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Google censura canal de videos de Cubadebate en Youtube

Google censura canal de videos de Cubadebate en Youtube

Este miércoles, Cubadebate recibió una notificación del centro técnico de Youtube -propiedad de Google- en el que se nos comunicaba que se cerraba la cuenta de nuestra página en esa red social debido a una denuncia por infracción del copyright.

Se refería, específicamente, a un fragmento del video de la presentación en Miami del Fondo Legal para el terrorista Posada Carriles, que publicamos recientemente, editado de un material mucho más amplio que circuló en la red y había sido reproducido en varios sitios, sin autoría.

Ante una reclamación de la persona que filmó el acto donde el ex agente de la CIA Luis Posada Carriles anunciaba que este año estaría en Cuba y exigía pago por sus servicios -entre estos últimos la voladura de un avión civil cubano que costó la vida a 73 personas-, diligentemente Google desactivó el sitio de Cubadebate en Youtube. En ese momento, nuestro canal tenía más de 400 vídeos y 1,6 millones de descargas, desde su apertura hace casi tres años.

Denunciamos enérgicamente ese atentado a la libertad de expresión de un sitio alternativo en un país bloqueado, cuyo acceso a Internet es satelital y no dispone de recursos para servidores multimediales propios. Un sitio que no puede comprar en exclusiva materiales producidos en Estados Unidos, particularmente aquellos que revelan la impunidad de los terroristas en Miami y que, por esa razón, son relevantes para nuestra línea editorial.

Quien haya seguido nuestros videos, sabe que la inmensa mayoría son filmaciones originales y que cuando utilizamos otras fuentes, solemos citarlas, siempre que estén correspondientemente identificadas.

Lo extraordinario es que Youtube está infestado de vídeos que presentan informaciones manipuladas y tendenciosas sobre Cuba, con imágenes robadas del sitio de Cubadebate en Youtube, sin que Google los haya retirado de su red social, aunque hemos hecho declaraciones al respecto. Próximamente publicaremos en esta misma web los sitios que utilizan sin consentimiento nuestros materiales, la mayoría exclusivos, para utilizarlos en campañas de satanización de la Revolución cubana.

El equipo editorial de Cubadebate exige que se restablezca nuestro canal e invitamos a todos nuestros amigos en el mundo a que se unan al reclamo de ¡NO MÁS CENSURA EN YOUTUBE! ¡RESTABLEZCAN A CUBADEBATE!

“Posada me dio el C-4 para la bomba”, afirma Chávez Abarca (+ Video)

“Posada me dio el C-4 para la bomba”, afirma Chávez Abarca (+ Video)

Cuba emitió este lunes en la televisión fragmentos del juicio que condenó en La Habana, por actos de terrorismo en la isla, al salvadoreño Francisco Chávez Abarca, quien afirmó en ese proceso haber sido una “marioneta” del terrorista Luis Posada Carriles.

Posada Carriles afirma que EEUU lo protegerá por sus “servicios” a ese país

El reportaje coincide con el proceso que se sigue en EEUU contra Posada Carriles por mentir a funcionarios de Estados Unidos durante los interrogatorios de petición de asilo político y de ciudadanía, después de haber entrado en el país de manera ilegal en 2005.


En el juicio celebrado en Cuba contra Chávez Abarca, éste dijo que Posada Carriles le reclutó para colocar bombas en centros turísticos de la isla en 1997, en fragmentos de su comparecencia ante el tribunal cubano que lo juzgó el 20 y 21 de diciembre pasado y lo sentenció a 30 años de prisión.

El programa, elaborado como parte de la serie emitida por la televisión con el título “Las Razones de Cuba”, comprende además de las declaraciones de Chávez Abarca, intervenciones de peritos y varios testigos cubanos de la fiscalía en el proceso judicial.

Chávez Abarca fue arrestado en Venezuela y extraditado en julio pasado a Cuba, donde era reclamado desde hace años bajo la acusación de ser uno de los principales autores de la ola de atentados en hoteles cubanos en el que falleció un turista italiano.

En las declaraciones del proceso judicial recogidas en el reportaje, el salvadoreño citó a algunos de los terroristas con los que mantuvo contactos y en particular se refirió a Posada Carriles, a quien atribuyó su reclutamiento.

