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Rufo Caballero inicia el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana

Rufo Caballero inicia el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana

Rufo Caballero, con su artículo "Una Habana de blancas emociones", publicado en la página cultural de Juventud Rebelde, inició el fuego de criterios sobre la nueva telenovela cubana.  A continuación reproducimos integramente su crítica:  El otro día me sorprendió un comentario que escuché de pasada: «A Oh, La Habana le está ocurriendo lo peor que le puede suceder a una telenovela: nadie habla de ella». Es posible que Charlie Medina (Blanco y negro no, El otro, El ojo de la noche) esté pagando el precio de la discreción, pero entre los valores de la actual telenovela yo situaría la sobriedad.  Quizá no arme escándalos, tal vez no se hable de ella a toda hora (por el momento), pero la austeridad con que Medina ha marcado, desde la dirección, el tono y la estética de su trabajo, representa para mí un paso inteligente, que se aparta del patetismo, el melodrama exagerado y los énfasis pasionales que tras la disculpa de «las emociones fuertes», suelen declinar en tierras del mal gusto y del acento gratuito. La mesura, la temperancia, la dosis, en un género tan desbordado como este, no son precisamente defectos.

 

Sin embargo, hasta hoy se tiene la impresión de que la telenovela presenta una calidad promedio, que si bien supera los escollos del género en entregas recientes, no acaba de revelar el indiscutible talento de su director al conducir audiovisuales. ¿Qué ocurre entonces?

 

El director de la telenovela, Charlie Medina.

En los primeros meses de su grabación, se veía a Charlie muy orgulloso del guión que dirigía. Hoy vemos que en efecto no era un mal guión, pero había que trabajarlo y limpiarlo mucho más. La escritura de Oh, La Habana posee una innegable habilidad para el manejo simultáneo de historias, arterias y afluentes dramáticos, introduce bastante bien los personajes y sus principales atributos, anticipa de modo gradual el conflicto (o lo que entiende por tal), etc. Entre todas las situaciones, hay un intento de captar la vida espiritual del cubano, su mundo de emociones y de vivencias cruzadas, con matices críticos, con intensidad reveladora, aunque sin excesos. Y el enunciado parece ser: solo el mundo de los valores puede salvarnos de la impudicia y la deformación eventuales.

 

Esa nobleza comienza a resentirse con la inclinación de los personajes hacia los arquetipos y los estereotipos. En sus diseños se descubre como un excedente de «representatividad» y de propensión a la tipología social. Prácticamente cada personaje «representa» un sector o estrato social, y si este criterio de estructura tributa a una de las bases de cierto realismo, aquí parece más un tablero racional de opciones sociales que una trama propia de la ficción.

 

El tratamiento dramático de las situaciones padece muchas veces un esquematismo que empalidece el valor general. Por ejemplo, aunque entre ellos irá progresando el acercamiento y la afinidad cultural, la díada polarizada entre el roquero y el vigilia de la gran música cubana reproduce un esquema binario típico de los años 70. La complejidad del problema hoy es otra: muchos roqueros, si bien nada tienen en común con la timba o el reguetón, son conocedores y en muchos casos admiradores de la gran música cubana. Y, de otro lado, los devotos de la mejor historia de nuestra música comprenden perfectamente los valores del rock. La presentación dicotómica de estos fervores, al menos hasta cierto punto del desarrollo argumental, es un recurso viejo.

 

Por otra parte, encontramos demasiada redundancia en la expresión del «conflicto» existencial de Mercedes. Entrecomillo la palabra porque, en realidad, ¿cuál es el conflicto del personaje? Todo el tiempo se insiste en lo mismo: el hastío que siente Mercedes hacia su marido romo, rutinario, burdo. El diseño de Edgardo no puede ser más pobre: él siempre duerme porque ha comido mucho... (caricatura de la que intenta huir la actuación de Omar Alí). Los matices, que pudieran alimentar la duda de Mercedes, están «por fuera» de ella: son su hijo y su suegra, quienes tratan de hacerle ver que «la calle está tan mala...», «él crió a tu hijo», etc. Pero para Mercedes todo resulta claro: nada de eso compensa el abatimiento y la abulia de su vida; no hay derecho. ¿Dónde está el conflicto entonces? ¿Por qué Mercedes no procede? Solo habría una explicación: para alargar hasta la saturación sin sentido un problema que no es un problema, a fuerza de monocorde, claro, evidente. En este caso, la responsabilidad no está solo en el guión: también el criterio de puesta en escena permite que la actriz insista una y otra vez en los mismos gestos que denuncian cansancio, hartazgo, insatisfacción.

