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La 'ciberdisidencia' no tiene vínculos con la realidad cubana

La 'ciberdisidencia' no tiene vínculos con la realidad cubana

Así lo afirma el periodista y escritor Enrique Ubieta en entrevista con el periódico La República

Guillermo Novo

Enrique Ubieta es un intelectual acostumbrado a nadar a contracorriente, pero nunca entre dos aguas, él tiene claro que su orilla está en las costas de Cuba, desde la que se asoma a la realidad de dentro y fuera de la Isla. Para él la Revolución sigue siendo una opción ética, un salvavidas para superar estos tiempos de tormenta. Director de “La Calle del medio”, una de las publicaciones más seguidas por la juventud cubana, conversó en exclusiva con La República sobre los actuales retos de los jóvenes, el fenómeno bloguero y los medios de comunicación.

¿Qué factor nuevo aporta la “ciberdisidencia” dentro del panorama de la oposición cubana?

La novedad es más de forma que de contenido, puede parecer un nuevo tipo de disidencia porque ante la ineficiencia de la disidencia clásica ellos al principio fueron presentados como un grupo de personas que querían opinar pero que no querían hacer política, la práctica ha demostrado todo lo contrario. Ellos empezaron hablando de temas cotidianos aparentando una mirada alternativa que a la postre terminó siendo la misma mirada de la contrarevolución repitiendo los tópicos centrales de la contrarevolución.

¿Qué objetivo tienen estos blogueros?

El objetivo real es doble, lo primero es establecer un patrón de opinión en el exterior sobre lo que sucede en Cuba siguiendo las directivas de las grandes transnacionales de la información, pero la esencia es construir figuras internas que sean mediáticas y que puedan sustituir a las figuras tradicionales de la contrarevolución gastadas y que nunca tuvieron liderazgo en el país.

¿Últimamente los ciberdisidentes están pasando de la computadora a la calle?

Ellos estaban obligados a salir del cibercafé a la calle, porque en ninguna parte del mundo se puede ser un líder si ni siquiera tus vecinos te conocen, ese es su verdadero drama, siempre han intentado construir líderes que respondan a los intereses norteamericanos por eso nunca han logrado tener referentes con liderazgo entre los cubanos.

¿No le aportan diversidad al actual panorama mediático cubano?

Ellos se encargan de construir todos los días una imagen de atraso, de un país en tormenta, y por eso pintan en sus blogs el cielo negro con rayos y truenos para que el lector piense que va a pasar un ciclón por la ciudad, pero ellos no tienen vínculos con la realidad cubana.

¿Internet es un enemigo de la Revolución cubana?

Pensar que internet es un enemigo para la Revolución, por lo que estas personas escriben, es un verdadero error y ellos mismos lo saben, aquí simplemente se trata de construir figuras de fama internacional que puedan ser insertadas en la sociedad cubana para que sirvan de correa transmisora a los intereses del gobierno norteamericano.

¿La blogosfera cubana no está polarizada entre los que escriben a favor y los que lo hacen en contra de la Revolución?

En toda guerra hay una polarización como es obvio, pero reconocer que hay dos bandos no me parece algo negativo, porque en este caso el verdadero objetivo no es el bloguero que escribe a favor o en contra, sino el lector, que para nosotros a diferencia de ellos no es extranjero sino cubano.

¿La clave de la victoria está en quien tome la iniciativa?

La clave de la victoria está en quien diga la verdad y en quien sea honesto, porque estamos en un combate desigual, nosotros somos la ciberguerrilla y ellos son la cibercorporación.

¿Este fenómeno no genera en Cuba una cultura defensiva?

El objetivo principal es el lector y hay cosas que yo no puedo dejar sin respuesta, porque a ese lector le está llegando una manipulación de la verdad y mi lector ideal no vive en ningún otro país que no sea Cuba.

Los jóvenes son el potencial público lector de los blogs, ¿cómo ve a la juventud cubana?

Yo soy muy optimista con la juventud, aunque los jóvenes cubanos no tiene porque pensar igual que pensamos nosotros, eso es normal y ha pasado en todas las generaciones, además comprendo que tuvimos fallos en la educación que son culpa nuestra y en gran medida ocasionados por el Periodo Especial. Esa etapa tan fuerte que nosotros vivimos dejó un saldo negativo para los más jóvenes, porque como no pudieron conocer la época anterior no pueden comparar, pero a pesar de ellos se han criado en una serie de valores de solidaridad y generosidad, incluso aquellos que desertan y se van del país se llevan esos valores.

¿Cuál es el reto que tienen los jóvenes cubanos hoy?

Ellos tienen que asumir plenamente el protagonismo absoluto de su época a su manera pero con toda la confianza, defender la rica individualidad de esa persona sin que se convierta en la defensa de un individualismo absoluto que se contraponga al contexto social.

¿Y que les puede ofrecer Cuba a los jóvenes?

Lo que no podemos nunca prometerles a los jóvenes es que van a tener dos casas y tres carros o a un pelotero que va a tener un contrato de millones de dólares, pero lo que si le podemos ofrecer y eso no se lo puede prometer el capitalismo, es que un niño de secundaria puede ser en la vida lo que él se proponga, puede ser el mejor pelotero del mundo, el mejor músico o el mejor cirujano porque tiene las puertas abiertas para cumplir los sueños de su vida y ese horizonte solo es posible estando aquí en Cuba.

(Fuente: La República)

TOMADO DE CUBAPERIODISTAS.CU

La saga y los negocios de la auténtica familia Manrique

La saga y los negocios de la auténtica familia Manrique

Dicen que la maldición de que fue víctima uno de sus primeros miembros podría durar hasta hoy

El apellido genuino es Enríquez, no Manrique. Además, son bolivianos, no colombianos. La historia de tan sorprendente linaje empezó hace casi 100 años y según parece alguno de los descendientes aún está dando guerra. Tal y como se los voy a contar.

¡Qué familia! ¡Qué negocios! ¡Cuánta invención! Así exclaman muchos incrédulos frente a los incontables y diversos avatares que llevan y traen por la vida y hacia la muerte segura a los personajes de La saga, negocio de familia, una producción que goza de gran acogida de público desde sus primeros capítulos, a semejanza de lo sucedido en los años 90 del pasado siglo con Aguas mansas, también colombiana, cuando fue proyectada en las pantallas chicas.

Frank Ramírez y María Helena Doering
Frank Ramírez y María Helena Doering, como Manuel Manrique
y Marlén. Actuaciones de primer nivel (Internet)

La saga…, emitida en las tardes y retransmitida de noche por el canal Multivisión, no es justamente una telenovela y en esencia tampoco un serial. Sin embargo, los personajes, hechos y peripecias que narra no resultan delirios o fantasías de su guionista, porque está basada en hechos verídicos. Desde el bisabuelo Tomás hasta, quizá, el mismísimo Iván Zapata. Eso sí, como en la realidad eran tantos los miembros de la casta, así como quienes orbitaban alrededor de ellos, fue preciso excluir a una parte.

Como asegura en sus crónicas el sitio web la-saga-negocio-de-familia-real.blogspot.com, Ernesto Enríquez, patriarca de tan enigmático linaje, vivió en los años 30 del pasado siglo en La Paz, la capital del país andino. Era un aristócrata venido a menos que cayó en la ilegalidad, esencialmente por asuntos de la política local de entonces. Iniciado en los pormenores del “oficio” (robos, atracos, juego ilegal, trampas, estafas y falsificaciones) cuando era casi un niño, fue no obstante su hijo Rosendo quien en verdad inauguró la historia que marcó a toda la estirpe involucrada en un negocio familiar fundado y asentado sobre todo en las apuestas.

Jugador versado y empedernido, Rosendo Enríquez (el Pedro Manrique de la producción televisiva) vivió como tahúr y consiguió afinar su “trabajo” y triunfar en el bajo mundo. Aunque afirman que se enroló en el ejército y participó en la Guerra del Chaco (que de 1932 a 1935 enfrentó a Bolivia y Paraguay por la tenencia de buena parte de la región de ese nombre ante la supuesta existencia de petróleo) y que estudió y se hizo maestro, lo cierto es que el desenfreno del juego circulaba muy vigorosamente por sus venas y le reportaba mucho dinero.

Luego cayó en el mundo de las apuestas, “especialidad” en la que inició una suerte de sociedad junto con su amigo y compañero del ejército Miguel Romano, excelente boxeador, según cuentan. Miguel ponía los puños y Rosendo se ocupaba de las apuestas.

La maldición

Diego Cadavid
Diego Cadavid se convirtió en el primer actor colombiano en
realizar tres papeles protagónicos con diferentes personajes
en una misma producción: Pedro, Manuel y Óscar Manrique
(Internet)

Como el Pedro y la Marlén de la novela, Rosendo vivió un ardiente y contrariado romance con la que fue el amor de su vida, y resultó a su vez maldecido por su compinche, al que chantajeó y traicionó por una pelea arreglada de antemano. Así, lejos de aceptar el dinero que le ofrecía Rosendo, Romano, choqueado por la traición, sufrió un ataque cardiaco. En su lecho de muerte, el boxeador lo maldijo: su familia, sus generaciones y descendientes iban a morir jóvenes. Todos los varones Enríquez iban a vivir un calvario, hasta desaparecer por completo.

