César Arredondo: La voz de Rebelde y del Noticiero Nacional de Radio
Honor a quien honor merece. Tele y Radio cede espacio a una entrevista con el gran locutor cubano César Arredondo, voz de Radio Rebelde, maestro de esta especialidad en la Isla. Cuando, en opinión de muchos, en el panorama de la locución cubana están primando las voces agudas, "chillonas" y casi infantiles, el profesor César Arredondo mantiene su exquisito metal y es paradigma para los que comienzan en ese mundo y aspiran a tener su dicción, fluidez y excelente ritmo a la hora de presentar las noticias. ¿Cómo olvidar el noticiero Exclusivo de Rebelde? En el ámbito de la radio, diríamos que César tiene en su garganta una de esas "piedras" o "hierros", dignos de envidia. Felicidades.
César Arredondo: La voz de Radio Rebelde
Si mueves el dial de tu equipo radial y, de momento, escuchas la identificativa voz de este locutor, ahí, justo en ese punto, Radio Rebelde, detienes la búsqueda, pues el diáfano sonido, el claro tono y esa inconfundible ‘garra’, son los que buscabas: has reconocido a uno de los mejores locutores de la radio nacional: César Manuel Arredondo Gutiérrez o, simplemente, César Arredondo, La Voz de Radio Rebelde.
Sí, esa voz (que identifica a la popular y gustada emisora nacional) surgiría a este popular medio en el lejano 1957, más de medio siglo locucionando, de los que lleva en la capital ya varias décadas, pues vino de su natal Camagüey en 1966. Por tanto y por todo, ahora está aquí este afable y sencillo Premio Nacional de la Radio en entrevista exclusiva para Cubarte.
UNA VOZ, UN DECIR, UN ESTILO
César, en tu intervención o, mejor, ponencia: Papel de la Locución en la Sociedad, que leíste en el Primer Taller Científico de tu profesión, celebrado en la Ciego de Ávila del 2007, señalaste aristas de esta labor que resultan de suma importancia, en especial para los jóvenes que se inician en estas lides.
Sí, Waldo, es que siempre he pensado que este es un camino fascinante; así sentimos, cuando nos incentiva la vocación. Hermosa meta por lo que significa la locución, ya que, de alguna manera, nos convertimos en paradigmas del bien hablar. »
LOS MEJORES CONSEJOS PARA LOS JÓVENES
¿Cómo debe iniciarse un joven aspirante a buen locutor?
Bien, pues, a partir de mi propia experiencia, te diré lo que primero hice: tras pasar muchos años, trabajos, dudas y más, decidí realizar estudios universitarios. Por ello, aprobé dos años de Periodismo (como bien sabes, hoy llamada Comunicación), más tarde alcancé la Licenciatura en Historia del Arte. Esto fue en 1977…
«Pero bueno, ya que me pides consejos, aquí va el primero: uno decisivo que no me canso de repetirme y repetirles a muchos de mis colegas, jóvenes o no, es éste: hay que saber oír.»
Por favor, César, añade otros aspectos sobre el locutor de novelas, el narrador…
Otro consejo de no menor significación que siempre le entrego a los colegas, en este caso, a los que van a narrar novelas, es el necesario ensayo ante el micrófono, con todos los elementos que intervienen en él. En tal sentido, es importante no cometer las siguientes torpezas: tan grave es la falta que cometemos cuando dejamos solo a un compañero ‘en situación’ (término técnico, como sabes, de la actuación), como cuando esperamos una transición para abandonar el estudio. Aunque tú sabes el término, porque estudiaste en la Escuela Nacional de Teatro, pero lo recalco para los ciberlectores: cuando un actor está en ‘situación’, ése es un acto de entrega y profesionalidad que se debe respetar y compartir.»
«Cierto, Waldo, bien lo defines: es el narrador que, en síntesis, es acaso el armador de escenas, muchas veces protagonista. La cámara, que alimenta la imaginación y hace vivir en cada capítulo, pasajes que llegarán al receptor de forma diferente, pues cada uno de ellos, lo incorpora con su propia fantasía.
