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Televisión Serrana: Universal desde lo local

Televisión Serrana: Universal desde lo local

BAYAMO.— Un premio europeo y el éxito de una gira por varias ciudades y universidades norteamericanas, confirmaron recientemente a la Televisión Serrana como patrón de buena factura audiovisual en Cuba.

Seleccionados del certamen nacional Muestra de Nuevos Realizadores para participar en el Festival Filmforum Höchst 2011, de la ciudad alemana de Frankfurt, la documentalista Ariagna Fajardo y su obra A dónde vamos, conquistaron el Premio Joven Cine Cubano.

Es la segunda ocasión que la realizadora de 27 años recibe el galardón del certamen teutón —dedicado exclusivamente a la producción cinematográfica de la Isla—, pues la pasada edición lo ganó con el corto La vuelta, también merecedor de honores en el Festival Nacional de Telecentros en el 2009.

"Siempre es importante un reconocimiento de esta índole, porque es la evaluación de la obra personal desde un visor foráneo, diferente al público que representamos y a quienes tradicionalmente dedica su trabajo Televisión Serrana", dijo a Granma Ariagna Fajardo.

Sin embargo, más allá del tipo de receptores, el éxito es una garantía cuando la calidad estética es el lenguaje común entre realizador y público. Así lo comprobó el documentalista Carlos Y. Rodríguez, al llevar a 12 ciudades y 13 universidades de Estados Unidos una muestra de 21 documentales de los casi 500 que prestigian el dossier de la granmense Televisión Serrana.

"Fue impresionante la avidez que despertamos en el público norteamericano por consumir más producciones cubanas de este tipo; pues es muy exigua la información sobre la Isla, y la poca que tienen es de carácter político o politizada a través del tamiz de Miami", explicó el realizador de 34 años.

"Precisamente, abrir un sendero de intercambio cultural por medio del audiovisual fue nuestro objetivo y el del capítulo Cuba Media Project, de la organización Americas Media Initiative, una de las auspiciadoras de la gira.

"Sin dudas, la muestra logró con éxito establecer ese diálogo, y más aún, incentivar curiosidad por las historias locales que contamos; todo gracias a una herramienta de comprensión universal: el contenido esencialmente humano de los documentales."

Desde sus inicios hace 18 años en el poblado de San Pablo de Yao, del municipio granmense de Buey Arriba, en plena Sierra Maestra, la Televisión Serrana marcó pautas de elevado nivel.

Ahora con una generación que se considera "resultado de una evolución natural de los fundadores", y que por fin forma el ansiado staff de "auténticos hijos de campesinos" apuesta por mantener el sello de calidad, aumentando un poco la dosis de variedad temática, pero conservando el principio fundacional subrayado a Granma por Carlos Y. Rodríguez: "Detrás de cada persona hay una historia para un buen documental."

FUENTE: DILBERT REYES RODRÍGUEZ/ TOMADO DE GRANMA
FOTO TOMADA DE RADIO REBELDE

Periodista de la TV cubana, Gladys Rubio, gana Premio de Medio Ambiente

Periodista de la TV cubana, Gladys Rubio, gana Premio de Medio Ambiente

Gladys Rubio Pérez, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, ganó el Premio Nacional de Medio Ambiente de 2010 por su contribución a la prevención, solución o mitigación de problemas ambientales.

El reconocimiento en la categoría de Persona Natural lo obtuvo por la calidad de su periodismo televisivo, confiabilidad, profundidad, seriedad y profesionalidad de sus trabajos, sobre todo los relacionados con la educación ambiental y el fomento de una cultura científica del pueblo.

Mariana Sacker, especialista del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), dijo también que la galardonada comunica aspectos complejos y difíciles en expresiones comprensibles y amenas, con un enfoque crítico y positivo.

Un estímulo parecido lo alcanzó el Refugio de Fauna Delta del Cauto, en la provincia de Granma, área protegida considerada sitio Ramsar, en alusión a la ciudad de Irán, donde en 1971 suscribieron La Convención sobre los humedales, de importancia internacional como hábitat de aves acuáticas.

Técnicos y especialistas del centro incrementaron las poblaciones de Flamenco Rosado, y  la zona posee la mayor población del Cocodrilo Acutus del país.

A su vez, el Reconocimiento Ambiental Nacional en la categoría de Nivel Básico recayó en la Unidad Empresarial de Base Prácticos del Puerto de Nuevitas, perteneciente a la Empresa Prácticos del Puerto de la República de Cuba, en la provincia de Camagüey.

Los estímulos antes mencionados serán entregados mañana en ese territorio, sede del acto central por el cinco de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, instituido en 1972 en la Conferencia sobre el Medio Humano de Estocolmo.

Ganadores del Premio Nacional de Medio Ambiente han sido desde su surgimiento, en 2001, el máximo líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, los Comités de Defensa de la Revolución, la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario y la Empresa ENERGAS, S.A.

FUENTE: Lino Luben Pérez (AIN)

Entre la esclavitud y el fanatismo

Entre la esclavitud y el fanatismo

Las telenovelas brasileñas continúan provocando un fervor parecido al fanatismo. Ocurre similar fenómeno, en el mundo entero, frente al cine norteamericano que se fabrica en serie para complacer multitudes.

Se ha demostrado que la única manera de contrarrestar tales apasionamientos conlleva el incentivo considerable a la producción audiovisual nativa, y así articular mecanismos culturales de reconocimiento eficaz de la identidad propia.

Los brasileños descubrieron y explotan exitosamente la fórmula de exaltar los valores de su nación y avenirlos a ciertos códigos genéricos de mundial aceptación. A nosotros nos quedaría la única opción de competir, dentro de las fronteras nacionales al menos, por conquistar la preferencia de nuestro público mediante el acercamiento a temas, personajes, situaciones dramáticas y conceptos artísticos intransferibles, que O Globo y Hollywood desconocen, ansiosos como están por explotar cierto ecumenismo indistinto y aséptico.

En Cuba, las complicaciones para emplear fructuosamente el tiempo libre, junto con la consolidación del equívoco respecto a que el entretenimiento debe apartarse de la reflexión, y hasta de la inteligencia, empuja a muchos espectadores a esclavizarse, más o menos conscientemente, ante la caja luminosa, inundada de gente linda, mansiones confortables, colores suculentos y conflictos que se disfrutan con la certeza de que serán resueltos de modo apacible y servicial, luego de que se emplearon centenares de horas más o menos adormecidos ante la  pequeña pantalla. Que para eso también existe la telenovela. Para generar tranquilidad, armonía, y cultivar cierto sentido de la belleza compartido por las mayorías.

La certidumbre de que todo se resolverá del mejor modo, aunque implique el imposible armisticio entre la santidad y el demonio, sostiene al televidente respirando el sensual aire campestre de Ciudad Paraíso, escrita por un autor tan experimentado como Benedito Ruy Barbosa, (Terra Nostra, El rey del ganado, Cabocla), aferrado aquí a ciertos temas que le garantizaron el éxito, pero sumergidos ahora en el esquematismo y la reiteración abrumadora.

Entre la exaltación de la inocencia en los campesinos, los prejuicios con el tema sexual, las diferencias de casta, la religiosidad dominante, los efectos del chisme y la murmuración sobre la vida privada, y el contraste entre las personas del campo y de la ciudad, el guionista enhebra una trama endeble, carente de toda lógica, pues desobedece incluso los métodos narrativos del melodrama o de la comedia de costumbres, cuyas reglas de oro prohíben el aburrimiento.

Las poco convincentes actuaciones y Nathalia Dill como la Santita y Eriberto Leão como el Hijo del Diablo, apenas escapan a la ridiculez.

Remake de una teleserie homónima realizada en 1982, la presente versión de Ciudad Paraíso es lenta, tediosa, inútil. A pesar de ciertas referencias livianas a la literatura latinoamericana de la tierra o al Macondo garciamarquiano. El juego inteligente de unos pocos intérpretes, el tono farsesco generalizado, la prolija e impresionante dirección de arte, y los gloriosos paisajes de Minas Gerais, Mato Grosso y Río de Janeiro, apenas logran reanimar una historia con levísima o nula progresión, colmada de personajes caprichosos y obcecados, o indecisos y pusilánimes, gente sin amor propio y con la autoestima bajísima (sobre todo las mujeres). En particular, Eriberto Leão y Nathalia Dill apenas escapan a la ridiculez de tratar de interpretar con cierta naturalidad al llamado Hijo del Diablo, galán quejoso y errático como pocos, y a la falsa Santita, la damita joven más llorona y pueril vista en una pantalla de televisión en muchos años.

Entre tanto desaguisado, incluso en el aspecto histriónico —las actuaciones se mueven entre la corrección sempiterna de actores tan sólidos como Carlos Vereza, Mauro Mendonça o Reginaldo Faria, y la carencia total de intención y brillo de casi todo el reparto— destaca esa notable caricatura de una fanática religiosa que es Mariana, interpretada por Cassia Kiss con pleno dominio de la exageración intencionada a través de los gestos o el rostro. Su personaje se convierte en símbolo de la pacatería, la represión y la religiosidad ofuscante, mal entendida. Mariana condena al infierno a todos los que se apartan de su estricto decálogo. Es impermeable a todo razonamiento o parecer que se aparte del exiguo espacio intelectual que ella habita. Actriz y guionista encontraron en el humor el método idóneo para burlarse de tanta patochada con aspiraciones de trascendencia.

Ciudad Paraíso muestra personajes contemporáneos que viven anclados en ideas medievales, y se comportan cual deficientes mentales precisados de terapia psiquiátrica. Y lo peor es que los hacedores de la telenovela ofenden la inteligencia de cualquier espectador, retan su paciencia, desafían sus conocimientos elementales con el equivocado, cacofónico desarrollo del principio de la reiteración que asiste a cualquier telenovela.

También repite, reitera y redunda, y se anilla sobre mí misma, , la telenovela que sale al aire cuatro veces a la semana por Canal Habana, pero resulta mucho más animada y entretenida, presenta un cuadro de personajes (héroes y malvados) mucho más atractivo, evidencia la intención de cronicar idealmente los orígenes de una nación, y tiene la ventaja de ocurrir en el siglo XIX, alrededor de 1886, cuando la inocencia y el romanticismo de lágrima y candelabro tenían mayor sentido, o al menos eso suponemos desde el pragmatismo contemporáneo. Además, estamos en presencia de superior linaje literario y de una banda sonora cuajada de nombres famosos como los de María Bethania, Dori Caymmi y Chico César.

Aunque el guion lo escribió el mismo Benedito Ruy Barbosa (tener al aire en Cuba dos telenovelas del mismo autor evidenció los trucos y lugares comunes a que suele recurrir este mago indiscutible del popular género televisivo), Niña Moza se inspira en el libro Sinhá-Moça, escrito por Maria Dezonne Pacheco Fernandes y versionado varias veces por el cine y la televisión de aquel país.

La versión que estamos viendo, de 2006, intentó repetir el éxito conquistado por la primera, en 1986, una de las telenovelas brasileñas más populares de todos los tiempos y también protagonizada por los míticos Lucelia Santos y Rubens de Falco, muy recordados mundialmente por La esclava Isaura. Las dos versiones de Niña Moza exponen la historia de amor entre una muchacha adelantada a su época (hija del coronel Ferreira, el barón de Araruna y férreo esclavista) y Rodolfo, joven abolicionista y republicano. Los protagonistas están interpretados, discretamente, por Débora Falabella y Danton Mello, quienes tratan de sostener el alto nivel impuesto por actores tan convincentes como Osmar Prado o Patricia Pillar, quienes se roban el show como los dueños de Araruna.

