Blogia

Tele y Radio

Manolín Álvarez, un sitial en la Radio Cubana

Manolín Álvarez, un sitial en la Radio Cubana

Un pláceme mayor tiene la Radio Cubana, a las puertas del aniversario 85 de su nacimiento, el próximo 22 de octubre, y junto al nombre de Luis Casas Romero, no ignoraré a Manuel Álvarez Álvarez, Manolín, el carrañense, natural de Santiago de Ambás, España, quien un excelente día partió de la Península Ibérica para aplatanarse en Caibarién, al calor de la costa norte de la Isla, abrazar a su gente diáfana y emprendedora. 

Desde allí, justo lo reconocen actualmente varios biógrafos que concluyeron estudios de Periodismo en universidades del centro y el oriente de país, y tras incorporar el análisis factográficos de importantes papelerías que pulsan la pericia de ese hombre que arribó a la Isla en 1905, lo ubican como Pionero imprescindible de la Radio Cubana. 

Antes que expirara el tercer lustro del pasado siglo Manolín obtuvo por correspondencia el título de Radiotelegrafista y emprendió de manera afanosa las rutas creativas del diálogo  con el pueblo, la fundación de emisoras y el ribete artístico o informativo de cuánto acontecimiento surgiera a su alrededor. 

El legado histórico que fundamentó desde 1920, cuando inauguró la 6EV, planta que desde la Villa Blanca —en banda de los 225 metros—, resultó el firmamento de una época, y luego se empinó en 1925 con la 6LO, y un lustro después montó en ese territorio la CMHD, la emisora de mayor potencia de todas las alejadas de la capital cubana. En 1986, falleció, pero desde la juventud, en unión de su esposa, la habanera Olimpia Casado Mena, operadora de planta radial, se incluyó entre los indiscutibles iniciadores de la historia antillana e Iberoamericana de ese medio de comunicación, con avales trascendentes para jamás encasillarse en el mutismo o el olvido. 

Ahí está su aportación: en 1938 la Asociación de Prensa de Cuba dejó nota del reconocimiento, tras años antes, en unión de Feliciano Reinoso Ramos y Lorenzo Martín —en funciones de narrador y traductor—, transmitir de manera simultánea la señal de la WLW, desde el Madison Square Garden, en Estados Unidos, la descripción, detalle por detalle, de la pelea de boxeo entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey, hecho que figuró en el primer capítulo conocido dentro del comentario deportivo nacional. 

De igual manera, antes que cerrara la cuarta década del pasado siglo, fecha en que Manolín dispuso de emisoras en Caibarién, Santa Clara o Sagua la Grande, no hubo acontecimiento cultural, social o político en esos territorios que no llevara la impronta de la inmediatez y la resonancia informativa, y así lo clarifican sus estudiosos.  

No cabe dudas, otras páginas tendrán que venir en lo futuro, capaces de atestiguar desde la verdad histórica y documental cada uno de los contribuciones y virtudes que competen a un hombre que, lejos de su terruño, estampó en Caibarién y en Cuba un rumbo inusitado a la Radio  comercial del país que tomó en las entrañas, como uno más entre todos los naturales de esta tierra. 

Por si fuera poco, hasta el último aliento de vida —30 de marzo de 1986—, desde su vivienda de María Escobar, número 26 altos, en Caibarién, siguió misiones de empedernido radioaficionado, para demostrar al mundo que la obsesión y aventura de juventud, como misionero de la comunicación, serían, hasta la muerte, en un eterno pacto de historia con la palabra hablada.

 

Fuente:  : Luis Machado Ordext

Disponible en:  http://www.vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/portada.tpl.html&newsid_obj_id=11985

     

Sesiona foro interactivo de la Radio Cubana dedicado a Los Cinco

Sesiona foro interactivo de la Radio Cubana dedicado a Los Cinco

El Sistema de la Radio Cubana dedica su jornada de actividades por el aniversario 85 del medio de comunicación, a cinco luchadores antiterroristas cubanos prisioneros en cárceles norteamericanas, con la celebración este sábado de un Foro Interactivo que se denomina: "El Caso de los Cinco Cubanos: una de las mayores injusticias en la historia legal de los Estados Unidos”.

En coordinación con la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, tiene lugar este espacio de intercambio de opiniones a propósito de sesionar el 20 de agosto, en Georgia, una vista oral del caso de Los Cinco, en el que concurrirán los abogados.  

Especialistas, abogados, periodistas, familiares de los prisioneros cubanos participan en este encuentro interactivo en Internet para responder a las decenas de preguntas de aquellas personas que en todo el mundo se interesan por la situación de los cinco, detenidos en Estados Unidos en septiembre de 1998, juzgados, condenados y sentenciados por el delito de haber penetrado grupos terroristas de origen cubano que operan abiertamente en Miami.  

La globalización de las comunicaciones es un fenómeno que se va imponiendo en el mundo de la información, es por ello que la Radio Cubana inauguró además los servicios del sitio www.cubanradio.cu en idioma inglés, con el fin de romper el bloqueo informativo y hacer valedera la afirmación del Fidel Castro, en junio de 1999 en su intervención en la Universidad Estadual de Río de Janeiro, Brasil:  ...” No nos serviría Internet para trasmitir a todos los pueblos del Tercer Mundo ideas o mensajes; pero sirve, al menos, para trasmitirles a los que sí tienen acceso a Internet mensajes, ideas, razonamientos y argumentos de cuán loco, frágil e insostenible es el mundo en que están viviendo"...  

El sistema de Internet de la Radio Cubana cuenta con 49 sitios digitales, y durante el actual año ha participado activamente en importantes coberturas de carácter nacional e internacional.

 

LA RADIO CUBANA EN SU ANIVERSARIO 85

 El sistema de la radio cubana arriba este 22 de agosto a su 85 cumpleaños, y con motivo de tan importante fecha desarrolla varias actividades entre las que figuran la entrega de estímulos y condecoraciones a más de 200 personalidades – fundadoras, técnicos, artistas y periodistas - que la representan desde la punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio. Entre las actividades programadas se destacan la cancelación de un sello conmemorativo a la fecha, la inauguración del portal Web de la Radio Cubana en idioma inglés en su dirección http://www.cubanradio.cu, así como el desarrollo de un taller denominado “Martí y la Radio”, en coordinación con la Oficina Nacional del Programa Martiano.  

Asimismo el 22 de agosto en el teatro Amadeo Roldán, durante una gala, se entregarán condecoraciones y estímulos a los Premios Nacionales de Radio del presente año.  Como colofón de las actividades por el cumpleaños 85 de la Radio Cubana, será inaugurada en la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) la exposición de una muestra fotográfica itinerante, que recoge en imágenes el surgimiento y devenir de ese imprescindible medio de comunicación.  