Dijo que Posada le había entregado y enseñado el modo de trasladar oculto en sus zapatos el explosivo del tipo C-4 que se emplearía en los atentados cometidos en Cuba.

También manifestó que había escuchado a Posada Carriles hablar sobre el atentado realizado a un avión cubano en 1976 en Barbados que causó la muerte de 73 personas y que lo invitó a viajar a Panamá con el fin de que participara en un complot para asesinar al líder cubano Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana que se celebró en 2000 en ese país.

En sus declaraciones ante el tribunal, Chávez Abarca se confesó culpable de los actos de terrorismo que se le imputan y pidió perdón al pueblo de Cuba por los mismos.

La justicia cubana acusa a Posada Carriles de estar vinculado en la planificación de esos y otros hechos de terrorismo ejecutados contra la isla.

Más información en Las Razones de Cuba.

(Con información de EFE)

Otto René Rodríguez Llerena: “Posada Carriles me contactó para poner bombas en La Habana”

Otto René Rodríguez Llerena: “Posada Carriles me contactó para poner bombas en La Habana”

En Video, Otto René Rodríguez Llerena. Entrevista concedida a la Televisión Cubana.

Este lunes, a las 8:30 pm, la Televisión Cubana presentará un programa especial en el que aparecerán declaraciones de terroristas encausados y condenados en Cuba, que fueron reclutados por Luis Posada Carriles para ejecutar la cadena de explosiones con bombas que detonaron en La Habana en 1997 y costó la vida al turista italiano Fabio di Celmo.

Entre los testimonios figuran el del guatemalteco Otto René Rodríguez Llerena, a quien recientemente le fue modificada la sanción de pena muerte por la de 30 años, por el delito de terrorismo de carácter continuado.

Rodríguez Llerena, ciudadano salvadoreño, colocó el 3 de agosto de 1997 un artefacto explosivo debajo de una butaca en el hall del hotel habanero Meliá Cohiba, y la programó para que explotara a las siete y cuarto de la mañana del día siguiente. Aunque esta bomba no provocó víctimas, sí ocasionó daños en el hotel valorados en 6.500 dólares.

Por el cumplimiento de esta misión, el mercenario salvadoreño recibió 1 000 dólares que, según dijo en el juicio que se le siguió en La Habana, le entregó Posada Carriles.

Diez meses después de colocar la bomba en el hotel Cohiba, Rodríguez Llerena viajó nuevamente a La Habana, a donde llegó el 10 de junio de 1998, a cumplir una nueva misión encomendada por Posada Carriles: introducir en Cuba 1 519 gramos de explosivos C 4, dos detonadores y dos relojes para activar los explosivos. En esta ocasión fue detectado por agentes aduaneros y detenido.

Rodríguez Llerena confesó en la vista que esos explosivos tenía que entregarlos al ciudadano cubano Juan Francisco Fernández Gómez (agente Félix de la Seguridad del Estado cubana), pues, según dijo, “Ignacio Medina (Posada Carriles) me pidió que cumpliera otra misión terrorista para él y, al negarme, me ofreció 200 dólares y los gastos del viaje para traer y entregar los explosivos a Juan Francisco, cosa que acepté”.

Posada Carriles, reclamado por la justicia venezolana, de cuyas cárceles se fugó cuando era procesado por el derribo del avión cubano en 1976, debe presentarse el lunes ante un tribunal estadounidense por mentir sobre su estatuto migratorio y de perjurio.

Cuba acusa a Posada -nacido en 1928 en Cuba- también de la preparación de varios atentados contra el líder comunista Fidel Castro, por lo cual fue apresado durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá en el año 2000. La presidenta Mireya Moscoso lo indultó antes de abandonar la primera magistratura de ese país.

A continuación, un fragmento de las declaraciones de Rodríguez Llerena a la Televisión Cubana:

Yo fui militar en El Salvador. La especialidad a la que me dediqué, después que salí de lo militar, fue la Seguridad. Yo conocí a este señor, Ignacio Medina (Luis Posada Carriles) a través de un amigo mío, en una reunión social en un restaurante. Se presentó esta persona, blanca, de 1.75 de estatura, ya entrado en años, sin barbas, ojos claros, un andar algo cansino de una persona adulta. Tiene un defecto al hablar. Posada Carriles es la misma persona que a mí me contactó, fue el que me dio los medios y me prepuso que yo viniera.

