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Canción tema de la serie televisiva Mucho ruido

Canción tema de la serie televisiva Mucho ruido

Complaciendo peticiones, Tele y Radio publica la letra del tema de despedida de la serie Mucho ruido que transmite la televisión cubana en el horario de las 7:00 pm, y que  trata la difícil etapa de la adolescencia.   Que la distruten.

Hay una flor que vive en ti, una esencia que creció,

la imagen que me mostró el camino que hay que seguir.

Hay muchas fuerzas pa’ vivir y una luz que me encendió

las ganas de descubrir que hay un rayito de sol,

no se me van a apagar la llovizna y la alegría,

nadie me va a arrebatar: mis alas,

mis sueños, mi algarabía.

Me llevo lo que aprendí del abrazo de un amigo,

el vuelo del colibrí y una sonrisa de abrigo.

Dame, sólo lo que yo te pido dibujaré por aire una señal del destino,

tenme como un resguardo prendido yo volaré donde nadie

me impida hacer mucho ruido.

Coro: Dame un rayito de Sol.

Tal vez, ayer pensé que me caía,

que mi vida en un abismo se desvanecía,

la madrugada tan fría soñando que te tenía.

Rap:

Tal vez, llegaste y se encendió la luz,

¿Por qué?, sencillamente fuiste tú,

Esta vida marcada por cosas ya pasadas,

no entienden,

no conciben una salida pensada.

¿Por qué decir? ¡La juventud ya está perdida!,

Pues entonces creceremos y nos vemos a escondidas.

Quizás, muchos ya han huido,

acabados por la vida y ruidos en sus oídos.

A nosotros, no nos van a derrotar,

y recuerden nuestras huellas nunca se van a borrar;

¡Yo!.

Yo me voy a levantar, no me daré por vencido,

nadie me va a arrebatar¡ las ganas de estar contigo!

Dame, sólo lo que yo te pido dibujaré por aire una señal del destino,

tenme como un resguardo prendido yo volaré donde nadie

me impida hacer mucho ruido.

Autores e intérpretes: Néstor Enrique Jiménez. (Leandro) Fabián Mora. (Robertico) Rubén Araujo. (José Ángel)

Inolvidables Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba

Inolvidables Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba

«En una de las consultas de mi policlínico, la enfermera, al verme, le dijo a la especialista: “Doctora, ¿usted no conoce a este paciente?”; a lo que ella contestó, de manera curiosa, cantando la antológica canción de Carlos Puebla que Clara y yo cantábamos y que termina diciendo: “Cuando sientas la angustia final, y no tengas ni por quién llorar, cuenta conmigo”».

Apenas es necesario decir el nombre de nuestro entrevistado: Cuba entera conoce la historia del dúo de Clara y Mario. Es precisamente Mario quien nos habla.

Lo entrevistamos en su casa, en Regla, Ciudad de La Habana, un poco más entrado en años y algo más delgado, pero «vivito y coleando», rodeado de fotografías artísticas colgadas en la sala, que resumen su vida como integrante del llamado, con justeza y justicia, el dúo romántico de Cuba.

Mario Rodríguez Marrero no oculta que añora su época de oro durante las décadas de los 50, 60 y 70 del pasado siglo, y habla de cómo está todavía en contacto con sus grandes colegas de los escenarios cubanos: Rosita Fornés, Luis Carbonell, Lourdes Torres, Cary de Castro, Mundito González y muchos otros amigos de la canción popular del patio y del mundo.

«Conocí a Clara Morales Vicente —como se llamaba mi compañera del dúo— siendo niños los dos, en la casa de una amiguita de ella, Mercedes, en Perdomo y Recreo, en mi barrio natal, en Regla, vivienda donde me crié. Precisamente allí Clara y yo cantamos por primera vez a dúo y lo hicimos después muchas veces en muchos cumpleaños y fiestas de la localidad».

Así, con el tiempo, ella al piano, se conformó el que sería uno de los más grandes y gustados dúos de la música popular romántica de la Isla.

«Perfectamente acompañado por ella como pianista, con un repertorio enorme y sólidamente montado, llegó un día la hora de darnos a conocer nacionalmente; como se dice, salir de las tinieblas, sin pretenderlo entonces.

«Fuimos a La Habana los tres —Mercedes, Clara y yo— con la idea de ir a pasear un poco por la ciudad y de entrar al cine Wagner, conocido después por Radiocentro, sede de la inolvidable CMQ, y hoy por Yara. Al salir del cine, temprano, al mediodía, vimos una cola, y era que Gaspar Pumarejo estaba probando en el edificio de la Ambar Motors, en la calle 23, en la Rampa, a personas para presentarse y actuar en la televisión.

«No queríamos salir entonces en la recién inaugurada pequeña pantalla, pero sí deseábamos cantar, que nos oyeran e irnos después para la casa. Entramos. Nos sobraba tiempo. Dijimos que queríamos cantar a dúo. El pianista acompañante era David Rendón, famoso, de La Corte Suprema del Arte, pero Clara fue la que se sentó al piano.

«Cantamos algo de moda en ese momento, No me quieras tanto, de Avilés, uno de los cantantes del trío mexicano Los Panchos. No estábamos asustados, porque no pretendíamos ser seleccionados para la televisión. Pero el jurado se quedó ¡pasmado! “¿De dónde salieron ustedes?”, nos preguntaron con asombro».