El anatema sugestionó a Rosendo. Imaginaba los más extraordinarios pormenores del cruel destino que lo marcaba, también a sus hijos y a toda su descendencia. Lo más increíble es que la maldición se fue cumpliendo, escoltada por una cadena de desgracias.

Juan Carlos Vargas
Juan Carlos Vargas interpretó a Armando Manrique joven y
a Iván Zapata. Insuperable en ambos papeles (Internet)
Tuvo Rosendo varios hijos: Hermilio, Francisco, Wilfredo, Edmundo y Johnny, el menor. Por los años 70 el negocio (apuestas, contrabando, un bar y un almacén) lo tenían bajo control Hermilio y Francisco, por entonces ya respetados y hasta célebres en el bajo mundo; en la telenovela, Armando y Antonio.

Aunque un hermano no asesinó al otro, Wilfredo y Edmundo, hermanos también de los antes dicho, murieron en raras circunstancias. El primero ultimado a la salida de un bar, tal vez asesinado por competidores del ramo. Entretanto, el joven Edmundo, estudiante universitario, con ideas de izquierda y que objetaba los negocios familiares, fue liquidado justamente por razones políticas.

El Manuel y el Tito de la novela

Nicolás Rincón y Martina García
Nicolás Rincón y Martina García,
Tito y Helena en los años 80
(Internet)

En La saga… aparece otro asunto que aconteció de forma parecida, aunque de él existen dos versiones: una es que Hermilio contrajo nupcias con la viuda de su hermano Edmundo, tal como sucedió con Armando y Pilar en la ¿ficción? Según la otra, engañado y abandonado Hermilio por su esposa, con quien contrajo nupcias fue con una cuñada, la hermana de su consorte.

Frente a los dramáticos sucesos y sus pérdidas, Rosendo recordaba pesaroso que por vil dinero le había hecho perder la pelea a Romano. Por ello, aunque el negocio marchaba viento en popa, se preguntaba: ¿Hasta qué punto se cumpliría en verdad la maldición?

Y muere el propio Rosendo, todo parece indicar que asesinado, ante lo que quedan al frente del negocio sus hijos Hermilio y Francisco. Hermilio tuvo amplia y varonil descendencia: Wilfredo, Ronald, Marcos, Richard y Rodny. Aunque dicen que fue Francisco, Armando en la telenovela, quien lo fortaleció y fundó su propia familia, el que detentaba el control del negocio, al quedar los descendientes de Hermilio relegados a obedecer a sus primos, tal como en La saga… con Armando, respecto a Manuel y Tito.

Otra versión de los sucesos, reales pero sujetos a la fantasía popular, rectifica lo anterior. Que fueron los hijos de Hermilio (Marcos, Ronald y Wilfredo) quienes, junto con el hijo mayor de Francisco, José Antonio, consolidaron el negocio de familia. Si bien hubo problemas y desacuerdos entre ellos, alcanzaron a manejar una auténtica mafia en la ciudad de La Paz, bajo pretendidas labores legales.

Protagonistas de la telenovela La saga…, en los años 70
La familia en los años 70, cuando Pedro y sus hijos Armando
y Antonio funcionaban como una empresa. El papel de
Antonio corrió a cargo de Luis Fernando Bohórquez

Y en lo que casi sin duda pareciera atisbarse el cumplimiento de la maldición de Romano, justo a inicios de este siglo acaecieron decesos frecuentes y sorpresivos. Muere en el 2000 uno de los primos, Miguel Enríquez, de una embolia. En 2001 le toca a Marcos, hijo de Hermilio, y en 2002 fallece Carlos, el más pequeño y más querido de los vástagos de Francisco, lo que casi enloquece a su padre. En 2005 fallece Johnny, hijo menor de Rosendo.

José Antonio, el mayor de los hijos de Francisco, era muy joven en los años 80, cuando Adalmir, diez años menor, era casi un niño. No es hasta comienzos de este siglo que pudo entrar ya Adalmir en el negocio, aunque con solo 16 años. Aseguran que intentaron evitarlo, pero más allá de los deseos, la vida, las circunstancias, el llamado de la sangre y el destino hicieron lo suyo.

Según fuentes rastreadas en Internet, en el presente debe de estar Adalmir encargado de los asuntos familiares y quizá sea el último eslabón de esta estirpe. “Lo imaginamos —puede leerse en el mencionado sitio— orgulloso, prepotente, fuerte, valiente, osado, un asesino en potencia, incapaz de perdonar, pero capaz de querer y de amar”. Y amplía: “Vendría a ser una suerte de Manuel Manrique, osado, valiente, dueño de la situación, siempre queriendo manejar a todos. Pero se encuentra en el tiempo de Oscar Manrique, él es algo así como una unión de dos épocas distintas. Habrá que ver qué deparará el destino a esta familia, que en la telenovela desaparece, en cumplimiento de la maldición de Romano”.

Intriga sobre intrigas

Intérpretes de la familia en la telenovela La saga… en los años 80
La familia en los 80. Otra generación a cargo de los negocios.
En general, las actuaciones han sido excelentes

¿Cómo y por qué una familia que ha protagonizado muchos delitos a lo largo de cinco generaciones, y no obstante goza de impunidad, “vendió” su historia? Esa es otra gran intriga.

Todo indica que en razón de la Feria Nacional del Libro que tuvo lugar en La Paz, Bolivia, en 2004, escritores de guiones televisivos colombianos que fueron invitados a un evento colateral celebrado en la provincia de Murillo conocieron a don Francisco Enríquez, “quien tenia una novela escrita en borrador, novela que iba a ser presentada en la feria, en la sección de aficionados a la escritura”, admite el administrador de la susodicha página digital.

Añade que a los productores y escritores allí presentes les interesaba conocer historias “hechas por gente nueva, no exclusivamente por escritores renombrados”, y de todo lo visto y presentado la que se llevó las palmas fue la novela de Francisco Enríquez. “Nos pareció única, increíble, magnifica, y sin pensarlo dos veces nos interesamos por iniciar un proyecto mucho más grande que la edición de libros; nos interesó para algo más”.

Robinson Díaz interpretando a Tomás Enríquez, en los años 30
Tomás Manrique, el patriarca, en los años 30.
Lo interpretó Robinson Díaz

Acepta a las claras que en una película no se hubiera podido detallar la realidad y la magia de la historia de los Enríquez. Ocurrió entonces que Dago García y Juan Carlos Villamizar (productores de la telenovela que, como ya dijimos, no lo es propiamente) participaron del hallazgo a las escritoras colombianas Solange Acosta y Paola Arias, quienes se entusiasmaron con el proyecto y con ahondar en la historia. Querían, en fin, adaptarla a la realidad colombiana y hacer otros ajustes.

Cuando pasan por las pantallas cubanas los últimos capítulos de La saga…, nos asaltan muchas preguntas: ¿Seguirá el destino de esta familia regido por la fatalidad? ¿Cuántos más peligros les acechan? ¿Continuarán las muertes y asesinatos? ¿Hasta donde llegará el derroche de armas y violencia? ¿Habrá cesado esta suerte de martirio? ¿Podrá alcanzar la vejez alguno de los miembros de esta familia atrapada en casi cien años de maldición?

TOMADO DE BOHEMIA DIGITAL

FUENTE: MAGGIE MARÍN (inter@bohemia.co.cu)

(04 de mayo de 2011)

Afiches y carteles: Solidaridad con la causa de Los Cinco

Afiches y carteles:  Solidaridad con la causa de Los Cinco

Solidaridad con la causa de Los Cinco

Carteles por la libertad de Los Cinco / Free de Cuban five

Se retira Paret, queda la estrella

Se retira Paret, queda la estrella

  Tras más de dos décadas de acción sobre el diamante, dice adiós al deporte activo Eduardo Paret Pérez, uno de los más grandes peloteros que ha dado Cuba en todos los tiempos. Su integralidad en el terreno, y la caballerosidad, distinguen a este virtuoso del campo corto, quien gustoso accedió a compartir con los lectores de Granma algunos aspectos de su carrera.

Después de haber tenido un play off espectacular, la gente quiere seguir viendo a Paret. Entonces, ¿por qué te vas?

Fue una decisión que tomé el año pasado. Las lesiones me han perseguido en los últimos tiempos y la familia reclama un espacio. En la vida todo tiene un final y ya llegó.

Hubieras querido retirarte con el título de campeón, pero no pudo ser. ¿Por qué Villa Clara no gana hace 16 años?

Si a alguien le dolió esta derrota fue a mí. Hubiera deseado regalarle el título a nuestra afición en mi despedida, mas no pudo ser. Este es un deporte colectivo, y creo que en los últimos años ha faltado la garra que siempre nos caracterizó.

Paret, ¿el mejor torpedero de Cuba?

Eso es una polémica para los aficionados. Lo mío es salir al terreno a jugar béisbol y dar lo mejor de mí, lo demás que lo demuestren las estadísticas y lo digan los que saben.

¿Te molestaba la comparación con Germán Mesa?

¡No, qué va! Para mí era un orgullo. Desde que entré al equipo nacional siempre me ayudó y hoy somos grandes amigos.

De la pelota revolucionaria, menciona a otros buenos en esa posición.