 

Algunos diálogos alcanzan a emular la gracia y la cotidianidad de la vida diaria del cubano, pero otros son verdaderamente insufribles. Eso de que nuestro deporte no ha vestido nunca el tatuaje, una verdad como un templo que merecía ser mucho mejor dicha (además de que nunca un pequeño tatuaje fue tan complicado y combatido); o aquello de «Yo soy el eco de mi marido»; o eso otro de que el barrio es la molécula de la nación, denota una voluntad por construir frases ingeniosas que, la verdad, merecía limpiarse en la fase de revisión dramatúrgica.

 

Otro ejemplo: todos esos fárragos del locutor ante el micrófono, en planos fijos, ni siquiera con la coartada de la parodia se hacen resistibles. La defensa de nuestra identidad no debió asociarse a semejante número de lugares comunes, engolamientos, digresiones culturales que no vienen al caso. Falta organicidad a la forma en que ese discurso trata de entrar a la historia. Por lo demás, resulta doblemente falso en la interpretación de Mario Limonta. De que Limonta es un buen actor no existe la menor duda luego de Barrio Cuba, o mucho antes, pero creo que se trata de un error de casting: no era Limonta el actor indicado para este engorroso personaje, que más que inspirado, llega a ser muchas veces patético.

 

En las actuaciones, se manifiesta la voluntad del director por experimentar con los más jóvenes o incluso con personalidades invitadas: no actores que entran a la representación como quienes aceptan tácitamente un homenaje. Eso está bien. No obstante, a la fecha, la interpretación que sobresale de manera significativa es la de Laura de la Uz. Aquí sí hubo una aventura, un riesgo de casting que resultó: no utilizar a Laura en el molde de muchacha sobreespiritual un tanto enajenada, en la forma en que la había empleado el cine de Fernando Pérez, sino encargarle un personaje que, sin renunciar a un sensible mundo interior, se destaca por su gestualidad, su comportamiento social «efusivo», etc. En la escena de Laura con Perdomo en la cama, la actriz tuvo una transición magistral, desde los elementos exteriores de su fachada hasta el sufrimiento profundo salido de sus necesidades afectivas. En la escena de la reunión de amigos, Laura sostuvo una expresión facial irónica muy expresiva y graciosa. Laura de la Uz está ofreciendo, todo hay que decirlo, un verdadero festín de actuación.

 

El director se esmera por graficar audiovisualmente la subjetividad de los personajes, fuera de la planimetría expositiva al uso en este género. El diseño escenográfico, uno de los más serios de los últimos años, se afana por distinguir la caracterización de los espacios, según las posibilidades de las familias, más allá de aquella vieja diferencia entre la mansión y el solar. Si bien en esto radica otro valor de la telenovela, no creo que la dirección de arte se haya interesado lo suficiente por llamar, movilizar los objetos o las superficies con implicaciones dramáticas. Y cuando se interesa, cae en el otro extremo: para hacer ver que el roquero, a pesar de su insolencia y su no muy profiláctica figura, no es un mal muchacho ni un descreído, ¿había que llegar al extremo de pintar una bandera en alguna pared de su habitación?

 

La fotografía dispone bien las luces y explota con agudeza su expresividad, tal vez en un sentido demasiado dulce, como si los filtros pretendieran aminorar la inclemencia de la luz insular. La corrección lumínica, con independencia del análisis conceptual, es ya para darle un premio a la telenovela, pues conocemos de los infortunios lumínicos de nuestra televisión, en los dramatizados y fuera de ellos. Ahora, queda la impresión de que el fotógrafo se ocupó mucho más de los planos en sí que de los planos entre sí: además de que la cámara se mueve poco, casi nada, y los cuadros resultan muy inertes, muy pasivos, la dinámica entre los valores de los planos se contenta con el tránsito de medios a primeros, de primeros a medios, sin mucha variación en cuanto a ángulos, valores intermedios, perspectivas de los personajes, etc. Tampoco el diseño de presentación y despedida resulta muy feliz: esa idea de incrustar imágenes de los actores en los edificios fue muy socorrida en el videoclip cubano de los años 90, y con mejor resolución a nivel técnico.

