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Gisela, síntesis de mujer, cubanía, periodismo y Revolución

Gisela, síntesis de mujer, cubanía, periodismo y Revolución

Destacó Tubal Páez en la despedida de duelo de nuestra compañera Gisela Bell Heredia

En el cementerio de Colón fue sepultada en la mañana de este jueves nuestra querida compañera Gisela Bell Heredia, integrante de la Presidencia Nacional de la UPEC, presidenta de la Delegación Ramal de la Radio Nacional, y destacada periodista de Radio Rebelde.

Tubal Páez, presidente de la UPEC, tuvo a su cargo las palabras de despedida de duelo. A continuación, el texto íntegro:

Es difícil, por doloroso, decir unas palabras junto a la tumba impensada de Gisela Bell Heredia; sin embargo, lo cumplo no solo como mandato de sus familiares y compañeros, sino como un compromiso de lealtad a la verdad, tal el pacto que ella hizo con la vida al escoger el periodismo como la razón principal y definitiva de su existencia.

Entonces el deber se despoja de todo formalismo y deviene también acto de justicia reconfortante. Es por eso que cada uno de los presentes podría exponer sus sentimientos con agrado, con su pedazo de justicia, de verdad y de deber para levantar aquí un recuerdo colectivo de Gisela, o la Dama del Periodismo Cubano, como la halagábamos en los pasillos.

Pero en la noticia, según pretenden los viejos textos del oficio, debe sacrificarse la subjetividad en aras de no contaminar la objetividad. Es el drama eterno del periodismo nuestro en el que nos sabe a crimen la represión de las emociones personales.

Pero escapemos hoy a ese conflicto con la comunión de hechos y sentimientos para en unas palabras, nunca finales, acercarnos a la vida de una compañera donde se sintetizan como en pocas la mujer, la cubanía, el periodismo y la Revolución de este último medio siglo.

Si partimos de esto, no puede desorientarnos un dato en su solicitud de ingreso a la UPEC en 1977, cuando trabajaba en el semanario Guerrillero, publicación del Partido en el municipio de Santiago de Cuba, y cursaba la carrera de Periodismo en la Universidad de Oriente. El dato responde a la pregunta: “¿Título que posee?” Y Gisela escribe “Electricista”.

Claro, había terminado la Alfabetización en la que ella, adolescente, enseñó a leer y a escribir a once compatriotas en Guantánamo y al finalizar la campaña en toda Cuba, reclamó a Fidel, junto a otros 100 000 muchachos, aquello de “Dinos que otra cosa tenemos que hacer”. Alguien le sugirió que allá, en la provincia de Oriente, se necesitaban esos técnicos; entonces, impelida por el deber, no dudó en ingresar al plan de becas como estudiante de esa especialidad.

Es en esa beca donde sobresale como miembro de la Unión de Estudiantes Secundarios, y participa, durante la Crisis de Octubre, en la recogida de café en las montañas de Yateras. Pronto se gana su ingreso en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y es elegida más tarde como secretaria general de su Comité de Base y cuando concluye los estudios continúa trabajando para la organización juvenil en la Seccional Tres de Santiago de Cuba.

Fueron los días en que ingresa a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), de los cuales integraría el Comité Nacional, etapa en la que no elude tareas, particularmente intensas y siempre novedosas en aquellos años fundacionales y de cambios profundos, como en la Defensa, donde casi niña todavía se alista en el Batallón Femenino de las Milicias y en la Policía en calidad de auxiliar, con ello respondería también a sus compromisos iniciales en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Diez años militaría en la UJC , tras lo cual, a los 27, ingresa al Partido en el que ocupará distintos cargos en los núcleos a los que perteneció.

Pero en la comunicación se definiría su futuro. Ello estaba en su mente, en su vocación y en su naturaleza, donde como en todos los humanos, los impulsos eléctricos se convierten en conciencia. Ya en 1968 se desempeñaba como locutora primero y reportera después en Radio Siboney y Radio Mambí.

En el sistema de elección propio de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), los afiliados de todo el país la llevaron en dos ocasiones, mediante el voto secreto y directo, al Comité Nacional y este, a su vez, a la Presidencia, en una de cuyas reuniones se desplomó definitivamente, cuando no pudo disimular ni imponerse, como otras ocasiones a los duros latigazos de la enfermedad en su etapa final.

