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20070627182201-collage-de-canales-y-emisoras.gifAun cuando tenemos algunos, no son suficientes los eventos a lo largo y ancho del país que piensan «en voz alta» y colectivamente el audiovisual en Cuba. Y la razón de ello no hay que investigarla demasiado: son la TV, la radio, el cine, los medios de comunicación por excelencia, los mayores transmisores y receptores de cultura al menos entre nosotros; si no todos (lamentablemente) leen, visitan asiduamente el teatro, el museo y el ballet, sí una inmensa mayoría enciende esos aparatos que le inyectan conocimiento y deleite mediante imágenes y sonidos.  Por esto fue enriquecedor asistir al Encuentro Nacional Voces cruzadas, que recientemente tuvo lugar en Sancti Spíritus, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz de esa provincia, que convocó a realizadores, críticos e investigadores de los medios, quienes durante tres días discutimos, analizamos, intercambiamos.  Muchas de las ponencias, conferencias y conversatorios que allí se desarrollaron, merecen trascender el exiguo espacio que significa un evento, para encontrar mayor alcance y más larga vida en nuestras publicaciones especializadas, pero al menos en este primer contacto, cumplieron el «primer mandamiento» de motivar a la reflexión y el debate.  Me resultó particularmente agradable apreciar cómo ese medio que persiste en su condición de cenicienta a nivel de abordajes teóricos y críticos como es la radio (pese a la incidencia que sigue teniendo en abundantes contextos), encontró en estas reuniones espirituanas el sitio de honor que merece, ya fuera en la disección que de sus «mitos y decadencia» hiciera Carlos Figueroa o en el análisis que Reinaldo Gómez emprendiera en torno a la formación de locutores.  Como se sabe, siempre es la televisión la manzana de la discordia en este tipo de encuentros: el cine (particularmente el cubano) en su programación habitual, arrancó encendidas intervenciones de los asistentes, como también los paneles que discursaron en torno a diversos rubros en el polémico medio. Y como corresponde en todo encuentro de este tipo que se respete, la mucha carga teórica debe ser complementada por concreciones que la hacen realidad en la praxis audiovisual; así, el público pudo enfrentarse a varios de los títulos más destacados de la más reciente Muestra de Jóvenes realizadores, que tiene lugar cada febrero en la capital, o al corto documental Si tú pasas por su casa, donde la joven realizadora local Mailén Ibarra aborda una gloria de la música popular en Sancti Spíritus: Gerardo Echemendía Madrigal (Serapio).  Otras aristas motivadoras fueron abordadas (ya en la mítica Trinidad, sede de la sesión final) por Mercedes Borges cuando, en su ponencia Danza en los medios cubanos: un punto neurálgico, se refirió a la pobreza imaginal de los espectáculos danzarios al ser trasladados al lenguaje televisivo, o por Miguel Ángel Valdés, quien en su investigación Hakuna Matata: Walt Disney, bautismo ideológico en el audiovisual se acercó al animado nuestro en relación con referentes procedentes de célebres escuelas foráneas.  También resultaron muy útiles las disertaciones en torno a la TV comunitaria (Adrián Quintero, de Villa Clara) o a experiencias concretas en programas y realizaciones más generales (a cargo del habanero Bryant Delbert o del camagüeyano Reynaldo Labrada) sin olvidar conferencias que trascendieron un tanto las mismas para pulsar creadoramente la oralidad (Juan Eduardo Bernal) o las siempre conflictivas «industrias culturales» respecto al mercado de los medios (Ramón Luis García).  Muchos fueron los temas y problemas que un público heterogéneo, pero compuesto fundamentalmente por jóvenes de todo el país, analizó y debatió en estos intensos días espirituanos donde el audiovisual cubano se pensó con madurez y desprejuiciamiento. Solo deben orquestarse mejor ciertas estrategias promocionales (spots, presencia anticipada en los propios medios, incidencia en las escuelas medias y superiores...) que permitan asistencias aún más amplias, pues duele un poco que aspectos tan importantes como los aquí estudiados, que sin hipérboles forman parte de la vida diaria de todos, no hallen el respaldo y la participación que merecen.  A Lázaro Castillo, presidente de la AHS espirituana, y a un eficaz y diligente equipo que le apoya (digamos, los muchachos del programa Paréntesis, del Canal Educativo/2; sus colegas del canal comunitario en Trinidad junto a periodistas y comunicadores de la radio y la prensa locales) se debe en buena medida el éxito de esta nueva edición de Voces cruzadas: voces que deben afinarse y procurar nuevos sonidos y escalas para próximas ediciones, de modo que podamos seguir profundizando en la estética y medida de nuestros medios, en sus logros y falencias para, entre todos, contribuir un poco a hacerlos cada vez mejores.  

Fuente: Juventud Rebelde Digital 

 Autor:  Frank Padrón   27 de Junio, 2007          

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