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Tele y Radio

Sentido adiós a Oscar Luis López: la radio, razón de vida

Sentido adiós a Oscar Luis López: la radio, razón de vida

Se marcha el maestro calladamente, como transcurre su vida... Dice adiós el historiador, sin hacer ruido... Se va en silencio el amigo fraterno... El que siempre sonríe y acude... se va.

Cuántas cosas pueden decirse sin agotar las palabras. Cuando me lo presentan en Manzanillo el 10 de octubre de 1982 Oscar Luis López es ya una leyenda viva de la radio del país. La Editorial Letras Cubanas acaba de imprimirle un libro necesario y oportuno: La radio en Cuba. He leído y releído las tres ediciones de La radio en Cuba y siempre lo hago con la avidez de la vez primera.

 

Y es que Oscar no es el erudito que escudriña en códigos y anales para desentrañar los hitos de un pasado que le es ajeno, sino el artesano devenido investigador y aglutinador de experiencias y vivencias de las que es parte y actor. Nadie como él ha sentido en su cerebro y en su corazón el llamado del hecho cultural, cuya adultez e importancia merecían el recuento reflexivo, el acto gnoseológico, para grabar sobre las páginas del tiempo los desvelos y la actividad de generaciones aplicadas, que aun con diferentes ideologías, motivaciones y formas, fundan y se consagran a engrandecer esta herencia cultural que es la radio cubana.

 

Me dice que la primera noción que tiene de su acercamiento al arte son las dotes naturales como imitador. Tendría alrededor de siete u ocho años. En Luyanó, donde vive, pasa un chino vendedor de pescado con una carretilla. No se le olvida que la abuela, le decía: <> Él respondía: <> El niño Oscar no sabe que tiene el don de la imitación, pero comienza a discutir igual que lo hacía aquel chino.

 

Sigue estudiando su preparatoria para el ingreso a la Universidad cuando el gobierno de Machado cierra la escuela. Entonces con diecisiete años, se inicia como músico y comediante. En 1933 integra el trío Sibanicú, del pianista y compositor Candito Ruiz. Refiere que éste le dice un día: << ¿Tú sabes tocar las maracas?>> Le responde: <>. De la noche a la mañana había un trío, al que Oscar bautiza como Sibanicú.

 

El 3 de enero de 1937 las ondas radiales de la capital se visten de gala con el primer serial dramático de Latinoamérica. Sale al aire Chan Li Po. Un día el autor Félix B. Caignet, escucha una grabación de Oscar interpretando a Chan Li Po. Lo manda a buscar y le dice: ¿Tú quisieras hacer el Chan Li Po? Este hecho cambia el rumbo de su vida.

 

En 1938 Oscar se da a conocer con Chan Li Po y, cincuenta y nueve años después, vuelve con Chan Li Po. Esta vez es para todo el país por Radio Rebelde. Recuerdo que con sano orgullo refiere: “El que lo oye, me dice: --Sales igualito, pero igual que aquella vez.-- Yo me pongo a escucharlo y me parece que el timbre no ha cambiado, que sigue siendo igual y nadie que oye al chino puede pensar que sea yo hablando como chino”.

 

En 1941 sus inquietudes por continuar descubriendo el mundo fascinante de la radiodifusión, lo llevan a otras emisoras y disciplinas artísticas. Lo que quiere es dirigir y actuar. En 1943 surge la emisora Mil Diez y allí trabaja como actor.

 

El 1ro de abril de 1948, sale al aire una obra que deja huellas indelebles en el quehacer dramático del país a través de la radio. A Oscar le cabe el honor de dirigir El derecho de nacer cuarenta años después de su estreno. Cuando le pregunto que desea destacar, sonríe para decir: “A José Antonio Portuondo, eminencia ya desaparecida, le manifesté que pensaba grabar de nuevo El derecho de nacer, pero eliminando, por ejemplo, este tipo de narrador alambicado, esas metáforas, para ir a lo directo. Y me dice: --No, Oscar, no le quites eso, por favor. Eso es museable. Esa característica única y exclusivamente la tiene Caignet. No borres eso. - Entonces lo grabé identicamente igual al original”. En esta ocasión, con primerísimas figuras, como Xiomara Fernández, que trabajó también en 1948 con otro papel y que ahora hizo una María Elena fuera de serie. Miguel Navarro logró un Albertico Limonta extraordinario. Igual nivel alcanzó Obelia Blanco, que hizo el papel de Isabel Cristina, personaje que asumieron María Valero y Minín Bujones, cuando la novela fue estrenada, en 1948. Destaque especial para Tita Elvira Cervera y su Mamá Dolores.

 

A partir de 1949 incursiona en otras disciplinas radiales. Así lo encuentra el nacimiento de la televisión. Comienza con Gaspar Pumarejo y tiene el honor de ser el primer mimetista que sale en la televisión. Hace un chino, hace un viejo, dice poemas. El primer libreto lo escribe Marcos Behmaras, el segundo original es del propio Oscar Luis.

 

Después lo llaman de la CMQ y le dan la oportunidad de ser coordinador. De los primeros cinco coordinadores que tiene CMQ-TV uno de ellos es Oscar Luis López.

 

En la radio dirige todo tipo de programas, tanto dramáticos, como musicales, e infantiles. En lo musical le cabe la satisfacción de dirigir el programa de radio más costoso de todos los tiempos, Su estrella favorita. Por el Estudio dos de Radiocentro pasan las más consagradas figuras de la música extranjera, entre las que se destacan Maurice Chevalier, Nat King Cole, Cab Calloway, Lola Flores, Tito Schipa, Pedro Vargas, Tito Guizar y Libertad Lamarque.