Representó a la organización en la Comisión Electoral Nacional que condujo el último proceso de elecciones generales, fue Presidenta del Comité Ramal de nuestra organización para atender a los afiliados en las emisoras nacionales de radio. Integró jurados, distintos grupos de trabajo como el círculo especializado en temas jurídicos y parlamentarios, e impartió cursos de superación a sus propios colegas.

Sus responsabilidades en la UPEC, las simultaneó siempre con sus tareas de reportera estrella, experimentada, segura, precisa, puntual, ética y dispuesta, dejando constancia permanentemente de esos atributos insoslayables en un buen profesional, a los que nunca separó de su buena presencia, ademanes elegantes e impecable comportamiento personal, cuyo basamento radicaba en el caldo de cultivo que la Revolución propició para que prendieran con fuerza los valores esenciales y formales inculcados por una familia que preparó a sus hijos para enfrenarse de manera digna a la vida.

Ello le daba plena autoridad al hablar de nuestros problemas, de las cosas buenas y malas, de aquéllas que tienen asidero dentro del sector y de las que tienen sus causas fuera. De las que son subjetivas y de la que se sustentan en las complejas circunstancias de un país bloqueado y agredido, pero sobre todo del papel desempeñado por la prensa en la formación de una conciencia patriótica, revolucionaria y socialista en el pueblo cubano.

Tras su misión en África, en 1983, Gisela se incorporó a Radio Rebelde a la que entregaría sus principales fuerzas hasta que su energía se agotó. El colectivo depositó en ella toda su confianza al asignarle coberturas extraordinarias, tanto dentro de Cuba como en el exterior. Por eso se le vio entre los enviados especiales en viajes del Comandante en Jefe, como fueron la toma de posesión de Chávez y de Mandela.

Esta última la marcó por muchas razones, pero sobre todo por su piel negra y tener el privilegio histórico de celebrar en la propia Sudáfrica el fin del Apartheid, aquella indignidad humana que ella, con su aporte internacionalista en Angola, contribuyó a acelerar su desaparición de la Tierra.

Imaginamos su felicidad al ver abrazarse a Fidel y Mandela, los dos protagonistas principales de aquella ceremonia, en lo que había sido el principal bastión del racismo en el mundo.

Se graduó de periodista, y en el ejercicio mismo de la profesión se graduó como ser humano con magníficas notas. Fue ejemplo porque fue auténtica y consecuente con su palabra dirigida hacia el micrófono o hacia sus compañeros, en público, en familia o en privado.

Las condecoraciones que vimos sobre su féretro, no todas por cierto, nos recuerdan su desempeño como alfabetizadora, como cederista y federada destacada; como figura de la radio, la cultura nacional, el periodismo y el movimiento sindical; como internacionalista combatiente, corresponsal de guerra, y de distintas instituciones, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la Asamblea Nacional, en reconocimiento a sus méritos políticos y a su labor profesional.

Estos son apuntes, principalmente tomados de documentos, de su historia personal escrita, y de testimonios de algunos compañeros y de nuestros años de trabajo común, pero la Gisela verdadera es la que está y estará siempre dentro de nosotros y nos acompañará hasta que la sigamos en nuestra despedida definitiva como debe ser.

La tendremos dentro en recuerdos grandes o pequeños, intensos o pausados, indelebles o fugaces, vistos desde la sensibilidad y la formación de cada cual.

García Márquez, al escribir sobre Hemingway tras su muerte de un escopetazo sorprendente, dijo del también periodista y escritor que este había muerto de muerte natural. Gisela vivió en la naturaleza de su tiempo, en la vorágine de la explosión social permanente de un proceso revolucionario genuino, y murió, en otras circunstancias de manera natural, como único mueren los buenos, rodeados del afecto de todos, de quienes la conocieron y en quienes su ejemplo dejó huellas, especialmente en los millones de oyentes que se identificaron, durante décadas, con su voz, sus ideas y su descripción no imparcial del mundo.