«En esta especialidad el timbre, el tono y la sensibilidad, juegan un papel fundamental en la motivación de los sentimientos del que escucha y participa junto al radio. En esta zona de la locución, Radio Liberación fue otra gran escuela en mi superación.»
UNA VARIANTE DE LA PROFESIÓN
¿Cómo debe ser el locutor informativo?
Waldo, pienso que el locutor informativo debe ser, en primera instancia, un aficionado de ese mundo que se abre en cada emisión; como intérprete, también debe saber potenciar el cifrado de la letra muerta para darle vida. Como debe, también, saber aprovechar todos los recursos técnicos que se ponen en función del espacio, y armonizar con ellos para incorporarse a lo diseñado: extraer de cada idea y de cada intención propuesta, el máximo posible.
«Por otra parte, debe además lograr que la yuxtaposición, o el engarzamiento de ideas que nos propone el director, cobren fuerza en la dinámica de nuestra voz; que las intenciones sugeridas, sean proyectadas y explícitas. Que seamos capaces de ir, como el músico que lee una partitura, descifrando el mensaje implícito. Eso parece un detalle técnico, pero también es arte.
«Tenemos que prepararnos adecuadamente, haciendo el trabajo de mesa necesario, para aclarar dudas e intercambiar ideas. Es una irresponsabilidad no prepararnos, como corresponde; no leer de antemano el guión o cuartillas que se nos entregan.»
Algo más, César, yo sé que hay mucho más en tu rica experiencia…
Bien, te diré porque le puede servir a muchos jóvenes locutores: la teoría es indudablemente importante en cualquier actividad; pero la práctica dice siempre la última palabra. No por gusto se plantea que la experiencia es la madre de todas las ciencias y, obviamente, se gana con el quehacer de cada día… Hay que estudiar la teoría; pero, sobre todo, hay que someterse a la prueba del micrófono, como la opción imprescindible. Algunos consejos profilácticos.
«Otro aspecto raigal es cuidar la voz, que no es sólo una necesidad de los cantantes. Con unas pocas precauciones podemos evitar disfonías y otros problemas. Según los especialistas, en la adolescencia, la laringe de los varones crece hasta un 30% más que en las jóvenes. La voz se hace más grave y los problemas se dan en menor porcentaje.
¿Y LAS LOCUTORAS?
«En las mujeres, sin embargo, el menor tamaño de la laringe, las hace más susceptibles a estas patologías; también en la edad adulta. Y acotan los especialistas que esto sucede, debido a que durante el habla, la laringe femenina vibra 220 veces por segundo; casi el doble que la de los varones. A igual tiempo de conversación, las cuerdas vocales de las mujeres trabajan un ochenta por ciento más. En la mayoría de los casos, las disfonías se producen por un mal uso y abuso de la voz. Hablar en exceso y con una intensidad o tono, superior a lo normal, gritar, carraspear, toser. Forzar la vocalización en el caso de cantantes, cantar con una técnica inadecuada, inhalar polvo o humo de tabaco (o cigarrillos, desde luego) y gases nocivos, además de beber alcohol, son los principales riesgos para la voz. No excluyo el hablar frente a corrientes de aire frío, ya sea en la calle o frente a un aire acondicionado. Las disfonías también pueden estar asociados a lesiones en las cuerdas vocales: los nódulos en las mujeres, y en los hombres los pólipos; en ambos casos se debe consultar al especialista.
LOS SECRETOS DE LA EXPERIENCIA
Uno de ellos es el secreto para asegurar unas buenas vibraciones de nuestras cuerdas vocales está en proyectar adecuadamente la voz y utilizar bien el aire, no agotarlo al hablar. Los que gustan de las bebidas alcohólicas, aseguran que éstas aclaran la voz. Tales afirmaciones no las sustentan elementos científicos. Más que todo juega en la sique.
«Yo, personalmente, nunca he utilizado tal recurso. No soy partidario tampoco de trabajar acabado de almorzar o comer; prefiero hacerlo una vez terminada mi actividad ante el micrófono. A muchos locutores o hablantes nos afecta la articulación y fluidez, las comidas cargaditas de salsas o grasas, además de que el diafragma no se encuentra libre, para la acción de hacer nuestro trabajo. Recuerdo a un magnífico narrador de novelas, en Radio Liberación, que se negaba a trabajar, en las primeras horas de la tarde, tras almorzar porque decía que la voz se le ponía como un hilito, y era verdad.»