Llegué a Cuba y miré los lugares turísticos que entre muchos él me había mencionado. Yo tenía la potestad de qué iba a hacer o qué no. Visité varios lugares y decidí hacerlo en el lobby del Hotel Meliá. Coloqué el artefacto explosivo en una salita de estar del lobby del hotel ubicada en una esquina. Regresé para El Salvador. Él pasó por mi oficina, dejando el dinero que me tenía que dejar, por supuesto. Ya no lo vi más hasta un tiempo después.

Me pidió que si yo venía para la Isla, que si podía traer un encargo para una persona que vivía aquí. Esa persona se llamaba Juan, que reside en Villa Clara. Traía una foto de una nieta de él y me dijeron cómo iba a estar vestido cuando lo contactara para entregarle un maletín. Yo sabía que el maletín traía explosivo (para volar el monumento al Che Guevara en Villa Clara).

Me detienen en el aeropuerto. En la maleta traía medicamentos, una foto de la nieta de esta persona y explosivos que le tenía que entregar a él, Juan. Traía un número telefónico de esta persona, que se llama Juan Fernández (Juan Francisco Fernández Gómez). A la hora de reunirnos él debía estar con una gorra y yo con una camisa negra de mangas largas.

Me dan el teléfono y le hablo a esa persona, a ver si quiere aparecer. Lógicamente no me conocía ni yo a él, pero yo traía las cosas relacionadas con él: la foto de la nieta. Después resultó, lo descubrí en el juicio, que el señor este era un agente secreto de la Seguridad del Estado).

Rufo Caballero: Su casa era una metáfora, su casa era el cielo…

Rufo Caballero: Su casa era una metáfora, su casa era el cielo…

Contaba ya a sus escasos 44 años con resultados difíciles de alcanzar siquiera a la altura de la senilidad. Hoy, la Universidad de las Artes, ISA,- como también la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, el ICRT, Cuba toda- lamenta al amanecer la pérdida de uno de los académicos y ensayistas más fructíferos; de los críticos más preclaros, agudos y temerarios, de los mejores comunicadores, de los jóvenes sabios más generosos si de compartir su vasto conocimiento se trataba. Hoy nos dolemos en la pérdida de Rufo Caballero.

En toda la vida de un hombre común no cabría la savia acumulada en tan solo cuatro décadas por un hombre como este Caballero; y sin embargo se nos va sin los homenajes que sus dos doctorados, sus éxitos en la Academia y en los Medios desde hace mucho merecían. Quizás si hubiera llegado a los 80…

Si hubiera llegado a los 80, posiblemente lo despediríamos como a un narrador de referencia obligada en las antologías literarias cubanas, o como a un experimentado realizador de audiovisuales; sí, haciendo lo suyo tras las cámaras y no solo frente a ellas; porque, a pesar de haber tocado nubes con su producción científica, con su magisterio comprometido, con su condición en el ISA, por ejemplo, de miembro del Tribunal Permanente de Ciencia sobre el Arte, Rufo, justamente ahora, andaba como buscando su sitio en la creación misma.

Y es que para Rufo Caballero, su casa era el cielo, como su voz nos anunciaba en el contestador cuando lo contactábamos telefónicamente. Hoy la Universidad de las Artes le rinde un póstumo y humilde homenaje. No tuvimos tiempo de despedirnos, colega, amigo, pero nos consuela que, de alguna manera, ya estás en casa.

 

Fuente:  Por Wanda Canals/Tomado de CubaDebate

Este viernes en la Televisión Cubana nuevas revelaciones sobre Luis Posada Carriles (+ Video)

Este viernes en la Televisión Cubana nuevas revelaciones sobre Luis Posada Carriles (+ Video)

Francisco Chávez Abarca durante el juicio en La Habana. Foto: Ismael Francisco.

De acuerdo con el sitio Razones de Cuba, este viernes la Televisión Cubana presentará un reportaje especial de aproximadamente 40 minutos que aporta nuevas revelaciones sobre las acciones terroristas de Luis Posada Carriles, autor intelectual de la voladura de un avión civil cubano y de la cadena de explosiones en centros turísticos cubanos en 1997.