En nombre de su familia ejemplar, de sus colegas de Santiago de Cuba y de Radio Rebelde, del ICRT, de sus compañeros del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, del Comité Nacional de la UPEC y de su Presidencia, agradecemos su presencia aquí esta mañana, que aunque luminosa nos resulta inevitablemente triste.

“Saludos, Gise”. “Sí, saludos”. Adiós eterno a Gisela Bell Heredia

“Saludos, Gise”.  “Sí, saludos”.  Adiós eterno a Gisela Bell Heredia

A Gisela Bell Heredia, empecé a admirarla a través del Exclusivo de Rebelde.  Me gustaba su forma de saludar a César Arredondo; a tal punto que luego, cuando salió del aire ese noticiario, tomé para mí su “Sí, saludos…”, forma con la que ella respondía el “Saludos, Gise” del conductor.

Más tarde tuve el placer de conocerla en un encuentro nacional de corresponsales de Radio Rebelde, su emisora, celebrado en Granma, al que asistí en sustitución de Minoska  Cadalso, quien daba cobertura por aquellos días a un recorrido de Fidel.

Para sorpresa mía, Gisela me comentó sobre mis colaboraciones;  hablamos de temas profesionales y de otros asuntos del momento.  Siempre conversábamos sobre el Exclusivo, de su lamentable pérdida, y me mortificaba diciéndome que me fuera para La Habana, pues a lo mejor algún día ese espacio volvía al aire y podía ser parte de su equipo. 

En lo adelante, cuando coincidíamos en alguna cobertura nacional en La Habana o en Villa Clara, confraternizábamos  con cariño y respeto, pues eso inspiraba ella.

Afable y sincera, nunca la vi en pose de reportera de “primer nivel” ni de periodista de grandes acontecimientos.  Mas, realmente, ella tenía un estilo muy personal a la hora de escribir y comunicar sus reportes desde el Palacio de las Convenciones o el aeropuerto.  Era segura y el  oyente podía percatarse de que Gisela dominaba el asunto del que estaba hablando, lo cual en Radio es vital.

Cuando supe de su enfermedad lo lamenté muchísimo, pero me admiró verla firme de carácter, con la amabilidad y elegancia habituales.  Decidida a dar la pelea y mantenerse al pie del micrófono hasta el último momento.

En 2008, en Las Tunas, durante la entrega de los Premios Nacionales de Periodismo, nos hicimos juntos una foto, que luego nunca apareció.  La repetimos luego durante un Comité Nacional de la UPEC, y tampoco la pude recuperar.  Cosas de la vida.  Pero hoy me duele no tener conmigo ese recuerdo de la Gise.

Sin embargo, me quedan el honor y el placer de haberla conocido.  Y por supuesto, siempre voy a recordar aquel momento simpático y jovial en que César, con su voz de oro, le decía:  “Saludos, Gise”.  Y ella respondía con su voz joven, a pesar de los años,:  “Sí, saludos”.

Falleció nuestra querida compañera Gisela Bell Heredia

Falleció nuestra querida compañera Gisela Bell Heredia

Dedicó casi 40 años al periodismo, desde sus inicios como redactora-reportera en la emisora Radio Mambí, de Santiago de Cuba, al tiempo que cursaba estudios de la especialidad en la Universidad de Oriente.

Bell Heredia cumplió misión internacionalista en la República Popular de Angola y realizó importantes tareas periodísticas en Sudáfrica, Brasil, Suecia, Nicaragua y el Caribe, así como en eventos de trascendencia en Cuba, como reportera parlamentaria.

Representó a la UPEC en la Comisión Electoral Nacional durante el más reciente proceso eleccionario en el país, y también formó parte de numerosos jurados de premios periodísticos.

Fue una activa militante y dirigente de base del Partido Comunista de Cuba y también de la UPEC, organización en la que ocupó responsabilidades desde la delegación de base de Radio Mambí y Radio Rebelde, hasta la Presidencia Nacional, a la que fue elegida en el VII y VIII Congresos.

Además de sus labores como reportera radial, también fungió como jefa de Información y locutora.

Por sus méritos y trayectoria, recibió las medallas de la Alfabetización y el 40 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, las distinciones Félix Elmuza, Raúl Gómez García, el Micrófono de la Radio Cubana, entre otras condecoraciones.