La exposición incluyó acciones socio-culturales en los lugares históricos de las localidades cubanas relacionadas con las primeras emisoras radiales en el país, y la localización y ubicación de los transmisores originales, fundadores del medio, así como el reconocimiento a los trabajadores y veteranos de la Radio en Cuba.  Los radialistas en este aniversario 85 participaron en la peregrinación a la tumba de Luis Casas Romero – considerado el fundador de la Radio en Cuba -, y acogieron con beneplácito la idea del Correo Nacional de Cuba de presentar una tarjeta telefónica que rememora el acontecimiento.  

El sistema de la radio en la mayor isla del Caribe cuenta con más de 7 000 trabajadores, agrupados en 91 emisoras – la más reciente inaugurada este mes en el municipio de Vertientes, en la provincia de Camagüey-, y tiene una importante presencia en la red de redes del mundo con la acción diaria de 49 sitios digitales.  

Fuente:  Por Maria Salomé Campanioni, Editora Web del Portal de la Radio Cubana

Disponible en www.radiocubana.cu

   

Momento de recuento y reflexión

Momento de recuento y reflexión

 La radio cubana arriba a su aniversario 85. Momento de recuento y reflexión en torno al más masivo medio de comunicación, el cual cuenta en nuestro país con una red que supera las 90 emisoras distribuidas por toda la geografía nacional, en un proyecto que prevé incrementarse progresivamente en breve tiempo.  Independientemente de las adversidades tecnológicas por las que ha atravesado, puede asegurarse que la radio cubana continúa siendo paladín de la información, el entretenimiento, la cultura y el desarrollo de los valores éticos y revolucionarios de nuestro pueblo, misión que durante los años más difíciles del período especial tuvo un papel extraordinariamente protagónico ante la abrupta depresión de la prensa periódica, tanto nacional como provincial. Y esa proeza, que aún mantiene ese mismo ímpetu, se sustenta  ante todo en el impresionante amor, constancia, dedicación y esfuerzo que los trabajadores de este sector ponen en su desempeño.  En estas circunstancias el sistema radiofónico de Cuba ha subsistido y avanza a través del éter, con el noble interés de llegar a cada hogar, por muy intrincado que se encuentre, para llevar la verdad y el saber, dos premisas de este medio de difusión que cada día se adecua de modo más efectivo a las características locales de la zona para la cual dedica sus transmisiones. El Instituto Cubano de Radio y Televisión adjudica especial importancia a las diferencias establecidas en el diseño de cada planta, concebido en concordancia con la cultura, intereses e idiosincrasia de los radioescuchas para los cuales está destinado este servicio, el cual también sirve de vínculo articulador de la sociedad.  La retroalimentación y el diálogo directo, individual y personalizado entre los locutores y los oyentes le adjudican a este medio una especial e íntima condición imposible de obtener en otros órganos de difusión masiva. “Las cadenas provinciales y las nacionales asumen temas más globales. Al transmitir todo el día tienen más espacio para el seguimiento informativo y la investigación. Radio Habana Cuba, nuestra emisora internacional, está considerada una alternativa informativa en el concierto de emisoras de la región. Es la voz de Cuba ante el mundo, utilizada como fuente para redifundir la realidad nacional, tan silenciada por los grandes consorcios transnacionales de la información y la comunicación” (1), puntualizó Yuzaima Cardona, directora informativa de la radio cubana. Basta recorrer la Isla. En la ciudad o en el más abrupto, boscoso e inaccesible  paraje, allí está la señal de la radio cubana. De tal modo, por ejemplo, en medio de las montañas del Escambray cienfueguero —donde más del 75 % de los habitantes son campesinos— el paradisíaco amanecer se engalana con un típico guateque, a través del cual Radio Cumanayagua difunde las noticias mediante décimas escritas especialmente para esa ocasión sobre la base del material noticioso original. En la capital radica Radio COCO, que inaugura el día con un espacio informativo especialmente destinado a los deportes, en tanto CMBF y Radio Enciclopedia, poseen un perfil básicamente cultural. Yuzaima asegura que “la radio ha sabido acomodarse, compartir escenarios con la TV y ubicarse dentro de la multimedialidad que supone Internet. La siguen prefiriendo los públicos más diversos y le favorece el don de la ubicuidad; va lo mismo en un bolsillo, que en un auto; está lo mismo en un mercado que cerca de la cama. Ese derecho, ganado a fuerza de entrega y sacrificio, va ser difícil que lo pierda”. (2) Junto con la proliferación de emisoras locales —recientemente se inauguró la planta del municipio camagüeyano de Vertientes—, la presencia de nuestro sonido radial se acrecienta y perfecciona en Internet. Hace alrededor de un año se integró a la red el Portal de la Radio Cubana, en el cual se reúne lo mejor y más representativo del quehacer en este medio.  Nuestro sistema de radiodifusión, susceptible de perfeccionar —intención en la que se precisa todavía de un más exigente desempeño profesional, sobre todo en las plantas locales—,  está considerado por muchos especialistas y radioescuchas de otras latitudes como uno de los más educativos del mundo, gestión priorizada en la labor diaria de todas las emisoras, en las cuales se desempeña en la actualidad una fuerza laboral femenina que sobrepasa el 52 por ciento. Los gérmenes de la hoy prestigiosa radio cubana —estatalizada en 1962— se encuentran en la Sierra Maestra, con la voz de Radio Rebelde, fundada el 24 de febrero de 1958 por Ernesto Che Guevara. Con ella comienza una nueva etapa en la historia de la radiodifusión en Cuba, consolidada mediante la entrega sin límites de periodistas, escritores, locutores, directores de programas, técnicos y de todos cuantos integran este ejército. 

Fuente:  Jorge Rivas Rodríguez.  Disponible en www.trabajadores.cu

  