OTRAS CLAVES PARA LLEGAR A SER UN BUEN LOCUTOR
Bien, aquí van algunas claves: ante todo, Waldo, se debe estudiar, siempre estudiar. Leer mucho. No se concibe un locutor que no esté actualizado del acontecer nacional y extranjero. Debe conocer a las principales figuras, exponentes de la política, la cultura, las ciencias y el deporte de su país y las más descollantes del mundo.
«Junto a esa cultura integral, es importante desarrollar habilidades como entrevistador. Muy importante es prepararse, en lo posible, de acuerdo con el tiempo de que se disponga, antes de la entrevista. Si no existe un profundo conocimiento de la personalidad y de las funciones que ésta realiza en la sociedad, se pueden cometer errores costosos, para nuestra credibilidad.
«Hay que rehuir de la plasticidad y del lenguaje rebuscado, insulso. No es manifestarse como un erudito, pero mucho menos como un incapaz.
«Debemos siempre, cuidar de nuestra presencia, porque somos hombres o mujeres públicos e independientemente de nuestra voluntad, marcamos pautas y somos patrones de conducta. Estamos permanentemente expuestos al enjuiciamiento de nuestros oyentes y televidentes.
«Asimismo, debemos ser consecuentes también, fuera del ámbito laboral. Nuestro léxico cotidiano debe ser lo más auténtico posible. Despojarnos de la vulgaridad y chabacanería. En la medida que logremos esto en nuestro hablar de todos los días, tendremos menos posibilidades de cometer errores, no acordes con el que habla profesionalmente ante un micrófono.
«Como podrás advertir, no hay como lo natural. El que engola asesina los matices y lo hace por estrangulamiento.
«Estas son, apenas, como habrás advertido, Waldo, unas cuantas ideas sueltas que quizás, a los más bisoños, les pueden servir de alguna utilidad. Porque estoy convencido de que en esta profesión, como en todas, hay que luchar, siempre por la mayor calidad, por la excelencia, que es la premisa. No hay otra opción, si queremos dar lo mejor de nosotros mismos.»
DE LA PRAXIS ENLA TV Y, POR SUPUESTO, EN LA RADIO
Se te oye igualmente en numerosos spots de la TV…
Ah, sí, esa es otra especialidad en la locución que, del propio modo, exige adiestramiento para lograr maestría: lo llamamos ‘feriar’, término de las menciones o spots. Algunos lo confunden con elevar la voz, casi gritar, algo así como la presentación en un circo; pero no es nada de eso. Hay que aprender la técnica de la impostación. Porque hay spots en los que necesitas esos tonos alegres; pero otros requieren ser coloquiales, como actores en el decir. No es difícil si lo ejercitamos con tesón.»
Pero háblame más de tu extensa e intensa experiencia en las radioemisoras nacionales. Comienza por la desaparecida Radio Liberación.
Sí, Waldo, aprendemos a hablar imitando a los que ya son hablantes, en cualquier idioma o lugar. Cuando nos desenvolvemos en un colectivo determinado, ese grupo al que pertenecemos, tiene, desde el punto de vista de la calidad, un techo al que podemos llegar o quedarnos por debajo, y el reto de luchar, transitar los peldaños, despacio. Recibir, a través del oído cada día; un aporte nuevo, apropiándote en ese contacto, del magisterio que se te ofrece, frente a frente, micrófono por medio. Te nutres como por ósmosis. Esta fue para mí una rica experiencia en Radio Liberación.
¿Y qué me dices del trabajo en colectivo, que a algunos, tontamente, no les gusta y que en la radio, como tú sabes mucho mejor que yo, es esencial?
Tan cierto como la luz del sol. Este trabajo, como bien dices, es en colectivo, porque se hace entre todos en el estudio. Por ello, cuánto significa que por nuestra culpa haya que parar una grabación; o en un programa en vivo, echarle a perder el trabajo al resto del equipo.
Pero todos los oyentes, vamos, digamos tus fans, como se suele definir hoy, te conocen en Radio Rebelde y sus popularísimos espacios: el Noticiero Nacional de la Radio y, sobre todo, el muy popular Así. ¿Cuándo te decides por lo noticioso?