Radio Enciclopedia celebra su aniversario 47

Radio Enciclopedia celebra su aniversario 47

Radio Enciclopedia se fundó el 7 de noviembre de 1962 y desde entonces se encuentra entre las preferidas de la población, dentro del concierto de Emisoras del país. Es ostensible lo que aporta en el desarrollo de la cultura general integral y lo que contribuye a la formación político ideológica de nuestro pueblo, en particular la batalla de ideas que desarrollamos en la actualidad. Radio Enciclopedia constituye una gran escuela por el conocimiento que trasmite, desde el punto de vista cultural, científico y espiritual.

Los resultados del esfuerzo desplegado por el colectivo de trabajadores le han permitido obtener la "Distinción por la Calidad" y, durante tres años consecutivos, la categoría de "Vanguardia Nacional", mérito que ostenta en la actualidad.

-Una mirada a la historia de la Emisora

Radio Enciclopedia comienza sus transmisiones con este nombre a partir del 7 de noviembre de 1962 con un perfil que la diferenciaba en el dial por transmitir  música instrumental ligera. Al inicio las producciones musicales fueron elaboradas con piezas instrumentales de números que en aquel entonces eran HITS cantados, entre ellos estaban los siguientes títulos: El hombre del brazo de oro, Villa quieta, La muchacha de la valija, Marea baja y Bailando a través de los años. En sus inicios transmitía 17 horas. Algunas de las voces en esos momentos fueron Moreno de Ayala, Héctor Fraga y Aida Marero, entre otros.

Según testimonios del locutor Moreno de Ayala, en ese período la emisora se encontraba en el edificio del INRA actualmente Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, MINFAR, y el Comandante Ernesto Che Guevara que tenía sus oficinas en el mismo edificio, iba a escuchar música instrumental después de las 10 de la noche y era muy común que solicitara el tema La Cumparsita de Gerardo Matos Rodríguez, interpretada por Terry Tuzi. Afirma la propia fuente que mientras el Ché escuchaba la música, jugaba ajedrez en la cabina de transmisiones con los compañeros, hablaba de su país y del movimiento 26 de julio.

Poco tiempo después, se realizó una reunión con los trabajadores en la cual participó Joaquín Santana, encargado de presentar la proposición de llamarle a la emisora Radio Enciclopedia, donde la música instrumental fuera su protagonista.

Al año aproximadamente, el local de la emisora se traslada a la calle 26, del Reparto capitalino de Nuevo Vedado, donde estaba ubicada Radio Kramer, dirigida por Armando Acosta. A partir de ese momento, comienza a transmitir las 24 horas del día, con voces femeninas por el día y en la madrugada voces masculinas. Algunos locutores que se unieron a los que ya se encontraban entonces fueron: Maria Cecilia Lima, Rober Martin y Enrique Goizueta. La idea de que sólo fueran voces femeninas comienza a fraguarse, debido a la aceptación de los oyentes al diseño de locución femenina, que posteriormente fue cristalizada y se mantiene hasta nuestros días.

En el año 1973 la emisora se traslada para el Edificio N, ubicado en calle N casi esquina 23 en el Vedado. Se dan entonces cambios significativos dentro de la emisora que ya venían valorándose desde que estaba en la calle 26, relacionado con la locución femenina, decisión que fue tomada por el entonces Director Provincial de la Radio Manuel Andrés Mazorra y el Director de la planta Daniel Marín quien asumió el cargo desde 1974.

Las locutoras de este período fueron Milagros Flores, Loly Arencibia, Gladys Goizueta, Carmen Liu y otras que hasta ahora se mantienen como María Cecilia Lima, Caridad Rodríguez, Ileana Sánchez y Mirtha Aleyda Fernández. La programación en vivo incluía notas relacionadas con la cultura universal, entre otros temas de interés general.

Su primer programa fue Interludio, creado por Adolfo Pérez Marín, posteriormente surgieron otros: Media Hora con su Intérprete, Porque la poesía y, Concierto de las Diez, entre otros. Hasta el 1978 la programación era en vivo. A partir de ese año se determina grabar toda la programación con el objetivo de garantizar mayor calidad. También en esa fecha se convirtió en la primera planta de radio de Cuba con sonido estereofónico dirigido a Ciudad de la Habana.
    