Luis Posada Carriles no solo reclutó y contrató al salvadoreño Francisco Chávez Abarca, un encargado de ventas del taller Moldtrok, de San Salvador, para cometer atentados en La Habana en 1997, sino que participó personalmente en la preparación del material explosivo que se usó en las acciones terroristas, afirma la nota firmada por Jean-Guy Allard.

Las pruebas las aportó Chávez Abarca en el curso de su reciente juicio en La Habana.

En el proceso judicial de dos días que tuvo lugar en la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, Chávez Abarca reconoció plenamente su culpabilidad al describir las circunstancias de su reclutamiento y de las operaciones que Posada le encargó.

En un momento del interrogatorio de más de 200 preguntas que le hizo la Fiscalía, el acusado cuenta como viajó a Cuba con explosivos escondidos “debajo de la plantilla” de sus zapatos.

“¿Y quién le compró estos zapatos?”, le preguntan. “Posada”, contesta el salvadoreño. En otro fragmento de su testimonio, Chávez Abarca cuenta como Posada intervino para esconder con sus propias manos el C-4 en un televisor que transportaría Raúl Cruz León. Este mismo C-4 que, en el hotel Copacabana, del reparto Miramar, provocó la muerte del joven turista italiano Fabio Di Celmo, el 4 de febrero de 1997.

Lea el reportaje completo en Razones de Cuba.

TV cubana presentará nuevas evidencias de terrorismo de Luis Posada Carriles (+ Video)

TV cubana presentará nuevas evidencias de terrorismo de Luis Posada Carriles (+ Video)

La Televisión Cubana transmitirá próximamente momentos del juicio seguido contra Francisco Chávez Abarca, quien se declaró culpable de los cargos por terrorismo y aseguró que fue Luis Posada Carriles quien lo reclutó en El Salvador para llevar a cabo una cadena de atentados con bombas en la Isla en 1997, que costó la vida al turista italiano Fabio di Celmo.

En un spot divulgado anoche que anuncia el programa especial, se ven momentos del juicio celebrado en la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana, el martes 21 de diciembre de 2010, que impuso la sanción de 30 años de privación de libertad al salvadoreño.

“Yo me declaro culpable de estos actos que hice… a mí se me acercó Posada Carriles, un terrorista internacional, de la manera más inesperada, en mi trabajo. Yo trabaja en los Talleres  Moldtrok, yo era encargado de ventas del servicio del taller, que es un taller de obra y banco. Y me lo presentó mi jefe”, afirma Chávez Abarca.

Abarca reconoció haber reclutado a varios ciudadanos centroamericanos para los atentados de 1997, en los que murió el joven turista italiano. Entre ellos, mencionó a sus compatriotas Ernesto Cruz León y Otto Rodríguez Llerena, ambos condenados a muerte como ejecutores de los atentados, pero beneficiados por el Tribunal Supremo de Cuba que les conmutó la pena capital por 30 años de cárcel, en sendas vistas de apelación el 3 y el 6 de diciembre.

Como se conoce, Chávez Abarca fue detenido el 1 de julio de 2010 en el aeropuerto de Caracas cuando pretendía ingresar a esa nación utilizando una identidad falsa con el propósito de realizar acciones violentas.

El 7 de julio de 2010 fue trasladado a nuestro país en acatamiento a la orden de circulación realizada por Cuba a la Interpol, y sometido a proceso investigativo y de instrucciones, por constituir uno de los eslabones principales de la red terrorista estructurada en Centroamérica por la Fundación Nacional Cubanoamericana  (FNCA) y Luis Posada Carriles.

En marcha en Cuba proceso de reordenamiento laboral

En marcha en Cuba proceso de reordenamiento laboral

El reajuste laboral para actualizar la economía cubana comenzó a aplicarse desde hoy en los ministerios de la Industria Azucarera, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo, según la Central de Trabajadores (CTC, sindicato único).

El semanario “Trabajadores”, órgano de la CTC, cita una intervención del secretario general del sindicato, Salvador Valdés, en la provincia oriental de Holguín, en la que dijo que al sindicato le corresponde “ser garante” del proceso de reorganización laboral que se iniciará mañana en esos organismos.

Valdés explicó que aunque se trata de un proceso administrativo, el sindicato debe velar porque se cumpla lo establecido en cada paso del proceso para reducir las plantillas infladas.