Resulta difícil escoger, pero me voy a arriesgar: Germán y Pedro Jova.

¿Qué significó Pedro Jova en tu carrera deportiva?

Algo muy grande. Es como si fuera mi padre, le debo todo lo que soy. Cuando las cosas me salían mal le pedía un consejo. En cierta ocasión comencé una Serie muy mal, hice nueve errores en los diez primeros choques; recuerdo que fui para el banco, me quité los spikes, comencé a llorar y dije: no juego más pelota. Entonces Jova me hizo volver al terreno. Después no cometí una pifia más en toda la campaña.

¿Con qué segunda base te llevaste mejor?

Acoplé con varios de Villa Clara, al igual que del equipo nacional, pero, prefería a Yuliesky Gourriel.

¿Cuántas veces te expulsaron del terreno?

Creo que en dos ocasiones. Una vez Raúl González me ponchó, yo hice un gesto con el bate y vino la expulsión. En realidad estaba molesto conmigo mismo por no tirarle a aquella recta al centro.

¿A quiénes consideras tus más seguros relevos?

Yorbis Borroto y Arruebarruena, el de Cienfuegos. Este último tiene las mejores manos, aunque debe de hacer menos errores.

Demostraste ser un robador de bases excepcional. ¿Algún secreto?

Aprendí con Víctor Mesa. Él me aconsejó observar mucho a los lanzadores y robarle las señas al receptor. Casi siempre salía cuando el pitcher tiraba curva y así gané infinidad de bases.

¿Qué recuerdos guardas de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996?

Fue uno de los momentos más bonitos de mi carrera deportiva. Por primera vez era regular y me propuse hacerlo bien. No cometí errores y bateé muchísimo, quedando en el Todos Estrellas del torneo.

Participaste en dos Clásicos Mundiales. ¿Algún recuerdo especial de esos eventos?

Jugar a ese nivel es lo más grande que le puede pasar a un pelotero. Nunca olvidaré el jonrón que le di a Matsusaka, el batazo más importante de mi carrera.

¿El juego de tu vida?

El último en Atlanta, cuando conquistamos la medalla de oro. Fui el autor del out final. El corazón no me cabía en el pecho.

¿La jugada que nunca olvidarás?

En el Preolímpico de Panamá estaba lanzando Adiel Palma y con corredores en primera y segunda dieron un batazo entre tercera y short, me lancé de cabeza, capturé la pelota y forcé en tercera. Ahí ganamos el partido.

¿Y la que quisieras borrar de tu mente?

El error que cometí en el play off contra Holguín en la novena entrada. Después vino un jonrón a Montes de Oca y perdimos la Serie. Me quería morir.

¿Cuántas veces trataron de comprarte?

Muchas. Recuerdo el asedio de Atlanta. Allí, como en otros lugares, me ofrecieron millones, y siempre contestaba lo mismo. Déjenme tranquilo que yo soy millonario en Cuba.

¿Qué piensas hacer en el futuro?

Dedicarme a entrenar jóvenes en la academia provincial de béisbol.

¿Te gustaría dirigir a Villa Clara algún día?

Por ahora no, pero no descarto que un día pudiera hacerlo porque la pelota es mi vida.

¿Cómo desearías que te recordaran?

Me gustaría que se acordaran del atleta que lo dio todo en el terreno, que nunca traicionó a su Patria, que se entregó al béisbol en cuerpo y alma, el deportista disciplinado, el que va por las calles del Condado y todos lo saludan por su comportamiento, dentro y fuera del terreno.

FUENTE: REDDY PÉREZ CABRERA

Reflexiones del compañero Fidel: El asesinato de Osama Bin Laden

Reflexiones del compañero Fidel: El asesinato de Osama Bin Laden

Los que se ocupan de estos temas conocen que, el 11 de septiembre de 2001, nuestro pueblo se solidarizó con el de Estados Unidos y brindó la modesta cooperación que en el campo de la salud podíamos ofrecer a las victimas del brutal atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

Ofrecimos también de inmediato las pistas aéreas de nuestro país para los aviones norteamericanos que no tuvieran dónde aterrizar, dado el caos reinante en las primeras horas después de aquel golpe.
Es conocida la posición histórica de la Revolución Cubana que se opuso siempre a las acciones que pusieran en peligro la vida de civiles.

Partidarios decididos de la lucha armada contra la tiranía batistiana; éramos, en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes. Tal conducta, mantenida a lo largo de más de medio siglo, nos otorga el derecho a expresar un punto de vista sobre el delicado tema.

En acto público masivo efectuado en la Ciudad Deportiva expresé aquel día la convicción de que el terrorismo internacional jamás se resolvería mediante la violencia y la guerra.

Fue por cierto, durante años, amigo de Estados Unidos que lo entrenó militarmente, y adversario de la URSS y del socialismo, pero cualquiera que fuesen los actos atribuidos a Bin Laden, el asesinato de un ser humano desarmado y rodeado de familiares constituye un hecho aborrecible. Aparentemente eso es lo que hizo el gobierno de la nación más poderosa que existió nunca.

El discurso elaborado con esmero por Obama para anunciar la muerte de Bin Laden afirma: “…sabemos que las peores imágenes son aquellas que fueron invisibles para el mundo. El asiento vacío en la mesa. Los niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca volverán a sentir el abrazo de un hijo. Cerca de 3 000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones.”

Ese párrafo encierra una dramática verdad, pero no puede impedir que las personas honestas recuerden las guerras injustas desatadas por Estados Unidos en Iraq y Afganistán, a los cientos de miles de niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre y a los padres que nunca volverían a sentir el abrazo de un hijo.

Millones de ciudadanos se marcharon lejos de sus pueblos en Iraq, Afganistán, Vietnam, Laos, Cambodia, Cuba y otros muchos países del mundo.

De la mente de cientos de millones de personas no se han borrado tampoco las horribles imágenes de seres humanos que en Guantánamo, territorio ocupado de Cuba, desfilan silenciosamente sometidos durante meses e incluso años a insufribles y enloquecedoras torturas; son personas secuestradas y transportadas a cárceles secretas con la complicidad hipócrita de sociedades supuestamente civilizadas.

Obama no tiene forma de ocultar que Osama fue ejecutado en presencia de sus hijos y esposas, ahora en poder de las autoridades de Pakistán, un país musulmán de casi 200 millones de habitantes, cuyas leyes han sido violadas, su dignidad nacional ofendida, y sus tradiciones religiosas ultrajadas.

¿Cómo impedirá ahora que las mujeres y los hijos de la persona ejecutada sin Ley ni juicio expliquen lo ocurrido, y las imágenes sean transmitidas al mundo?

El 28 de enero de 2002, el periodista de la CBS Dan Rather, difundió por esa emisora de televisión que el 10 de septiembre de 2001, un día antes de los atentados al World Trade Center y al Pentágono, Osama Bin Laden fue sometido a una diálisis del riñón en un hospital militar de Pakistán. No estaba en condiciones de ocultarse y protegerse en profundas cavernas.

Asesinarlo y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso.

La propia opinión pública de Estados Unidos, después de la euforia inicial, terminará criticando los métodos que, lejos de proteger a los ciudadanos, terminan multiplicando los sentimientos de odio y venganza contra ellos.

Fidel Castro Ruz
Mayo 4 de 2011
8 y 34 p.m.

Nueva jornada mundial, este jueves, por los Cinco

Nueva jornada mundial, este jueves, por los Cinco

El Comité Internacional por la Libertad de los cinco antiterroristas cubanos prisioneros políticos en Estados Unidos, convocó a realizar, el jueves 5 de mayo, una nueva jornada mundial a favor de la excarcelación de estos patriotas.

El día 5 de cada mes, una cantidad mayor de personas envían correos electrónicos, faxes y telegramas al presidente norteamericano Barack Obama, para exigir los libere, señala un comunicado del grupo.

Demandemos a Obama que, haciendo uso de las facultades que le confiere la Constitución de Estados Unidos, ponga fin a esta colosal injusticia, dice el texto.

En esta venidera jornada habrá dos nuevos elementos, ya que el 25 de abril último el Gobierno de Washington solicitó a la Corte Federal de Miami que rechazara la solicitud de hábeas corpus de Gerardo Hernández, condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años.

También hizo similar petición (tres días más tarde) en el caso de Antonio Guerrero Rodríguez, quien igualmente presentó hábeas corpus. En el proceso de resentencia, en agosto del 2009, él recibió condena de 21 años y 10 meses de prisión.

Gerardo y Antonio, junto con Ramón Labañino, Fernando González y René González fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998 y juzgados en Miami, en el 2001, por monitorear a organizaciones terroristas anticubanas asentadas en la Florida, las cuales cuentan con la anuencia de Washington.

Reinaldo Taladrid: “Prefiero que nuestra TV se resista a las tentaciones”

Reinaldo Taladrid: “Prefiero que nuestra TV se resista a las tentaciones”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí, en 5ta Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy nos acompaña una de las personas que ustedes más han solicitado mediante el foro que tenemos abierto en Cubadebate. Celebridad de la televisión, conductor, guionista, periodista esencialmente, y polemista de béisbol, mi querido amigo, Reinaldo Taladrid. Muy buenas noches.