Gaspar Pumarejo en persona les dijo que esa misma noche cantarían en la televisión. Los llevó en su carro a Regla y luego les probaron ropa, smoking él, y un traje largo ella. Y cantaron en el Canal 4, en el programa Escuela de Televisión, en Mazón y San Miguel, en la misma casa del conocido empresario.

«El gran premio de aquel programa era un contrato fijo para cantar en el concurrido y popular Club 21, frente al Hotel Capri, en el Vedado. Nuestro dúo ganó, pero no podíamos actuar en ese club de madrugada. Eso fue el 22 de mayo de 1950; yo tenía 16 años y Clara menos edad aún. Recuerdo que para ser artistas profesionales tuvimos que presentarnos ante un jurado presidido por el actor Leopoldo Fernández, el “Pototo” de la pareja cómica Pototo y Filomeno. Así obtuvimos el carné de la Asociación Cubana de Artistas».

Comenta Mario que el caso de Clara fue excepcional. Hacía una voz segunda extraordinaria, maravillosa. «No lo digo yo, lo dicen los especialistas. Y no era tanto el genio sino que los dos estudiamos música y piano, ella en el Conservatorio Borges y yo en el Bosch, ambas instituciones privadas de Regla».

Argumenta que en realidad, como sabían música, montaban el repertorio bien, discutían con los arreglistas y directores de orquesta y a primera vista cantaban cualquier número, acoplados como estaban.

«Cuando íbamos a grabar, sabíamos bien lo que hacíamos. Y adquirimos una experiencia grande en clubes nocturnos, cabarés, teatros y otros escenarios y éramos muy conocidos y aplaudidos, Clara al piano la mayoría de las veces.

«Una anécdota. En el programa radial Fiesta a las nueve, dirigido por Oscar Luis López —espacio al que acudían famosos cantantes como Jorge Negrete, Pedro Vargas, Libertad Lamarque— nos contratan. Me preguntan si teníamos 21 números con arreglos u orquestados y yo digo que sí, pero no teníamos ninguno. Clara se quería morir».

Ella le preguntó a Mario qué iban a hacer entonces y él le dijo que hablarían con cinco o seis arreglistas amigos, le explicarían lo que deseaban cantar, que eran tres números diarios durante una semana y que luego harían simplemente lo que estaba en los papeles.

«Hicimos lo mismo de siempre, con perfecto acople, ciñéndonos a buenos arreglos, con una interpretación buena y nunca nadie se enteró de que eran canciones por nuestra parte acabadas de estrenar. Así cantamos toda la vida, hasta que ella murió».

Evoca que Clara fue, además, la reina de la seriedad y de la disciplina. Muy trabajadora, nunca dejó una actividad «embarcada». Ella tenía su esposo, Victoriano Fernández, gastronómico que aún vive. Tuvieron dos hijos.

«El esposo nunca molestó. Nunca puso objeción a ningún trabajo. Nunca nos hizo sombra. Yo les expliqué siempre que tenían 23 horas para ellos y una para mí. Y que en la mía no podían interferir. Y así fue.

«Nunca los dos juntos salimos de Cuba, pero nuestra música, grabada, ha recorrido el mundo. Yo sí, solo, he ido varias veces a Colombia, a México y a Estados Unidos».

Clara y Mario adoraban las canciones y números viejos de la trova tradicional y otras de compositores extranjeros conocidos. Cantaron obras de Sindo Garay y Manuel Corona. También de Gonzalo Roig, Rodrigo Prats y después de Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Frank Domínguez y más tarde las de Carlos Puebla, Leopoldo Ulloa y Juan Arrondo, quienes componían especialmente para ellos muchos de sus números.

«Recuerdo con cariño que le puse música a Canción a Regla, con letra de mi profesora de Literatura Teté Cardona: “Regla, tierra querida, mecida por la espuma, / un aliento de mi alma te quiero dedicar; / yo engarzaré mis versos en un rayo de luna, / como si fueran perlas, te formaré un collar”».

Recuerda también Mario que un día Luis Carbonell les montó el Duettino de la zarzuela Cecilia Valdés, que cantaron, Clara haciendo el papel de Isabel, la novia de Leonardo, con un pelucón rubio, un contraste con la mulata Cecilia. «No era lo que hacíamos normalmente, sino canción lírica, pero quedó precioso».

Igualmente rememora que en México, en el carnaval de Veracruz, del 5 al 13 de febrero de 2002, él cantó Tabaco verde, de Eliseo Grenet, y Veracruz, de Agustín Lara, con muchos aplausos.

Reflexiona que él y Clara amaban inolvidables canciones, por ejemplo, Como mi vida gris, de Graciela Parra; En mi viejo San Juan, de Noel Estrada, y Amorosa guajira, de González Allué. Y, por supuesto, Quién se lo iba a imaginar, de Carlos Puebla; En el balcón aquel, de Leopoldo Ulloa, y Si en un final, de Juan Arrondo.

«Yo siempre cuento algo simpático. Ideamos aparentar artísticamente ser una pareja amorosa y esto funcionó. Para muchos éramos un matrimonio. En realidad nos unía en la vida una gran hermandad solamente, pero eso no lo sabía casi nadie. Nos creían esposos.

«Por eso en el Festival de Varadero, en 1970, nos dieron una suite preciosa para los dos. Yo dije que no íbamos a dormir juntos y los organizadores se lamentaron de que nos hubiéramos separado. “¿Por qué se han peleado? Eso no puede ser, tan bien que se han llevado siempre en la escena, duerman otra vez juntos”, nos decían, y tuve que confesarles que no éramos marido y mujer, que no éramos nada».