En el 1992 comienza en la dirección de la Emisora la Licenciada Edelsa Palacio Gordo, directora en funciones actualmente. A partir de esta etapa de trabajo y basado en investigaciones sociales, se retoma la programación en vivo, con el objetivo de obtener mejor comunicación con el oyente, mayor frescura, calidad y la elegancia en el decir de Radio Enciclopedia. Se decide entonces, diferenciar los espacios por sus contenidos, destinatarios y cuidando la presencia predominante de la música instrumental. Nacieron Al caer la tarde, La Tarde Contigo, Hola Aurora y Gotas del saber, entre otros.

En el 2001 se crea el Departamento Informativo, el programa Hola Aurora pasa a ser una Revista Informativa y sale al aire en el mes de marzo de ese año, el noticiero Orbita Cultural. En ese período nos insertamos en el ciberespacio dándole vida a nuestras páginas electrónicas. El sitio Web nació en la Red de redes el 4 de abril de 2001.

La Emisora ha obtenido diversos premios en los Festivales Nacionales de la Radio en las modalidades de música instrumental, música popular cubana, en Ciencia y técnica, efemérides y mensajes cortos. Otro lauro significativo es el gran premio de Prensa Latina al Programa Gotas del saber, Sonidos por la vida. Categoría adelantos de la ciencia y la técnica, director Lázaro Sarmiento.

En el 2003 se reajusta la programación, donde se decide extender hasta el domingo algunos de los programas con mayor audiencia y retirar del aire, los de menor reportes de audiencia, contando actualmente con 19 programas con distintos propósitos y perfiles, los cuales diferencian los cuatro segmentos en que se estructura durante la mañana, la tarde, la noche y la madrugada.

Texto tomado del ¿Quiénes somos?, en la página web de Radio Enciclopedia

Coloquio La Identidad en los medios de comunicación recuerda a Don Fernando Ortiz

Coloquio La Identidad en los medios de comunicación recuerda a Don Fernando Ortiz

Con motivo de rendir homenaje a Don Fernando Ortiz y promover la conservación de la identidad cubana tuvo lugar, en el Instituto de Literatura y Lingüística, el primer coloquio La Identidad en los medios de comunicación, encuentro organizado por la emisión Arte y Folclor, de Radio Taíno, que este octubre celebra sus trece años en el éter nacional.  El programa general del evento, cuya apertura contó con las palabras de Miguel Barnet, presidente de la Fundación Fernando Ortiz, tuvo numerosas ponencias e intervenciones de antropólogos, comunicólogos, psicólogos e historiadores, entre los que se encontraban María Eugenia Mesa; Jesús Guanche y Niurka Núñez. Los participantes abordaron temas puntuales y profundos que comprendieron la presencia de instituciones culturales en la radio de 1939 a 1960; la visibilidad de la cultura popular en los sitios cubanos de Internet; representación de la identidad abakuá y la racialidad en los medios de comunicación; y el desarrollo de la cocina cubana en los medios, que estuvo a cargo de la chef Teresita Castillo.

 

Según explicó a Granma su directora y organizadora Edelmira Palacios, los contenidos del coloquio analizaron la identidad desde el punto de vista antropológico e histórico y el tratamiento de la preservación y conservación identitaria dentro de los medios de comunicación, no solamente en el aspecto radial sino en todos los ámbitos de la comunicación.

El certamen también incluyó la exposición de archivos de Don Fernando Ortiz, registros originales de sus estudios sobre las expresiones del patrimonio inmaterial de la cultura popular cubana, su búsqueda y recopilación de la imaginería religiosa afrocubana, así como sus esbozos de las artes afro y algunas recetas culinarias tradicionales.

Precisamente con una muestra de veinte platos diferentes, preparados por cinco chefs de la Sociedad culinaria de Cuba, clausuró el evento teórico de la radiodifusora precursora del espacio que tuvo Don Fernando y José A. Portuondo en la emisora Mildiez. Las recetas —recuperadas por Ortiz en el Nuevo catauro de cubanismos— forman parte de un trabajo de rescate de la cocina cubana autóctona que llevan a cabo estos chefs, según expresó Niurka González, mano rectora del proyecto culinario.