 

Oh, La Habana muestra hasta hoy un balance más bien discreto. Temáticamente, tiene el mérito de incorporar la perspicacia social propia del serial, y no por ello sacrificar el sesgo de melodrama que casi todas las telenovelas se cuidan de seguir. En lo expresivo, Charlie Medina no acaba de recordar el recio director que es, como si la calidad de sus unitarios se diluyera entre los capítulos (cosa lógica, en estricto sentido de producción). ¿Qué le falta? Para decirlo en dos palabras: el valor de la sutileza.

 

Oh, La Habana apenas empieza a calentar los motores. No sé por qué me imagino que todo esto irá adquiriendo una mayor temperatura dramática, y que la telenovela terminará por echarse a la gente en el bolsillo. Con todo y lo que se le puede señalar, que ciertamente no es poco, uno no se levanta un minuto de su butaca durante el tiempo de cada capítulo. Eso, tratándose de una telenovela, es fundamental. Se siente, como por detrás, una especial destreza en la narración. Sin dudas hay aquí un buen narrador de imágenes, y habría que darle tiempo.

 

Por ahora, pareciera que Charlie paga el precio de la discreción, pero al menos para quien esto escribe, la sobriedad no es nunca un problema.

 

Fuente:  http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-05-20/una-habana-de-blancas-emociones/

 

Cumple su primer lustro el Canal Educativo de la televisión cubana

Cumple su primer lustro el Canal Educativo de la televisión cubana

Viajar sin pasaporte al Aconcagua, la montaña de la cordillera de los Andes donde se encuentra el pico más alto de América, no es imposible para quienes disfrutan los documentales y demás productos del Canal Educativo. Escalar de manera imaginaria sus 6 962 metros y hasta clavarle en la cúspide una bandera, como un corajudo alpinista, no requiere de otra cosa que dejarse llevar por el verbo exacto y las imágenes que muestran los materiales seleccionados y producidos en sus estudios, muchos de los cuales recogen los parajes de nuestro continente.

 

Así sucede con disímiles accidentes geográficos. Es posible palparlos, oler la fragancia que desprende su flora. Acercarnos a las más temidas especies que en ellos se esconden. Todo esto, y mucho más, responde al buen diseño de la programación que, en los cinco lustros de existencia de esta emisora televisiva, ha servido como soporte para educar y deleitar al unísono.

 

PUERTAS ADENTRO

Escudriñando estudios y cubículos de edición encontré al «padre intelectual» que enseñó a varias generaciones de estudiantes la inmensidad de los ríos Nilo y Amazonas, la diferencia entre ciclones y tifones, los Grandes Lagos y el secreto que esconden las Rocallosas.

 

Hasta ese momento lo reencontraba en cada película donde aparecía cualquiera de las cosas que, hace más de 20 años, nos nombró cuando éramos sus alumnos, en la Escuela Secundaria Básica en el Campo Batalla del Jigüe, en San Antonio de los Baños.

 

Siempre que olvidaba la capital de un país aparecía como un Pepe Grillo convidándonos a derribar anaqueles donde los atlas y los libros no deben descansar.

 

El doctor en Ciencias Pedro Hernández.

Al doctor en Ciencias Pedro Hernández lo redescubrí en el Canal Educativo, entonces comprendí por qué aquel maestro había vencido el paso del tiempo y sus lecciones parecían recién impartidas. Su vocación por enseñar se desbordaba desde que era nuestro profe, y por esa razón es hoy el coordinador general del curso de Geografía de las Américas en Universidad para Todos, el programa más popular de la televisión didáctica de la Isla.

 

Su experiencia como fundador del Canal Educativo indica que el trabajo en equipo es el arma que ha podido vencer limitaciones materiales y ofrecer un producto genuinamente instructivo a las miles de personas que sentadas frente al televisor elevan su cultura.

 

«Han sido años donde hemos crecido en todos los sentidos como profesionales, porque nos hemos propuesto retos tan inmensos como despertar el interés de un universo heterogéneo de personas», manifiesta.

 

«Llevar el conocimiento y el resultado de las investigaciones realizadas por el colectivo de profesores y especialistas al lenguaje popular, sin dejar de ser científico, ha sido uno de los desafíos más grandes de este período».

 

LA GRAN AULA

Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial en el momento de grabar para el espacio Universidad para Todos.

A Osvaldo Martínez, director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, lo encontramos en uno de los estudios mientras se dejaba conducir por Karen Renzoly, el joven director de televisión, quien le daba las orientaciones necesarias para grabar las teleclases de Universidad para Todos.