Sin embargo, en verdad lo eran todo. Y José Antonio Morales Oropesa, de Najasa, Camagüey, resume muy bien lo que significaron, en el título de su libro en fase de terminación: Clara y Mario, el dúo romántico de Cuba.

Fuente:  Luis Hernández Serranoserrano@juventudrebelde.cu

Actriz María de los Ángeles Santana cumple 95 años

Actriz María de los Ángeles Santana cumple 95 años

Muchos aún la recuerdan como Remigia, la alcaldesa de San Nicolás del Peladero, o como la Aurora de Una casa colonial. Aquellos más jóvenes, también pudieron disfrutarla en Vivir con mamá, obra de teatro que se presentó en el teatro Mella la pasada década, y en la que María de los Ángeles Santana, ya con 85 años, volvió a brillar como en sus tiempos de lozanía. La artista acaba de cumplir 95 años, y algunos de sus mejores amigos quisieron celebrarlo. La Casa de Cultura del municipio de Plaza fue el lugar donde se reunieron para homenajear a la mujer que, según Rosita Fornés, tiene el nombre más lindo que puede desear alguien.

 «La he admirado desde que la conocí —dijo Rosa—, porque ha sido una de las mujeres más lindas que ha dado Cuba. Ha habido dos mujeres que me han impresionado cuando las conocí: una fue ella y la otra, María Félix.

 «Tuve la suerte de hacer una amistad muy profunda con ella y con su esposo. Y tuve la satisfacción de verla en España, donde ella estaba triunfando y era la artista máxima. Se ganó aquel público por su belleza, por su arte, porque es una primerísima actriz y una magnífica cantante».

 

Nelson Dorr, dramaturgo y director de teatro que la dirigiera en varias de sus puestas, expresó que entre ambos existe una historia de tesón y disciplina.

 

«Has dado tu arte para todos, y con tu natural sencillez y talento excepcional te has ganado lo raro en este mundo: la admiración sin peros, sin labios fruncidos, no solo de tus amigos, sino de todos los artistas».

 

La velada, a la que también asistieron, entre otros, la declamadora Olga Navarro, las actrices Diana Rosa Suárez y Georgina Almanza, y los pianistas Huberal Herrera y Juan Espinosa, culminó con la interpretación de María de los Ángeles del tema Mariposa, de Ernesto Lecuona, donde demostró mantener sus cualidades vocales.

 

«Magistralmente estoy aquí —comentó emocionada—, creyéndome una reina. Gracias por todo».

 

Así continuó el resto de la tarde conversando, bromeando, recordando, en un homenaje en el que colegas y amigos fueron representantes de todo lo que el pueblo cubano quiere decirle: Gracias a usted, María.

 

TELERADIOLANDIA

TELERADIOLANDIA

Teleradiolandia:  Con este nombre, tomado de una añeja sección de la revista Bohemia, inicio hoy mis comentarios breves, algunos muy breves, sobre temas de la Radio y la TV.  Complazco así a aquellos “expertos” locales y de la capital que afirman que los blogs no son para compilar, sino para opinar.  Da igual, es mi blog y hago lo que entienda.  Por supuesto, seguiré compilando, pues no me molesta, ni tampoco a los que leen Tele y Radio.    Y en mi primer Teleradiolandia:  DE TODO UN POCO, quiero comentar la agradable exhibición en el horario de las 6 de la tarde por Cubavisión de la saga de Harry Potter.  Es un buen horario y una propuesta que responde al público de esa hora, jóvenes y niños… Otra buena propuesta (refrescante, quiero decir) es Mi nombre es Earl, por Multivisión.  Todo no pueden ser animalitos, momias y superestructuras.  El humor también es necesario en estos tiempos…Y una última pincelada:  Excelente labor la de Marino Luzardo, el locutor de Mediodía en TV.  Comunicativo, culto, sin carcajada.  Lo mismo sabe entrevistar a Rosita Fornés  y Zenia Marabal que hacerle una pregunta inteligente a Amaury Pérez Vidal.  Loable desempeño el de Marino también como compañero de la Mayedo en De tarde en casa.  En fin, buena adquisición que la TV ha hecho de la radio, y Marino ha demostrado que no solo sabe ser un magnífico locutor en off de Sitio del Arte, sino que delante de las cámaras hay que contar con él.  Espero sus comentarios. 

El premio de la Cadalso

El premio de la Cadalso

 

 
A mi amiga La Cadalso; la Minos, para algunos; para otros, la India Rebelde, acaban de otorgarle el Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, en Radio, por su talentoso e incansable quehacer periodístico a lo largo de varios años.  Porque se lo merece y lo ganó en buena lid, pues se impuso a Carlos Luis Molina y Abel Falcón, Tele y Radio... reproduce esta crónica que le dedicó el semanario Vanguardia, de Villa Clara, con el título:  ¡Usted no es Minoska Cadalso?…

 

Así le digo de manera jocosa a mi buena amiga Minoska Cadalso Navarro, corresponsal en Villa Clara de la emisora Radio Rebelde, cada vez que la veo en la calle. Como si fuera un gran admirador de ella —que realmente así me considero, como muchas personas más— suelo elogiarla en voz alta para que los demás transeúntes me escuchen y hacerla sonrojar sin saber dónde meterse, presa de su gran modestia.

A ella acaban de otorgarle el Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, merecido reconocimiento por su talentoso e incansable quehacer periodístico a lo largo de varios años.

