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Tele y Radio

Entregan en Cuba Premios Nacionales de Televisión

Entregan en Cuba Premios Nacionales de Televisión

El Premio Nacional de Televisión, de Cuba, fue entregado este 24 de octubre en La Habana a 10 trabajadores, en coincidencia con el aniversario 58 de ese medio en la Isla. La ceremonia de agasajo aconteció en el Memorial José Martí, donde se rememoró el 24 de octubre de 1950, cuando por primera vez se vio en el país la señal televisiva.

De manos de autoridades de Comité Central del Partido Comunista de Cuba y del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), recibieron el Premio, Miguel Patterson, director de la orquesta de ese organismo, el periodista Eduardo Dimas y el coordinador de programas Carlos Reyes.  Además, fueron acreedores del galardón los actores Asseneth Rodríguez y Raúl Eguren, la directora de programas infantiles Iraida Malberti, el locutor Edel Morales, la vestuarista Elba Vives, el escenógrafo Guillermo Duyou, y el director de televisión Eduardo Moya.

Waldo Ramírez, vicepresidente del ICRT, evocó la transformación de la televisión a partir de 1959, cuando se convirtió en gestora y constructora del pensamiento -junto al resto de los medios de difusión-, felicitó a los condecorados y enumeró retos actuales para perfeccionar el trabajo.

Entre los desafíos, precisó la necesidad de continuar el empeño por mejorar las esencias de los contenidos de la programación, por una eficaz labor informativa y de los programas educativos; además de la adecuada factura de sus espacios de entretenimiento. Sin desconocer los resultados que colocan a la televisión cubana en un reconocido lugar en el mundo, Waldo apuntó que falta mucho para lograr la calidad de la programación que el pueblo demanda.

Instó a valerse de los resultados de las investigaciones de las Ciencias Sociales, para ser la opción en el concierto de la avalancha mediática y tecnológica actual.

¿Decálogo del radialista?

¿Decálogo del radialista?

Un amigo radioapasionado envió al sitio radialistas.net este Decálogo del buen Productor y Productora de Radio. Está simpático. Tele y Radio…te invita a darle un vistazo.

 1/ AMARÁS A TU AUDIENCIA SOBRE TODAS LAS COSAS

 Personaliza tu locución. Imagina a tu audiencia. Habla en singular, no a una masa anónima. Y sobre todo, haz secciones muy participativas. La buena radio es bidireccional.

 2/ NO TOMARÁS LA PALABRA EN VANO

Prepara tu programa. Lee, investiga. Busca datos. Ordena tus ideas. Y no digas que lo que vas a decir es importante... ¡hazlo importante!

3/ SANTIFICARÁS LAS CUERDAS VOCALES

Tu garganta es tu herramienta de trabajo. Cuídala. No fumes. Aprende a respirar. Modula y pronuncia bien. Haz pausas. Habla con todo el cuerpo. Nunca finjas la voz.

4/ HONRARÁS CON TU LENGUAJE A HOMBRES Y MUJERES

 No uses ese lenguaje sexista que deja fuera a la mayoría de la población. Incluye a ambos sexos. Saluda a amigos y amigas. Menciona a niños y a niñas. Vale la pena el esfuerzo.

 5/ NO MATARÁS DE ABURRIMIENTO A TU AUDIENCIA

 Mantén atenta y entretenida a la audiencia. Usa el humor, ríete, cuenta anécdotas, dialoga con refranes. No hagas discursos ni des consejos moralistas. Narrar es el arte.

 6/ NO TENDRÁS EL DESEO IMPURO DE IMITAR A LOS DEMÁS

 No imites a otros locutores o locutoras. Descubre tu propio estilo ante el micrófono. Sé original, trabaja con creatividad. Y sobre todo, da rienda suelta a la imaginación.

 7/ NO LE ROBES PASIÓN A TU PROGRAMA

 Habla con entusiasmo y convicción. Transmite emociones fuertes. Tu peor enemigo será siempre la rutina. Y el mejor piropo, cuando digan que eres una radioapasionada, un radioapasionado.

 8/ NO MIENTAS A TU AUDIENCIA

 La ética ante todo. La coherencia entre lo que dices en la cabina y lo que haces fuera de ella. Te debes al público. No te vendas al mejor postor político, religioso o empresarial.