El gobierno cubano estima que en 2011 se suprimirán definitivamente 146 mil puestos de trabajo y unos 351 mil funcionarios públicos quedarán disponibles para ocupar otras formas de empleo, como parte del proceso de reactualización del modelo económico cubano.

De esas 351 mil personas, al menos 100 mil deben incorporarse en el ámbito del trabajo por cuenta propia, de acuerdo con los cálculos.

El plan de reordenamiento laboral, que prevé la reducción de las plantillas infladas y la incorporación de 1.8 millones de trabajadores al sector económico no estatal en un plazo de cinco años, será ratificado por el Partido Comunista en su VI Congreso, previsto para la segunda quincena del próximo abril.

Valdés recalcó que el sindicato, como representante de los trabajadores, tiene que “evitar violaciones, paternalismo, favoritismo y cualquier otra tendencia negativa”.

También instó a “convencerlos de la necesidad de la aplicación de estas medidas para la economía del país, con la seguridad de que, en última instancia, nadie quedará desamparado”.

La ampliación del trabajo por cuenta propia en Cuba con la posibilidad de crear pequeñas empresas y negocios, es una de las principales medidas emprendidas para actualizar el modelo socialista de la isla.

En 2009 existían en Cuba un total de 143 mil 800 trabajadores por cuenta propia.

Para 2011, se espera que 250 mil personas más se incorporen a esa actividad y que ese aumento repercuta en un incremento de los ingresos tributarios de mil millones de dólares el próximo año.

(Con información de agencias)/tomado de CubaDebate

La apelación de Gerardo y sus implicaciones: burda tergiversación del Miami Herald

La apelación de Gerardo y sus implicaciones: burda tergiversación del Miami Herald

Por Karen Wald

El Miami Herald y alguna prensa relacionada están sacando una historia muy tergiversada en relación con la nueva apelación de Gerardo Hernández. Un titular del 26 de diciembre decía:

“En un cambio radical de postura, el espía cubano dice que los aviones fueron derribados sobre aguas internacionales”.

Ya que muchas personas estarán indignadas y confundidas por esta afirmación, incluso sabiendo muy bien cómo funciona el Miami Herald y siendo capaces de descartar tanto el repetitivo uso del término “espía” como la tergiversación por parte del MH acerca de lo que esto significa (sus reiteradas afirmaciones de que esto enfrenta a Gerardo con el gobierno cubano en este tema), es importante aclarar los hechos.

La tergiversación que el MH le está haciendo a la nueva apelación de Gerardo, en la cual su abogado dice que Paul Mckenna, el abogado que le fue asignado por la corte en el juicio original a los Cinco, no le brindó una adecuada defensa a Hernández, es que al reconocer el testimonio que alega que los aviones estaban sobre aguas internacionales cuando fueron derribados, Gerardo está ahora renegando de una importante opinión de su gobierno en relación con el histórico derribo de los aviones que habían estado de forma rutinaria violando el espacio aéreo cubano. Esto, continúan ellos, significa una ruptura entre Gerardo Hernández y el gobierno cubano.

Nada puede estar más alejado de la verdad, pero para comprender la esencia de su apelación es necesario un repaso de algunas partes de la muy larga historia de este caso.

Tres de los cinco acusados procesados por actuar como agentes no declarados de un gobierno extranjero y por conspiración para cometer espionaje (ellos no podían ser acusados de espionaje porque ninguno tuvo acceso a información clasificada) fueron condenados a cadena perpetua. A Gerardo se le condenó a doble cadena perpetua porque el jurado se tragó el anzuelo de la declaración de la fiscalía de que él era también culpable de conspiración para cometer asesinato en el derribo en 1996 de dos de las avionetas lideradas por José Basulto - un conocido terrorista anticastrista - que había sobrevolado descarada e ilegalmente el espacio aéreo cubano en 1996.

El MH enfatiza la parte de la apelación que dice, en efecto, que McKenna no hizo un buen trabajo defendiendo a Hernández, porque hizo demasiado hincapié en la cuestión de si estaban o no los aviones dentro del espacio aéreo cubano (12 millas a partir de la costa de Cuba) cuando fueron impactados por los misiles cubanos. Este aspecto de la apelación critica esa parte de la estrategia de defensa porque eclipsó el hecho más importante: que Hernández no sabía con antelación acerca de los planes del país de ponerle fin a esos ilegales y peligrosos vuelos, y porque (aunque el MH no lo menciona) el abogado defensor no objetó cuando la Jueza Lenard sorpresivamente cambió las instrucciones al Jurado diciéndoles que el tema de dónde se encontraban los aviones no estaba en discusión y que ellos no necesitaban decidir esa cuestión para hallar a Gerardo culpable de asesinato en Primer Grado. (Más adelante más información sobre este punto esencial).

