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César Arredondo: La voz de Rebelde y del Noticiero Nacional de Radio

César Arredondo: La voz de Rebelde y del Noticiero Nacional de Radio

Honor a quien honor merece.  Tele y Radio cede espacio a una entrevista con el gran locutor cubano César Arredondo, voz de Radio Rebelde, maestro de esta especialidad en la Isla.  Cuando, en opinión de muchos, en el panorama de la locución cubana están primando las voces agudas, "chillonas" y casi infantiles, el profesor César Arredondo mantiene su exquisito metal y es paradigma para los que comienzan en ese mundo y aspiran a tener su dicción, fluidez y excelente ritmo a la hora de presentar las noticias.    ¿Cómo olvidar el noticiero Exclusivo de Rebelde?  En el ámbito de la radio, diríamos que César tiene en su garganta una de esas "piedras" o "hierros", dignos de envidia.    Felicidades.

César Arredondo: La voz de Radio Rebelde

Si mueves el dial de tu equipo radial y, de momento, escuchas la identificativa voz de este locutor, ahí, justo en ese punto, Radio Rebelde, detienes la búsqueda, pues el diáfano sonido, el claro tono y esa inconfundible ‘garra’, son los que buscabas: has reconocido a uno de los mejores locutores de la radio nacional: César Manuel Arredondo Gutiérrez o, simplemente, César Arredondo, La Voz de Radio Rebelde.

Sí, esa voz (que identifica a la popular y gustada emisora nacional) surgiría a este popular medio en el lejano 1957, más de medio siglo locucionando, de los que lleva en la capital ya varias décadas, pues vino de su natal Camagüey en 1966. Por tanto y por todo, ahora está aquí este afable y sencillo Premio Nacional de la Radio en entrevista exclusiva para Cubarte.

UNA VOZ,  UN DECIR, UN ESTILO

César, en tu intervención o, mejor, ponencia: Papel de la Locución en la Sociedad, que leíste en el Primer Taller Científico de tu profesión, celebrado en la Ciego de Ávila del 2007, señalaste aristas de esta labor que resultan de suma importancia, en especial para los jóvenes que se inician en estas lides.

Sí, Waldo, es que siempre he pensado que este es un camino fascinante; así  sentimos, cuando nos incentiva la vocación. Hermosa meta por lo que significa la locución, ya que, de alguna manera, nos convertimos en paradigmas del bien  hablar. » 

LOS MEJORES CONSEJOS PARA LOS JÓVENES

¿Cómo debe iniciarse un joven aspirante a buen locutor?

Bien, pues, a partir de mi propia experiencia, te diré lo que primero hice: tras pasar muchos años, trabajos, dudas y más, decidí realizar estudios universitarios. Por ello, aprobé dos años  de Periodismo (como bien sabes, hoy llamada Comunicación), más tarde alcancé la Licenciatura en Historia  del Arte. Esto fue en 1977…

«Pero bueno, ya que me pides consejos, aquí va el primero: uno decisivo que no me canso de repetirme y repetirles a muchos de mis colegas, jóvenes o no, es éste: hay que saber oír.»  

Por favor, César, añade otros aspectos sobre el locutor de novelas, el  narrador…

Otro consejo de no menor significación que siempre le entrego a los colegas, en este caso, a los que van a narrar novelas, es el necesario ensayo ante el micrófono, con todos los elementos que intervienen en él. En tal sentido, es importante no cometer las siguientes torpezas: tan grave es la falta que cometemos cuando dejamos solo a un compañero ‘en situación’ (término técnico, como sabes, de la actuación), como cuando esperamos una transición para abandonar el estudio. Aunque tú sabes el término, porque estudiaste en la Escuela Nacional de Teatro, pero lo recalco para los ciberlectores: cuando un actor está en ‘situación’, ése es un acto de entrega y profesionalidad que se debe respetar y compartir.»

«Cierto, Waldo, bien lo defines: es el narrador que, en síntesis, es acaso el armador de  escenas, muchas veces protagonista. La cámara, que alimenta  la imaginación y hace vivir en cada capítulo, pasajes que llegarán al receptor de forma diferente, pues cada uno de  ellos,  lo incorpora con su propia fantasía.

«En esta especialidad el timbre, el tono y la sensibilidad, juegan un papel fundamental en la motivación de los sentimientos del que escucha y participa junto al radio. En esta zona de la locución, Radio Liberación fue otra gran escuela en mi superación.»

UNA VARIANTE DE LA PROFESIÓN

¿Cómo debe ser el locutor informativo?

Waldo, pienso que el locutor informativo debe ser, en primera instancia, un aficionado de ese mundo que se  abre  en cada emisión; como intérprete, también debe saber potenciar el cifrado de la letra muerta para darle vida. Como debe, también, saber aprovechar todos los recursos técnicos que se ponen en función del espacio, y armonizar con ellos para incorporarse a lo diseñado: extraer de cada idea  y de cada intención propuesta, el máximo  posible.

«Por otra parte, debe además lograr que la yuxtaposición, o el engarzamiento de ideas que nos propone el director, cobren fuerza en la dinámica de nuestra voz; que las intenciones sugeridas, sean proyectadas y explícitas. Que seamos  capaces de ir, como el músico que lee una partitura, descifrando el mensaje implícito. Eso parece un  detalle técnico, pero también es arte.

«Tenemos que prepararnos adecuadamente, haciendo el trabajo de mesa necesario, para aclarar dudas e intercambiar ideas. Es una irresponsabilidad no prepararnos, como corresponde; no leer de antemano el guión o cuartillas que se nos entregan.»

Algo más, César, yo sé que hay mucho más en tu rica experiencia…

Bien, te diré porque le puede servir a muchos jóvenes locutores: la teoría es indudablemente importante en cualquier actividad; pero la práctica dice siempre la última palabra. No por gusto se plantea que la experiencia es la madre de todas las ciencias y, obviamente,  se gana con  el quehacer de cada día… Hay que estudiar la teoría; pero, sobre todo, hay que  someterse a la prueba del micrófono, como la opción imprescindible. Algunos consejos profilácticos.

«Otro aspecto raigal es cuidar la voz, que no es sólo una necesidad de los cantantes. Con unas pocas precauciones podemos evitar disfonías y otros problemas. Según los especialistas, en la adolescencia, la laringe de los varones crece hasta un 30% más que en las jóvenes. La voz se hace más grave y los problemas se dan en menor porcentaje.

¿Y LAS LOCUTORAS?