Recuerdo cuando comencé a escuchar el nombre y la voz de Minoska en la radio —en una etapa de mi vida en la que ni soñaba desandar los caminos de la búsqueda y captura de noticias—, tanto como los reportajes, me llamaba la atención su nombre y apellido, pues creía estar escuchando a una nativa de la antigua Rusia de recio carácter; y a la vez, detrás de aquel femenino timbre vocal ideaba el rostro de una mujer digna de todos los piropos. ¡Cosas de la imaginación!

Mas, en esto último no fallé. Minoska es una persona hermosa por fuera y por dentro. Conversar con ella deviene garantía de pasar un rato inevitablemente agradable. Su facilidad para reír contagia a todos a su alrededor, y siempre tiene un chiste preparado a flor de labios que suelta en el momento menos esperado, además de sus interesantes historias sobre su labor como periodista.

Ella tuvo el privilegio de realizar varias coberturas a viajes de Fidel al exterior, matizadas por un caudal de riquísimas anécdotas, de las cuales jamás olvido la del «Síndrome de la ‘vietnamización’», que confieso me dejó perplejo.

Cuenta la Mino, como también cariñosamente le llaman muchos amigos, que en una visita realizada a Viet Nam decidió conocer la ciudad de cerca a través de sus calles. De inmediato un repentino mareo, casi llegando al desmayo, le impidió continuar la marcha. Al contarle lo sucedido a un funcionario cubano, con mayor tiempo de estancia en el país asiático, este le explicó que había sufrido el «Síndrome de la ‘vietnamización’», pues como cubana, estaba acostumbrada a ver personas de distintas razas en la Isla todos los días; pero, al cruzarse en la «tierra de los anamitas» con miles de personas del mismo color, esto le provocó un tipo de shock visual por la falta de costumbre. Está de más contar las risas y bromas surgidas a raíz de su historia.

Según apreció el jurado, se le entregó el premio por «la gran variedad y calidad de los trabajos, los disímiles temas tratados, la originalidad y la forma con que fueron elaborados y transmitidos por espacios de gran repercusión dentro de la emisora»; pero, detrás de este criterio de apenas cuatro renglones, hay varios años de sacrificio, entrega, dedicación y profesionalidad de una mujer que ha sabido auscultar las entrañas del periodismo, y ganarse el respeto de colegas y oyentes.

La historia del periodismo cubano estaría trunca si no se mencionase la obra de muchas féminas que han llenado de orgullo al más difícil de los oficios, como diría Gabriel García Márquez.

Mujeres de la estirpe de Ana Betancourt —considerada la primera correctora de pruebas de Cuba, al desempeñar dicha responsabilidad en el periódico El Mambí, publicado en la manigua redentora—, René Méndez Capote, Dolores Loló de la Torriente, Mirta Aguirre, Dora Alonso y Violeta Casals, hasta las enérgicas periodistas de estos tiempos, como Minoska, constituyeron, y constituyen, pilares fundamentales en la información y educación cotidiana de nuestro pueblo.

Me hizo muy feliz el premio de Mino, tanto por su condición de gran amiga, como de excelente profesional. A partir de ahora, al encontrarla en la calle, sabrá que no dejaré de decirle en voz alta: «¡Usted no es Minoska Cadalso…?», y le agregaré de inmediato «!…la periodista que obtuvo el premio Juan Gualberto Gómez?».

Y aunque su rostro adquiera el color del más maduro de los tomates, no le quedará más remedio que sonreír, y recibir un fuerte abrazo y un beso.
  Fuente Francisnet Díaz Rondón /  En cmhw.co.cu

Eloisa Álvarez Guedes: INOLVIDABLE

Eloisa Álvarez Guedes:  INOLVIDABLE

Sencillez y maestría definen el paso por nuestras artes escénicas de la popular actriz Eloísa Álvarez Guedes, una mujer que dejó una huella imborrable a su paso por la radio, la televisión, el cine y teatro cubanos.

El siete de octubre del 2000, no podía ser más plácida y llena de luz la tarde, en un Cojímar que vistió de cumpleaños para celebrar el aniversario ochenta y cuatro de quien está en el recuerdo inconmovible, que una voz trajo al presente en el recuento.

Allí, ante ese poblado ultramarino al Este de la capital cubana, que la vio ir y venir durante años con la sonrisa a flor de labios, se confundieron amigas y amigos del barrio y del mundo artístico. Era una tarde de homenaje a Eloisa Álvarez Guedes, quién al partir, dejó una profunda huella en la cultura nacional y en nuestros corazones.

 

Así la sintetizó, con emoción contenida, uno de nuestros más grandes poetas-repentistas de todos los tiempos, Adolfo Alfonso.

 

No sé de forma precisa

que vocablo utilizar

para en décimas honrar

la memoria de Eloísa.

 

La de la ingenua sonrisa

y la mirada feliz

y no sé por el matiz

de su condición genuina

si era actriz campesina

o la campesina actriz.

 

Alcanzó por la razón

de su gracia natural

un elevado sitial

en radio y televisión.

 

En cada presentación

llenó el cofre de la brisa

y para ver su sonrisa

deja una paloma hermosa

cada mañana una rosa

en la tumba de Eloísa.

 

Entre sus recuerdos, también Adolfo Alfonso evocó uno muy especial, que lo vinculó a Eloisa Álvarez.

 

"En una de las giras que hicimos por Angola, Justo Vega se enfermó y tuvo que regresar. Como Eloísa estaba con nosotros se me ocurrió escribirle las décimas para que ella sustituyera a Justo e hiciera la controversia conmigo.“

 

Y después, ¿en Cuba hicieron algo parecido?

