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#CubaRadio90 : Manuel Andrés Mazorra: "En la Radio voy a seguir"

#CubaRadio90 : Manuel Andrés Mazorra: "En la Radio voy a seguir"

Escrito por María Salomé Campanioni   / Portal de la Radio Cubana

"Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho y las lágrimas en los ojos; y les haga el supremo bien de sentirse generosos", afirma una frase de nuestro Héroe Nacional José Martí. Y es esa, y no otra, la que vino a mi mente al percibir el rostro emocionado de Manuel Esteban Andrés Mazorra en su andar por el piso 10, del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), cuando se anunció su designación como Premio Nacional de Radio 2012.

Y no es para menos, pues este hombre de nuestra Radio siente en su alma generosa el empuje de un medio que llegó a su vida hace más de medio siglo, y con la misma estirpe de los nacidos en Punta Brava, con el simbolismo de Antonio Maceo en su pecho, ha llevado en sus hombros el peso de la organización, estructura y nacimiento de varias unidades y proyectos que ha impulsado el ICRT para la Radio, y hoy son incluyentes en el sistema que este 22 de agosto cumple ya 90 años de transmisiones ininterrumpidas.

Sus primeras impresiones, luego de la noticia de tan merecido estímulo, quedaron en la red digital del Portal de la Radio Cubana:

"Obtener este Premio es lo más importante que me ha pasado en la vida desde que me inicié y desde que confiaron en mí cuando era un muchacho de apenas 25 años y me seleccionaron para dirigir aquella emisora que se llamaba por 'La Voz de Isla de Pinos´, y que los jóvenes de hace 50 años transformamos en lo que es hoy: 'Radio Caribe´, desde la Isla de la Juventud."

"No puedo dejar de recordar a aquellos muchachos y muchachas graduados de la escuela llamada "Más Revolución", que fueron a la Isla a construir y crear allí el sistema de la Radio. Un ciclón: El Alma, fue el detonador de todo, pues luego de su paso por el país, el slogan era recuperar lo perdido y avanzar mucho más, aquella fue una tarea titánica de la juventud, por eso este Premio me llena de orgullo".

"No tengo palabras para explicar lo que se siente, porque la Radio es un hecho colectivo. Cualquier premio tiene una cola enorme de hacedores, a la Radio uno le aporta sus conocimientos, pero uno mismo tuvo que aprender con los de más edad, quienes fueron fuentes donde se bebió sabiduría. Ahora recuerdo a muchos, entre ellos, a Antonio "Ñico" Hernández, a "Bejuco Ramírez", a Pepe Gutiérrez, y a muchísimas personas que dejaron un sello en nuestra Radio, y es el legado que uno pudo recoger".

- Y su emisora de la familia cubana, Radio Progreso, cómo cree que acoge este Premio Nacional?

"Radio Progreso es para mí algo especial porque desde que quise a la Radio la quise pensando en Progreso. Me acerqué para ser operador de audio, fui después en 1981 jefe de transmisiones de allí, mucho antes de participar en la Dirección Provincial de Radio y de asistir al desarrollo de la Radio en Etiopía. En 1994 luego de haber laborado en la creación y construcción de la productora que hoy es Radio Arte, la vicepresidencia del ICRT me asigna la altísima responsabilidad de dirigir Radio Progreso.

"Confieso que es una escuela, una gran escuela que se lleva por dentro y por fuera, donde aprendes la dinámica de una planta radial, por una parte estás transmitiendo y por la otra estás adoptando decisiones".

-Hace muy poco fue acreedor del Premio de Periodismo Juan Emilio Friguls por la Obra de la Vida, y ahora el Premio Nacional de Radio 2012... ¿Cuál es, en su criterio, el reto de la prensa radial que hacemos hoy en Cuba?

"Tenemos un reto inmenso, y es el de hacer el mejor producto radial posible, pero sobre todo respetando el lenguaje de la Radio. Uno de los problemas que tenemos hoy es que no se respetan las técnicas. En estos momentos con la incursión de las nuevas tecnologías ya no se contrastan las fuentes, y el síndrome del "facilismo" va apoderándose de parte del trabajo en las redacciones periodísticas. Hoy cuando anuncias una entrevista, al escucharla, te das cuenta que se estructura de la siguiente manera: La pregunta, una declaración de la fuente, y la despedida, de ese reporte, salen como por arte de magia varias versiones para los diferentes espacios informativos.