«En las mujeres, sin embargo, el menor tamaño de la laringe, las hace más susceptibles a estas patologías; también en la edad adulta. Y acotan los especialistas que esto sucede, debido a  que durante el habla, la laringe femenina vibra 220 veces por segundo; casi el doble que la de los varones. A igual tiempo de conversación, las cuerdas vocales de las mujeres trabajan un ochenta por ciento más. En la mayoría de los casos, las disfonías se producen por un mal uso y abuso de la voz. Hablar en exceso y con una intensidad o tono, superior a lo normal, gritar, carraspear, toser.  Forzar la vocalización  en el caso de cantantes, cantar con una técnica inadecuada, inhalar polvo o humo de tabaco (o cigarrillos, desde luego) y gases nocivos, además  de beber  alcohol, son los principales  riesgos para la voz. No excluyo el hablar frente a corrientes  de aire frío, ya sea  en la calle o frente a un aire acondicionado. Las  disfonías también pueden estar asociados a lesiones en las cuerdas  vocales: los nódulos en las mujeres, y en los hombres los pólipos; en ambos casos se debe consultar al especialista.

LOS SECRETOS DE LA EXPERIENCIA

Uno de ellos es el secreto para asegurar unas buenas vibraciones de nuestras cuerdas vocales está en proyectar adecuadamente la voz y utilizar bien el aire, no agotarlo al hablar. Los que gustan de las bebidas alcohólicas, aseguran que éstas aclaran la voz. Tales afirmaciones no las sustentan elementos científicos. Más que todo juega en la sique.

«Yo, personalmente, nunca he utilizado tal recurso. No soy partidario tampoco de trabajar acabado de almorzar o comer; prefiero hacerlo una vez terminada mi actividad ante el micrófono. A muchos locutores o hablantes nos afecta la articulación y fluidez, las comidas cargaditas de salsas o grasas, además de que el diafragma no se encuentra libre, para la acción de hacer nuestro trabajo. Recuerdo a un magnífico narrador de novelas, en Radio Liberación, que se negaba a trabajar, en las primeras horas de la tarde, tras almorzar porque decía que la voz se le ponía como un hilito, y era verdad.»

OTRAS  CLAVES PARA LLEGAR A SER UN BUEN LOCUTOR

Bien, aquí van algunas claves: ante todo, Waldo, se debe estudiar, siempre estudiar. Leer mucho. No se concibe un locutor que no esté actualizado del acontecer nacional y extranjero. Debe conocer a las principales figuras, exponentes de la política, la cultura, las ciencias y el deporte de su  país y las más descollantes del mundo.

«Junto a esa cultura integral, es importante desarrollar  habilidades como entrevistador. Muy importante es prepararse, en lo posible, de acuerdo con el tiempo de que se disponga, antes de la entrevista. Si no existe un profundo conocimiento de la personalidad  y de las funciones que ésta realiza en la sociedad, se pueden cometer errores costosos, para nuestra  credibilidad.

«Hay que rehuir de la plasticidad y del lenguaje rebuscado, insulso. No es manifestarse como un erudito, pero mucho menos como un incapaz.

«Debemos siempre, cuidar de nuestra presencia, porque somos hombres o mujeres públicos e independientemente de nuestra voluntad, marcamos pautas y somos  patrones de conducta.  Estamos permanentemente expuestos al enjuiciamiento de nuestros oyentes y televidentes.

«Asimismo, debemos ser consecuentes también, fuera del ámbito laboral. Nuestro léxico cotidiano debe ser lo más auténtico posible. Despojarnos de la  vulgaridad y  chabacanería. En la medida que logremos esto en nuestro hablar de todos los días, tendremos menos  posibilidades de cometer errores, no acordes con el que habla profesionalmente ante un micrófono.

«Como podrás advertir, no hay como lo natural. El que engola asesina los matices y lo hace por estrangulamiento.

«Estas son, apenas, como habrás advertido, Waldo, unas cuantas ideas sueltas que quizás, a los más bisoños, les pueden servir de alguna utilidad. Porque estoy convencido de que en esta profesión, como en todas, hay que luchar, siempre por la mayor calidad, por la excelencia, que es la premisa. No hay otra opción, si queremos dar lo mejor de nosotros mismos.»

DE LA PRAXIS ENLA TV Y, POR SUPUESTO, EN LA RADIO

Se te oye igualmente en numerosos spots de la TV…

Ah, sí, esa es otra especialidad en la locución que, del propio modo, exige adiestramiento para lograr maestría: lo llamamos ‘feriar’, término de las menciones o spots. Algunos lo confunden con elevar la voz, casi gritar, algo así como la presentación en un circo; pero no es nada de eso. Hay que aprender la técnica de la impostación. Porque hay spots en los que necesitas esos tonos alegres; pero otros requieren ser coloquiales, como actores en el decir. No es difícil si lo ejercitamos con tesón.»

Pero háblame más de tu extensa e intensa experiencia en las radioemisoras nacionales. Comienza por la desaparecida Radio Liberación.

Sí, Waldo, aprendemos a hablar imitando a los que ya son hablantes, en cualquier idioma o lugar. Cuando nos desenvolvemos en un colectivo determinado, ese grupo al que pertenecemos, tiene, desde el punto de vista de la calidad, un techo al que podemos llegar o quedarnos por debajo, y el reto de luchar, transitar los peldaños, despacio. Recibir, a través  del  oído cada día; un aporte nuevo, apropiándote en ese contacto, del magisterio que se te ofrece, frente a frente, micrófono por medio. Te nutres como por ósmosis. Esta fue para mí una rica experiencia en Radio Liberación.

¿Y qué me dices del trabajo en colectivo, que a algunos, tontamente, no les gusta y que en la radio, como tú sabes mucho mejor que yo, es esencial?

Tan cierto como la luz del sol. Este trabajo, como bien dices, es en colectivo, porque se hace entre todos en el estudio. Por ello, cuánto significa que por nuestra culpa haya que parar una grabación; o en  un programa en vivo, echarle a perder el trabajo al resto del equipo.

Pero todos los oyentes, vamos, digamos tus fans, como se suele definir hoy, te conocen en Radio Rebelde y sus popularísimos espacios: el Noticiero Nacional de la Radio y, sobre todo, el muy popular Así. ¿Cuándo te decides por lo noticioso?

Mira, poco a poco se me fue llevando a la locución noticiosa, que no había sido mi fuerte hasta ese momento. Sin embargo, mi cuenta indicaba ya más de veinte años en los menesteres de la locución. Por ello, pasé a la noticia que, desde años ya, es mi contenido fundamental y todo lo que tiene que ver con esta especialidad.

Explícale al ciberlector que haces cuando ‘entras’ en el Noticiero Nacional de la Radio, por ejemplo…

Con gusto, vecinoamigo, tal sueles decir, al noticiero hay que ir como si fueras a narrar el mejor capítulo de una novela o el más alegre programa musical, entregando todo nuestro entusiasmo. Para ello, hay que ser sinceros con nosotros mismos y coincidir con la política editorial del noticiero; de lo contrario seremos fríos repetidores de palabras; como vacíos de sentimientos y en esencia: incapaces de transmitir el mensaje al oyente que nos escucha.