Primera telenovela brasileña realizada en Alta Definición, y la primera también en competir por el Premio Emmy Internacional de Televisión, Niña Moza presenta una segunda línea de personajes también atrayentes como Ana del Velo y Dimas-Rafael, Ricardo y La Baronesa, la familia de los Fuentes y la esclava Adelaida, que representan las diversas fuerzas en pugna alrededor del gran tema de la esclavitud. Y si bien es cierto que a ratos se presenta a esclavos ridiculizados, demasiado lastimeros y cobardes, o sufrientes y pasivos, porque los rebeldes, demócratas y civilizados suelen ser blancos, la telenovela puede acatarse cual testimonio idealizado, y ameno, del amor a la libertad y la conflagración entre democracia republicana y monarquía esclavista.

Es preciso apuntar que muy pocas veces debe tomarse al pie de la letra el enfoque histórico de una telenovela, pues el argumento está determinado más por la inclinación al idealismo romántico o melodramático que por el deseo de construir un testimonio histórico verista. El fin de la esclavitud en Brasil se relacionó directamente con la huida a los quilombos insumisos, y con la rebelión masiva de los afrodescendientes, porque los héroes blancos redentores de esclavos aparecen solo en los folletines creados mucho después. Pero a pesar de sus esquematismos, embellecimientos y falsedades, Niña Moza cumple cabalmente el sagrado precepto de entretener que asiste a la televisión en todas partes del mundo.

Ignoro los argumentos de quienes decidieron programarla en un canal que no llega a muchas zonas del país, mientras el horario estelar, del canal con mayor audiencia, fue ocupado por esa tedionovela que responde al nombre de Ciudad Paraíso.

 

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Fuente: Joel del Río / tomado de Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
28 de Mayo del 2011 21:18:37 CDT

Ya está en el aire, por Cubavisión, la nueva telenovela "Bajo el mismo sol "

Ya está en el aire, por Cubavisión, la nueva telenovela "Bajo el mismo sol "

Casa de cristal se titula la primera temporada de las tres que conformarán la nueva telenovela cubana que ya se transmite por Cubavisión

Para los amantes de las telenovelas —que en la Isla son muchos— no puede ser mejor la noticia: la División de Dramatizados de la Televisión Cubana ha logrado asegurar la producción y continuidad de estos gustados audiovisuales hasta mediados de 2013, sin  «baches» y retransmisiones. Y ello será posible gracias a próximos estrenos al estilo de Vacaciones en el mar (título provisional), Santa María del Porvenir y Bajo el mismo sol, que comenzó el pasado lunes, y seguirá el ciclo que iniciaron ¡Aquí estamos! y Añorado encuentro.

Mientras que Vacaciones... mirará hacia el mundo juvenil y Santa María... se desarrollará en los 50 del pasado siglo, en un pueblo donde cae un avión repleto de dinero que reclamarán los habitantes del lugar con el mismo ahínco que la mafia, todo parece indicar que Bajo el mismo sol se convertirá en un suceso de alta audiencia.

Escrita por Freddy Domínguez, el guionista de la polémica La cara oculta de la luna, Bajo... es el título genérico de esta propuesta dividida en tres temporadas: Casa de cristal, Soledad y Desarraigo, según comentó el también autor de radionovelas que hoy seducen desde el éter como Cartas sin destino y la mismísima Casa de cristal, grabada hace más de diez años, pero que aún sigue dando de qué hablar.

Los primeros rayos

Casa de cristal fue una de las cuatro opciones que le presentó Freddy Domínguez a la División de Dramatizados, cuando se le acercó con el deseo de llevar a la pantalla algunas de sus historias. La cara... lo descubrió ante el público, y ahora regresa con Bajo el mismo sol.

«Al igual que ocurrió con La cara..., explica Domínguez a JR, me pidieron que la fragmentara en partes, porque de ese modo sería más rápido el proceso de producción. Es decir, que mientras se rodaba y editaba una, la otra ya se podía ir preparando para así evitar vacíos en el espacio.

«Entonces, para no repetir esquemas, se me ocurrió concebir una telenovela que comenzaría con las historias de tres mujeres que salen de la prisión, con sus consiguientes subtramas que apoyarían el eje central, y con personajes que en una primera temporada serían coprotagónicos y de reparto, y luego se convertirían en principales de las temporadas siguientes, como sucede en Soledad con Leslie (Mariela Bejerano) y Odalis (Tamara Castellanos). Hay sucesos que inciden en todos, solo cambia el punto de vista.

«La peculiaridad es que en Bajo el mismo sol volvemos tres veces al momento en que arranca Casa de cristal, que es la que marca el tiempo. Cuando Lisette, Doris y Tania salen en libertad, esta última se mudará para un barrio donde conocerá a quienes serán las figuras estelares de Soledad y Desarraigo», apunta este escritor que tiene entre manos algunos teleplays y otras radionovelas, y a quien le encantaría ver en la televisión creaciones suyas como Sobre ruedas, que fija su atención en un «botero» y los clientes que lo alquilan; y Del otro lado de los sueños, un homenaje a los actores de la radio.

Y eso lo dice, aunque ahora mismo se está tomando un respiro, pues «el proceso es muy desgastante, agotador realmente cuando estás escribiendo contra producción. Después necesitas un aire para recuperarte y volver a la carga, porque la televisión posee una magia que hace muy difícil apartarse de ella».

Bajo la misma tensión

Jorge Alonso Padilla, a quienes muchos recordarán por la telenovela Entre mamparas, bien sabe a qué se refiere Freddy Domínguez. Y es que cuando se le dio luz verde a Bajo el mismo sol, solo contaba con 20 guiones mientras el proyecto de Casa de cristal anunciaba 45 capítulos, aunque después se sumaron dos capítulos más.

«La novela estaba concebida para ser filmada por completo en exteriores, pero en las condiciones actuales era prácticamente inoperante grabar en 103 locaciones diferentes, con más de 70 actores solo en la primera temporada. Entonces se tomó la decisión de pasar gran parte de la novela (el 80 por ciento) al estudio, con su correspondiente ajuste en el guión, en los personajes...», apunta Padilla, en quien se pensó para que fuera el director general.

«El tiempo físico no me posibilitaba grabar y preparar las temporadas siguientes. Por ello se desgajó el equipo y uno de los codirectores, Ernesto Fiallo, se dedicó a realizar la segunda. Así pude editar Casa... e involucrarme en Desarraigo, mientras Fiallo rodaba. Al final, creo que el resultado es bastante halagüeño».

Es evidente que con un argumento como el de Casa de cristal, la reinserción social de Doris, Tania y Lisette constituye la temática esencial de la temporada que abre. «Cada una de ellas tiene sus características y su delito, señala Padilla, cada una se trazará un camino con sus objetivos, que no siempre podrán cumplir. A las tres no se les dará del mismo modo su reintegración a la sociedad, o a su familia, como le sucede a Lisette, que interpreta muy convincentemente Daylenis Fuentes. Su personaje consigue obtener un puesto de trabajo donde se siente a gusto, sin embargo, es rechazada por su padre (Enrique Molina).

«Como su nombre lo indica, Fiallo conduce los capítulos que hablarán sobre la soledad, un tema que estoy convencido interesará al público, pues  no se trata solo de personas que viven solas, sino de otras que la sienten a pesar de estar rodeadas de gente. Soledad es mucho más intimista, más psicológica». De la tercera, Jorge Alonso adelanta que penetrará un asunto tan doloroso como el abandono a los hijos, y que se expresará a través de las historias de cuatro familias.

Según Padilla, la evolución dramática de los personajes a lo largo de esta telenovela con más de 130 capítulos, representa una de las cuestiones más complejas de Bajo... «Eso me complicó a la hora de dialogar con los actores de Soledad y Desarraigo, muchos de ellos de relevancia, pero con roles muy “pequeños” en Casa... Sin los guiones en mi poder solo les podía prometer que sus papeles serían más importantes en el futuro. Para alegría nuestra, confiaron en que todo se resolvería satisfactoriamente, aunque, confieso, que llegué a pensar que la última temporada no se filmaría».

Esperanzas y satisfacciones

Freddy Domínguez concibió algunos roles pensando en determinados actores. Sobre todo, en Blanca Rosa Blanco, para quien ideó a Doris. «Si Blanca Rosa no hubiera aceptado, creo que no se hubiese podido realizar la telenovela, pues me cuesta pensar en otra actriz para ese personaje», admite Padilla.

«Es muy estimulante, enfatiza la reconocida actriz, que un guionista se inspire en tu quehacer para darle cuerpo y alma a un personaje. Pero eso también te coloca ante un compromiso enorme, no solo con él y el equipo de realización, sino, sobre todo, con el público», apunta Blanca Rosa quien permanece a la espera del estreno de la ópera prima de Ian Padrón, Habana Station, y acaba de terminar el rodaje, a las órdenes de Jorge Luis Sánchez (El Benny), de Irremediablemente juntos.

«Doris es un personaje muy rico, lleno de matices y complejidades psicológicas, que disfruté mucho. Y me dio el gustazo de compartir el set con una maestra como Verónica Lynn, de quien uno constantemente aprende. También, de ser dirigida por Padilla. Fue interesante ir conociendo su  estética, pues a pesar de su extensa obra, nunca habíamos coincidido».

El casting para Tania y Lisette, que finalmente fueron asumidos por la siempre convincente Ketty de la Iglesia y por Daylenis, fue distinto. «Descubrí a Daylenis, que debuta en la televisión, en el teatro. Acaba de cumplir 25 años y ha sido un gran hallazgo. Es un “monstruo” en la escena. Creo que a esta muchacha se le abrirá un camino extraordinario, por su talento y profesionalidad», dice Padilla, quien no escatima tampoco elogios para De la Iglesia.

Ketty, quien no se aparta de la docencia ni de la pintura y ahora anda involucrada en el rodaje de la serie Pasos compartidos, cuenta a JR que cuando Padilla la llamó no pudo declinar el papel de Tania. «No es que sea radicalmente diferente a otros que haya interpretado, pero tenía conflictos tan intensos... El trabajo resultó muy duro, pero estimulante. Como yo, es una profesional, con un hijo y contemporánea conmigo, mas no acaba de madurar, no para de equivocarse, porque es muy prejuiciosa. No sabe cómo encaminar su vida. Es un personaje que siempre estaba “arriba” y me dejaba realmente exhausta, pero feliz».

A partir de Doris, Tania y Lisette, el equipo de Padilla, que integran, entre otros, Raúl García Riverón (codirector), Héctor Alfonso (productor general), Gerardo, «Pipo», Touza (director de fotografía), Félix Raúl Ramírez (edición), Joaquín Caraballo (sonido) y Libertad Berriel (primera asistente de dirección), empezó a «construir» las respectivas familias. Así hicieron entrada en escena Verónica Lynn como la tía de Doris, «un personaje sencillamente fabuloso», asegura el también director de Pipepa, Oro viejo en el corazón y El último round; el estelar Enrique Molina y Mayra Mazorra (La Jabá de Réquiem por Yarini) como padres de Lisette; Nieves Riovalle estará muy relacionada con Tania... A ellos se suman Fela Jar, Obelia Blanco, Ariana Álvarez, Amada Morado, Aurora Basnuevo, Miguel Fonseca...