Con la radio en el corazón de la gente

Con la radio en el corazón de la gente

 “Yo siempre he pensado que a los Luberta les corren ondas hertzianas por las venas”, asegura sonriente Caridad, como si ella, una Martínez, no fuera otra de las protagonistas de esta historia, la de una familia que ha entregado su vida a la radio. Caridad Martínez y Alberto Luberta Noy descubrieron que el mundo verdadero, su mundo, palpitaba tras las teclas de una máquina de escribir y cobraba vida entre las paredes de una cabina de radio. Se conocieron en los trajines de su emisora, Progreso, y se enamoraron en una de las tantas movilizaciones de capitalinos para la siembra de café caturra en los predios del hoy municipio de Habana del Este. Trabajadores pudo escoger otro tema para honrar los 85 años que el próximo 22 de agosto cumple la radio cubana, pero prefirió curiosear en la vida de la familia Luberta-Martínez ─ Alberto, Caridad, Aldo y Albertico─,  quienes aseveran que ningún nuevo invento en materia de medios de comunicación desplazará a la radio del lugar que ocupa en el corazón de la gente. ¿Cómo llegaron a la radio? Alberto Luberta (padre): Empecé el primero de julio del año 1947, cuando CMQ estaba en Monte y Prado. Tenía solo 15 años y recuerdo que ese día estaban inaugurando una cabina provisional para Radio Reloj que luego pasaría al edificio de Radiocentro que ya estaba en construcción y se terminó el 12 de marzo de 1948. MI primer trabajo fue de mecanógrafo, desde los 10 años tenía el título y escribía de 98 a 100 palabras por minuto. Gracias a esa rapidez gané la plaza pues mi figura no gustó. Imagínate, solo pesaba 100 libras. Caridad Martínez: Yo empecé en Progreso el 17 de agosto de 1961, hace 46 años, y al igual que Luberta, copiando libretos. Mi relación con la radio fue como un amor a primera vista a pesar de que mi mamá no quería por los prejuicios que funcionaban en aquella época. El primer día me dieron a copiar un libreto y por la tarde ya aquello me había atrapado de tal manera que nunca más pude salir.  Alberto Luberta (hijo): Nunca estuvo en mis planes dedicarme a la radio. El primer indicio de que podía hacerlo fue en la secundaria cuando aproveché uno de los viajes de mis padres a provincia y me senté en la máquina de escribir a copiar un libreto. Tenía una estructura similar a la de un programa que todavía dirige mi madre y que se llama Francamente donde no hay narrador, solo diálogos y que eran mis lecturas favoritas de aquella época.  Después escribí otros libretos sin mayor importancia y matriculé ingeniería mecánica, pero finalmente me di cuenta que mi vida estaba en la radio y comencé en Progreso en 1994 como realizador. Era una época muy difícil para la emisora y para el país, faltaban muchos especialistas y eso me dio la oportunidad de hacer de todo desde el principio. En el 95 matriculé en el curso para trabajadores de la licenciatura en Medios de Comunicación de la Facultad de cine, radio y televisión del Instituto Superior de Arte (ISA). Me gradué en el 2000 en la especialidad de sonido, pero allí también se estudia dirección, fotografía, edición y producción, estas tres últimas para cine y televisión. La historia de mi hermano Aldo es similar: empezó a trabajar en la radio en el año 92, matriculó en el ISA, se graduó en el año 99, también en sonido, y actualmente se encuentra impartiendo clases en la Universidad de Paraguay. ¿Alguna vez pensaron que se dedicarían a la radio? Caridad: Yo soy graduada de comercio y mi madre me tenía prohibido oír novelas de radio porque decía que encadenaban. Mi Luberta (padre): Yo estudiaba electromecánica cuando surgió la posibilidad de trabajar en CMQ. Éramos ocho hermanos en una familia muy humilde y había que cooperar con su economía, así que no lo pensé dos veces. ¿Y en el caso de los muchachos? Luberta (padre): Ellos iban a ser militares, estudiaron en los Camilitos. El mayor, Aldo, entró en la Escuela Interarmas Antonio Maceo como tanquista, pero luego la vida les dio un vuelco total. Caridad: ¿Albertico tú te acuerdas cuando decías que querías estudiar Oceanología? Por eso es que matricula en los Camilitos de la Marina. ¿Se sienten ustedes responsables de ese vuelco en sus vidas? Caridad: Indirectamente quizás, pero es curioso que ellos hasta rechazaron la emisora en algún momento de sus vidas, en el caso de Aldito quizás no tanto porque iba y se interesaba por cómo funcionaban los equipos y demás, pero Albertico siempre tuvo un carácter más retraído y recuerdo una vez que no lo dejaron entrar por una de esas directivas que prohibía el acceso de los niños y estuvo como dos horas esperándome afuera. Después de eso me dijo: “Aquí no vengo más” y estuvo años sin regresar. ¿Qué alimenta la pasión del que trabaja en la radio? Luberta (padre): Es como una magia, no funciona con todo el mundo, pero sí con la mayoría del que empieza y se siente en la grabación misma de un programa de radio. Este es un medio para crear imágenes y desde que entras a una cabina estás pensando en cómo hacerlo. Eso cautiva a los verdaderos realizadores. Además, la radio es como una novia que te exige y te exige, y te exige… y siempre tienes que estar encima de ella para complacerla. Alberto (hijo): Yo creo que en eso también influye lo productiva que es y que te da la posibilidad de ver los resultados de tu trabajo no fácilmente, pero sí rápidamente. Claro, esa productividad tiene en su contra que hay detalles en los que a veces no te puedes detener y por eso uno debe ir perfeccionándose constantemente. Caridad: No podría conceptualizar sobre el tema pero sí te puedo asegurar que la gente de la radio tenemos un sentido de pertenencia tremendo a las emisoras y al medio en general.  ¿Qué seduce a los oyentes? Luberta (padre): El hábito… Caridad: Sí, el hábito y también el respeto. La radio ha sido mucho más cuidadosa que otros medios con los hábitos de audiencia, con las preferencias de las personas y esa es una lucha que tenemos cotidianamente. Pero además del hábito, qué recursos, desde el punto de vista artístico y hasta psicológico, funcionan a la hora de crear una audiencia apasionada y fiel como efectivamente tiene el medio. Caridad: Creo que es la oportunidad que tiene el oyente de recrear lo que escucha. Siempre digo que la escenografía de la radio la ponen los realizadores de la banda sonora y hasta nosotros, que sabemos como funciona el mecanismo, caemos en la trampa de dar rienda suelta a la imaginación cuando escuchamos una voz nueva y le ponemos rostro y cuerpo.  Luberta (padre): No por gusto el lema de la radio cubana es Sonido para ver. ¿Es la radio un medio de academia o de oficio? Luberta (padre): La academia siempre es mejor, pero históricamente la gente de la radio se formaba empíricamente, no había escuelas, ni planes de superación. Hoy tenemos la Facultad de Medios de Comunicación del ISA y los muchachos que nos llegan graduados de allí son mucho mejores que nosotros cuando empezamos. Caridad: Desde mi experiencia como profesora de Dirección de Radio en esa Facultad del ISA puedo decirte que he visto muchísimos muchachos con talento que luego no regresan a sus lugares de origen. Eso es comprensible desde el punto de vista de las mayores posibilidades de desarrollo que existen en la capital pero eso hace mucho daño a los planes  de ampliar el sistema de la radio en la televisión con nuevas emisoras y telecentros en los territorios.  Por otra parte, me he encontrado gente muy talentosa en provincia que es capaz de hacer varios trabajos a la vez. Hace unos años no era extraño ver en una cabina a un hombre que buscaba el disco, lo ponía, presentaba el número y luego ponchaba la música. Todo con una calidad extraordinaria y sin otra escuela que sus colegas y la práctica. Si tuvieran que comparar la radio que se hace actualmente en Cuba con la de 50 años atrás ¿Qué me dirían? Luberta (padre): La radio cubana, desde que yo empecé a trabajar, siempre ha sido de muy buena calidad, pero ahora ha mermado con respecto a otros momentos por facilismo, economicismo y otras cosas que van en su contra. ¿A qué se refiere? Luberta (padre): Hay personas que hacen las cosas pensando en cuánto les van a pagar y no cómo les puede salir mejor. Algunos de estos problemas se están superando y se lo debemos a esa Facultad del ISA. De allí nos está llegando gente que le va a dar otro vuelco a la radio cubana. También hay que reconocer que con el período especial se acumularon carencias materiales de todo tipo y ahora es que se harán algunas inversiones en las emisoras que radican en la capital que son de las que peores condiciones tienen. ¿Se intercambian los libretos o proyectos antes de realizarlos? Caridad: Aquí normalmente cada uno hace su trabajo con total independencia. Hemos tenido la suerte de que los muchachos son muy disciplinados, pocas veces nos consultan y te voy a contar la anécdota de cuando Albertico ganó, en 1995, el Premio de teatro radiofónico Margarita Xirgu. Yo escuché la convocatoria, se la comenté, se embulló y escribió el libreto. Se lo revisé, terminé de pasárselo a máquina y se lo di a una amiga que iba para España y podía entregarlo personalmente. Pasó el tiempo y fue tremenda sorpresa cuando nos enteramos de que había ganado. Imagínate solo tenía 20 años. A mí hasta me subió la presión. Todo lo habíamos hecho a espaldas de Luberta pues él es muy crítico y después hasta nos daba vergüenza. Cuando finalmente le enseñamos el libreto dijo: Si yo lo leo, tú no lo mandas. Luberta: Es cierto, se lo hubiera censurado y no hubiera ganado el premio. ¿Habrá una tercera generación de Luberta en la radio? Luberta (padre): Bueno, quién sabe, el hijo mayor de Albertico, Aldito, es tremendo. Hace un rato lo llamé y estaban jugando a la radio. Él, como es más grande, tiene siete años, puso al hermano a cantar y le decía: Atiende aquí, ¡Grabando! Y el chiquito cantaba y cantaba hasta que parece que se cansó y dijo; Voy al baño y Aldito le gritó: !Nooo, que estamos grabando…! 