 

Después lleva a la escena radial del Estudio Dos de Radiocentro De fiesta a las 9:00 con lo mejor y más representativo del mundo artístico nacional, el que inaugura nuestra Rosita Fornés. Este programa cuenta con el sketch de Tota y Pepa, que le escribe Alberto Luberta, para las actuaciones especiales de Maritza Rosales, Manolín Álvarez, Reinaldo Miravalles y José Antonio Rivero. Este programa que se inaugura el primero de abril de 1961, se mantiene en el aire hasta 1968.

 

Oscar Luis López, es el máximo responsable de muchas cosas en la radio y la televisión nacionales... Baste destacar dos aportes a la radio: Incorpora la narración simultánea y el movimiento audio-escénico.

 

La Radio en Cuba, de Oscar Luis, une al gran mérito en el rescate de nuestro Patrimonio, el ser una obra que hace una real valoración del papel del músico mambí Luis Casas Romero como iniciador de este medio en Cuba. En esta obra, Oscar destaca que aunque, la Cuban Telefhone Company inaugura oficialmente la Radio el 10 de octubre de 1922, con anterioridad ya se estaba haciendo radio aquí por un cubano. Por eso reconocer en el setenta aniversario de la radio, el 22 de agosto y el protagonismo del mambí Luis Casas Romero y de su hijo es extremadamente justo. Y este rescate se debe, en gran medida, a la acuciosa investigación y a los desvelos de Oscar Luis López.

 

Además de La Radio en Cuba, nos deja Alejo Carpentier y la Radio y la biografía de Luis Casas Romero, obras imprescindibles que hace sin dejar de escribir, musicalizar o dirigir radio. En el momento de su partida daba los toques finales a La radio-novela y Félix B. Caignet. Para él, investigar y escribir es una constante y la radio su eterno objetivo. Gracias a ello, las generaciones presentes y venideras beberán en su sabiduría.

 

Se va Oscar, todos debemos partir... Se va quien nos inculca la lucha por la vida, con la sonrisa de siempre para acompañar a aquella frase tan suya, a pesar de los difíciles momentos por los que atraviesa. La frase con la que le responde a la doctora que lo atiende en sus últimas horas: - Aquí, guapeando-

 

¡Qué tristeza! Se va el amigo, el investigador, el escritor, el director de referencia, la voz que aconseja. El que acumula los mayores lauros: la Orden Félix Varela, el Premio Nacional de Radio por la Obra de la Vida, el Artista de Mérito de la Radio y la Televisión... Calladamente, sin decir adiós, en soledad, simplemente se fue.

 

Radio villaclareña refleja la exitosa presentación de Alina Torres en Santa Clara

Radio villaclareña refleja la exitosa presentación de Alina Torres en Santa Clara

Con lleno total, incluso personas que disfrutaron la presentación de pie, la cantautora Alina Torres deleitó al público santaclareño en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, con una descarga en la que brilló la música cubana.  Según destacó en sus emisiones la emisora local CMHW, el concierto comenzó con un homenaje al insigne compositor villaclareño Gustavo Rodríguez, a quien Alina considera un maestro y una de las personalidades del feeling, género que en nuestro territorio tuvo y sigue teniendo importantes cultivadores y arraigo.  La noche continuó con piezas clásicas como “Tu me acostrumbraste”, “Déjala que siga andando”, “Yo se que te voy a amar”, “Capullito de Alelí” y otras del pentagrama nacional y latinoamericano, que pusieron a cantar y bailar al auditorio.  

Alina Torres manifestó reiteradamente su agrado por actuar para el público santaclareño, al cual elogió durante la descarga, en la que estuvo acompañada por sus colegas María de los Ángeles Santos y Enrique Cárdenas, protagonistas de la Peña de la Bruma, cada viernes en la UNEAC.

 

Autor:  Alexander Jiménez

Fuente:  www.cmhw.co.cu

 