 

"Nunca más hicimos eso. Aquello fue ocasional por la circunstancia que se presentó. No creas, tuve que rogarle a Eloísa, porque ella no quería, pero al fin la convencí. Tenía una memoria privilegiada para aprenderse con rapidez las décimas. La gente allí lo agradeció y disfrutó muchísimo. Sin lugar a dudas, Eloísa tiene entre sus cualidades, que son muchas, la de haber sido una gran artista. Aparte de la amistad que nos unía sentí siempre una simpatía inmensa por ella. Una persona exquisita en toda la extensión de la palabra. Creo que todos los homenajes que se le hagan son pocos todavía para lo que ella hizo por este pueblo y por el arte.”

 

De origen campesino, el camino que recorrió Eloisa Álvarez Guedes para llegar a la cúspide del arte dramático en Cuba, fue muy difícil. Había nacido en Unión de Reyes, en la provincia de Matanzas. Creció y se formó al lado de sus hermanos en una finquita situada a escasos dos kilómetros de la Ciénaga de Zapata. Allí sintió el llamado al mundo fascinante del arte. Desde pequeña cantaba, bailaba, recitaba... leía las décimas que escribía su mamá.

 

Comenzó su vida artística en la capital del país a finales de la década de los años cuarenta del pasado siglo, primero de forma voluntaria en la Cadena Roja, hasta incursionar en 1953, como profesional en la radio y la televisión nacionales, de forma simultánea, interpretando papeles dramáticos, pero sobre todo, en los humorismos. ¿Quién no recuerda su célebre Simplisia?.

 

Enrique Núñez Rodríguez, Premio Nacional de Radio y de Humorismo, al recordarla, me dijo:

 

"Si pudiera personificar en algún nombre mi extraordinario cariño y veneración, ese sería el de Eloísa Álvarez Guedes. Fue un personaje de mis seriales muy querido. Fue una mujer excepcional, de una modestia exquisita y un decoro, y una decencia personal que resulta inolvidable.”

 

Y nuestra María de los Ángeles Santana, Premio Nacional de Teatro y de Televisión, al evocar al histórico programa San Nicolás del Peladero (1), la trae al presente, para decir:

 

"Eloisa Álvarez Guedes merece un capítulo aparte, fue un ser humano extraordinario que pasó por la vida dejando huellas. Fue la reina, la que tenía el manejo exacto de lo que era el humorismo. Ese humorismo tan difícil de hacer que es el de la guajira. El otro, el callejero, el humorismo de ciudad, tiene muchos recursos, pero la guajira, sin caer en el ridículo y sin menospreciar lo que significa el guajiro, tuvo en Eloisa la expresión que dignificó y enriqueció toda una clase".

 

"Era inigualable, eso no lo pudo hacer nadie. Fue una persona que era amiga y compañera de escena. Sabía situarse en su sitio, no tenía necesidad, por supuesto, de arrebatarle a nadie nada, porque Eloisa salía y no hacía más que abrir la boca y ya se había adueñado de todo un público. Eloisa era muy auténtica, no recurría a cosas refritas, manidas.”

 

Ese ser maravilloso fue mi amiga, lo que considero un gran privilegio. Cuando se conversaba con ella no transcurría el tiempo. Y algo que siempre me decía:  La gente me reconoce por las situaciones humorísticas y efectivamente yo amo profundamente a los personajes que he interpretado, en primer lugar a Simplisia. Pero si de preferencia se trata preferiría las situaciones dramáticas. Porque prefiero hacer llorar más que hacer reír.

 

Cubana de recia raigambre disfrutaba su Simplisia. ¿Por qué, le pregunté?

 

"Es una guajira cubana, noble, honesta, muy sana, pero fuerte de carácter, que proviene de una familia de pobreza extrema, pero sabe valorar el cambio revolucionario y ha marchado al ritmo de la nueva sociedad y lucha porque sus hijos salgan adelante en la educación y puedan tener un futuro que ella no tuvo. Simplisia hace reír, pero es muy dramática porque su vida ha sido de privaciones y ella misma sólo aprendió a leer y escribir siendo ya una mujer.”

 

Para Eloísa la actuación no tenía secretos, sin embargo, todavía en su edad madura era muy disciplinada con el estudio de sus personajes y sobre todo leía mucha literatura cubana y universal, se interesaba por la música, las artes plásticas... y sobre las fuentes de conocimiento general, porque ella decía:

 

- Buen actor o buena actriz, no sólo se logra con una buena voz y correcta actuación. Yo no concibo a un profesional de la palabra, que se sitúe ante un micrófono o una cámara y no esté bien informado sobre el país y el mundo en que vivimos.

 

NOTAS

 

(1)  San Nicolás del Peladero, un clásico del humor televisivo que durante años hizo las delicias de los espectadores, representó durante décadas los usos y costumbres de épocas pasadas.

 

FUENTE:  Josefa Bracero Torres.  Portal de la Radio Cubana.  Sección En la memoria radial.   www.radiocubana.cu

 

 

Celina González: Nuestra eterna Diosa Guajira

Celina González: Nuestra eterna Diosa Guajira

A pocas horas del 4 de diciembre, reproducimos este artículo de Josefa Bracero Torres sobre Celina González.  En muchas partes de Cuba y el mundo se le escuchó con su potente voz cantando Que viva Shangó.  Nuestro homenaje a quien sigue siendo y será por siempre Reina de la música campesina en Cuba.  Esta entrevista es tomada del Portal de la Radio Cubana, en su apartado En la memoria radial.  Disponible en: 

http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/celina_gonzalez_nuestra_eterna_diosa_guajira.asp

 

 En ella se sintetiza la tradición que va de padres a hijos, y, ¿por qué no?, su canto emerge de esa unión que se produce cuando lo español y lo africano se funden más allá del sonido de la guitarra y el toque del tambor, para ocupar su lugar junto a la yagua de palma real que sirve de bandeja al criollo “macho asado”.