 

Faltaba poco para comenzar y dejarle todo el mando a Daisy Castro, la coordinadora que debe orientar a su vez lo ordenado por Renzoly, y que le llega a través de los audífonos.

 

Todos, incluyendo el camarógrafo Leonardo García, trabajaban en función del primer tema del curso Tendencias actuales de la economía mundial, que a partir del 22 de mayo llegará a la pantalla chica, mediante el Canal Educativo.

 

«El módulo será de 40 horas y se transmitirá dos veces por semana. Es una aproximación a lo que acontece en la economía del orbe, a partir de la explicación de fenómenos como el neoliberalismo, el libre comercio, la privatización, la globalización y sus consecuencias para las naciones en vía de desarrollo, explica Martínez en calidad de profesor.

 

«En el empeño de convertir a Cuba en una de las naciones más cultas del planeta no debe excluirse la enseñanza de la economía. Por esa razón es que un grupo de compañeros nos empeñamos en actualizar al ciudadano más humilde sobre estos temas.

 

«La economía doméstica no puede explicarse si no se tiene noción de qué ocurre en el mundo. Con el lenguaje más sencillo y la manera más nítida, trataremos de llegar a la teleaudiencia. Haremos lo posible por lograr un mensaje potable y útil».

 

CANAL DEL MUNDO

En otro local, una mujer cuyo nombre ha recorrido el mundo, por ser la creadora del método cubano de enseñanza Yo, sí puedo, trabaja junto al editor Eduardo Luis Beltrán e Irma Lee, la directora de comunicación del Ministerio de Desarrollo Social de Panamá. Asisten al nacimiento de la criatura que sacará de la ignorancia a miles de istmeños.

 

Leonela en proceso de editar el programa Yo, sí puedo destinado a Panamá.

«Ya grabamos los 65 capítulos necesarios para enseñar a leer y escribir, según este programa», afirma Lee, quien agradece a Leonela Relys Díaz, la progenitora del método cubano reconocido por la UNESCO, el apoyo ofrecido, al igual que la paciencia y la profesionalidad de Beltrán, el hombre que retocará cualquier incoherencia antes de que el producto llegue a los más recónditos lugares de su país.

 

«Los actores que representaron a los personajes son panameños. Tengo entendido que cada país, con la excepción de Venezuela, aportó sus actores. Es una manera de manejar los códigos de modo más auténtico. Es acercarnos objetivamente a la realidad de esas personas iletradas, que en muchos casos no conocen nada más que el reducido espacio donde han crecido.

 

«Todos hemos trabajado como hermanos. Combatir juntos el flagelo de la ignorancia, perpetuado durante tanto tiempo por los capitalistas, nos unirá más allá de fronteras. El presidente Martín Torrijos Espino quiere lanzar el proyecto alfabetizador el próximo 28 de mayo, y es por eso que estamos trabajando 12 horas diarias.

 

«Ya son muchos los países que han abrazado el Yo, sí puedo, porque quieren vencer los compromisos del milenio relativos a disminuir el analfabetismo. No queremos quedar a la zaga. Hay mucha gente esperando en mi país por la llegada de su Bienvenido y su Ángela, nombre de los personajes principales de la factura audiovisual que sirve de soporte al programa de alfabetización».

 

Leonela formó parte del equipo de pedagogos que llevó la alfabetización por primera vez a Haití, a través de la radio, y recuerda que a su regreso el Comandante en Jefe les pidió que hicieran una cartilla en cuatro o cinco páginas.

 

«Inicialmente la cartilla de radio era muy extensa y reducirla era un reto tremendo. La primera idea se materializó en el 2001. Al año siguiente comenzamos a grabar el programa con un corte muy latinoamericanista. Posteriormente lo contextualizamos para la República Bolivariana de Venezuela.

 

«Gracias a este esfuerzo hoy podemos decir que Venezuela es territorio libre de analfabetismo. Poco a poco el Yo, sí puedo se ha ido adaptando a otros países y a las lenguas originarias, como el quechua, aymara y creole, que han sido las más abandonadas a la ignorancia. Estamos trabajando en estos momentos en tetum para Timor del Este. Siempre, donde quiera que me preguntan lo digo: Este método es fruto de la colectividad, por tanto este canal tiene mucho que ver con su impacto».

 

OBRA PERFECTIBLE

«Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes», afirma San Martín.

«Transmitir más de 20 000 horas durante cinco años indica la intensidad con que el Canal Educativo responde a uno de los principales retos asignados a la televisión cubana en medio de la Batalla de Ideas», significa Roberto San Martín Lemes, director del Canal Educativo.