Fuente:  Yimel Díaz Malmierca.  Disponible:  www.trabajadores.cu

 

La Radio cubana cumple 85 años

La Radio cubana cumple 85 años

 Una de las mayores comunicadoras cubanas, integrante  del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) la dueña de ondas y micrófonos, la del “sonido para ver” está en a punto de cumplir 85 años, un acontecimiento que tiene a toda la familia en plano de celebración.   El 22 de agosto de 1922 un músico cubano, Luis Casas Romero participante en nuestra Guerra de Independencia y por tanto miembro del llamado con honor Ejército Mambí, puso en el aire en Ciudad de La Habana la que sería primera emisora radial cubana, la 2LC. El hecho fundacional, en fecha tan lejana, adquirió con el tiempo un significado relevante dada la incidencia del medio en el acontecer político, cultural y económico; aún cuando muy pocas semanas después, en el mes de octubre, la poderosa ITT a través de su subsidiaria, operadora de la telefonía en el país, fundó la PWX con mucha pompa y hasta discurso de Juan Bruno Zayas, entonces presidente de la república. Sin embargo, el gesto del capitán mambí está tan dentro del pueblo y su memoria tan conservada, que la fecha que se recuerda es la suya, porque además de haber sido la primera estación de radio, fue también la que mantuvo de manera regular, por varios años, la transmisión de la hora y el boletín con el estado del tiempo, además de una parte musical. De acuerdo con eso el acto inaugural de esta jornada aniversario fue una peregrinación a la tumba de Casas Romero en la Necrópolis de Colón, un lugar al que se acude por estudiantes de música y por personal vinculado a la radio en ocasiones como esta. Esta vez, María Luisa Casas Rodríguez, hija del maestro, recordó que su padre transmitió a la familia el amor a la Patria y eran frecuentes sus narraciones acerca de la experiencia en los campos de batalla, adonde llegó casi niño y una de cuyas atribuciones inmediatas fue la de tomar a su cargo un instrumento musical, la corneta. Los actos conmemorativos incluyen uno central en el Salón de los Espejos, del Museo de la Revolución, en que se  otorgarán condecoraciones el martes 21 a las dos y treinta de la tarde y otro para entrega de los premios nacionales, el miércoles 22 en el Teatro Amadeo Roldán a las ocho y treinta de la noche, acompañado de una gala artística. También se han organizado talleres, foros, exposiciones, actividades deportivas y el propio día 22, en las 91 emisoras existentes en el país, habrá demostraciones y programas especiales con motivo de la fecha.                

Fuente:  Antonieta César. Disponible en www.trabajadores.cu

  