«Leer un noticiero es, cada día, una prueba de responsabilidad y más que todo, de profesionalidad. El noticiero es uno de los programas más difíciles; por su prominencia e inmediatez, porque leemos en vivo, y esa entrega debe brindar credibilidad  al  oyente que  nos ha privilegiado con su sintonía.

«El noticiero, la revista informativa, el comentario, la narración de un reportaje, un documental…,  son especialidades que requieren un mínimo de maestría. Hay locutores muy dúctiles; capaces de cubrir una amplia gama de cuerdas.»

¿Cómo te definirías a ti y a tu reconocida labor?

Como un locutor creativo y mi locución trato de que sea así, creativa. Estoy totalmente de acuerdo con la creatividad, con la preparación personal para mejorar el estilo propio del trabajo de comunicación.

«Para mí una de las actividades más importantes en la Radio (en mi caso, he transitado por todos las especialidades de la dinámica radial) es el lenguaje de la noticia, de la información, del editorial, de la opinión. Lo califico de muy importante y atractivo, y me siento con mucho placer al hacerlo, por lo que representa en lo profesional para mí y lo que con ello transmito al oyente, como pueblo y destinatario del mensaje.»

CODA DE UN CONCIERTO ESPERADO

Por último qué piensa el multilaureado César Arredondo de su larga experiencia en su carrera?

Gracias, Waldo, por esta entrevista para Cubarte. Considero que si he podido recoger algunos  reconocimientos en esta especialidad; si mi trabajo ha logrado algún éxito, si se me otorgó el Premio Nacional de la Radio, es porque pude incorporar, definitivamente, las experiencias recogidas en Radio Cadena Agramonte, de mi natal Camagüey, Radio Reloj y Radio Liberación.

«De cada una de ellas obtuve los ingredientes útiles, para sazonar este producto que trato de entregar cotidianamente con el respeto, la responsabilidad y la dedicación del primer  día; con menos tensiones ya, lógicamente, pero no sin tensiones. El día que así no sea, me habré convertido en una persona indolente y en un notorio vanidoso.»

Fuente: Waldo González López en CUBARTE

Bárbara Sánchez: nuevo talento de la radio y la TV cubanas

Bárbara Sánchez: nuevo talento de la radio y la TV cubanas

¿Quién no se ha percatado de la calidad de la locución de Barbarita Sánchez Novoa en el Noticiero Nacional de Radio?  ¿Quién no la vio salir airosa en su debut en el NTV, sustituyendo nada más y nada menos que a la estelar Laritza Ulloa?   Por su talento y profesionalidad damos cabida en Tele y Radio a esta entrevista que le realizó el periodista Waldo González López, en el Portal Cubarte,  con el título: Bárbara Sánchez: un rostro nuevo y talentoso en la TV.

Esta chica de apenas 23 años mantiene su cara de niña. Tan bonito rostro le dona cierto aire angelical que atrae al televidente de cualquier edad. Claro, esta característica, al contrario de quitarle veracidad a su expresión, le ofrece aún mayor atractivo, porque como oí decir a una anciana muy cercana: ‘Esta linda niña es muy seria, se ve que tiene madurez, a pesar de sus pocos años…’

La vemos en el NTV y en el excelente programa del Canal Educativo La Otra Mirada, que ella conduce con otra joven colega. Bárbara Sánchez vence y convence, más cuando sabemos lo que piensa su ex profesora Guiomar Venegas, reconocida figura de este medio, quien, como otros, mucho la valora por su talento y seriedad, rigor y nivel. Pero, bien, vamos a charlar con esta muchacha, cuya presencia se agradece en la pantalla chica.

Bárbara, ¿por qué, cuando y cómo te acercas a la TV?

Waldo, creo que es justo comenzar por los verdaderos pininos, que por cierto no he abandonado. Se trata de ese maravilloso espacio: la radio. Allí surgió todo con el profesor y actual Premio Nacional de Radio de Camagüey, Francisco Ribero. Luego, una colega del Telecentro de Camagüey me habló del realizador Gustavo Pérez y de las posibilidades de comenzar a trabajar con él, debía presentarme a un casting y él decidía. Esto fue muy gracioso, porque en  ese encuentro inicial  terminé grabando mi primer programa de El Guiñol del Escaramujo, como aún se llama ese programa.

¿Hay antecedentes en tu familia, digamos con el arte, la TV...?

Mi familia ha sido motivo de inspiración, pero en las generaciones pasadas no hubo artistas, ahora sí: los nietos vinimos a levantar la mano en nombre del buen arte. Creo que en mí funcionó una mezcla de la alegría, la manera extrovertida de mi mamá y la dedicación y esmero de mi tía… ¡Ah!, como la fe y la confianza de mi abuela. Debo confesarte que ese deseo de comunicar, que mi familia descubrió en mí siendo adolescente, fue como un piedra en bruto que la Universidad y mi esposo Maykel Herrera, ayudaron y ayudan a pulir diariamente, porque es cierto que cada día nos podemos educar estéticamente.

Tú, como el también talentoso Rey Gómez, tienes carisma, talento y nivel, por lo que se percibe en la propia TV, en ese valioso espacio de nuestra TV: La otra mirada, sobre artes plásticas. ¿Ese tipo de programas es el que más te gusta? ¿Dime otros de tu preferencia?

Gracias por lo de talentosa, aún falta mucho por andar y lo mejor es que sea así, porque si no, ¿resultaría verdaderamente aburrido, ¿no crees? Mi tesis marcó un punto importante en mis proyectos investigativos sobre Artes Plásticas. Luego, las oportunidades de trabajar en el espacio de la crítica del programa Sitio del Arte y en La Otra Mirada, me permitieron enamorarme más de la idea, con Maykel como asesor principal, eso sí, él siempre está guiándome, es mi amigo, mi papá (y es bien  joven), mi novio, mi esposo, mi público.

Maykel, es un valioso artista plástico. Supongo que por tu vínculo con él, amplíes tu interés por la plástica ¿Es así?

A Maykel  le inyecté el bichito de la radio, allí está él, vinculado con Radio Rebelde como especialista en la Así, pero él me dio unos nuevos ojos: ya un lienzo para mí es más: composición, luces, sombras, discurso, título… Con él tengo el ejercicio diario, la práctica de la crítica y actualización dentro del arte contemporáneo, además de elementos dentro de mi proyección personal, en las que también influye, cuida y vela para que yo  mantenga  una imagen  coherente y especializada.

Barbarita, cuéntame una graciosa anécdota que te haya pasado en tu breve, pero acertado laboreo en la TV.