 

«Si sumamos las que no salen al aire y se convierten en herramienta audiovisual del Programa Yo, sí puedo, que libra del analfabetismo a miles de personas en diversas partes del mundo, entonces la intensidad se convierte en gozo especial.

 

«En medio de limitaciones materiales, de las que no se salva el sector, semanalmente gratificamos a la familia cubana con más de 120 horas de transmisión, con 98 programas de corte educativo y un sinnúmero de propuestas instructivas y recreativas, entre las que destacan documentales, espacios dedicados al séptimo arte y musicales.

 

«Nada de lo anterior es motivo para la autocomplacencia. Debemos asumir el futuro como una obra perfectible, que cada día esté más en sintonía con los televidentes.

 

«Seguir demostrando que nuestro perfil editorial, netamente educativo, puede lograr su fin sin renunciar al esparcimiento, y rehusando todo lo frívolo y banal, debe ser la línea conductora para seguir cumpliendo años al servicio de la cultura de Cuba y el mundo», concluye San Martín.

 

Fuente: Marianela Martín González

 

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

 

10 de mayo de 2007 00:01:44 GMT

 

tomado:  www.juventudrebelde.cu

  

Telenovelas recurren al humorismo para sobrevivir

Telenovelas recurren al humorismo para sobrevivir

 Se afirma que dos de los fenómenos más masivos, en América Latina, son el fútbol y las telenovelas. No cabe dudas que el primero se mantiene como el deporte de las grandes mayorías en Latinoamérica.

 

 Mientras, los productores de culebrones comienzan a buscar recursos para

mantenerlos a flote, sobre todo por la saturación de producciones mediocres.

 

Otro talón de Aquiles es la falta de guiones originales y la reiteración

de temas, que en otro tiempo tuvieron éxito. Hay consenso de que, en la

actualidad, la mayoría de los folletines son aburridos.

 

 La industria de culebrones está establecida y engrasada en no pocos países

de la región, con utilidades, en las últimas décadas, que se codean casi con

las del mercado del petróleo.

 

 De ahí la necesidad de continuar grabando culebrones para la pantalla

chica a toda costa.

 

 A veces se echa mano a elencos espectaculares para mantener el interés de

amplios sectores sociales, pero la crisis muchas veces no se resuelve ni con

la presencia de primerísimas figuras del espectáculo en los elencos.

 

La fea más bella (con buena acogida en Estados Unidos en sus versiones en

inglés y en español), se convirtió en su tierra de origen, Colombia, en

México y otras plazas centroamericanas, en un exitazo.

 

 Críticos mexicanos sostienen que ello se debió a la introducción de la

sátira y elementos de comicidad, pues ya nadie se toma en serio los dramas

sobre ricos, unos abatidos por sufrimientos y otros premiados con saltos

espectaculares a la gloria.

 

 La fea más bella, con guión original del colombiano Fernando Gaitán (Café

con aroma de mujer) batió récord en México como segundo programa más visto

en la historia de la televisión nacional, después del Mundial de fútbol, en

el verano de 1986.

 

 La mercadotecnia de la TV, ni corta ni perezosa, se percató de que la

comicidad es la clave para mantener la expectativa ante nuevos culebrones,

un elemento refrescante para paliar los avatares de la estresante vida

moderna y sus desigualdades.

 

 De ahí que Televisa, tan pronto terminó la inacabable La fea más bella (un

año a diario en el aire), tuvo listo de inmediato a Juan Querendón, la

historia de un mujeriego sólo soportable por las buenas actuaciones,

producción y, sobre todo, por su dosis de humor.

 

 El Querendón, un moderno "macho mexicano", que triunfó antes en una

compañía de    taiboleros   , por sus dotes de Hércules, ocupa hoy cada día

un horario estelar, con la pretensión quizás de repetir un éxito al estilo

de La fea más bella.

 

 La incorporación del humor a las novelas viene produciéndose desde

mediados del pasado siglo y uno de sus pioneros fue el cubano Félix B.

Caignet, autor de la radionovela El derecho de nacer (1948), que dio paso,

hasta nuestros días, a infinidad de culebrones.

 

 Algunos críticos mexicanos opinan que la era de las feas y los querendones

tambien está sentenciada, sobre todo por su falta de imaginación.