«Esperamos que la gente no le pierda el interés por las temáticas que tratamos en esta telenovela y que, independientemente de que en las tramas encuentre triángulos amorosos, venganzas, llantos, humor..., les deje un margen para reflexionar sobre esos personajes que junto a nosotros viven bajo el mismo el sol».

Fuente: José Luis Estrada Betancourt  / tomado de Juventud Rebelde digital
estrada@juventudrebelde.cu
14 de Mayo del 2011 22:57:44 CDT

La saga y los negocios de la auténtica familia Manrique

La saga y los negocios de la auténtica familia Manrique

Dicen que la maldición de que fue víctima uno de sus primeros miembros podría durar hasta hoy

El apellido genuino es Enríquez, no Manrique. Además, son bolivianos, no colombianos. La historia de tan sorprendente linaje empezó hace casi 100 años y según parece alguno de los descendientes aún está dando guerra. Tal y como se los voy a contar.

¡Qué familia! ¡Qué negocios! ¡Cuánta invención! Así exclaman muchos incrédulos frente a los incontables y diversos avatares que llevan y traen por la vida y hacia la muerte segura a los personajes de La saga, negocio de familia, una producción que goza de gran acogida de público desde sus primeros capítulos, a semejanza de lo sucedido en los años 90 del pasado siglo con Aguas mansas, también colombiana, cuando fue proyectada en las pantallas chicas.

Frank Ramírez y María Helena Doering
Frank Ramírez y María Helena Doering, como Manuel Manrique
y Marlén. Actuaciones de primer nivel (Internet)

La saga…, emitida en las tardes y retransmitida de noche por el canal Multivisión, no es justamente una telenovela y en esencia tampoco un serial. Sin embargo, los personajes, hechos y peripecias que narra no resultan delirios o fantasías de su guionista, porque está basada en hechos verídicos. Desde el bisabuelo Tomás hasta, quizá, el mismísimo Iván Zapata. Eso sí, como en la realidad eran tantos los miembros de la casta, así como quienes orbitaban alrededor de ellos, fue preciso excluir a una parte.

Como asegura en sus crónicas el sitio web la-saga-negocio-de-familia-real.blogspot.com, Ernesto Enríquez, patriarca de tan enigmático linaje, vivió en los años 30 del pasado siglo en La Paz, la capital del país andino. Era un aristócrata venido a menos que cayó en la ilegalidad, esencialmente por asuntos de la política local de entonces. Iniciado en los pormenores del “oficio” (robos, atracos, juego ilegal, trampas, estafas y falsificaciones) cuando era casi un niño, fue no obstante su hijo Rosendo quien en verdad inauguró la historia que marcó a toda la estirpe involucrada en un negocio familiar fundado y asentado sobre todo en las apuestas.

Jugador versado y empedernido, Rosendo Enríquez (el Pedro Manrique de la producción televisiva) vivió como tahúr y consiguió afinar su “trabajo” y triunfar en el bajo mundo. Aunque afirman que se enroló en el ejército y participó en la Guerra del Chaco (que de 1932 a 1935 enfrentó a Bolivia y Paraguay por la tenencia de buena parte de la región de ese nombre ante la supuesta existencia de petróleo) y que estudió y se hizo maestro, lo cierto es que el desenfreno del juego circulaba muy vigorosamente por sus venas y le reportaba mucho dinero.

Luego cayó en el mundo de las apuestas, “especialidad” en la que inició una suerte de sociedad junto con su amigo y compañero del ejército Miguel Romano, excelente boxeador, según cuentan. Miguel ponía los puños y Rosendo se ocupaba de las apuestas.

La maldición

Diego Cadavid
Diego Cadavid se convirtió en el primer actor colombiano en
realizar tres papeles protagónicos con diferentes personajes
en una misma producción: Pedro, Manuel y Óscar Manrique
(Internet)

Como el Pedro y la Marlén de la novela, Rosendo vivió un ardiente y contrariado romance con la que fue el amor de su vida, y resultó a su vez maldecido por su compinche, al que chantajeó y traicionó por una pelea arreglada de antemano. Así, lejos de aceptar el dinero que le ofrecía Rosendo, Romano, choqueado por la traición, sufrió un ataque cardiaco. En su lecho de muerte, el boxeador lo maldijo: su familia, sus generaciones y descendientes iban a morir jóvenes. Todos los varones Enríquez iban a vivir un calvario, hasta desaparecer por completo.

El anatema sugestionó a Rosendo. Imaginaba los más extraordinarios pormenores del cruel destino que lo marcaba, también a sus hijos y a toda su descendencia. Lo más increíble es que la maldición se fue cumpliendo, escoltada por una cadena de desgracias.

Juan Carlos Vargas
Juan Carlos Vargas interpretó a Armando Manrique joven y
a Iván Zapata. Insuperable en ambos papeles (Internet)
Tuvo Rosendo varios hijos: Hermilio, Francisco, Wilfredo, Edmundo y Johnny, el menor. Por los años 70 el negocio (apuestas, contrabando, un bar y un almacén) lo tenían bajo control Hermilio y Francisco, por entonces ya respetados y hasta célebres en el bajo mundo; en la telenovela, Armando y Antonio.

Aunque un hermano no asesinó al otro, Wilfredo y Edmundo, hermanos también de los antes dicho, murieron en raras circunstancias. El primero ultimado a la salida de un bar, tal vez asesinado por competidores del ramo. Entretanto, el joven Edmundo, estudiante universitario, con ideas de izquierda y que objetaba los negocios familiares, fue liquidado justamente por razones políticas.

El Manuel y el Tito de la novela

Nicolás Rincón y Martina García
Nicolás Rincón y Martina García,
Tito y Helena en los años 80
(Internet)

En La saga… aparece otro asunto que aconteció de forma parecida, aunque de él existen dos versiones: una es que Hermilio contrajo nupcias con la viuda de su hermano Edmundo, tal como sucedió con Armando y Pilar en la ¿ficción? Según la otra, engañado y abandonado Hermilio por su esposa, con quien contrajo nupcias fue con una cuñada, la hermana de su consorte.

Frente a los dramáticos sucesos y sus pérdidas, Rosendo recordaba pesaroso que por vil dinero le había hecho perder la pelea a Romano. Por ello, aunque el negocio marchaba viento en popa, se preguntaba: ¿Hasta qué punto se cumpliría en verdad la maldición?

Y muere el propio Rosendo, todo parece indicar que asesinado, ante lo que quedan al frente del negocio sus hijos Hermilio y Francisco. Hermilio tuvo amplia y varonil descendencia: Wilfredo, Ronald, Marcos, Richard y Rodny. Aunque dicen que fue Francisco, Armando en la telenovela, quien lo fortaleció y fundó su propia familia, el que detentaba el control del negocio, al quedar los descendientes de Hermilio relegados a obedecer a sus primos, tal como en La saga… con Armando, respecto a Manuel y Tito.

Otra versión de los sucesos, reales pero sujetos a la fantasía popular, rectifica lo anterior. Que fueron los hijos de Hermilio (Marcos, Ronald y Wilfredo) quienes, junto con el hijo mayor de Francisco, José Antonio, consolidaron el negocio de familia. Si bien hubo problemas y desacuerdos entre ellos, alcanzaron a manejar una auténtica mafia en la ciudad de La Paz, bajo pretendidas labores legales.

Protagonistas de la telenovela La saga…, en los años 70
La familia en los años 70, cuando Pedro y sus hijos Armando
y Antonio funcionaban como una empresa. El papel de
Antonio corrió a cargo de Luis Fernando Bohórquez

Y en lo que casi sin duda pareciera atisbarse el cumplimiento de la maldición de Romano, justo a inicios de este siglo acaecieron decesos frecuentes y sorpresivos. Muere en el 2000 uno de los primos, Miguel Enríquez, de una embolia. En 2001 le toca a Marcos, hijo de Hermilio, y en 2002 fallece Carlos, el más pequeño y más querido de los vástagos de Francisco, lo que casi enloquece a su padre. En 2005 fallece Johnny, hijo menor de Rosendo.

José Antonio, el mayor de los hijos de Francisco, era muy joven en los años 80, cuando Adalmir, diez años menor, era casi un niño. No es hasta comienzos de este siglo que pudo entrar ya Adalmir en el negocio, aunque con solo 16 años. Aseguran que intentaron evitarlo, pero más allá de los deseos, la vida, las circunstancias, el llamado de la sangre y el destino hicieron lo suyo.

Según fuentes rastreadas en Internet, en el presente debe de estar Adalmir encargado de los asuntos familiares y quizá sea el último eslabón de esta estirpe. “Lo imaginamos —puede leerse en el mencionado sitio— orgulloso, prepotente, fuerte, valiente, osado, un asesino en potencia, incapaz de perdonar, pero capaz de querer y de amar”. Y amplía: “Vendría a ser una suerte de Manuel Manrique, osado, valiente, dueño de la situación, siempre queriendo manejar a todos. Pero se encuentra en el tiempo de Oscar Manrique, él es algo así como una unión de dos épocas distintas. Habrá que ver qué deparará el destino a esta familia, que en la telenovela desaparece, en cumplimiento de la maldición de Romano”.

Intriga sobre intrigas

Intérpretes de la familia en la telenovela La saga… en los años 80
La familia en los 80. Otra generación a cargo de los negocios.
En general, las actuaciones han sido excelentes

¿Cómo y por qué una familia que ha protagonizado muchos delitos a lo largo de cinco generaciones, y no obstante goza de impunidad, “vendió” su historia? Esa es otra gran intriga.

Todo indica que en razón de la Feria Nacional del Libro que tuvo lugar en La Paz, Bolivia, en 2004, escritores de guiones televisivos colombianos que fueron invitados a un evento colateral celebrado en la provincia de Murillo conocieron a don Francisco Enríquez, “quien tenia una novela escrita en borrador, novela que iba a ser presentada en la feria, en la sección de aficionados a la escritura”, admite el administrador de la susodicha página digital.

Añade que a los productores y escritores allí presentes les interesaba conocer historias “hechas por gente nueva, no exclusivamente por escritores renombrados”, y de todo lo visto y presentado la que se llevó las palmas fue la novela de Francisco Enríquez. “Nos pareció única, increíble, magnifica, y sin pensarlo dos veces nos interesamos por iniciar un proyecto mucho más grande que la edición de libros; nos interesó para algo más”.

Robinson Díaz interpretando a Tomás Enríquez, en los años 30
Tomás Manrique, el patriarca, en los años 30.
Lo interpretó Robinson Díaz

Acepta a las claras que en una película no se hubiera podido detallar la realidad y la magia de la historia de los Enríquez. Ocurrió entonces que Dago García y Juan Carlos Villamizar (productores de la telenovela que, como ya dijimos, no lo es propiamente) participaron del hallazgo a las escritoras colombianas Solange Acosta y Paola Arias, quienes se entusiasmaron con el proyecto y con ahondar en la historia. Querían, en fin, adaptarla a la realidad colombiana y hacer otros ajustes.