Mira, poco a poco se me fue llevando a la locución noticiosa, que no había sido mi fuerte hasta ese momento. Sin embargo, mi cuenta indicaba ya más de veinte años en los menesteres de la locución. Por ello, pasé a la noticia que, desde años ya, es mi contenido fundamental y todo lo que tiene que ver con esta especialidad.
Explícale al ciberlector que haces cuando ‘entras’ en el Noticiero Nacional de la Radio, por ejemplo…
Con gusto, vecinoamigo, tal sueles decir, al noticiero hay que ir como si fueras a narrar el mejor capítulo de una novela o el más alegre programa musical, entregando todo nuestro entusiasmo. Para ello, hay que ser sinceros con nosotros mismos y coincidir con la política editorial del noticiero; de lo contrario seremos fríos repetidores de palabras; como vacíos de sentimientos y en esencia: incapaces de transmitir el mensaje al oyente que nos escucha.
«Leer un noticiero es, cada día, una prueba de responsabilidad y más que todo, de profesionalidad. El noticiero es uno de los programas más difíciles; por su prominencia e inmediatez, porque leemos en vivo, y esa entrega debe brindar credibilidad al oyente que nos ha privilegiado con su sintonía.
«El noticiero, la revista informativa, el comentario, la narración de un reportaje, un documental…, son especialidades que requieren un mínimo de maestría. Hay locutores muy dúctiles; capaces de cubrir una amplia gama de cuerdas.»
¿Cómo te definirías a ti y a tu reconocida labor?
Como un locutor creativo y mi locución trato de que sea así, creativa. Estoy totalmente de acuerdo con la creatividad, con la preparación personal para mejorar el estilo propio del trabajo de comunicación.
«Para mí una de las actividades más importantes en la Radio (en mi caso, he transitado por todos las especialidades de la dinámica radial) es el lenguaje de la noticia, de la información, del editorial, de la opinión. Lo califico de muy importante y atractivo, y me siento con mucho placer al hacerlo, por lo que representa en lo profesional para mí y lo que con ello transmito al oyente, como pueblo y destinatario del mensaje.»
CODA DE UN CONCIERTO ESPERADO
Por último qué piensa el multilaureado César Arredondo de su larga experiencia en su carrera?
Gracias, Waldo, por esta entrevista para Cubarte. Considero que si he podido recoger algunos reconocimientos en esta especialidad; si mi trabajo ha logrado algún éxito, si se me otorgó el Premio Nacional de la Radio, es porque pude incorporar, definitivamente, las experiencias recogidas en Radio Cadena Agramonte, de mi natal Camagüey, Radio Reloj y Radio Liberación.
«De cada una de ellas obtuve los ingredientes útiles, para sazonar este producto que trato de entregar cotidianamente con el respeto, la responsabilidad y la dedicación del primer día; con menos tensiones ya, lógicamente, pero no sin tensiones. El día que así no sea, me habré convertido en una persona indolente y en un notorio vanidoso.»
Fuente: Waldo González López en CUBARTE
Casi tres décadas de trabajo validan su arte, que trasciende generaciones y constatamos en esa suerte de oasis que nos regaló junto a la joven Dunia Correa. Canciones memorables que ya son parte del patrimonio de todos. Quisiera; Yo te quería, María, y sobre todo Sábanas blancas o Son los sueños todavía resultan temas obligados cuando se alude a este cantautor, fruto de una tradición musical muy arraigada en Cuba, la Nueva Trova.
La radio cubana y en especial Radio Rebelde graban en la memoria la maravillosa voz de Gladys, cual si se tratara del más bello y delicado diamante, dotada de un timbre agradable y excelente para la comunicación. Ella, había heredado del padre, Enrique Goyzueta, la maestría y el amor por la locución y de la madre Gladys Simal, la ternura y la fuerza para afrontar o resistir los más duros desafíos de la existencia.
Hace meses lo escribí en estas mismas páginas: «En el escenario artístico nacional existe un segmento que, aunque minoritario, enrarece ambientes con su Síndrome del Pavo Real». Autoproclamados como «los más queridos», «los preferidos», «los divos», et al, están desasidos del cordón umbilical que los conecta con la palabra popular.