"Otro de los males que radiofónicamente nos acechan es el relacionado con la imitación a las radios extranjeras, a veces escuchamos a periodistas con una entonación que no es la suya, y locutores y/o narradores jugueteando con la sonoridad, y los tonos y frases verbales que no pertenecen a nuestras tradiciones e idiosincrasia; yo siempre digo que a nosotros nos llega una influencia negativa de la radio enemiga que podemos frenar, puesto que nuestras emisoras hay una escuela muy cubana, formada sobre códigos del periodismo radial verdaderamente excelentes.

"Nuestros productos periodísticos deben concebirse con un lenguaje que la gente comprenda y que nuestro oyente, en cualquier lugar donde se encuentre, se entere del mensaje, ya sea porque la Radio, lo reiteró, o porque aplicó con acierto el lenguaje radial.

"Hay que abrir espacios de intercambio y trabajar en pos de una mayor profesionalización del periodismo radial cubano. Juan Emilio Friguls fue un periodista de la Radio que jamás habló ante un micrófono, pero sus textos, su profesionalidad, su impronta, nadie los discute, porque él supo siempre respetar ese lenguaje, el de la síntesis y del verbo adecuado, en el momento adecuado, con un profundo compromiso ético y revolucionario".

- Y en la aplicación y apropiación de las nuevas tecnologías, ¿qué nos falta?

"Hay un sinfín de aplicaciones, programas que ofrecen las computadoras para los periodistas de la Radio, sin embargo, mucho de nuestros colegas no aprovechan esas nuevas técnicas, las desconocen, no hacen lo posible por aprender, y no hacen suyo el trabajo de guión-edición-montaje-transmisión, que resulta clave.

También estuvo compartiendo su experiencia como radialista por Bolivia, de donde trajo la certeza de haber hecho un viaje de "Maestro – Aprendiz". ¿Por qué?

"En Bolivia apoyamos el desarrollo de la Radio en el trópico de Cochabamba. Allí no solo asesoramos, si no también que aprendimos, pues allí muchachos y muchachas grababan la información en sus celulares, y la editaban, y aunque la situación económica obligaba a trabajar a veces hasta 4 ó 5 en una misma idea o proyección del trabajo editorial, nosotros veíamos cómo ellos se desarrollaban en este nuevo mundo de las tecnologías digitales, y aprendimos muchas cosas. Por ejemplo, cuando fuimos allí pensamos encontrarnos con emisoras del Estado, igual que las nuestras, con plantillas aprobadas, etc, y no, nada de eso: nos encontramos con emisoras autofinanciadas, que son propiedad del movimiento social que dirige Evo Morales y allí si hay multiplicidad de oficios, los llamados 2hombres Radio" de verdad".

El próximo 3 de octubre cumple 74 años, y quisiera saber qué reserva en su quehacer Manuel Esteban Andrés Mazorra con más de siete décadas de existencia y más de media centuria en la Radio...

"Yo, siempre estaré al lado de mi familia. Mi familia que es esta Radio a punto de cumplir 90 años. Que no nos sentimos viejos, aunque a veces tengamos dificultades en los huesos para caminar.

"Desde los 14 años cuando era miembro de la Asociación de Jóvenes de Esperanza de la Fraternidad (juventud masónica) en mi natal Punta Brava, creamos radio base y nos hicimos de un tocadiscos, amplificadores y un micrófono... con eso emitíamos mensajes y ya éramos queridos por esa vocación de servicio público.

Hoy cada madrugada, al llegar a la dirección de "A Primera Hora", la Revista Informativa de Radio Progreso, y pensar en todo el tiempo vivido y andado, me doy cuenta que no hay mejor medio que la Radio, esa dinámica, esa posibilidad de crear, de hacer, de construir en colectivo y de forma individual.

Eso se disfruta tanto, y llena tanto el alma, que es la misma vida. Por eso, periodista, puedes poner en el titular que "En la Radio voy a seguir".

http://www.radiocubana.cu/index.php/radialistas-cubanos/11-periodistas/3772-manuel-andres-mazorra-qen-la-radio-voy-a-seguirq

En audio Reporte Especial: #CubaRadio90 desde el centro de Cuba

Radialistas veteranos de la CMHW hablan sobre su vida en la radio a propósito de este 22 de agosto, aniversario 90 de la Radio Cubana.  Entre ellos, nuestros locutores estrellas de toda una vida:  Machín de la Peña, Franklin Reinoso, Alfredo Iturria y Víctor Manuel Menéndez.  También, personalidades del periodismo radial como los maestros Aldo Isidrón del Valle y Luis Orlando Pantoja; además de los directores de programas insignes Rogelio Castillo y Machado González.