Bueno, mis colegas de La Otra Mirada siempre dicen que soy muy disciplinada, que si tengo que grabar en el la cima de una loma para allá voy, y así mismo me dijo una vez la directora Litza Quesada cuando grabamos en Viñales… Me dijo que debía decir mis textos en la bajada de una loma dificilísima, yo me reí, se lo eché a broma, pero viendo que ella estaba muy seria, le dije: ‘Bueno…, si por lo menos me ayudan luego a subir después’, ya iba disparada hacia abajo cuando me detuvieron a carcajadas, ¡traviesos los muchachos! Y qué decir de las emisiones del NTV: todo me sucedió, desde un trabajo que no salió, la cámara que ponchó y allí estaba yo, las narraciones en vivo de unas imágenes inéditas sobre los destrozos del huracán que no tenían off y yo tuve que improvisar, ay, para qué contar.

¿Qué espera Bárbara Sánchez realizar en su paso por la TV (que espero sea extenso e intenso por tu talento)?

Espero tener mi estilo propio, aunque las comparaciones siempre han sido para bien. Deseo que las personas me reconozcan como una persona sencilla, alegre, que les llegue siempre mi cariño, mis deseos de superación. Y espero algún día tener mi propio espacio, una revista cultural, variada  o de orientación, donde pueda entrevistar, reírme, ser yo, darle felicidad a la gente y si les gusta, que me sigan. No es mucho lo que pido. ¿Eh, Waldo, qué tu piensas?

Fuente: CUBARTE

Lilia Rosa López, indispensable voz de la Radio Cubana

Lilia Rosa López, indispensable voz de la Radio Cubana

Aunque Jesús Dueñas Becerra publicó esta entrevista en la Revista Mujeres el año pasado, Tele y Radio la pone ahora a disposición de sus lectores, tras encontrarla en la edición digital de esa publicación femenina.  Con su excelente dicción y bella voz, Lilia tiene más que merecido un espacio en nuestro blog.  Que la disfruten.

PROFESION:  LOCUTORA

El capitalino Teatro Auditórium “Amadeo Roldán” fue sede, el 22 de agosto de 2007, de la gala por el aniversario 85 de la Radio Cubana. En ese ambiente festivo, varias personalidades de ese importante medio de comunicación social recibieron el Premio Nacional de la Radio, que otorga el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICR-T), por la obra de toda la vida. Entre las galardonadas, se encontraba Lilia Rosa López, voz insignia de la locución cubana, quien accedió amablemente a dialogar con las lectoras y los lectores de la revista Mujeres.

 

Antes de darle la palabra a la destacada locutora y periodista, valdría la pena conocer algunos datos biográfico-profesionales acerca de quien -con su forma sui generis de decir- acaricia el intelecto y el espíritu de los miles de radio-oyentes que sintonizan la emisora nacional Radio Progreso, donde su cálida voz –símbolo de la ternura y la bondad que José Martí le atribuye a la mujer cubana- conduce y anima los más disímiles espacios incluidos en la programación diaria de la septuagenaria “Onda de la Alegría”.

 

Lilia Rosa López López-Silvero nació en la ciudad de Santa Clara, antigua provincia de Las Villas, y si bien cursó estudios de magisterio y periodismo en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara y en la Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”, respectivamente, la locución captó la atención e interés de la joven maestra y periodista, por lo que decidió dedicarse en cuerpo, mente y alma al recto ejercicio de esa noble profesión, fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad.

 

Desde el triunfo mismo de la Revolución Cubana, Lilia Rosa comienza a incursionar en el campo de la locución, radial primero y televisiva después. Desde los micrófonos de Radio Habana Cuba, Radio Progreso, Cubavisión y el Canal Educativo, la laureada locutora ha ido alcanzando poco a poco la excelencia profesional que la caracteriza e identifica en esos medios de comunicación social; en consecuencia, ha recibido varias condecoraciones y distinciones como estímulo a su fecunda trayectoria laboral y revolucionaria.

 

 Sin más dilación, cedemos la palabra a nuestra entrevistada.

 

Desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, ¿qué significa para usted haber sido galardonada con el Premio Nacional de la Radio 2007, en el aniversario 85 de ese emblemático medio de comunicación social?

 

Poder celebrar el aniversario 85 del “nacimiento” de la Radio Cubana, cuando aún brindamos nuestro esfuerzo en el propósito de mantener el prestigio alcanzado gracias a la dedicación y la lealtad de tantos compañeros, es el premio más importante que haya podido recibir. Constatas que nuestro mensaje llega cada día a los rincones más apartados de nuestro país y del exterior, es el regalo más preciado que nuestro espíritu haya podido recibir ese día.

 

¿Qué representa para usted la radio y cuál es -a su juicio- la función que desempeña en el campo de la locución?

 

Para mí, la radio ha constituido el medio idóneo e ideal que me ha permitido transitar por un camino de verdadero aprendizaje. Ser locutor es permanecer en contacto directo con el conocimiento y la información, el arte y la cultura. Es una profesión que te invita, a cada paso, a conocer más del mundo que te rodea, de los adelantos de la ciencia y la técnica y hasta del alma humana. Solo hay que atender su llamado interior para alcanzar verdadera idoneidad.

 

¿Podría hacer una apretada síntesis de su relevante trayectoria en el ‘mundo mágico’ de la radiodifusión?

 

Mi gusto por las cuestiones relacionadas con el arte comenzó a manifestarse desde la niñez. Participé en programas infantiles donde cantaba -acompañada al piano- en una radioemisora de Santa Clara, donde nací. Mi padre me llevó, en ocasiones, a ensayos de obras teatrales. Ya adolescente, solía frecuentar las emisoras con el objetivo de aprender a hablar por radio. En mi deseo por convertirme en locutora, participe en Radihora 1060, cuyas emisiones se desarrollaban en el edificio del Retiro Odontológico en L y 23. Luego, comencé en Radio Habana Cuba y de allí a la Emisora de la Familia Cubana. He participado en la locución de documentales para el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC), Mundo Latino y el ICR-T, así como en la animación de espectáculos culturales dirigidos por el maestro Hugo Oslé y el periodista Ramón Fajardo.

 

Si la vida le diera la oportunidad de elegir una nueva profesión ¿por cuál se decidiría?

 

El micrófono y yo estamos tan indisolublemente unidos que no creo que pueda desempeñar otra profesión con tanto amor y tal dedicación. Abracé la locución para que me acompañara hasta el final de mi camino, ya que son muchas las satisfacciones y alegrías que me ha proporcionado. No voy a negar que estudié magisterio y periodismo, hermosas profesiones que han contribuido al mejoramiento de mi desempeño laboral, pues han estado siempre en función de la locución.

 

¿Algún mensaje especial a los amantes de la radio cubana en su cumpleaños 85?

 

Para mis compañeros de la radio, el reconocimiento y el cariño sinceros por tan destacada labor que nada ha podido empequeñecer ni opacar. El recuerdo, siempre presente, para los que se fueron antes, y las gracias, de todo corazón, para quienes reciben nuestro mensaje y nos alientan en nuestro empeño de seguir adelante: sin ellos, nuestra labor no tendría razón de ser. ¡Gracias por acompañarnos!