La más reciente producción de Nassiry Lugo es una notable marca de madurez. No niego que antes, en varios trabajos discográficos y en temas sueltos, se sabía del talento de Nassiry Lugo y su alineación Moneda dura. Los fans coleccionan canciones y discos en donde la urgencia de compartir ideas interesantes sobre el mundo contemporáneo, la inteligencia de las composiciones, y por qué no, la jovialidad y el altísimo grado de comunicación de Moneda dura, le fueron granjeando un sitio privilegiado en el gusto de la juventud cubana. Pero es consenso en la crítica que Alma sin bolsillos (producción 2007, de Alejo Stivel y EGREM) constituye la marca de madurez en el trabajo de la agrupación. También por lo estrictamente musical (mayor sutileza en las armonías, al contravenir y matizar la linealidad de las melodías; mejor empleo del efecto loop, etc.), pero sobre todo por la contundencia, la actualidad y la hondura de la mayor parte de las letras que incluye el volumen. Alma sin bolsillos inserta hermosos temas, como Los ojos de Aitana, una tierna canción que dedica Nassiry a su hija; Yo soy el rey, donde una historia de desamor sirve de pretexto para profundizar en las relaciones sociales; Háblame de amor, tema que aboga, desde la belleza de su idea y la dureza de su rap, por el diálogo de los cubanos; incluso una balada convencional, bien compuesta, como Al sudeste, que lleva meses pegada en la radio. Ahora, del disco, dos surcos me parecen particularmente relevantes: Y no hago nada y Mala leche. Y no hago nada es una balada intensa, mucho más peculiar que Al sudeste. En ella, Nassiry aborda la impotencia de algunos jóvenes —y no tan jóvenes— que crecieron un día con atención a un grupo de valores, y seguirán creciendo en virtud de esos valores, pero se encuentran en la calle, de pronto, que el amor puede costar cinco, diez y quince dólares, por lo bajito. La letra es sencillamente espectacular. El sujeto de la balada no puede sino compartir su desazón y su impotencia. Él la adora, pero ella se marchará. Se marchará tras mensajes de amor de curso legal, como hubiera dicho Serrat. Escuchamos en Y no hago nada: Pero mi amor no puede pagarte un avión/ Mis manos no alcanzan tu ilusión/ Tan solo te miro y te dejo seguir, y no hago nada/ Y es que mi amor es ciego y tu estómago no/ Mi amor en el tiempo se perdió/ Tan solo te tengo y te dejo vivir/ Y no hago nada... Mi reino por esa balada. Cuánto expresa el desconcierto que muchas veces experimentamos todos aquellos que priorizamos los valores espirituales de la gente, y la realidad, en no pocas oportunidades, no nos acompaña. Y no hago nada es un bellísimo testimonio de la época. Como lo es, a su modo, Mala leche. En Mala leche, habría que distinguir entre los accidentes de la letra, y el espíritu y la filosofía profunda que anima el tema. La letra comenta, desde la gracia del humorismo y el poder desalienante de la parodia, decenas de contrariedades en la vida del cubano de ahora mismo: la guagua que no llega, los apagones (ya menos, a Dios gracias), la cuenta de la electricidad que se dispara, etc., etc. Todo eso, además de puntualmente cierto, resulta secundario, al lado de la idea primordial: a los problemas sociales, a los huecos negros de todos los días, no les añadamos el mal trato, el atropello, la mala leche. Se invoca la mejor tradición del cubano, en lo tocante a la solidaridad, la fraternidad, el desprendimiento: Venimos de una estirpe única en el mundo/ Si somos el calor que quema desde lo profundo/ Dime, por qué no nos tratamos como hermanos... Para finalizar con un verso emotivo, que alcanza a explicarlo todo: Me late el corazón cuando me dicen cubano. También este verso resulta un testimonio del sentir de miles de cubanos en este minuto: conscientes de que solo la crítica honesta y profunda puede mejorar la sociedad, sin complacencia, sin triunfalismo, fajados y parados de punta para que nadie nos pisotee la cabeza; pero aquí, con los nuestros, compartiendo la suerte y el destino de Cuba, que es nuestra enfermedad y nuestra ilusión, un amor que lo trasciende todo. El videoclip