Escuche en audio este reportaje de CMHW realizado por mi colega Dalia Reyes Perera.

#CubaRadio90 En audio: Mensaje de Ramón Labañino para radialistas apasionados

Felicitaciones en nombre de los Cinco antiterroristas cubanos por el 90 aniversario de la Radio Cubana

#FidelCastro: Líder del gran programa que es #CubaRadio90

#FidelCastro el 24 de febrero de 1994: "...Podemos tener en la Radio un arma contundente..."

Descargue este audio en formato MP3

Foto: Roberto Chile

#CubaRadio90 Radio Cubana: El rostro hermoso de la palabra interminable

#CubaRadio90 Radio Cubana: El rostro hermoso de la palabra interminable

Escrito por Josefa Bracero Torres / Tomado del Portal de la Radio Cubana

Mis primeras memorias semejan un cuento infantil, que me contaba mi padre. Eso sí, de un hada real, por su dramatismo final. Me decía que los más antiguos recuerdos que guardaba en sus oídos eran aquellos ruidos infernales de los incipientes radios, conocidos como de galena. Pero gracias a esos pocos radios, en 1932, en uno que tenía la bodega más cercana, pudo escuchar, en medio de tales sonidos, las primicias acerca de la peligrosidad de un ciclón que se acercaba a las costas de su provincia, Camagüey, y el que, finalmente, el 9 de noviembre del propio año, causó la masacre más grande que un fenómeno atmosférico pudo haber ocasionado en el país; lo devoró todo, muy pocos fueron los sobrevivientes del que era entonces poblado de Santa Cruz del Sur.

Se me ocurre decir, para comenzar mis recuerdos más vívidos: Éranse una vez aquellas voces que no se sabía de dónde llegaban, pero que se sentían muy cerca, como si estuvieran allí rodeándonos, esclavizándonos. La familia solo suspiraba. Había que hacer silencio, solo ellos hablaban. Para los más pequeños, eran como voces angelicales que nos decían al oído tantas cosas desconocidas. Pero, ¿qué sería aquello de «ábranse las páginas sonoras de La novela del aire, para llevar a ustedes la emoción y el romance de un nuevo capítulo». O que un señor llamado Rafael del Junco se pasara más de un mes sin querer hablar. En mi casa todo el mundo se mantenía alerta como el que está al lado de un ser querido muy enfermo. ¡Qué maravilla era aquella que hacía olvidar a la gente sus propios problemas!

Asimismo, surgía la curiosidad infantil: ¿cómo llegaban esas voces a la caja cuadrada, que en mi casa llamaban radio, y los que, gracias a la tecnología, ya superaban la etapa de los de galena? ¿Qué magia era aquella? ¿Cómo eran esas personas: bonitas, feas? Lo cierto es que comenzábamos a conocerlas por la voz, nos enamorábamos de aquellas voces bien timbradas, muchas preciosas, y se fue produciendo el hechizo. Para mí, hasta 1952, cuando llegó la televisión a Camagüey, eran los queridos rostros de la fantasía. Tengo que confesar que en la mayoría de los casos se reafirmó la admiración, pero en algunos se rompió el hechizo. El príncipe azul había desaparecido. Pero quedaba su voz.

Eso no hizo disminuir el amor que sentí por todos cuando tuve el honor de llegar a su tiempo y compartir su espacio y, más allá de una voz o de un rostro, conocer verdaderamente las virtudes de tantas personas que amaron profundamente y se aplicaron con talento al desarrollo de la Radio en Cuba, por fortuna para nosotros uno de los prístinos países en Iberoamérica, que dispuso del más grande acontecimiento de la comunicación y de la cultura, al comenzar el siglo XX.