 

Fuente:  Revista Mujeres.  Autor:  Jesús Dueñas Becerra.  Disponible en:   

http://www.mujeres.cubaweb.cu/articulo.asp?a=2007&num=354&art=16

 

 

Raúl Torres: Atrapando sus espacios

Raúl Torres: Atrapando sus espacios

 


 


 

El cantautor cubano Raúl TorresRaúl Torres es un poeta, un cronista de su tiempo, como él mismo ha dicho. A pesar de la distancia que ha tenido de los medios, él sigue siendo un trovador, un cubano que aprecia el arte y lo bello y se compromete con su entorno, a través de su voz y su guitarra. Para muchos su historia musical solo quedó en Se fue, Regrésamelo todo o Atrapando espacios, sin embargo, un nuevo disco es fruto de su creatividad y su andar por el mundo.

 

El cantautor nació en Bayamo, y es en Matanzas donde emergió artísticamente. Quizá las influencias de esta última ciudad lo definieron como un trovador que disfruta de cantar, de entregarse «al público que me escucha», y de componer canciones que «a veces me trasciendan». Ahora Raúl Torres está en La Habana colmado de proyectos y ansioso de reencontrarse con su público. Vuelve sobre sus pasos en esta entrevista y también nos habla de sus nuevos caminos.

 

—¿Cuáles han sido tus principales influencias?

 

—Además de mis raíces trovadorescas, he investigado sobre diferentes músicas del mundo y eso me permite expresarme mejor como cantautor. En lo que hago hay nuevos aportes melódicos, gracias a las diferentes sonoridades que he ido conociendo, como el jazz, la música brasileña, la africana; también la anglosajona, que ahora estoy redescubriendo y que influye en mi trabajo.

 

—¿Cuánto ha cambiado este Raúl con respecto al autor de Candil de nieve?

 

—Como todo en la vida, también vamos madurando en los múltiples aspectos de la música. En cuanto a la composición, hoy estoy más comprometido con la sociedad. Siento que tengo que denunciar algunas cosas, que reivindicar otras. Antes era un cantautor, quizá con un lirismo diferente y con un tono más intimista, actualmente quiero extender eso y abrir un poco el espectro de mis mensajes. Quiero comprometerme con las cosas que están sucediendo en el mundo y defender lo bello, como siempre.

 

—¿Dónde queda Ala de luz?

 

—Es una transición entre Candil... y Maqueta de platino (mi último CD). Ala de luz es un disco que voy a reeditar en los próximos meses aquí, pues en la Isla aún no ha circulado oficialmente.

 

—Háblanos de tu nueva producción Maqueta de platino.

 

—Es un disco hecho en España. Tiene 18 temas y en él incluyo composiciones poéticas y canciones, como te decía antes, más comprometidas y que critican a esa sociedad que excluye a los emigrantes y no se preocupa por los desvalidos. Aparecen otras que, a modo de denuncia, hablan de problemas de los últimos años: de las guerras, los atentados terroristas...

 

«Maqueta... también lo produciré en Cuba. Ahora mismo estoy en conversaciones con la EGREM para reeditarlo. Tengo constancia de que hay quien lo ha escuchado y le ha gustado mucho. Creo que pronto verá la luz aquí».

 

—¿Por qué lo has llamado así?

 

—Porque hice muchas copias por cuenta propia y se lo di a mucha gente antes de comercializarlo. Finalmente se había convertido en una maqueta de platino, al haber sido escuchada por tantas personas.

 

—¿Cómo surgió la idea de invitar a David Torrens a tu último CD?

 

—Haber hecho juntos El sol y el cielo significó un reencuentro de amistad, musical y personal. David es mi amigo, nos conocemos hace muchos años y colaboramos con frecuencia. Para mí es uno de los exponentes más importantes de la nueva canción en el mundo.

 

—¿El alejarte de la típica concepción trovadoresca influyó en la calidad final de Maqueta...?

 

—Este es un disco de investigación, de exploración, y la confluencia de varias ramas musicales ha influido positivamente. Por sus diferentes gamas sonoras hay canciones que pueden aludir a diferentes regiones y tendencias musicales. En Maqueta... aparecen músicos de Marruecos, España, Alemania y Cuba. Participaron dos brasileños: Rubén Dantras, quien es percusionista de Paco de Lucía y, además, uno de los productores; el otro es Ronny de Asís, que toca con Pedro Guerra y varios artistas españoles. Este mestizaje nos hace crear más y mejor.

 

—Con todo este cuidado por la forma, ¿dónde queda la poesía?

 

—Va implícita en todos los momentos. Es algo inevitable en mí, tengo que hacer poesía siempre, cántele a lo que le cante.

 

—¿Qué crees del curso que toma la música actualmente?

 

—A nivel internacional los músicos han perdido un poco el poder sobre las buenas creaciones. La música ha entrado en manos de manipuladores, y yo diría que de mafiosos, que potencian los estribillos fáciles, pegajosos, y no queda nada para reflexionar o para el mejoramiento del propio ser humano. No obstante, eso está empezando a caer en su propio ocaso y me parece que pronto habrá un resurgir en la calidad de las composiciones.

 

—¿Sientes que te queda por hacer?

 

—Cine, me gusta mucho. De hecho tengo tres o cuatro guiones a medio escribir. He dirigido tres cortos y tuve la suerte de obtener una mención en un concurso de este género.

 

—¿En qué trabajas actualmente?

 

—Con Pablo Milanés he estado grabando un disco que aún no tiene nombre, realizado solo a guitarra. Igualmente estoy trabajando en mi nueva producción Fénix de cristal, que espero vea la luz muy pronto.

 

«Lo más inmediato: estaré en el Mella este sábado y domingo junto a Lynn Milanés. El día 18 actuaré en la UNEAC; el 19 en Bellas Artes; y el 22, en los Jardines de la Tropical».

 

—Después de estar alejado del público cubano, ¿qué representa saberte reconocido aún, incluso por los más jóvenes?

 

—Es sorprendente el cariño con el que la gente me ha recibido en esos conciertos de amigos en los que me he presentado, como en el de Frank Delgado. También me permite saber que puedo seguir desarrollándome como músico aquí, que Cuba es un escenario donde puedo expresarme como antes, después de haber estado alejado físicamente un tiempo.

 

—¿Podrías definirme tu significado de Patria?

 

—La patria es todo el mundo. Patria puede ser mi casa o puede ser el universo. Soy un ser que pertenece a este mundo, a este universo, y me debo a toda la humanidad. Para mí la patria es la humanidad.

 

—¿Y Cuba?

 

—Mi país, el que tengo siempre presente en todos los lugares en los que he estado. Es, además, el lugar desde donde creo que me proyecto verdaderamente como artista. Lo más hermoso que le puede pasar a un ser humano es venir a conocer a este país tan bello.