Xiomara Fernández, una joya de las ondas radiales y la pantalla televisiva

Xiomara Fernández, una joya de las ondas radiales y la pantalla televisiva

Es 2 de mayo de 1938. La corte suprema del arte, el afamado programa radial de la CMQ de Monte y Prado, está en la cumbre de la popularidad. Noche a noche, desfilan numerosos aspirantes ante el micrófono que puede consagrarlos rápidamente, siempre bajo la amenaza constante del campanazo reprobatorio. Y esa noche, una muchachita tímida y bella, estudiante de bachillerato del Instituto de la Habana llega a recitar. Su nombre: Julia Guerra Fernández "Yo para que no me conocieran así por si me tocaban la campana yo dije: Ziomara Fernández y el Xiomara con X lo inventó José Antonio, porque cuando yo llegué y puse el Ziomara, él dijo te lo vamos a poner con X, porque en aquellos momentos las Ziomara que había que no eran muchas eran con S o Z. A partir de mí, de ponerlo yo con X, que lo inventó José Antonio, ya todas las Xiomara que surgieron después del año 39 eran Xiomara con X". Xiomara me confiesa que anteriormente había hecho muy poco en el arte " Las fiestas de fin de curso. En la iglesia recitaba en Las flores de mayo. Y cuando estaba en el Instituto estaba el diario de La Marina cerquita y había un programa de aficionados que me embullaron mis compañeros a que me presentara recitando porque me gustaba recitar". Es un programa de la CMW diario de la Marina que lo anima "Kañita" un reconocido locutor. Ya después de la Corte Suprema se inscribe  como aficionada y allí es donde comienza su vida artística.. Al respecto ella rememora: " Eso fue un impulso que me dio. A mí me gustaba recitar. Yo cogía cualquier verso, cualquier poesía, y yo le leía y enseguida me emocionaba con ella y me gustaba decirla, pero no trabajé en ningún otro lugar de ir aquí, de ir allá, en teatros ni nada, era cosa que me gustaba recitar." Debuta con una poesía que se llama La  plegaria del huérfano pobre, de Juan Francisco López, una poesía muy sentimental, bonita, de una niña que le pide a Dios por su mamá que ha muerto,  muy triste, con eso gana, pero cuando se presenta ya por segunda vez, lo hace  con La rumba de Zacarías Tallet. Esa poesía la acompaña durante toda su vida artística.  Como casi todas las personas que abrazan una profesión artística, da los primeros pasos en la niñez cuando apenas tiene nueve años. Hace toda la instrucción primaria en el colegio Hoyo y Junco de la Sociedad Económica de Amigos del País, escuela gratuita que patrocina esa sociedad. Su profesora, a la que siempre recuerda con mucho cariño es Judith Martínez Villena, hermana de Rubén, uno de los intelectuales y políticos más brillantes de la década del treinta. Ella además es la esposa de José Zacarías Tallet. talentoso poeta y periodista, autor de la reputada obra La rumba. Y apunta Xiomara:" Ella tenía mucha facilidad para el arte y era la que montaba los show en la escuela de fin de curso y ella fue la que me montó La rumba." Además de la poesía su desarrollo es vertiginoso  y ya a comienzos de los años cuarenta, Xiomara se perfila como una actriz y locutora de referencia en la radio primero y más tarde, también, en la televisión. Pero, ¿cómo lo logra?  "Yo nunca había actuado. Entonces me gustaba más recitar, no di clases, de declamación sí, porque había un catalán que vivía al doblar de la CMQ llamado Pedro Boquet que era magnífico. Pero así dar clases para desarrollarme como artista nunca lo hice. Aprendí sobre la marcha. El primer programa que yo hice como actriz se llamaba El suceso del día, Yo era muy nueva y bastante joven y realmente no daba la talla como es debido y  Cambó me dijo un día, te voy a traer una actriz para que tu aprendas con ella, que se llama Sol Pinelli. Trajo a Sol Pinelli a trabajar en ese programa en el que estaban Otto Sirgo, Miguel Llao, lo dirigía Guillermo de Mancha. Con un elenco de primera, con artistas muy buenos y yo era la aficionada que acababa de debutar en ese programa sin tener ninguna experiencia artística y era un programa difícil porque había que hacer muchos tipos, lo mismo de jovencita, que de vieja, muy distinto cada personaje. Y vino Sol que salvó el programa y ahí se inició una amistad maravillosa entre Sol y yo". Y agrega: " Crusellas me llamaba a veces para trabajar en algunas cosas en las novelas. Y después ya me empezaron a llamar como locutora de comerciales. Yo creo que casi todos los programas de comerciales que se hacían por la CMQ yo los hacía. No tenía exclusividad. Yo pertenecí al elenco que era de la CMQ". En 1939 Agustín Lara visita Cuba  por invitación de Crusellas y Compañía. Todavía los jóvenes de la época recuerdan la presentación que le hace Gaspar Pumarejo: Treinta minutos frente al micrófono y junto al cofre musical de Agustín Lara. De su encuentro con Agustín Lara cuenta Xiomara Fernández:: "Agustín Lara Estaba caminando por los pasillos de CMQ con Pumarejo, que era el locutor de Crusellas y le preguntó  -¿de quién es esa voz?- y Pumarejo le dijo - bueno   de una actriz nuestra, Xiomara Fernández-. Me gustaría que me la presentaras. Pumarejo me buscó me llevó donde estaba  Agustín en un estudio. Entonces él me preguntó si yo cantaba. Yo le dije que no  –no me cantaría un pedacito de cualquier canción -. Yo no era cantante, ni cantaba, ni nada de eso. Yo ni me acuerdo lo que canté. Le canté un pedacito. –Me dijo: Bueno si yo le hago una canción y le monto una canción, usted la cantaría -. Dije yo no me atrevo como voy a cantar una canción con Agustín Lara, tan famoso en aquel entonces y que lo sigue siendo porque sus canciones no se olvidan. Accedí, me comprometí y entonces él hizo la canción Cuando me miraste tú, me la montó, debuté con ella en el Teatro Nacional, hoy García Lorca, en ese teatro la canté, canté en Matanzas y en Pinar del Río. Tuve ese atrevimiento, acompañada al piano por Lara, todavía recuerdo la letra". Toda la gloria fue mía /cuando me miraste tú / toda la gloria fue mía /cuando me miraste tú / se quedó sin luz el día / todo se quedó sin luz /y empezó la vida mía / cuando me miraste tú/ ahora ya no me miras / que le vamos a hacer / nadie podrá mirarme ni consolarme en mi padecer / ahora  ya no me miras / te ha cegado el rencor / quién sabe si otra vida / con tu mirada se iluminó /.  Xiomara fue el Sueño guajiro de Agustín Lara. Así me lo cuenta: " Cuando fuimos a Matanzas él se enamora de mí. Y estando sentada en el muro ese del Valle del Yumurí y él a mis pies, le hizo un poema a mis manos, a mi boca. Después cuando llegó aquí a la Habana hizo una canción que se llamó Sueño guajiro. Esa la cantó un famoso cantante, Javier Solís,  yo tengo por ahí la grabación de un cantante famoso, que es a la única persona que se la he oído cantar". Añade Xiomara: "Él ofreció casarse conmigo, pero yo le dije que no, que yo no estaba enamorada, que como amigo lo admiraba, como compositor...