 

 Televisa, Univisión, O   Globo y otras tantas productoras de similar corte

en Latinoamérica continúan exprimiendo el género entre lagrimas y risas,

siempre que constituyan un jugoso negocio.

 

Mientras tanto, los valores y expresiones culturales más auténticos

siguen a la espera de una oportunidad en este medio de alta difusión, que

domina el mercado del espectáculo.

Fuente:  Prensa Latina

Doctor House: muy esperado cada domingo

Doctor House:  muy esperado cada domingo Notable teleaudiencia tiene cada domingo en la Isla la serie Doctor House, que protagoniza el actor Hugh Laurie.  Sus peripecias junto a las doctoras Cuddy y Cameron, y sus colegas Foreman, Chase y Wilson, llegan a nosotros a través del popular programa cinematográfico Arte Siete, en el cual su conductora, Marta Araujo, comenta detalles sobre los personajes o hace una sinopsis del capítulo del día.  Los comentarios en la calle sobran:  demasiados efectos, diagnósticos increíbles, actuaciones magníficas...Lo cierto es que House y su equipo ya forman parte de lo más gustado por el público cubano.  Por tal razón Tele y Radio ofrece a sus lectores esta entrevista, tomada de Internet, y realizada  a Hugh Laurie en Los Ángeles. 

Hugh Laurie cuenta cómo fue su primer contacto con la serie y lo que él siente hacia el personaje en una conversación con Raquel Sánchez Silva.

1. ¿Cuándo fue la primera vez que oíste hablar del personaje de House?

 

“Estaba rodando una película en Namibia, El Vuelo del Fénix. Había un fax en el hotel y me mandaron 3 páginas del guión de una serie. Y sólo con esas 3 páginas pude ver que era un personaje muy bueno. Pero no pensé que ese personaje fuese el protagonista, creí que era sólo un personaje más y el protagonista sería otro. Hasta que no me hice con el guión completo, no supe que House era el protagonista… Porque la serie no se llamaba House, no tenía título. Así que ésa fue la mayor sorpresa, descubrir que iban a hacer toda la serie sobre un tipo aparentemente tan complicado y tan distinto… porque en la televisión americana los protagonistas son muy atractivos, son muy buenos... Y esto era algo atípico, tener a este tipo tan horrible en el centro de la historia. Pero me encantó, desde el mismo principio. Me hizo reír y me encantó.”

 

2. ¿Quién es el doctor House?

 

“¿Quién es House? Bueno, espero que no haya respuesta a esa pregunta. Porque si alguna vez podemos contestar a esa pregunta, entonces la serie estará acabada. Lo que es interesante de esta serie es que siempre estás intentando averiguar quién es House, y una vez que sabes la respuesta, entonces ya está, hemos terminado. Así que espero que no haya aún respuesta. Tal vez la haya. Pero por el momento creo que no, yo aún no sé quién es este tipo.”

 

3. ¿Se preocupa House por sus pacientes? ¿Qué siente por ellos? “Creo que sí se preocupa por la gente, solo que no quiere que nadie lo sepa. No quiere que le vean como alguien que se preocupa, porque él rechaza el aplauso y la aprobación pública. Es muy receloso al respecto… Así que sea lo que sea que siente por sus pacientes, lo oculta siempre. Creo que está más interesado en la verdad que en el reconocimiento de la gente. Y la verdad es lo que salva vidas en último término. La verdad científica y la verdad moral es lo importante, en la vida y en la muerte. Y creo que sabe que eso es lo más importante que puede dar a sus pacientes. Y todo lo demás, la educación, la amabilidad y esas cosas, son secundarias a la verdad.”

 

4. ¿Cómo preparas el personaje?

 

“Leo el guión e inmediatamente oigo un sonido en mi cabeza, como una pieza musical, de cómo debería sonar. Si la escena es rápida o lenta, si es grave o suave, el tono que House intenta dar. Lo siento como una composición musical. Lo tengo en mi cabeza y durante todo el día intento plasmar eso que tengo en la cabeza. Y a menudo no lo consigo, puede llegar a ser muy frustrante...”

 

5. ¿Te pareces a House en algún sentido?

 

“Creo que hay un poco de House en todo el mundo. Creo que todos, alguna vez, tenemos esa especie de impaciencia con la gente con quien trabajamos, con la gente con la que entramos en contacto. Y hay cosas que desearíamos poder decir, pero que no decimos porque… ya sabes…”

 

6. ¿Por qué crees que la gente encuentra a House tan sexy?