para Mala leche no hace más que visualizar ese espíritu. Nassiry aparece como un showman, en el lugar de esos conocidos cantautores que se transforman una y otra vez en sus videos. Auxiliado por no pocos efectos visuales, en un esmerado trabajo de posproducción, el clip comenta, con enorme simpatía y un copioso juego de referencias culturales, las muchas situaciones alucinantes que describe el tema. Y termina enfatizando lo que era preciso enfatizar: ¡No a la mala leche! Este video llega a ser, por la inventiva de su imaginería y la seriedad de fondo que supone su planteo, el mejor trabajo audiovisual de Nassiry Lugo. Sería pueril ocultar la candente discusión suscitada por Mala leche. Varios compañeros consideraron que se trataba de un video impropio, excesivo, incluso por estimaciones como esta: «Desde el propio título de Mala leche, hay vulgaridad». Por mi parte, no me explico hasta dónde va a llegar el fantasma de la vulgaridad; hasta cuándo vamos a seguir negando la legítima fuente que representa el habla popular, las expresiones del cubano de a pie en el día a día (por cierto, en el caso de esta, bastante extendida en todo el mundo hispano). Aunque, desde luego, no fue ese el criterio que llegó a desautorizar el video, sino la incomprensión alrededor de la voluntad de profilaxis y de crítica social que obviamente asiste al tema. Pareciera haber dos actitudes posibles: ocultar, sumergir los problemas; o discutirlos con transparencia y con firmeza. No voy a abundar en las razones que descalificaron, en su día, a Mala leche. No las comparto ni por asomo, pero las respeto. No se trata de invertir las exclusiones, ni mucho menos del menor revanchismo. Los compañeros que no gustan de Mala leche, tienen todo el derecho del mundo a esgrimir y defender también sus criterios. En lo que sí deseo detenerme es en la legitimidad del procedimiento que consiguió, en este caso, que el video se pasara, se analizara y se debatiera con total naturalidad. A diferencia del antro de libelos y de baraturas en que se ha convertido Internet a propósito de otras discusiones, que terminan con alusiones personales, revanchas políticas, y desmesuras de todo tipo, el foro digital que suscitó Mala leche en la Intranet se caracterizó, desde el inicio, por la franqueza, la limpieza, la honestidad intelectual. Desde el primer comentario, firmado por un joven realizador (titulado, con emoción, «¿Por qué cubanos?»), hasta las declaraciones de otros prestigiosos directores, como Lester Hamlet, Ian Padrón, Pavel Giroud, Orlando Cruzata, et. al., más decenas de mensajes de solidaridad expresados por altas personalidades de la cultura cubana, este debate se distinguió por su clase, su contenido genuinamente cultural, su altura ética. Siempre hay algún desmesurado que forma lo suyo, pero no fue la norma. Resultado: la efectividad de la reflexión, la continuidad de la discusión abierta y sincera en importantes instituciones de la cultura cubana y, finalmente, la transmisión de Mala leche, en el lugar de cualquier otro video interesado en pensar nuestra realidad. El caso Mala leche significa un punto indicativo de varias cosas: una, no hay que callarse y bajar la cabeza ante todo; dos, hay que saber discutir, con responsabilidad y con cultura, con actitud de contribución, con ética. Y tres: hay cosas que definitivamente están cambiando en este país, y debemos estar atentos a esos cambios. Atrás quedaron los tiempos en que la defensa del proyecto de soberanía se convertía en coartada para impedir los cambios necesarios. Lo que pone a riesgo el proyecto de la soberanía es la mentira, la irracionalidad, el engaño del sinflictivismo. Creo que hoy somos muchos más los que defendemos la soberanía desde la necesidad y la pertinencia del cambio: No el cambio que destruye logros y hace retroceder en el camino, de forma festinada y carnavalesca, sino el cambio que abre puertas, que dinamiza la mentalidad del cubano, que aspira a una sociedad más participativa, donde todo el mundo se escuche con respeto. El cambio que lucha contra la mala leche que nos impide adelantar los trechos.