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Los primeros equipos eléctricos para transmisión telegráfica

Ahora un poco de historia. Gracias a tanta inteligencia y capacidad técnica mundial, desde 1833, con los inventos de Michael Faraday, Samuel Morse, Antonio Meucci, Tomás Alva Edison, Emil Berliner, Heinrich Hertz, entre otros, Guillermo Marconi logró transmitir energía en forma de clave Morse, en 1895, dotando al mundo de la telegrafía sin hilos. Después de varias pruebas, en 1901, proyectó una señal y cubrió 3,300 kilómetros en Canadá. Ya el mundo podía comunicarse en códigos cifrados, con la posibilidad de ser captados en un receptor adecuado.

Por sus investigaciones, la emisión de la voz humana fue aportada por los descubrimientos del canadiense Reginald Fessenden. Pero no bastaba, por fin dos nombres se sumaron al gran descubrimiento que unió a los dos siglos: el inglés John Fleming y el norteamericano Alexander Lee de Forest con el aporte de la lámpara de diodo, el primero, y las válvulas de electrodos, conocidas por triodo o audión, fruto del ingenio del segundo.

Aquel develamiento se produjo en 1907. Ya con los tubos al vacío, capaces de enviar y recibir, o lo que es igual, la emisión de ondas hertzianas, que permitían la decodificación de la palabra y el sonido, llegó al mundo esa amiga para toda la vida: LA RADIO.

Después vendría el descubrimiento del transistor —por los científicos norteamericanos, Bardeen, Stchockley y Brattain— con el que se elevó la calidad de la Radio y la convirtió en compañía inseparable. Y así ha continuado y proseguirá su paso, en correspondencia con los adelantos científicos.

La primera emisora radial reconocida con un servicio regular fue la KDKA de Pittsburg, en Pensilvania, Estados Unidos, que salió al aire desde un garaje de la firma Westinghouse. En 1920 los radioaficionados norteamericanos, podían captar en sus receptores de galena las transmisiones regulares que realizaba Frank Conrad, desde esta emisora, que en un principio difundía su señal los miércoles y los sábados por la noche, en un entorno reducido.

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Manolín Alvarez, pionero de la Radio en Cuba

Por eso al mirar en retrospectiva el camino recorrido por la Radio en Cuba, desde el 22 de agosto de 1922 hasta el presente, mi admiración es cada vez mayor al recordar a los primeros quijotes, que en nuestro país trabajaron afanosamente desde antes de la década del veinte por dotar al país del maravilloso invento. Fueron muchos los radioaficionados, entre ellos Manolín Álvarez, el querido asturiano que afianzó sus raíces en el archipiélago antillano, y logró, allá en Caibarién, salir al aire y mantenerse unos días a prueba. Entre otros, debemos mencionar a Oscar Astudillo, Humberto Giquel, Sáenz de Calahorra, Frank Jones... y, por supuesto, al músico mambí Luis Casas Romero y su hijo Luis Casas Rodríguez, que fueron los que pusieron en antena la primera señal de radio, de forma continuada, la 2LC, en la calle Ánimas 457, entre Manrique y San Nicolás, en La Habana.

Sí, era una emisora en extremo artesanal, con un transmisor de baja potencia que después fue ampliado, fabricado por su hijo Luis, de solo dieciséis años, pero a la que no por eso se le puede privar de tal honor. Esta se mantuvo diariamente en el aire a partir de las nueve de la noche, con el sonido inconfundible, que es parte de nuestra identidad, el cañonazo del Morro.

Desde esta emisora, se transmitió el primer parte meteorológico, el primer noticiero, números musicales y programas infantiles en La Habana y también surgió allí la primera mujer locutora de Iberoamérica, Zoila Casas Rodríguez. Estuvo en el aire hasta 1928 y ya, en 1933, Luis Casas Romero inauguraba la COC, primera emisora de Onda Corta en Cuba. Emisora que el pueblo comenzó a llamar la COCO.

Más tarde, en la fecha patria del 10 de octubre de 1922, se fundó la PWX de la Cuban Telefhone Company y, a pesar del discurso en inglés pronunciado por el entonces presidente del país, Alfredo Zayas Alfonso, dirigido al pueblo de los Estados Unidos, no puede negarse que fue una emisora con todos los adelantos técnicos de la época. En el acto inaugural de la misma, hecho reconocido como la fundación de la radio oficial de Cuba, se brindó un espectáculo cultural, amenizado por la Orquesta del Estado Mayor del Ejército, dirigida por el teniente Luís Casas Romero, subdirector de esta agrupación y, entre otros, se dejó escuchar la voz inigualable de la entonces jovencita Rita Montaner, cantando, de José Mauri, Rosas y violetas y, de Eduardo Sánchez de Fuentes, Presentimiento.