En Cuba no se utilizan los medios de comunicación para vender

En Cuba no se utilizan los medios de comunicación para vender

Regresar desde Madrid a La Habana es, desde el punto de vista de un ex trabajador de la televisión pública, un inmenso consuelo. Durante estas últimas vacaciones estivales he comprobado una vez más la extraordinaria calidad técnica de las producciones españolas, en tanto que sus homólogas cubanas no brillan precisamente por esa virtud, que algunos consideran algo menos que imprescindible para el espectador. Y es que tanto en las cadenas privadas, como en la veterana TVE, lo importante no son los contenidos sino el colorido, la precisión del objetivo, la nitidez del sonido, En el Instituto Cubano de Radio y Televisión no cuentan con esos medios tan ultramodernos como los que se apilan en los platós de los estudios del llamado primer mundo, y naturalmente los pequeños fallos técnicos se suceden con exquisita periodicidad, pero ello no es óbice para que uno pueda disfrutar de la pequeña pantalla.  Hay un dato que debo destacar a la hora de establecer puntos de diferencia entre ambas formas de expresión: la absoluta ausencia de publicidad comercial en la TV cubana, así como una envidiable manía por lo auténtico, que lleva a los directivos del ICRT a exhibir todas las películas en versión original, con subtítulos en castellano. Eso no habría español de a pie que lo soportara, y si me apuran, hasta podría decir que incluso los compatriotas que suelen utilizar el intelecto, ya se han acostumbrado a aquel doblaje tan tierno y peculiar de los años sesenta, que hiciera imprescindibles a actores como Rogelio Hernández, Constantino Romero, Miguel Ángel Valdivieso, José Guardiola (no el cantante de mismo nombre), Rosa María Hernández, Fernando Ulloa, Rafael Luis Calvo, Félix Acaso, Juan Manuel Soriano, Elvira Jofre, etc., etc. Lo que pasa es que hoy en día esos menesteres no se miman con tanta profesionalidad, por lo que el doblaje en España resulta hoy tan patético como la programación de las cadenas de televisión. La Revolución cubana ha logrado lo impensable: que haya todavía visitantes (algunos de los cuales, por cierto, blasonan de un mediano cociente intelectual), a quienes la TV cubana les parece todo menos buena. La desgracia de estas personas es no poder imaginar las delicias constantes a las que me entrego cada día en los cinco canales que existen en la isla más independiente del globo, porque me he acostumbrado a vivir sin anuncios, sin quincalla, sin mentiras y sin oropel. A quienes no tienen el placer de saborear esta TV, les falta algo imposible de adquirir en ese territorio comanche llamado Europa, cual es ignorar si existe el Corte Inglés o la Coca Cola, y que se puede vivir en plenitud; que aquí no se utilizan los medios de comunicación para vender nada, y sí para mostrar casi todo lo fundamental en la vida de una persona, en lo que se refiere a la cultura, el desarrollo social, educativo, sanitario, sin olvidar el entretenimiento.  En España es absolutamente imposible escapar a las interesantísimas aventuras de La Pantoja para liberarse de la cárcel, las increíbles peripecias de decenas de psicópatas vestidos o desnudas, hombres y mujeres, que vierten toda serie de mentiras ante las cámaras, logrando que los adolescentes españoles crean que la TV es poco menos que una cloaca que produce mucho dinero, por lo que es más que normal que un niño de Málaga quiera convertirse en puto antes que en ingeniero de caminos.  El amarillismo de que gozan todos los canales al servicio de los gigantes empresariales llega también, cómo no, hasta los servicios informativos, que no sólo son mancillados en sus obligados y pretendidos objetivos de rigor y veracidad por los intereses de partido (PP y PSOE), sino también por los continuos cortes de spots publicitarios que patrocinan la violencia de género, los asesinatos de adolescentes, las muertes en carretera y el terrorismo del primer mundo, ese que ha hecho tan famosos a José Maria Aznar, George W Bush, Javier Solana, Tony Blair, Luís Posada Carriles, el ex teniente Coronel Galindo, Billy el Niño, la Fundación Francisco Franco o Felipe González.  Veamos lo más destacado que se puede ver un día cualquiera en cinco canales de la TV española de cobertura nacional, e imaginemos además los miles de anuncios con que se intenta asesinar la inteligencia y capacidad de decisión de un espectador indefenso: TVE – 1: Corazón, corazón (cotilleo a go-gó), Gente (más de lo mismo), La Tele de tu Vida (añorando a Franco), Los Desayunos de TVE (promoción del PSOE), Mira quién baila (dinero para la nieta de Franco), Telediarios 1, 2 y 3 (más promoción del PSOE y manipulación sobre la actualidad de Venezuela y Cuba, con toques a Ecuador y Bolivia) y DOS HORAS Y MEDIA DE ANUNCIOS TVE.- 2: Al filo de lo imposible (lo mejor del ente, ofrecido a hora intempestiva), Aquí hay trabajo (espacio de ciencia-ficción), Cartelera (promoción de las peores películas made in USA), Crónicas (documental sobre cómo se abandonan los pueblos, o cómo se trata a los inmigrantes, pero sin decir porqué), Deportes (promoción del Real Madrid) y UNA HORA Y MEDIA DE ANUNCIOS. ANTENA-3: Megatrix (para niños violentos), La Ruleta de la Suerte (promoción sobre lo estupendo que resulta no trabajar y llevarse unos billetes sin esfuerzo), Los Simpson (lo mejor, aunque el creador de la serie nos aclare que Homer es sencillamente un imbécil), Madre Luna (futurología y videncia para ingenuos), No somos Ángeles (programa de hospitales donde, como en Doctor House, jamás sale la escena en la que presentan la factura al enfermo o a los familiares), Uno contra cien (concurso donde se demuestra la incultura supina de los españoles) y  TRES HORAS Y MEDIA DE PUBLICIDAD. TELE – 5: Informativos (promoción del PSOE con guiños al PP por si acaso), Supercopa (promoción del Real Madrid), Birlokus Club (programa para niños con mente difícil), Embrujadas (asesinatos de brujas y sus conductas tan peculiares), Bricomanía (lo más cultural de la cadena), Rex (dinero y locura), Cine On (filmes made in USA interrumpidos cuatro veces a la hora), El Buscador de Historias (programa en el que se busca el mayor número de estupideces protagonizadas por famosos o sus vecinos) y CUATRO HORAS DE PUBLICIDAD LA CUATRO: Lucha Libre (combates de circo made in USA), Supermodelo 2007 (para convencer a los jóvenes que la pasarela y la fama son mejores que el estudio y la cultura), Factor X (espacio donde los psicópatas españoles juegan a ser famosos cantando), La NBA (promoción del baloncesto made in USA que como todos sabemos es el único que existe), Informativos de la Cuatro (promoción del diario El País, de Prisa, del PSOE y manipulación constante de la actualidad de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, China, Iraq, etc.), pero sólo UNA HORA Y MEDIA DE ANUNCIOS. Y ahora, algunos de los espacios que he visto y disfrutado en la TV cubana  (Cubavisión, Tele Rebelde, Educativo 1, Educativo 2 y Canal Habana). ¿Hacia una TV interactiva? Programa donde se analizan las razones por las que una persona en Gran Bretaña o USA pasan un cuarto de su vida frente al televisor.  Lo Mejor del Vídeo Clip cubano (espacio dedicado a las producciones musicales en todas las facetas de la música) Mesa Redonda (excelente informativo de actualidad) Mister Bean (serie cómica bien conocida, pero en versión original) El Crimen Perfecto (USA, suspense) Cine sin interrupciones y V.O. Un palco en la Opera (Rigoletto)  Espectacular (concierto de Robbie Williams) Paréntesis (programa dedicado a las vanguardias culturales en la isla) Andar La Habana (espacio dedicado a la historia de la ciudad y sus personajes) Juegos Parapanamaericanos Río 2007 (también los discapacitados tienen derecho a competir) Información continua y detallada del huracán Dean (a todas horas) Clase de Inglés A todo Jazz (lo mejor de ese estilo en Cuba y en el mundo) El Espectador Crítico (espacio cinematográfico en el que se programan filmes de indudable calidad e interés artístico) Los Beatles (documental sobre la primera actuación del célebre cuarteto en USA en 1965) Versión original subtitulada Clase de Ajedrez con partidas de los grandes maestros Entre Valles y Montañas (espacio dedicado a la geografía de Cuba) La Séptima Puerta (espacio cinematográfico dedicado a los grandes filmes de la historia del séptimo arte)... Y NI UN SOLO MINUTO DE PUBLICIDAD No me hablen de que la televisión es un medio sin remedio. En Cuba es fascinante. (Fuente: inSurGente)Autor Carlos Tena