Él me pagaba el viaje a México con un familiar mío, mi mamá o mi hermana, quien fuera, para él hacerme cancionera allá en México, pero yo no acepté. Yo en aquel momento también no valoré lo que representaba eso de que Agustín Lara me acompañara al piano, y yo que no era nadie. Yo lo valoro hoy en día. Pero en aquel momento yo no le di importancia a que él me acompañara y yo cantara en el Teatro Nacional, tu sabes lo que es cantar en el Teatro Nacional yo que no era cantante."  Como cantante interviene en 1945 en un programa que se llama Xiomara canta, acompañada al piano por el maestro Felo Bergaza, con la producción y dirección  de Gaspar Arias. Se transmite por espacio de un año en la CMQ. Otros programas la tienen como animadora. En esta primera etapa, hasta 1950, se presenta en los principales programas de la CMQ, entre ellos, las Revistas musicales que escribe Arturo Liendo. Dramas de la guerra, con guión y dirección de nuestro primer novelista Alejo Carpentier, la narración de Marcelo Agudo y actúa  al lado de Enriqueta Sierra, Carlos Badías, Sol Pinelli y Guillermo de Mancha. En el serial Mister Chan con libreto de José Ángel Buesa, pertenece al elenco que encabezan Aníbal de Mar, Miguel Llao, Sol Pinelli y Guillermo de Mancha. También está presente en los episodios de Don Pancracio y Felipito  y en la novela Ángeles de la calle de Félix B. Caignet.  Precisamente con el sello autoral de Félix B. Caignet, trabaja en un clásico de la radio de Cuba para todos los tiempos El derecho de nacer, en 1948 y en 1988. "En el primer Derecho de nacer hice Graciela del Busto, que era un romance que tuvo Albertico Limonta, que era el protagonista de la novela conmigo, con  el personaje que yo hice. Y en la segunda versión hice la Sor Elena, la mamá de Albertico Limonta. En la primera canté, como Caignet también era autor, canté una canción que él compuso que se llamaba En silencio, que me la acompañó a la guitarra Eduardo Saborit. Maria Valero que era la que protagonizaba la novela que desafortunadamente falleció, era muy buena compañera, una gran actriz, amiga y compañera mía. Aquello fue una cosa muy lamentable. Y después vino Minín. Con Minín que se inició en La Corte Suprema del Arte, que nos conocíamos de siempre. Carlos Badías que era el galán y Lupe Suárez que era la Mamá Dolores... Trabajaba Carlos Paulín..." Su trabajo como actriz en la radio a partir de la década de los años cincuenta del pasado siglo es inmenso. Sólo una muestra representativa donde se encuentran espacios como Divorciadas que escribe Iris Dávila y dirige Mario Martínez Casado. La novela Pilón con guión de Félix Pita Rodríguez y Oscar Luis López en la dirección, La novela de las tres con libretos de Héctor Quintero y dirección de Julio Lot, El destino está en tus manos que escribe Gaspar Arias, Raffles de José Ángel Buesa, el Teatro CMQ, El alma de las cosas de Juan Herbello. Los cuatro últimos programas con  dirección de Sol Pinelli.  Entre los grandes programas que tiene a Xiomara Fernández como animadora está De fiesta con Bacardí.  En este programa se presentaban artistas de talla universal. Xiomara los recuerda: " Los recuerdo a todos, lo que pasa es que yo tengo un problema con los nombres que cuando voy a decir el nombre de alguien lo borro y se me va de la mente, pero yo los recuerdo a todos, porque todos fueron muy importantes, muy conocidos y yo me sentí muy halagada, muy orgullosa de poder trabajar con ellos. Es el programa que yo más recuerdo con más cariño y que me hace sentir mejor porque me sentía muy importante entre tanta gente importante. Pedro Vargas, el Trío Los Panchos, Jorge Negrete, Jorge Mistral, José Mojica, Pedro Infante, que lo adoraba porque que buen, que buen cantante, Los Calavera, Los Panchos, Tito Guizar, Imperio Argentina, Josephine Baker..." A partir de 1960 interviene en los principales programas de radio. Fundamentalmente El gran teatro del domingo, Leonardo Moncada, que escribe Enrique Núñez Rodríguez y protagoniza Eduardo Egea, Lo que el río arrastra con libretos de Ely Méndez García y La novela nueva, ambas con dirección de Oscar Luis López en CMQ. Después en Radio Progreso y Radio Rebelde trabaja en El teatro de las nueve, El cuento diario, La novela de las once, que dirige Reinaldo Miravalles, La capitana de la aurora, que escribe Pedro Urbezo, y protagoniza Gina Cabrera, secundada por magníficos actores, entre ellos Xiomara Fernández y  Luis Manuel Martínez Casado. En cuanto a los musicales interviene recitando en Caravana, con la animación de Manolo Ribeiro y Cepero Brito, lo dirige José Antonio Alonso y en una revista musical estelar en aquel momento Fiesta a las nueve, que dirige Oscar Luis López y tiene el sketch de Tota y Pepe, que escribe Alberto Luberta y que protagonizan Maritza Rosales y Manolín Álvarez. Xiomara Fernández también deja una profunda huella en la televisión como actriz y locutora. Entre los programas fundamentales que cuentan con su talento: Cascabeles Candado, Cabaret Regalías, Humo del recuerdo, Cita con René Cabell. Los espacios de teatro y cuento se visten de gala con sus actuaciones. También se le recuerda en el programa Rita y Willy con Rita Montaner, en el espacio Así comenzó la historia con dirección de Antonio Vázquez Gallo, Música y Alegría con dirección de Jesús Cabrera y en Casino de la alegría. Y entre los que recuerda con  mucho cariño Diviértase con Gravi, que anima José Antonio Alonso y dirige Roberto Garriga, La corte suprema en la televisión  o lo que es igual El programa de José Antonio Alonso. "Siempre trabajé en CMQ, nunca en otra emisora, hasta que en el año 60, la dirección en ese momento de CMQ me trasladó a Radio Progreso. Aquello fue para mí una tragedia. En aquel momento cuando me dijeron ahora pasas para Radio Progreso, me pareció que me quitaban de mi casa, del lugar que era mío, donde yo siempre estuve. Porque aquello era mí casa. Yo trabajaba Josefa, de domingo a domingo. Yo no dejaba de trabajar un día de la semana porque el sábado que no se hacía programas, de comedia, de novela y eso, yo tenía el programa Bacardí, que era de lunes a sábado y el domingo tenía Páginas de oro de nuestra música que era los domingos a las 9 de la noche. Pero yo disfrutaba aquello, para mí, mi trabajo era la vida. Yo me sentía muy bien trabajando y la CMQ era mi casa, yo vivía más allí que en mi casa. Cuando me pasan para Radio Progreso yo dije: Ay, pero me sacan de mi casa. Pero no, llegué a Radio Progreso y me recibieron con los brazos abiertos. Yo me sentí encantada... Y trabajé allí en muchísimos programas". El 20 de noviembre del 2003 cuando bajamos los peldaños que separan su residencia de la calle le hago la última pregunta. Xiomara, usted comparte la vida del destacado animador y director de la radio y la televisión José Antonio Alonso, durante treinta y cinco años. ¿Que significación tiene en su vida personal y artística?. Me parece verla con los ojos iluminados, se lleva la mano al corazón, para decir "José Antonio Alonso es EL MAYOR REGALO QUE ME DIO LA VIDA". 