 

«Esta pregunta me conmueve porque en algunos coterráneos, con los que he coincidido fuera de la Isla, he observado cierto desdén cuando se habla de Cuba. Para mí es todo lo contrario, hablar de mi nación me llena de orgullo. Cuba es uno de los principales latidos de mi corazón».

 

Por: Melbys Nicola Álvarez, estudiante de Periodismo, publicado en Juventud Rebelde digital

Gerardo Alfonso canta lo que vive

Gerardo Alfonso canta lo que vive Casi tres décadas de trabajo validan su arte, que trasciende generaciones y constatamos en esa suerte de oasis que nos regaló junto a la joven Dunia Correa. Canciones memorables que ya son parte del patrimonio de todos. Quisiera; Yo te quería, María, y sobre todo Sábanas blancas o Son los sueños todavía resultan temas obligados cuando se alude a este cantautor, fruto de una tradición musical muy arraigada en Cuba, la Nueva Trova.

 

Delimitado generacionalmente como un integrante del cuarteto de trovadores conformado por Carlos Varela, Santiago Feliú y Frank Delgado, Gerardo se siente un poco ajeno a las etiquetas que ya se manejan para hablar de este movimiento. A su decir, prefiere cantar sobre lo que vive sin sentirse cohibido porque lo sitúen en un período determinado o en un grupo social y/o musical establecido.

 

«Creo que es un error clasificarme generacionalmente porque, al igual que los jóvenes, aún tengo cosas que decir. Lo que varía es la manera en que asumimos nuestra realidad».

 

Para Gerardo, la trova es un movimiento artístico, no estrictamente político, que busca el mérito tanto en la forma como en el contenido, y se ha distinguido por la calidad de sus composiciones y su tendencia musical, aunque ahora se enriquezca con nuevas directrices y apropiaciones rítmicas; elementos que él no ha negado nunca dentro de su quehacer.

 

«Hay quien dice que el disco de un trovador, si no lleva guitarra, ya no es trova. Sin embargo, Miguel Matamoros, uno de los padres de la trova tradicional, introdujo en sus composiciones elementos de son que enriquecieron su música, lo que no significó que se desprendiera de su identidad trovadoresca.

 

«Actualmente la forma de concebir un trovador es más flexible, contrario a lo que sucedía en los inicios del movimiento, cuando su proyección era casi dogmatizada».

 

Gerardo Alfonso es un revolucionario. Apuesta por la innovación en la música para enriquecer su decir, por los cambios necesarios, por la palabra y el amor, por el arte como espada y la cultura como camino. Para él «revolución» es un fenómeno en constante cambio, versátil, capaz, trascendente y dúctil; como una rueda que eternamente consigue reafirmar su esencia: girar.

 

Tampoco se limita a la hora de componer e interpretar. Varios son los discos que aguardan entre sus manos o en su guitarra, como Diosas y dioses, La ruta del esclavo y La Cima, de los cuales ya ha comenzado a estrenar algunas canciones.

 

El reencuentro es seguro, la cita ya ha sido concertada para el próximo 16 de febrero en La Cabaña, en el contexto de la 17 Feria Internacional del Libro. El arte y Gerardo tendrán otra vez un espacio para trascender.

 

Fuente:  Juventud Rebelde

Gladys Goyzueta Simal: La voz diamante de la radio

Gladys Goyzueta Simal: La voz diamante de la radio La radio cubana y en especial Radio Rebelde graban en la memoria la maravillosa voz de Gladys, cual si se tratara del más bello y delicado diamante, dotada de un timbre agradable y excelente para la comunicación. Ella, había heredado del padre, Enrique Goyzueta, la maestría y el amor por la locución y de la madre Gladys Simal, la ternura y la fuerza para afrontar o resistir los más duros desafíos de la existencia.

 

Había nacido el 21 de febrero de 1953 y creció rodeada del cariño de lo padres y de la hermana, Maylín. En un hogar donde jamás le fue ajena la cabina de radio o el estudio de televisión. En la escuela la distinguían como la hija del conductor del programa televisivo Ciencia y Salud o del locutor del noticiero estelar de la radio, Información Política. Sin embargo, y sin proponérselo, la identificación se hizo a la inversa. Muchas veces fui testigo del orgullo que sentía Enrique cuando le decían: Ah, usted es el papá de Gladys, lo felicito ¡qué locutora más brillante!

 

A la familia Goyzueta Simal me unieron fuertes lazos de amistad. Por eso conozco a fondo el empeño de Gladita, como solía llamarla, por la superación profesional y de cómo estudió lingüística y gramática castellana en la Universidad de La Habana, dos herramientas que consideraba indispensables para el mejor desempeño del comunicador. En realidad, fue una estudiosa muy responsable de nuestra lengua, amén del gusto por la locución y del propio talento artístico que siempre la distinguieron, junto con otras improntas suyas como el buen carácter, la sonrisa oportuna, la seguridad en la expresión verbal y el humor.

 

En 1968 realizó un curso de alocución con los maestros Miguel Páez y Manolo Riveiro. Fueron ellos los pulidores de su voz de diamante. Dos años después, el 1ro. de noviembre de 1970, en la condición de voluntaria por ser una adolescente y no percibir salario, comenzó a trabajar en la emisora provincial Radio Popular y muy pronto, fue solicitada por Radio Internacional, donde laboró hasta 1984. Ese año fueron fusionadas Radio Liberación y Radio Rebelde, ya para entonces, había comenzado el nacimiento de este paradigma de la locución.

 

Gladys nunca pudo desprenderse de la osadía ni el reto y estas características la ayudaron en su desarrollo profesional, a tal punto que llegó a confesar lo bien que se sintió, “como pez en el agua”, cuando por primera vez le permitieron trabajar sola ante un micrófono, en un programa musical en vivo, donde respondió preguntas de los oyentes, anunció las canciones que fueron intercaladas y tuvo casi que improvisar el guión al resultarle más fácil utilizar el recurso coloquial que el de la lectura. Durante veinte años fue la voz reina del programa Visión de Radio Rebelde, al que prodigó de sabiduría en el arte de trasmitir y también de alegría. Una vez le oí decir: Cuido a Visión como a la niña de mis ojos. Tengo muchos oyentes y cuando me llaman a la cabina, identifico a los más asiduos por las voces y hasta los llamo por sus nombres.

 

Era enérgica en las exigencias del trabajo y a la vez, correcta y respetuosa en el trato con sus compañeros de Radio Rebelde, así como dada a la broma y a la carcajada contagiosa ante las ocurrencias de cualquiera de sus compañeros o amistades. Esas y otras muchas razones, contribuyeron a que fuera nombrada Jefa de Programación de Radio Rebelde, cargo que desempeñaba junto con el de vicepresidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC. También fue profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

 

Gladys tenía dos hogares, el que compartía con su única hija Sahay y el esposo, Francisco Javier Etayo, y Radio Rebelde. A Etayo, el gran amor de su vida, lo conoció cuando ambos cumplía misión internacionalista en Etiopía: ella en Radio Artek y él dentro de las tropas cubanas que prestaban colaboración. Recuerdo que ellos trajeron dos “tesoros” de Etiopía: un pequeño galápago que Gladita ocultó en su uniforme verde olivo y el “sol” o mejor dicho el sahay (sol en lengua aymara), con la intención de ponerle ese nombre a la hija que naciera de la unión matrimonial.