Tomado de: http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/agosto07/24/01.htm

 

Notable audiencia en Cuba de Esposas desesperadas

Notable audiencia en Cuba de Esposas desesperadas

Esposas desesperadas cuenta sobre mujeres que creyeron haber encontrado la dicha suprema en la vida doméstica, mas de pronto se descubren sombrías, irrealizadas y capaces de hacer cualquier disparate por resolver las monumentales insatisfacciones que las dominan.
Numerosos lectores, amigos y conocidos se han aficionado sobremanera a la serie tragicómica norteamericana Esposas desperadas (en inglés Desperate Housewives; Canal Educativo, once de la noche más o menos, porque nuestra TV no se caracteriza precisamente por la puntualidad) y me piden un comentario al respecto. Pero como no he visto todos los capítulos, ni dispongo de conocimiento exacto sobre la popularidad y los índices de gusto de la serie en Cuba, pues me propongo más bien caracterizarla en sus líneas esenciales, para que puedan conectarse con ella quienes no estaban al tanto de lo que ha pasado en este suburbio llamado Wisteria Lane. También me propongo avanzar algunos criterios sobre lo que he visto, que no es todo, insisto.

Antes de entrar en los misterios del suburbio, quisiera mencionar algunas misivas de lectores respecto al tema de las telenovelas y las series en esta programación de verano: algunos me escribieron muy irritados con mi crítica sobre Cabocla (decidieron estacionarse en los fuertes epítetos negativos, pero se saltaron otros momentos del trabajo en los cuales pretendía reflexionar sobre los valores culturales de las telenovelas romántico-históricas de esta guisa, a pesar de cuán soporíferas y empalagosas pueden resultar algunas); otros me conminan a que aborde la pésima política de programación con el culebrón argentino titulado Alas, poder y pasión, que salió al aire por el Canal Habana (invisible en buena parte de los hogares incluso capitalinos) y cuando se retransmite a petición del respetable, para que sea visto mayoritariamente, entonces se le somete a horarios imposibles de seguir con asiduidad, porque conllevarían la absoluta vigilia de los interesados durante toda la programación de verano.

A los anteriores señalamientos se unen los de varios lectores, muy jóvenes y lúcidos, quienes me suplican, o me exigen, que emplee los mismos rigores críticos de Cabocla con la telenovela cubana (no preocuparse, que cumpliré muy pronto vuestra petición) y con la interminable Montaña rusa, la cual no cumple, según atestiguan varios lectores, ningún valor artístico ni de orientación social ni de conocimiento del mundo, y solo se dedica a explotar hasta el infinito la incomunicación intergeneracional y las crisis o conflictos de los jóvenes y adolescentes. Así, prescinde del razonamiento, la reflexión, la coherencia o las ideas básicas que permitan entender cuál es el sentido global de este dramatizado, adónde va, qué quiere decirnos, por qué han empleado tantas infinitas horas en la reiteración inmisericorde, y sobre todo, con qué propósito nos castiga de esa manera nuestra televisión cuando muy bien pudo someterse a una edición que redujera y compactara. No entiendo por qué se cortan fragmentos en algunas películas o teleseries (el caso más reciente, pero de ningún modo el único, fue la casi supresión del amor lésbico entre dos personajes de mediana importancia en Señora del destino) mientras que otros productos se dejan languidecer sin que se tome alguna medida.


El Emmy y el Globo de Oro ya están entre los primeros premios ganados por el elenco de esta famosa serie.
Esposas desesperadas sí dispone de un buen horario de acuerdo con su contenido, plenamente adulto, a veces violento y sexual. Hay múltiples escenas que representan una «tentación» al tijeretazo de quienes simplifican la capacidad intelectiva del público cubano y deciden, desde estrechos prejuicios morales, qué cosa debemos ver o no. El guionista Marc Cherry caminó con su libreto bajo el brazo por varias televisoras hasta que le «dieron bola» en la ABC, interesada en explotar el filón de los seriales femeninos luego del éxito en HBO de Sex in the City. La multitrama ideada por Cherry acontece totalmente en este barrio imaginario, pero también típico de la clase media-alta, pues existen copias al calco en casi todas las ciudades norteamericanas. Casas señoriales de dos o tres plantas, rodeadas por un césped perfectamente podado, garaje y piscina ocasional. Pero por detrás de esta superficie pulida y confortable, abundan los matrimonios en crisis y las familias disfuncionales, adulterios y mentiras, suicidios y asesinatos, intrigas e ignominias de casi todos los tipos imaginables, que serán descritos por el guionista en esta serie formidablemente hilvanada.