Su presencia se aclama en los más reconocidos escenarios del mundo. Es la Diosa Guajira, la Reina de la Música Campesina, Santa Bárbara.

 

Para su pueblo, ella es sencillamente un símbolo de lo cubano: Celina González. Con la sencillez que la caracteriza me dice, iniciando el milenio:

 

“De la niñez no recuerdo otra cosa que no sea la belleza del campo, su flora y su fauna y el guateque campesino. Nací en el seno de una familia guajira de Matanzas. Mi padre tenía un sitio para vivir y sembrar, con la ayuda de mamá. Recuerdo que era un lugar alejado, más aún porque no había escuelas, carreteras, ni caminos para ir al pueblo más cercano."

 

En otras ocasiones usted me ha contado que nace y se desarrolla en un ambiente musical, ¿por qué?

 

“Ante todo a mi papá le gustaba mucho la música. Mi hermano mayor tocaba laúd; mi hermana Nena cantaba y tocaba el tres y mi mamá también cantaba."

 

"Todos los domingos, en mi casa teníamos un guateque. Como no teníamos donde ir, por las distancias y condiciones, mi papá armaba la fiesta familiar y se fue convirtiendo en una costumbre, a la que se integraban vecinos y amigos. Me fui enamorando de aquella música y la hice mía hasta hoy.”

 

Al igual que yo, muchas personas asocian a Celina con las provincias orientales. ¿A qué se debe?

 

“En busca de nuevos horizontes y mejores condiciones para el desarrollo de sus hijos, mis padres vendieron aquel sitio y primero nos instalamos en Jovellanos, también en Matanzas y después definitivamente nos mudamos para Santiago de Cuba. Recuerdo poco después de vivir en Santiago hice mi primer soneto que dediqué a mamá. Tenía cuando eso diez años. Por eso se cree que soy oriental, aunque debo decirte que amo mucho también a esta provincia.”

 

Entonces, ¿es en Santiago de Cuba, donde usted se relaciona con Reutilio Domínguez?

 

“Aunque él es de Guantánamo, ya en esa época radicaba en Santiago y conocí a Reutilio en una fiesta familiar y enseguida simpatizamos y al año nos casamos. Éramos muy jóvenes, él tenía veintidós años y yo quince."

 

"Reutilio cantaba música mexicana y desde que me conoce le llamó la atención mi voz. Cantamos un número a dúo, le encantó y allí surgió el dúo Celina y Reutilio, pero todavía sin trabajar como profesionales. Más bien nos presentábamos en fiestas populares y familiares.”

 

¿Dónde se inicia el dúo profesionalmente?

 

“Fue a finales de la década de los cuarenta en la emisora Cadena Oriental de Radio que nació y radicó muchos años en Santiago de Cuba, hasta que fue trasladada para la Habana a principios de la década de los cincuenta. Era un programa que se llamaba. Atalaya campesina. Nos contrata un señor de apellido Soularí, entonces codueño de la Cadena Oriental de Radio. Era un programa de denuncia de los males de aquella época. Allí se decía donde faltaba la escuela, el camino vecinal, la ausencia de primeros auxilios. El libreto lo escribía Eleno Álvarez y el animador era Antonio Pera."

 

"Además de la guitarra de Reutilio, teníamos el acompañamiento del laudista Justo Lamas, ya fallecido."

 

"Se hacía en forma de un diálogo entre dos guajiros, que inicialmente interpretaron Salvador Wood y Wilfredo Rodríguez y después se incorpora Antonio Pera, como actor."

 

"Este diálogo terminaba con los dos guajiros muy alterados diciendo, al verse esfumadas sus esperanzas: “Aquí falta la vergüenza de Martí... “ El otro concluía: “Y el machete de Maceo."

 

¿Y además de este programa recuerda otras experiencias en la Cadena Oriental de Radio?

 

“Sí, después nos contrataron para un programa que salía a las 5:30 de la mañana. Yo tenía que improvisar décimas sobre felicitaciones para cumpleaños y otras actividades. Reutilio me acompañaba con la guitarra."

 

"Teníamos otro programa a las 3:00 de la tarde, llamado La santiaguera. Era parecido al Suceso de hoy que radiaba la CMQ. El libreto lo escribía también Eleno Álvarez y a mí me tocaba hacer las décimas.”

 

Sus facultades como poeta repentista es de una arista poco divulgada. ¿Reutilio también lo era?

 

“Reutilio era compositor, pero no era poeta repentista, aunque sí cantaba las décimas. Las composiciones eran mías. Él era coautor de las guajiras de salón y otros números. Tocaba muy bien la guitarra y tenía facilidad para componer y, lo fundamental, siempre acopló muy bien su voz a la mía.”

 

El destacado locutor Antonio Pera, me dijo, sobre aquellos primeros años del inicio del dúo Celina y Reutilio:"La Cadena Oriental de Radio como planta que cubría gran parte del territorio nacional y en línea con la proyección futura, contrataba figuras internacionales destacadas. Tal fue el caso de Pedro Vargas, Tito Guizar, Juan Arvizu, Libertad Lamarque, entre otras."