 

En los últimos meses de vida física, la vieron sin lamento subir las escaleras de su emisora con una respiración dificultosa debido al daño que el cigarro ocasionaba irremediablemente a sus pulmones. Falleció a las ocho de la mañana del martes 9 de enero, a los 54 años de edad. En la madrugada del fatal día le dijo al esposo que estaba lista para partir en el viaje sin regreso junto al abuelo, que había muerto de cáncer de pulmón, "igual a como me toca a mi morir” enfatizó y pidió que cerraran el féretro y colocaran sobre él una foto suya. No quiso que vieran su rostro con las leves quemaduras que le ocasionó el último cigarro que encendió y quemó la careta de oxígeno que tenía puesta.

 

En su ejemplar hoja de servicio se inscriben numerosas medallas, distinciones y diplomas al mérito profesional y lealtad a la Revolución. Baste mencionar las distinciones por la Cultura Nacional, la Majadahonda de la UNEAC, la Réplica del Machete del General Máximo Gómez, la medalla Combatiente Internacionalista y la Distinción Servicio Distinguido de las FAR.

 

No caben dudas, esta talentosa y sensible comunicadora, Gladys Goyzueta Simal, deja un gran vacío en la radiodifusión cubana, así como una semilla que sembró como profesora de nuevas generaciones de locutores y locutoras. Entretanto su memoria no arderá en el fuego del olvido.

 

FUENTE:  ADA ORAMAS, EN CUBARTE 

Divismos

Divismos Hace meses lo escribí en estas mismas páginas: «En el escenario artístico nacional existe un segmento que, aunque minoritario, enrarece ambientes con su Síndrome del Pavo Real».  Autoproclamados como «los más queridos», «los preferidos», «los divos», et al, están desasidos del cordón umbilical que los conecta con la palabra popular.

 

Puede que en verdad sí sean queridos, incluso notables artistas, y hasta preferidos en algún momento de la zigzagueante simpatía del respetable, pero ¿por qué no tener la paciencia para que, algún día, la gente sea la que los elija para portar tales epítetos?

 

Los éxitos, las ascendentes cuotas de poder y el halago sin freno obnubilan a algunos seres humanos. Nada resulta más cargante e incluso repelente, desde la platea o desde la sala de la casa, que apreciar los derroches de jactancia y autosuficiencia.

 

Aquí no se le ha brindado cultura al pueblo por pura mecánica, sino con un fin. Los cubanos piensan, disciernen y, sobre todo, tienen un soberbio patrimonio histórico en el mundo intelectual y artístico. Por ende, rechazan las impostadas poses de los autoencandilados.

 

Sin embargo, para desgracia nuestra, estos personajes cuentan con legiones de aduladores en el propio giro artístico, a quienes se les cae la baba no más el «ídolo» abre la boca.

 

A veces, ni siquiera el tamiz crítico de los especialistas en los medios hace algo por contrarrestar la tendencia, en tanto desde páginas y micrófonos se les aúpa y coloca como el non plus ultra en su rama.

 

Tengo ahora mismo en mi mesa de trabajo reseñas ditirámbicas y totalmente acríticas sobre la presunta excelsa calidad de especímenes semejantes.

 

Quien escribe —como otros periodistas—, ha alertado en varias oportunidades sobre el peligro de los divismos. La historia ha demostrado que se paga caro cuando se da rienda suelta al ombliguismo y el pavoneo.

 

Los medios cubanos precisan desterrar de una vez por todas esos modelos de concepción ideoestéticos que los equiparan a los de Univisión, Televisa o lo peor de la Televisión Española.

 

A nadie, pese a la hoja de servicios que pudiera tener, deben concedérsele horas completas para convocar a sus amigos, hablar de lo que le venga en gana, formular preguntas idiotas o fijar de modo subliminal o abierto pautas de opinión a conveniencia.

 

Entretenimiento no significa concesiones a la frivolidad, lo banal y lo soso. Nada tiene que girar de forma obligada sobre el sustituible concepto del showman o el hombre (o mujer) espectáculo.

 

Especial análisis urge la remodelación de las revistas de fin de semana, el momento más aburrido, insustancial y torpemente diseñado de los siete días al aire.

 

Es menester dar preeminencia a las jerarquías artísticas, y zafarnos un poco de ese fardo de «exclusivismos» de mentiritas, cuestionarios de la prensa del corazón y lances festinados. Hallar una identidad que no requiera de copias, sino que encuentre en el propio cuerpo de nuestra savia popular su aura, su impronta y su objetivo.

 

Fuente:  Juventud Rebelde

 

Por: Julio Martínez Molina

 