No ocurre aquí como en otros seriados, que van tomando cuerpo poco a poco y conquistan mayor audiencia en la medida en que se acrecienta el interés de los problemas o personajes presentados. El primer capítulo ya era una obra maestra de la narración televisiva, cuando en escenas muy cortas se presenta el suicidio de la que será una de las cinco «esposas desesperadas», un personaje ausente-presente, pues su voz acompañará toda la serie, como comentadora y prologuista de cada capítulo. Además, las causas del suicidio serán la intriga principal que le concederá unidad a buena parte de los primeros 25 ó 50 capítulos, y las cuatro amigas de la suicida, verdaderas protagonistas de la serie, serán presentadas en esa primera entrega mediante dos elementos que la serie ha conservado a lo largo de su desarrollo: diálogos ingeniosos, casi fulgurantes, y acciones desesperadas, extremas, de los personajes por ocultar un secreto, revelarlo, conseguir lo que se desea o conservar lo que se posee. A medida que la serie avance se irán revelando detalles, matices y antecedentes, que en algunos contribuyen a presentarlos como gente real, común, de carne y hueso, y en otros momentos pareciera que el guionista se divierte presentando pistas falsas y actos equívocos, en su empeño por mantener muy en alto el interés del espectador, particularmente hacia el final de cada capítulo.

También debe apuntarse que con cierta frecuencia el sostenimiento de la trama policíaca, y de acciones más o menos espectaculares, que estimulen inevitablemente el interés de la audiencia, suele traicionar el diseño esencial de algunos personajes principales. Dicho de otra manera: los elementos policiaco-criminales, y en menor medida el melodrama, a veces diluyen los poderes y la profundidad tanto del retrato psicológico como de la crítica de costumbres. Vale la pena recordar que Esposas desesperadas juega a la crudeza y el criticismo, pero lo que más le interesa al guionista, y a todos los implicados en este proyecto, no es otra cosa que situarse en la cresta de la popularidad, y realizar otro buen producto, profesional y bien empacado, que se añada a la muy larga saga de pasatiempos que aporta la televisión norteamericana al por mayor, estilo producción artesanal. Hemos visto últimamente, en pantallas grandes o chicas, algunos popularísimos ejemplos como Expedientes X, CSI, Lost y Prison Break. Conste que estoy tratando de precisar la índole de este tipo de series, más que de evaluarlas de forma negativa justo por ser como quisieron sus realizadores que fueran.

Finalmente, presentemos a los personajes, como prometí que iba a hacer al principio de este texto, solo para tratar de motivar a quienes todavía no estén enganchados: Susan Mayer (Teri Hatcher) es la divorciada, profesional del dibujo que trabaja en su casa, independiente, curiosa, sensual, susceptible, torpe, un tanto irresponsable, y la menos aburguesada de las cuatro protagonistas, al igual que su vecina inmediata, Lynette Scavo (Felicity Huffman, una de las mejores actrices de la serie), ama de casa feliz con su esposo, pero frustrada en tanto no pudo continuar una exitosa carrera como mujer de negocios, por dedicarse a la crianza de cuatro exigentes criaturas, de modo que se ha convertido en alguien amargada y quejosa, entrometida y monotemática, sabelotodo y demandante. Muy cerca habita Gabrielle Solís (Eva Longoria), una ex modelo de origen mexicano, concupiscente, egoísta, tramposa, materialista, práctica y escaladora, pero cada uno de esos «defectos» se verán combinados con rachas ocasionales de generosidad, responsabilidad, autosacrificio y espíritu solidario, que irán apareciendo bajo la presión de las circunstancias. Y está Bree Van de Kamp (excelente Marcia Cross), ama de casa de apariencia perfecta y hogar impecable, pero su matrimonio con un médico exitoso, padre de sus dos hijos, se desmorona sin remedio, por incompatibilidad sexual y de caracteres. Bree tiene una voluntad de hierro, sobre todo para mantener las apariencias; es vengativa, exigente, gélida, impenetrable, resuelta y despótica, pero tampoco le faltan numerosos instantes cuando se devela infinitamente desdichada, tierna, vulnerable, necesitada de libertad, comunicación y desahogo.

Son los cuatro sujetos femeninos, y destinos principales, sobre los cuales descansaron las tres temporadas de esta teleserie (2004-2005, la primera temporada; 2005-2006, la segunda; 2006-2007, tercera; y en septiembre se inicia la cuarta temporada; asegura el escritor que el material originalmente escrito alcanza cómodamente para sostener al aire al menos siete u ocho temporadas, y cada una tiene un promedio de 23 capítulos) y en rededor de este cuarteto, de sus familias y relaciones, se desarrolla la famosa teleserie que ha ganado algunos de los principales galardones a su alcance (el Emmy y el Globo de Oro), y se ha convertido en fenómeno cultural, sociológico, sicológico y motivo de reflexión para millones de mujeres, y sus maridos, en el mundo entero, principalmente en Estados Unidos.

A pesar de que a medida que avanza la acción, los personajes, es decir, el guión, se va desconectando de referentes más o menos concretos, realistas y desacralizadores (que tanto la beneficiaron en un principio) para derivar hacia ciertos esquemas embellecedores; con todo y que se cargan demasiado los tintes —hasta desfigurar un tanto las características inherentes a los personajes originarios— en los secretos, escándalos y tendencias delictivas, o inmorales, de estas cuatro mujeres, sus familias y los nuevos personajes que arriban, Esposas desesperadas es un producto memorable de la industria audiovisual norteamericana, una historia a ratos cómica, y otras veces dramática hasta el estremecimiento, siempre motivadora. Aquí se cuenta la vida de unas cuantas mujeres que creyeron haber encontrado la dicha suprema en el hogar, el matrimonio, los hijos y la vida doméstica, pero de pronto se descubren sombrías, irrealizadas, capaces de hacer cualquier disparate, acto heroico, admirable o detestable, sin idealizaciones ni fetichismos, por resolver las monumentales insatisfacciones que las dominan, ya sea al nivel de los tacones y la ropa de noche, o de las chancletas y la bata de dormir. Pero cuando una mujer se desespera, todo puede hundirse y naufragar. Aquí se muestra con elocuencia la hondura de tales abismos.