Cuando pasan por las pantallas cubanas los últimos capítulos de La saga…, nos asaltan muchas preguntas: ¿Seguirá el destino de esta familia regido por la fatalidad? ¿Cuántos más peligros les acechan? ¿Continuarán las muertes y asesinatos? ¿Hasta donde llegará el derroche de armas y violencia? ¿Habrá cesado esta suerte de martirio? ¿Podrá alcanzar la vejez alguno de los miembros de esta familia atrapada en casi cien años de maldición?

TOMADO DE BOHEMIA DIGITAL

FUENTE: MAGGIE MARÍN (inter@bohemia.co.cu)

(04 de mayo de 2011)

Reinaldo Taladrid: “Prefiero que nuestra TV se resista a las tentaciones”

Reinaldo Taladrid: “Prefiero que nuestra TV se resista a las tentaciones”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy nos acompaña una de las personas que ustedes más han solicitado mediante el foro que tenemos abierto en Cubadebate. Celebridad de la televisión, conductor, guionista, periodista esencialmente, y polemista de béisbol, mi querido amigo, Reinaldo Taladrid. Muy buenas noches.

Taladrid. Un placer estar aquí contigo, Amaury, lo que no sé es si esa lista de títulos es exacta o no, pero bueno.

Amaury. Bueno, la iremos viendo en el camino. Entrevistarte a ti siempre es como navegar por el filo de una navaja. Espero que lleguemos al final sin cortarnos o, al menos, sin cortarme yo.

Taladrid. Se ve, se ve que haces Poesía.

Amaury. (risas) De todas estas cosas que te he dicho, ¿con cuál tú te sientes más cómodo?

Taladrid. Esencialmente como periodista. Casi todo lo que tú has dicho, lo he hecho como periodista, y me gusta ser periodista, soy periodista. Hago periodismo televisivo, radial, y escrito también. Sí, esencialmente periodista.

Amaury. Cuando yo te conocí, o cuando intimamos -porque yo te conozco desde que tú eres casi un niño y ya hablaremos del ICAIC y de tus padres-, tú eras el director de Cubavisión Internacional. Lo fuiste cuando se inauguró, ¿no?

Taladrid. Eso es parecido a deportistas que han empezado por el básquet y se han dado cuenta que lo de ellos es jugar pelota, o viceversa. Sí, es cierto. Es una historia. El presidente del ICRT entonces, Enrique Román, me llama… Era un momento muy difícil, ¿te acuerdas?, con 16 y 18 horas de apagones, reducción de la dieta en este país en un 30%.

Amaury. El Período Especial puro.

Taladrid. El Período Especial. Te podías parar en la calle Línea y no había un solo auto en la calle, un momento muy difícil. Y en la televisión, que es una industria que “come” muchísimo: luces, cabezales, casetes, micrófonos, también estaba afectada, muy afectada. Un estudio necesita aire acondicionado, piezas, de todo, de todo y hacía falta desesperadamente buscar un mecanismo de financiamiento. Y entonces el antiguo Canal del Sol, que tenía el turismo…

Amaury. Me acuerdo…

Taladrid. …pasó al ICRT y el ICRT decidió, con lo que era Cubavisión Internacional, que era TV por satélite, unificar aquello y hacer un canal. El canal tenía una doble misión; la primera; la imagen de Cuba, esa por encima de todo, aún en esa difícil situación económica. Y la segunda, era también convertirlo en una fuente de ingresos para ayudar a que la televisión sobreviviera, como se logró, no por Cubavisión Internacional, no, porque eso no resuelve nada en última instancia económicamente. Fue el apoyo del Estado el que mantuvo a la Televisión viva en esa época. Pero bueno, fue esa doble tarea. Estuve casi dos años ahí, pero me di cuenta que yo no era, no era basquetbolista, que lo mío era el beisbol, no era el básquet.

Amaury. Ahora que hablaste de la Televisión: ¿por qué, si hacer una televisión grabada es tan cara -tú grabas los programas, después los tienes que editar, buscar cubículos de edición, casetes y nosotros trabajamos con formato bastante antiguo-, por qué tú crees que la Televisión Cubana normalmente es grabada, y no es televisión en vivo?

Taladrid. Yo pienso que tiene que ver con lo que está mencionando Raúl recientemente de cambiar mentalidades. Que también es un problema de mentalidades. Es verdad, ese hecho es inobjetable. La diferencia del costo es abismal entre la televisión grabada y la televisión en vivo. Sobre todo para una televisión pobre como la nuestra. Pasaje a lo desconocido empezó en vivo, después pasó a ese mecanismo, pero yo creo que es un problema de mentalidades. Conozco al actual Presidente del ICRT hace muchos años y tú también, tú lo conoces antes que yo…

Amaury. Sí, lo conocemos bien y lo queremos, no solamente lo conocemos.

Taladrid. Yo lo conozco un poco después que tú. Yo no correteaba por el ICRT como tú, entre las cámaras con tu papá y eso, pero sé que a él le gusta la televisión en vivo. Sé que es una gente que defiende ese criterio. Pero no creas, dirigir una industria no es fácil. Hay mentalidades también. Pero ojalá se hiciera más televisión en vivo.

Amaury. De todas maneras hagamos votos, por lo menos aquí, de que la Televisión vuelva a ser en vivo, ese entrenamiento, esa adrenalina, que genera la televisión en vivo, no debíamos renunciar a ella.

Taladrid. Es igual que en el Deporte, ya que tú hablaste de adrenalina. Sí, sí, hay que estar listo, el pre arranque. Hay gente que usa la cosa de estar hablando como si estuviera en el aire y de pronto ya estamos en el aire. Creo que Pinelli hacia eso.

Amaury. ¡Pinelli, sí!.

Taladrid. Creo que Pinelli lo hacía, pero se hace en otros lugares también. Y sí, es un entrenamiento, es una prueba de fuego. Claro, yo participo, no es mi programa, pero soy parte de un programa que también es en vivo, y un programa largo, de hora y media en vivo, y que a veces ha sido hasta de cuatro horas en momentos difíciles.

Amaury. Estás hablando de la Mesa Redonda, ¿no?

Taladrid. Sí.

Amaury. Bueno, tú eres definitivamente uno de los panelistas más atractivos para el público de la Mesa Redonda, cuando hablo de atractivo, hablo de atractivo por tus argumentos, por la información que tú das, no porque tú seas más bonito que Arleen, porque no es cierto. (risas)

Taladrid. No, no, Arleen es mucho más bonita que yo.

Amaury. Es lo que te quiero decir.

Taladrid. Y sobre todo ahora que ha bajado mucho, está mucho más atrayente.

Amaury. Se ve mucho más bonita.

Taladrid. Se parece a cuando llegó de Guantánamo.

Amaury. Es mucho más atractiva, de hecho, también. Y la pregunta, yo creo que es una pregunta de la que me estoy haciendo eco. ¿Por qué la Mesa Redonda -y tú sabes que yo tengo una gran relación con las personas que dirigen y manejan la Mesa Redonda- no le dedica un día, al menos un día, como hace Granma los viernes, por ejemplo, a tratar temas nacionales, a responder reclamos de la población, a plantear problemas cotidianos del pueblo de Cuba?

Taladrid. Esa es una excelente pregunta. Si tú no me hubieras hecho esa pregunta, este no fuera el programa de Amaury. Primero, ¿cómo surge la Mesa Redonda? La Mesa Redonda surge en una coyuntura excepcional, en un momento especial y así surgió.

Ahora viene una segunda etapa que es un reto, que es convertirse en un programa habitual,en un programa de televisión. Esto tiene distintas lecturas. Se recogen muchos planteamientos de por qué la Mesa Redonda no toca esto, o lo otro. ¿Qué pasa? Que cuando hay alguien que dice un planteamiento sobre la Mesa Redonda, hay que diferenciar:  una cosa es que tú me digas que no estás de acuerdo con el enfoque que di de las elecciones en Estados Unidos -eso es un desacuerdo, una insatisfacción con lo que se hizo-, y otra cosa es yo quiero que se toque tal tema. En cierto modo eso es un reconocimiento, porque la gente quiere que se toquen esos temas ahí y no en otro lado.

Amaury. ¡Sí, la gente cree que ese es el lugar!

Taladrid. Ahora, en Cuba hay, ¿cuántas son?, decenas -no me acuerdo ahora el número exacto porque ha aumentado mucho-, por lo menos más de 60 emisoras de radio. Hay tres periódicos nacionales con distintas frecuencias, dos diarios, uno semanal. Hay revistas, hay programas de radio. Hay otros programas de televisión. Realmente poner ese peso solamente en la Mesa Redonda, me parece que es un poco desproporcionado.

Amaury. Sí, pero…

Taladrid. Por ejemplo. Yo te puedo decir que Ariel Terrero hace excelentes comentarios económicos.

Amaury. Seguro.

Taladrid. Que Pepe Alejandro en Juventud Rebelde y en Canal Habana, hace tremendos comentarios de problemas económicos, de problemas reales. Son periodistas, es prensa cubana, es medio masivo. Te puedo decir que en Radio Rebelde hay un programa que se llama Hablando claro, al medio día, que es excelente para debatir, discutir, cosas polémicas de la realidad. Pero a pesar de eso, sigue el peso del reclamo de la gente en la Mesa Redonda. Si tú me preguntas a mí, yo encantado de la vida hablaría  de economía, de la realidad cubana. Lo hago en el deporte, lo hago en otras cosas y no tengo ninguna objeción. De todas maneras no sería justo decir que la Mesa Redonda nunca ha tocado temas nacionales. Por ejemplo, cuando colapsó el sistema eléctrico del país, fue en la Mesa Redonda donde durante tres días se abordó a fondo ese problema y era un problema nacional de primera urgencia.

En la Mesa Redonda han comparecido determinados dirigentes de primer nivel, o sea, informando de cosas en determinado tipo de intercambio. No obstante, yo estoy listo cuando quieran, como quieran y como se desee para abordar cualquier tema nacional. No porque sea experto, no porque sepa más que nadie, sino por la voluntad.

Amaury. No, y porque eres cubano y lo padeces.

Taladrid. Claro, nosotros, si queremos parecernos a lo que somos, si queremos construir algo diferente -en un país que se está construyendo, diseñando-, pienso que hay que hacer una televisión diferente, que no caiga ni en el facilismo ni en el populismo. Esas son tentaciones posibles. Cuando Jesús fue al Desierto y antes de predicar, fue a probarse frente a todas las tentaciones. Hay que probarse para no caer en tentaciones. Porque es muy fácil caer y es este un medio muy poderoso. Prefiero que nuestra Televisión se resista a las tentaciones y su periodismo sea investigativo, profundo, que vea todos los temas. Cualquier problema es un rompecabezas y tiene varias piezas. Ningún problema tiene una sola causa, todos son multi causales. Lo deseable es que sea profundo. Eso sí lo prefiero.

Amaury. Sí, de todas maneras como ya tú tocaste un tema bíblico, también hay que evitar, yo pienso, que nos pase, como en otro pasaje bíblico, cuando Cristo resucitado, sale de Emaús y los discípulos no lo reconocen, o sea, que un día nosotros podamos realmente reconocernos en la Televisión que merecemos y que debemos tener.

Taladrid. Yo estoy totalmente… Amaury, tú eres veterano de los Congresos de la UNEAC, y tus discursos son famosos en los Congresos de la UNEAC…

Amaury. (risas) Mis breves intervenciones.