 9/ NO DESEARÁS LOS LENGUAJES AJENOS

 Olvida esa jerga periodística que llama “nosocomio” al hospital y “burgomaestre” al alcalde. Que tu lenguaje sea sencillo, popular, cotidiano. Un “lenguaje hablado” y un tono natural.

 10/ NO DESEARÁS QUEDARTE EN CABINA

 Sal a la calle, haz entrevistas en el mercado y en la plaza. Haz debates en los colegios. Que tus programas sean con la gente y desde la gente. Porque la mejor radio se hace fuera de la radio.

 Fuente:  www.radialistas.net

Reitera Cuba denuncia de agresiones radiotelevisivas desde Estados Unidos

Reitera Cuba denuncia de agresiones radiotelevisivas desde Estados Unidos

Reitera Cuba denuncia de agresiones radiotelevisivas desde EE.UU.La Habana.- Cuba denunció en la Organización de Naciones Unidas (ONU) el incremento y los nuevos métodos usados por Estados Unidos en las agresiones radiales y televisivas, violadoras de las normas internacionales.

Rodrigo Malmierca, embajador cubano en la ONU, condenó esas agresiones infractoras de los principios del Derecho Internacional que rigen las relaciones entre Estados y las normas y reglamentos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Al intervenir en la IV Comisión de la Asamblea General sobre Cuestiones Relativas a la Información, el diplomático reiteró los constantes ataques radioelelectrónicos del gobierno norteamericano y recordó las mil 920 horas que transmiten cada semana por 32 frecuencias diferentes las emisoras radiotelevisivas, radicadas en EE.UU.

Malmierca añadió que el gobierno estadounidense es propietario de tres de las 27 emisoras que transmiten programación subversiva contra Cuba, para lo que utilizan desde 2003 un avión militar C-130 del Pentágono, con alcance radioelectrónico de 200 kilómetros, a un costo de 150 mil dólares por emisión, señaló Prensa Latina.

La decisión sobre el tipo de información que desea recibir el pueblo de Cuba, le corresponde de manera soberana a nuestro país y no a los que desde Washington malgastan los aportes de los contribuyentes, subrayó el embajador.

Exigió también la creación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones, y advirtió que las noticias "trascendentes" son las que convienen a los poderosos, se impone la mentira, se manipula la historia, se legitima la discriminación y se ultraja la libertad de expresión y de información.

El uso de mecanismos de difusión, como por ejemplo la radio, debe incrementarse para contribuir a la información de la gran población analfabeta existente en los países del Sur, reiteró.

Al referirse a Cuba resaltó el éxito en 15 países del programa de alfabetización Yo sí Puedo, premiado y reconocido por la ONU para la educación, la ciencia y la cultura.

Fuente:  Portal de la Radio Cubana.  www.radiocubana.cu

De cumpleaños la TV cubana

De cumpleaños la TV cubana

Televisión de mis amores

Para los que vivimos en el siglo XXI, la Televisión y todas las funciones audiovisuales que esta pequeña pantalla posibilita hoy, gracias a la convergencia tecnológica propiciada por la digitalización, es un hecho concreto insertado en las prácticas culturales de múltiples públicos y del cual pocos prescinden.

En la primera mitad del siglo XX, una cosa era verla en los viajes frecuentes de muchos cubanos a EE.UU. y otra bien distinta significaba tenerla al alcance de la mano a través de las decenas de establecimientos comerciales que ofertaban los equipos en la más diversificada estrategia de posicionamiento mercantil-comunicativa conocida hasta entonces, desplegada a través de concursos, rifas, ventas a crédito y otras múltiples acciones, que convertían aceleradamente a estos espectadores en televidentes habituales.

Un día, cuando ya se comentaba que entre otros, un famoso locutor y ejecutivo radial, Gaspar Pumarejo, prometía inaugurar el primer canal, los sorprendidos habaneros vieron las imágenes de un juego de pelota en el Stadium del Cerro, que por azar había salido “al aire” durante los ensayos en el “Máster Control” para la difusión “en vivo” de estos encuentros deportivos. Cuando el equipo de control remoto que practicaba las futuras transmisiones dirigido por Erich Kaupp, llegó a la casona de Mazón y San Miguel, en el Vedado habanero, una multitud los aplaudía sin saber ellos la razón.