El MH reconoció que la evidencia de que Gerardo tenía conocimiento previo del derribo planificado era crucial para probar su papel en la conspiración de asesinato. Ellos no reconocen que la fiscalía no pudo presentar ninguna evidencia de que Gerardo supiera de estos planes - de hecho, los fiscales le pidieron a la jueza desestimar ese cargo específico de asesinato en primer grado contra Gerardo (reduciéndola a segundo grado -  ver explicación de los cargos e instrucciones más abajo) porque no tenían ninguna evidencia de que Gerardo supiera de estos planes, como se requiere para una condena en primer grado, y temían que su inhabilidad para probarlo hiciera que el jurado lo hallara inocente en ese cargo.

Para vergüenza de la Jueza Lenard, ella denegó la solicitud de la fiscalía de reducir este cargo, diciendo que debía dejarse al jurado que decidiera.

La fiscalía entonces le solicitó a la corte de apelaciones “una orden inhibitoria” para lograr que el cargo de asesinato se redujera a segundo grado, explicando que

“a la luz de las pruebas presentadas en este juicio, esto [las instrucciones al jurado] constituye un obstáculo insuperable para Estados Unidos en este caso y probablemente resultará en el fracaso de la acusación en este cargo”. (Petición de Emergencia de una Orden Inhibitoria, Mayo 30, 2001, Págs. 4 y 21).

La Corte de Apelaciones también rechazó el cambio, y las instrucciones finales al jurado incluyeron la acusación de conspiración para cometer asesinato en primer grado en contra de Gerardo Hernández que la fiscalía había ya admitido que no podía probar. Pero mientras mantenía el aparentemente improbable cargo de asesinato en primer grado, la Jueza Lenard cambió las instrucciones al jurado para darle a la fiscalía una posibilidad mejor de obtener la condena: les dijo que si ellos creían el testimonio de que los aviones estaban en aguas internacionales cuando fueron derribados - aunque había sido presentada por ambas partes evidencias contradictorias - uno de los requerimientos para hallar al acusado culpable de asesinato en primer grado habría sido establecido (ver notas en el apéndice).

El abogado de Gerardo no objetó este cambio vital; él se había enfocado más en la localización de los aviones que en el hecho primordial de que Gerardo no tuvo ningún conocimiento previo de los planes de derribar los aviones y de que no existe absolutamente ningún testimonio que indique que él conocía de esto. Gerardo está ahora cumpliendo dos cadenas perpetuas más 15 años debido al cargo de asesinato en primer grado que incluso los fiscales sabían que no estaba respaldado por ninguna evidencia.

El jurado, como sabemos ahora, influenciado fuertemente por la hostilidad anticubana y las presiones de los cubanos y la prensa de extrema derecha de Miami (incluyendo en primer lugar el Miami Herald) entró en la sala de jurados al final del juicio determinado a hallar culpables de todos los cargos a todos y cada uno de los “cinco agentes de Castro”, a pesar de lo que mostraban las evidencias y los testimonios. Cualquier cosa que alegó el gobierno cubano - incluyendo la localización de los aviones cuando fueron derribados- fue simplemente ignorado por ellos. Pero si el centro hubiera estado en la falta de evidencia de que Gerardo no tenía ninguna forma para saber de estos planes, el resultado pudiera haber sido diferente.

En la apelación, el panel de tres jueces de la Corte Federal de Circuito falló inicialmente que el caso debía ser juzgado de nuevo debido a los muchos errores cometidos durante el juicio - ante todo la negativa de la Jueza Lenard de trasladar el juicio fuera de Miami donde no había ninguna posibilidad de que cinco hombres que habían admitido estar trabajando secretamente para el gobierno cubano tuvieran un juicio justo. Pero en una decisión muy inusual y políticamente motivada, la fiscalía solicitó que el caso fuera reconsiderado por los 11 jueces de la corte de apelaciones en pleno, y por esas mismas razones políticas, esa corte anuló la bien documentada decisión del panel inicial.

