve en cuenta tres cosas fundamentales, cual medidas de sastre: la composición como obra inspirada a la cual hay que respetar, la intérprete dentro del tema y el concurso. Nadie manda una obra a una competición de esa magnitud sin pretender ganar. Eso está claro. Por tal motivo agregué un vocalizo al final que dio por resultado un grandioso de orquesta clásico de los concursos. Es como el sastre que agrega una cola al vestido de novia acorde con el evento, para resaltar la elegancia y arrancar aplausos.  «Leonardo es un autor de canciones exquisitas y de muy buen gusto.

 Tiene esa delicadeza que arrasa. Salvando distancias de época y de razonable respeto a los grandes, para mí es un Chopin trovador; y Vionaika, una cantante madura y de muy buena voz, solo le queda darle rumbo a su carrera porque el problema no es cantar bien, sino tener gente que te oiga y te respete en el país, en el mundo; de lo contrario, pasará al igual que tantas veces a lo largo de la historia de las provincias: pasa alguien ya viejito y en un banco del parque del pueblo se comenta: «Esa que va por ahí pudo llegar muy lejos…» 

DETRÁS DEL TILO

Autor: Leonardo García 

A menudo buscarte me cambia el airecomo le cambia el color al sendero,el cantor del charco se muda también de lugary hubo partes del cuento que no me dijeron.A menudo besarnos detrás del tilome desaparece en el árbol contigo.El señor del charco nos mira y se pone a cantaruna parte del tango que no me he aprendido.Entonces oigo nacer la hierba muda,como la música soy en tu cordura,puedo llegar a tus costas, jinete de mar,y navegarte bien.El aguacero empezó como ninguno,ya no me alcanza la voz con tanto ruido,solo me salvan tus orcas, jinete de mar,de este oscuro largo.A menudo buscarte me cambia el airecomo le cambia el color al sendero,el cantor del charco se muda también de lugar y hubo partes del cuento que no me dijeron.

 

Fuente:  Francisnet Díaz Rondón   / 04 de Mayo de 2007

  

 Tomado de http://www.vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/cultura.tpl.html&newsid_obj_id=11564