 

"En ocasión de contratar a la cantante mexicana Eva Garza, además de presentarla por radio y en el teatro Cuba, como era costumbre, le organizaron un espectáculo en el stadium Antonio Maceo, de Santiago de Cuba. Entre los artistas invitados se encontraba el dúo Celina y Reutilio que ya se había ganado un nombre radial. Todavía me parece ver la frágil figura de Celina envuelta en un vestido con los colores de nuestra bandera y a Reutilio con la cubanísima guayabera blanca. Fueron tantos los aplausos que les tributaron que se convirtieron en la mayor atracción del espectáculo.”

 

Celina, ¿en qué momento y bajo qué circunstancias ustedes llegan a la capital del país?

 

“Eso es un proceso. En primer lugar, a Antonio Fernández (Ñico Saquito) y a Guillermo Portabales, el creador de la guajira de salón les gustó mucho el dúo y decidieron grabarnos un disco para enviarlo a Radio Suaritos, una emisora ubicada en La Habana, pero que se escuchaba en algunos lugares del país. --Ustedes van a ver como los contratan--, nos dijeron. Pero sucedió un hecho, verás: Tanto Reutilio como yo, aunque lo deseábamos fervientemente, no hicimos mucho caso a lo que nos pronosticaban Ñico Saquito y Portabales. Aunque no imposible, sí lo creíamos muy remoto."

 

"Pero una madrugada tuve la presentación de Santa Bárbara. Esta aparición me dijo que el 2 de noviembre seríamos contratados por unos días, pero la consolidación de nuestro triunfo se produciría si yo le cantaba a ella. Imagínate, nosotros éramos católicos, yo no sabía canto yoruba.”

 

Imagino que allí surge el tema que todavía hoy cantamos como el primer día.

 

“No, ni siquiera me atreví a decírselo a Reutilio, en ese momento, por temor a que se riera de mí. Pero las cosas se sucedieron como fueron anunciadas. Y el 2 de noviembre de 1948 fuimos contratados por Radio Cadena Suaritos. Ya entonces me decidí a comentarle a Reutilio y comencé a idear el número. En aquel momento, tenía un sólo elemento: sabía que a esta santa le decían Changó.”

 

¿Esta Santa Bárbara que escuchamos hoy es el número original?

 

“Exacto. Si te fijas, verás que está estructurado en décimas, que era lo que yo sabía hacer bien y los coros son producto de los cánticos que recordaba acompañaban a esta santa aquella madrugada."

 

¿Y se difundió enseguida?

 

“No me dio tiempo a decírselo a Suaritos. Cuando fui a pedirle que lo escuchara y evaluara la calidad, me dijo: --Ya lo tengo en el aire.--"

 

"Hay algo curioso, todos los números exclusivos de esta emisora tienen la característica de estar –ponchados-- con la voz del dueño, que decía: --Radio Cadena Suaritos--. Esto lo hacía para tener la exclusividad. Ésta fue de las excepciones. El acompañamiento original y como se da a conocer fue la guitarra de Reutilio. Y, por supuesto, aquel contrato se prolongó y nos ayudó a proyectarnos nacional e internacionalmente."

 

"La prensa de la época, y en especial la revista Bohemia del 16 de noviembre de 1948, publica una entrevista que me hizo don Galaor.”

 

Celina y Reutilio dan su firma autoral a muchos temas que son llevados al disco, sin embargo hay uno que es más que un clásico de la música cubana. ¿Cómo y cuando se crea?

 

“Yo soy el punto cubano nace en 1952. Fue una época en que comenzaron a desaparecer los programas campesinos. Reutilio me alerta y propone hacer un número que dignifique la música guajira, para decirle al mundo que era nuestra y que había que respetarla."

 

"Y cosa curiosa. Hicimos este tema, pero cuando se grabó, en el disco lo pusieron como relleno para completar las doce piezas y, lo que son las cosas, de todos los números que lanzamos, éste es el único que hace poner de pie al público ante las primeras notas, lo mismo en Inglaterra, que en Japón o América Latina y en los propios Estados Unidos.”

 

El dúo Celina y Reutilio lleva su arte a través de diferentes emisoras de la capital, la televisión y otros escenarios del mundo. ¿Recuerdas el dato, Celina?

 

“Reutilio falleció en 1972 y que yo recuerde trabajamos en vivo, además de las emisoras mencionadas, en RHC Cadena Azul, la CMQ, Radio Cadena Habana, Unión Radio y Radio Progreso. Eso sin contar que nuestra música se ha difundido por todas las emisoras del país. El dúo grabó muchísimos discos. También trabajó en Telemundo, Canal 2 de la Televisión. Aquí lo hicimos con el Indio Naborí, Adolfo Alfonso y Justo Vega y Reutilio también estuvo conmigo en los primeros tiempos de Palmas y cañas."

 

"El dúo realizó viajes a New York en 1952, con Benny Moré y su orquesta; y, en 1958, fuimos acompañando a Barbarito Diez. En 1960 fuimos solos a República Dominicana.”

 

¿Este dúo de Celina y Reutilio deja imagen y arte en el cine cubano?

 

“Participamos en dos películas: Bella la salvaje y El rincón criollo. Confieso que, aunque lo adoro, no sé trabajar en el cine."

 

¿Alguna anécdota?