Es de notar, sin embargo, que la Jueza Kravitch del Tribunal de Apelaciones, en su voto discrepante, mencionó varias veces el punto que ahora plantean los abogados de apelación de Gerardo:
“el Gobierno no pudo aportar en lo absoluto suficiente evidencia de que Hernández sabía algo acerca de un acuerdo para derribar los aviones ni en el espacio aéreo internacional, ni en ningún otro lugar.”

Esto refuerza la actual posición de la defensa de que hubo un serio error por parte de McKenna al hacer énfasis en la cuestión de dónde habían sido derribados los aviones, y el derecho del gobierno cubano de hacerlo, en vez de enfocarse en el tema clave:

que Gerardo en ningún caso fue parte de tal decisión y no sabía nada acerca de ella, y después al no objetar cuando la Jueza socavó esa línea completa de defensa en sus instrucciones al jurado.

Es también importante recordar algunos otros innegables hechos en este asunto:

  • Hayan alcanzado o no los aviones que fueron impactados por los misiles de los Migs el espacio aéreo internacional en el momento del impacto, nunca ha habido ninguna duda de que los aviones liderados por José Basulto (un enemigo jurado de Cuba que ha llevado a cabo ataques violentos contra la isla) en esa fecha habían volado dentro del espacio aéreo cubano, habían sido advertidos por radio que se encontraban en una zona militar de defensa y que Basulto había contestado que a él no le importaba porque como “cubano libre” él iría adonde quisiera;
  • Tampoco existe discusión acerca del hecho de que los aviones - marca Cessna del ejército norteamericano usados anteriormente en la guerra de Vietnam y obtenidos para su grupo por Ileana Ros-Lehtinen - habían realizado previamente vuelos sobre la Habana durante los cuales dejaron caer folletos antigubernamentales, y podían haber lanzado cualquier otra cosa, incluyendo bombas de dispersión, granadas, etc. porque nadie inspeccionó sus aviones antes que partieran a esos vuelos ilegales;
  • Que los aviones estaban violando tanto las leyes norteamericanas como las cubanas porque presentaron planes de vuelo falsos y podían haber fácilmente causado un accidente aéreo con otro vuelo comercial ya que estaban volando “a ciegas” en lo que se refería al control aéreo; y que nunca hubo evidencia alguna mostrando que Gerardo tenía alguna información de si los aviones de Basulto entraban en el espacio aéreo cubano ese día serían derribados.

Todo lo anterior se atiene a los hechos. Nada de eso ha sido contradecido por ninguna autoridad norteamericana o internacional.

Así que hayan retornado o no los aviones derribados al espacio aéreo internacional en el momento que los misiles les alcanzaron, ellos sí habían estado en clara violación de las leyes cubanas, norteamericanas e internacionales - y hoy en día, Estados Unidos hubiera hecho exactamente lo mismo.

¿Cuántos norteamericanos desearían que Estados Unidos hubiera hecho exactamente eso antes de que esos primeros aviones se estrellaran sobre las Torres Gemelas?

Instrucciones al Jurado (Junio 4, 2001) Fragmento referido a Gerardo

El cargo 3 dice que el acusado Gerardo Hernández conspire con otras personas para cometer asesinato, es decir, homicidio a personas con malicia y premeditación en la jurisdicción marítima y territorial especial de los Estados Unidos.

El Cargo 3 se refiere al acusado Gerardo Hernández.

El Título 18, del Código Penal de Estados Unidos, Sección 1117 convierte  en un crimen o delito federal aparte que alguien conspire o se ponga de acuerdo con otra persona para hacer algo, que de realizarse, sería el equivalente a una violación del Título 18 del Código Penal de Estados Unidos, Sección 1111. Así, bajo esta ley, una conspiración es un acuerdo o un tipo de sociedad con propósitos criminales en el cual cada miembro se convierte en agente o socio de cada otro miembro.

Para establecer un delito de conspiración, no es necesario que el gobierno pruebe que todos las personas nombradas en la acusación eran miembros del plan, ni que aquellos que eran miembros hayan entrado en algún tipo formal de acuerdo, ni que los miembros hayan planificado juntos todos los detalles del plan o de los actos flagrantes que la acusación dice serían llevados a cabo en un esfuerzo por cometer el crimen intencionado.