Fuente:  Diario Granma digital.

Radio del Sur llega a 22 países

Radio del Sur llega a 22 países

La Radio del Sur, una iniciativa similar a Telesur, que busca enlazar emisoras de América y África tiene ya conexiones con 88 estaciones de América Latina, el Caribe, Estados Unidos, Canadá y España.

Abarca emisoras de Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Cuba, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Islas Canarias, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Nicaragua y República Dominicana.

A la señal se puede acceder asimismo en el sitio de Internet www.laradiodelsur.com y su señal por satélite enlaza emisoras afiliadas que cubren el 40 por ciento del territorio venezolano, con 12 frecuencias locales, informo Radio Nacional de Venezuela (RNV).

Con sede en Caracas, la emisora nació nace como instrumento de integración en un mundo donde hay diferentes polos de poder y cambios geopolíticos, afirmó la directora de RNV y responsable del nuevo medio, Helena Salcedo.

Con una programación variada que incluye información, entretenimiento, música y educación, la emisora aspira a impulsar la unión de los pueblos mediante intercambio de contenidos informativos.

Una prioridad es integrar a las comunidades de zonas urbanas con prioridad en las áreas rurales del sur del mundo.

(Con información de Prensa Latina)

Salamanca y Eddy, irrepetibles

Salamanca y Eddy, irrepetibles

En aquel verano de 1966 disfruté como todo el pueblo aquellas transmisiones que llegaban por las ondas nacionales de  Radio Progreso, cuyas emisoras repetidoras repartían por toda la isla la voz amiga e inconfundible de Eddy Martin, que me dejaba ver cada gesto y cada jugada a través de mi amiga la radio. Entonces solo conocía lo que se había publicado sobre el Cerro Pelado y la odisea de nuestra delegación deportiva para trasladarse a San Juan, Puerto Rico, pese a la negación de que arribaran a naves aéreas y marítimas cubanas.

Pero la delegación de más de trescientos deportistas y técnicos cubanos subió al Cerro Pelado, la nave insignia, en los muelles de Santiago de Cuba. Llegó frente a las costas de Puerto Rico y alcanzó tierra en las goletas que tuvo que buscar el Comité Olímpico.

El hecho de desfilar en el estadio Hiram Bithorn era ya una proeza, una gran victoria. Hasta ese momento era la mejor actuación del país en eventos centroamericanos, con ciento noventa y dos medallas, superior en cincuenta y dos a las obtenidas en 1950 en Guatemala.

En esos días Radio Progreso obtuvo el mayor rating, solo reservado a los grandes acontecimientos. En las casas, en el surco, en la fábrica, en el ómnibus, en la cafetería, en cualquier calle... solo se hablaba de pelota, de atletismo, de voleibol. Y cuando uno de los mejores cuarto bate de todos los tiempos, Miguel Cuevas, sacó la pelota sobre las cercas para impulsar a Urbano González con la carrera que rompió el celofán en el juego decisivo frente a Puerto Rico, toda Cuba vibró de emoción.

Para respaldar la voz de Eddy Martin, que se multiplicó para no dejar escapar ninguna jugada, estuvieron los periodistas Juan Marrero, del periódico Granma, y Gustavo Tomeu Riverón, ya jubilado, que le ayudaron en los comentarios.

Y en La Habana otros protagonistas se reprodujeron dirigidos por José Antonio Caiñas Sierra. Todo un equipo de ingenieros y técnicos que no descansaron ni en los centros transmisores ni en Radio Progreso, entre ellos René Martínez y Lito Aguiar. El control maestro de la cadena nacional recibía la narración vía telefónica desde San Juan, y la enviaba hacia los centros transmisores, a la vez que ofrecía esta señal a otros departamentos que la grababan para su utilización en noticieros de la radio y la televisión y de referencia para los periódicos y revistas.

¡Cuba, campeón mundial!

Nunca antes fue más dulce el sabor de la gramínea cubana, expresión que Juan Antonio, el inolvidable Bobby Salamanca, había incorporado a su decir beisbolero, que en esta ocasión campeonato mundial de béisbol en 1969–, cuando la magia de la radio logró trasladar al parque de Quisqueya, en la hermana Santo Domingo, a millones de personas que eufóricas, brotaron en pasión y orgullo...