Taladrid. Un placer estar aquí contigo, Amaury, lo que no sé es si esa lista de títulos es exacta o no, pero bueno.

Amaury. Bueno, la iremos viendo en el camino. Entrevistarte a ti siempre es como navegar por el filo de una navaja. Espero que lleguemos al final sin cortarnos o, al menos, sin cortarme yo.

Taladrid. Se ve, se ve que haces Poesía.

Amaury. (risas) De todas estas cosas que te he dicho, ¿con cuál tú te sientes más cómodo?

Taladrid. Esencialmente como periodista. Casi todo lo que tú has dicho, lo he hecho como periodista, y me gusta ser periodista, soy periodista. Hago periodismo televisivo, radial, y escrito también. Sí, esencialmente periodista.

Amaury. Cuando yo te conocí, o cuando intimamos -porque yo te conozco desde que tú eres casi un niño y ya hablaremos del ICAIC y de tus padres-, tú eras el director de Cubavisión Internacional. Lo fuiste cuando se inauguró, ¿no?

Taladrid. Eso es parecido a deportistas que han empezado por el básquet y se han dado cuenta que lo de ellos es jugar pelota, o viceversa. Sí, es cierto. Es una historia. El presidente del ICRT entonces, Enrique Román, me llama… Era un momento muy difícil, ¿te acuerdas?, con 16 y 18 horas de apagones, reducción de la dieta en este país en un 30%.

Amaury. El Período Especial puro.

Taladrid. El Período Especial. Te podías parar en la calle Línea y no había un solo auto en la calle, un momento muy difícil. Y en la televisión, que es una industria que “come” muchísimo: luces, cabezales, casetes, micrófonos, también estaba afectada, muy afectada. Un estudio necesita aire acondicionado, piezas, de todo, de todo y hacía falta desesperadamente buscar un mecanismo de financiamiento. Y entonces el antiguo Canal del Sol, que tenía el turismo…

Amaury. Me acuerdo…

Taladrid. …pasó al ICRT y el ICRT decidió, con lo que era Cubavisión Internacional, que era TV por satélite, unificar aquello y hacer un canal. El canal tenía una doble misión; la primera; la imagen de Cuba, esa por encima de todo, aún en esa difícil situación económica. Y la segunda, era también convertirlo en una fuente de ingresos para ayudar a que la televisión sobreviviera, como se logró, no por Cubavisión Internacional, no, porque eso no resuelve nada en última instancia económicamente. Fue el apoyo del Estado el que mantuvo a la Televisión viva en esa época. Pero bueno, fue esa doble tarea. Estuve casi dos años ahí, pero me di cuenta que yo no era, no era basquetbolista, que lo mío era el beisbol, no era el básquet.

Amaury. Ahora que hablaste de la Televisión: ¿por qué, si hacer una televisión grabada es tan cara -tú grabas los programas, después los tienes que editar, buscar cubículos de edición, casetes y nosotros trabajamos con formato bastante antiguo-, por qué tú crees que la Televisión Cubana normalmente es grabada, y no es televisión en vivo?

Taladrid. Yo pienso que tiene que ver con lo que está mencionando Raúl recientemente de cambiar mentalidades. Que también es un problema de mentalidades. Es verdad, ese hecho es inobjetable. La diferencia del costo es abismal entre la televisión grabada y la televisión en vivo. Sobre todo para una televisión pobre como la nuestra. Pasaje a lo desconocido empezó en vivo, después pasó a ese mecanismo, pero yo creo que es un problema de mentalidades. Conozco al actual Presidente del ICRT hace muchos años y tú también, tú lo conoces antes que yo…

Amaury. Sí, lo conocemos bien y lo queremos, no solamente lo conocemos.

Taladrid. Yo lo conozco un poco después que tú. Yo no correteaba por el ICRT como tú, entre las cámaras con tu papá y eso, pero sé que a él le gusta la televisión en vivo. Sé que es una gente que defiende ese criterio. Pero no creas, dirigir una industria no es fácil. Hay mentalidades también. Pero ojalá se hiciera más televisión en vivo.

Amaury. De todas maneras hagamos votos, por lo menos aquí, de que la Televisión vuelva a ser en vivo, ese entrenamiento, esa adrenalina, que genera la televisión en vivo, no debíamos renunciar a ella.

Taladrid. Es igual que en el Deporte, ya que tú hablaste de adrenalina. Sí, sí, hay que estar listo, el pre arranque. Hay gente que usa la cosa de estar hablando como si estuviera en el aire y de pronto ya estamos en el aire. Creo que Pinelli hacia eso.

Amaury. ¡Pinelli, sí!.

Taladrid. Creo que Pinelli lo hacía, pero se hace en otros lugares también. Y sí, es un entrenamiento, es una prueba de fuego. Claro, yo participo, no es mi programa, pero soy parte de un programa que también es en vivo, y un programa largo, de hora y media en vivo, y que a veces ha sido hasta de cuatro horas en momentos difíciles.

Amaury. Estás hablando de la Mesa Redonda, ¿no?

Taladrid. Sí.

Amaury. Bueno, tú eres definitivamente uno de los panelistas más atractivos para el público de la Mesa Redonda, cuando hablo de atractivo, hablo de atractivo por tus argumentos, por la información que tú das, no porque tú seas más bonito que Arleen, porque no es cierto. (risas)

Taladrid. No, no, Arleen es mucho más bonita que yo.

Amaury. Es lo que te quiero decir.

Taladrid. Y sobre todo ahora que ha bajado mucho, está mucho más atrayente.

Amaury. Se ve mucho más bonita.

Taladrid. Se parece a cuando llegó de Guantánamo.

Amaury. Es mucho más atractiva, de hecho, también. Y la pregunta, yo creo que es una pregunta de la que me estoy haciendo eco. ¿Por qué la Mesa Redonda -y tú sabes que yo tengo una gran relación con las personas que dirigen y manejan la Mesa Redonda- no le dedica un día, al menos un día, como hace Granma los viernes, por ejemplo, a tratar temas nacionales, a responder reclamos de la población, a plantear problemas cotidianos del pueblo de Cuba?

Taladrid. Esa es una excelente pregunta. Si tú no me hubieras hecho esa pregunta, este no fuera el programa de Amaury. Primero, ¿cómo surge la Mesa Redonda? La Mesa Redonda surge en una coyuntura excepcional, en un momento especial y así surgió.

Ahora viene una segunda etapa que es un reto, que es convertirse en un programa habitual,en un programa de televisión. Esto tiene distintas lecturas. Se recogen muchos planteamientos de por qué la Mesa Redonda no toca esto, o lo otro. ¿Qué pasa? Que cuando hay alguien que dice un planteamiento sobre la Mesa Redonda, hay que diferenciar:  una cosa es que tú me digas que no estás de acuerdo con el enfoque que di de las elecciones en Estados Unidos -eso es un desacuerdo, una insatisfacción con lo que se hizo-, y otra cosa es yo quiero que se toque tal tema. En cierto modo eso es un reconocimiento, porque la gente quiere que se toquen esos temas ahí y no en otro lado.

Amaury. ¡Sí, la gente cree que ese es el lugar!

Taladrid. Ahora, en Cuba hay, ¿cuántas son?, decenas -no me acuerdo ahora el número exacto porque ha aumentado mucho-, por lo menos más de 60 emisoras de radio. Hay tres periódicos nacionales con distintas frecuencias, dos diarios, uno semanal. Hay revistas, hay programas de radio. Hay otros programas de televisión. Realmente poner ese peso solamente en la Mesa Redonda, me parece que es un poco desproporcionado.

Amaury. Sí, pero…

Taladrid. Por ejemplo. Yo te puedo decir que Ariel Terrero hace excelentes comentarios económicos.

Amaury. Seguro.

Taladrid. Que Pepe Alejandro en Juventud Rebelde y en Canal Habana, hace tremendos comentarios de problemas económicos, de problemas reales. Son periodistas, es prensa cubana, es medio masivo. Te puedo decir que en Radio Rebelde hay un programa que se llama Hablando claro, al medio día, que es excelente para debatir, discutir, cosas polémicas de la realidad. Pero a pesar de eso, sigue el peso del reclamo de la gente en la Mesa Redonda. Si tú me preguntas a mí, yo encantado de la vida hablaría  de economía, de la realidad cubana. Lo hago en el deporte, lo hago en otras cosas y no tengo ninguna objeción. De todas maneras no sería justo decir que la Mesa Redonda nunca ha tocado temas nacionales. Por ejemplo, cuando colapsó el sistema eléctrico del país, fue en la Mesa Redonda donde durante tres días se abordó a fondo ese problema y era un problema nacional de primera urgencia.

En la Mesa Redonda han comparecido determinados dirigentes de primer nivel, o sea, informando de cosas en determinado tipo de intercambio. No obstante, yo estoy listo cuando quieran, como quieran y como se desee para abordar cualquier tema nacional. No porque sea experto, no porque sepa más que nadie, sino por la voluntad.

Amaury. No, y porque eres cubano y lo padeces.