Días después, al mediodía del 24 de octubre de 1950 (1) se realizó la ceremonia de la inauguración oficial de la planta televisiva por el presidente Carlos Prío Socarras, quien operó la cámara numero uno desde el entonces Palacio Presidencial (2). En la noche de ese día comenzaron las transmisiones oficiales desde los estudios improvisados en una residencia familiar, con un amplio desfile de artistas nacionales y extranjeros. Entre otras actividades, participaron en estas primeras emisiones Pedro Armendáriz, astro del cine mexicano de la época y la cubana Carmen Montejo, también reconocida en ese ámbito. Así, se inauguró en Cuba, una difusión ininterrumpida de programas televisivos que hoy cuenta ya con 58 años.

En casi seis décadas, miles de hombres y mujeres de las más variadas profesiones, edades y procedencias se fundieron en un solo haz, sin comprender entonces  que con ello iniciaban un camino perpetuo en el cual darían lo mejor de sus vidas, de sus energías, de sus conocimientos, de su sabiduría, talento y creatividad. Muchos llegaron a ella atraídos por sus luces espectaculares sin sospechar siquiera cuanto de sacrificio, esfuerzo, disciplina, tenacidad y dinamismo físico-mental exigía el principio no escrito de “que la pantalla no se apaga”. Al descubrirlo ya era tarde, estaban totalmente enamorados de una actividad de vasta función social, a la cual dieron y dan lo mejor de sí, “hasta el último aliento” si fuera necesario, pues resulta un castigo apartarse de ella.

Generación tras generación se crearon las familias de abuelos, padres, hijos y hasta nietos consagrados a estos quehaceres; creando inconscientemente en la cotidianidad de este quehacer, una cultura compartida, sus mitos y sus héroes, un sueño siempre renovado en la próxima obra, un afán perfeccionista renovado día a día que funde oficio, rutina productiva, amor, pasión, vocación, talento creativo, todo ello.

En ella aprendimos la importancia del trabajo colectivo donde cada cual se crece sin opacar al otro cual instrumentos de una orquesta que logra su excelencia cuando se logran la armonía, el equilibrio y el tono preciso que toca a cada cual; pero también, la disciplina sin la cual el sistema se quiebra y que es tan necesaria en cada acción y cada paso previo, hasta llegar a la “puesta en pantalla”.

¡Cuánto más nos enseñó esta pequeña pantalla¡:  La humildad de cada día en la obra realizada pues todo el éxito del mundo puede perderse en un segundo; el respeto a aquellos fundadores que asumieron el reto inicial sin preparación previa y que día a día aprendieron y enseñaron a otros; la certeza de la responsabilidad asumida aunque cumplirla pueda exigir altísimos costos; la renuncia al esparcimiento cuanto todos lo disfrutan y hacerlo satisfechos; amar, no solo las compensaciones materiales que brinda la labor sino a ella misma y saber que esta actividad televisiva, no sería posible sin el ejército de talentos anónimos que respaldan en cada emisión a los que aparecen en cámara y a las grandes “estrellas”.

La relación de valores, sentimientos, sensaciones y motivaciones, es aun más larga y no se debe para nada a su connotación pública.

¡¡Esta televisión de mis amores¡¡ … y de mis dolores porque no todo es miel sobre hojuelas, impone cada día una superación constante porque cada meta es punto de partida; exige la ética y el respeto a la profesión y al colega, pero también rechaza profundamente, la actitud egoísta, individualista, oportunista; y la no idoneidad, el facilismo, la indolencia y la falta de profesionalismo de quienes pretenden lucrar con los sueños creativos de tantos artistas y personal de apoyo y con la satisfacción del  pueblo, destino final de tanto esfuerzo y desvelo que agradece el trabajo hecho con calidad, rigor y amor.

Desde 1993, se estableció el Premio Nacional de Televisión, del cual han sido acreedores decenas de creadores, fundadores, artistas y técnicos. Hombres y mujeres como los que hoy sufren la destrucción de sus hogares y centros laborales por los azotes de  dos poderosos huracanes con diez días de separación entre uno y otro, pero ni eso logró que dejaran de trabajar en esta  Televisión.

A todos los que durante estas casi seis décadas de continua y abnegada labor han luchado porque la Televisión cubana ocupe los primeros planos en el mundo, no solo en su cronología continental, sino en la calidad y profesionalidad de sus programas.

A todos aquellos que, con su brillante ejecutoria y ejemplo personal, nos enseñaron a amar a la Televisión cubana y a su historia, esa que hacemos cada día.