Xiomara Fernández estará siempre en la memoria, es una de los joyas que deslumbra, para todos los tiempos, las ondas y la pantalla de la radio y la televisión cubanas.

  

Fuente:  "En la memoria radial" Una sección a cargo de Josefa Bracero Torres

Disponible en:  http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/xiomara_fernandez.asp

   

Opina Joel del Río que Cabocla pasa sin asombros ni sobresaltos

Opina Joel del Río que Cabocla pasa sin asombros ni sobresaltos

Nos engañaron cuando nos dijeron que Cabocla, la señorial y parsimoniosa telenovela brasileña producida en 2004, salida al aire en su país en el horario de las seis de la tarde (para todos los públicos), trataba sobre el amor imposible de un muchacho y una muchacha, hijos de familias rivales, al estilo de los amantes de Verona, conflicto ambientado en el campo y en un pequeño pueblo en la segunda década del siglo XX. Semejante trama no es más que otra de las múltiples, quizá demasiadas, historias sentimentales, de amor no correspondido, equivocado, y por lo regular insostenible, que presenta esta nueva versión en 167 capítulos de una novela escrita por Ribeiro Couto, llevada a la pantalla con gran éxito en 1979 (cuando se consagró en el rol titular Gloria Pires, una de las reinas de la telenovela marca O Globo) y en 1959, cuando se encargó de versionar el tema la extinta TV Río, con el protagonismo de Glauce Rocha.  Están Neco y Belinha, homólogos brasileños de Romeo y Julieta, con Montescos y Capuletos transformados en militares y hacendados antagonistas, caciques cuasi todopoderosos, terratenientes dueños de vidas, haciendas y destinos. Pero al conflicto de mediana o baja intensidad de estos jóvenes (sabemos que el buenazo de Boanerges acabará consintiendo el romance, gracias a la intervención pacificadora de la divina Emerenciana) se añaden, e incluso opacan en muchas ocasiones a los supuestos protagonistas, otras parejas separadas a lo largo de muchos capítulos por diferentes obstáculos. Brillan Luis y Zuca (es el personaje de ella quien precisamente le da nombre a esta telenovela, pues cabocla quiere decir mestiza, mulata, y además la oposición al romance es más compleja, pues existen diferencias sociales, raciales, intelectuales e interviene el destino en forma de enfermedad mortal); Tobías y Mariquinha (separados también por el odio entre las familias, por diferencias de rango, de nivel social y económico), Chico y Ritinha, Tina y Tomé... y todos ellos les roban grandes tajadas del protagonismo a Neco y Belinha, los dos malcriados y orgullosos jóvenes, herederos de los hacendados, inmersos en un conflicto alargado de modo demasiado artificioso y por momentos hasta aburrido. Mucho más llamativo resulta el triángulo Luis-Zuca-Tobías, puesto que al menos toca algunas contradicciones un tanto más cercanas a la contemporaneidad.  Tal sujeción, casi absoluta, a las estrategias narrativas clásicas, y a la tipología de personajes inherente al complejo genérico romántico-folletinesco-melodramático-telenovelero, constituye la mayor virtud y quizá el peor defecto de Cabocla. Nos quedamos decepcionados quienes aguardábamos una experiencia más intergenérica, donde el imprescindible melodrama se «refrescara» con pinceladas de farsa y humor paródico, y con reflexiones de índole histórica, cultural, social o política. Nada podemos hacer con nuestro tiempo ante la pequeña pantalla quienes esperábamos una trama imantada por otros referentes estilísticos, y superiores propuestas conceptuales, y así nos encontramos tropezando con el tedio, el rígido neoclasicismo y el espíritu puritano de una representación demasiado impasible, convencional, prefabricada con materias primas como la postal cromada, el celofán, los lazos de tul rosado, el esmalte en tonos pastel y las luces del atardecer. No hay duda de la magnificencia de los paisajes y del preciosismo bucólico, de la belleza regalada en panorámicas y planos generales sobre sabanas y colinas, del despliegue impresionante, casi alardoso, de la dirección de arte (escenografía y vestuario, sobre todo) así como de los primeros planos superfuncionales a los intérpretes jóvenes, fotogénicos, y casi todos muy talentosos. Pero todo ello se ha puesto en función de relatarnos, sin un adarme de variación, historias sosas y predecibles, relatadas sin demasiada pasión ni grandes porciones de fe en la eterna eficacia del melodrama noble e íntegro.  Un verdadero especialista del género, Benedito Ruy Barbosa (el autor de la muy exitosa Terra nostra, el mayor éxito de Globo TV Internacional en el exterior, pues alcanzó la comercialización en 84 países), supervisó la adaptación emprendida por sus hijas, Edmara y Edilene Barbosa, de la novela original. Tal vez el hecho de que dos mujeres confeccionaran mayormente el guión condiciona que los mejores personajes de la telenovela, los mejor matizados, los humanistas, tolerantes y asertivos son mujeres: Emerenciana, Belinha, Zuca, Mariquinha y otras. Los incondicionales alegarán que, por muchos elementos que se le señalen en contra, la telenovela posee virtudes como la constante alusión a las diferencias de clases y la lucha por la tierra y el progreso entre algunas de sus parejas románticas. Al igual que en los miles de obras tributarias del romanticismo decimonónico y la novela rosa del siglo XX, el valladar de las diferencias sociales suele presentarse en esta narración como recurso dramático susceptible de allanarse gracias a la voluntad de manipulación sentimental esgrimida por los autores, ya se trate del clan de los Barbosa, de Corín Tellado y José María Vargas Vila o, en un rango mucho más ilustre intelectualmente, de Cirilo Villaverde, Jorge Isaacs, Gertrudis Gómez de Avellaneda o Domingo Faustino Sarmiento.  En esta tradición entra fácilmente la telenovela que nos (mal)entretiene en la actualidad, pues aunque fue concebida, obviamente, muy a posteriori del auge romántico en Iberoamérica, resulta bien similar en forma y fondo a ciertas narraciones de esta índole. Entre las analogías con tan augusta tradición literaria y nacionalista —analogías que, por cierto, contribuyen a dignificarla como producto audiovisual enriquecido con diversos aires de familia indiscutiblemente insignes—, se cuenta sobre todo el regusto patriótico e historicista, el afán panorámico en cuanto a las clases sociales, las costumbres y las ideas de progreso social (encarnadas en los propósitos de Neco y en las bondades de Boanerges), sin descontar la actitud humanitarista más propia del realismo y el naturalismo que sobrevendrían en las artes y en la literatura.  Por supuesto que no es menos importante, aunque lo mencionemos aparte y en último lugar, el pertinente estímulo a la identidad y a la conciencia colectiva de las muy jóvenes naciones que verificaron las narraciones románticas iberoamericanas, un linaje al cual se añade Cabocla discretamente, cual parienta pobre, advenediza y de aparición bastante extemporánea, aunque debe tenerse en cuenta la infinita capacidad de la telenovela contemporánea para reconstruir y estimular el inconsciente colectivo, reforzar la memoria y la identidad nacional e insuflarles vitalidad a los discursos de la cultura popular, al tiempo que se satisfacen las demandas de la sociedades masificadas y las industrias culturales.  El lector avezado en descubrir contradicciones y entrelíneas en el texto periodístico habrá sorprendido ya una supuesta paradoja entre los párrafos inmediatamente anteriores. Si Cabocla cumple con tantos requisitos de las mejores telenovelas de tipo retro o «históricas», ¿cómo justifica el crítico los adjetivos nada halagüeños que pueden leerse, o inferirse en este comentario como aburrida, convencional, sentimentaloide, evasionista, consabida, predecible, esquemática, sin matices en el diseño de muchos personajes, e infinitamente reiterativa? Ocurre que las virtudes apuntadas, a las cuales puede añadirse la altura habitual del trabajo histriónico, la profesionalidad indiscutible de la fotografía y de los diálogos, no logra disolver el olor a romanticismo apolillado, restituido en estado casi primigenio, y por tanto vetusto, de archivo intocado, poco tentador para un espectador que muchas veces aspira a propuestas menos delicadas, quietas y puras. Recordar que la presente telenovela fue concebida para no despertar ningún tipo de turbación en el público familiar, pues antecedía en la tira de horario a la recién vista Señora del destino, que salía a las ocho de la noche por esa misma época, y que gracias a su mayor nocturnidad podía abordar temas comprometidos con la adultez, desde la exageración distanciadora, desde el delirio y los excesos.  Aunque resulte evidente que no me apasiona la telenovela de turno, y que prefería la anterior, debo reconocer que esta, al igual que algunas otras series melodramáticas de corte retro o histórico (La esclava Isaura, Doña Beija, Derecho de amar, por solo mencionar algunas) constituyen una suerte de espejo audiovisual, no necesariamente fiel, donde los brasileños pueden reconocer su pasado y confirmar su ethos de clase, además de que componen una de las variantes más eficaces, surgidas en Latinoamérica para contrarrestar la globalización universalista de los productos anglófonos.  