Taladrid. Claro, nosotros, si queremos parecernos a lo que somos, si queremos construir algo diferente -en un país que se está construyendo, diseñando-, pienso que hay que hacer una televisión diferente, que no caiga ni en el facilismo ni en el populismo. Esas son tentaciones posibles. Cuando Jesús fue al Desierto y antes de predicar, fue a probarse frente a todas las tentaciones. Hay que probarse para no caer en tentaciones. Porque es muy fácil caer y es este un medio muy poderoso. Prefiero que nuestra Televisión se resista a las tentaciones y su periodismo sea investigativo, profundo, que vea todos los temas. Cualquier problema es un rompecabezas y tiene varias piezas. Ningún problema tiene una sola causa, todos son multi causales. Lo deseable es que sea profundo. Eso sí lo prefiero.

Amaury. Sí, de todas maneras como ya tú tocaste un tema bíblico, también hay que evitar, yo pienso, que nos pase, como en otro pasaje bíblico, cuando Cristo resucitado, sale de Emaús y los discípulos no lo reconocen, o sea, que un día nosotros podamos realmente reconocernos en la Televisión que merecemos y que debemos tener.

Taladrid. Yo estoy totalmente… Amaury, tú eres veterano de los Congresos de la UNEAC, y tus discursos son famosos en los Congresos de la UNEAC…

Amaury. (risas) Mis breves intervenciones.

Taladrid. Todas esas ideas son inobjetables. Esa idea dicha así, de modo sencillo, es inobjetable. Nadie la puede discutir. ¿Qué pasa? Hay que ver cuando se dice esa idea qué se quiere -yo sé lo que tú quieres que se toque, yo te conozco-, pero ahí puede ser que haya alguien que lo que quiera es una Inquisición en la Televisión. Y bueno…

Amaury. Está bien, está bien, yo te hice la pregunta y tú la respondiste.

Taladrid. Está claro.

Amaury. Hablando como periodista, ¿qué opinas de lo que han dado en llamar el Intercambio cultural, referido a la cantidad de músicos, académicos e intelectuales que el Gobierno de Obama ha permitido -con ciertas facilidades de visas- entren a los Estados Unidos y se presenten allí?

Taladrid. Me parece excelente, porque también están afectados por ese bloqueo -y es bloqueo, la palabra no es otra- los ciudadanos de los Estados Unidos. Entonces ese intercambio cultural me parece excelente. Y mientras más norteamericanos sanos vengan a conocernos, mejor. Que vengan va a ser mucho mejor y permitirá que el intercambio cultural entre Estados Unidos y Cuba sean entre dos países. Estados Unidos es Montana, Dakota, California, Boston. Es un país muy grande, muy diverso.

Amaury. Claro.

Taladrid. Entonces ¿por qué?, porque la imagen…

Amaury. …Yo me refería a los Estados Unidos, al intercambio con Estados Unidos, no con una ciudad de los Estados Unidos.

Taladrid. Claro, eso mismo. ¡Se ve que tú eres brillante! Esto es para que me lleves suave en la entrevista a partir de ahora. ¿Qué pasa con el intercambio? Ojalá este se produzca en todos los sectores. La imagen que han dado de Cuba es tan mala, mala, mala, que la peor experiencia que puedan tener aquí será siempre mejor que la imagen que ellos traían de Cuba. Te lo aseguro.

Amaury. Sí. Tú me has dicho cuánto se beneficia con ese intercambio el pueblo norteamericano. La idea es, ¿cuánto se beneficia el artista, el intelectual cubano con ese intercambio?

Taladrid. Te voy a poner un ejemplo que a mí me gustó mucho lo que ví. Acabo de ver recientemente la interpretación de una escuela coral americana, que creo que es católica -o quizás protestante Bien, religiosa. Se trataba de un intercambio con los niños de su edad, de secundaria de uno de los conservatorios nuestros. Allí estaban los muchachos dirigiendo los coros, ambas grupos, los dos de tú a tú, en igualdad de condiciones. ¿Quién gana ahí? Todos ganan ahí, ganan ellos y ganamos nosotros. A mí me parece excelente eso. O cuando se inauguró una exposición aquí de un gran fotógrafo norteamericano, que había sido censurado en Estados Unidos por fotografías eróticas. La exposición se inauguró aquí en La Habana. Y vino, increíblemente, a esa inauguración, hasta un ex asesor de Clinton. A mí me parece que gana todo el mundo.

Amaury. Bueno, yo estuve leyendo en un currículum tuyo que tú habías sido premiado, de alguna manera, o señalado, específicamente, como el periodista más popular en algún año, el conductor más popular en otro, ¿quién otorga eso?, ¿cómo se llega a eso?

Taladrid. Déjame aclarar. Eso es una encuesta…

Amaury. ¡Porque la Revista Opina ya no existe!

Taladrid. No, eso era en la época tuya.

Amaury. Sí, en la mía.

Taladrid. La gente de Opina y eso, en el Carlos Marx, yo me acuerdo de aquello.

Amaury.  Yo siempre quedé en el último lugar de aquellas encuestas.

Taladrid. ¿Tú siempre quedabas en el último lugar?

Amaury. Sí, el último, el último lugar.

Taladrid. (risas) Bueno, déjame explicarte. Eso es una iniciativa de un programa de la televisión que se llama Entre tú y yo, tú lo conoces. Ahí está Irela (Bravo), que es uno de los grandes misterios de la televisión cubana -la edad de Irela, está entre los grandes secretos.

Amaury. Las mujeres no cumplen edad Taladrid, lo dicen los caballeros.

Taladrid. No, pero el caso de Irela es una cosa fantástica.

Amaury. Tiene la edad mía, así que no te preocupes, no tiene más.

Taladrid. Ah, una pista. Pero bueno, entonces ellos han desarrollado la iniciativa de hacer una encuesta popular. Pero tiene el respaldo también y le ha dado orden a esa encuesta el Centro de Investigaciones del ICRT. Entonces, mezclando esas dos, ellos seleccionan un premio de popularidad, que no tiene que ver con calidad.

Amaury. Ya sé, ya sé.

Taladrid. Y es la idea eso. Lo malo es que tú te marees y te creas que tú eres mejor que alguien y ahí perdiste legal.

Amaury. Ahora, tú, como casi nadie, yo diría que como nadie, eres adorado por el público y criticado. Entonces yo creo que eso es fantástico, porque quiere decir que no eres indiferente e, inclusive, en programas de la Televisión no cubana se te ha señalado particularmente, con una dosis de farandulería mayor que con juicios objetivos y críticos, ¿por qué tú crees que la respuesta y la agresión contra ti siempre es en un plano tan bajo, tan miserable, y tan asqueroso, y nunca sobre temas objetivos?

Taladrid. Bueno, ya adelantaste parte de la respuesta. Voy a ser breve, porque yo creo que el tema no amerita más. Porque yo no soy tan importante ni mucho menos. Es cierto.

Amaury. Para nuestro pueblo sí, Taladrid.

Taladrid. Es cierto lo que tú dices. Eso, primero, te demuestra que nunca han podido atacar el mensaje y usan la vieja táctica de atacar al mensajero. Eso lo único que te reafirma es lo que dijo Fidel: son huérfanos de ideas.  No pueden atacar lo que uno dice, atacan a la persona. Y lo segundo, al atacarla con mentiras y calumnias, más allá de cometer un pecado bíblico -siguiendo ya con la tradición, es uno de los siete pecados capitales-, más allá de mentir y calumniar, de quién habla más es de ellos.

Amaury. Ahora, ¿es verdad que tú familia era dueña de Tropicana?

Taladrid. Absolutamente cierto.

Amaury. ¡Ah! ¿Es cierto?

Taladrid. Sí. Y además, creo que este hecho es un ejemplo más de la riqueza de lo que es la Historia Cubana, de la Revolución Cubana, de este proceso.

Amaury. ¡Cuéntame, cuéntame de eso!

Taladrid. Esto tiene muchas, muchas historias, esto daría para un programa. Solo te puedo decir que sí, que mi familia está ahí. Tengo las fotos de la mesa de los dueños de Tropicana. Algunas porque mi tía abuela, ya fallecida, se llevó muchas. Murió, lamentablemente, murió con odio hacia nosotros, nos culpaba de perder todo eso -nos culpaba a mi padre, a su sobrino, y a todos los de su familia que, por supuesto, se quedaron.

Solo te digo que lo curioso es que teniendo esa situación, mi padre estaba involucrado en la Revolución. Mi padre ya era novio de mi madre -ambos están vivos y casados todavía los dos, desde esa época- cayó preso en el BRAC, el Buró de Represión de Actividades Comunistas, el primero que se hizo fuera de Estados Unidos en el mundo. Me siento muy orgulloso de que mi padre, a pesar de estar en ese medio que eran los dueños (de Tropicana), en vez de dedicarse a ganar dinero, se dedicó a caer preso dos veces y a leer, al igual que mi madre. Ella, por ejemplo, le llevaba La Carta Semanal -cuando Fidel sale de prisión, y vivía en el Vedado, antes de ir a México- le llevaba La Carta Semanal. Eso y otros otras cosas más hizo y yo, me siento muy orgulloso, que viniendo de ese medio, hayan podido trascender ese mundo. ¿A partir de qué?: de la cultura, entendiendo la cultura no como Arte, sino como toda la información de un ser humano.

