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Aunque Jesús Dueñas Becerra publicó esta entrevista en la Revista Mujeres el año pasado, Tele y Radio la pone ahora a disposición de sus lectores, tras encontrarla en la edición digital de esa publicación femenina.  Con su excelente dicción y bella voz, Lilia tiene más que merecido un espacio en nuestro blog.  Que la disfruten.

PROFESION:  LOCUTORA

El capitalino Teatro Auditórium “Amadeo Roldán” fue sede, el 22 de agosto de 2007, de la gala por el aniversario 85 de la Radio Cubana. En ese ambiente festivo, varias personalidades de ese importante medio de comunicación social recibieron el Premio Nacional de la Radio, que otorga el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICR-T), por la obra de toda la vida. Entre las galardonadas, se encontraba Lilia Rosa López, voz insignia de la locución cubana, quien accedió amablemente a dialogar con las lectoras y los lectores de la revista Mujeres.

 

Antes de darle la palabra a la destacada locutora y periodista, valdría la pena conocer algunos datos biográfico-profesionales acerca de quien -con su forma sui generis de decir- acaricia el intelecto y el espíritu de los miles de radio-oyentes que sintonizan la emisora nacional Radio Progreso, donde su cálida voz –símbolo de la ternura y la bondad que José Martí le atribuye a la mujer cubana- conduce y anima los más disímiles espacios incluidos en la programación diaria de la septuagenaria “Onda de la Alegría”.

 

Lilia Rosa López López-Silvero nació en la ciudad de Santa Clara, antigua provincia de Las Villas, y si bien cursó estudios de magisterio y periodismo en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara y en la Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”, respectivamente, la locución captó la atención e interés de la joven maestra y periodista, por lo que decidió dedicarse en cuerpo, mente y alma al recto ejercicio de esa noble profesión, fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad.

 

Desde el triunfo mismo de la Revolución Cubana, Lilia Rosa comienza a incursionar en el campo de la locución, radial primero y televisiva después. Desde los micrófonos de Radio Habana Cuba, Radio Progreso, Cubavisión y el Canal Educativo, la laureada locutora ha ido alcanzando poco a poco la excelencia profesional que la caracteriza e identifica en esos medios de comunicación social; en consecuencia, ha recibido varias condecoraciones y distinciones como estímulo a su fecunda trayectoria laboral y revolucionaria.

 

 Sin más dilación, cedemos la palabra a nuestra entrevistada.

 

Desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual, ¿qué significa para usted haber sido galardonada con el Premio Nacional de la Radio 2007, en el aniversario 85 de ese emblemático medio de comunicación social?

 

Poder celebrar el aniversario 85 del “nacimiento” de la Radio Cubana, cuando aún brindamos nuestro esfuerzo en el propósito de mantener el prestigio alcanzado gracias a la dedicación y la lealtad de tantos compañeros, es el premio más importante que haya podido recibir. Constatas que nuestro mensaje llega cada día a los rincones más apartados de nuestro país y del exterior, es el regalo más preciado que nuestro espíritu haya podido recibir ese día.

 

¿Qué representa para usted la radio y cuál es -a su juicio- la función que desempeña en el campo de la locución?

 

Para mí, la radio ha constituido el medio idóneo e ideal que me ha permitido transitar por un camino de verdadero aprendizaje. Ser locutor es permanecer en contacto directo con el conocimiento y la información, el arte y la cultura. Es una profesión que te invita, a cada paso, a conocer más del mundo que te rodea, de los adelantos de la ciencia y la técnica y hasta del alma humana. Solo hay que atender su llamado interior para alcanzar verdadera idoneidad.

 

¿Podría hacer una apretada síntesis de su relevante trayectoria en el ‘mundo mágico’ de la radiodifusión?

 

Mi gusto por las cuestiones relacionadas con el arte comenzó a manifestarse desde la niñez. Participé en programas infantiles donde cantaba -acompañada al piano- en una radioemisora de Santa Clara, donde nací. Mi padre me llevó, en ocasiones, a ensayos de obras teatrales. Ya adolescente, solía frecuentar las emisoras con el objetivo de aprender a hablar por radio. En mi deseo por convertirme en locutora, participe en Radihora 1060, cuyas emisiones se desarrollaban en el edificio del Retiro Odontológico en L y 23. Luego, comencé en Radio Habana Cuba y de allí a la Emisora de la Familia Cubana. He participado en la locución de documentales para el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC), Mundo Latino y el ICR-T, así como en la animación de espectáculos culturales dirigidos por el maestro Hugo Oslé y el periodista Ramón Fajardo.

 

Si la vida le diera la oportunidad de elegir una nueva profesión ¿por cuál se decidiría?

 

El micrófono y yo estamos tan indisolublemente unidos que no creo que pueda desempeñar otra profesión con tanto amor y tal dedicación. Abracé la locución para que me acompañara hasta el final de mi camino, ya que son muchas las satisfacciones y alegrías que me ha proporcionado. No voy a negar que estudié magisterio y periodismo, hermosas profesiones que han contribuido al mejoramiento de mi desempeño laboral, pues han estado siempre en función de la locución.

 

¿Algún mensaje especial a los amantes de la radio cubana en su cumpleaños 85?

 

Para mis compañeros de la radio, el reconocimiento y el cariño sinceros por tan destacada labor que nada ha podido empequeñecer ni opacar. El recuerdo, siempre presente, para los que se fueron antes, y las gracias, de todo corazón, para quienes reciben nuestro mensaje y nos alientan en nuestro empeño de seguir adelante: sin ellos, nuestra labor no tendría razón de ser. ¡Gracias por acompañarnos!

 

Fuente:  Revista Mujeres.  Autor:  Jesús Dueñas Becerra.  Disponible en:   

http://www.mujeres.cubaweb.cu/articulo.asp?a=2007&num=354&art=16

 

 

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