                            ¡¡ Feliz aniversario, Gracias por el ejemplo ¡¡
Notas:

(1) La Televisión cubana, fue la tercera en Ibero América, precedida por México y Brasil) y desde su primera década se encontraba entre las diez primeras en el mundo.

(2) Hoy Museo de la Revolución.

Fuente: CUBARTE/  Por: Mayra Cue Sierra

(Cubarte).-

Adiós a Niurka Dajaruch, joven y querida reportera de Radio Reloj

Adiós a Niurka Dajaruch, joven y querida reportera de Radio Reloj

Niurka Dajaruch Velásquez, reportera de  la emisora Nacional Radio Reloj, falleció este martes, en la capital cubana a la edad de 37 años.Para todos aquellos que la conocieron la pérdida de la joven periodista constituye un momento de tristeza, pues se trata de una persona que anteponía su trabajo a sus problemas personales

Inició sus labores como asistente de prensa y luego como reportera en el año 1997 en Radio Reloj, y una de sus más recientes reconocidos trabajos fue la cobertura dada a la efemérides del 26 de Julio, desde la oriental Santiago de Cuba, donde formó parte del equipo de enviados especiales de la Radio Cubana a tan importante fecha.

Niurka al decir de sus compañeros de trabajo, fue creciendo entre las paredes de la emisora Radio Reloj, militó en las filas del Partido Comunista y fue ejemplo de empeño constante por su superación, y atendió temáticas nacionales e internacionales.

Mujer sencilla, símbolo de los que ayudan sin juzgar; ejemplo de generosidad y humildad, excelente madre y profesional.

fuente:  Portal de la Radio Cubana.  www.radiocubana.cu

Fallece Niurka Dajaruch, periodista de Radio Reloj

La Habana, 21 octubre (AIN) Niurka Dajaruch Velásquez, periodista de Radio Reloj, falleció hoy en esta capital, a la edad de 37 años.

Al momento de su deceso se desempeñaba como reportera de esa emisora, en la cual laboró desde octubre de 1997.
Militante del Partido Comunista de Cuba, la excelente trabajadora, madre y compañera atendió durante su vida profesional temáticas de interés nacional e internacional.

Su cadáver se encuentra tendido en la funeraria de Calzada y K, en El Vedado, municipio de Plaza de la Revolución, desde donde saldrá el cortejo fúnebre este miércoles a las nueve de la mañana hacia el Cementerio Colón, de esta capital.

Mujeres apasionadas, glamorosas y aburridas

Mujeres apasionadas, glamorosas y aburridas

Otra vez publicamos, por coincidir con él, la crítica del colega Yuris Nórido sobre la telenovela brasileña Mujeres Apasionadas, aparecida en el Portal Cubasí.  

Mujeres apasionadas, glamorosas y aburridas

¿Puede una telenovela ganarse el favor del público solo a golpe de glamour? Parece que sí, al menos eso sucedió en Brasil con Mujeres apasionadas (Globo TV, 2003). La telenovela, escrita por el reconocido Manoel Carlos llegó incluso a romper varios records de audiencia.
 
Desde el principio los productores concibieron un producto que atrapara desde la imagen, que apabullara a fuerza de lentejuelas. No escatimaron recursos: solo hay que ver el extraordinario aparato escenográfico, la convincente ambientación, la calidad de la fotografía y la iluminación… en fin, la grandilocuencia de la puesta en pantalla. Todo sumado a un elenco donde priman los rostros bellos e interesantes; a la no poco significativa circunstancia de que casi la totalidad de las historias se desarrollen en elegantes y sofisticados ambientes de clase media, media alta o franca opulencia y el hecho de que Río de Janeiro muestre aquí su mejor cara.

La fórmula funcionó con el público brasileño, probablemente seducido por la contemporaneidad de la trama. Pero en Cuba, a unos cuantos kilómetros del gigante sudamericano, la telenovela no ha causado el furor de otras series de ese país. Porque Mujeres apasionadas, más allá del generoso aparataje que le sirve de envoltura, es una historia no muy contundente, algo sosa, lenta y demasiado abigarrada. Lo que le sobra a estas mujeres en glamour, les falta en intensidad dramática.

Mujeres apasionadas se ha hecho eco de varias de las problemáticas de la mujer contemporánea, haciendo énfasis sobre todo en su aspecto más doméstico. Una exploración en el universo femenino como la que pretende y pregona descubre aristas no siempre bien tratadas o hasta caricaturizadas por cierta tradición del folletín televisivo.