Amaury. Bueno, dejando claro que Cultura no es solamente Arte. Tú hablaste de tus padres, a quienes yo conocí, bueno, cuando entré al ICAIC, porque Raúl era vicepresidente del ICAIC y Arita era jefa de despacho de Alfredo (Guevara), o sea, que cerca del Arte estuvieron. Pero aparte de que ya me hablaste de ellos, y puedes volver a hablar, no hay nada más bello que un hijo hablando de sus padres, tú eres hijo único, además, me encantaría que me hablaras del niño Reinaldo en el ICAIC.

Taladrid. Bueno, eso todavía es menos importante, pero bueno… No, pero quiero aprovechar para hablar.

Amaury. ¿Cómo tú sabes, Taladrid, qué es lo más importante para el televidente?

Taladrid. …Bueno, ahí te tengo que dar la razón.

Amaury. Explícame eso, ¿cómo tú lo sabes?

Taladrid. No, ahí te tengo que dar la razón. No, no, es igual que la idea de tocar los temas nacionales. Yo te doy la razón, la frase es inobjetable, vaya. (risas) No, pero sí quiero aprovechar, porque yo creo, y te lo puede decir cualquiera que trabajaba en esa época, que mucha gente considera que los años 60 y principios de los 70, fue la época de oro del ICAIC. No solo por lo que se llegó a producir como obras trascendentes, que trascienden el tiempo, etc. No solo por eso, sino por muchas razones.

No era exactamente jefa de despacho. A mi madre Alfredo le dio un título que creo que no lo ha vuelto a dar, que era Coordinadora General del ICAIC. Creo que no lo ha repetido.

Amaury. Ah, ¿sí?, nosotros le llamábamos Jefa de Despacho.

Taladrid. Era una oficina que estaba delante de la de Alfredo. Yo crecí ahí. Acuérdate que en esa época no había ni betamax, ni DVD´s, ni nada más, y era ver películas y yo crecí viendo seis o siete películas semanales, eso estimula en un niño, no cabe duda, las sinapsis cerebrales, la imaginación, leer, etc., y eso sí me ayudó mucho, me ayudó mucho. Y también me acuerdo -¿cómo se me va a olvidar?- que mi padre era Vicepresidente a cargo de la Industria. Era una estructura muy inteligente. Y Julio García Espinosa era vicepresidente a cargo del Arte. Mi padre atendía la parte de la Industria. Saúl Yelín era la figura internacional y llevaba a todos lados el cine cubano… Santiago (Álvarez) estaba en su apogeo, creando el Noticiero, en la época de oro aquella del Noticiero. Y recuerdo haber ido a las grabaciones. Fueron momentos inolvidables para mí.

Sí te digo, que libré una batallita pequeña, pero que me siento orgulloso de ella, porque a mis padres los borraron de la historia del ICAIC y la libré, y lo volvería a hacer igual y ya los reconocieron. No es culpa de nadie, no hay que culpar a nadie, no es responsabilidad de nadie, pero la historia es la historia. Y si usted menciona en el 50 Aniversario a gentes equis, que están bien mencionados, que no los hayan mencionado a ellos, realmente es un acto de injusticia histórica.

Amaury. Bueno, no hay nada, vuelvo a decirlo, no hay nada que tenga más gallardía, más hidalguía en un ser humano que salir a librar batallas por sus padres. Así que te tocaba, te toca, y esperemos que sigas haciéndolo hasta el final.

Tú estudiaste Derecho, ¿ejerciste?

Taladrid. No. Eso es una excelente pregunta. Ya estás haciendo preguntas otra vez de esas, ya volviste a subir la velocidad de la recta. (risas de Amaury) No, no ejercí Derecho nunca. No te estés riendo.

Yo salí de la Universidad, pasé mis dos años de Servicio Social, y ya mi tesis… es que yo, en la Facultad de Derecho, por ejemplo, mi tesis de graduación la hice sobre los grupos de poder en los Estados Unidos. Hablaba el inglés, me enseñaron a hablar inglés desde niño, me gradué con una tesis los Grupos de Poder, es una asignatura que se llama Teoría del Estado y el Derecho y ahí fue donde conocí el periodismo. Porque trabajando en eso, me tocó las relaciones con la prensa norteamericana, sobre todo la televisión, y ahí pasé una escuela espontánea. Yo aprendí televisión trabajando con las grandes cadenas de televisión norteamericanas. Y eso lo complementé de manera perfecta, yo te diría, la verdadera escuela, cuando se crea en Cuba, a finales de los 80, se crea no, perdón, Cuba comienza, Cubavisión Internacional comienza a participar en un programa que tenía la antigua CNN, la de Ted Turner, que no es la de ahora. Me refiero incluso, en contenido.

Amaury. La CNN de ahora es fatal.

Taladrid. Y entonces, ¿qué pasa?, que se me fue dando un proceso muy natural. Yo llegaba como asesor de la idea, del contenido, pero me empezaba a gustar más cómo se editaba y yo le decía ¡espérate!, ¿cómo se hace esto?, y me fui metiendo. Yo tengo una sed insaciable de saber, eso sí lo tengo, tratar de saberlo todo, cómo era lo del editor y la cámara, cómo se grababa y se concebían las ideas. Lo que yo traía, que había aprendido empíricamente más esto que lo estaba haciendo en la práctica, empecé a experimentar con ello y me convertí en uno más del equipo y al final ya me decían: ¡Ven, edítalo tú con el editor! No de que yo tocara las teclas, no, que edítalo tú, cortas aquí, vamos a intercalar un planito aquí, una disolvencia aquí. Ya empecé yo a hacer, y me encantó aquello.

Amaury. Y se te fue quedando el Derecho…

Taladrid. …El Derecho quedó a la espera. Eso me ha buscado problemas con dirigentes de la esfera jurídica del país. Que me dicen: no digas más que tú estudiaste Derecho y que no lo ejerciste, porque eso no es un buen ejemplo.

Amaury. De todas maneras te queda la oportunidad de volver, de ser abogado algún día.

Taladrid. ¡Cómo no! Mira, pudiera ser abogado tuyo si tienes algún problema.

Amaury. Espero no tenerlo.

Taladrid. ¿Tú crees que yo te defendería bien?

Amaury. Yo creo que tú me defenderías mucho, no sé si bien.

Taladrid. No sé si bien. Ya estás cuestionando mi capacidad, mi aptitud. (risas)

Amaury. Vamos a caer en el programa que te ha dado una absoluta popularidad en el país. Pasaje a los desconocido. ¿Qué impacto social tú sientes que tiene Pasaje a lo desconocido para el público?

Taladrid. Yo nunca me imaginé que iba a pasar eso que pasó… cuando Pasaje a lo desconocido empezó en 1997… en esa época había dos canales de televisión. Y realmente…

Amaury. ¿Qué tiempo lleva en el aire?

Taladrid. Quince años, este es el año número quince, a mí no me gusta eso de los aniversarios y eso.

Amaury. Te lo pregunto por curiosidad, porque no lo recordaba.

Taladrid. Son 15 años, estar 15 años en pantalla no es fácil. En ningún lugar del mundo.

Amaury. ¿No te cansa?, yo llevo un año y ya estoy cansado.

Taladrid. No, porque ahí está lo de no marearse, que te he mencionado tres veces. Yo estoy insatisfecho permanentemente e inventando siempre y el equipo que trabaja conmigo es excelente y se ponen a crear siempre, ¿por qué no hacemos esto distinto?

Te voy a poner un ejemplo: En ese momento que empezó Pasaje a lo desconocido, había dos canales. Cuando yo empecé a poner ese tipo de documentales, en Cuba no había cultura de ese tipo de documental. Hoy no solo hay cinco canales que ponen cantidad de documentales de ese tipo, sino que se venden ahora en las esquinas, en la calle, tú puedes comprar ahí un disco de Discovery. Y eso me obliga a volver a cambiar.  Yo quiero que el peso del programa esté en los temas que tengan más que ver con la vida cubana, con las cosas cotidianas de la gente y darle menos peso al documental y más peso al intercambio y a la discusión.

Y ahora existe un programa que muy gentilmente Radio Rebelde me ofreció y ya está saliendo al aire desde enero, que se llama Pasaje a lo desconocido en Radio Rebelde. Que puede o no ser el mismo tema que se toque el domingo. Sábados a las siete de la noche, hay que aprovechar el programa para decirlo.

Amaury. Sí, es que aquí está el director de…

Taladrid. …No ¡el sábado!

Amaury. No, para que la gente sepa que Reinaldo, porque acabas de virarte a la cámara, para que sepan, que aparte de todo, Reinaldo invitó -y es una alegría para nosotros que haya venido- al director de Pasaje a lo desconocido…

Taladrid. …Quisieron venir porque este programa ya es una leyenda. Entonces la gente quiere venir. Oye, fui al programa de Amaury…

Amaury. …Y que esté con nosotros aquí. (risas)

Taladrid. ¡Eso es leyenda ya!, ¡fíjate!

Amaury. Iremos todos nosotros a ver cómo lo hacen ustedes.

Taladrid. No, no, no tiene comparación, tú tranquilo, quédate aquí en Abdala, que tú, no te preocupes. (risas)

Entonces ahí tienes un ejemplo de un cambio que hemos hecho, porque la realidad nos ha llevado a eso. Pero yo lo que te quería decir, que yo nunca pensé que fuera a pasar eso con Pasaje a lo desconocido ni mucho menos durar 15 años.