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Rita Montaner, de Guanabacoa, la primera voz que se escuchó en la Radio Cubana

Por todo ello, no he podido sustraerme al asombro, la admiración, y otros sentimientos que confluyen en la añoranza, por aquellos días cuando comencé a familiarizarme con el micrófono RCA 44.

Es que durante más de 50 años mi vida transcurrió acompañada por la música y las palabras provenientes de ese mágico cofre, el cual, desde el primer día que penetró en el hogar, ocupó un lugar destacado en nuestras vidas, como intangible cordón umbilical que nos unía, nos comunicaba y nos alimentaba.

No puedo concebir un mundo sin la Radio, la que ha sobrevivido, a pesar de tantos peligros que le han acechado y que le acechan, retos que ella ha sabido afrontar en cada momento. Desde la radio galena hasta el último modelo digital; desde la a veces ruidosa línea telefónica hasta el radioenlace por frecuencia modulada y por satélite. Desde el sonido monofónico, hasta el estereofónico; desde el tocadiscos de setenta y ocho revoluciones hasta la última computadora que sale al mercado; desde el disco de madera de grabación inversa hasta el CD. Desde la radio analógica a la radio digital...

Pero el desafío mayor lo constituyó la aparición de la Televisión, cuya imagen llegó a Cuba en 1950. A ella se integraron incontables artistas y técnicos formados en la Radio y por entonces se decía: «Pobre Radio, ahora sí no tiene futuro». La propia vida demostró que los únicos pobres fueron los que así pensaron.

Incontables veces, en encuentros de programas para niños, he escuchado esta afirmación: «Me gustan más los cuentos infantiles por Radio». Cuando he preguntado por qué, me han respondido: «Porque los veo más bonitos».

Nunca podré olvidar mi gran decepción al ver a través de la Televisión los rostros de aquellos galanes que las novelas radiales, en mi adolescencia, me habían hecho imaginar tan apuestos y hermosos pues, aunque parezca una contradicción, hay que añadir a las ventajas de la Radio, la imagen que no posee, «para tener todas las mañanas, al escuchar las noticias, el derecho de interpretar por nosotros mismos los acontecimientos del mundo». (1) Jamás he visto a la Televisión como una amenaza para la Radio. Rafael Roncagliolo, experto en comunicación afirmó, y yo lo subrayo: «Puede decirse que los ciudadanos se enteran de las noticias por la radio, las confirman por la televisión y las reflexionan al día siguiente, con el diario». (2)

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Tenemos hoy a la Internet invadiéndolo todo en el campo de la comunicación

Tenemos a Internet invadiéndolo todo. Nuevos adelantos científicos llegarán pero la Radio continuará especializándose sin dejarse reemplazar, para compartir el ciberespacio, como lo hace hoy, cuando inserta su imagen auditiva y su palabra escrita en la red de redes y convierte a una pequeña emisora en una gran cadena internacional que no precisa de potentes transmisores.

La Radio se ha ganado la prerrogativa de ocupar un lugar de honor en el hogar, como también, un día, se vistió de transistor y salió a pasear orgullosa para llegar al taller, a la fábrica, a la oficina, al surco, al barco, al auto, al parque... A través de las formas más simples o en sus conspicuas variedades, porta un mensaje gratificador para hacer a nuestras gentes más cultas, más educadas, más optimistas y mejor informadas. Se convirtió en el derecho de las personas a ser acompañadas y también a que se respete su intimidad y sus preferencias. Nadie podrá sustituirla, porque puede llegar hasta el lugar más intrincado, atravesando montes y selvas, muros y montañas, con la mayor inmediatez, y porque está al alcance de los más poderosos, pero también de la gran masa de los desposeídos de este mundo.