 

“No puedo contestar a esa pregunta, es ridículo. Supongo que es sexy porque no le importa, no se preocupa por su aspecto, no le preocupa lo que la gente piense de él. Y creo que eso le hace sexy. Pero a parte de eso, no sé, yo no me encuentro sexy a mí mismo… No sé qué contestar, es ridículo.”

 

7. ¿Crees que House cambiará en el futuro?

 

“No creo, creo que uno de los problemas en televisión es que los personajes centrales no cambian, son los personajes de alrededor los que cambian, al revés que en el cine. Así que hay que dar la sensación de que los personajes cambian, que hay algo de movimiento, pero, cualquiera que sea la serie, algunas cosas permanecen igual, normalmente los protagonistas. No creo que House cambie. Si cambia, si logra ser feliz, enamorarse, creo que la serie habrá terminado. El es como una herida abierta, y si se cura, la historia habrá acabado.”

 

8. ¿Por qué crees que House se ha convertido en un éxito?

 

“Sinceramente no lo sé. Creo que los guiones son buenos, los misterios médicos son buenos, la serie es divertida… Pero hay muchas series buenas que no triunfan. Cada año se hacen series muy buenas que no triunfan. Así que ¿por qué ésta sí ha tenido suerte? No lo sé… Es como un relámpago. Hemos tenido suerte y se acabará en unos años, la gente se aburrirá, pero ahora mismo tenemos mucha suerte.”

 

Tomado de http://www.cuatro.com/microsites/house/entrevistahugh.html

 

Marisa Paredes encabezará reparto de adaptación al cine de telenovela cubana

Marisa Paredes encabezará reparto de adaptación al cine de telenovela cubana Marisa Paredes encabezará el reparto de la adaptación al cine de la exitosa telenovela cubana "La cara oculta de la Luna", que en coproducción con España mantendrá sin embargo a parte del elenco original de esta serie, la cual desde principio de año puede verse a través de la señal satelital de Cubavisión Internacional, y antes batió records de audiencia en la primera cadena estatal cubana. Según ha publicado la Agencia de Información Nacional, "La cara oculta de la Luna" provocó mucha controversia en la isla, al tratar en un medio tan controlado como la pequeña pantalla cubana situaciones nunca vistas como las relaciones homosexuales y el sida, pero también el respeto a opiniones y actitudes diferentes. La serie contó con guión de Freddy Domínguez, basado en cinco experiencias reales de enfermos de sida y sus familiares, contando con el asesoramiento de las autoridades sanitarias cubanas (Centro de Educación Sexual y del Nacional de Prevención del VIH-SIDA). Bajo la dirección de Rafael Cheíto González, Virgen Tabares y Roberto Puldón, se grabaron 121 capítulos de media hora de duración, que superaron cuotas de audiencia del 70% entre los espectadores cubanos. Las informaciones hasta ahora facilitadas no detallan quien dirigirá el film, pero sí que empezará a rodarse en La Habana en noviembre.  

Tomado de http://www.noticine.com/noticine/secciones/lee_mas.asp?P=9466&Q=1

  

Cubanos montados en La montaña rusa

Cubanos montados en La montaña rusa Desde hace algunos meses (y si la ponen completa, faltan algunos más), los televidentes cubanos están hipnotizados con el serial argentino La montaña rusa (Tele Rebelde, 7:30 p.m.), el cual ya en 1994 causó idéntico efecto entre los "pibes" y las "minas". Protagonizado por Nancy Dupláa (Mariana) y Gastón Paúls (Alejandro), cuenta con un reparto joven y atractivo; Bettina O’Conell (Paula), Eric Grimberg (Víctor), Malena Solda (Silvana) y Juan Gabriel Yacuzzi, en el papel de Facundo, el pequeñín hermano de Mariana. A Nancy (en la foto) la hemos visto además en el serial de TV De poeta y de loco, en el filme Nueces para el amor, y actualmente se exhiben de ella en el Canal Habana su protagónico en 22, el loco y Durmiendo con mi jefe, aquí como actriz de reparto. Gastón (Alas, poder y pasión, Nueces para el amor, Nueve reinas, Iluminados por el fuego) no necesita presentación. Malena (Buenos Aires, 1977), tras su doble papel en Nueces…, protagonizó en el cine El transcurso de las cosas (2001) y la telenovela Jesús el heredero (2004). Bettina (Buenos Aires, 1976) se ha dedicado exclusivamente a la TV y tiene varias apariciones en Durmiendo con mi jefe. De Eric no sabemos nada desde el serial Los ángeles no lloran (1996), en donde se desempeñó como secundario. Y Facundo, ya no tan pequeñín, compartió diálogos en Children of men (2006) con Julianne Moore y Clive Owen. (P.A.G.) 