Es obvio que la mujer ama, odia, siente de manera singular, sin contar ese cúmulo de experiencias trascendentales que la distinguen de los hombres, como la maternidad. Incluso el tratamiento de asuntos comunes más o menos espinosos para la telenovela tradicional, como el alcoholismo y la homosexualidad, plantea en el caso de las mujeres más complejos retos, porque la percepción que tiene la sociedad de estos temas varía sensiblemente.

Pero el abordaje de estos temas no se caracteriza precisamente por su profundidad. Alguien podría alegar no sin cierta razón que la telenovela no tiene que alcanzar demasiadas honduras psicológicas o sociológicas. Pero lo que no puede permitirse un folletín es aburrir al televidente. Y en Mujeres apasionadas las historias que avanzan poco, señorean las cacofonías, abundan los regodeos estériles en las mismas situaciones, con parrafadas que dicen y vuelven a decir lo mismo…
 
Es una lástima, porque desde lo conceptual no nos parece mal encaminado el tratamiento del universo femenino. Algunas de las historias, incluso, pueden resultar valiosas por su componente orientativo.

Los conflictos de Mujeres apasionadas no son de baja intensidad, pero el nivel de peripecias y el ritmo de exposición están muy por debajo de lo que el tema y el género precisan. La presentación de los conflictos se extendió por más de una decena de capítulos, hasta el punto de que es ahora, transcurrida más de la mitad de la serie, que algunos comienzan a tomar fuerza.

En esto ha influido el exceso de personajes y subtramas. En ocasiones se hace evidente el esfuerzo de los escritores por dotar a algunos personajes, prolijamente caracterizados, de una historia que amerite su presencia en la serie. No ha podido evitarse la reiteración de conflictos y situaciones. ¿Cuál es la diferencia entre lo que sucede a la perturbada Eloísa y a la no menos descontrolada Marina? Si los creadores quisieron ofrecer dos variantes de los celos, solo lograron presentar a dos celosas con diferentes intensidades.

Es que hacer avanzar con suficiente agilidad y equilibrio este maremágnum de itinerarios personales exige una destreza poco común. No hay que dudar, sin embargo, de la pericia del equipo de escritores: se las arreglan para alargar, con corrección dramatúrgica, una historia que bien podría haber sido contada con muchos menos capítulos.

Más allá de los altibajos del argumento y el ritmo, es notable la calidad del diálogo, el dominio del contexto y el cuidadoso diseño de algunos personajes. La puesta en pantalla deslumbra por su suficiencia y funcionalidad. No pretende rupturas, no quiere complejizar. Es un entramado pensado hasta el detalle, ejecutado con rigor y profesionalidad.

Otro punto a favor es un elenco que, cuando el diseño de personajes y situaciones lo permite, ofrece lecciones de organicidad y dominio del medio. Está claro que aquí –como en todas las telenovelas brasileñas- hay actores de categoría y otros que son convocados sobre todo por su belleza y telegenia. Pero incluso los desempeños más mediocres no comprometen el nivel general.

Mujeres apasionadas decepciona porque no ha sabido sacarle provecho a su propio planteamiento. No hay que pedirle más que lo que una telenovela puede ofrecer ni tampoco menos: una historia de mujeres que aman y viven con pasión necesitaba mucho más corazón. 

Fuente:  Yuris Nórido en Cubasí.
Disponible en http://cultura.cubasi.cu/DesktopDefault.aspx?SPK=160&CLK=199855&LK=1&CK=102568&SPKA=36

Cirujanos telegénicos

Cirujanos telegénicos

Ese inefable personaje que es el doctor House ya ha demostrado que la medicina puede ser un deslumbrante espectáculo. Para bien o para mal, no entraremos ahora en la tan llevada y traída polémica. Lo cierto es que las series médicas, protagonizadas por telegénicos doctores y enfermeros, ambientadas casi siempre en lujosos e impecables hospitales, han atrapado la atención de un público bastante heterogéneo: desde el que busca historias con considerables niveles de morbo, hasta el admirador de una profesión signada por la entrega y el sacrificio; pasando, no faltara más, por los sempiternos y abundantísimos amantes del melodrama, entre los que este redactor se cuenta.