Palabras, música, efectos, silencios... los cuatro componentes básicos, en arte combinativo, se han desarrollado en Cuba durante noventa años. Primero, al servicio de la llamada Radio comercial que nos dejó una herencia típica de pobre alcance, de anarquía en la distribución de señales e instalaciones, de cobertura ceñida rigurosamente a los enclaves urbanos con poder adquisitivo. A pesar de contar con más de cien centros emisores, llegaba solamente a un escaso cincuenta por ciento del territorio nacional. Hace ya mucho que nuestra cobertura cubre totalmente el país con radioemisoras nacionales, provinciales y municipales y cerca de un centenar de estudios locales y un servicio internacional, Radio Habana Cuba, que emite en nueve idiomas para todo el mundo, y que de hecho se ha convertido además, en la Internet de los pobres del mundo.

La infraestructura existente es instrumento auxiliar portadora de contenidos informativos, educacionales, culturales y de entretenimiento en una gama que abarca los intereses de niños, jóvenes y adultos y que se sectorializa para gratificar apetencias de mujeres y hombres; de obreros, campesinos y profesionales; de estudiantes y de personas de la tercera edad. Historia, cultura, tradiciones, costumbres, acontecer nacional e internacional, educación para todas las edades, conforman un espectro temático que, consecuente con las aspiraciones y los empeños de nuestra sociedad, brega en pos de la aspiración de convertir a nuestro pueblo en el pueblo más culto del mundo. Los signos de nuestra identidad se combinan con valores universales que enriquecen al ser humano.

La Radio Cubana contribuye de múltiples maneras al desarrollo del país y dentro de ello destacan sus aportes a la consolidación de sistemas de salud, de educación, de formación patriótica e internacionalista, del desarrollo del deporte, de la extensión cultural, y de la orientación social.

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La Radio Cubana contribuye de múltiples maneras al desarrollo de la nación

Un timbre de orgullo de este medio en Cuba salta de inmediato en la mente de la audiencia y es que en sus noventa años de existencia el sonido de la Radio ha dejado huellas profundas en su público con productos comunicativos que han hecho época, a la vez que proyecta junto a normas conductuales y concepciones éticas y estéticas, el sentimiento patrio y la solidaridad humana a cuantos lo requieren en cualquier punto de la geografía universal. En el quehacer de la Radio también emerge, en los afanes cívicos y formadores, el argumento martiano de que «Patria es Humanidad».

No han sido pocos los obstáculos a salvar para producir cambios infraestructurales a partir de una tecnología obsoleta, sin posibilidades de reposición, porque a Cuba, se le cerraron esas vías con la implantación de un férreo bloqueo económico por parte del gobierno de Estados Unidos, que comenzó en los albores mismos de la Revolución. Más tarde, la caída del campo socialista quebró sin previo aviso el desarrollo que se había logrado, para ubicar a la Radio Cubana entre las mejores dotadas de América Latina.

La inteligencia, la experiencia, la capacidad y la inventiva de nuestros técnicos y creadores, a ratos apoyada por la solidaridad internacional, y sobre todo la valoración que siempre ha tenido el Estado revolucionario, permitieron la continuidad sin quiebras de este medio que proyectó su hacer en correspondencia con los avances tecnológicos de los tiempos nuevos.

Dificultades, bloqueos, agresiones, retos constantes, han templado a la sociedad cubana y de ella la Radio es reflejo y partícipe. Vivir en la tormenta y el acoso enseña a luchar, vencer y seguir adelante. Avanzar en medio de lo adverso es escuela y fragua. Por eso, al igual que nuestro pueblo, la Radio siempre tendrá un porvenir hermoso.

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Con este trabajo he tratado simplemente de develar mi memoria que ha atesorado ricas vivencias por más de cincuenta años. Desde los días en que miraba y oía, con carita asombrada, aquel aparato —un radio RCA Victor—, hasta este inconmensurable camino que la Radio me ha permitido transitar y vivir intensamente, desde la radio analógica de placas de acetato hasta la radio digital con discos comprimidos. Suerte que he tenido de vivir como radioescucha mi infancia y adolescencia, y poder asistir al nacimiento de la Radio nueva y caminar con ella para disfrutar del profundo proceso de transformaciones hasta nuestros días.

Muchas anécdotas hicieron nido en el cofre de mi memoria, unas por ser testigo, otras por testimonios de sus protagonistas o por las reseñas que encontré en libros, revistas, anuarios, folletos y periódicos.

Han sido cientos de horas que, durante meses y años de embrujo maravilloso, me hicieron pensar, mientras acariciaba con mi voz el micrófono: «Pasarán los años, terminará un siglo, comenzará otro y la Radio seguirá ocupando un lugar privilegiado en nuestras vidas, para invitarnos a decir todos los días: Silencio se habla... Una generación va y una generación llega y la Radio seguirá siendo, como su historia, el rostro hermoso de la palabra interminable».