Cabocla pulsa una especie de reconciliación con los elementos identitarios, inmensamente plurales, de una nación cuya memoria se trasfunde en los códigos típicos de la telenovela, la más típica y extensiva de las aportaciones culturales latinoamericanas al mundo audiovisual. Y esto debo reconocerlo en acto elemental de honestidad intelectual, aunque en lo personal deba reconocer también que no soy un fan consuetudinario del folletín audiovisual, ni me entretiene demasiado esta enredada madeja de tramas y subtramas, todas expuestas desde un tono nada pasional ni fulminante, sino en un perfil muy bajo, dominado por la frialdad, la contención, y la resultona profesionalidad que ya no sorprende a nadie.

 Fuente:  Por: Joel del Río Correo: cult@jrebelde.cip.cu 23 de julio de 2007 00:00:03 GMT

Disponible en:  http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-07-23/cabocla-sin-asombros-ni-sobresaltos/

 

Un verano que consolidó las bodas entre la radio y la televisión

Un verano que consolidó las bodas entre la radio y la televisión

Por estos meses veraniegos, 45 años atrás, se desarrollaba y tomaba fuerza entre la radio y la televisión cubana lo que podría considerarse un pujante movimiento de fusión de fuerzas y recursos, sin dudas el más trascendente en la historia de ambos medios, tanto en Cuba como en la región. Fue como si el micrófono y la pantalla hubieran contraído nupcias en una fiesta que involucraba a muchos.  

Jamás en América Latina y el Caribe, ni siquiera en otras regiones y países había podido lograrse en ese sector tal unificación de medios como la que tenía lugar por estos días, tras haber tenido lugar apenas dos meses atrás, el 24 de mayo de 1962, la constitución oficial de lo que fue entonces el Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), que años más tarde, en 1976, cobraría la “T” para llamarse ICRT.  

Suceso vital, solo posible desde una revolución triunfante, su discurrir en aquella época removería hasta sus cimientos las estructuras materiales, conceptuales, sociales, políticas y hasta psicológicas en las instalaciones televisivas y radiales del país.  La aparición de la nueva institución mediática dentro del escenario cercano a 1959, cuyo primer antecedente fue ese año el Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL), daba seguimiento a otras transformaciones no menos espectaculares: las primeras nacionalizaciones, que en canales y emisoras cobraron fuerza también por aquellos meses.  

Surgiría y se desarrollaría igualmente esta entidad en medio de las luchas de la joven Revolución frente a conocidas agresiones internas y externas, que forjarían actuales concepciones de trabajar en cualquier circunstancia, y bajo el fogueo de las primeras organizaciones estructuradas para enfrentar al enemigo y encauzar política y socialmente a las masas involucradas en el nuevo y sobrecogedor quehacer humano de la nación.

Sobre aquellos tiempos y acontecimientos, nos cuentan su versión seis fundadores del organismo, testigos, protagonistas, y, además, laureados por su trabajo desde entonces:  

Isabel Aida Rodríguez (escritora radial y profesora): Con la fundación del Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), se unificaron bajo una sola dirección todas las fuerzas de la televisión y la radio, que hasta entonces estaban dispersas y acusaban divisiones y contradicciones. Solo en La Habana, había unas 40 emisoras y tres canales nacionales: el principal, que era el 6 (CMQ, actual Cubavisión); el 2 (Telemundo, ahora sede de los Canales Educativos); y el 4 (CMBF, hoy Canal Habana).  

Martha del Río (actriz) : Antes de constituirse el ICR, yo nunca me atrevía a entrar a la cafetería del edificio de la CMQ, porque allí iban solo las figuras. Con el organismo, se dignificó al ser humano y fundamos allí las Milicias y la FMC. También se mantuvo e incrementó la programación de espacios anteriores y surgieron algunos como Horizontes y las aventuras.  

Abel Ponce (director): Para nosotros, la creación del ICR fue un paso tremendo y un sustento espiritual. Teníamos que estar más tiempo aquí que en la casa. Por suerte, la mayoría de aquellos fundadores estamos aquí.  Ernesto Piñero (camarógrafo, director): Antes del ICR, no se había consolidado una conciencia obrera de carácter colectivo. Había incluso una especie de aristocracia. Por entonces, si no pertenecías al gremio, no podías trabajar. Tenías que estar colegiado.  

Julio Pulido (director) : Los programas, a veces, uno al día, eran en vivo (no existía el video tape, que vino a mediados de los 70). No había tiempo para nada.  César Arredondo (locutor de radio): Hasta el ICR, existía un distanciamiento entre los propios profesionales y de ellos hacia los obreros. Y, sin embargo, casi el ciento por ciento de los trabajadores eran revolucionarios. Fue una masa muy pujante que, cuando se sintió unida, fue capaz de hacer cosas extraordinarias. Para la Revolución, la televisión y la radio han sido elementos muy importantes dentro y fuera del país.     

Fuente: CUBARTE 

 Por: Antonio Paneque Brizuela   21 de Julio, 2007 

Disponible en:  http://www.cubarte.cu/global/loader.php?cat=actualidad&cont=showitem.php&canal=7&tabla=entrevista&seccion=Letra%20con%20filo&tipo=&id=5179