Y sabes, después de pensarlo mucho, la causa, yo creo, es que a pesar de todo lo que digan, y todo lo que ha pasado y a pesar de los pesares y de todas las fallas cualitativas que pueda tener nuestro sistema educacional, eso es un resultado más del alto nivel educacional de este país en comparación con otros países del mundo, que ese tipo de programa, que existe en casi todos los países, casi nunca es de los más populares. Y sin embargo, aquí logró colarse con altos niveles de popularidad.

Amaury. Ya.  ¿Cómo te preparas para esos programas?

Taladrid. Bueno, ahí también hemos ido cambiando. Hubo una época que yo hacía eso (señala las tarjetas de Amaury) la tarjetica, y los temas. No, no me lo enseñes, no me vayas a enseñar que están vacías.

Amaury. No, no están vacías.

Taladrid. ¡Ah!, sí.

Amaury. Yo las uso además como abanicos, también es una oportunidad de abanicarme. (risas)

Taladrid. Eso es una seña, eso es una seña. No, no voy a decir más nada, no, porque te revelo secretos aquí. (risas). Al principio empecé así con las tarjetas, hoy viene Amaury, ¿de qué le voy a hablar?, bueno, le voy a hablar de esto y esto, primero esto, y con la limitación del tiempo me hacía quedar muy rígido. Y después he ido probando el tema de…, pero tienes que dominar el tema. Yo tengo que saber quién es Amaury, que ha hecho Amaury, a la hora de prepararme para entrevistar a Amaury. Primero, no entrevistar. Es un diálogo. Yo no quiero hacer más entrevistas. Yo quiero intercambiar, discutir, conversar. No la clásica entrevista, aunque el formato esencial es de entrevista. Y también introduje algo que no lo inventé yo, es tan viejo como la mayéutica de Sócrates, que aquí generó cierto rechazo, porque “Taladrid le falta el respeto al invitado”, que sí Taladrid…

Amaury. …Lo interrumpe…

Taladrid. …Lo interrumpe. ¡Óigame! la contra pregunta es una cosa tan vieja…

Amaury. …A mí me acusan de eso, de abusar de la contra pregunta.

Taladrid. Te voy a explicar por qué. El problema es que existe un mal hábito, de que tú entrevistas a alguien y lo que diga esa persona es sagrado, palabra de Dios. Pero es que tú puedes tener, o dudas de lo que dijo tu entrevistado, o quieres que esclarezca algo, o no estás de acuerdo.

Amaury. O quieres redireccionar el argumento.

Taladrid. Entonces, por ejemplo, yo te pregunto: ¿las corbatas finitas son mejores que las anchas? y entonces tú me dices, la corbata finita ayuda la circulación, etc. Y entonces yo te digo: pero, por qué usted dice eso si yo acabo de leer un artículo de un cardiólogo que dice que es al revés. Un ejemplo absurdo, nadie vaya a pensar que la corbata de Amaury ayuda a la circulación.

Amaury. Bueno, quién sabe.

Taladrid. Pero bueno. Eso es lo que hacía Sócrates. Sócrates en sus clases con sus alumnos decía una cosa y los alumnos tenían que retar y eso te obliga a convencer, no a asentar un dogma, sino a convencer. Y yo creo que con eso, a la larga, se gana y también el intercambio y hablar como hablan los cubanos. Mira, lo voy a decir aquí. Yo tengo una larga correspondencia, ¿sabes con quién?, que empezó de manera casual -la tuve con Cintio (Vitier)-, y con Fina García Marrúz.

Un día a la salida -y eso para mi fue un honor impensado, inmerecido- un día no me acuerdo qué era en el Palacio de las Convenciones, ellos me llamaron. Yo me quedé muy así. Me dijeron: ¡ay, muchas gracias por devolver la cubanía a ese tipo de temas en la televisión! Y yo me quedé frío. Y a cada rato, ahora, Fina me manda unas noticas y me manda cartas con comentarios, elogiosos o no, con opiniones de ella. Y que el solo hecho de que una persona, y también Cintio, de esa altura, de esa dimensión, me hayan dicho eso, me dio una satisfacción tremenda, porque yo también me propuse hablar como hablan los cubanos. Los cubanos no hablan de ningún tema de esa manera, que a veces se quiere, disciplinada de: Amaury, ¿la corbata ayuda? Y entonces Amaury dice: la corbata ayuda por esto y por esto. Próximo tema, prácticamente, próximo tema. Los cubanos nos interrumpimos, los cubanos nos sobreponemos. Los cubanos polemizamos, hablando de cualquier tema. Entonces por qué…

Amaury. …Nos involucramos sentimentalmente en una conversación…

Taladrid. …Es la pregunta que yo hago casi siempre ¿qué haría usted? Por ejemplo, un tema tan difícil como la eutanasia, claro, tú tienes que saber a quién le puedes hacer esa pregunta, el doctor Calixto Machado es una autoridad mundial en el tema de la eutanasia, pero a la vez es una persona muy jovial. Y yo le pregunto: ¿Y si usted estuviera en ese caso, qué haría con un familiar suyo? Y hay gente que no le gusta que yo le pregunte eso, pero yo creo que es poner en la perspectiva humana a grandes científicos. Yo creo que eso no afecta el contenido, ni la calidad. Yo creo que es una forma de acercarse a la gente, o como me gusta decir, de elevarnos a la gente.

Amaury. Taladrid, ¿tú eres casado?

Taladrid. (risas) Ya pasé por eso. Bueno, mira, ¡imagínate!, a veces uno es bateador de líneas cortas, a veces da nada más que batazos largos, no sé. Entonces mira, no he tenido, no he navegado con suerte en ese tema.

Una ex mía terminó, fíjate, cosa rara, una ex terminó de profesora de canto en Nicaragua. Otra anda por la televisión china, y otra pasó por tú programa.

Amaury. ¿Pero tú eres un exportador de esposas? (risas)

Taladrid. Sí, no, pero otra pasó por tu programa. Y entonces ¿qué pasa?, que…

Amaury. ¿Y otra pasó por mi programa?

Taladrid. Relájate y coopera. Y ¿qué pasa?, que, no sé, uno ama tanto a las mujeres que yo no quiero…, quizás uno no quiere darle la oportunidad de después desencantarlas. Y entonces, quizás ese sea mi destino, a lo mejor no, a lo mejor después termino, ¿cómo es?, encadenado en la cárcel de tu piel, como dice la canción.

Amaury. Sí, ¡pero tienes que apurarte!

Taladrid. Sí, es verdad, es verdad. Pero mira, eso es como una anécdota que yo oí una vez de Bobby Salamanca, que Bobby Salamanca decía, acostumbraba a decir que la gente como él, y yo me incluyo ahí, que no somos agraciados, teníamos que hacerle swing a 10 lanzamientos para embasarnos tres veces. La gente agraciada, a lo mejor le hace swing a tres lanzamientos y se embasan dos veces y entonces eso me lleva a esforzarme más.

Amaury. Y hay gente que se embasa las tres veces, en los tres lanzamientos.

Taladrid. Sí, cómo no, cómo no. De tres, tres. Pero esos son los agraciados, yo no soy agraciado.

Amaury. Defendamos tus ojos, entonces nos quedamos por ahí. Tú siempre tienes que ir con los ojos por delante. Le dices: mírame a mis ojos. (risas)

Taladrid. Sí.

Amaury. Y ahí empieza todo. Ya casi terminando la entrevista, es cierto, no hemos hablado de béisbol. ¿De qué equipo tú eres?

Taladrid. Ah, no, ¿pero que tú crees?

Amaury. No, no.

Taladrid. Que me vas a coger de, me vas a coger manso así, entre primera y segunda, te vas a virar y me vas a sorprender así, fácil aquí en un programa nacional.

Amaury. Esa es la idea. (risas)

Taladrid. ¿No me digas?

Amaury. Porque tú eres un polemista, tú tienes tu peña.

Taladrid. Como le dijo Michael Corleone al marido de la hermana antes de liquidarlo: no insultes mi modesta inteligencia.

Amaury. Pero ¿tú no lo vas a decir entonces? No vas a aprovechar para decirlo.

Taladrid. Mira, lo que sí voy a defender es un principio, porque tuve el honor y una de las grandes experiencias de mi vida, de ser el conductor de los Juegos Panamericanos en el 2003. Organicé una experiencia que se llamó la Cabina post temporada, en la final del año pasado de la pelota en la COCO (emisora radial).

He hecho esa experiencia con la COCO, con Radio Ciudad del Mar, con la W en Santa Clara, de béisbol. Primero, yo hago lo mismo que hago siempre, preguntar, polemizar e intercambiar, yo no tengo ni que narrar, ni ser el especialista. Busco a los especialistas, aquí en La Habana uso a Lázaro Vargas, uso no es la palabra correcta, me acompaña, y yo aprendo de él, a Lázaro Vargas, una persona inteligentísima. En Cienfuegos lo hago con Antonio Muñoz, que es muy simpático y muy ocurrente, y tiene cosas geniales. En Santa Clara, lo he hecho con varias personas también y ahora, tengo retado a un duelo al conductor de la W en Santa Clara, Normando Hernández, para hacer un debate de pelota, ¿adivina en donde? en El Mejunje de Santa Clara, histórico, espero que sea, para bien de todos, no porque esté yo.