Notas

(1) B. Elnadi y A. Rifaat. «La radio, un medio con porvenir». En: El Correo de la UNESCO, febrero, de 1997, p. 11.

(2) Rafael Roncagliolo. «El lenguaje de la radio». Ponencia presentada en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, Zacatecas, México, 1997.

http://www.radiocubana.cu/index.php/articulos-especializados-sobre-la-radio/67-periodismo/3782-radio-cubana-el-rostro-hermoso-de-la-palabra-interminable

#CubaRadio90 : En los 90 de la Radio Cubana, compañía e identidad

#CubaRadio90 : En los 90 de la Radio Cubana, compañía e identidad

En la foto:  Luis Casas Romero (1882–1950), fundador de la Radio Cubana

Por Pedro de la Hoz/ Tomado de Granma

Noventa años después se nos presenta siempre cercana, necesaria, imbatible ante los vaticinios de su declive en la era de la imagen. Incluso aquellos que se apoltronan frente a la programación de la pantalla doméstica o deliran con la aparente infinitud del espacio cibernético, encienden el receptor para poner a punto sus relojes o saber de primera mano cuál será el humor del tiempo en las próximas horas.

La Radio Cubana es y está. El 22 de agosto de 1922 lanzó su primera señal sostenida desde La Habana, aunque deba reconocerse el aporte de otros adelantados en la Isla. Un hecho: las transmisiones experimentales hacia 1912 del ingeniero norteamericano Frank H. Jones en el central Tuinicú, cerca de Sancti Spíritus, quien operó una planta de chispas de dos kilovatios. Otro: la aventura del español aplatanado Manolín Álvarez, caibarienense por adopción, que en 1920, de cuando en vez, lograba poner al aire su voz y una obertura musical.

Pero fue el veterano del Ejército Libertador, Luis Casas Romero, junto a su hijo, el que consiguió que la planta 2LC transmitiera una señal con todas las de la ley: llamada de atención a los posibles y escasísimos radioescuchas a la hora del cañonazo, la simulación del tic tac de un reloj, la lectura del parte meteorológico y algo de música.

Por largos años, la historia oficial menoscabó el acto inaugural de Casas Romero, al atribuirle el nacimiento de la radio a la apertura, dos meses más tarde, a la PWX, propiedad de la mal llamada Compañía Cubana de Teléfonos.

Afortunadamente, la verdad se impuso y hoy celebramos, con el recuerdo de Casas Romero y su 2LC, nueve décadas de una saga de realidades y asombros, cuya memoria no debe ser olvidada.

En nombre de esa memoria se asoman a estas líneas Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez, Onelio Jorge Cardoso, Dora Alonso, Félix B. Caignet, Enrique Núñez Rodríguez, Iris Dávila y otros muchos intelectuales que contribuyeron a que la radio fuera un medio artístico apreciable; aquellas y aquellos que hicieron que entre no-sotros tuviera lugar el parto genérico de la radionovela; los cientos de músicos que hallaron en los estudios la posibilidad por excelencia para promover sus creaciones; los locutores que se convirtieron en una presencia familiar en los hogares; los actores y las actrices a los que la gente ponía un rostro diferente al que tenían; los narradores deportivos que describían con pasión cada jugada en el terreno; los periodistas que, como Guido García Inclán, pusieron las manos en el fuego por la dignidad.

Memoria singular la de un medio que antes de la medianía del siglo pasado contaba con una emisora especializada en noticias y en seguir el paso de las horas, minuto a minuto, y otra para la difusión exclusiva de la música de concierto.

Y que para luchar y honrar la libertad, transmitió desde el 24 de febrero de 1958 los aires insurreccionales desde la Sierra Maestra, cuna de la Radio Rebelde, fundada por el Che bajo la orientación de Fidel.

Variada e intensa es la programación actual de la Radio Cubana, pero su denominador común para por la aspiración de reflejar en sus espacios los valores políticos, ideológicos y éticos de la sociedad que construimos, y proyectar sus emisiones de manera que estén al servicio de los conocimientos, la cultura y la recreación de todos los ciudadanos.