Fuente: Joel del Rio.
Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-08-05/un-producto-memorable-de-la-industria-audiovisual-norteamericana/

Reciben diez personalidades el Premio Nacional de la Radio 2007

Reciben diez personalidades el Premio Nacional de la Radio 2007

El Premio Nacional de la Radio 2007, que otorga el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) por la obra de la vida, fue entregado ayer a diez relevantes creadores, encabezados por Yolanda Pujols, popular y prestigiosa personalidad de ese medio, de cuya irrupción en nuestro país se conmemoró el aniversario 85. La actriz Yolanda Pujols recibe el Premio. "Cuando uno empieza, no piensa en esto, pero ya que ocurrió, felicidades para mí y para el pueblo de Cuba", dijo jocosamente la Pujols, quien, igual que los demás laureados, recibió la alta distinción de manos de Ernesto López, presidente del ICRT, y Guillermo Pavón, vicepresidente para la Radio, durante una gala artística en el Teatro Amadeo Roldán. Merecieron también la distinción Georgina Almanza y Lilia Rosa López (Radio Progreso); Franco Carbón (Radio Rebelde); Nelson Moreno de Ayala (CMBF); Lino Betancourt (Radio Taíno); Jesús Ángel Madruga (Radio Cadena Habana); Ernesto Valdés (Sancti Spíritus); Francisco Rivero (Radio Camagüey) y Noel Eusebio Pérez (Santiago de Cuba). 

Artistas vinculados históricamente a la radio, como la orquesta Aragón, integraron la gala artística, junto a otros de generaciones posteriores como Yasek Manzano y su grupo, Vania Borges, Waldo Mendoza, Alina Clemente, Ernesto Roel, Vocal Universo, Los Embajadores, Roberto Javier, Raquel Hernández, Art Ego, Vocal Voces Negras, Lina Milián, Beatriz Márquez y Juan Espinosa.

 Fuente:  Antonio Paneque Brizuela paneque.b@granma.cip.cu

disponible en: http://www.granma.co.cu/2007/08/23/cultura/artic04.html

 

¡Oh!, La Habana: una teleserie mal titulada o con proyecto diferente al resultado en TV

¡Oh!, La Habana:  una teleserie mal titulada o con proyecto diferente al resultado en TV