Taladrid. Todas esas ideas son inobjetables. Esa idea dicha así, de modo sencillo, es inobjetable. Nadie la puede discutir. ¿Qué pasa? Hay que ver cuando se dice esa idea qué se quiere -yo sé lo que tú quieres que se toque, yo te conozco-, pero ahí puede ser que haya alguien que lo que quiera es una Inquisición en la Televisión. Y bueno…

Amaury. Está bien, está bien, yo te hice la pregunta y tú la respondiste.

Taladrid. Está claro.

Amaury. Hablando como periodista, ¿qué opinas de lo que han dado en llamar el Intercambio cultural, referido a la cantidad de músicos, académicos e intelectuales que el Gobierno de Obama ha permitido -con ciertas facilidades de visas- entren a los Estados Unidos y se presenten allí?

Taladrid. Me parece excelente, porque también están afectados por ese bloqueo -y es bloqueo, la palabra no es otra- los ciudadanos de los Estados Unidos. Entonces ese intercambio cultural me parece excelente. Y mientras más norteamericanos sanos vengan a conocernos, mejor. Que vengan va a ser mucho mejor y permitirá que el intercambio cultural entre Estados Unidos y Cuba sean entre dos países. Estados Unidos es Montana, Dakota, California, Boston. Es un país muy grande, muy diverso.

Amaury. Claro.

Taladrid. Entonces ¿por qué?, porque la imagen…

Amaury. …Yo me refería a los Estados Unidos, al intercambio con Estados Unidos, no con una ciudad de los Estados Unidos.

Taladrid. Claro, eso mismo. ¡Se ve que tú eres brillante! Esto es para que me lleves suave en la entrevista a partir de ahora. ¿Qué pasa con el intercambio? Ojalá este se produzca en todos los sectores. La imagen que han dado de Cuba es tan mala, mala, mala, que la peor experiencia que puedan tener aquí será siempre mejor que la imagen que ellos traían de Cuba. Te lo aseguro.

Amaury. Sí. Tú me has dicho cuánto se beneficia con ese intercambio el pueblo norteamericano. La idea es, ¿cuánto se beneficia el artista, el intelectual cubano con ese intercambio?

Taladrid. Te voy a poner un ejemplo que a mí me gustó mucho lo que ví. Acabo de ver recientemente la interpretación de una escuela coral americana, que creo que es católica -o quizás protestante Bien, religiosa. Se trataba de un intercambio con los niños de su edad, de secundaria de uno de los conservatorios nuestros. Allí estaban los muchachos dirigiendo los coros, ambas grupos, los dos de tú a tú, en igualdad de condiciones. ¿Quién gana ahí? Todos ganan ahí, ganan ellos y ganamos nosotros. A mí me parece excelente eso. O cuando se inauguró una exposición aquí de un gran fotógrafo norteamericano, que había sido censurado en Estados Unidos por fotografías eróticas. La exposición se inauguró aquí en La Habana. Y vino, increíblemente, a esa inauguración, hasta un ex asesor de Clinton. A mí me parece que gana todo el mundo.

Amaury. Bueno, yo estuve leyendo en un currículum tuyo que tú habías sido premiado, de alguna manera, o señalado, específicamente, como el periodista más popular en algún año, el conductor más popular en otro, ¿quién otorga eso?, ¿cómo se llega a eso?

Taladrid. Déjame aclarar. Eso es una encuesta…

Amaury. ¡Porque la Revista Opina ya no existe!

Taladrid. No, eso era en la época tuya.

Amaury. Sí, en la mía.

Taladrid. La gente de Opina y eso, en el Carlos Marx, yo me acuerdo de aquello.

Amaury.  Yo siempre quedé en el último lugar de aquellas encuestas.

Taladrid. ¿Tú siempre quedabas en el último lugar?

Amaury. Sí, el último, el último lugar.

Taladrid. (risas) Bueno, déjame explicarte. Eso es una iniciativa de un programa de la televisión que se llama Entre tú y yo, tú lo conoces. Ahí está Irela (Bravo), que es uno de los grandes misterios de la televisión cubana -la edad de Irela, está entre los grandes secretos.

Amaury. Las mujeres no cumplen edad Taladrid, lo dicen los caballeros.

Taladrid. No, pero el caso de Irela es una cosa fantástica.

Amaury. Tiene la edad mía, así que no te preocupes, no tiene más.

Taladrid. Ah, una pista. Pero bueno, entonces ellos han desarrollado la iniciativa de hacer una encuesta popular. Pero tiene el respaldo también y le ha dado orden a esa encuesta el Centro de Investigaciones del ICRT. Entonces, mezclando esas dos, ellos seleccionan un premio de popularidad, que no tiene que ver con calidad.

Amaury. Ya sé, ya sé.

Taladrid. Y es la idea eso. Lo malo es que tú te marees y te creas que tú eres mejor que alguien y ahí perdiste legal.

Amaury. Ahora, tú, como casi nadie, yo diría que como nadie, eres adorado por el público y criticado. Entonces yo creo que eso es fantástico, porque quiere decir que no eres indiferente e, inclusive, en programas de la Televisión no cubana se te ha señalado particularmente, con una dosis de farandulería mayor que con juicios objetivos y críticos, ¿por qué tú crees que la respuesta y la agresión contra ti siempre es en un plano tan bajo, tan miserable, y tan asqueroso, y nunca sobre temas objetivos?

Taladrid. Bueno, ya adelantaste parte de la respuesta. Voy a ser breve, porque yo creo que el tema no amerita más. Porque yo no soy tan importante ni mucho menos. Es cierto.

Amaury. Para nuestro pueblo sí, Taladrid.

Taladrid. Es cierto lo que tú dices. Eso, primero, te demuestra que nunca han podido atacar el mensaje y usan la vieja táctica de atacar al mensajero. Eso lo único que te reafirma es lo que dijo Fidel: son huérfanos de ideas.  No pueden atacar lo que uno dice, atacan a la persona. Y lo segundo, al atacarla con mentiras y calumnias, más allá de cometer un pecado bíblico -siguiendo ya con la tradición, es uno de los siete pecados capitales-, más allá de mentir y calumniar, de quién habla más es de ellos.

Amaury. Ahora, ¿es verdad que tú familia era dueña de Tropicana?

Taladrid. Absolutamente cierto.

Amaury. ¡Ah! ¿Es cierto?

Taladrid. Sí. Y además, creo que este hecho es un ejemplo más de la riqueza de lo que es la Historia Cubana, de la Revolución Cubana, de este proceso.

Amaury. ¡Cuéntame, cuéntame de eso!

Taladrid. Esto tiene muchas, muchas historias, esto daría para un programa. Solo te puedo decir que sí, que mi familia está ahí. Tengo las fotos de la mesa de los dueños de Tropicana. Algunas porque mi tía abuela, ya fallecida, se llevó muchas. Murió, lamentablemente, murió con odio hacia nosotros, nos culpaba de perder todo eso -nos culpaba a mi padre, a su sobrino, y a todos los de su familia que, por supuesto, se quedaron.

Solo te digo que lo curioso es que teniendo esa situación, mi padre estaba involucrado en la Revolución. Mi padre ya era novio de mi madre -ambos están vivos y casados todavía los dos, desde esa época- cayó preso en el BRAC, el Buró de Represión de Actividades Comunistas, el primero que se hizo fuera de Estados Unidos en el mundo. Me siento muy orgulloso de que mi padre, a pesar de estar en ese medio que eran los dueños (de Tropicana), en vez de dedicarse a ganar dinero, se dedicó a caer preso dos veces y a leer, al igual que mi madre. Ella, por ejemplo, le llevaba La Carta Semanal -cuando Fidel sale de prisión, y vivía en el Vedado, antes de ir a México- le llevaba La Carta Semanal. Eso y otros otras cosas más hizo y yo, me siento muy orgulloso, que viniendo de ese medio, hayan podido trascender ese mundo. ¿A partir de qué?: de la cultura, entendiendo la cultura no como Arte, sino como toda la información de un ser humano.

Amaury. Bueno, dejando claro que Cultura no es solamente Arte. Tú hablaste de tus padres, a quienes yo conocí, bueno, cuando entré al ICAIC, porque Raúl era vicepresidente del ICAIC y Arita era jefa de despacho de Alfredo (Guevara), o sea, que cerca del Arte estuvieron. Pero aparte de que ya me hablaste de ellos, y puedes volver a hablar, no hay nada más bello que un hijo hablando de sus padres, tú eres hijo único, además, me encantaría que me hablaras del niño Reinaldo en el ICAIC.

Taladrid. Bueno, eso todavía es menos importante, pero bueno… No, pero quiero aprovechar para hablar.

Amaury. ¿Cómo tú sabes, Taladrid, qué es lo más importante para el televidente?

Taladrid. …Bueno, ahí te tengo que dar la razón.

Amaury. Explícame eso, ¿cómo tú lo sabes?

Taladrid. No, ahí te tengo que dar la razón. No, no, es igual que la idea de tocar los temas nacionales. Yo te doy la razón, la frase es inobjetable, vaya. (risas) No, pero sí quiero aprovechar, porque yo creo, y te lo puede decir cualquiera que trabajaba en esa época, que mucha gente considera que los años 60 y principios de los 70, fue la época de oro del ICAIC. No solo por lo que se llegó a producir como obras trascendentes, que trascienden el tiempo, etc. No solo por eso, sino por muchas razones.

No era exactamente jefa de despacho. A mi madre Alfredo le dio un título que creo que no lo ha vuelto a dar, que era Coordinadora General del ICAIC. Creo que no lo ha repetido.

Amaury. Ah, ¿sí?, nosotros le llamábamos Jefa de Despacho.

Taladrid. Era una oficina que estaba delante de la de Alfredo. Yo crecí ahí. Acuérdate que en esa época no había ni betamax, ni DVD´s, ni nada más, y era ver películas y yo crecí viendo seis o siete películas semanales, eso estimula en un niño, no cabe duda, las sinapsis cerebrales, la imaginación, leer, etc., y eso sí me ayudó mucho, me ayudó mucho. Y también me acuerdo -¿cómo se me va a olvidar?- que mi padre era Vicepresidente a cargo de la Industria. Era una estructura muy inteligente. Y Julio García Espinosa era vicepresidente a cargo del Arte. Mi padre atendía la parte de la Industria. Saúl Yelín era la figura internacional y llevaba a todos lados el cine cubano… Santiago (Álvarez) estaba en su apogeo, creando el Noticiero, en la época de oro aquella del Noticiero. Y recuerdo haber ido a las grabaciones. Fueron momentos inolvidables para mí.

Sí te digo, que libré una batallita pequeña, pero que me siento orgulloso de ella, porque a mis padres los borraron de la historia del ICAIC y la libré, y lo volvería a hacer igual y ya los reconocieron. No es culpa de nadie, no hay que culpar a nadie, no es responsabilidad de nadie, pero la historia es la historia. Y si usted menciona en el 50 Aniversario a gentes equis, que están bien mencionados, que no los hayan mencionado a ellos, realmente es un acto de injusticia histórica.

Amaury. Bueno, no hay nada, vuelvo a decirlo, no hay nada que tenga más gallardía, más hidalguía en un ser humano que salir a librar batallas por sus padres. Así que te tocaba, te toca, y esperemos que sigas haciéndolo hasta el final.

Tú estudiaste Derecho, ¿ejerciste?

Taladrid. No. Eso es una excelente pregunta. Ya estás haciendo preguntas otra vez de esas, ya volviste a subir la velocidad de la recta. (risas de Amaury) No, no ejercí Derecho nunca. No te estés riendo.