Cuba había ganado el campeonato mundial de béisbol en 1960 en Costa Rica y se disponía a retener el título con una escuadra donde se alinearon entre otros, Owen Blandino, Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Lázaro Pérez, Ramón Hechavarría, Félix Isasi, Andrés Telemaco, Felipe Sarduy, Silvio Montejo, Tony González, Agustín Marquetti, el novel Rodolfo Puente...

Cómo disfruté del trabajo de los lanzadores Santiago (Changa) Mederos, Rolando Macías, José Antonio Huelga, Lázaro Santana y Roberto Valdés, y para cerrar un pitcher que lo mismo lanzaba con efectividad, que era llamado para traer la carrera decisiva, Gaspar (El Curro) Pérez.

Eran los primeros minutos del 26 de agosto de 1969. Se había acabado el campeonato mundial de pelota, con una extraordinaria respuesta sin paralelos en la historia. Cuba había ganado los nueve juegos primeros, pero el decisivo, como casi siempre, fue frente a Estados Unidos.

Nunca olvidaré aquella octava entrada, cuando las opiniones se dividieron, unas en contra y las más a favor de la decisión del mentor de veintiún años, Servio Borges, que perdiendo una por cero, depositó su confianza en el oportuno poder como bateador del lanzador, Gaspar (el Curro) Pérez.

Y el Curro trajo desde segunda base al short stop Tony González, para empatar el desafío, que después decidió el jardinero Rigoberto Rosique. Ya en las postrimerías, cerró con dos ponches, que inscribieron para la posteridad la frase de Salamanca presente en la histórica mención de Radio Rebelde y en la historia de la narración deportiva cubana y que esta vez la emoción dio un colorido especial: "Azúcar abanicando, Cuba campeón mundial".

Salamanca y Eddy ya no están entre nosotros físicamente, pero en la memoria permanecerán como ejemplo de proyección cultural, tenacidad, vocación, profesionalidad, compañerismo... Ellos serán por siempre la pareja irrepetible de la narración deportiva cubana.

Fuente:  Lic Josefa Bracero Torres.  Sección En la memoria radial, del Portal de la Radio Cubana, www.radiocubana.cu

Alumno de la Universidad Central gana en Festival Antonio Lloga in memorian

Alumno de la Universidad Central gana en Festival Antonio Lloga in memorian

Un coleccionista y un símbolo, radiodocumental del estudiante de Periodismo cienfueguero José Jasán Nieves Cárdenas, resultó merecedor del Gran Premio del XIX Festival y Concurso de la Radio Joven Antonio Lloga in memóriam, celebrado en Santiago de Cuba.  La obra es fruto del taller de realización radiofónica que imparte en la carrera de periodismo de la Universidad Central el periodista Alexander Jiménez, de CMHW, y es el resultado de la práctica docente de Jasán, realizada en Radio Ciudad del Mar.

El radiodocumental, un exhaustivo acercamiento a la Guajira Guantanamera de Joseíto Fernández, obtuvo también los premios colaterales de la Radio Cubana, el Comité Provincial de la UNEAC y la familia Lloga. Además, su realizador se alzó con lauros compartidos en las categorías de Edición y Guión.

El jurado —presidido por Carlo Figueroa, de Radio Sancti Spíritus— reconoció a El eco roto del silencio, de Radio Florida, en Dirección (Reynier Barrios), y Edición (Norlys Urquiaga, compartido). Por su parte, el dramatizado Emigrantes del ocaso, de Radio Bayamo, obtuvo los lauros de Guión (compartido), para Domingo Cuza, y Diseño Sonoro, para Jesús Rodríguez Román.

El joven espirituano Sander Morgado fue premiado en la especialidad de Locución Masculina, y entre los actores triunfó el santiaguero Sandy Fernández. Las categorías de Locución y Actuación Femenina resultaron desiertas.

El XIX Festival y Concurso de la Radio Joven Antonio Lloga in memóriam reunió en Santiago de Cuba a una treintena de noveles radialistas de todo el país.

Fuente:  Juventud Rebelde y editor.