 

“Sí, una que puede parecer simpatiquísima hoy, pero no cuando sucede. Resulta que teníamos que cantar sobre una yegua, que resultó ser de carreras y el entrenador, nos dijo: --No se puede ni tocar.--"

 

"Cuando más entonados estábamos cantando Alborada, de Celia Romero, a Reutilio se le olvida la advertencia y aquella bestia se lanzó en una carrera, que no quiero ni acordarme de aquello. Después de controlar el animal pudimos hacer este número para la película Bella la salvaje. Ahí compartimos la escena con Néstor de Barbosa y Blanca Amaro, los protagonistas y con Carlos Pous y Candita Quintana, entre otros."

 

"En El rincón criollo nuestra participación se limitó a interpretar Santa Bárbara, junto a un elenco que encabezó Rita Montaner.”

 

Como solista la he visto en Palmas y cañas y en programas de radio. Participa en los Concursos Adolfo Guzmán y Eduardo Saborit. Incluso leí la crítica de su exitosa gira por Japón. Ahora bien, ¿ cuándo integra el dúo con Lázaro Reutilio?

 

“En 1981 y ya en 1984 hicimos la primera presentación en Colombia, a la que siguieron otras. En 1989 recorrimos las cinco ciudades más importantes de Inglaterra, comenzando por Londres. Te confieso que lo hice un poco nerviosa, era otro idioma y costumbres, la flema inglesa que nada tiene que ver con nosotros. A partir de ahí, hemos visitado México, Argentina y en 1998 Francia, Grecia y Suecia. Y tenemos delante a Perú."

 

"Por cierto, en Suecia me dieron la gran responsabilidad de abrir el festival Divas del Mundo. El dúo cantó veinticuatro números y nos costó trabajo terminar. Quedamos gratamente sorprendidos de la acogida del público y el destaque que nos dio la radio y la televisión suecas."

 

¿Y en Canarias?

 

“Las Islas Canarias son un punto y aparte. Allí nos sentimos como en casa. La tradición de la décima allí es muy fuerte, como en Cuba”

 

Un alto en la conversación es aprovechado para obsequiarme una taza de aromático café. Por cierto, lo hace exquisito.

 

Hemos hablado de Lázaro Reutilio, ¿y los demás?

 

“Tengo cinco hijos, quince nietos y doce bisnietos. A mis hijos los pude criar y darle los estudios que tienen gracias a la Revolución, sin la cual no lo hubiera logrado."

 

"Lázaro Reutilio es el cuarto y Francisco Javier, el último, es hoy mi representante. Me siento muy realizada como mujer y como artista cubana, guajira y revolucionaria.”

 

Después de más de medio siglo, quise conocer ¿Cuál es el secreto de esa voz fuerte, melódica, timbrada y capaz de asumir con maestría todo el repertorio del folklore campesino y los más diversos géneros de la música cubana y latinoamericana?

 

“En primer lugar, no he dejado de lavar, planchar y, sobre todo, me gusta mucho cocinar. Eso sí, aunque tomo café, no soy asidua fumadora y, como buena guajira, me cuido la frescura de la voz con romerillo, limón y miel de abejas."

 

Queda mucho por decir, pero lo más importante es la certeza, que aquí o allá, la riqueza de nuestros ritmos autóctonos tiene la voz grande y criolla de Celina, para recordar, como reafirmación de identidad: ...” Que el punto cubano, vivía en la manigua, cuando el mambí se batía, con el machete en la mano...”

 

Fuente:  Josefa Bracero Torres.   Apartado En la memoria radial.  Portal de la Radio Cubana.  www.radiocubana.cu

Premio Caracol a la excelencia en cine, radio y televisión

Premio Caracol a la excelencia en cine, radio y televisión

Una treintena de realizaciones cinematográficas, radiales y televisivas cubanas de 2008, fueron reconocidas hoy por su excelencia, en el XXX concurso Caracol, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Los mayores lauros en radio los recibió por su guión, dirección y mejor obra dramatizada, "De hortensias y de violetas", realizada en Radio Progreso por Caridad Martínez, con guión original de la dramaturga Esther Suárez Durán; y se adjudicó un Caracol al espacio Alegrías de Sobremesa.

En cine, se alzó con tres premios la cinta de Tomás Piard, "El viajero inmóvil", con fotografía, dirección de arte y vestuario de alta calidad, mientras en televisión con igual cantidad de distinciones estuvo el programa infantil "Claro, Clarita", que transmite Cubavisión, como mejor obra, dirección de arte y mención en efectos especiales.

También sobresalieron entre las creaciones presentadas de la pequeña pantalla, el telecuento "El revólver", de Alejandro Gil (dos premios), y "Los ángeles no tienen alas", de Abdiel Bermúdez, de Telecristal, Holguín.

El jurado analizó las obras concursantes, que este año optaron por unas 30 especialidades, algunas novedosas, y se mantuvieron las de mayor peso, a fin de buscar un nivel superior de creación artística, con una reducción de las numerosas categorías con que contaba.

En la ceremonia, efectuada en la Sala Universal de las FAR, de esta capital, se entregaron los premios de ensayo e investigación a los críticos Rufo Caballero, por "Erotismo y nación en el cine de Humberto Solás", y Dean Luis Reyes, por "El documental reflexivo cubano".

Esta premiación puso fin a cuatro días de intercambios de experiencias y análisis sobre ingentes temas de esos medios, de realizadores, escritores, técnicos y actores, en la búsqueda de mayor creatividad, calidad y profesionalidad.
 
Fuente:  AIN.