Yo salí de la Universidad, pasé mis dos años de Servicio Social, y ya mi tesis… es que yo, en la Facultad de Derecho, por ejemplo, mi tesis de graduación la hice sobre los grupos de poder en los Estados Unidos. Hablaba el inglés, me enseñaron a hablar inglés desde niño, me gradué con una tesis los Grupos de Poder, es una asignatura que se llama Teoría del Estado y el Derecho y ahí fue donde conocí el periodismo. Porque trabajando en eso, me tocó las relaciones con la prensa norteamericana, sobre todo la televisión, y ahí pasé una escuela espontánea. Yo aprendí televisión trabajando con las grandes cadenas de televisión norteamericanas. Y eso lo complementé de manera perfecta, yo te diría, la verdadera escuela, cuando se crea en Cuba, a finales de los 80, se crea no, perdón, Cuba comienza, Cubavisión Internacional comienza a participar en un programa que tenía la antigua CNN, la de Ted Turner, que no es la de ahora. Me refiero incluso, en contenido.

Amaury. La CNN de ahora es fatal.

Taladrid. Y entonces, ¿qué pasa?, que se me fue dando un proceso muy natural. Yo llegaba como asesor de la idea, del contenido, pero me empezaba a gustar más cómo se editaba y yo le decía ¡espérate!, ¿cómo se hace esto?, y me fui metiendo. Yo tengo una sed insaciable de saber, eso sí lo tengo, tratar de saberlo todo, cómo era lo del editor y la cámara, cómo se grababa y se concebían las ideas. Lo que yo traía, que había aprendido empíricamente más esto que lo estaba haciendo en la práctica, empecé a experimentar con ello y me convertí en uno más del equipo y al final ya me decían: ¡Ven, edítalo tú con el editor! No de que yo tocara las teclas, no, que edítalo tú, cortas aquí, vamos a intercalar un planito aquí, una disolvencia aquí. Ya empecé yo a hacer, y me encantó aquello.

Amaury. Y se te fue quedando el Derecho…

Taladrid. …El Derecho quedó a la espera. Eso me ha buscado problemas con dirigentes de la esfera jurídica del país. Que me dicen: no digas más que tú estudiaste Derecho y que no lo ejerciste, porque eso no es un buen ejemplo.

Amaury. De todas maneras te queda la oportunidad de volver, de ser abogado algún día.

Taladrid. ¡Cómo no! Mira, pudiera ser abogado tuyo si tienes algún problema.

Amaury. Espero no tenerlo.

Taladrid. ¿Tú crees que yo te defendería bien?

Amaury. Yo creo que tú me defenderías mucho, no sé si bien.

Taladrid. No sé si bien. Ya estás cuestionando mi capacidad, mi aptitud. (risas)

Amaury. Vamos a caer en el programa que te ha dado una absoluta popularidad en el país. Pasaje a los desconocido. ¿Qué impacto social tú sientes que tiene Pasaje a lo desconocido para el público?

Taladrid. Yo nunca me imaginé que iba a pasar eso que pasó… cuando Pasaje a lo desconocido empezó en 1997… en esa época había dos canales de televisión. Y realmente…

Amaury. ¿Qué tiempo lleva en el aire?

Taladrid. Quince años, este es el año número quince, a mí no me gusta eso de los aniversarios y eso.

Amaury. Te lo pregunto por curiosidad, porque no lo recordaba.

Taladrid. Son 15 años, estar 15 años en pantalla no es fácil. En ningún lugar del mundo.

Amaury. ¿No te cansa?, yo llevo un año y ya estoy cansado.

Taladrid. No, porque ahí está lo de no marearse, que te he mencionado tres veces. Yo estoy insatisfecho permanentemente e inventando siempre y el equipo que trabaja conmigo es excelente y se ponen a crear siempre, ¿por qué no hacemos esto distinto?

Te voy a poner un ejemplo: En ese momento que empezó Pasaje a lo desconocido, había dos canales. Cuando yo empecé a poner ese tipo de documentales, en Cuba no había cultura de ese tipo de documental. Hoy no solo hay cinco canales que ponen cantidad de documentales de ese tipo, sino que se venden ahora en las esquinas, en la calle, tú puedes comprar ahí un disco de Discovery. Y eso me obliga a volver a cambiar.  Yo quiero que el peso del programa esté en los temas que tengan más que ver con la vida cubana, con las cosas cotidianas de la gente y darle menos peso al documental y más peso al intercambio y a la discusión.

Y ahora existe un programa que muy gentilmente Radio Rebelde me ofreció y ya está saliendo al aire desde enero, que se llama Pasaje a lo desconocido en Radio Rebelde. Que puede o no ser el mismo tema que se toque el domingo. Sábados a las siete de la noche, hay que aprovechar el programa para decirlo.

Amaury. Sí, es que aquí está el director de…

Taladrid. …No ¡el sábado!

Amaury. No, para que la gente sepa que Reinaldo, porque acabas de virarte a la cámara, para que sepan, que aparte de todo, Reinaldo invitó -y es una alegría para nosotros que haya venido- al director de Pasaje a lo desconocido…

Taladrid. …Quisieron venir porque este programa ya es una leyenda. Entonces la gente quiere venir. Oye, fui al programa de Amaury…

Amaury. …Y que esté con nosotros aquí. (risas)

Taladrid. ¡Eso es leyenda ya!, ¡fíjate!

Amaury. Iremos todos nosotros a ver cómo lo hacen ustedes.

Taladrid. No, no, no tiene comparación, tú tranquilo, quédate aquí en Abdala, que tú, no te preocupes. (risas)

Entonces ahí tienes un ejemplo de un cambio que hemos hecho, porque la realidad nos ha llevado a eso. Pero yo lo que te quería decir, que yo nunca pensé que fuera a pasar eso con Pasaje a lo desconocido ni mucho menos durar 15 años.

Y sabes, después de pensarlo mucho, la causa, yo creo, es que a pesar de todo lo que digan, y todo lo que ha pasado y a pesar de los pesares y de todas las fallas cualitativas que pueda tener nuestro sistema educacional, eso es un resultado más del alto nivel educacional de este país en comparación con otros países del mundo, que ese tipo de programa, que existe en casi todos los países, casi nunca es de los más populares. Y sin embargo, aquí logró colarse con altos niveles de popularidad.

Amaury. Ya.  ¿Cómo te preparas para esos programas?

Taladrid. Bueno, ahí también hemos ido cambiando. Hubo una época que yo hacía eso (señala las tarjetas de Amaury) la tarjetica, y los temas. No, no me lo enseñes, no me vayas a enseñar que están vacías.

Amaury. No, no están vacías.

Taladrid. ¡Ah!, sí.

Amaury. Yo las uso además como abanicos, también es una oportunidad de abanicarme. (risas)

Taladrid. Eso es una seña, eso es una seña. No, no voy a decir más nada, no, porque te revelo secretos aquí. (risas). Al principio empecé así con las tarjetas, hoy viene Amaury, ¿de qué le voy a hablar?, bueno, le voy a hablar de esto y esto, primero esto, y con la limitación del tiempo me hacía quedar muy rígido. Y después he ido probando el tema de…, pero tienes que dominar el tema. Yo tengo que saber quién es Amaury, que ha hecho Amaury, a la hora de prepararme para entrevistar a Amaury. Primero, no entrevistar. Es un diálogo. Yo no quiero hacer más entrevistas. Yo quiero intercambiar, discutir, conversar. No la clásica entrevista, aunque el formato esencial es de entrevista. Y también introduje algo que no lo inventé yo, es tan viejo como la mayéutica de Sócrates, que aquí generó cierto rechazo, porque “Taladrid le falta el respeto al invitado”, que sí Taladrid…

Amaury. …Lo interrumpe…

Taladrid. …Lo interrumpe. ¡Óigame! la contra pregunta es una cosa tan vieja…

Amaury. …A mí me acusan de eso, de abusar de la contra pregunta.

Taladrid. Te voy a explicar por qué. El problema es que existe un mal hábito, de que tú entrevistas a alguien y lo que diga esa persona es sagrado, palabra de Dios. Pero es que tú puedes tener, o dudas de lo que dijo tu entrevistado, o quieres que esclarezca algo, o no estás de acuerdo.

Amaury. O quieres redireccionar el argumento.

Taladrid. Entonces, por ejemplo, yo te pregunto: ¿las corbatas finitas son mejores que las anchas? y entonces tú me dices, la corbata finita ayuda la circulación, etc. Y entonces yo te digo: pero, por qué usted dice eso si yo acabo de leer un artículo de un cardiólogo que dice que es al revés. Un ejemplo absurdo, nadie vaya a pensar que la corbata de Amaury ayuda a la circulación.

Amaury. Bueno, quién sabe.

Taladrid. Pero bueno. Eso es lo que hacía Sócrates. Sócrates en sus clases con sus alumnos decía una cosa y los alumnos tenían que retar y eso te obliga a convencer, no a asentar un dogma, sino a convencer. Y yo creo que con eso, a la larga, se gana y también el intercambio y hablar como hablan los cubanos. Mira, lo voy a decir aquí. Yo tengo una larga correspondencia, ¿sabes con quién?, que empezó de manera casual -la tuve con Cintio (Vitier)-, y con Fina García Marrúz.

Un día a la salida -y eso para mi fue un honor impensado, inmerecido- un día no me acuerdo qué era en el Palacio de las Convenciones, ellos me llamaron. Yo me quedé muy así. Me dijeron: ¡ay, muchas gracias por devolver la cubanía a ese tipo de temas en la televisión! Y yo me quedé frío. Y a cada rato, ahora, Fina me manda unas noticas y me manda cartas con comentarios, elogiosos o no, con opiniones de ella. Y que el solo hecho de que una persona, y también Cintio, de esa altura, de esa dimensión, me hayan dicho eso, me dio una satisfacción tremenda, porque yo también me propuse hablar como hablan los cubanos. Los cubanos no hablan de ningún tema de esa manera, que a veces se quiere, disciplinada de: Amaury, ¿la corbata ayuda? Y entonces Amaury dice: la corbata ayuda por esto y por esto. Próximo tema, prácticamente, próximo tema. Los cubanos nos interrumpimos, los cubanos nos sobreponemos. Los cubanos polemizamos, hablando de cualquier tema. Entonces por qué…

Amaury. …Nos involucramos sentimentalmente en una conversación…

Taladrid. …Es la pregunta que yo hago casi siempre ¿qué haría usted? Por ejemplo, un tema tan difícil como la eutanasia, claro, tú tienes que saber a quién le puedes hacer esa pregunta, el doctor Calixto Machado es una autoridad mundial en el tema de la eutanasia, pero a la vez es una persona muy jovial. Y yo le pregunto: ¿Y si usted estuviera en ese caso, qué haría con un familiar suyo? Y hay gente que no le gusta que yo le pregunte eso, pero yo creo que es poner en la perspectiva humana a grandes científicos. Yo creo que eso no afecta el contenido, ni la calidad. Yo creo que es una forma de acercarse a la gente, o como me gusta decir, de elevarnos a la gente.

Amaury. Taladrid, ¿tú eres casado?

Taladrid. (risas) Ya pasé por eso. Bueno, mira, ¡imagínate!, a veces uno es bateador de líneas cortas, a veces da nada más que batazos largos, no sé. Entonces mira, no he tenido, no he navegado con suerte en ese tema.