Además del título de la teleserie cubana que toleramos tres veces a la semana, ¡Oh!, La Habana puede entenderse cual exclamación de júbilo, asombro o éxtasis ante la capital. Y las exclamaciones, según cualquier enciclopedia, son formas del lenguaje retórico que expresan una emoción intensa como la sorpresa, el temor o el dolor. De modo que podemos arribar, desde el primer párrafo, a una primera conclusión: la teleserie está mal titulada o fue concebida de un modo bien distinto al que ostenta su resultado final en pantalla, puesto que su desmayado transcurrir apenas comunica emociones, mucho menos turbaciones intensas, y menos que menos sentimientos como el dolor, el placer o la sorpresa, que con tanta facilidad provocarían la identificación del espectador. Esta incapacidad para seducir o convencer se debe a varias causas. Entre las principales se cuenta el alicaído acontecer de la trama; mayorean las escenas larguísimas sin justificación; abruma la forzada presencia de personajes con escaso nivel de conflictividad o empantanados en problemas nimios, trazados pobremente. Además, se postergan innecesaria y puerilmente los momentos de clímax, hay exceso de digresiones, de verborrea anodina e inarticulada. Tampoco se supo resolver cierta ambigüedad de propósitos y estilos que aparece en casi todos los capítulos, pues contienden, sin llegar a un armisticio dramatúrgico convincente, las intenciones abarcadoras de la teleserie de corte realista —de las que se dedican a pensar y repensar nuestra contemporaneidad— con los arbitrios dramáticos del melodrama y la telenovela convencional: una Madame Bovary de la ingeniería se debate ante el falso conflicto que para ella representa el adulterio y el comienzo de una nueva relación; galán otoñal de inacabables divagaciones radiales se inquieta ante un nuevo cortejo, las familias prejuiciadas se oponen al noviazgo de dos juveniles parejas, una madre divorciada y con tres hijos se enfrenta a los rigores del destino, y así son muchos otros los motivos más o menos folletinescos que se desaprovecharon, en tanto no consiguen dinamizar la acción ni revestirla del interés necesario como para presentar una trama suficientemente seductora para la audiencia más amplia. Lo cierto es que las impostaciones del realismo sentimental-barriotero minaron la posibilidad de ilustrar el relieve psicológico, o emotivo, de la mayoría de los personajes, y tampoco se nos entregó el testimonio irrefutable de las tristezas y alegrías (aunque fuera melodramáticamente) que atañen a cualquier residente de los barrios capitalinos. Aquí La Habana es paisaje inanimado, porque faltaron los exteriores vinculados a las vivencias de los personajes, más allá del cacofónico plano-telón, para significar que pasó el tiempo, o la antología de bellas imágenes sobre el Malecón. Faltan muchas otras locaciones, conflictos y realidades que nos convenzan de que esa ciudad merece, compulsa e inspira la admiración del título. No obstante tales carencias, la serie ha conseguido presentar, en combinación a veces demasiado heterogénea, algunos temas francamente significativos y actuales como los agujeros negros de la emancipación femenina, las diferencias generacionales, los desvíos de recursos, los emigrantes en la capital, la necesidad de animación cultural en los barrios, las relaciones sexuales precoces, lo dañino de los prejuicios y de los chismes de barrio, etc., etc. Fracasaron casi todos los intentos por conectarse auténticamente al acontecer social, sentimental y cultural de esta ciudad, porque en la teleserie gobiernan el simulacro, la impostura y la afectación en la mayoría de las subtramas, amén del buen trabajo de dirección de arte, particularmente en cuanto al diseño escenográfico, que perfiló las diferencias materiales de cada familia, y acertó a colocar ciertos motivos claves de la buena ambientación. Pero aparte de la escenografía, la falsedad reina en las supuestas reverberaciones de la obra de construcción, contemplada desde las intrigas oficinescas (escenas interiores apenas justificadas o verosímiles en términos de concatenación dramática); los marginales y delincuentes están representados desde la exterioridad y el esquema rústico; el entorno del deportista juvenil padece el mismo lastre artificioso, por no hablar de esos imposibles programas de Radio Litoral —de veras no quisiera ni enterarme cuál de nuestras emisoras inspiró violaciones tan flagrantes de las leyes más elementales en la comunicación radiofónica— o los conciertos de música rock... todo, todo, todo parece envarado, postizo, de mentiritas, sin que ni siquiera se roce por un instante ese extraño sortilegio de las grandes mixtificaciones escénicas: conmover o inquietar a pesar de que sepamos sobre la falacia y la simulación inmanentes. Me conté entre los primeros que aguardaba, lleno de expectativas, la salida de esta teleserie. El elenco era una de las motivaciones principales. He podido comprobar, una vez más, que no existe ningún actor o actriz con el talento suficiente para insuflarle vida a un personaje exánime o mal escrito. Si el maquillaje es impropio o indiferenciado (en las escenas de oficina, suele ocurrir que Larisa Vega, María Teresa Pina y Amarilys Núñez están maquilladas igual), si te lanzan sobre el rostro un chorro de luz que te desfigura, si te ponen a decir parlamentos declamatorios, con un vocabulario libresco e incongruente, si el personaje que te asignan tiene móviles demasiado obvios o carece de matices y de posibilidades dramáticas, si la cámara insiste en mostrar tus ángulos más desfavorables, entonces quién puede culpar a los intérpretes por tratar de cumplir su cometido, pero en un perfil muy bajo. No obstante, es justo hacer distingos. El plantel de los jóvenes, e incluso los niños, sorprende, en general, por su organicidad. Desde Doble juego no veíamos la presentación de un grupo de intérpretes con tan poca experiencia y tan encomiables resultados. Omar Alí y Laura de la Uz se batieron como leones contra las reiteraciones de sus textos, y las inconsecuencias de sus personajes, para entregarnos «malvados» verdaderamente plausibles. Me parecen decisiones muy arriesgadas en la conformación del elenco entregar los papeles de madres esforzadas, posesivas y de no muy alto nivel intelectual a María Teresa Pina y Dianelis Brito, pero ambas se han crecido por encima de lo que el espectador, o al menos yo, esperaba de ellas. Un resquicio de frescura, dominio escénico e impecable naturalidad constituyen las apariciones de los suegros, es decir, Raúl Pomares y Martha del Río. Respecto a los dos protagonistas, que son al parecer Larisa Vega y Mario Limonta, aunque sus personajes aparezcan totalmente desvinculados entre sí, ambos fueron castigados con indecibles parlamentos y suelen emplear un tono equívoco en muchas de sus escenas. En añadidura, el locutor y la ingeniera manifiestan inconsecuencias psicológicas a todos los niveles, carecen de los matices «heroicos» indispensables en estos casos, y por si fuera poco, los ponen a repetir sin misericordia lo que ya se sabe, o a pronunciar divagaciones interminables en tanto soslayan sus verdaderos conflictos, de modo que los dos notables intérpretes terminaron cediendo ante el peso de una tarea imposible.  Proyecto ambicioso desde el guión, con una puesta en escena que intentó acceder, tal vez, a las eminencias estéticas y de verosimilitud sociológica conseguidas por algunos notables documentales, filmes de ficción y video clips de los últimos cinco años, a ¡Oh!, La Habana le ha tocado competir, además, con las trampas siempre eficaces del folletín brasileño y argentino, además de la verdadera avalancha de seriados norteamericanos de muy diversos géneros, más o menos creíbles y verosímiles, pero casi todos espectaculares y tentadores, con una realización utilitaria y adecuada, cuando no imaginativa y artística. No estoy diciendo, de ninguna manera, que para realzar nuestros productos audiovisuales deba limitarse la exhibición de tales seriados. Creo que acceder a una parte de lo mejor que se hace en el extranjero nos ayudará, en algún momento y de alguna manera, a formular mejor nuestras propuestas. Pero el asunto es que en semejante contexto se denotan más las disfuncionalidades, timideces y limitaciones (no me refiero a recursos) de nuestros dramatizados en serie. La única riqueza de que disponemos para exhibir audiovisualmente, y ganar una audiencia cómplice, participativa y mayoritaria, somos nosotros mismos, nuestra manera de ser y pensar, ya sea en el camino de Sol de batey o Pasión y prejuicio, o en la senda problematizadora que implica retratar el difícil trance de los tiempos que corren. Es de lamentar que se haya perdido otra excelente oportunidad de descubrirnos en el rango infinito de complejidad y sencillez, grietas y bellezas, sombras y calores que nos conforman y asisten. No crean que escribí este comentario, que algunos juzgarán hipercrítico, solo para complacer las decenas de lectores que así lo solicitaron. Pueden creerme cuando les asegure que respeto en grado sumo el trabajo seguramente amoroso y abnegado de tantos profesionales devotos (atención a la enorme relación de artistas y técnicos acreditados al principio y al final de cada capítulo), pero valga aclarar que si ellos cumplieron con su labor yo estoy intentando cumplir, creo que honestamente, con mi interpretación personal del oficio de crítico. 

Sé que me costará un nuevo ciclo de ocasionales enemistades, malas caras y alguna que otra reacción colérica y excluyente de quienes opinan que ¡Oh!, La Habana merecía un tratamiento más benigno, habida cuenta del nivel profesional de los implicados. Ya habrá tiempo y ocasión de regalarles elogios merecidos.