También debido a la esencia de un delito de conspiración es la misma gestación del  acuerdo, seguido por la perpetración de cualquier acto flagrante, el gobierno no necesita probar que los conspiradores realmente tuvieron éxito en realizar su plan ilícito.

Lo que la evidencia en el caso debe mostrar más allá de una duda razonable es:

Primero, que dos o más personas de alguna manera llegaron a un entendimiento mutuo para tratar de llevar a cabo el plan ilícito al que hace referencia la acusación.

Segundo, que el acusado, conociendo el propósito delictivo del plan, se unió a él de forma deliberada.

Tercero, que uno de los conspiradores durante la existencia de la conspiración cometiera a sabiendas al menos uno de los métodos o actos flagrantes descritos en la acusación.

Cuarto, que tal acto flagrante fuese cometido en el presunto momento en un esfuerzo por llevar a cabo o lograr algún objetivo de la conspiración.

Un acto flagrante es cualquier transacción o evento, incluso uno que pudiera ser completamente inocente cuando se considere por separado, pero que fuera cometido a sabiendas por uno de los conspiradores en un esfuerzo por lograr algún objetivo de la conspiración.

Una persona puede convertirse en miembro de una conspiración sin conocer todos los detalles del esquema ilícito y sin conocer quiénes son sus otros miembros. Así, si un acusado tiene una comprensión general del propósito ilícito del plan y se unió al plan a sabiendas y de forma deliberada en una ocasión, eso es suficiente para hallar culpable a ese acusado de conspiración aunque el acusado no haya participado después y aunque el acusado haya tenido solamente una participación de menor cuantía.

Por supuesto, la mera presencia en la escena de una transacción o evento o el mero hecho de que ciertas  personas puedan estar asociadas unas con otras y puedan haberse reunido y discutir objetivos e intereses comunes, no establece necesariamente una evidencia de conspiración. Tampoco, una persona que no tenga conocimiento de una conspiración pero que de casualidad actuara de una forma que fomentara alguno de los propósitos de una, se convierte en un conspirador.

El Título 18 del Código Penal de Estados Unidos, en su Sección 1111 califica como crimen o delito federal que cualquiera asesine a otro ser humano estando dentro de la jurisdicción marítima o territorial especial de los Estados Unidos. Un acusado puede ser hallado culpable de tal delito solamente si todos los siguientes hechos son probados más allá de una duda razonable.

Primero. Que las víctimas nombradas en la acusación estén muertas.

Segundo. Que el acusado causó la muerte de las víctimas con alevosía.

Tercero. Que el acusado lo hizo con premeditación.

Cuarto. Que el asesinato tuvo lugar dentro de la jurisdicción marítima o territorial especial de los Estados Unidos.

La jurisdicción marítima o territorial especial de los Estados Unidos incluye una nave aérea perteneciente totalmente o en parte a los Estados Unidos o a algún ciudadano de ese país, o a alguna corporación creada por o bajo las leyes de Estados Unidos o cualquier estado, mientras esa aeronave esté en vuelo sobre alta mar. Alta mar incluye todas las aguas más allá de las territoriales, doce millas náuticas de Estados Unidos y más allá de las aguas territoriales, doce millas náuticas de la República de Cuba.

Asesinar con alevosía significa matar a otra persona deliberada e intencionalmente; pero el gobierno no necesita probar que el acusado odiara a la persona que asesinó o tuviera malos sentimientos hacia la víctima en ese momento.

Para establecer el delito de asesinato en primer grado se necesita además de la prueba de alevosía que el asesinato haya sido con premeditación. La premeditación está normalmente asociada con el asesinato a sangre fría y requiere de un periodo de tiempo en el cual el acusado delibera o piensa sobre el asunto antes de actuar.

La ley no especifica ni requiere de un período exacto de tiempo que deba pasar entre la formación del intento de asesinato y del asesinato mismo. Puede ser lo suficientemente largo para que el asesino después de conformar el intento de asesinato, esté completamente consciente del mismo.

Ustedes han sido instruidos en que la locación del supuesto asesinato, como se describe en el acta de acusación, si ustedes encuentran más allá de una duda razonable que tal delito ocurrió ahí, sería dentro de dentro de la jurisdicción marítima o territorial especial de los Estados Unidos.