FUENTE:  Sección VOE de la Revista Bohemia

 

Gala y Serena intrigan en casi toda la Isla

Gala y Serena intrigan en casi toda la Isla

Por estos días, en que casi toda la Isla está disfrutando del inicio de la programación nocturna de sus telecentros municipales (por ahora de viernes a domingo), estos han comenzado ya a trasmitir la telenovela argentina “Alas, poder y pasión”, exhibida en el verano por el Canal Habana y que el telecentro capitalino oferta los domingos en la tarde en carácter de reposición.

 

Rodada en 1998, es el clásico culebrón con malvados y buenazos, intrigas, amores truncos, maternidades ocultas... La protagonizan Gustavo Bermúdez y Paola Krum como Germán y Cecilia, aunque el show se lo roban la malévola Gala y su hijastro Matías, personificados por Nacha Guevara (foto) y Gastón Pauls. A Nacha (Mar del Plata, 1941) los cubanos aprendimos a amarla como cancionera y también la admiramos por sus incursiones en el cine (Miss Mary, El lado oscuro del corazón).

 

Matías es el mismo Gastón Pauls (Buenos Aires, 1972) con pelo y sin cojear que vemos como Alejandro en La montaña rusa (1994) que trasmite Tele Rebelde a las 7 p.m., el estafador Juan de Nueve reinas (2000) y el joven Esteban de Iluminados por el fuego (2005), la formidable cinta de Tristan Bauer.

 

Según últimas noticias, Nacha sigue impactando con El tiempo no para, la telenovela de 2006 en Argentina, mientras Gastón rodó los filmes La demolición; Una estrella y dos cafés; y Fuga, además de la miniserie televisiva Soy tu fan. (P.A.G.) 

Fuente:  Sección VOE de la Revista Bohemia

Cabocla comienza a ser un suceso en Cuba

Cabocla comienza a ser un suceso en Cuba

Ya comienza a ganar audiencia  en Cubavisión la telenovela brasileña Cabocla o La mestiza, que se transmite los lunes, miércoles y viernes, después de la emisión estelar del NTV.

 

De acuerdo con una información recientemente publicada en el periódico Granma, se trata de la tercera versión televisiva de la novela homónima de Rui Ribeiro Couto (1898–1963), escrita en 1931 bajo un ya superado estilo romántico que hizo poco favor a un escritor que como periodista y promotor había roto lanzas por el arte moderno en su país. Pero el argumento, buen manjar para el mercado mediático por el tejido de tramas a lo Romeo y Julieta por un lado y el consabido triángulo amoroso por el otro, despertó fervores en una audiencia siempre ávida de avatares sentimentales.

 

La primera versión se transmitió en 1959 por la ya desaparecida TV Río. Fue la de 1979, a cargo del mismo escritor que afrontó la que veremos, Benedito Ruy Barbosa, la que causó furor en Brasil, por la entrega apasionada de nuestros conocidos Gloria Pires y Fabio Junior.

 

A la altura del 2004 era un buen negocio para Globo reciclar el producto. Contó para ello con el lanzamiento de una parejita joven de buen ver, Valeria Giacomo y Daniel de Oliveira, que se enamoraron realmente durante la grabación, y un elenco de pesos pesados entre los que tropezaremos con Tony Ramos (el Juca de La próxima víctima), Patricia Pillar (Luana en El rey del ganado), Mauro Mendonca (Braz Olinto en La muralla) y Reginaldo Farías (Marco Aurelio en Vale todo, y para siempre inscrito en la historia del Nuevo Cine Latinoamericano por su protagonismo en la cinta de 1962 de su hermano Roberto Farías, Asalto al tren pagador).

 

En la versión brasileña, Cabocla incorporó una banda sonora de primera línea, a base de temas de Caetano Veloso, Milton Nascimento, Iván Lins, Zezé di Camargo y Roberta Miranda, entre otros. Vamos a escuchar si se mantienen. Porque en Señora del destino, para la versión internacional, muchos fueron sustituidos por buenas y malas baladas anglosajonas para reverenciar al mercado.

 Fuente:  ¿Nadie va a llorar a Nazaré? PEDRO DE LA HOZ
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