Correo: cult@jrebelde.cip.cu

23 de diciembre de 2007 00:25:01 GMT

Caso Mala leche: cambios sí, y para bien

Caso Mala leche:  cambios sí, y para bien La más reciente producción de Nassiry Lugo es una notable marca de madurez. No niego que antes, en varios trabajos discográficos y en temas sueltos, se sabía del talento de Nassiry Lugo y su alineación Moneda dura. Los fans coleccionan canciones y discos en donde la urgencia de compartir ideas interesantes sobre el mundo contemporáneo, la inteligencia de las composiciones, y por qué no, la jovialidad y el altísimo grado de comunicación de Moneda dura, le fueron granjeando un sitio privilegiado en el gusto de la juventud cubana. Pero es consenso en la crítica que Alma sin bolsillos (producción 2007, de Alejo Stivel y EGREM) constituye la marca de madurez en el trabajo de la agrupación. También por lo estrictamente musical (mayor sutileza en las armonías, al contravenir y matizar la linealidad de las melodías; mejor empleo del efecto loop, etc.), pero sobre todo por la contundencia, la actualidad y la hondura de la mayor parte de las letras que incluye el volumen. Alma sin bolsillos inserta hermosos temas, como Los ojos de Aitana, una tierna canción que dedica Nassiry a su hija; Yo soy el rey, donde una historia de desamor sirve de pretexto para profundizar en las relaciones sociales; Háblame de amor, tema que aboga, desde la belleza de su idea y la dureza de su rap, por el diálogo de los cubanos; incluso una balada convencional, bien compuesta, como Al sudeste, que lleva meses pegada en la radio. Ahora, del disco, dos surcos me parecen particularmente relevantes: Y no hago nada y Mala leche. Y no hago nada es una balada intensa, mucho más peculiar que Al sudeste. En ella, Nassiry aborda la impotencia de algunos jóvenes —y no tan jóvenes— que crecieron un día con atención a un grupo de valores, y seguirán creciendo en virtud de esos valores, pero se encuentran en la calle, de pronto, que el amor puede costar cinco, diez y quince dólares, por lo bajito. La letra es sencillamente espectacular. El sujeto de la balada no puede sino compartir su desazón y su impotencia. Él la adora, pero ella se marchará. Se marchará tras mensajes de amor de curso legal, como hubiera dicho Serrat. Escuchamos en Y no hago nada: Pero mi amor no puede pagarte un avión/ Mis manos no alcanzan tu ilusión/ Tan solo te miro y te dejo seguir, y no hago nada/ Y es que mi amor es ciego y tu estómago no/ Mi amor en el tiempo se perdió/ Tan solo te tengo y te dejo vivir/ Y no hago nada... Mi reino por esa balada. Cuánto expresa el desconcierto que muchas veces experimentamos todos aquellos que priorizamos los valores espirituales de la gente, y la realidad, en no pocas oportunidades, no nos acompaña. Y no hago nada es un bellísimo testimonio de la época. Como lo es, a su modo, Mala leche. En Mala leche, habría que distinguir entre los accidentes de la letra, y el espíritu y la filosofía profunda que anima el tema. La letra comenta, desde la gracia del humorismo y el poder desalienante de la parodia, decenas de contrariedades en la vida del cubano de ahora mismo: la guagua que no llega, los apagones (ya menos, a Dios gracias), la cuenta de la electricidad que se dispara, etc., etc. Todo eso, además de puntualmente cierto, resulta secundario, al lado de la idea primordial: a los problemas sociales, a los huecos negros de todos los días, no les añadamos el mal trato, el atropello, la mala leche. Se invoca la mejor tradición del cubano, en lo tocante a la solidaridad, la fraternidad, el desprendimiento: Venimos de una estirpe única en el mundo/ Si somos el calor que quema desde lo profundo/ Dime, por qué no nos tratamos como hermanos... Para finalizar con un verso emotivo, que alcanza a explicarlo todo: Me late el corazón cuando me dicen cubano. También este verso resulta un testimonio del sentir de miles de cubanos en este minuto: conscientes de que solo la crítica honesta y profunda puede mejorar la sociedad, sin complacencia, sin triunfalismo, fajados y parados de punta para que nadie nos pisotee la cabeza; pero aquí, con los nuestros, compartiendo la suerte y el destino de Cuba, que es nuestra enfermedad y nuestra ilusión, un amor que lo trasciende todo. El videoclip para Mala leche no hace más que visualizar ese espíritu. Nassiry aparece como un showman, en el lugar de esos conocidos cantautores que se transforman una y otra vez en sus videos. Auxiliado por no pocos efectos visuales, en un esmerado trabajo de posproducción, el clip comenta, con enorme simpatía y un copioso juego de referencias culturales, las muchas situaciones alucinantes que describe el tema. Y termina enfatizando lo que era preciso enfatizar: ¡No a la mala leche! Este video llega a ser, por la inventiva de su imaginería y la seriedad de fondo que supone su planteo, el mejor trabajo audiovisual de Nassiry Lugo. Sería pueril ocultar la candente discusión suscitada por Mala leche. Varios compañeros consideraron que se trataba de un video impropio, excesivo, incluso por estimaciones como esta: «Desde el propio título de Mala leche, hay vulgaridad». Por mi parte, no me explico hasta dónde va a llegar el fantasma de la vulgaridad; hasta cuándo vamos a seguir negando la legítima fuente que representa el habla popular, las expresiones del cubano de a pie en el día a día (por cierto, en el caso de esta, bastante extendida en todo el mundo hispano). Aunque, desde luego, no fue ese el criterio que llegó a desautorizar el video, sino la incomprensión alrededor de la voluntad de profilaxis y de crítica social que obviamente asiste al tema. Pareciera haber dos actitudes posibles: ocultar, sumergir los problemas; o discutirlos con transparencia y con firmeza. No voy a abundar en las razones que descalificaron, en su día, a Mala leche. No las comparto ni por asomo, pero las respeto. No se trata de invertir las exclusiones, ni mucho menos del menor revanchismo. Los compañeros que no gustan de Mala leche, tienen todo el derecho del mundo a esgrimir y defender también sus criterios. En lo que sí deseo detenerme es en la legitimidad del procedimiento que consiguió, en este caso, que el video se pasara, se analizara y se debatiera con total naturalidad. A diferencia del antro de libelos y de baraturas en que se ha convertido Internet a propósito de otras discusiones, que terminan con alusiones personales, revanchas políticas, y desmesuras de todo tipo, el foro digital que suscitó Mala leche en la Intranet se caracterizó, desde el inicio, por la franqueza, la limpieza, la honestidad intelectual. Desde el primer comentario, firmado por un joven realizador (titulado, con emoción, «¿Por qué cubanos?»), hasta las declaraciones de otros prestigiosos directores, como Lester Hamlet, Ian Padrón, Pavel Giroud, Orlando Cruzata, et. al., más decenas de mensajes de solidaridad expresados por altas personalidades de la cultura cubana, este debate se distinguió por su clase, su contenido genuinamente cultural, su altura ética. Siempre hay algún desmesurado que forma lo suyo, pero no fue la norma. Resultado: la efectividad de la reflexión, la continuidad de la discusión abierta y sincera en importantes instituciones de la cultura cubana y, finalmente, la transmisión de Mala leche, en el lugar de cualquier otro video interesado en pensar nuestra realidad. El caso Mala leche significa un punto indicativo de varias cosas: una, no hay que callarse y bajar la cabeza ante todo; dos, hay que saber discutir, con responsabilidad y con cultura, con actitud de contribución, con ética. Y tres: hay cosas que definitivamente están cambiando en este país, y debemos estar atentos a esos cambios. Atrás quedaron los tiempos en que la defensa del proyecto de soberanía se convertía en coartada para impedir los cambios necesarios. Lo que pone a riesgo el proyecto de la soberanía es la mentira, la irracionalidad, el engaño del sinflictivismo. Creo que hoy somos muchos más los que defendemos la soberanía desde la necesidad y la pertinencia del cambio: No el cambio que destruye logros y hace retroceder en el camino, de forma festinada y carnavalesca, sino el cambio que abre puertas, que dinamiza la mentalidad del cubano, que aspira a una sociedad más participativa, donde todo el mundo se escuche con respeto. El cambio que lucha contra la mala leche que nos impide adelantar los trechos. 

Cambios, sí; cambios para bien.

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Fuente:  Tomado de Juventud Rebelde digital

Autor:  Rufo Caballero Correo: cult@jrebelde.cip.cu 27 de octubre de 2007 00:11:40 GMT

Disponible en: http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2007-10-27/cambios-si-y-para-bien/