Una ex mía terminó, fíjate, cosa rara, una ex terminó de profesora de canto en Nicaragua. Otra anda por la televisión china, y otra pasó por tú programa.

Amaury. ¿Pero tú eres un exportador de esposas? (risas)

Taladrid. Sí, no, pero otra pasó por tu programa. Y entonces ¿qué pasa?, que…

Amaury. ¿Y otra pasó por mi programa?

Taladrid. Relájate y coopera. Y ¿qué pasa?, que, no sé, uno ama tanto a las mujeres que yo no quiero…, quizás uno no quiere darle la oportunidad de después desencantarlas. Y entonces, quizás ese sea mi destino, a lo mejor no, a lo mejor después termino, ¿cómo es?, encadenado en la cárcel de tu piel, como dice la canción.

Amaury. Sí, ¡pero tienes que apurarte!

Taladrid. Sí, es verdad, es verdad. Pero mira, eso es como una anécdota que yo oí una vez de Bobby Salamanca, que Bobby Salamanca decía, acostumbraba a decir que la gente como él, y yo me incluyo ahí, que no somos agraciados, teníamos que hacerle swing a 10 lanzamientos para embasarnos tres veces. La gente agraciada, a lo mejor le hace swing a tres lanzamientos y se embasan dos veces y entonces eso me lleva a esforzarme más.

Amaury. Y hay gente que se embasa las tres veces, en los tres lanzamientos.

Taladrid. Sí, cómo no, cómo no. De tres, tres. Pero esos son los agraciados, yo no soy agraciado.

Amaury. Defendamos tus ojos, entonces nos quedamos por ahí. Tú siempre tienes que ir con los ojos por delante. Le dices: mírame a mis ojos. (risas)

Taladrid. Sí.

Amaury. Y ahí empieza todo. Ya casi terminando la entrevista, es cierto, no hemos hablado de béisbol. ¿De qué equipo tú eres?

Taladrid. Ah, no, ¿pero que tú crees?

Amaury. No, no.

Taladrid. Que me vas a coger de, me vas a coger manso así, entre primera y segunda, te vas a virar y me vas a sorprender así, fácil aquí en un programa nacional.

Amaury. Esa es la idea. (risas)

Taladrid. ¿No me digas?

Amaury. Porque tú eres un polemista, tú tienes tu peña.

Taladrid. Como le dijo Michael Corleone al marido de la hermana antes de liquidarlo: no insultes mi modesta inteligencia.

Amaury. Pero ¿tú no lo vas a decir entonces? No vas a aprovechar para decirlo.

Taladrid. Mira, lo que sí voy a defender es un principio, porque tuve el honor y una de las grandes experiencias de mi vida, de ser el conductor de los Juegos Panamericanos en el 2003. Organicé una experiencia que se llamó la Cabina post temporada, en la final del año pasado de la pelota en la COCO (emisora radial).

He hecho esa experiencia con la COCO, con Radio Ciudad del Mar, con la W en Santa Clara, de béisbol. Primero, yo hago lo mismo que hago siempre, preguntar, polemizar e intercambiar, yo no tengo ni que narrar, ni ser el especialista. Busco a los especialistas, aquí en La Habana uso a Lázaro Vargas, uso no es la palabra correcta, me acompaña, y yo aprendo de él, a Lázaro Vargas, una persona inteligentísima. En Cienfuegos lo hago con Antonio Muñoz, que es muy simpático y muy ocurrente, y tiene cosas geniales. En Santa Clara, lo he hecho con varias personas también y ahora, tengo retado a un duelo al conductor de la W en Santa Clara, Normando Hernández, para hacer un debate de pelota, ¿adivina en donde? en El Mejunje de Santa Clara, histórico, espero que sea, para bien de todos, no porque esté yo.

Ahora, lo que sí defiendo es el derecho a incursionar en varios temas. ¿Sabes por qué?, porque hay gente que te dice: Eso no es serio, hablar de pelota es una payasada. Tú eres una gente seria. No hagas eso, porque eso te rebaja.

Amaury. ¿Hay gente que piensa que la pelota no es un asunto serio?

Taladrid. Sí, no, no, lo que te dicen: chico, tú eres un  analista serio, tú hablas de temas políticos, ¿cómo tú vas a hablar de pelota?

Amaury. Qué horror, es que la pelota es un asunto muy serio para este país.

Taladrid. Yo te voy a ser franco: No es más, en mi opinión, que tratar de ejecutar, de llevar a la práctica el concepto que defiendo con convicción, que es el concepto de Fidel de la Cultura General Integral, de manera que tú no seas especialista de todo, pero que sepas un poquito de Historia, de Economía, de Arte; todo eso es Cultura. De Deporte ¿por qué no?, eso lo único que hace es enriquecer tu alma, tu espíritu, tu cerebro. Está probado que el cerebro tiene plasticidad, que es capaz de volver a aprender a hablar cuando tienes un accidente, que cambia de hemisferio. La capacidad de aprender matemáticas a los 60 años se ha demostrado, de estudiar a los 60, 70 años. Todo eso, lo único que hace es enriquecerte.

Saber de pelota y saber de Política y un poquito de Economía y un poquito de Ciencias, lo único que te hace es una persona más íntegra, como dice el concepto de Fidel, que yo defiendo. Porque sí, mucha gente aplaude el concepto de Fidel, pero después si tú hablas de deporte, te caen arriba: por qué tú haces eso, eso no es serio. No, yo creo que eso es muy serio y muy complejo y el deporte tiene un millón de aristas también, sociales, económicas, políticas, como lo tiene todo. Y los comentaristas deportivos merecen el mayor respeto y no hay que subestimar para nada eso. E incluso, he librado otra batalla más reivindicando el derecho de los deportistas a ser analistas en estas transmisiones, cosa que yo defiendo a capa y espada también, y lo he hecho, lo he demostrado.

Así que para mí eso ha sido una escuela, un orgullo, compartir y conocer a todos esos deportistas cubanos. Gente como Lázaro Vargas, que recientemente contó cómo rechazó 8 millones de dólares después de las Olimpiadas de Barcelona y está aquí, con veinte problemas, como tenemos todos.

Desde esas experiencias hasta aprender qué son los cinco tipos de lanzamientos en la pelota, hasta aprender las señas para robar una base, quién se vira. De todo. Y además lo único que se hace es disfrutar más el mayor espectáculo cultural de este país, que es la pelota.

Amaury. Bueno, terminando ya, yo te agradezco muchísimo que hayas venido, pero espero, no sé que tú pensarás, que el título de este programa se haya ajustado a la conversación que hemos tenido. Pero yo quiero terminar con una pregunta, porque  siempre me queda una duda.  Tú has estado defendiendo a la Televisión Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo al Deporte Cubano, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a la Educación Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a tus padres en la Historia, que es una manera de defender a Cuba.

¿Defender a Cuba para ti es un deber o una obligación?

Taladrid. Lo que yo soy, o sea, lo que yo he aprendido se lo debo en esencia al cambio que tuvo este país en el año 59, que permitió esos números que te mencioné ahorita y ese nivel. Yo soy hijo de eso, con sus virtudes y sus defectos, con sus limitaciones y grandezas, con sus imperfecciones, pero yo soy hijo de eso.

Sería una ingratitud mayor, pecado bíblico también, la ingratitud, no ser consecuente, agradecido y defender lo que te permitió ser lo que tú eres para bien o para mal, yo no soy nada excepcional, pero lo que soy se lo debo a ese proceso, a esos 50 años, a esa Revolución.

Y yo, con convicción, o como diría la canción de Silvio, si quieren considerarme arrastrable, con orgullo me pongo una medallita aquí, y con orgullo soy arrastrable. El problema es que no me voy a dejar arrastrar. Porque también en un momento dado en la vida hay que saber defender las cosas en las que tú crees por cualquier medio. Primero me matan, pero con orgullo, si esa es la categoría, me incluyo en esa gran canción de Silvio, y soy arrastrable. Pero por convicción, no porque signifique prebenda, ni nada. Por convicción, lo que no quiere decir que a uno le guste que la vida sea cada vez mejor. Que el socialismo se hizo para que el ser humano viva mejor integralmente, no solo materialmente, pero también materialmente, y que el ser humano sea mejor. Así que por convicción hago esas cosas.

Amaury. Está bien. Muchas gracias, Taladrid.

Taladrid. No, gracias a ti.

Amaury. Gracias

Taladrid. Y sí, Con 2 que se quieran ¿por qué no?

Añorado encuentro: la improcedencia dramática de vetustos paradigmas

Añorado encuentro: la improcedencia dramática de vetustos paradigmas

Añorando tan solo el momento…

La telenovela Añorado encuentro atrapa conflictos y actitudes de nuestra realidad, pero cae en la improcedencia dramática de vetustos paradigmas del héroe positivo en Cuba

Leí en algún lugar, quizá en este mismo periódico, cuando se promocionaba la pronta salida al aire de Añorado encuentro, que en algún momento se pensó proponerle a la reconocida guionista Maité Vera (El viejo espigón, La peña del león, Violetas de agua) la secuela y actualización de Al compás del son, un singular y muy eficaz experimento intergenérico, de perfil histórico-musical, que todavía puede verse con agrado cuando se retransmite. Quizá fue imposible levantar la producción de tan ambicioso proyecto; tal vez la escritora prefirió aplicarse a escuchar las palpitaciones de la actualidad y, a partir del texto de la célebre canción, compuesta por Alberto Vera y Giraldo Piloto, fabricar esta telenovela de corte clásico, más interesada en dramatizar la vida privada de un grupo de personajes —es decir, en los triángulos amorosos, el adulterio y las rupturas o emparejamientos, incluidas las diferencias de apreciación entre las diversas generaciones— que en convocar un reflejo realista, documental o testimonial de nuestras complejas circunstancias, como sí lo intentaron recientes teleseries en el estilo de Diana o Aquí estamos.

Porque a pesar de los ilustres ejemplos cubanos en la pugna por atribuirle a la telenovela credibilidad y naturalismo, el género en su conjunto continúa afiliándose más al sentimentalismo, la evasión y el estereotipo que a la complejidad propios de la literatura o del teatro y el cine realista y de vanguardia. De modo que, una vez puesto en claro el propósito de quienes la concibieron y realizaron (no hay que pedirle peras al olmo ni verismo a la telenovela clásica) se sabe que seremos testigos, los que dispongamos de paciencia, resignación y mucho amor por el género de los enredos amorosos, de las cuitas, y añorados o fortuitos reencuentros entre cuatro personajes principales: Orestes (Vladimir Villar) y Lucy (Amarilys Núñez), por un lado; y la hija de Lucy (Rachel Cruz) con su novio de infancia, Yanko (Alejandro Socorro). El máximo de emotividad proviene entonces —al igual que sus coetáneas al aire, las brasileñas Ciudad Paraíso y Niña Moza— del ocasional y súbito alejamiento entre las parejas románticas, y el empate final propiciador del «…y fueron muy felices, y tuvieron muchos hijos», como si la felicidad estuviera ligada, indisolublemente, con la contribución al elevamiento de la tasa de natalidad.