Cubavisión está trasmitiendo ahora (martes y jueves, 10:00 pm) una de las más populares series de la televisión norteamericana, Anatomía de Grey, producida por la ABC a partir de 2005. Los protagonistas son ahora un grupo de jóvenes cirujanos, que comienzan su vida profesional en un prestigioso hospital de Seatle.

Somos testigos, una vez más, del abultado inventario de casos, accidentales o no, de los innumerables retos profesionales que enfrenta el equipo en cada una de sus maratónicas jornadas; todo aderezado con los conflictos personales de médicos y pacientes, sus historias de amor y desamor.

Más de lo mismo, dirán algunos y no les faltará razón: hace rato que la televisión norteamericana encontró la manera de sacarle a casi cualquier manifestación del intelecto y el trabajo humano su filón más atractivo para las cámaras. El espectáculo está en todas partes, solo hay que saber potenciarlo. Anatomía de Grey no hace más que seguir pautas probadamente eficaces en la dramaturgia y la realización. Pero el carácter industrial de su factura no le resta méritos a un producto realizado con sensibilidad, buen gusto y dominio innegable de las características del medio.

Hablar de la impecable funcionalidad de la puesta en pantalla resulta casi una perogrullada, teniendo en cuenta los estándares que deben cumplir las series norteamericanas producidas por las grandes cadenas. Aquí no hay pretensiones de experimentación formal. La fórmula es la de casi la totalidad de las series de su tipo: fotografía, edición, banda sonora están tan puestas en función de la historia, constituyen un mecanismo tan aceitado, que para el televidente medio pasan casi inadvertidas, de manera que no obstaculizan la comprensión de la trama.

La dramaturgia también es esencial, sencilla, diáfana: Anatomía de Grey rehúye de grandilocuencias estilísticas y estructuras complicadas. Cada capítulo es una unidad, que a la vez tiende puentes con otros capítulos. Es admirable el pulso con que se van desarrollando las historias de mayor aliento en la serie, sin que resten primacía a las historias y personajes circunstanciales en cada episodio.

Nadie piense, sin embargo, que estamos en presencia de un producto autosuficiente, redondo: demasiada influencia tienen en la realización de estas series los altibajos de la producción como para que puedan evitarse repentinos cambios de rumbo. De cualquier forma, la estructura del serial posibilita a los escritores manejar más de una opción a la hora de resolver conflictos y situaciones.

Aunque no hay aquí una exploración demasiado crítica en los evidentes defectos del sistema médico norteamericano, hay que reconocer que en Anatomía de Grey se plantean situaciones conflictivas, dilemas éticos, profesionales y personales que exigen de los médicos actitudes claras y decididas.

En estas series no hay malos ni buenos en el sentido más melodramático de esa dicotomía (independientemente de que podamos identificarnos con algunos personajes y rechacemos de plano las actitudes de otros); el diálogo entre personajes con virtudes y defectos, con matices, ofrece mucha tela por donde cortar.

Lo que mejor resuelve Anatomía… es el balance entre la peripecia básicamente médica (diagnósticos, operaciones, tratamiento a los pacientes) y el itinerario afectivo, psicológico de los personajes. Cada caso es, más allá de la patología, un conflicto humano. Los pacientes no son aquí carne de hospital, sino criaturas con historia que a la vez suelen funcionar como detonantes de las historias de los cirujanos.

El dinamismo de los episodios no es obstáculo para regodearse de cuando en cuando en alguna escena de amor, una mirada.

Anatomía de Grey no es precisamente una serie edulcorada donde cada capítulo tiene un final feliz: se habla de la enfermedad y la muerte sin demasiados tapujos; pero no hay muchas concesiones al morbo: el tratamiento visual a la enfermedad es contenido y discreto, sin que se renuncie al dramatismo muchas veces estremecedor de las situaciones.

Un elenco más que capaz (ya sea en los roles protagónicos o los secundarios) defiende con organicidad personajes bien concebidos y coherentes (todo lo coherentes que permite un sistema de producción en constante movimiento).

Más allá de ocasionales gazapos y muy probables exageraciones, Anatomía de Grey nos acerca a un universo complejo y de fuerte incidencia social. El ejercicio de la medicina no es en esencia ese show trepidante que nos presentan las series médicas. Pero ser médico, indudablemente, tiene mucho de aventura heroica.

Fuente:  Yuris Nórido.  Portal Cubasí

Disponible en http://cultura.cubasi.cu/DesktopDefault.aspx?SPK=160&CLK=203131&LK=1&CK=104210&SPKA=36