 Fuente:  Por: Joel del Río Correo: cult@jrebelde.cip.cu

Disponible:  http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-08-19/una-teleserie-mal-titulada-o-con-proyecto-diferente-al-resultado-en-tv/

 

Entregan el Micrófono de la Radio 2007

Entregan el Micrófono de la Radio 2007

El Micrófono de la Radio 2007, máximo reconocimiento de ese medio en el país, les fue entregado ayer a 28 creadores de las emisoras nacionales y a representantes de varias dependencias del organismo. En ceremonia presidida por Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central, recibieron la alta distinción José de la C. Ciérvide y José L. Rodríguez (Radio Progreso); Arnaldo Regal, Ramón Espigul, Milvia Zapata, y Gerardo Calderín (Radio Rebelde); Elisabeth Díaz, Belquis Manfugás, Daniel Marín y Pedro Pérez (Radio Taino); Raúl Boschmonar, Ismael Rensolis y Ángel Ferrera (Habana-Radio). También les fue entregada a Miguel J. Ojeda y Laura Inclán (CMBF); Alberto Ajón (Radio Reloj); Edelsa Palacio, Caridad de las M. Rodríguez, María C. Lima y Lázaro Sarmientos (Radio Enciclopedia); Lidia Lahera, Cary Cruz y Freddy Domínguez (Radioarte); José Medina, Mirta Ramos, Calixto Rodríguez, Pedro Ney y Sonia Sánchez (funcionarios y técnicos de la Radio Cubana).  Otro grupo de trabajadores, en representación de un total de 188 que lo merecieron en todo el país, recibió el sello 85 Aniversario de la Radio Cubana.  Entre esos galardonados figuran Ester Borja, Conchita Brando, Gina Cabrera, Rosita Fornés, Juan Emilio Frigul (recién fallecido), Silverio Gutiérrez, Natalia Herrera, Marta Jiménez Oropeza, Oscar Luis López, Alberto Luberta, Dario Proenza, Cuca Rivero, Asenneth Rodríguez, Eduardo Rosillo, Maritza Rosales, María de los ángeles Santana, Carmen Solar, Marta Velazco, Yolanda Pujols y Salvador Wood. Igualmente, fue conferida la condición Al Pie del Micrófono, a las provincias de Ciudad de La Habana, La Habana, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Granma, Holguín, Guantánamo y el municipio especial Isla de La Juventud; así como a las emisoras Radio Rebelde, Radio Progreso, Radio Reloj, Radio Taíno, CMBF, Radio Habana Cuba, Radio Enciclopedia, Radioarte, Habana Radio y el Centro de Monitoreo.  

En todos estos decenios, la radio cubana ha cumplido un papel de vanguardia, aseguró al resumir el acto Guillermo Pavón, vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, quien felicitó a los trabajadores del sector por la fecha y recordó las luchas de distintas emisoras, pasando por la progresista Mil Diez "y la cadena de la libertad formada por los pequeños radioemisores y Radio Rebelde, unidos en el Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL)".

 Fuente: Antonio Paneque Brizuelapaneque.b@granma.cip.cu

disponible en:  http://www.granma.co.cu/2007/08/22/nacional/artic05.html

 

Celebraciones en Villa Clara con motivo del aniversario 85 de la Radio Cubana

Celebraciones  en Villa Clara con motivo del aniversario 85 de la Radio Cubana

Con un análisis simultáneo sobre el quehacer diario en las cinco emisoras de la provincia, comenzaron en Villa Clara las celebraciones por el aniversario 85 de la Radio Cubana. El taller provincial en saludo a la fecha, efectuado en Santa Clara, inició con un acercamiento a Martí periodista, a cargo del periodista Luis Orlando Pantoja. Los participantes destacaron las virtudes de la prosa periodística del Héroe Nacional de Cuba, quien legó textos en los que la belleza y la palabra de combate y comprometida la Patria nunca estuvieron reñidas. Otras dos ponencias presentadas por los licenciados Alexander Jiménez y Dalia Reyes Perera, abordaron la vigencia de las Palabras a los Intelectuales, pronunciadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro en junio de 1961, así como el cumplimiento de los acuerdo del Buró Político del Partido Comunista de Cuba sobre el ejercicio de la prensa en nuestro país. Los realizadores y periodistas enfatizaron en la necesidad de ser más creativos y profundos, para poder cumplir la función de vanguardia en la batalla por elevar la cultura general integral del pueblo. En nombre de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el territorio, su     vicepresidenta, Marta Anido Gómez-Lubián, felicitó a los más de 300 trabajadores que integran el sistema de la Radio en la provincia. También recibieron las congratulaciones de la Unión de Periodistas de Cuba en la provincia. Villa Clara cuenta con cinco emisoras y nueve corresponsalías municipales. Además de las dos plantas con sede en Santa Clara, dos emisoras trasmiten las 24 horas del día en los municipios de Caibarién y Radio Sagua. Mientras, Radio Placetas, en el territorio de igual nombre, se incorporó al espectro radiofónico con una programación matutina. Enrique Suárez Torres, director de la Radio en Villa Clara, declaró que arriban a este aniversario 85 enfrascados en la culminación de la inversión que permitió la restauración del edificio de la emisora CMHW, dañado en 2001 por el paso del huracán Michelle. Igualmente, se preparan los profesionales y equipos que garantizarán la publicación de los sitios digitales de las emisoras de Caibarién y Sagua.  Cinco periodistas egresados de la primera graduación de la Carrera de Periodismo en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas se incorporarán a estos colectivos, ganadores de importantes lauros en el país. En el pasado Festival Nacional de la Radio, desarrollado aquí, la provincia obtuvo el tercer lugar. Igual escaño alcanzó  la CMHW en la categoría de emisora provincial, mientras que Radio Caibarién concluyó segunda entre las municipales.   Durante las próximas jornadas continuará el homenaje a los trabajadores de estos medios, con la entrega de reconocimientos a personalidades y colectivos destacados. Tomado de:  www.vanguardia.co.cu