Noventa años después la Radio Cubana, de San Antonio a Maisí sin olvidar la Isla de la Juventud, es suma de talentos y vocaciones, fuente de identidad e irreductible compromiso.

http://www.granma.co.cu/2012/08/22/cultura/artic01.html

#CubaRadio90 : Desde Venezuela felicitan a la Radio Cubana por su noventa cumpleaños

#CubaRadio90 : Desde Venezuela felicitan a la Radio Cubana por su noventa cumpleaños

Cooperantes cubanos que contribuyen al desarrollo y bienestar del pueblo venezolano envían este 22 de agosto sus saludos y felicitaciones a la Radio Cubana con motivo de su aniversario 90.

Escuche detalles en el reportaje de Alexander Jiménez, enviado especial de la Radio Cubana.

En la foto, Abel Ramos, colaborador villaclareño de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP, quien confiesa ser un fiel oyente de la CMHW, como el noticiero Patria, la revista cultural Hablemos y las transmisiones deportivas durante la serie nacional de béisbol.  En Venezuela coordina el grupo de asesores de la ANAP que fomenta la agroecología en comunidades indígenas de varios estados de esta hermana nación.  Tomada de sus álbumes en Facebook.

http://www.cmhw.cu/radio-adentro/12851-desde-venezuela-felicitan-a-la-radio-cubana-por-su-noventa-cumpleanos

#CubaRadio90 : Radio en Cuba, protagonista de la historia patria y tribuna singular de la cultura

#CubaRadio90 : Radio en Cuba, protagonista de la historia patria y tribuna singular de la cultura

Tomado del Portal de la Radio Cubana www.radiocubana.cu

Por ser protagonista y escenario de acontecimientos relevantes de la Patria, y su contribución a la formación de las más firmes tradiciones de lucha de nuestro pueblo, la Radio Cubana recibió el reconocimiento del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el contexto de la conmemoración por el aniversario 90 de las primeras transmisiones radiales en el país, a través de la emisora 2 LC, nacida del ingenio del mambí Luis Casas Romero.

El cuadro que simboliza el homenaje, firmado por el miembro del Buró Político del Partido y vicepresidente del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández, lo recibió Guillermo Pavón Pacheco, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), de manos de Alberto Alvariño Atiénzar, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, quien elogió además el papel del medio de comunicación desde su fundación hace nueve décadas en la difusión de lo mejor de la cultura y la defensa de la identidad de la nación.

El acto coincidió con la apertura oficial de la Primera Bienal Internacional de la Radio Cubana, y se honró con la presencia de Danylo Sirio, titular del ICRT, y una emblemática representación de nuestra intelectualidad, encabezada por Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En sus palabras al auditorio, Pavón Pacheco significó el aporte de la Radiodifusión nacional, que bajo el principio ético de la verdad acrisolado en la Sierra Maestra con la fundación en 1958 de Radio Rebelde, ha acompañado la obra edificada por el laborioso pueblo cubano y conducida sabiamente por Fidel, Raúl y el PCC. "En su camino hasta aquí, infinitos han sido los momentos de alegría y espiritualmente reconfortantes entregados a diferentes generaciones", afirmó.

El vicepresidente del ICRT comentó también sobre los desafíos profesionales de la Radio Cubana en el presente entorno de desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como en la profundización de sus contenidos a fin de demostrar con sólidos argumentos la diversidad del Socialismo que construimos, los derechos humanos conquistados y la democracia que defendemos, justo cuando el mayor archipiélago de las Antillas lleva adelante la actualización de su modelo económico.

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La Radio es sobreviviente heroica del tiempo, expresó Miguel Barnet, durante su intervención hoy en la Bienal Internacional de la Radio Cubana

Como colofón de una mañana evocadora, certeza de una Radio anclada en el alma de Cuba, Miguel Barnet realizó una magistral intervención que encendió el orgullo de todos los radialistas desde la intimidad de sus ideas iniciales: "La Radio es la compañera más cercana, la más cálida, la más entrañable...".

Y así, como quien desgrana afectos en un cumpleaños excepcional, el escritor –todo un enamorado del mágico sonido desde su infancia- obsequió un regalo sublime que conocerá la eternidad:

"La Radio es sobreviviente heroica del tiempo (...) La Radio en Cuba es una tribuna singular de la cultura (...) La Radio, como la poesía, no a va a morir".

Escrito por Onelio Castillo Corderí