Ahora, lo que sí defiendo es el derecho a incursionar en varios temas. ¿Sabes por qué?, porque hay gente que te dice: Eso no es serio, hablar de pelota es una payasada. Tú eres una gente seria. No hagas eso, porque eso te rebaja.

Amaury. ¿Hay gente que piensa que la pelota no es un asunto serio?

Taladrid. Sí, no, no, lo que te dicen: chico, tú eres un  analista serio, tú hablas de temas políticos, ¿cómo tú vas a hablar de pelota?

Amaury. Qué horror, es que la pelota es un asunto muy serio para este país.

Taladrid. Yo te voy a ser franco: No es más, en mi opinión, que tratar de ejecutar, de llevar a la práctica el concepto que defiendo con convicción, que es el concepto de Fidel de la Cultura General Integral, de manera que tú no seas especialista de todo, pero que sepas un poquito de Historia, de Economía, de Arte; todo eso es Cultura. De Deporte ¿por qué no?, eso lo único que hace es enriquecer tu alma, tu espíritu, tu cerebro. Está probado que el cerebro tiene plasticidad, que es capaz de volver a aprender a hablar cuando tienes un accidente, que cambia de hemisferio. La capacidad de aprender matemáticas a los 60 años se ha demostrado, de estudiar a los 60, 70 años. Todo eso, lo único que hace es enriquecerte.

Saber de pelota y saber de Política y un poquito de Economía y un poquito de Ciencias, lo único que te hace es una persona más íntegra, como dice el concepto de Fidel, que yo defiendo. Porque sí, mucha gente aplaude el concepto de Fidel, pero después si tú hablas de deporte, te caen arriba: por qué tú haces eso, eso no es serio. No, yo creo que eso es muy serio y muy complejo y el deporte tiene un millón de aristas también, sociales, económicas, políticas, como lo tiene todo. Y los comentaristas deportivos merecen el mayor respeto y no hay que subestimar para nada eso. E incluso, he librado otra batalla más reivindicando el derecho de los deportistas a ser analistas en estas transmisiones, cosa que yo defiendo a capa y espada también, y lo he hecho, lo he demostrado.

Así que para mí eso ha sido una escuela, un orgullo, compartir y conocer a todos esos deportistas cubanos. Gente como Lázaro Vargas, que recientemente contó cómo rechazó 8 millones de dólares después de las Olimpiadas de Barcelona y está aquí, con veinte problemas, como tenemos todos.

Desde esas experiencias hasta aprender qué son los cinco tipos de lanzamientos en la pelota, hasta aprender las señas para robar una base, quién se vira. De todo. Y además lo único que se hace es disfrutar más el mayor espectáculo cultural de este país, que es la pelota.

Amaury. Bueno, terminando ya, yo te agradezco muchísimo que hayas venido, pero espero, no sé que tú pensarás, que el título de este programa se haya ajustado a la conversación que hemos tenido. Pero yo quiero terminar con una pregunta, porque  siempre me queda una duda.  Tú has estado defendiendo a la Televisión Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo al Deporte Cubano, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a la Educación Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a tus padres en la Historia, que es una manera de defender a Cuba.

¿Defender a Cuba para ti es un deber o una obligación?

Taladrid. Lo que yo soy, o sea, lo que yo he aprendido se lo debo en esencia al cambio que tuvo este país en el año 59, que permitió esos números que te mencioné ahorita y ese nivel. Yo soy hijo de eso, con sus virtudes y sus defectos, con sus limitaciones y grandezas, con sus imperfecciones, pero yo soy hijo de eso.

Sería una ingratitud mayor, pecado bíblico también, la ingratitud, no ser consecuente, agradecido y defender lo que te permitió ser lo que tú eres para bien o para mal, yo no soy nada excepcional, pero lo que soy se lo debo a ese proceso, a esos 50 años, a esa Revolución.

Y yo, con convicción, o como diría la canción de Silvio, si quieren considerarme arrastrable, con orgullo me pongo una medallita aquí, y con orgullo soy arrastrable. El problema es que no me voy a dejar arrastrar. Porque también en un momento dado en la vida hay que saber defender las cosas en las que tú crees por cualquier medio. Primero me matan, pero con orgullo, si esa es la categoría, me incluyo en esa gran canción de Silvio, y soy arrastrable. Pero por convicción, no porque signifique prebenda, ni nada. Por convicción, lo que no quiere decir que a uno le guste que la vida sea cada vez mejor. Que el socialismo se hizo para que el ser humano viva mejor integralmente, no solo materialmente, pero también materialmente, y que el ser humano sea mejor. Así que por convicción hago esas cosas.

Amaury. Está bien. Muchas gracias, Taladrid.

Taladrid. No, gracias a ti.

Amaury. Gracias

Taladrid. Y sí, Con 2 que se quieran ¿por qué no?

Bin Laden: propaganda y opacidad

Bin Laden: propaganda y opacidad

Editorial de La Jornada, de México

Un día después del anuncio de la muerte de Osama Bin Laden a manos de soldados estadunidenses -ocurrida el domingo, según el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la ciudad paquistaní de Abbottabad-, el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Brennan, afirmó que, en cumplimiento de las prácticas y tradiciones musulmanas, los restos del presunto dirigente de Al Qaeda fueron arrojados al Mar Arábigo. Tal afirmación complementa la negativa de los funcionarios de seguridad e inteligencia de la administración Obama a informar sobre la existencia de pruebas que pudieran validar las afirmaciones del gobierno estadunidense sobre la muerte del presunto autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La información fragmentaria y a cuentagotas que se ha dado hasta ahora sobre el suceso, y la ausencia de fuentes independientes que permitan corroborar lo dicho por las autoridades del vecino país, hacen inevitable percibir el operativo de captura y muerte de Bin Laden no como un ejercicio de justicia ni como una acción de seguridad nacional y de combate al terrorismo -como afirmó el propio Barak Obama-, sino como un despliegue propagandístico cuya veracidad, para colmo, no puede confirmarse: a más de 24 horas de que Obama dio a conocer el asesinato del supuesto cabecilla de Al Qaeda, aún no hay datos que confirmen que éste haya sido muerto en el lugar y la hora en que sostienen las autoridades de Washington; más aun: ni siquiera hay pruebas fehacientes de que el hoy occiso haya estado vivo hasta ayer -el último mensaje que se le atribuyó fue registrado en enero pasado-, y ahora, por lo visto, tampoco hay manera de identificar que el cadáver corresponde, en efecto, a Bin Laden.

El manejo informativo de este hecho específico resulta tan criticable como el que se realiza en torno a su contexto: a casi 10 años de que George W. Bush emprendió la guerra contra el terrorismo y erigió a Al Qaeda como la principal amenaza a la seguridad de ese país y del mundo, no puede determinarse a ciencia cierta si esa organización se mantiene vigente y en operación, o si su existencia es un pretexto para mantener un estado de histeria y paranoia en la sociedad estadunidense -y en Occidente en general- y para justificar la permanencia militar de Washington en Medio Oriente y Asia central.

La opinión pública de la superpotencia se ve así en la disyuntiva entre desconfiar sistemáticamente de lo que informan sus autoridades o creer a pie juntillas en las versiones propaladas por la Casa Blanca y el Pentágono, en una circunstancia que convierte el derecho a la información en un acto de fe. Por lo que hace a los medios estadunidenses, parecen haber renunciado a consideraciones elementales del ejercicio periodístico, como la necesidad de corroborar la información presentada por las autoridades y buscar fuentes alternativas a las oficiales: en vez de ello, parecieran consagrados a reproducir los boletines que difunde su gobierno, como quedó de manifiesto con este episodio.

La situación resulta particularmente grave si se toma en cuenta el historial de mentiras y falacias que arrastran las autoridades de Estados Unidos: ello no sólo es constatable con los engaños empleados por George W. Bush para justificar la invasión a Iraq o con el ocultamiento por Washington de los crímenes de guerra cometidos en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, y en las redes de vuelos clandestinos de la CIA -por citar sólo dos de los ejemplos más ominosos-, sino también lo es al cotejar las promesas electorales del actual mandatario, que llegó al cargo con la bandera del cambio pero terminó por plegarse a la lógica belicista, colonialista y unilateral de su antecesor.

El manejo informativo discrecional y opaco que Washington ha realizado sobre éste y otros episodios, en conjunto con la postura acrítica y sumisa de la mayoría de los medios masivos estadunidenses hacia las versiones de la Casa Blanca y el Pentágono, cancelan de antemano toda certidumbre que pudiera tenerse sobre un asunto sin duda doloroso e importante para la sociedad de ese país y para la opinión pública internacional. A lo que puede verse, lo único sobre lo que una y otra pueden tener certeza es el enorme saldo de destrucción material y de vidas humanas provocado por los esfuerzos bélicos de Estados Unidos y sus aliados con el supuesto fin de vengar a las víctimas del 11 de septiembre de 2001.

Fuente:  Texto tomado de CubaDebate.

Ilustración tomada de Público.es