Resulta superfluo hacer hincapié en los años luz que separan lo que estamos viendo en pantalla y nuestra realidad cotidiana. Hablar de tales personajes, en tales oficios, con tales maneras de vivir y actuar, reclamaba otra visualidad, otras soluciones dramatúrgicas, diálogos más naturales, menos mansedumbre y formulismo; pero todo ello constituiría otra obra, y ahora nos toca hablar de la que ocupa tres días a la semana, y que se encarga de pintar en tonos pastel la cotidianidad. Sí, estoy tratando de decir que la telenovela, como género heredero y subordinado del melodrama teatral, el folletín y la radionovela, se define por su entraña evasiva, esquemática, edulcorada y tramposa. Y el público admite el embuste, y le entrega su complicidad, solo si está dicho y hecho con la gracia conveniente, y la habilidad para hacerle creer que se está hablando de su propia intimidad, muy enaltecida, romantizada, idealizada.

En el camino al subterfugio seductor habrá que admitir entonces situaciones de absoluta inverosimilitud como esos diálogos transoceánicos, entre Dinamarca y Cuba, a golpe de webcam y Skype, accesibles solo en la casa de Karla. Tendremos que creernos los interiores daneses resueltos con el peor talante, la excesiva ingenuidad de personajes como Yanko (es incapaz hasta de contar las semanas para darse cuenta que es imposible su paternidad) y los siniestros cálculos de algunas jovencitas, malvadas y fatales, quienes parecen sacadas de alguna exagerada película silente; y por supuesto, también habrá que tragarse los giros a veces inverosímiles de la acción, y los recogedores de basura que a toda hora entonan lo mejor de la cancionística mundial, radiantes con el encantamiento de ir barriendo las calles…

A pesar de sus «limitaciones», y de saber que jamás entrarían en juego conflictos distintos de los que siempre aborda la telenovela habitual, en un primer momento todavía pensaba que Añorado encuentro podía sorprendernos con una historia inspiradora, sobre amores circunstancialmente interrumpidos, vueltos a reanudar, en una suerte de entusiasmo romántico cabalgante entre la predestinación y la posibilidad de eternizar la atracción y el afecto fortuitos. Porque tanto la telenovela cubana como las brasileñas arriba mencionadas discursan sobre amores imperecederos sometidos a la prueba del tiempo y de la intolerancia, y hablan sobre la fidelidad, la diferencia de valores, la mentira, el resentimiento y el perdón al interior de la pareja. Y si al fin y al cabo estamos en presencia más o menos del mismo relato de siempre, ¿cuál es la causa entonces de que Añorado encuentro —y también Ciudad Paraíso— resulte tan aburrida en su implacable reiteración y chatura, sus tramas parezcan infinitas, colmadas de personajes esquemáticos y de una obviedad casi ofensiva?

Mayormente rodada en estudios (los de nuestra televisión hace como dos décadas han perdido casi toda posibilidad de simular con verosimilitud los interiores domésticos cubanos y mucho menos los exteriores de una cafetería, un hospital, etc.) y con una lamentable orfandad de algún estilo discernible en cuanto a la fotografía, la edición o la dirección de arte, solo nos quedaba la posibilidad de refugiarnos en el poder de las actuaciones, a la hora de asumir los estira y encoje del guión, que espolea sus personajes al abandono y al regreso, al delito, el presidio y la redención, al luto y al sexo, en una tupida red de peripecias que estarían aptas para entretener a cualquier espectador si la puesta en escena hubiera ponderado la visualidad, y trascendiera el antiquísimo vicio televisivo de reproducir en un set los avatares de la radionovela (si alguien prueba a escucharla solamente, se da cuenta que apenas se pierde algo de lo que la obra significa).

Antes de abordar los problemas de actuación, importa celebrar otra de las buenas ideas que tiene el guión, estropeada por el escaso interés de los realizadores en sublimarla y explotarla dramáticamente. Habida cuenta de que los hogares resultan la fuente del conflicto para jóvenes y adultos mayores, se presenta el proyecto cultural que articula ruedas de casino y danzón como un espacio de convivencia, creatividad y terapia grupal. Sin embargo, en lugar de convertirse en epicentro dramático, coartada para la espectacularidad audiovisual, en tanto garantiza la interacción de todos los personajes y permite mayor libertad de la cámara, de los movimientos y de las actores devenidos danzadores, los momentos bailables son percibidos en tanto digresiones, puntos muertos, lastre apenas dramatizado en los cuales muy pocas veces ocurre algo importante, como debiera, en cuanto a los conflictos principales de los personajes.

También creo que el guión funcionaría mucho mejor si una buena parte de los intérpretes hubiera logrado convencernos de que están tratando de insuflarles vida a personajes que intentan parecerse a seres humanos. Aunque Añorado encuentro tiene la virtud de rescatar y favorecer el trabajo de tres generaciones de intérpretes, escogidos por suerte más allá de todo prejuicio con la edad, la fotogenia o la raza, la dirección de actores resultó incapaz de solventar evidentes conflictos de métodos, ni alcanzó a solucionar los vicios o acomodamientos de algunos histriones, consagrados o noveles. Nancy González y Alejandro Socorro intentaron expresar esa bondad e ingenuidad casi inconscientes que caracterizan a Soledad y Yanko, pero ambos quedaron en lo externo y en la pose; Amarilys Núñez contiende con todos sus recursos para otorgarle matices y humanidad a Lucy, un personaje concebido desde el esquema redundante (es la mala, la que se fue, la que arrastró a la hija e intenta manipularla, la que traicionó dos veces a sus respectivas parejas); Natacha Díaz, Paula Alí, Adria Santana y Rubén Breña reconfirmaron la clase estelar que les permite lidiar airosamente, cada uno desde su particular arsenal, hasta con los textos o las situaciones donde hubieran fallado histriones menos hábiles.

A Mario Balmaseda se le notó casi siempre incómodo, como si estuviera haciendo su papel a regañadientes, algo incomprensible en un actor con demostrada maestría a la hora de adueñarse por completo de sus personajes; Larisa Vega ha derivado, sin transiciones, de primera figura a un papel secundario, insignificante, que la actriz acomete con su empatía y apostura habituales; Monse Duany y Tamara Morales quizá pudieran dinamizar su dicción, quitarle altisonancia, excesiva corrección y teatralidad, mientras que Rachel Cruz, la joven y prometedora actriz protagonista, pudiera trabajar en un sentido contrario, es decir, mejorando la claridad de lo que dice sin restarle la prestancia y sinceridad que ya posee; y me parece excesivo, e innecesario, extenderme en los problemas obvios de engolamiento, falta de organicidad, desgobierno del tono y la expresividad que atacó a varios actores fundamentales, incluso protagónicos. El lector sabe sus nombres, igual que yo, pero continúo negándome a que la crítica de una telenovela conduzca a juicio sumario o inventario de catástrofes.

Y si hablamos de telenovela y de melodrama, es indispensable referirnos a la música como elemento de apoyatura indispensable. La canción tema, en un hermoso y funcional arreglo de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán, en certera interpretación de Beatriz Márquez y Leoni Torres, le insufla nuevos bríos a la clásica canción recreada soberbiamente por Vicentico Valdés, Pablo Milanés y Elena Burke. Además de la presentación y la despedida, con la robusta actualización de un tema clásico, la telenovela pedía mucha más música, y una apropiación más significativa del espíritu que encarna la música empleada.

A pesar de que en general la más reciente telenovela de Maité Vera permite advertir la capacidad de la autora para atrapar algunos de los conflictos y actitudes que signan nuestra realidad (la emigración, el sexo irresponsable, el adulterio, el alcoholismo, la corrupción y otros), al tiempo que honra la capacidad de perdón, de subsanar errores y empezar de nuevo, también se percibe, a duras penas encubierta por la «actualidad» y la aspereza de ciertos temas, la improcedencia dramática de paradigmas vetustos, provenientes de los años 70 u 80, relativos a la heroína y el héroe positivo en Cuba, como alguien inmaculado, casi de mármol, cuya espiritualidad podía volar en hombros solo del estudio y el trabajo, como si los seres humanos no fuéramos infinitamente más complejos. Pero ya escribí antes que la telenovela no admite mayores complejidades, de modo que solo nos queda desearle al melodrama cubano contemporáneo y televisivo, la altura humanística y la capacidad para conmover de Grey’s Anatomy, o de El derecho de nacer, porque el espectador despide una telenovela nacional y espera por la próxima, añorando tan solo el momento…

TOMADO DE JUVENTUD REBELDE.

FUENTE: Joel del Río
digital@juventudrebelde.cu
23 de Abril del 2011 19:42:44 CDT

"Las teleseries han puesto en jaque al cine"

"Las teleseries han puesto en jaque al cine"

"Las teleseries cuentan las historias más próximas y cercanas a nuestra época y, en cierto modo, han puesto en jaque al cine, que no está en declive pero sí vive una mutación". La reflexión la hace el escritor y crítico Jorge Carrión (Tarragona, 1976), quien disecciona el fenómeno de las series de televisión en su nuevo libro, Teleshakespeare (Errata Naturae). La primera década del siglo XXI ha traído consigo una nueva manifestación de culto: el consumo masivo de series televisivas, con millones y millones de fieles en todo el mundo.

Títulos como Los Soprano, The Wire, Lost, Mad Men o Breaking Bad, entre otros, han supuesto una transformación del relato audiovisual que parecía impensable hace sólo diez años. "Sin la crisis de los guionistas de Hollywood, que era algo que nadie se podía imaginar, no se entendería lo que ha sucedido", explica Carrión a Público. El autor apunta a dos elementos que han facilitado la rápida propagación del fenómeno: internet y las nuevas formas de consumo cultural.

«La crisis de los guionistas de Hollywood ayuda a explicar lo ocurrido»

Otro de los factores que han influido decisivamente en este boom de las series de televisión es el interés que han mostrado en los últimos años los grandes nombres del cine (Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Steven Spielberg...) por este formato. "Les resulta muy atractivo porque les permite desarrollar tramas y personajes complejos. Y, por otro lado, hay un componente industrial y económico que también les es muy interesante", opina Carrión.

Para el autor de Teleshakespeare, los primeros síntomas de este cambio hay que situarlos en los años noventa, con producciones como Twin Peaks, de David Lynch. A finales de esa misma década, llegarían El ala oeste de la Casa Blanca y Los Soprano, series que eran premonitorias del salto artístico y narrativo que estaba a punto de llegar.

El caso de Crematorio'

«Twin Peaks' fue uno de los primeros síntomas de este cambio»

Y fuera de EEUU, ¿qué sucede? "En Inglaterra y Alemania se están haciendo teleseries muy buenas. Es el caso de Sherlock, de la BBC, que es excelente", afirma Carrión. A años luz está España, donde "no hay una apuesta industrial ni con guiones de calidad, pero sí hay intentos muy loables como Crematorio, que puede crear escuela", destaca este escritor.

Con el cambio de siglo, la televisión pasa de ser una "caja tonta" a convertirse en una "caja inteligente", y los niveles de calidad se disparan. "Cuando vi Los Soprano, viví una de las experiencias más intensas de mi vida como lector. Llevaba muchos años leyendo casi exclusivamente literatura y de pronto me di cuenta de que había otros lugares donde se estaban escribiendo grandes relatos", recuerda. Series como Dexter, Roma y Deadwood le dieron la razón.

RAMIRO VAREA MADRID 20/03/2011 08:00 Actualizado: 20/03/2011 12:33

TOMADO DE PUBLICO http://www.publico.es/culturas/367043/las-teleseries-han-puesto-en-jaque-al-cine